Yugioh y todos sus personajes son propiedad de Kazuki Takahashi
¡El ultimo capitulo!
Tarde mas en escribirlo de lo que pensé originalmente… pero creo que quedo bien. Ojala les guste.
Yugioh y todos sus personajes son propiedad de Kazuki Takahashi.
Capitulo 25.
¿Despedida?
Seto mantenía su mirad fija en el techo, mientras esperaba que se consumieran los últimos minutos de su tortura semanal. Solo 5 minutos mas…
Ariadna estaba ocupada escribiendo en su reporte. Al parecer, la sicóloga estaba convencida de que llevaban un inmenso progreso. Lo cual probablemente era cierto, pues, de cierta manera, el CEO se había visto un poco mas dispuesto a hablar de si mismo (y de sus problemas) desde que había empezado a salir con Ryou.
Tres minutos mas… vaya, el reloj no avanzaba lo suficientemente rápido.
-¿Ansioso, Seto-chan?- pregunto la sicóloga, sin levantar la vista de las hojas del reporte.
-Algo- respondio el chico, mirando de nuevo el reloj, gesto que provoco una risita de la muchacha.
-¿Vas a llevar a Ryou a algún lado?
-Ese es el plan.
Ariadna embozo una triste sonrisa, pero Kaiba ni siquiera lo noto. Quizás, de haberse percatado de ello, habría preguntado y hubiera podido prepararse para… no. Lo mas seguro es que no hubiera hecho diferencia. El final siempre es doloroso, sin importar las precauciones que uno pueda tomar.
-Puedes irte ya- murmuro ella, después de unos pocos segundos- te veré la próxima semana.
Él se apresuro a levantarse y salir (prácticamente) corriendo, del consultorio. La chica suspiro. Seto aun no sabía nada, pero… ¿por cuánto tiempo podría Ryou mantener el secreto?
-¿Qué tanto piensas?- pregunto el castaño, mirando de reojo a su novio, quien, al parecer, no había cerrado los ojos en toda la noche.
-No es nada- respondio el otro, acurrucándose un poco mas cerca de él.
Unos minutos transcurrieron. Seto estaba intentando encontrar la mejor forma de averiguar que pasaba por la mente del peliblanco, sin sonar muy insistente. Sin embargo, aparentemente, su cerebro se rehusaba a trabajar después de una noche como la anterior…
-No te preocupes por mi- murmuro Bakura, después de unos minutos, dándole un suave beso en la frente- estoy bien.
Kaiba le lanzo una mirada escéptica, pero Ryou ya no la noto, pues había cerrado los ojos. Finalmente, el CEO opto por imitarlo. Mañana, cuando su cerebro estuviera mas cooperativo, pensaría al respecto.
"No hay nada que pensar" alego su molesta 'conciencia' "Lo único que necesitas saber que es que todo acabara…"
"Tan negativo como siempre" pensó para si, descartando de inmediato el incomodo sentimiento que las palabras de la vocecita habían provocado en él. Después de todo, no había de que preocuparse, ¿correcto?
El frío era insoportable. La noche había expandido su negro manto sobre aquella tierra desde hacia muchas horas. Era poco prudente salir y era aun mas arriesgado el aventurarse (solo) en el implacable desierto, donde no habría resguardo alguno contra el cruel clima.
Seth lo sabía muy bien, pero aun así, seguía avanzando. Debía haberse quedado en el palacio y debía de estar durmiendo, preparándose para el agotador día que le esperaba, pero no podía. Simplemente... no podía.
No había posibilidad alguna de que (por error o por suerte) se tropezara con cierto ladrón de tumbas. Aunque era muy probable que se encontrara con la muerte, si insistía en seguir caminando.
Una fuerte y helada ráfaga de viento lo golpeo, como intentando hacerlo volver. Era inútil. El lado racional de su cerebro también había intentado detenerlo, sin éxito alguno. Sus emociones habían ganado esa batalla.
Pero, ¿por que se empeñaba en buscar a Bakura en aquella noche? Era un presentimiento. Desde que había recargado su cabeza contra la almohada, una terrible sensación lo había asaltado, haciéndolo ponerse de pie, tomar una capa y salir de su habitación. No tenía ni idea de que estaba pasando, pero algo le decía que debía ir a buscar a su amante.
Sin embargo, a medida que la noche avanzaba, sus pasos se iban haciendo mas lentos y el cansancio iba venciéndolo. Quería descansar... pero no podía.
Finalmente, el inclemente desierto, junto con el cruel frío, lo vencieron, forzándolo a dejarse caer junto a una formación rocosa, para cubrirse un poco del viento.
Miro su mano izquierda y su corazón dio un brinco. Su hermoso anillo de diamantes... ¡había desaparecido!, pero, ¿donde? ¿como? No había forma de que hubiese perdido algo tan preciado para él...
El temor que lo invadió fue insoportable. El dolor de su corazón que le siguió, fue aun peor. Y, cuando una gruesa lagrima escurrió por su mejilla, Seth lo supo.
El fin había llegado.
Seto abrió los ojos, sobresaltado ante su extraño sueño. Tenía algunos meses que no soñaba (¿o debería decir, recordaba?) nada de su vida pasada. Ahora, sin embargo, este súbito retorno de estos recuerdos, no podía significar nada bueno, ¿o si? No, en particular uno tan doloroso…
Volvió a recostarse, al tiempo que apretaba a Ryou un poco mas cerca de él. Lentamente, sus latidos recuperaron su ritmo normal y, un poco después, el sueño volvió a él.
Aunque, eso no era necesariamente algo bueno…
-¡¿Que demonios estabas haciendo?!- estallo el faraón, mientras miraba a su clérigo, tumbado sobre la cama, con una fiebre terrible y mas muerto que vivo.
Por toda respuesta, Seth tosió. Atemu lo observo preocupado, antes de sentarse a su lado y colocando su mano sobre la frente del mayor. La fiebre había bajado ligeramente, pero suponía que pasaría mucho tiempo antes de que el clérigo se recuperara del todo.
-Mi faraón, creo que deberíamos dejarlo descansar- murmuro Isis, colocando una mano sobre el hombro del mas joven. Ella también estaba sumamente preocupada por Seth y, al igual que el monarca, quería saber que diantres estaba haciendo en el desierto a la mitad de la noche. Pero, por ahora, era mejor dejarlo dormir un poco.
Atemu se levanto, sin decir una sola palabra mas y salio del cuarto, dando un portazo, para denotar su estrés. Isis le dirigió una mirada de disculpa al castaño, antes de salir.
Seth suspiro. No sabía si tenía mucha suerte o era el ser mas desafortunado del mundo. Por azahares del destino, Mahado había conducido a un grupo de soldados por el mismo camino que el clérigo había seguido, mientras se dirigían a la tumba del faraón anterior, para mejorar su protección. Había sido mera coincidencia que se detuvieran a descasar junto a la formación rocosa en la que el clérigo había perdido el conocimiento. No obstante, todos en el palacio habían estado muy contentos por su regreso y altamente consternados por el estado en el que se encontraba.
Pero a Seth no le importaba. Es mas, ni siquiera estaba seguro de estar agradecido por haber sido encontrado. Una parte de si (la parte que le temía a la muerte), estaba realmente feliz. Otra parte, sin embargo (aquella que temía no volver a ver a Bakura) estaba muy molesta.
Cerro los ojos y opto por dormir un rato. Los dioses había decidido salvarlo, por alguna misteriosa razón. Entonces, no tenía otra opción mas que seguir viviendo. Además, ¿que tan malo podría ser eso?
Seth no tenía ni idea de que lo peor aun estaba por venir.
-Buenos días, mi amor- murmuro una vocecilla sarcástica a su oído, haciendo que el CEO volteara los ojos.
-Buenos días, Bakura- respondio o, mejor dicho, gruño.
YB sonrío. En algún punto de la relación, al parecer, Seto había empezado a diferenciar al hikari del yami y había optado por nombrar al ultimo por su apellido. El yami lo encontraba muy divertido, a pesar de que no estaba muy seguro de porque…
-Alguien no esta de muy buen humor hoy- alego el ex rey ladrón, risueño, poniéndose de pie de un salto.
-Tuve un sueño… no muy agradable- protesto el CEO, levantándose también. Extrañamente, su cabeza le dolía como si tuviera una cruda espantosa (lo cual era imposible, porque, desde su ultima borrachera con su novio, había jurado que no volvería a beber)
YB se congelo en la entrada de la habitación. Así que, ¿su querido ex clérigo lo presentía? Tenía sentido. Al fin y al cabo, Seth, aunque se empeñara en negarlo, siempre había tenido un excelente sexto sentido para las malas noticias.
No obstante, si su hikari había decidido no decirle nada… esa era su decisión y el ex ladrón de tumbas no intervendría en ella.
-Pareces… preocupada, Ari-chan.
La sicóloga observo de reojo al mas joven de sus pacientes. Mokuba se paseaba por el consultorio, aburrido, pues desde hacia varios minutos que su sesión había concluido. Sin embargo, debía esperar a que la muchacha terminara su reporte, para que lo llevara a casa (porque, una vez mas, su hermano estaba en una cita con Ryou)
-No es nada- alego ella, sonriéndole.
-No me mientas- murmuro el niño, recargándose contra el escritorio y adquiriendo su mirada mas amenazante.
-¿Por qué habría de mentirte, Mokie-chan?- discutió la joven, evitando su mirada.
-No lo se- respondio él, con sinceridad- pero se que traes algo entre manos. Y se que no es algo agradable.
-¿Cómo sabes eso?- pregunto ella, sin levantar la vista. Al parecer, súbitamente, sus zapatos eran la cosa mas interesante del planeta.
-Mi hermano es Seto Kaiba-afirmo él, con una sonrisa orgullosa- si puedo descifrar lo que él siente, puedo descifrar lo que le pasa al resto del mundo.
-Serías un excelente sicólogo- protesto ella, con una sonrisa sarcástica. Al notar que el pequeño no la dejaría en paz, hasta que no le dijera la verdad, suspiro y continuo- Bien. Te diré. Pero debes jurar que no le dirás a nadie. ¡En especial a tu hermano!
-¿Por qué? ¿Qué sucede?- pregunto él, sumamente consternado.
-Es sobre Ryou- comenzó la chica, entrelazando sus manos sobre su regazo y fijando su vista en ella- veras, él…
Su voz se convirtió en un suave susurro y Mokuba tuvo que acercarse muchísimo para escucharla. Cuando la muchacha termino su relato, el niño la miro, horrorizado.
-Pero… ¡eso no puede ser! ¿Cuándo piensa decírselo a Seto?
-Al paso al que va… yo diría que un día antes, con suerte.
-¡Ari! ¡Tengo que decírselo a mi hermano!
-¡No debes! Es decisión de Ryou cuando decírselo- discutió ella, con un suspiro.
-Pero…
La joven negó con la cabeza y el pequeño sacudió la suya. Sabía que la sicóloga tenía razón y que debía ser Ryou quien se lo dijera a Seto, pero…
Mokuba suspiro. Acababa de descubrir que, a veces, es mejor quedarse con la duda.
-Tienes que decírselo.
El peliblanco volteo los ojos y decidió ignorar a su prima. Últimamente, pasaba poco tiempo en el departamento; pero, cada vez que estaba ahí, Ariadna encontraba la forma de recordarle su "deber".
-Se lo diré cuando crea que es el momento oportuno- alego él, dejándose caer sobre el sofá y encendiendo el televisor.
-¡Baku-chan, tienes que convencerlo!- alego ella, decidiendo probar suerte con el yami.
Tienes que decírselo, hikari. De cualquier manera, ya sospecha…
Ryou suspiro exasperado, levantándose con brusquedad y dirigiéndose a la puerta.
-Voy a salir- anuncio, de mala gana.
-No puedes huirle a la verdad por siempre, Ryou-chan- protesto su prima, en su ultimo intento desesperado de convencerlo; él, sin embargo, ya no escuchaba.
Lo único que quería era alejarse de ahí.
Seto observaba a Ryou de reojo, mientras el chico permanecía recostado en la cama, viendo la televisión. Se suponía que el peliblanco pasaría la noche en su departamento, porque el CEO tenía una junta importante al día siguiente, muy temprano y no quería despertar a su novio al marcharse. Sin embargo, unos quince minutos atrás, el mas pequeño había llegado a la mansión y había insistido en quedarse ahí. Kaiba había cedido, pues, simplemente, no podía negarle nada a su amado.
Eso no significaba que no sospechara que algo andaba mal. Solo que no estaba seguro de que. Realmente esperaba que no tuviera importancia, porque, por mas que lo pensaba, no podía encontrar ningún problema.
Lentamente, se recostó junto a Bakura, quien de inmediato se acurruco lo mas cerca posible, abrazándolo con fuerza. Lo cual era un tanto extraño, pero el castaño realmente no iba a quejarse; era muy agradable…
Segundos después, ambos dormían profundamente.
-Por favor dime que no estabas buscándome.
Seth abrió los ojos, al escuchar aquella voz. Miro a su alrededor, con el corazón en la garganta, a causa de la emoción. Sin embargo, al pasar la vista por su habitación y encontrarla vacía, se sintió deprimido. Una vez mas, su imaginación le estaba jugando una mala pasada.
-Estoy aquí- murmuro alguien, a su oído, haciendo que un suave y delicioso escalofrío recorriera su espalda.
Seth volteo de inmediato, para encontrarse de frente con su amado. Los ojos del ladrón tenían un encantador brillo, a la luz de la luna, que el clérigo había temido no volver a ver. Lentamente, temeroso de que todo fuera una alucinación y que se desvanecería si se movía, el castaño coloco una mano sobre la mejilla del mayor, el cual cerro los ojos de inmediato, ante lo suave y reconfortante del contacto.
-Me estabas buscando- afirmo, después de unos segundos, separándose un poco del menor.
El clérigo asintió con la cabeza, sintiendo como sus mejillas adquirían un tono rojizo y agradeciendo que la noche lo ocultara.
Bakura sonrío ante la inocencia de la confesión, antes de inclinarse para darle un tierno beso en la comisura de los labios.
Enfermo o no, eso fue todo lo necesario para encender el deseo del mas joven, que de inmediato se lanzo sobre él. El peliblanco se rió, ligeramente, ante lo impulsivo que podía llegar a ser su amante y encontrándose "acorralado" contra la cama, por lo inesperado del "ataque".
-¿No tenias fiebre o algo así?- pregunto, riéndose.
-¿En serio? Umm... parece que me he curado- respondio el otro, con una sonrisa juguetona, bastante encantadora.
-Oh, por cierto- murmuro Bakura, después de un rato de permanecer abrazados y besándose- creo que esto es tuyo- agrego, sacando un anillo de su tunica.
-¡¿Donde lo encontraste?!- exclamo el mas joven, con alegría, mientras volvía a colocarlo en su dedo.
-¿En tu escritorio?- sugirió el mayor, sonriendo y aprovechando la distracción del menor para intercambiar los papeles.
Seth lo miro confundido unos segundos (aunque el peliblanco ni siquiera lo noto) ¿había pasado toda la noche (bueno, el tiempo que estuvo conciente) y buena parte de la mañana, preocupándose por un anillo que simplemente había olvidado colocarse? Por todos los dioses, y él que había pensado que era una señal...
Sonrío, antes de dejarse llevar completamente por las sensaciones que el otro joven le estaba provocando. No tenía de que preocuparse. Al final, todo estaría bien,¿no?
A veces, el destino nos juega crueles pasadas.
Seto exhalo un hondo suspiro, desesperado, mientras esperaba para entrar en el consultorio de Ariadna. Normalmente, los viernes estaba bastante relajado (a pesar de su tortura semanal) pero estos últimos días habían sido terribles. No solo seguía sin saber que le estaba ocultando Ryou, sino que sus negociaciones con Damar-san iban mas lentas que nunca y, además, era época de exámenes finales. Ciertamente, su semana no podía empeorar, ¿correcto?
Hay lecciones importantes que las películas y los libros pueden enseñarnos. Una de ellas, sin duda, es nunca decir que las cosas no pueden ponerse peor, porque, en cuestión de segundos, los problemas se convertirán en tragedias.
Esa, era una lección que Seto Kaiba aprendería aquella tarde en terapia.
Un silencio un tanto incomodo se cernía sobre el consultorio. Y Seto no tenía ni idea porque. Aun al principio, cuando estaba convencido de que Ariadna estaba completamente loca y odiaba la idea de tener que pasar una buena parte de su tarde con ella, nunca se había sentido tan incomodo.
La joven suspiro, al tiempo que continuaba llenando su reporte. Seto se sentía ignorado. (Lo cual, antes lo hubiera considerado como positivo) Y, lo peor del caso, es que aun faltaban quince minutos para que la terapia terminara.
-Seto-chan, tengo una noticia que darte- comento la sicóloga, unos segundos después, sin voltear a verlo.
-¿Umm?- el CEO había empezado a mirar a su alrededor, buscando con que entretenerse, pero de inmediato volcó su atención hacia la joven.
Ariadna cerro el fólder con el reporte y lo miro a los ojos. Tomo aire, como si fuera un medico a punto de darle un diagnostico muy MUY negativo a un paciente y, con voz clara, pero baja, continuo.
-Hemos terminado.
-¿Perdón?
La joven le ofreció una débil sonrisa, al tiempo que le extendía una hoja. El castaño la tomo, sin estar muy seguro de que estaba pasando.
-Esa es una carta; en ella explico que después de 8 meses de análisis y terapia, he determinado que eres una persona… saludable, mentalmente, a pesar de unas pocas manías, que no considero nocivas. Así mismo, creo que eres perfectamente capaz de cuidar a un preadolescente como Mokuba y, con alguno de suerte, esa carta, te exime, de por vida, de volver a pasar por esta prueba sicológica, para mantener la custodia de tu hermano.
Kaiba la miro, confundido, por varios minutos, mientras procesaba la información recibida. Así que, en pocos palabras, le estaba diciendo que… ¿era libre? ¿Por fin? ¿no mas torturas semanales? Vaya, esa mujer era una santa.
-Eso no es todo- murmuro ella, y su voz se volvió un poco mas seria- voy a regresar a Tokio.
-Oh…- murmuro el CEO, sin estar muy seguro de que hacer o decir. La sicóloga había comenzado a simpatizarle bastante, pero…- Mokuba va a extrañarte- concluyo, algo inseguro.
-Sin duda- respondio Ariadna, volteando los ojos- pero no es por mi por quien debes entristecerte- una vez mas, su voz se volvió un tímido murmullo- Ryou también se va. La próxima semana, de hecho.
-¡¿Qué?!- eso, sin duda, capturo la completa atención del mas joven. Con que, ¿eso era lo que le estaban ocultando? ¿Qué se suponía que hiciera?
Lentamente, sin siquiera despedirse, salio del consultorio, ensimismado en sus propios pensamientos. La sicóloga suspiro. Sabía que no había sido lo mas correcto, pero Ryou no le había dejado otra opción. Después de todo, Seto necesitaba algo de tiempo para prepararse para la despedida…
Jonouchi's POV
Estoy recargado cómodamente contra la pared, afuera del salón, esperando a que Yugi y los demás terminen su examen. Lo cual, me parece, no sucederá pronto. Nunca me he explicado como es que se tardan tanto… Es decir, si no sabes, ¡no sabes y punto! ¡Las respuestas no van a caer mágicamente del cielo, solo por quedarte ahí sentado durante horas!
En fin… estoy aburrido, así que comienzo a silbar una cancioncilla, bastante pegajosa, que le gusta mucho a Shizuka. Estoy mirando el techo y me entretengo contando mosaicos, cuando de pronto alguien me sujeta de la muñeca y comienza a arrastrarme por el pasillo
Tardo unos segundos en reaccionar. Y, cuando voy a gritarle a la persona que me deje en paz (y amenazar con golpearlo) me doy cuenta que es Kaiba. Lo cual es extraño, así que, una vez mas, me encuentro estupefacto e incapaz de reaccionar.
-¿Qué demonios quieres, Kaiba?- pregunto, finalmente, mientras comienza a jalarme hacia las escaleras que llevan a la azotea. No es ningún secreto que el niño rico y yo realmente no nos agradamos, así que no entiendo…
Quizás tenga algo que ver con Bakura. Aunque no entiendo porque recurriría a mi. Después de todo, ya todos los demás saben, así que…
Hemos llegado a la azotea y Kaiba voltea a verme por primera vez. Estoy a punto de preguntar que hacemos aquí, cuando él decide hablar.
-¿Qué tan difícil es?
Lo miro, sumamente confundido. ¿De que diantres habla? ¿Por qué tiene que ser tan poco claro? ¡siempre se ha quejado de que soy muy ambiguo y ahora…!
Parece que me ha leído el pensamiento, pues comienza a explicarse.
-¿Qué tan difícil es no poder verla cada vez que quieres?
De acuerdo… tal parece que estamos hablando de una chica. Podría tratarse de Shizuka o de Mai, pero aun no entiendo…
Esperen un segundo. Oh, creo que ya se lo que quiere Kaiba.
-¿A dónde se va Bakura?- pregunto, solo para cerciorarme que mi suposición es correcta.
-A Tokio- me responde, evitando mi mirada. Es curioso y divertido, a decir verdad. Si alguien, alguna vez, me hubiera dicho que un día Seto Kaiba estaría pidiéndome concejos amorosos, hubiera pensado que se trataba de una broma…
-Es difícil- murmuro, después de pensarlo por unos segundos- pero nos las arreglamos. De verdad la amo, ¿sabes? No puedo verla seguido, pero, aquellos días que pasamos juntos… son maravillosos. Claro, es duro no poder abrazarla o besarla tan seguido como quisiera, pero… al final, lo importante es que nos amamos. Realmente no se como explicártelo, Kaiba, pero…
Ah, eso sonó patético. Aunque de verdad no se como explicarme. Soy muy malo con las palabras. Volteo a verlo, esperando que me haya entendido. Y parece que así es, pues sonríe (y, por todos los dioses, eso es verdaderamente espeluznante)
-Bakura y tu estarán bien- aseguro, sonriéndole de manera alentadora (o, al menos eso creo yo)- parecen estar muy enamorados.
Él asiente con la cabeza, pero no me dice nada. He decidido que debo dejarlo solo con sus pensamientos, así que me encamino hacia las escaleras. Dios, creo que necesito un trago… todo este asunto me ha perturbado ligeramente…
-Jonouchi.
Volteo, al oír que me llama y casi me da un paro cardiaco. Pues, de la nada, tengo sus brazos alrededor de mi. ¡Seto Kaiba me esta abrazando a mi, Katsuya Jonouchi! ¡El mundo ha llegado a su fin! ¡Sálvese quien pueda!
-Gracias- murmura. Lo cual es claramente otra señal del Apocalipsis. Su voz fue a penas un murmullo, y casi no lo escucho, pero…
-¿Interrumpimos algo?
Oh, genial. Yugi, Honda, Otogi, Anzu y Bakura acaban de llegar. ¿Podría volverse este momento mas incomodo y extraño?
Al parecer si, pues de pronto estoy acorralado contra la pared, con Bakura casi ahorcándome. O, mejor dicho, es YB.
-Déjalo, Bakura- le dice Kaiba, sujetándolo por el hombro. Lentamente, el yami me suelta, a pesar de que continua lanzándome miradas asesinas. Lo cual es muy espeluznante…
-Lo siento, Jonouchi-kun- se disculpa Bakura, una vez que su yami desaparece. Yo solo asiento con la cabeza, antes de decidir que es mejor emprender la graciosa huida.
Así que, de la manera mas sutil, empujo a mis amigos para bajar las escaleras. Es momento de darles algo de privacidad a este par de tortolos…
Además, presiento que si permanezco un segundo mas aquí, corro el riesgo de ser asesinado por un muy celoso YB…
POV Normal.
-¿Qué pasa, Seto?- pregunto Ryou, mirando a su novio, algo confundido, después de que sus amigos se marcharan.
-¿Cuándo pensabas decírmelo?- pregunto el mas alto, sin verlo, dirigiendo su atención a la gente que paseaba por el jardín de la escuela.
-Primero que nada, quiero que sepas que fue idea de mi hikari- se defendió YB, haciéndose cargo de la situación.
¡Yami!
¿Qué? ¡Es la verdad!
¿No deberías apoyarme?
Ah… claro…
Pero pronto, la discusión mental llego a su fin, pues Seto lo había sujetado por la cintura y, recargándolo contra la pared, comenzó a besarlo con suavidad.
-Estaremos bien- murmuro el CEO, a su oído, entre besos.
Yami e hikari sonrieron. Eso era justo lo que esperaban escuchar. Porque, a decir verdad, ninguno podía imaginar la vida sin Seto.
Aunque claro, ninguno sospechaba que el destino intervendría…
-¡Ryou! ¡¿A dónde crees que vas?!- exclamo Ariadna, mientras luchaba por guardar todos sus libros en una caja un tanto… pequeña.
-¿A casa de Seto?- pregunto el joven, con sarcasmo, abriendo la puerta.
-¿Ya terminaste de empacar?
-Si.
-Bueno, ¡entonces ayúdame!
-¡Pero Ari…! ¡Es la ultima noche que pasare con él y…!
-¡Oh, deja de quejarte! ¡Dijo que irá a verte cada mes o algo así, ¿no?!
-Si, pero…
-¡Ven acá y ayúdame a terminar de empacar!
Sin embargo, Ariadna le dijo las ultimas palabras al viento, pues su primo había bajado corriendo las escaleras, al escuchar el claxon del auto de Kaiba, que había pasado por él para ir a cenar.
La sicóloga se asomo por la ventana, algo molesta, pero sonriendo. Las cosas habían resultado bien, a pesar de todo.
Lo cual era normal, desde su punto de vista. Después de todo, el amor suele encontrar la manera de solucionar cualquier dificultad… ¿o no?
Seto había pasado incontables noches de su niñez sumamente agotado, pero incapaz de dormir, aterrado por lo que le esperaba al día siguiente. Pero ninguna era como esta. El dolor de su corazón le impedía cerrar los ojos. Abrazaba con fuerza a su amante, quien dormía pacíficamente. Podía sentir la respiración del otro joven y el calor que emanaba de su cuerpo. Era una noche como cualquier otra y no obstante…
Apretó un poco mas cerca de si al peliblanco. Ryou se quejo entre sueños, por la fuerza del abrazo, pero pronto volvió a adquirir un semblante pacifico. El castaño lo beso en la frente, procurando no despertarlo y disfrutando cada segundo.
Las primeras luces del día comenzaban a asomarse por el horizonte. Pronto se separarían; sabía que no sería para siempre, pero…
"Oh, claro que es para siempre. No estamos destinados a quedarnos con ellos y lo sabes" murmuro la vocecilla "te advertí que este momento llegaría"
No había sentido en contradecir a su 'conciencia'. En lo mas profundo de su alma, Seto lo sabía. Esa, era la única (y cruel) verdad.
RING. RING. RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING
El CEO entreabrió los ojos. Eran cerca de las 7 la mañana. Cerca de media hora antes, el sueño lo había vencido. Sin embargo, el timbre de su celular lo había hecho volver a despertar.
-Kaiba- dijo, abriendo su celular de mala gana. ¿Quién demonios llamaba tan temprano, en sábado? Las clases al fin habían terminado y ahora algún sicótico…
-Buenos días, Kaiba-sama- saludo una voz, al otro extremo del teléfono, que hizo que el chico se levantara de inmediato.
-¡Damar-sama! ¿En que puedo ayudarlo?- pregunto, sorprendido. Era extraño que el empresario español lo llamara tan temprano. Aunque… ¿qué hora era en España?
-Se que es un poco temprano- dijo el otro, a modo de disculpa- pero, por diversos asuntos de mi negocio, estoy de visita en Japón. Acaban de cancelarme una cita, así que pensé que, si usted aun estaba interesado en hablar conmigo…
-Lo veré en veinte minutos- se apresuro a decir el mas joven- ¿en las oficinas de Kaiba Corp.?
-Suena bien- respondio Damar- lo veo a las 7.30, entonces, Kaiba-sama.
Y colgó. Seto suspiro. Vaya, ¡esa era la oportunidad que estaba esperando! Si podía hablar cara a cara con Damar, entonces, era probable que lo convenciera de invertir…
Se levanto y le echo una ultima mirada a su novio. El avión de Ryou salía a las 4 de la tarde. Realmente, no debería haber ningún problema…
Tomo un pedazo de papel y una pluma que siempre guardaba en uno de los cajones de la cómoda de su habitación. Se apresuro a garabatear una rápida nota para explicarle al peliblanco porque se había ido tan temprano y luego se apresuro a tomar un baño.
Esa, era una oportunidad que no podía perder…
Seto tuvo que contener un bostezo, mientras continuaba hablando con Damar-sama. El hombre era un poco… necio. Y exigente. Había tardado milenios en conseguir que invirtiera con Kaiba Corp. y ahora, para mantener su participación activa, había que ceder en un montón de cosas.
Normalmente, el CEO no estaría dispuesto a ceder tanto, pero el señor Damar era un empresario español bastante notable y, ahí donde él invertía, era seguro que fluyeran otras inversiones españolas. Kaiba Corp. podía mantener sus negocios por si sola, obviamente, pero no sin inmensos riesgos. Gracias a Damar y sus "amigos", estos riesgos se reducían considerablemente.
Seto se repetía esto una y otra vez, para contener su impulso de gritarle y mandarlo muy lejos ante sus excesivas peticiones. Pero sabía que su paciencia no resistiría mucho. Necesitaba un descanso, de inmediato. Y ver a Ryou. Pero, aparentemente, ninguna de las 2 cosas sucedería pronto.
Afortunadamente, a penas era la 1.30 de la tarde…
Ryou arrugo un poco mas la nota que Seto le había dejado en la mañana. Él y Ariadna estaban en el aeropuerto, esperando abordar el avión. Eran exactamente las 3.32. Aun faltaba algo de tiempo, pero…
-¿Y si no llega?
-Llegara, Ryou-chan. Relájate- alego la sicóloga, mientras leía una revista, para distraerse.
-¿No crees que se haya arrepentido de todo este asunto de una relación a larga distancia y esta sea su forma de…?
¿Tienes que ser tan negativo?
No puedo evitarlo.
-No creo que Seto-chan sea así. Creo que es de los que dicen las cosas frente a frente… así que, aun cuando haya tomado esa decisión…- alego su prima, aun sin mirarlo.
-Tienes razón. Estoy paranoico- alegro el peliblanco, tomando asiento junto a ella y mordiéndose los labios. Estaba nervioso, muy nervioso…
Miro los últimos regalos de despedida que sus "amigos" le habían dado. Eran cosas sencillas, pero el chico lo apreciaba. A pesar de que Yugi y los demás nunca habían sido precisamente muy cercanos a él, de verdad le simpatizaban.
¿Creí que odiábamos al faraón?
Solo por lo que le hizo a Seto.
Oh… claro.
¡Son 3.43! ¿Dónde esta?
Ryou, tranquilízate. Llegara.
¿Y si no?
El yami no contesto. No podía contestar, si bien conocía la respuesta. Si Kaiba no llegaba… no podría resistirlo. Ninguno de los dos. Ni él, ni su hikari…
YB's POV.
No, por favor. Por favor, se los ruego…
Estoy tratando de orar a todos los dioses que conozco. Pero parece que no esta funcionando. Los dioses siempre me odiaron, ¿saben? Cada vez que algo bueno llegaba a mi vida… me lo arrebataban. ¿Cómo esperan que alguien se mantenga en su sano juicio con tanto sufrimiento?
Cuando deje ir a Seth… fue la peor de las torturas. No creo que halla un dolor mas terrible, ni siquiera el de la helada muerte. Y ahora… ¡no pueden hacerme esto!
Estoy tratando de ocultarle a mi hikari mis sentimientos y de darle animo, pero se que puede sentir mi desazón. Se que también él lo siente. Se siente… solo y decepcionado. Esta paseando por toda la sala de espera y ahora hasta Ariadna esta preocupada. Son casi las 3.50. No vendrá. Simplemente lo se…
¡Dioses, ¿por qué?! Hice muchas cosas mal y quizás merezco un castigo, ¡pero no este! ¡Y mi hikari, ciertamente, no lo merece! ¡Él debe ser feliz! Es un buen chico, en verdad, merece un premio por su bondad, a decir verdad…
3.54. Anuncian que es hora de abordar. Ya no hay mas tiempo…
¡No, por favor! ¡No me hagan esto de nuevo! ¡No!
POV Normal.
-Podemos esperar otros dos minutos, si quieres…- murmuro Ariadna, observando a su primo con preocupación. El muchacho parecía a punto de desmoronarse. Y no lo culpaba… ¿dónde demonios estaba Seto?
-No. Es inútil…- mascullo Ryou, con desesperanza, mientras comenzaba a caminar hacia la puerta de abordaje, con lagrimas amenazando con escapar de sus ojos en cualquier momento.
Hikari…
Lo siento, yami.
No… es mi culpa…
No…
-Ryou-chan…- dijo la chica, siguiéndolo, con infinita tristeza. ¿Qué diantres había salido mal? Seto había dicho que estaría ahí… ¿Dónde estaba? ¿Y por que no contestaba el maldito celular?
Suspiró, al tiempo que ella y Ryou entraban en el avión. Era la despedida. Aunque… ¿podía considerarse como tal, si Seto no estaba?
Bakura observo a su amante, por ultima vez. El clérigo dormía, completamente ajeno a su presencia. No había querido despertarlo para despedirse… sabía que no soportaría su mirada. La tristeza. El dolor. La desesperación. Y la aun mas terrible resignación.
Siempre había sabido que ese día llegaría. Pero le había gustado engañarse y decirse a si mismo que los dioses finalmente lo habían recompensado, que su sufrimiento había terminado, que serían felices…
Dicen que la verdad siempre duele. El rey ladrón lo sabía. Y sin embargo…
Se inclino para darle un ultimo beso. Seth sonrío ante el contacto, sin despertarse. El ladrón de tumbas sintió una lagrima correr por su mejilla. ¿Llanto? ¿Cuándo había sido la ultima vez que había llorado?
Ah, claro, cuando los guardias del faraón habían asesinado a su pequeña hermana. El dolor… ¿había sido similar? Si. ¿Había sido peor? No. No había forma de compararlos… Eran parecidos y, al mismo tiempo, diferentes. No podía explicarlo.
Coloco la nota que había escrito junto a la almohada del castaño. En cuanto despertara, sería lo primero que viera. ¿Qué haría entonces el clérigo? No quería imaginarlo.
Había reescrito aquella carta incontables veces. Nunca expresaba del todo lo que sentía. No había suficientes palabras para explicar sus sentimientos…
Pero, esta versión se acercaba. Si, quizás con algo de suerte… Seth entendería. Y luego, sería capaz de dejar todo en el pasado y continuar…
Suspiro, antes de salir por la ventana. Estaba en un piso muy alto, un paso en falso y encontraría la muerte. Sin embargo, en esos momentos, no podía decir que la muerte no le pareciera una querida amiga…
Seth releyó la carta, una ultima vez, antes de enterrarla en el jardín del palacio, junto con su anillo. Todo había acabado.
La carta, decía así:
"SETH,
LO SIENTO. NO PUEDO MAS. SIEMPRE SUPIMOS QUE ESTE DIA LLEGARIA, ¿NO ES VERDAD? POR FAVOR, PERDONAME.
NO PUEDO SEGUIR. SOLO NOS DESTRUIRE.
BAKURA"
Sencillo. Sincero. Cruel. Insoportable. Mortífero. Una nota pequeña, pero que implicaba tantas cosas…
Derramando una sola lagrima, Seth arrojo el ultimo puñado de tierra. Luego, se levanto y se alejo. Era hora de olvidar…
Y, si le era posible, de perdonar.
¡FIN! ¡Se acabo! ¿Qué tal?
Personalmente, me gusta muchísimo este capitulo. Como dije, desde que inicie este fic quería escribir este capitulo. Y si, desde el principio planee que acabara así. Soy malvada, ¿no es verdad?
Así que, ¿qué les pareció? ¡Este capitulo es largo, pero prácticamente se escribió solo! Ahora que lo pienso, pude dividirlo en dos, aunque creo que el "suspenso" del final se hubiera perdido… Y el final es triste, lo se.
Y es por eso que, ¡hay otra parte! Aunque debo pedirles su opinión, ¿Qué creen que deba hacer? ¿Una segunda parte o un epilogo? Me gustaría escribir cualquiera de las 2 cosas, y creo que son necesarias, porque debo explicar porque Seto no llego al aeropuerto y porque Ryou se fue a Tokio y Seto no lo siguió y muchas cosas mas… (creo) jaja
Bueno… y ahora… ¡huiré antes de que mis lectores me maten! ¡lo siento, pero ese final fue el que imagine desde antes de saber que mas escribir…!
Jaja,¡ gracias por leer y no olviden dejarme su opinión! ¡Oh, y, si no es mucha molestia, quisiera que me dijeran cual fue su capitulo preferido y cual el que menos les gusto, para ver que tengo que mejorar en mis proximos fics…! Jeje
XOXO (¡eso quiere decir, besos y abrazos, por cierto!)
