UN AMOR QUE VENCE TODAS LAS BARRERAS

CAPITULO 24

FRENTE A FRENTE

EDWARD POV

Bien, hoy era el gran día, había estado esperando este momento desde hace mucho, para ser mas especifico desde aquella noche que entré por primera vez a la habitación de Bella con la intención de verla dormir y, después de haberla escuchado decir que me amaba, había tomado la decisión de recuperarla.

Desde entonces empecé con una pequeña campaña para hacerme notar, campaña en la cual mis hermanos me ayudaron, bueno al menos Alice y Emmett que son quienes sabían y apoyaban mi plan de reconquistar a Bella.

Lo primero que hice fue enviarle una flor, hubiese deseado desde un inicio que fueran lilas y fresias, ya que eran las flores que le regalé en nuestras vacaciones en Santa Bárbara, sin embargo, eso hubiera sido delatarme desde un principio y no quería intrigarla antes de tiempo. Necesitaba hacer que todo fuera perfecto. Por lo tanto, después de quebrarme la cabeza pensando en qué flor enviarle, Alice me sugirió revisar un libro que tenia Carlisle en su biblioteca sobre El lenguaje de las flores, pasé gran parte de la tarde leyendo el significado de todas y cada una de las flores que aparecían en el libro, hasta que me encontré con la que me parecía la más adecuada, una zinnia. Muchos podrían pensar que esta flor no tenía nada de especial, de hecho a simple vista podía parecer muy común, sin embargo para mí era perfecta. No era extravagante ni nada por el estilo, lo cual iba muy acorde con los gustos de Bella, su color brillante representaba el fulgor que Bella había traído a mi vida y por último, lo más importante, su significado… "la nostalgia del ayer alegre". Si, en definitiva esta flor expresaba todo lo que yo quería decirle.

Una vez que elegí la flor, Alice fue quien me ayudo a comprarla y a colocarla dentro del casillero de Bella junto con la nota que yo había escrito para ella, me hubiera encantado ver su expresión cuando la encontrara, de hecho en un mundo perfecto, después de que ella tomara la flor y leyera la nota, yo hubiera estado al final del pasillo esperándola para estrecharla entre mis brazos, sin embargo, este mundo dista mucho de ser perfecto, por lo que tuve que conformarme con la imagen mental que Alice me regaló, y claro también con el video que Emmett muy amablemente tomó desde la distancia con su celular.

Ese día pasó increíblemente lento para mí, lo único que ansiaba era que llegara la noche para poder acudir nuevamente al lado de mi princesa y acompañarla mientras ella se sumergía en el mundo de los sueños.

Un par de días después de que Bella recibiera la flor, decidí poner en marcha el segundo movimiento…este definitivamente me pondría en evidencia casi en un 100%, pero no me importaba, necesitaba que ella supiera que yo no la había olvidado como muy tontamente la hice creer; así que busqué entre las tantas fotos que Alice había recuperado de mis últimas vacaciones con Bella hasta dar con una que ella había tomado una tarde que estábamos mirando la puesta de sol desde la terraza de mi casa. Recuerdo perfectamente como a ella le había encantado ver como el sol se perdía en el mar, y que había dicho que esa foto la mandaría a enmarcar para rememorar siempre lo que habían sido las mejores vacaciones de su vida, las vacaciones en las que había descubierto lo que era entregarse en cuerpo y alma al amor.

Tomé la foto que tanto significado tenia para ambos y la giré para escribir en la parte posterior una simple frase "Lo mejor de un atardecer en la playa, es compartirlo con la persona que amas". Después la metí en un sobre y corrí hasta su casa para colocarla en el buzón, de manera que cuando su padre llegara la encontrara junto con la demás correspondencia.

A diferencia de la vez anterior, en esta ocasión no quería perderme ningún detalle de la expresión de Bella cuando recibiera la foto, así que permanecí entre las sombras esperando a que abriera el sobre, cosa que no hizo hasta que se encontró en la privacidad de su habitación.

Pude ver el desconcierto pasar por su rostro y el acelerado latir de su corazón antes de aferrar la foto a su pecho y llorar hasta quedarse dormida, y juro que en ese momento me sentí el peor monstruo que pueda existir y no tenía nada que ver con mi condición, sino con el hecho de ser una vez más el causante de las lagrimas de mi dulce Bella. Por un momento considere el entrar y consolarla, decirle que no llorara, que ahora que la había encontrado de nuevo nunca más la volvería a dejar, pero no podía hacerlo, quería que el momento en que me presentara de nuevo frente a ella fuera perfecto y este, en definitiva, distaba mucho de serlo.

Después de ese día, dejé transcurrir alrededor de una semana antes de mandar a Bella la ultima "pista" que le daría antes de presentarme ante ella, y eso se debió en su mayoría a que no quería confundirla más o causarle otro episodio de lagrimas, la había visto hablar con Jacob al respecto, e incluso había escuchado en los pensamientos de su padre la preocupación por que ella volviera a caer en depresión, ya que había vuelto a sus citas regulares con su psicóloga. Inclusive algunas noches había vuelto a verla escribir entre lágrimas en ese cuaderno que guardaba tan celosamente en su buró. A decir verdad muchas veces sentí curiosidad por saber qué era lo que escribía, e incluso algunas noches me vi tentado a tomar el cuaderno y leerlo, después de todo nadie se daría cuenta, pero tan pronto como ese pensamiento cruzaba por mi mente me reprendía a mí mismo, como si no fuera suficiente violación a la intimidad de Bella el colarme todas las noches en su habitación.

Esta última pista consistía en un sencillo pero elegante arreglo floral con nuestras flores… fresias y lilas. Debo admitir que en un principio pensé que sería difícil encontrar esas flores en un lugar tan frio como este, pero dale a Alice una tarjeta de crédito y te demostrara que no hay nada imposible en cuanto a compras se trataba.

Mi hermana me dio a firmar la tarjeta que pondría en el buqué y yo la llené con una sencilla pero significativa frase "Te llegará una flor por cada día que he pensado en ti"

Tal y como le prometí, a ese ramo le siguieron muchísimos más, cada uno diferente del anterior en forma y color, pero todos con las mismas flores.

Y por fin el momento había llegado, después de esta noche no había marcha atrás, era el momento en el que le entregaría mi corazón a Bella en bandeja de plata, para que ella hiciese con él lo q quisiese.

Emmett y Alice me habían ayudado a preparar todo para esta noche. Mi hermana le había pedido a Bella que viniera a hacer la tarea en casa alegando que su familia estaría fuera y que ella debía quedarse a cuidar a su hermano convaleciente, mientras que Emmett había organizado una expedición de cacería en la que había convencido a toda la familia de participar, para que de este modo todos estuvieran fuera cuando Bella llegara y nadie impediría nuestro encuentro.

No voy a negar que estaba nervioso a más no poder, no sabía cómo le iba a explicar el motivo por el cual había tenido que dejarla y lo que es peor, no tenía ni la más mínima idea de cómo reaccionaría ella ante tal información.

Lo más seguro es que pensara que me había vuelto loco, y eso sin mencionar que lo más probable era que cuando asimilara la información saliera huyendo gritando despavorida. Sin embargo dicen que no hay peor lucha que la que no se hace, y yo estaba dispuesto a luchar contra lo que fuera para volver a estar a su lado, incluso contra su propio miedo.

- Bella no tardará en llegar, ¿estás listo? – me preguntó mi hermana sacándome de mis cavilaciones

- A decir verdad no – le dije con algo de miedo

- Bueno siempre puedes quedarte en tu habitación si así lo deseas

- No Alice – dije con decisión – no te niego que estoy muerto de miedo por lo que pueda pasar, pero no puedo esperar más, necesito estar cerca de ella y contarle toda la verdad

- No tienes nada de que preocuparte Edward, todo saldrá bien – me aseguró y se acercó a darme un abrazo

- Eso espero

- Yo estoy segura de ello y recuerda que no debes apostar contra mí – me guiñó el ojo y luego se separo de mí para salir de mi habitación.

Pasaron tan solo unos cuantos minutos antes de que escuchara la vieja camioneta de Bella entrar en el camino que daba a la casa y de que su fragancia comenzara a inundar el ambiente. Juro que si mi corazón aun latiera, ahora estaría haciéndolo de forma desaforada.

Me acerqué al ventanal y pude ver como Bella descendía del vehículo, y se quedaba observando fijamente la casa, estuvo un buen tiempo así, probablemente perdida en sus recuerdos, hasta que mi hermana salió a su encuentro.

Fue entonces cuando supe que el momento había llegado y que ya no había marcha atrás. A toda velocidad bajé hasta el salón de música y tomé mi lugar frente al piano mientras esperaba a que Bella se quedara sola para comenzar a tocar.

- ¿Por qué no te sientas un momento mientras voy por mis cosas?, no tardo

Escuché a mi hermana decirle para después subir por la escalera. "Es ahora o nunca Edward" me dijo mentalmente y fue entonces cuando comencé a tocar.

Dejé que mis dedos corrieran libres sobre las teclas, al tiempo que la música inundaba el lugar. Decir que estaba nervioso era poco, no tenía ni la más mínima idea de cómo reaccionaría, o de si me aceptaría de nuevo en su vida, pero de una cosa estaba seguro, estaba dispuesto a suplicar de ser necesario para que así fuera.

Escuché como el corazón de Bella comenzaba a agitarse, como se ponía de pie para buscar la procedencia de la música. Su aroma se intensificó y un leve rugido estuvo a punto de escapar de mi pecho al imaginarme el mangar que seguramente era su sangre. Sin embargo, me controlé. El hombre tenía que dominar al monstruo si es que deseaba tener a su princesa a su lado.

Sentí su presencia en el umbral del salón, pero no levanté mi mirada, en cambio me concentré fuertemente en las ultimas notas que componía la melodía con la que le decía a Bella todo lo que sentía por ella.

Cuando por fin se escuchó la última nota, alcé la vista y no pude evitar sonreírle mientras mis ojos se clavaron en el rostro de Bella, el cual estaba anegado de lágrimas.

- ¿E… Edward? – dijo en apenas un susurro y sentí como mi muerto corazón volvía a la vida

- Bella…

En cuanto dije su nombre, su pulso cardiaco se aceleró y su respiración comenzó a agitarse antes de cerrar los ojos y comenzar a desvanecerse.

Gracias a mis reflejos y a la velocidad que me brindaba mi naturaleza, pude estar a su lado en una fracción de segundo, evitando que ella cayera completamente al suelo. La tomé entre mis brazos y la alcé recostándola contra mi pecho.

- ¡Bella! ¿Bella estás bien? – dije preocupado mientras la recostaba en el diván que se encontraba a un lado – Alice ¿crees que sea necesario llamar a Carlisle? – le pregunté a mi hermana, quien para ese momento ya se encontraba junto a mi

- No es necesario Edward, fue solo la impresión no hay nada de qué preocuparse – me consoló

- Creo que no fue la mejor manera de hacer las cosas – dije con remordimiento, lo ultimo quería era dañarla más de lo que ya lo había hecho y causarle alguna especie de shock

- Sea cual sea el modo que eligieras, ella hubiera reaccionado de manera similar, después de todo, jamás espero encontrarse nuevamente contigo. Y aun cuando las señales que le habías estado mandando le dieran una idea de que pensabas volver, dudo mucho que Bella hubiera pensado encontrarte en mi casa.

- Supongo que tienes razón

- Siempre la tengo – dijo con guiñándome el ojo – ahora ¿por qué no la llevas a tu habitación? estoy segura de que tu sofá es mucho más amplio y cómodo que este diván.

Asentí y tomé nuevamente a Bella entre mis brazos para dirigirnos escaleras arriba, a pesar de las circunstancias estaba emocionado de tenerla así, tan cerca, a ella, la mujer a la que nunca deje de amar.

Con delicadeza la coloqué sobre el sofá procurando que estuviera lo más cómoda posible. Me arrodillé a su lado y, como todas las noches de un tiempo para acá, me quede observando su pacifico rostro, llenándome con la paz que solo ella me podía transmitir.

Sin poder evitarlo pase levemente mis dedos por su rostro en apenas un roce que la hizo estremecer. Ahora no me quedaba más que esperar a que Bella despertara, para enfrentarme por fin a la decisión que marcaria el resto de mi existencia.


BELLA POV

Un frio roce, tan suave como una caricia, recorriendo mi rostro me trajo de vuelta a la realidad. Comencé a abrir los ojos completamente desorientada, no tenía ni la más mínima idea de donde me encontraba o de que había pasado, parecía que esto de los desmayos se estaba volviendo algo frecuente en mí últimamente. Mi visión comenzó a aclararse y fue entonces cuando recorrí mi mirada por el lugar. Me encontraba en una habitación hermosa, bastante amplia e iluminada, frente a mí se encontraba un enorme ventanal que abarcaba toda la pared, mientras que en la pared contigua había un par de libreros con algunos libros, portarretratos – de los cuales no alcanzaba a distinguir las fotos – y algunas figuras de colección de las estrellas de la NBA.

Esperen… ¿estrellas de la NBA?, inevitablemente a mi mente llego la imagen de un chico de pelo cobrizo que tenía una habitación con un estilo muy parecido a esta.

- Edward…. – murmuré y en cuanto su nombre escapó de mis labios recordé lo que había pasado antes de que perdiera la conciencia.

En un impulso quise ponerme de pie pero el movimiento fue tan rápido que me maree y tuve que sentarme nuevamente mientras llevaba mis manos a mi cabeza.

- ¡Bella! por fin despertaste – escuché la voz de Alice al tiempo que se apresuraba a llegar a mi lado – no te levantes de golpe, debes estar aun aturdida – me dijo al tiempo que me ayudaba a recostarme nuevamente en el sofá de cuero negro donde me encontraba.

- ¿Qué pasó? – pregunté aun desorientada. Aunque estaba segura de lo que había pasado decidí que era mejor asegurarme, después de todo probablemente se tratara de otro de mis sueños

- Te desmayaste en la entrada de nuestro cuarto de música y como comprenderás no podíamos dejarte ahí, así que mi hermano te cargó en brazos y te trajo a su habitación

- ¿Tu hermano?

- Si Bella, mi hermano

Suspiré y recargué mi cabeza en el respaldo del sofá mientras cerraba los ojos, no sabía si sentirme aliviada o decepcionada de que se tratara simplemente de otra de mis alucinaciones. Seguramente los recuerdos provocados por los últimos acontecimientos y la tensión de la novela que tenía que retomar, junto con el sonido de la música de piano, le habían hecho una mala pasada a mi mente y por eso mi subconsciente creyó haber escuchado mi melodía, cuando seguramente se trataba de cualquier otra música.

Respiré profundamente tratando de calmarme y de centrarme en el aquí y el ahora, lo que menos necesitaba era un ataque de histeria frente a Alice, ya que entonces ella me haría muchas preguntas y no estaba dispuesta a hablar al respecto; de hecho, aun tenía que pensar en que decir para justificar mi desmayo.

Una vez que sentí que me había tranquilizado lo suficiente, abrí lentamente los ojos y mi corazón casi se detuvo al ver que la figura de Alice había cambiado a una bien conocida por mi

- ¿Ed…Edward?

- Hola princesa – dijo en un susurro al tiempo que estiraba su mano hacia mí y tomaba un mechón de mi cabello para colocarlo con delicadeza detrás de mi oreja, provocándome un escalofrió

- ¿De verdad eres tú? – pregunté en apenas un susurro mientras sentía mis ojos llenarse de lagrimas y extendí mi mano hacia él en un intento de tocarlo como una forma de asegurarme de que esta vez no iba a desaparecer.

En cuanto la punta de mis dedos entraron en contacto con su piel, me di cuenta de que era real, que él estaba aquí, conmigo, a mi lado. Podía verlo y tocarlo como en todos mis sueños a lo largo de este ultimo año. En un acto de masoquismo permití a mi mano acunar su rostro, que extrañamente se sentía frio y duro, pero aun así, llenó de calor mi pecho. ¡Cómo lo había extrañado!

Esto era mejor que cualquiera de mis alucinaciones. Sin embargo, el hecho de saber de que a pesar de que lo estaba tocando él ya no me pertenecía, lo hacía aun más doloroso.

- Si Bella, soy yo – dijo estrechándome en sus brazos, haciendo que escondiera mi cara en su pecho mientras él enterraba su cara en mi pelo, inmediatamente me aferré a él y comencé a sollozar de emoción – te extrañé tanto pequeña – susurró y al escuchar sus palabras me paralicé.

En mi mente comenzaron a pasar imágenes de todo lo que había pasado a raíz de su partida, me vi a mi misma despertando en una cama de hospital después de atentar contra mi vida, vi a Renée pasando noches en vela para cuidar que no volviera a cometer una estupidez y llorando cuando creía que no la veía. Vi a Phil y a Justin tratando de animarme mientras yo no era más que un zombie que miraba a la nada.

Me vi dejando mi hogar para venirme a refugiar a este lugar apartado del sol y de los recuerdos, y cada uno de los esfuerzos de Charlie, de la doctora Watson e incluso de Jacob por ayudarme a superar mi depresión y salir adelante.

De pronto toda la emoción que sentía se convirtió en ira al recordar la forma en que el me había abandonado, sacando fuerzas de todo mi coraje intente apartarme de él al tiempo que lo empujaba.

- Déjame – dije en un susurro mientras lo empujaba, sin embargo era como empujar a una pared, ya que no logre moverlo ni un milímetro - ¡SUÉLTAME! – grité esta vez con furia contenida, mientras seguía forcejeando para que me liberara y eso pareció hacerlo reaccionar, ya que me soltó.

Me separé de él con la respiración agitada, y al mirarlo pude ver en su rostro el dolor que le provocaba mi rechazo. Sin embargo no me importo, estaba segura que ningún dolor podía compararse en lo mas mínimo al que él me provoco con aquella llamada que me hizo desde Londres.

Edward no me dijo nada, solo se dedico a mirarme expectante, en silencio, a la espera de que yo dijera algo.

- No entiendo – dije mirándolo fijamente a los ojos, un trabajo difícil con las lágrimas nublándome la vista.

- ¿Qué no entiendes? – me preguntó desconcertado

- ¿A qué has venido Edward? ¿Qué es lo que quieres de mí?

- Necesito hablar contigo Bella, tengo muchas cosas que explicarte

- ¿Hablar? – pregunte con una sonrisa desdeñosa – Dudo mucho que tu y yo tengamos algo que hablar Edward. Si no mal recuerdo dijiste todo lo que tenias que decirme aquel día que me llamaste por teléfono a Phoenix – me sorprendió que de pronto mi voz sonara tan tranquila, sobre todo cuando la opresión en mi pecho era tan grande que el llanto amenazaba con apoderarse de mí.

- No Bella, hay mucho que tengo que decirte. Nunca quise irme, jamás fue mi intención dejarte, pero tuve que hacerlo… por ti, por tu bien – su voz sonaba desesperada, pero sus palabras solo lograron enfurecerme más.

- ¡Eso no es verdad! Te fuiste por ti. Porque Londres te parecía mas atractivo que esta pobre imbécil – en el instante en que dije esas palabras el llanto se apodero nuevamente de mí, pero aun así seguí hablando - ¿Cuáles fueron tus palabras exactas? – fingí pensar un momento, aunque no era necesario, esas palabras habían quedado gravadas a fuego en mi mente y habían destrozado mi corazón – ¡oh si ya recuerdo!... "estos días han pasado algunas cosas que me han hecho darme cuenta de que lo nuestro no tiene futuro, pertenecemos a mundos distintos"… y ¿sabes una cosa? ¡Tenias toda la razón! Tu mundo y el mío son distintos porque a mí no me enseñaron a fingir amor

- Estas equivocada Isabella. Nada jamás en el mundo podrá parecerme más atractivo de lo que eres para mí – me dijo avanzando hacia mí, pero yo puse mis manos al frente creando una especie de escudo para indicarle que no se acercara, el pareció decepcionado, pero aun así continuo hablando – si tuve que apartarme de ti, fue precisamente porque te amo, porque no quería lastimarte… ¡Porque me convertí en un maldito monstruo!


Hi vampires:

Si lo se quieren colgarme, y es que me tarde dos meses en actualizar, no tengo perdón de Dios, merezco que me manden con los Vulturi… pero es q entre las vacaciones, unos problemas personales y de salud y la carga de trabajo post-vacacional pues la verdad es q no había podido sentarme a escribir…además de que para ser honesta había tanto que quería escribir, que las ideas se me bloqueaban… pero bueno ya estoy de vuelta y ahora si prometo aplicarme hasta el final (que ya no falta mucho).

Como siempre muchísimas gracias a todos los que leen este fic y que me siguen honrando con sus lindos comentarios y a quienes apenas hoy empiezan a leerme de antemano gracias por dedicarle una parte de su tiempo a esta historia.

Y ya saben como siempre les agradecería que sus dudas, comentarios, sugerencias, críticas, etc. me las hicieran llegar por medio de un maravilloso rewiew

Dulces besos de sangre y abrazos tipo Emmett

"Mi vida era como una noche sin luna y entonces EDWARD cruzó mi cielo como un meteoro"

Ruby

Vampiressa de Edward Cullen