Capítulo 23: Entrenando

Asmita apartó una de las ramas que se interpusieron en su camino y siguió avanzando en medio de la vegetación.

-¿Dónde vamos?-preguntó Rena por décima vez-.

-Ya lo veras-respondió Virgo nuevamente-.

Rena suspiró. Por más que preguntaba Asmita no decía nada ¿A qué venía tanto secreto?

-Ya hemos llegado

Esas palabras de Virgo la sacaron de sus pensamiento sy la hicieron fijarse en su alrededor. Parecía un templo abandonado, la vegetación devoraba cada piedra y no eran pocas las enredaderas que crecían junto a las columnas que aún se mantenían en pie.

-¿Dónde estamos?-preguntó la chica sorprendida en ver aquel lugar-.

-Este era el templo de Abel. Una vez fue apartado del curso de la historia su templo quedó abandonado y ahora se ha convertido en esto. Creo que este puede ser un buen lugar para entrenar

-¿En serio?

-Ya puedes salir-dijo Virgo de repente-.

Rena puso sus sentidos al máximo y notó una presencia detrás suyo. Alarmada volteó y se encontró con Deuteros.

-¿Qué…? Deuteros-dijo aún sorprendida de ver al chico allí-.

-Yo le he pedido que viniera-explicó Asmita volteando ligeramente hacía ellos dos- Él será nuestro moderador. En caso de que ocurriera algo grave él nos ayudará.

-¿Crees que eso es necesario?

-Incluso yo, que soy reconocido como el caballero más cercano a dios puedo estar en desventaja contra tu poder, Rena-Asmita volteó y se encaminó hacía una explanada. Una vez allí se detuvo y encaró a Rena- Puedes comenzar cuando quieras-esbozó una leve sonrisa en su rostro-.

Rena asintió y cerró sus ojos. Deuteros, mientras tanto, se subió arriba de una columna para contemplar mejor todo. Algo le llamó la atención, Asmita parecía algo preocupado por lo que le esperaba ¿Cuál era el poder de Rena? Sin duda era poderoso, "asustar" así a Asmita no lo hacía cualquier cosa. Ahora Deuteros fijo su mirada en la chica, aún seguía con los ojos cerrados. De pronto dos gotas de sangre provenientes de sus ojos resbalaron por su rostro. Al momento Rena abrió los ojos mostrándolos de un color totalmente distinto a como solían ser.

-¡¿Cómo?!-se alarmó Deuteros en ver el cambio de color que experimentaron los ojos de la chica-.

-Repítelo otra vez ¡¿Por qué vuelves?!-preguntó Kardia-.

-Ya te lo he dicho-murmuró la chica de brazos cruzados y tratando de mantener la poca paciencia que le quedaba- Mi misión terminó

-¡¿Y?!

La chica le soltó una mirada fulminante a Kardia. Lo agarró de la oreja y lo acercó hasta ella.

-¡¿Y QUÉ QUIERES QUE HAGA?! ¡¿ME QUEDO ALLÍ ETERNAMENTE?!

-A mi me harías un favor

-¡KARDIA!

El grito resonó por todas las instalaciones del Santuario.

-Creo que-Anaíd soltó una risa- Ha vuelto

-¿Quién?-preguntó Celine mirando a sus dos amigas- ¿Quién? ¿Quién?

-Anneshka-contestó Aya-.

-¿Eh?-hizo Celine-.

-¡Vamos!-dijo Anaíd quien empezó a correr hacía donde creyó que el grito provenía. Las demás la siguieron y se detuvieron al encontrarse con ellos-.

-¡¿Qué haces loca del demonio?!-soltó Escorpio-.

-¡Cállate!-gritó Anneshka-.

-Por alguna razón…-empezó a decir Aya- Esto me lo esperaba

-No eres la única-añadió Anaíd-.

-Escuche que Anneshka había llegado pero hasta que no escuche los gritos no me convencí-dijo una cuarta voz-.

Las tres chicas voltearon y se encontraron con Sísifo detrás suyo. Sonreía, algo habitual en él.

-¿Quién te lo dijo?-preguntó Aya-.

-Arisa-contestó Sagitario automáticamente-.

-Ah-hicieron las 3 al unísono-.

-¡TE ODIO!-gritaron Kardia y Anneshka al unísono-.

-Creo que tienen para rato-murmuró Celine-.

-Pues si-reconoció Aya- No se han dado ni cuenta que estamos aquí

Anaíd suspiró profundamente. Sísifo rió. Sagitario volteó algo alarmado, creyó notar algo a sus espaldas. Se acercó cautelosamente a unos arbustos que había allí y los miró fijamente.

-¿Ocurre algo, Deuteros?-preguntó Sagitario en voz baja para que los demás no lo escucharan-.

-Tienes que venir Sísifo

Aquella respuesta sorprendió y preocupó a Sagitario ¿Qué podría haber ocurrido?

-¿A dónde?

-Sígueme

Sísifo miró un momento a sus espaldas. Comprobó que nadie se fijaba que se iba y siguió a Deuteros entre los arbustos. Caminaron un buen trecho antes de llegar hasta donde Deuteros deseaba. Sísifo no tardó mucho en reconocer el lugar pero eso paso a un segundo plano cuando vio a Asmita con una rodilla hincada en el suelo, respirando agitadamente, herido y con la armadura bastante dañada pero eso no era todo, cerca de Asmita estaba Rena. Ella estaba en un estado peor al de Virgo, su ropa estaba llena de cortes, al igual que su piel. Respiraba agitada y se encontraba tumbada en el suelo al borde de caer en el limbo.

-¡¿Qué ha pasado aquí?!-dijo Sísifo antes de empezar a correr hacía Rena-.

Asmita, en notar la presencia de Sagitario tomó aire y se levantó. Casi moribundo se acercó hasta donde estaban él y Rena. Deuteros, en ver a Virgo, también se acercó.

-Asmita-murmuró Sagitario sorprendido de ver a Virgo en esas condiciones-.

Asmita quiso hablar pero las piernas le fallaron y cayó de rodillas al suelo.

-¡Asmita!-gritó Sísifo preocupado. Sagitario miró a Deuteros- ¿Qué ha pasado aquí?

-El Patriarca pidió a Asmita que ayudará a Rena a entrenar su poder. Asmita accedió y luchó contra ella. Yo era su moderador, durante toda la batalla tuve que intervenir más de 10 veces

-¡¿Tantas?!

-Creo que lo que posee es un poder mental-murmuró Deuteros mirando a Rena-.

Sísifo recordó la conversación que tuvo con El Cid días atrás.

-¿Sekaime?-se extrañó Sísifo. El Cid asintió-.

-Es un poder ocultar que permite comunicarse o controlar la mente del adversario

-¡¿Ese es-Sísifo miró a Rena sorprendido- su poder?!

El Cid asintió nuevamente.

Sísifo desvió su mirada hacía el rostro de la chica. Ahora tenía los ojos abiertos y mostraban su color habitual, un azul celeste como el del cielo. Ella esbozaba una débil sonrisa en su rostro.

-Hola Sísifo-murmuró débil- No sabía que estabas…-cerró sus ojos- aquí

-¡Rena!-se alarmó Sísifo-.

-Sera mejor-empezó a decir Asmita. Deuteros y Sísifo lo miraron- Que vayamos para la enfermería

Ambos asintieron.