Chapter 25

BPOV

Chicago National Bank

Nos tomó mucho más tiempo de lo esperado poder llevar a cabo nuestro plan, Fue hasta después del medio día que el banco estuvo concurrido.

Entre caminando a paso firme, empujando la puerta de cristal. La gente estaba impaciente en las filas, lo que significaba que debía ser mucho más sencillo.

- Buenas Tardes Señorita, alguna transacción? – pregunto una empleada extendiéndome un turno.

- Necesito pasar con un ejecutivo – me excuse y camine directo al cubículo en que se encontraba mi primo.

Respire profundo mientras me acercaba y tome aire antes de entrar con una amplia sonrisa.

- Buenos días, disculpe necesito retirar dinero y he olvidado mi tarjeta, podría extenderme una ficha? –

Bingo! La mirada del ejecutivo detrás del escritorio viajaba de mi escote hasta mis piernas.

- Hola? – trate de hacer énfasis.

- Podría esperar un segundo señorita, el joven llego primero –

- Oh claro, no creo que al joven – mire seductivamente a Edward, que paso saliva en un movimiento incomodo – le importe mucho –

- Yo solamente necesito la copia de mi recibo –

Me senté en la sillita de espera entreabriendo las piernas.

-De acuerdo – rápidamente el ejecutivo imprimió un par de hojas y se las extendió a mi primo.

- Gracias – salió mirándome con los ojos llenos de furia.

- Y bien que puedo hacer por usted – el joven llevo las manos sobre el escritorio.

- Uhm quiero retirar dinero de mi cuenta – vacié mi bolso y una de mis tarjetas cayó sobre mis piernas – Oh, es esta, lo siento – me miro con desconfianza – de cualquier modo, pensaba adquirir un seguro para mi auto, me regalas una tarjeta? -

- Claro –

- Gracias Michael – sonreí leyendo su nombre.

Salí del banco y me metí en el cajero fingiendo sacar dinero. Minutos después Salí al estacionamiento y subí al auto, Edward me miro con cara de pocos amigos.

- Salió perfecto – sonreí subiendo al auto.

- No creí que fueras a quitarte los mayones – mustio incorporándose al blvd.

- Funciono, eso es lo que importa – me hundí de hombros – Tienes el domicilio? –

- Ajam – me extendió el documento.

W. Argyle Street

7239 Hargwood Heights

Quise preguntar al respecto pero el estado ansioso de Edward me impidió pronunciar palabra alguna. Por lo que permanecí en silencio observando los paisajes en la zona residencial por la que ahora conducía.

- Espera en el auto – miro en dirección a mis piernas antes de bajar.

- Genial! – mustie bajando mi ventanilla.

Edward toco repetidas veces sin obtener respuesta. La casa era mucho más grande y elegante que aquella del centro de rehabilitación.

- Te molesta si esperamos un poco? – pregunto recargándose en mi ventanilla.

- Esta bien –

Volvió conmigo al auto y se puso cómodo, recargándose sobre su asiento, luego de largos minutos rompió el silencio.

- Si algo llegara a pasarme – tomo un bolígrafo de la guantera antes de tomar mi mano izquierda – Mi número de cuenta y mi clave -

- No digas eso –

- La clave son los últimos 4 dígitos –

- Edward, no –

- Cual es la clave? – me miró fijamente.

- Los últimos cuatro dígitos – pase saliva en seco.

- Bien – beso mi muñeca – Hay suficiente dinero para que regreses a Forks, pagues tu matricula o lo que necesites –

Iba a ponerme a discutir con el cuándo una SUV Expedition estacionó en la entrada.

Edward bajo del auto y cerró la puerta, camino con paso firme hasta tocar la ventanilla del copiloto, que inmediatamente se abrió y un hombre de edad media lo miro con desconfianza.

- Estoy buscando a Anthony –

- Quien eres? – pregunto en un tono igual de serio al de mi primo.

- Edward… Swan –

El rostro del hombre se contrajo, estudiándolo minuciosamente hasta que al final retrocedió desviando la mirada.

- Le compre la propiedad hace un par de años, no sé dónde este y por tu seguridad más te vale alejarte de aquí y dejar de buscarlo – se colocó unas gafas oscuras y subió la ventana, el portón eléctrico se abrió y la camioneta entro sin detenerse.

Edward subió de inmediato al auto, encendió la marcha y condujo..

- No te preocupes, podemos investigar más a fondo – sugerí poniendo mi mano sobre su pierna.

- Es como ir en círculos! Todo este tiempo hacia una pista sin salida – dijo alterado, golpeando el volante.

- Edward – alce la voz – cálmate o terminaremos en un accidente, detente – a regañadientes estaciono – Yo conduzco – me baje del auto antes que pudiera negarse.

Una vez al volante, conduje sin rumbo..

- Vamos a comer algo, son casi las 5:00 – me detuve en un pequeño restaurante de comida japonesa.

Apague el auto y Edward puso su mano en mi hombro.

- Discúlpame, creí que estábamos cerca de terminar con esto – esbozo una pequeña sonrisa – Vamos –

Había olvidado por completo mi atuendo llamativo hasta que note varias miradas masculinas sobre mí, Edward camino detrás mío con sus manos en mi cintura.

- Bienvenidos, algún área en especial? – pregunto el host tomando dos menús.

- Algo más privado, para dos – rodeo mi hombro con su brazo y extendió un billete.

- Claro, por aquí –

Nos situamos en una de las últimas mesas de la locación, ya habíamos ordenado la comida y el brazo de Edward aún me resguardaba recelosamente.

- Todo bien? – pregunte haciendo alusión a ello.

- Claro – mascullo bebiendo un poco de soda.

- Ya estas más tranquilo? – pregunté abriendo mi soda.

- Déjame hacerlo – tomo la lata y la abrió en un movimiento – Un poco – frunció el ceño – Gracias por ser paciente y saber cómo manejarme aunque en cuestión de minutos vuelva a mi estado normal –

- A que te refieres? –

- Es solo que – se mordió el labio – Olvídalo – comenzó a jugar con las costuras de mi vestido, atrayéndome a su lado.

- Tepanyaki de pollo con verduras? – pregunto el mesero – Yakimeshi? -

- Todo es para compartir – dijo Edward extendiéndome los cubiertos.

- Hasta que me alimentaras decentemente – bromee tomando un bocado delicioso.

- Lo siento por eso – dijo apenado.

- Es broma – dije golpeando su hombro juguetonamente.

- Siempre haces eso! – Sonrió e inmediatamente frunció el ceño, como si estuviese sorprendido por sus palabras – Lo hacías, siempre lo hacías… - susurró.

_ FlashBack_

Años atrás

Fiesta de cumpleaños de Mike Arangano

Club Hampton

- Recuérdame que hacemos aquí? – pregunto Rosalie con cara de pocos amigos.

- Rose, era descortés no venir si fuimos apenas 10 invitados –

- Pfff – Dejo caer la cara sobre su brazo – Voy al baño –

- Ok – me gire buscando algún tema de conversación con alguien – Y cómo va el proyecto de ciencias Erik? –

El pobre chico me miro lleno de pánico y bajo la mirada, me giré hacia el otro extremo.

- Esta divertido – sonreí con Mike.

- Es genial que hayas venido, más tarde jugaremos un partido de Basket – dijo entusiasta.

Baje la mirada a mi vestido verde y mis balerinas negras, "lo dudo bastante". A pesar de que Mike era amigo de Edward, me había invitado con muchísima anticipación.

Justo en ese instante vi a mi primo llegar a lo lejos, me puse en pie y camine hacia él, finalmente alguien con quien pasar la tarde.

- Ed – antes de que terminara de pronunciar su nombre me abrazo juguetonamente dando una vuelta, haciendo que mi vestido se ondeara con el aire.

- Te dije que yo pasaría por ustedes – deposito un beso en mi mejilla.

- Mike insistió – me hundí de hombros.

- Sí que lo hizo – frunció el ceño.

- No me mires así, es amigo tuyo, no mío – bromee.

Me tomo de la mano y nos sentamos en la pequeña banquita de concreto.

- Me quede preocupado, ayer ya no me devolviste la llamada –

- Sobre el permiso para acampar con ustedes? – pregunté.

- Que te dijo Charlie? –

- Que no – baje la mirada tratando de contener la risa – Y quizás sea mejor que nos distanciemos un poco –

- De que hablas? – me miro con preocupación – Charlie no tiene idea de lo que tenemos, solo porque mi padre y el tuvieron una diferencia piensa distanciarnos? – Me tomo de las manos – Ellos no pueden hacer que nos distanciemos, no voy a dejar que pase – dijo con determinación – Si tú quieres, eso es –

Mis ojos debían estar enormemente abiertos ante sus tiernas palabras pues ya no tenía cara para decirle que era una broma…

- Estaba bromeando, Charlie dijo que si – mustie.

Edward puso los ojos en blanco antes de echarme una mirada severa.

- Lo siento, estaba jugando – sonreí.

- Lo peor de todo es que sé que en el fondo sé que me estas tomando el pelo –

- Pss.. Tan dramático – lo empuje sobre el pasto, cayendo a su lado.

Mas estuve en quieta en cuestión de segundos, estábamos en una fiesta y yo llevaba un femenino vestido, ya le daría una lección en otra ocasión.

Edward sonrió ampliamente, entendiendo perfectamente mis razones para detenerme.

- Te ves divina – me extendió la mano para ayudarme a ponerme en pie – Y eso no es broma – sonrió ampliamente.

Me sonroje retomando el camino a la mesa, donde mi amiga Rosalie me esperaba con una sonrisa curiosa..

_Fin FlashBack_

- Voy a comérmelo todo eh – desvió la mirada tomando un enorme bocado de verduras, con una hermosa sonrisa en sus labios.

Comí en silencio dejando que mi mente vagara.

_ FlashBack_

- Creí que no llegarías nunca – bromee subiendo al auto.

- Me avisaron hace 15 minutos – sonrió sacándome la lengua.

- Llévame a casa, estoy agotada – dije sacándome la sudadera – Malditas prácticas de Voleibol –

- Porque no dejas el equipo? –

- Porque necesito los créditos – rodé los ojos – A qué hora volverán? –

- Hasta el lunes, no te dijeron nada? –

- Genial –

Nuestros padres habían ido a una comida de beneficencia en Seattle, Edward debía recogerme en la escuela y supuestamente ellos volverían por la noche pero no era la primera vez que se iban de fin de semana improvisado, a veces me parecía que abusaban demasiado de mi primo, poniéndolo en el papel de hermano mayor..

Llegamos hasta mi casa y después de que me diera una ducha decidimos ver una película.

- Quiero ver una comedia – insistí arrebatándole el control remoto.

- No renté Silent Hill por nada – dijo poniendo el dvd.

Genial, película de horror y pasare la noche sola. Rodé los ojos y me dejó caer en el sofá.

Me concentre en estudiar las expresiones de Edward… Y a mitad de la película estaba prácticamente pegada a mi primo, y aunque era una excelente excusa para tenerle cerca, de verdad estaba asustada.

La actriz camino en la oscuridad hasta toparse con los cuerpos cubiertos en sangre.….

- Ahhhhhhhh! – Lance el bol y las palomitas cayeron sobre nosotros, la risa estruendosa de mi primo lleno la habitación.

- Ahhhhhhhh! – escondí el rostro en su pecho cuando la escena comenzó de nuevo.

- Bella, no puedo sentir mi brazo – dijo entre rías, mostrando sus perfectos dientes.

- No te rías – lo empuje.

- No es tan terrorífica – sonrió con las manos sobre los jeans oscuros… Luciendo tan sexy que casi se me olvida el susto… casi..

Y eso fue todo lo que necesite para lanzarme sobre él y atacarlo con cosquillas en los costados...

- Lo has hecho a propósito! – le empuje por el pecho para luego inspeccionar su brazo lastimado, había clavado mis uñas con ganas…

- Sabes que tendrás que quedarte conmigo, cierto? –

- Vamos – me cargo sobre su hombro haciendo cosquillas mientras caminaba escaleras arriba.

- Me rindo! Me rindo – se puso en pie….

_Fin FlashBack_

Una vez que terminamos de comer lo mire fijamente a los ojos y me atreví a poner mi mano sobre la suya.

- Podemos volver al hotel? – pregunté.

- Te sientes mal? – una sensación indescriptible recorrió mi cuerpo cuando sus dedos rozaron suavemente mi piel.

- Hoy es uno de esos días – me hundí de hombros – Quisiera descansar un poco, asimilar todo esto –

- De acuerdo – sonrió pidiendo la cuenta.

Nos pusimos en pie y baje la mirada, un tanto desconcertada.

- Ven aquí! – sonrió ampliamente antes de abrazarme, caminando conmigo hasta el auto.

Subió a su asiento y encendió la radio.

- Es una lástima que no tengamos tiempo para conocer la ciudad –

- Al menos conocimos Las Vegas – sonreí tarareando la canción.

- No así, quiero que volvamos y disfrutemos en verdad, que pasemos la noche de casino en casino – sonrió ampliamente.

Mi corazón se detuve ante su comentario… Quería volver? Conmigo?... Dios… Porque decía cosas así...

- Me encantaría hacer esto de nuevo – mustie – digo, sin los matones persiguiéndonos –

- Mañana te lo contare todo – me tomo de la mano – Lo prometo –

Desvié la mirada tratando de controlar mis nervios…. Nuestros dedos entrelazados hasta llegar al hotel…