Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.
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Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)
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25. No Somos Hermanos.
Bella POV.
Edward dormía sobre mi cama tranquilamente. Había logrado que se calmara, para poder traerlo a mi habitación, donde solo tocó la almohada y se quedó dormido. Pasé mi mano por su mejilla y le di un dulce beso antes de separarme e ir hacia las escaleras. Quería comer algo, y también debía llamar a mi padre y mis amigos.
El primer número que marqué fue el de Charlie. Espere algunos timbrazos antes de que contestara.
— Bella ¿Estas bien? — preguntó.
— Si, llamo para decirte que Edward esta conmigo.
— ¿Esta bien? ¿Qué le había pasado?
— Se enteró de algo, aun no entiendo muy bien, ahora esta durmiendo, al parecer no lo había hecho en todo un día, lo dejare descansar y luego hablare con él.
— Bien, yo avisaré que ya se donde esta. Aprovecha para descansar hija.
— Si, comeré algo y me iré a dormir.
— Ok, te quiero, descansa.
Corté la llamada y me fui directo al refrigerador. Saqué una comida congelada y la metí dentro del microondas.
Mientras esperaba que se calentara, marqué el número de Jasper, quien me contestó a la primera.
— Bella ¿Qué paso? — preguntó.
— Edward apareció, esta conmigo.
— Que bueno, ya no sabíamos donde mas buscar.
— Ahora esta descansando, pero cuando hablé con él te llamaré.
— Ok, gracias por avisar.
Me despedí de Jasper y corté. Saqué mi comida y me senté a comerla. Tenía mucha hambre, como también sueño, así que quería terminar esto para poder ir a dormir.
Sentí que algo pasaba por entremedio de mis piernas, así que me agache a ver y encontré a Alex ronroneando contra mi pierna.
— Hola hermoso — lo tomé — lamento dejarte tanto tiempo solo, debes tener hambre.
Busqué la comida del pequeño Alex entre las cosas, le serví un poco en su plato y el corrió a comer. Yo terminé lo mío, limpié lo que había ocupado y cuando Alex termino lo tome para subir.
El se fue directo a su cama, mientras que yo tomaba una toalla y me iba al baño. El agua relajo mi cuerpo y me ayudo a despejar mi mente. Me puse mi pijama al terminar y me metí en la cama junto a Edward. El se movió un poco y se cómodo en mi pecho mientras abrazaba mi cintura, pasé mis manos por su pelo hasta que me quedé dormida.
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Una suave caricia me despertó, me gire para volver a dormir, aunque no pude, la caricia volvió a pasar por mi mejilla y mi brazo.
Abrí los ojos lentamente, para encontrar unos lindos ojos verdes mirándome intensamente. Su mano se poso en mi mejilla, mientras una pequeña sonrisa asomaba en sus labios.
— Hola hermoso — dije pasando mi mano por su cabello.
— Lamento lo de ayer — murmuro apenado.
— Tranquilo, esta bien, sabes que estoy para ti.
Me acerqué a él y deje un dulce beso sobre sus labios el cual respondió feliz.
Sentí que algo cayó sobre mí, me separé de Edward y encontré a Alex mirándonos, sus ojitos miraban de uno a otro.
— Hola pequeño — lo acerque a nosotros.
— Bella me rasguñara.
— Hoy no, el sabe que no estas con ánimos de pelear.
Edward me miro y luego miro a Alex. Lentamente acercó su mano a el, y le hizo cariño. El pequeño se dejo acariciar por Edward, para después lanzarse entre nosotros y acurrucarse.
— Al parecer tiene frió — dijo Edward.
Nos acomodamos en la cama, para no aplastar a Alex, mientras entrelazábamos nuestras piernas.
— Ayer despertó mi madre — dije.
— ¿Qué? — preguntó Edward sorprendido.
— Me llamó el médico en la mañana, y cuando llegué donde ella despertó. Esta bien y el médico dice que pronto podrá volver a casa.
— Que bueno — me abrazó Edward sin aplastar a Alex — lamento no haber estado contigo… yo… yo no estaba bien — dijo apenado.
— ¿Qué fue lo que paso Edward? — puse mi mano en su mejilla.
El bajo la mirada y cerro los ojos. Dio un largo suspiro hasta que me volvió a mirar.
— Ayer cuando llegué a casa escuché a mis padres pelear. Ellos hablan de un secreto, de algo que no me habían contado. Yo entré y pregunté que era. Les costo reconocer la verdad, hasta que mi padre me explicó. Renée no es mi made. Mi verdadera madre se llama Elizabeth.
— ¿Qué? — casi grite.
Edward comenzó a contarme todo lo que su padre le había dicho. Lo mucho que le costo a el creer lo que decía, y como Renée reaccionaba ante las palabras de su marido. Me explicó como Renée llegó a la vida de ellos, después de dejarme abandonada, como terminó casada con su padre y como nunca le dijeron sobre su verdadera madre.
Él dejo salir un par de lágrimas mientras relataba todo, yo solo lo abracé y deje suaves besos en su mejilla para calmarlo. Nunca Edward se había visto tan menor de la edad que debía representar.
— Después de saber todo me fui corriendo de la casa, conduje por algunas horas hasta que terminé en el lugar donde tuvimos nuestra primera conversación. Ahí pase la noche pensando en todo, y luego el día, hasta que decidí volver donde ti.
— Amor eso quiere decir que no haz comido — dije preocupada.
— No, pero antes de comer algo… Bella… no somos hermanos — dijo Edward — nunca lo fuimos y todo esto que paso entre nosotros creyendo eso, nunca estuvo mal.
— Lo se amor, y no sabes lo feliz que soy por eso, lo único malo es que tu debiste descubrir un gran secreto.
— Quiero saber de mi verdadera madre, puede ser que no la recuerde, pero quiero saber de ella.
— Eso estaría bien, mientras no te haga daño sabes que te apoyo, como también debes hablar bien con tu padre.
— Lo sé, solo que por ahora no quiero.
— Bueno, podemos conversar eso. Ahora iré por algo de comida, quédate aquí.
Me iba a levantar de la cama, pero Edward me atrajo hacia el y me beso. Esta vez no fue un beso dulce como siempre, fue un beso cargado de amor, de pasión, de cariño y sobre todo de tranquilidad. No éramos hermanos y ahora esto está bien, mucho más que bien.
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Estábamos tonteando en la cama, había llamado a mi madre y le dije que llegaría después de las tres. Por lo que estábamos con Edward en mi cama besándonos y dándonos suaves caricias, mientras Alex se lanzaba sobre nosotros.
— Deberíamos levantarnos—. Me miró Edward.
— No quiero — me tapé las sabanas.
— Vamos Bella es tarde.
— Nop, no quiero.
Me quede debajo de las sabanas hasta que Edward atacó mis costillas con cosquillas, no pude evitar chillar y gritar, mientras trataba de alejarme de él.
— Ed… Edward su… suéltame — dije entre risas.
— Solo si te levantas.
— Pe… pero no quiero.
— Entonces atente a las consecuencias.
Edward me hizo más cosquillas, mientras me retorcía de la risa y un poco de dolor por tratar de alejarme. Me movía de un lado a otro, pero no lograba alejarme de Edward, así que hice un movimiento donde el quedo muy a la orilla de la cama, me volví a mover y Edward termino cayendo al suelo, llevándome con el.
Solo sentí el fuerte golpe que se produjo cuando la cadera de Edward toco el suelo y su gemido de dolor. Yo caí sobre su pecho, aun riendo.
— ¡Rayos Bella, eso dolió! — dijo Edward con una mueca de dolor en la cara.
— Tenia que detenerte de alguna manera — me reí.
— No es gracioso, me duele mucho.
Edward me dejo a su lado en el suelo, mientras se giraba y se tocaba el lugar del golpe.
— Me duele — gimoteo.
— Déjame ver — me acerqué.
Edward bajo un poco su pantalón para dejarme ve su cadera. Tenía de color rojo esa parte y cuando pase mi mano, Edward me la sujeto para que no siguiera.
— Duele — me dijo.
— Iré por algo helado.
Me levanté y fui al baño. Moje una toalla con agua fría y volví a la habitación, Edward estaba sentada en la cama, mirando el golpe.
— No quería que eso pasara — dije apenada y colocando el paño.
— Tranquila es solo un golpe.
— Es violencia intrafamiliar.
— Tonta Bella — paso su mano por mi cabeza — estoy bien, solo duele.
Le dije que se dejara la toalla en la pierna. Yo aproveche de ir al baño y darme una ducha rápida. Quería ir a comer con Edward a alguna parte y estábamos con el tiempo justo.
Cuando volví a la habitación, Edward se fue a bañar, yo aproveche de vestirme, con un jeans, camiseta, una sudadera y mis convers. Busque a Alex, que estaba debajo de la cama y baje para darle comida.
Alex estaba disfrutando de su pescado, cuando Edward apareció por la puerta de la cocina, con su cabello húmedo, unos jeans, que se sujetaban de sus caderas dejando ver sus bóxer, una camisa y su chaqueta. Tenía una mano puesta sobre su golpe.
— Creo que me saldrá un cardenal.
— Lo lamento tanto.
Caminé a su lado, pasando mis brazos por su cuello y dándole un dulce beso.
— Prometo compensarte. Ahora vamos, iremos a comer, para ir donde mi madre.
— Ok.
Tomé mi chaqueta y un bolso con ropa y cosas para mi madre. Nos subimos al auto de Edward, condujo por unos minutos hasta un pequeño restaurante. Entramos en el lugar, encontramos una mesa desocupada, una señora de edad nos atendió. Pedimos algo simple y esperamos por nuestra comida.
— Me gusta hacer esto — dijo Edward.
— ¿Qué cosa? — pregunte.
— Ser una pareja, normal, sin problemas horribles como ser hermanos y esas cosas.
— También me gusta.
Nuestra comida llego y comenzamos a comer. Todo el tiempo conversamos de distintas cosas, hasta que terminamos y nos fuimos hacia el hospital.
Al llegar el médico hablo conmigo, me dijo que mi madre se podría ir en tres días más y comenzaba a caminar desde hoy. Yo sonreí feliz por saber que pronto volvería a casa.
Entramos en la habitación de mi madre y ella estaba leyendo un libro muy interesada.
— Hola mamá — salude.
— ¡Hija, Edward! Que bueno verlos.
Me acerqué a ella para darle un abrazo y un beso. Aun no podía creer que ya estuviera despierta.
Edward se acercó a ella, le dio un abrazo y un beso en la mejilla, mientras que mi madre sonreía. Edward le dijo lo feliz que estaba de verla despierta y bien.
— Te traje ropa — le mostré el bolso.
— Gracias, estoy necesitando un baño.
— El doctor dice que puedes comenzar a caminar, así que podrás ir al baño a darte una ducha.
— Que buen noticia sonrió.
Edward nos miraba conversar, pero sabía que estaba impaciente por decirle a mi madre lo que había descubierto, así que le hice un gesto para que le contara.
— Marie tengo algo que contarle — dijo Edward.
— Si es sobre lo de ustedes, eso ya lo sé.
— Estoy al tanto de que Bella le contó, es otra cosa.
— ¿Qué?
Edward se acomodó en la cama al lado de ella. Yo me senté en el sillón mientras él le contaba la historia.
Edward le contó toda la historia y mi madre escuchaba atenta, algunas veces interrumpió para hacerle alguna pregunta pero luego siguió escuchando. Edward soltó algunas lágrimas, que se limpió rápido, cuando habló de su verdadera madre. Mi madre le puso su manos sobre la de el, mientras le apretaba cariñosamente.
Cuando terminó, Edward soltó un largo suspiro, pero mi madre no lo dejo alejarse y lo abrazó, como lo hacía conmigo cuando estaba triste.
— Tranquilo hijo, todo estará bien — le dijo mi madre.
— Pero ella me mintió, no sabes cuanto me duele.
— Lo se, pero ya están hechas las cosas, no podemos cambiarlas, solo hacerlas mejor.
— Si, pero toda mi vida ah sido una mentira.
— Te diré algo, pero no quiero que te molestes — mi madre lo miró — Bella no es mi hija biológica, pero la siento como si hubiera estado nueve meses en mi vientre. Ella también me quiere como su madre biológica, y aun ahora que sabe la verdad me sigue queriendo. Para ti… ¿Quién es mas tu madre? ¿Renée o Elizabeth?
La pregunta dejo helado a Edward igual que a mi. No había pensado eso.
Edward miraba la cobija de la cama, como lo más interesante del mundo. Nosotros esperábamos su respuesta.
— Renée seria mi madre, la quiero a ella y es la que conozco… — dijo Edward — pero estoy dolido. Me mintió por años, nos lastimó diciendo que éramos hermanos y ella sabia la verdad, igual que mi padre. Por ahora no quiero saber de ellos, me lastimaron y no quiero.
— Te entiendo, pero ya tienes la respuesta. Cuando sientas que puedas hablar con ellos, habla con tu padre, pregúntale sobre tu madre y reconéctate con ella. Seguro que se pone feliz de que sabes de ella donde quiera que esté.
Mi madre le sonrió maternalmente, le dio un abrazo a Edward, mientras este le agradecía por sus palabras.
— Lo bueno, es que no son hermanos, sonrió mi madre.
— Eso es lo mejor — dije yo.
— Ahora necesito ayuda, quiero ir al baño — dijo mi madre.
Edward y yo la ayudamos a llegar al baño, aunque podía caminar, sentía sus piernas un poco dormidas. La dejamos en el baño con sus cosas y prometió avisar si necesitaba ayuda.
Nos quedamos esperando fuera de la puerta, Edward me tomo de la cintura y me acercó a el, escondiendo su cara en mi cuello.
— Tu mamá me ayudo mucho.
— Lo sé, y me alegro que pudieras conversar con ella.
— Ustedes son lo mejor que me ha pasado.
— Te amo — dije.
— También te amo.
Juntamos nuestros labios en un beso de amor y cariño. Ahora podíamos estar tranquilos, ya no había nada que nos impidiera ser felices.
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Mi madre estaba impaciente sobre la cama esperando que llegara el médico con su alta. Miraba cada tres segundos hacia la puerta, pero no aparecía nadie.
Edward me miraba desde el sillón donde esperaba, yo estaba detrás de mi madre tratando de relajarla.
— ¿Por qué se demora tanto el médico? — preguntó mi madre como por décima vez.
— No lo sé, a lo mejor esta viendo a un paciente, y mamá… relájate.
—Ok.
Edward tenia una sonrisa en su rostro al verla situación. Era divertido ver a mi madre impaciente.
La puerta se abrió y el medico entro con un papel en la mano.
— Veo que estas ansiosa — sonrió el doctor.
— Si, solo quiero ir a casa — se levantó mi madre de la cama.
— Bien, pues ya tienes permiso, aquí está tu alta médica y espero no verla por aquí hasta su revisión en un mes.
El médico le entrego la hoja, le dio un abrazo a mi madre, y luego se retiro. Mi madre sonreía feliz al ver su papel.
Edward tomó el bolso de mi madre, yo pase mi brazo por el de mi madre y salimos de la habitación.
En el camino nos despedimos de enfermeras o médicos que habían atendido a mi madre. Al llegar a la salida, fuimos directo al auto de Edward. El guardo el bolso, luego nos ayudo a subir, y cuando el se sentó en su lugar partimos a casa.
Lo que mi madre no sabía era que todos la estaban esperando en casa para una bienvenida.
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Edward se estacionó detrás de mí camioneta, nos ayudó a bajar. Sacó el bolso y todos juntos caminamos hacia la entrada.
— No sabes cuanto deseo tomar una buena sopa de verduras y dormir en mi cama — dijo mi madre.
No dije nada, por que eso se demoraría en llegar.
Mi madre giro la llave de la puerta y cuando entro unos gritos la recibieron.
— ¡BIENVENIDA!
Todos mis amigos gritaron y lanzaron papeles de colores al aire. Esperaba no limpiar eso. Mi madre los miro sorprendidos, mientras que se llevaba una mano a la boca.
— No esperaba esto — murmuro.
— Que bueno es tenerte en casa — abrazo Alice a mi madre.
— Gracias.
Todos la abrazaron y le dijeron palabras de cariño. Me gustaba ver a mis amigos con mi madre.
Pasamos a la mesa, donde habían muchas cosas para comer y un gran pastel. Mis amigos siempre pensaban en grande.
Comenzaron a comer, entre risas y anécdotas, sobre todo las cosas que nos pasaron mientras mi madre estuvo en coma. Yo tome un emparedado y me fui a apoyar en la pared, para ver y escuchar todo mejor.
Mi madre reía, sobre todo de Emmett, y no podía estar mas feliz, al parecer por fin aparecería un poco de sol entre tanta tormenta.
— ¿Qué haces aquí tan sola? —. Llego Edward a mi lado.
— Solo veo lo feliz que esta mi madre.
— Es bueno verla así.
— Si, estuve tan preocupada por ella que verla así es como un milagro.
— Tu madre debía despertar — me abrazó.
Yo asentí, mientras sentía como Edward me dejaba un beso en mi cabeza.
— Quiero decirte algo, ven.
Edward tomó mi mano y me llevó hacia las escaleras, el se sentó en un peldaño y me ubicó entre sus piernas.
— ¿Qué pasa? — pregunté mientras mis manos se enredaban en su cabello.
— Quería saber si aun puedo seguir viviendo aquí hasta que regrese a mi casa… aun no estoy preparado para hablar y ver a mis padres — dijo apenado.
— Claro que puedes quedarte amor, mi madre no tendrá problemas.
— Ok.
Edward me atrajo un poco más hasta él y estiro sus labios para que lo besara, cosa que hice gustosa. Nuestras lenguas se encontraron y toda una sensación de satisfacción recorrió mi cuerpo. Nos separamos jadeando por aire.
— Te amo — murmure contra sus labios.
— Yo también.
Apoye mi frente en la suya y disfrute del momento.
— He estado pensando algo estos días — dijo Edward de repente.
— ¿Qué cosa? — lo miré.
—Quiero ir a ver la tumba de mi madre.
Que Les Parecio...? Las Cosas Van Tomando su Curso Normal... Espero Que Les Gusta y Lamento Mucho No Haber Enviado el Adelanto... El instituto No me Deja Pensar En Otra Cosa Que No Sea Trabajos y Pruebas Finales... Por Lo Menos Estoy Escribiendo Los Capitulos del Final... Por Que Queda Poco... u.u Estaba Pensando Que Para Poder Darle El Adelanto Hacer Una Pagina o Grupo En Facebook... Que Dicen...? Es Una Buena Idea...? Asi Tambien Puedo Subir Fotos y Canciones Que Inspiran Los Capitulos... no se Si les Gusta La Idea Me Dejan Saber... :D Quiero Agradecer Los Review, Alertas y Favoritos... Soy una Persona feliz Cuando Veo Esos Mensajes En Mi Mail... :D Bueno Nos Leemos El Jueves... No Se Si Envie Adelantos Hare Todo Lo Posible... :D
Saludos
Danii^^
