25. ¿Baile de disfraces?

A las ocho en punto Ronald Weasley, Seamus Finnigan, Dean Thomas, Neville Longbottom y Harry Potter estaban charlando y vestidos con sus mejores galas en la sala común. Observaban a las chicas que iban bajando para encontrase con sus parejas, normalmente de Gryffindor. Los cinco compañeros de dormitorio se pavoneaban por pertenecer ya a los cursos mayores y se enorgullecían cuando alguna que otra chica les miraba de soslayo y les sonreía coquetamente.

- Chicos, ya estamos en edad de merecer ¿Qué le vamos a hacer si somos tan atractivos que todas se fijan en nosotros? – dijo Ron todo chuleta arrancando las risas de sus amigos

- Bueno, no creo que se fijen en todos nosotros – dijo apesadumbrado Neville

- Claro que sí – afirmó Harry como si tuviese mucha experiencia – Sólo te has de mostrar seguro de ti mismo

- Efectivamente, en plan agente secreto, tú míranos a nosotros – Ron se estiró mucho sacando pecho y poniendo cara de interesante

- Si alguien se presentara delante de mí con esa cara, me largaría corriendo – dijo Hermione

Los chicos con sus bromas no se habían dado cuenta que sus acompañantes ya habían bajado. Parvati Patil estaba muy guapa con un vestido color oro y el pelo con un recogido informal, Lavander Brown lucía un traje escotado dejando visible su fantástica silueta realzada por el rosa pálido de su vestido y Hermione si lugar a dudas volvió a dejar a todos con la boca abierta. Llevaba un vestido verde oscuro largo, ceñido, con una pequeña cola atrás, el escote sin mangas descubriendo su torso y su cuello de piel blanca y aterciopelada, la hacía parecer aún más alta y esbelta. Llevaba una torerita muy corta de transparente tul verde con muchos cristalitos relucientes, que hacían que su melena suelta y bien peinada brillara a la luz.

- Francamente, chicas, estáis guapísimas – dijo Harry terminando con un silencio por parte de los chicos por estar en estado de shock – Hermione he de plantearme que no seas tú mi pareja en los próximos bailes, apenas te reconozco, menos mal que no vas así siempre porque sino Ron y yo no daríamos pico en bola en todo el día – terminó riéndose

- Gracias, Harry, no esperaba menos de ti

- ¿Nos vamos? Aún hemos de recoger a mi hermana Padma – dijo Parvati cogiéndose del brazo del nuevamente anonadado Ron

- Claro, vámonos – Hermione hizo lo mismo con Seamus mientras disfrutaba de la cara que ponía Ron

Por su parte Dean se acercó a Lavander, la besó en la boca y luego le soltó un piropo.

- Soy el chico más afortunado de la noche, querida, estás aún más preciosa que de costumbre

- ¿Qué ha sido eso? – preguntó Harry con sorna

- Es que Dean y yo estamos saliendo juntos desde hace una semana, cuando me pidió que fuese al baile con él y que fuese su novia – aclaró la sonrojada chica

Inmediatamente las chicas felicitaban efusivamente a su amiga, mientras los chicos daban codazos al avergonzado chaval llamándolo "pillín" y diciéndole "que callado te lo tenías".

- Bien, chicos, no quiero interrumpir este fantástico momento de la primera pareja de nuestra quinta pero he de asegurarme que todos sabéis bien qué hay que hacer

- Cuenta con todos nosotros, Harry, esta noche te librarás de ella – dijo Neville muy sonriente y encantado de formar parte de un plan

- Entonces ¿A qué esperamos? ¡La noche es nuestra! – dijo Harry

Cuando todos estaban saliendo por el cuadro de la dama gorda, Harry apartó un momento a Hermione.

- ¿No va a venir Ginny?

- No, al final no viene, no te apures, ya hablarás con ella en otro momento

En el vestíbulo encontraron a la pareja de Neville, que era Padma Patil y luego a Cho. Harry se había ocupado anteriormente de encargar una mesa para doce personas en lugar de para seis, por supuesto había sido Dobby el que le hizo el favor y para que no hubiese ningún falló la mesa solo aparecería cuando Harry hiciese una señal en la sala. Eso le agradó mucho a Cho, aparentemente, que le gustaba ver como su chico utilizaba sus "influencias" para conseguir sus propósitos. Como ni Ginny ni Colin fueron a la cena, se redujo la mesa para diez y allí se sentaron todos los compañeros de habitación de quinto curso de la casa Gryffindor con sus respectivas parejas. En ese mismo momento comenzaba el plan de Harry.

Primeramente se le haría el vacío a Cho, nadie habló con ella en toda la cena, mantenían conversaciones que sólo ellos entendían y que les hacían reír o mofarse pero cuando Cho quería seguir la gracia, todos se callaban y la miraban de mala cara. Harry se había encargado de comprar unos sortilegios a los gemelos Weasley y también sus servicios para que Cho fuese la presa de la noche. Primero, sin que ella se enterara, la rociaron por detrás con un spray fosforescente que decía "Snob" lo cual, dada su fama en el colegio, la iba como anillo al dedo, así que ella no entendía que cada vez que pasaran por detrás de ella, alguien se partiera de risa. Luego, con la complicidad de Harry, la colaron una cucaracha en la crema de cangrejos que había pedido, haciéndola ella desaparecer con hábil golpe de varita pero no pudiendo evitar que sus compañeros de mesa se partieran de risa. Más tarde, en su bebida, la vertieron unas cápsulas que tintaron totalmente sus dientes en un color verde chillón, por supuesto ella no se enteró hasta que su gran amigo Draco se lo dijo, pero tampoco pudo evitar las mofas de sus compañeros toda la noche. Aunque el colmo de los colmos llegó cuando Dumbledore anunció el comienzo del baile y en medio de todo los alumnos callados, para escuchar al director, le estalló una bomba fétida haciendo parecer que ella se había tirado un gran pedo y hay fue cuando Harry tuvo su primer momento triunfal, se separó de ella gesticulando que olía fatal. Las risas de toda la sala inundaron los oídos de la joven mortífaga pero ella por orgullo no se movió un ápice. Dumbledore esperó a que acabaran las risas intentando ocultar la suya y cuando así fue, dio por inaugurado el baile.

Harry fue arrastrado por Cho a la pista de baile, como él había previsto y sin previo aviso empezó a discutir disimuladamente con él por todos los desprecios de la noche. Mientras tanto, Seamus, Dean, Ron y Neville actuaron rápidamente. Seamus robó un micrófono a la orquesta sin que se dieran cuenta, Dean lo enchufó a la clavija del amplificador mágico, Ron disimulando subió el canal del micrófono y Neville se fue con él hacia donde se encontraban Cho y Harry. Hay entró Hermione que amablemente se ofreció a bailar con Neville cerca de la pareja en discordia. Cho estaba tan enfadada que no se dio cuenta que su voz se oía a través de los altavoces.

- ... Me has decepcionado mucho, Harry, nunca pensé que te reirías de mí de esa manera y delante de tus amigos... aún así te perdono por ser tú

- ¿Sabes una cosa Cho? No quiero... QUE ME PERDONES. ESTOY HARTO DE TI, DE TUS PAVONEOS, QUE MI NOVIO NO SÉ QUE, QUE MI NOVIO NO SÉ CUÁL... ERES UNA SNOB VANIDOSA, PRESUMIDA Y MUY MALA AMIGA DE TUS AMIGOS Y YA NO TE AGUANTO MÁS. SI QUERIAS NOTORIEDAD POR ESTAR CONMIGO, ESTO ES NOTORIEDAD

Cho miraba atónita a toda la sala, los músicos habían dejado de tocar y todos los alumnos tenían fijos los ojos en ella... se había oído todo, todo el mundo sabía que Harry la había humillado y dejado, aquello si que no se lo esperaba. Levantó la cabeza muy altivamente y susurró "Esto, Harry, lo vas a pagar con sangre" pero el micrófono seguía enchufado y se oyó. Poco a poco se fue alejando en dirección a la puerta del Gran Comedor, la gente la hacía un pasillo. Cuando llegó al principio de la sala se dio la vuelta y miró despectivamente a todos, abrió la puerta y todos se quedaron con la boca abierta. Voldemort estaba detrás de ella con un grupo de unos treinta mortífagos y diez dementores. Cho sonrió al verle, giró sobre si misma y gritó:

- AHORA, PUÑADO DE GILIPOLLAS, VAIS A SABER LO QUE ES BUENO

- Tú también, por ser una inútil – la voz del Señor Tenebroso retumbó en toda la sala más cruel que nunca – "Avada Kedavra"

Cho calló inerte en el suelo y sólo un grito se oyó en la sala, el de Harry.

- NO, ASÍ NO, MALDITO HIJO DE PUTA, MATAS HASTA A TU GENTE – Harry corrió a encararse con Voldemort

- Querido Harry ¡Qué bien que estés aquí!

- Déjale en paz, Voldemort – la voz de Dumbledore se escuchó firme en toda la sala y se colocó al lado de Harry

- Albus ¡Qué reunión tan inesperada! ¿No es cierto?

- Veo que tienes un aspecto deplorable

- No tanto como el tuyo... te ves muy mayor – dijo sonriente el malvado mago

En la sala que había detrás de la puerta de la mesa de profesores, una persona esperaba inquietamente ese momento, con aplomo giró la manecilla y abrió la puerta. Poco a poco se descubrió para ambas partes la escena actual. Voldemort fijó su mirada en ese punto, mientras veía pasmado quién aparecía detrás. Se trataba de una hermosa mujer pelirroja de media melena, con tez blanca y fina, con mirada segura pero apenada y con un vestido antiguo en color azul apagado... ese vestido... ese vestido lo conocía muy bien, era el que llevaba Lily el día en que la había matado.

- Lily - Voldemort lo dijo alto y claro

Hocicos se había transformado en Sirius. En su forma canica había contemplado todo lo sucedido en la noche, aunque ahora estaba preparado con su varita en la mano pero se quedó atónito al ver a la mujer, Remus estaba pasmado, Snape no daba crédito a lo que estaba viendo y a Arabella le corrían lágrimas por la cara pero ninguno de ellos se quedó en el estado de Harry.

¿Era un sueño? Acaso era una de sus múltiples pesadillas, Harry ya no miraba a Voldemort con ira en sus ojos, miraba estupefacto a aquella mujer... a su madre, a esa a la que tantas veces hubiese querido abrazar para encontrar el cobijo a sus pesares. La única persona que no miraba a la mujer era Dumbledore. Ella se acercó lentamente hacia donde estaban y se puso delante de Harry.

- No permitiré que vuelvas a hacer daño a mi pequeño

- Te ves igual que la última vez que te vi... cuando asesiné al inútil de tu marido y a...ti

- ¿Eso crees?

- Esta vez nada impedirá que no sea así

- Vuelves a estar equivocado – levantó las manos e invocó "Paretis Protector"

Del suelo se levantó una ola de agua que separó a todos los alumnos y profesores de Voldemort y sus mortífagos, uno de ellos intentó traspasarla y cayó inconsciente nada mas tocarla.

- ¿Ves? Vuelves a estar equivocado, tío

Voldemort se acercó a ella, la miró de los pies a la cabeza y sonrió.

- Es un buen disfraz, he de reconocer que me has engañado pero no has contado con que yo podía sentir a Lily y tú... no eres ella

- Pero sí soy tu sobrina

- ¿Sobrina? Yo no tengo más sobrinas brujas...

- Es que yo no soy una bruja, tío

- ¿A no? ¿Entonces quién y qué eres?

- ¿A tu sobrina Emy no la puedes sentir? Es decepcionante – dijo ella con calma y sorna

- ¿EMY? TÚ NO TIENES MAGIA – a Voldemort se les estaba acabando la paciencia

- No, no la tengo... yo soy magia, te equivocaste de hermana, yo soy La Unión

- ¿Tú? Entonces no hay problema – el Señor Tenebroso sonrió malévolamente, recordando que su sobrina era más diablo que ángel - Ven a mí, unámonos, los dos seremos los dueños del mundo, Emy

- Sí, tío, lo que tú digas – Emy abrió los brazos para abrazar a su tío mientras oía los gritos de negación de Harry, Sirius, Ron y Hermione

Voldemort abrió los suyos para recoger el abrazo de su sobrina y cuando esto pasó, una luz blanca emanó de ella haciendo que todos bajaran la mirada para no cegarse.

- NO PERMITIRÉ QUE HAGAS MÁS DAÑO A MIS SERES QUERIDOS, NI A NADIE DE ESTE COLEGIO – la voz de Emy inundó la sala y los oídos de todos los asistentes

Cuando la luz cesó, en el Gran Comedor no había rastro de ningún mortífago, ni dementor, ni de Voldemort ni de... Emy.

Todos los alumnos estaban histéricos y el director echó mano de los prefectos para que todos fueran a sus respectivas casas. Dumbledore ordenó a la Señora Pomfrey que se llevara el cuerpo sin vida de Cho. Sólo los profesores, Sirius, Harry, Ron y Hermione se quedaron en el Gran Comedor.

- ¿Pero es que está loca? ¿Cómo ha hecho eso? – Sirius estaba trastornado – La va a matar

- Cálmate, por favor – decía llorando Arabella – Emy es muy poderosa, no puede acabar con ella así como así

- Por un momento pensé que era mi madre – dijo en voz baja Harry, que estaba consternado por lo sucedido

- Tranquilo, Harry, todo saldrá bien – Hermione lo agarraba por los hombros

- Sí, ya sabes cómo es ella, saldrá riéndose de todo esto – Ron abrazó a su amigo

Los tres permanecieron así un momento hasta que las puertas volvieron a abrirse y todos clavaron la mirada en la persona que entraba, esperando que fuese Emy pero era Ginny.

- ¿Qué ha pasado? He oído gritos y me he asustado – Ginny miró a las personas que allí se encontraban y un fuerte presentimiento le vino al corazón - ¿Dónde está Emy?

- Ginny ¿De dónde sales tú? – preguntó Arabella

- De la biblioteca ¿Y Emy? – Ginny se estaba poniendo muy nerviosa

Harry fue hacia ella lentamente e hizo algo que a ella la dejó asombrada, la abrazó y la susurró al oído.

- Perdóname, por favor, debí hacerte caso, perdóname

- Sí, Harry, no hay nada que perdonar. Dime, por favor, dónde está Emy

- Se ha ido con Voldemort – Harry sintió el escalofrío de Ginny en todo su cuerpo y cómo se desvanecía en sus brazos – Rápido Ron, tráeme una silla

Ron hizo lo que se le mandó y sentaron allí a Ginny. Hermione le dio unas palmaditas en la cara y Ron le salpicó un poco de agua. La joven pelirroja comenzó a volver en sí.

- ¿Cómo es posible? Ella no puede alejarse de ti, Harry – dijo Ginny muy suavemente con lágrimas en sus ojos

- Una buena apreciación, como siempre Ginny – exclamó Dumbledore

- Es cierto, ella sabe que no pueden alejarse mucho o ambos saldréis perjudicados – Sirius parecía volver a la normalidad – Si la pasara algo, no sé lo que haría

- No pasará nada – dijo Snape asertivamente – Está claro, después de lo que hemos visto esta noche, que ella tiene un gran poder

- Realmente es asombroso lo que ha hecho esta noche – añadió Dumbledore

Todos estuvieron divagando un par de horas qué sería lo que estaba haciendo y en dónde pero sólo ella lo sabía.

Emy y Voldemort aparecieron en las ruinas de una casa abandonada y destruida. Ella se separó de Voldemort y le miró a sus ojos rojos que emanaban un tremendo odio.

- Te he traído aquí para que contemples tu obra – dijo ella fríamente – Mira esa casa, está totalmente destruida pero no aniquilada, sólo es el recuerdo de lo que un día fue... la casa de una familia y tú destruiste todo eso

- Y quiero acabar lo que empecé

- Ya lo has acabado ¿No lo entiendes? Ella nunca volverá por mucho que yo me tiña el pelo. Mataste a tu propia sangre y quieres volver a hacerlo ¿Por qué?

- Quiero limpiar mi nombre, quiero demostrar que un niño no pudo acabar conmigo

- Pero es que no fue él, sólo fue una casualidad

- Harry debe morir y tú también – Voldemort estaba fuera de sí, una gran energía se apoderó de él. Era la furia y todo el odio que sentía por volver a haber estado tan cerca y no lograrlo. Se transformó en un gran poder – "Avada Kedavra"

Un gran rayo salió de su varita en dirección al corazón de Emy, ella estaba totalmente inmóvil, serena y fría. Cuando éste iba a impactar, se paralizó delante de ella y, con la mayor de las calmas, alzó su mano y lo cogió para mayor asombro de su oponente, que se quedó paralizado.

- Sigues sin entenderlo... no puedes matarme... yo sólo soy magia... mi cuerpo es una ilusión – El tono de voz de Emy era de una serenidad temible. Con un movimiento de sus dedos hizo que la bola verde de energía, que tenía en su mano, desapareciera cual humo de cigarro

- ¿Cómo es posible? ACABARÉ CONTIGO Y CON EL MIERDA DE TU SOBRINO

- Eso... querido tío... lo decidirá el destino

- Eso lo decidiré yo

- ¿Qué es lo que tanto ansias? ¿El poder? NO TE DAS CUENTA QUE ACABAR CON TODO EL MUNDO TE DEJA SIN NINGUNA CLASE DE PODER – ella estaba empezando a perder la paciencia

- QUEDARAN LOS SEGUIDORES DEL LADO OSCURO Y OCUPAREMOS EL LUGAR QUE NOS PERTENECE POR LINAJE... EL MUNDO SERA MIO

- Si no atiendes a razones, comenzará una guerra en el que todos saldrán mal parados, depón tus ataques y te prometo que nadie irá tras de ti y los tuyos

- No lo entiendes... la guerra ya la he comenzado, la seguiré y la ganaré

- Si eso es lo que quieres... guerra es lo que tendrás – Emy miró un instante a Voldemort y desapareció

Emy apareció en el vestíbulo del castillo, iba a dirigirse al despacho de Dumbledore cuando oyó voces en el Gran Comedor. Abrió las puertas y se encontró a todos discutiendo sobre lo que había pasado. Ellos no se habían enterado de que ya estaba de vuelta.

- No es necesario que discutáis más, ya estoy aquí, sólo he salido un momento ¡Cualquiera diría que no podéis vivir sin mí! – dijo riéndose irónicamente

Sirius fue hacia ella como un obús pero frenó en seco cuando notó la energía que les impedía acercarse.

- No vuelvas a hacer eso ¿ME ENTIENDES?

- No te enfades, cariño – dijo ella como si de una niña traviesa se tratara

- ¿CARIÑO? CASI ME MUERO DE UN INFARTO... NO VUELVAS A HACER ESO

- EMY, POR AMOR DE DIOS ¿CÓMO SE TE HA OCURRIDO? PODRIA HABERTE MATADO – ahora era Harry quien le gritaba

- EMY, EMY ¡QUÉ SUSTO! – Ginny corrió a abrazarla

- ¡ESTÁS LOCA! ¡ESTÁS COMO UNA PUTA REGADERA! – Remus también la gritaba

- ¿QUEREIS DEJAR DE GRITARME TODOS?

Emy soltó a Ginny, miró las caras de todos, vio que todas las profesoras y Hermione estaban llorando al igual que Ginny, miró a Sirius que aún conservaba un gran miedo en sus ojos y luego depositó su mirada en Harry. En él pudo ver otra vez el dolor que suponía el perder a alguien de nuevo. Se acercó a su sobrino y lo estrechó entre sus brazos. El joven cayó rendido ante el cariño de su tía y la abrazó tan fuerte como pudo, luego ella, como siempre que le iba a decir algo importante, le colocó las manos en su cara y le habló tiernamente.

- Quiero que entiendas lo que te voy a decir a continuación - los ojos se le llenaron de lágrimas – La mirada que tenías hace un momento, la tengo en mi rostro cada vez que me quedo dormida y sueño. Sueño que voy a perderte a manos de quién me arrebató a mi familia... Yo también soy huérfana, Harry... y ahora sólo te tengo a ti ¿Puedes llegar a imaginarme sin ti? ¿Qué pasaría si te perdiera por su culpa? Con mi poder y mi rabia el cielo se teñiría de negro y la venganza que ahora reprimo saldría a flote. La oscuridad se apoderaría de cada rincón de esta tierra y si llueve cuando estoy triste... piensa que sucedería cuando me vuelva puro odio. He vivido en las tinieblas hasta que te encontré y tú me has dado todo el cariño que yo podía soñar e incluso el cariño de tu gente a la que ahora quiero como la mía... No puedo permitir que os pase nada a ninguno de vosotros. He asumido que yo no puedo combatir contra él pero sé que de momento no estás preparado para batirte en duelo encarándote a nuestro peor enemigo, así que, aunque tu orgullo se resienta, he de pedirte que no hagas nada de momento, luchemos contra el lado oscuro ayudando a las demás personas a combatir, pero no tú directamente... Tú y Sirius sois lo que más amo en esta vida y no pienso perderos por nada del mundo

- Te lo prometo – Harry se abrazó fuerte a su tía rogando al cielo que todo el mal se aleja de ellos

- Yo también te lo prometo – dijo Sirius con los ojos vidriosos mirándola tan tiernamente y tristemente por no poder abrazarla

- Es la mejor lección de amor que podemos recibir, Emy – añadió Dumbledore – Estoy muy orgulloso de ti

- No lo estés, Voldemort no ha depuesto su afán de poder, la contienda ya se ha declarado, oficialmente estamos en guerra contra el lado oscuro

- Entonces creo que los guardianes comienzan ahora sus misiones y tú debes mantenerte al margen mientras puedas

- Lo único que haré es lo que se me permite, proteger y mantener el equilibrio

- Mañana comenzará nuestra estrategia, quiero a todos reunidos en mi despacho después del almuerzo – dijo rigurosamente – Ahora debemos ir a dormir

Todos se despidieron para irse a sus respectivos dormitorios, eran ya alrededor de las tres de la mañana. Emy y Sirius acompañaron a Harry, Ron, Hermione y Ginny a la torre de Gryffindor y luego los dos se marcharon a la torre sur.

- ¿Vas a dormir aquí? – preguntó sinuosamente Emy en su habitación

- Si me dejas...

- Pero no podemos tocarnos

- Pero si estar juntos

- ¿Qué te parece una cama al lado de la mía?

- Eso estaría bien

- Pensé que dirías que eso sería genial

- Genial sería poder dormir contigo

- No sigas o me ruborizaré – Emy sonrió - ¿No vamos muy deprisa? Es como si nos acabáramos de conocer

- Sabes que eso es mentira

- Sí, lo sé – Emy miraba fijamente los profundos y maravillosos ojos de Sirius – "Duplicare" – la cama de Emy y la mesita se duplicó al instante

- ¿Tienes algún pijama para mí?

- Creo que no pero puedo crearte uno

- Cada vez haces más cosa con la magia

- Sólo cuando las ocasiones lo requieren "Homus Pijama Ajuste" – en la cama de Sirius apareció un precioso pijama de seda en color verde esmeralda

- Me encanta

- Gracias, voy al servicio a cambiarme ¿O quieres ir tu primero?

- No ve tú

Sirius sonrió porque ya se comportaban como una pareja de verdad ¿Pareja de verdad? Esperó a que se metiera en el baño, fue directo a la chimenea y echó unos polvos flu para hablar con Remus, lo encontró a punto de dormirse pero pudo pedirle un favor.

Emy, en el baño, no podía dejar de sonreír "¿Quieres quitar esa sonrisa de boba de tu cara, Emily? Va a decir si eres tonta ¿Qué voy a hacer cuando le vea con ese pijama tan elegante? No podré resistir y me electrificaré y quedaré más chamuscada que una tostada ¡Es tan guapo! ¡Y qué carácter! SEÑOR, LO AMO HASTA LA MEDULA... Bueno, ya está, puesto el camisón bonito, bien peinada y perfumada... Jejeje ¡Esto parece la noche de bodas! ¿Boda?". Emy salió del cuarto de baño y se encontró con que la habitación estaba vacía pero justo en ese momento apareció Sirius con dos vasos de agua.

- He ido a la cocina a buscarlos, por si luego tenías sed

- Eres un sol, gracias

- Estás... bueno estás... simplemente estás para comerte – Sirius le temblaba el pulso e iba derramando el agua sin darse cuenta, se la estaba comiendo con los ojos

- Gracias y... tú – Emy sacó toda la voluntad que pudo para no lanzarse en sus brazos

Ambos se metieron a la cama y se tumbaron mirándose. Comenzaron a hablar de todo lo que había supuesto estos años y se dieron cuenta que siempre habían estado equivocados, ya que los dos se amaron desde el primer momento en que se conocieron.

- ¿Por qué crees que el destino es tan cruel con nosotros?

- Ginny lo explicó cuando estabas fuera. Tu poder es tan grande que la persona que esté contigo debe de mostrar amor verdadero

- ¿Y por qué con otros no me ha pasado?

- Por que tú no has estado interesada en ellos – dijo muy sonriente el galán

- Ahí me has pillado... ¿Aguantarás estar a un paso de mí?

- He estado a muchos pasos de ti y sé que no podría volver a esa situación, si he de estar a un paso de ti, pues estaré pero nunca a más de dos

- Te quiero, Sirius

- Yo también te amo y te necesito... sé que no estoy en una situación ideal para pedirte esto pero ¿Quieres casarte conmigo? – Sirius sacó una cajita y la depositó en la mesilla de noche

- ¿QUÉ? – el corazón de Emy se aceleraba por momentos

- Si no quieres lo entenderé, soy un prófugo y tú La Unión, quizás ahora mismo la persona más importante del mundo mágico pero eso me da igual, yo te quiero desde antes de todo esto, yo te quiero a ti

- Sí, Sirius, quiero casarme contigo – Emy nunca había sentido la felicidad y en ese momento sus ojos se llenaron de lágrimas de felicidad. Abrió la cajita, sacó el anillo y se lo colocó en su dedo

- Ahora cierra los ojos y recuerda nuestro único beso

Sirius también lo hizo y no pudo evitar que todo su cuerpo se estremeciera al igual que el de ella. Pasaron varias horas planeando y soñando juntos su futuro, hasta las luces del alba, en el que los dos se quedaron profunda y placenteramente dormidos.