Disculpad que voy con prisa y no responda. Esto es un aperitivo del final. No me gusta llamarlo capítulo porque realmente no lo es. El verdadero viene después. Más tarde o mañana si el sueño me lo permite.
Saludos de vainilla y feliz año!!!*
Capítulo 25. Menos es más
O sea que todo había acabado. Más o menos, nadie lo sabía a ciencia cierta. Pero ¿qué era ciencia y qué era cierto en magia?
Aquella tarde el Ministerio de Magia había estado más atareado que nunca. Se sucedían las idas y venidas, los flashes de las cámaras fotográficas, las preguntas insidiosas y por supuesto, los implicados. Un mar de gente que reía y lloraba a partes iguales pero a sabiendas de que para bien o para mal todo casi había acabado. En esa casi rezaban las lágrimas.
Hermione Granger y Draco Malfoy habían dado la voz de alarma. No de la mano pero si presurosos, volaron del callejón oscuro presos de la angustia, de la necesidad de dar a conocer al mundo la terrible verdad, de la sed de una justicia no tan justificada. Corrieron hasta el Ministerio, atropellaron a un par de funcionarios, escribieron a Hogwarts, repitieron su discurso veinte docenas de veces.
"Se llaman a sí mismos la Luz y son un grupo de unos cien. Yo diría que más. Más o menos ciento cincuenta magos y brujas. Se reúnen cerca del ministerio y tienen como cometido ajusticiar a los mortífagos"
El cuerpo sin vida de la directora de Hogwarts y la fría tez del último mortífago habían servido como pruebas. El solitario callejón pronto se llenó de aurores, buscadores, guardias. Las miradas languidecieron, fueron retirados los cadáveres y examinados los rincones, y las varitas se embutieron en bolsas trasparentes de plástico.
"¿Qué quiere decir con –ajusticiar a los mortífagos-? Señor, ¿no ha perdido usted a nadie? A un hermano. Y permítame la indiscreción, ¿cómo murió? Mortífagos. ¿Qué deseó entonces? Por su expresión veo que lo ha captado: deseó justicia. Como dice Granger, usted deseó justicia y también otras miles de personas. Pero el concepto de justicia difiere para unos y para otros"
Alguien entre los "purificadores" dio el soplo y los justicieros se dispersaron y escondieron. Podían estar haciendo lo correcto pero su huída confirmó las dudas, el dolor y la incomprensión a la que serían sometidos. Se alzaron voces contra ellos, miradas de horror y rechazo pero se callaron muchas a su favor. Secretamente muchos estuvieron de acuerdo con los purificadores, en silencio muchos agradecieron sus muertes y otros se avergonzaron de comprender su acometido. Al fin y al cabo, todos eran humanos. Todo, absolutamente todo, fue culpa de los purificadores.
"Pero, ¿cómo justifican la muerte de la Srta. Chang o de la Sra. Longbottom? No eran mortífagos. Puedo explicar eso. La abuela de Neville murió junto a otras diez personas por un error de cálculo. Los purificadores tenían otro objetivo, una serie de mortífagos cerca del lugar pero fallaron por una milésima. ¿Quiere decir que fue una equivocación de los purificadores? En efecto. Malditos sean, ¿y la Srta. Chang? Eso simple estrategia. Era sospechoso que solo muriesen mortífagos, algunos purificadores se empezaron a arrepentir, ¿era correcto lo que hacían? La duda se sembró y la unión entre ellos se debilitó. Uno de los grandes temores era ser descubiertos así que planearon una coartada. Por primera vez los purificadores mataron inocentes simple y llanamente para protegerse las espaldas. Aunque si les pregunta, ellos responderán que fue por un bien mayor"
El ministro de magia dio la orden. Mandó apresar a todos los purificadores y no tuvo más remedio que conceder y conceder entrevistas. Comprendía que magos y brujas ansiaran la muerte de los mortífagos, que desearan el infierno a los mismísimos diablos pero también entendía que matar solo los elevaba al mismo nivel y que para bien o para mal todos eran personas. Ningún mortal podía decidir sobre la vida de cualquier otro. El problema eran los valores. ¿Quién debía más a quién? ¿Quién merecía más condena que quién? ¿Aquel que mató por poder? ¿Aquel que empuñó un arma por coacción? ¿O el que asesinó en venganza? Todos tenían algo en común: sangre en sus manos.
"Quise matarlos con mis propias manos"
Y al fin Draco y Hermione cayeron exhastos, dormidos, rendidos, en los sillones del despacho del ministro de magia.
. . .
La noticia voló de boca en boca, de texto en texto y en cuestión de segundos el mundo mágico sabía dos cosas: Minerva McGonagall había muerto aquella misma mañana, los purificadores habían sembrado el terror entre los mortífagos.
Ruido. Mucho ruido y gente corriendo. Para bien o para mal, todo casi había acabado.
. . .
Harry y Ron regresaron tan pronto como el chillido muerte los reconcilió, tan pronto como se enteraron de la muerte de McGonagall y tan tarde como los lamentos susurraron después.
Cabizbajos, con la mirada anclada en el suelo, con la piel fría y las manos temblorosas los dos amigos se plantaron frente al gran portón de Hogwarts. Ron pensaba en Hermione. Estaba seguro de que no la vería, al menos no en el colegio, y en lo más profundo de su ser estaba agradecido. No sabía cómo iba a reaccionar la chica, no sabía si ésta podría perdonarle, no sabía si estaba a tiempo de reconciliarse consigo mismo, no sabía tantas cosas… Harry por su parte no pensaba. Estaba cansado, cansado y aburrido. Antes habían sido los mortífagos, ahora los purificadores… ¿qué sería lo próximo? El joven Potter casi tenía la certeza de estar condenado por toda la eternidad al sufrimiento. Se sacudió la cabeza ante la imagen de Ginny.
Ron – susurró Harry justo antes de entrar a Hogwarts.
Ron Weasley se descubrió el brazo y una hermosa marca vió la luz. Harry la miró con ojos centelleantes, confusión y una expresión difícil de descifrar. Quiso matarlo pero optó por suspirar y lanzarse a los brazos de su amigo.
Pese a todo ser un mortífago era mucho peor que ser un purificador.
. . .
Ginny, ¿sabes lo que quiere decir esto? – Molly Weasley plantó un periódico en la cara de la pelirroja.
Las dos mujeres Weasley entrelazaban sus dedos en la mesa de la cocina de la Madriguera. No había sido Ginny la que había salido corriendo de Hogwarts. Había sido su madre la que se había colado al rescate.
Si – suspiró ella.
Son relativamente inocentes.
La chica intentó sonreír pero inevitablemente la mueca se transformó en la tristeza más infinita. Molly se acercó a su pequeña y la acunó mientras negaba con la cabeza.
Ese casi tan relativo que anunciaba el final de todo dolía para muchos. El chillido muerte había cruzado el vientre de la pelirroja y cerrado para siempre los ojos de un inocente.
. . .
Arthur Weasley, se le acusa de pertenecer a la hermandad de la Luz o como prefieren otros autores a la hermandad de los purificadores. No se le atribuye ninguna muerte y si en cambio delitos de ocultación, injurias y complicidad. ¿Qué puede decir en su defensa?
La sala estaba atestada de gente y los juicios eran apresurados, sin embargo las palabras se repetían.
Soy culpable
