Era una noche muy hermosa en la que ella se encontraba mirándose al espejo y peinando su cabello, podía oír los grillos afuera chillar por el frio, aunque el verano estuviera a la vuelta de la esquina, ella soltó un leve suspiró mirando su cuello, tenía un gran morado por algún baboso que le hizo un chupetón mientras estaba trabajando hace unos días atrás, no importaba cuanto se bañara, cuanto jabón usara o cuanto perfume se echará, ella se sentía la persona más sucia del planeta, trato de quitarlo con la mano, sintiendo mucho asco por ella misma, hasta al punto de que sus ojos se cristalizaran así como lo hizo su propio reflejo en el espejo.
— ¿Cómo terminé de esta manera? — Se preguntó mientras las lágrimas resbalaban de sus ojos para deslizarse lentamente por sus mejillas.
Pacifica Elise Northwest alguna vez fue considerada una celebridad en Gravity falls, hija de una de las familias más poderosas y la chica más popular del pueblo, absolutamente todo lo hacía bien, ya que su educación había sido tan estricta para educar a la chica perfecta y heredara el gran imperio que venía desde su gran tátara abuelo, Nathaniel Northwest. Pero desde que había descubierto lo sucia que era su familia, empezó a sentir un gran despreció por ello, aunque era su familia y en el fondo los apreciaba, pero no podía perdonar lo corrupto de su linaje. Desde el mismo Nathaniel hasta Preston Northwest, todo lo que habían conseguido era por trampas, sin importarle ni un poco si dañaban a alguien más. Quizás fue por eso que después de cumplir los trece empezó a alejarse de ellos, a ser una "rebelde" ante sus ojos, a pesar de los regaños y de los intentos de chantaje, ella prefería que sus padres se molestaran con ella a seguir siendo la hija perfecta.
Después de que su familia se quebró, vivieron en una casa modesta, donde solo eran los tres, para ella eso fue una "tortura", sus padres no estaban acostumbrados a vivir sin comodidades, y al ser los "traidores" del pueblo, todos le daban la espalda. Cada noche su padre llegaba borracho a quejarse de todos en aquel pueblo, su madre solo lo regañaba y se iba en varias ocasiones dejándolos a ambos solos, pronto su padre se dormía de la borrachera y quedaba ella sola. Para una chica en plena formación eso era algo desolador, nunca podía contarles nada ni decirles nada, ahora ni siquiera se atrevía a pedirle dinero a ninguno ya que siempre se quejaban de que nunca lo tenían, fue difícil acostumbrarse a una vida de pueblerino común.
En la escuela aún tenían amigos, no pasaban de ella como lo hacía el resto del mundo, aún era popular allí, por lo cual confiaba mucho en ellos, pero la adolescencia era difícil para la mayoría, y mientras iba creciendo más se relacionaba con personas que no eran una buena influencia, aunque a ella le encantaban las fiestas y ser la "reina" del baile, también atraía las miradas de más de uno, al principio se portaba esquiva con los pretendientes, había tenido un leve flechazo con un joven que le ayudo alguna vez, pero él no vivía allí, vivía en otro lugar y solo venía en verano, pero ese joven también fue su primera decepción, ya que cuando lo volvió a ver apenas y le hablo en un par de ocasiones. Quizás fue por la desilusión que le causo esto que decidió mirar hacia otras partes, sus amigas le alentaron a salir con un chico con el cual se divertía mucho, sus mismas amigas la presionaron para empezar su vida sexual con él, esa tal vez fue su segunda desilusión ya que después de obtener lo que él quiso la dejo de lado y solo la llamaba ocasionalmente para tener una tarde de sexo. A veces se sentía estúpida por permitirlo, ella lo único que quería era a alguien que la quisiera, alguien que le diera el amor que sus padres jamás le dieron, se sentía tan vacía por dentro, pero esa era la única forma de amor que conocía.
Hasta que lo vio a él…
No era una chica que le gustará ese tipo de música, pero era mejor que quedarse viendo como sus padres discutían, solo le dieron el folleto en la calle y sintió curiosidad, aunque iba sola a ese día, estaba rodeada de un montón de gente, todos vestían de negro o al menos la mayoría, se sentía extraña de usar morado en esos momentos, el público gritaba por la banda que daba el concierto, cuando los vio salir soltó un leve suspiró, los había visto antes en el pueblo, solo era un grupo local, pero cuando oyó la voz de ese chico no pudo evitar quedar cautivada por su voz, lo había visto en varias ocasiones y lo recordaba de "aquella ocasión que no debía ser nombrada", pero jamás se había fijado mucho en él hasta ese momento, su voz no era especial pero tenía un sentimiento que se le hacía muy conocido "incomprensión", la letra de su canción reflejaba lo que sentía en ese momento hacia todo, no pudo evitar llorar en medio de la presentación y al estar rodeada de tantas personas decidió alejarse, pero tropezó con algún idiota que la hizo caer.
Alguien le ofreció una mano, ella la tomó debido al miedo que tenía de que la pisaran, cuando miró quien le había ayudado era una chica pelirroja con pecas y sonrisa encantadora.
— Hey, cuidado — Le sonrió ella mientras Pacifica se sentía confundida.
— Lo siento — se disculpó mientras limpiaba parte de su vestido.
— Oye, yo te conozco — le siguió sonriendo mientras la atraía más hacia ella — ¿Eres amiga de Mabel? , ¿cierto? — Y aquel nombre le incomodaba mucho, no era exactamente amiga de esa chica, incluso la había considerado su enemiga por un tiempo, pero de alguna extraña manera termino enredada con ella y con su familia.
— No diría exactamente amigas… — Quiso aclarar, pero la chica solo miraba al escenario.
— Mi nombre es Wendy— se presentó ella sin importarle lo que decía — ¿Quieres venir por acá?, hay menos gente — La rubia asintió incomoda, después de todo no podía rechazarla.
Siguió a la pelirroja atrás de la tarima donde se podía ver a la banda de espaldas, la verdad es que si había menos gente pero tenerlos tan cerca la ponía aun más nerviosa, ya habían cambiado de canción y esta vez era una de amor, ella se deleitaba escuchándolo a él sintiendo su corazón palpitar sin querer.
— ¿Quién es tu amiga Wen? — Pacifica oyó las voces de más personas, al voltearse a mirar se encontró con cuatro personas, tres hombres y una mujer.
— Hola chicos, ella es Pacifica, es amiga de Mabel y Dipper — Le presentó ella sintiéndose algo incomoda por ser presentada de esa manera.
— No somos tan amigos — Intentó aclarar ella pero nadie le puso cuidado.
— Los amigos de los gemelos Pines son nuestros amigos — Hablo el chico rubio abrazándola por los hombros y atrayéndola hacía él, esto la hizo sentirse aun más incomoda.
— Claro, esos dos chicos son geniales, seguro tú también lo eres — Y ella prefirió decir nada.
Mientras más bromeaban ella más miraba hacia el escenario, la otra chica, la que se llamaba Tambry grababa al cantante con su celular, ella sonreía mientras lo veía cantar.
— Es increíble que toda esta gente haya venido a verlo — Murmuró Wendy a la otra chica.
— Si lo es, pero Robbie se ha esforzado mucho — Contestó ella, entonces Pacifica recordó el nombre de aquel muchacho.
Luego todos se callaron cuando Robbie canto su última canción, ella tenía que admitir que había empezado a gustarle la banda, incluso si eran locales, Robbie se despidió de su público y camino en su dirección, en esos momentos que miro su cara sintió su rostro enrojecer, miró disimuladamente hacia otro lado cuando los amigos de él se acercaron a saludarlo y felicitarlo, ella se sorprendió un poco al ver como Tambry y Robbie se besaron en frente de todos, dentro suyo sintió una gran desilusión al verlos juntos.
— ¿Quién es ella? — Preguntó el pelinegro al mirarla, Pacifica no pudo decir ni una palabra de lo nerviosa que se sentía.
—¿No te acuerdas de ella? — Lo codeo Wendy — Acuérdate que estaba con nosotros "ese día"— Robbie rodó sus ojos intentando acordarse de ella.
— Oh, la niña que estaba con Mabel y el niño Mabel — Ella rio un poco por su modo de llamar a Dipper.
— Yo sé que te acuerdas de Dipper —
— No me acuerdo de él — Robbie cruzó sus brazos molesto, aun después de tanto tiempo no había podido perdonar a Dipper por lo que le había hecho.
— No somos tan amigos — Volvió a repetir ella sonriendo — Solo tuve la "dicha" de conocerlos — Completo haciendo con su mano los paréntesis.
— Ojala yo no hubiera tenido la dicha — Contestó él mirando a Wendy, ella rio codeándolo de nuevo.
— ¿Ni siquiera a Mabel? —Preguntó Wendy, Robbie rodó sus ojos hacía Tambry y sonrió.
— Bueno, ella no es tan mala como su hermano — Y él tomó el brazo de su novia sonriendo.
Después de hablar por un rato todos empezaron a tomar algo de cervezas y hablar del concierto, Pacifica también fue invitada y ella se sintió dichosa, por primera vez era aceptada en un grupo que no se interesaba en su popularidad o en su familia, todos bromeaban y conversaban amigablemente y ella se llevaba especialmente bien con Wendy y Robbie, bromeaban sobre las cosas raras que les habían pasado en el pueblo.
Después de intercambiar sus números todos quedaron de encontrarse de nuevo y eso solo hacía que su corazón saltará de emoción, sin poder creérselo del todo esperaba ansiosamente la llegada del día donde podría verlos a todos, en especial a ese chico que desde ese momento no salía de su cabeza, la próxima vez que se vieron fue incluso mejor que la primera vez que se vieron, salieron a pintar algunas paredes como vándalos, aunque al principio le fue difícil acostumbrarse después de su vida de niña buena, eso le hacía sentir realmente una rebelde. Empezaron a encontrarse más frecuentemente, ella se sentía que por fin había encontrado un grupo donde era aceptada tal como era, y le alegraba aprender más sobre ellos, empezó a escuchar la música de Robbie, incluso de noche se dormía escuchando su voz, se podía considerar la fan número uno de él, aunque aun seguía siendo una banda local, pero su fama crecía mucho.
Con Robbie formó un vinculo muy especial en poco tiempo, ambos compartían lo que era tener padres que no los comprendían y que querían que fuera algo que no eran, ambos peleaban para ser quienes eran frente a todos, incluso si los padres de Pacifica prohibían que lo viera, ella simplemente no podía dejar de verlo. Cuando su padre llegaba borracho y su madre se iba, ella solo empacaba algunas de sus cosas e iba a casa de Robbie, siempre era bienvenida allá, incluso si sus demás amigos no estaban.
— Estoy cansada de vivir allá — Le dijo mientras tenían los cascos puestos y escuchaban música mirando hacia el techo de la habitación de Robbie, él suspiró resignado.
— Lo siento Paz, tus padres son idiotas — Le contestó sin mirarle, ya sabía la historia de la chica rubia, ella se lo había contado una y otra vez.
— Si, lo sé… a veces quisiera fugarme — Le confesó sintiéndose débil.
— Hazlo — Le animó él sentándose a su lado.
— ¿Estás loco?, ¿a dónde iría? — rio ella, pero Robbie no dejo de sonreírle.
— Vamos a ir a vivir a un cuarto cerca del campus cuando termine el año, Tambry y Wendy irán a la universidad y yo iré a hacer girar allá, si quieres puedes venir — Le animo él, Pacifica sonrió melancólicamente.
— ¿Ustedes tres? — Preguntó ella mientras veía hacia el suelo.
— Tambry y yo dormiremos en una habitación y Wendy en la otra, seguro puedes dormir con ella — Le siguió contando, Pacifica suspiró.
— No creo que sea buena idea — ella abrazó sus rodillas mirándolo tristemente.
— ¿Por qué? — Preguntó confundido pero ella no le dio una respuesta, la guardo dentro de su pecho sin que él se imaginara nada.
— Cuando se vayan voy a estar muy sola — Le confesó mientras sus ojos empezaban a cristalizarse, Robbie sonrió melancólico.
— Yo también te extrañaré Paz, es una lástima que hayas nacido tan tarde, si fueras de nuestra edad seguro podríamos ir todos juntos a la universidad — Pero ella no estaba tan segura de que eso sucediera.
— Si — Murmuró para si misma con ese aire melancólico, Robbie la miraba de reojo, entendía la tristeza de la chica de quince años, él había pasado por cosas similares a los de ella, aunque sus padres no eran los monstruos como los de Pacifica.
Él acarició suavemente su cabeza para reconfortarla, pero Pacifica solo sentía celos, le tenía envidia en especial a Tambry, aquella chica tenía todo el amor de la persona que a ella le gustaba, y él parecía amarla tanto, los veía como la pareja ideal, ardía de celos cada vez que los veía juntos, pero no podía evitarlo, se había enamorado. Y ahora que ellos se iban a ir a vivir juntos, sabía que lo iba a perder para siempre, se iban a alejar lo suficiente para que él se olvidará de ella.
— Oye Robbie… — Le llamó suavemente mientras él volvía a mirarle — ¿Qué pasaría si te dijera que me gustas? — se atrevió a decirlo, ella solo tenía la cabeza gacha sin querer verlo, no quería ver sus ojos, seguro estaba decepcionado, seguro la odiaría, seguro ya no volvería a hablarle, pero de todas maneras lo iba a perder así que ya no importaba más.
—Paz… lo siento… yo soy mayor que tú — respondió él sonrojándose un poco — Además tengo a Tambry — Paz solo sonrió.
— Lo sé… pero creo que no lo pude evitar, siento haberte dicho algo tan raro — se disculpó ella sintiendo las lágrimas bajar por sus mejillas.
No supo si fue por la tristeza que no salió corriendo, o tal vez porque no tenía ningún lado en donde refugiarse, quizás fue la pena quien hizo que el chico cambiará de opinión, pero él tomó su mentón y la beso suavemente en sus labios, aunque la sorprendió se dejó llevar y por primera vez se sintió feliz en mucho tiempo. Una cosa llevo a la otra y pronto ambos terminaron haciendo el amor ese día, aunque fuera por lastima, pero el corazón de Pacifica se sintió feliz, sabía que Robbie no dejaría a su novia, sabía que literalmente era una "amante" pero no le importaba si podía probar los labios de la persona que le gustaba.
"Esto jamás volverá a repetirse"
Eso le había dicho y eso había aceptado ella, pero ninguno de los dos lo cumplió, siguieron viéndose, siguieron besándose, siguieron teniendo sexo al escondido de todos, siguieron engañando a la pobre novia de Robbie, pero era lo que menos le preocupaba, a veces se hacía ilusiones con que él pudiera corresponderle, pero de nuevo era el juguete de otro hombre, la única diferencia era que ella amaba a ese hombre y en verdad disfrutaba estar con él. Pero el tiempo pasó inevitablemente, y el momento en que él se fuera a vivir a otro lugar llegó.
— ¿En verdad te tienes que ir? — Preguntó abrazando la almohada de él fuertemente tratando de contener sus lágrimas.
— Es el destino Paz, ambos sabíamos que esto sería efímero — Continuó el empacando sin si quiera mirarla, él no deseaba verla llorar pero sabía que le había roto el corazón.
Al final solo le dio un beso de despedida, un beso que sellaba todo lo que había pasado entre ellos, y ella de nuevo sintió que su alma se partía. Robbie tomó el autobús con Tambry, ambos se fueron juntos a hacer su vida juntos, todos los demás del grupo también tomaron diferentes caminos y la dejaron a ella atrás.
— Si tan solo no hubiera nacido tan tarde — Se repitió ella misma abrazándose así misma.
Sin embargo las cosas no se quedaron simplemente así, los malestares empezaron a los dos meses, estaba asustada porque su periodo no había vuelto, y una prueba cacera en el baño fue suficiente para que su vida empezará a desencaminarse, no sabía a quien recurrir, no sabía que hacer, entraba en pánico, así que busco a la única persona que aun estaba en el pueblo que podía ayudarla.
— ¡¿Cómo que estas embarazada?! — Se alteró Wendy al confesarle Pacifica su delito, ella mordió su labio arrepentida — Esta bien Paz… perdón, me alteré… es solo que eres demasiado joven para tener un hijo — Intentó calmarse la pelirroja sintiéndose culpable al verla tan frágil.
— No sé que hacer… ayúdame — Le pidió ella mirándole con una carita de perrito, Wendy suspiró.
— No lo sé… tal vez deberíamos ir al médico y pedir una cita para abortar… — Pacifica asintió desanimada, la verdad es que esa era la mejor opción.
Wendy la acompaño donde el doctor, él la atendió lo mejor que pudo y le explico muchas cosas, aunque al principio tenía mucho miedo sobre como reaccionaría al decirle que quería abortarlo, pero al momento de hacerle la ecografía no pudo evitar enamorarse de lo que tenía dentro de sí.
— Entonces… ¿desea tenerlo? — Preguntó él mirándola.
— Si — Respondió sin dudar, aunque eso haya dejado en shock a la pelirroja.
— Pero Paz… —
— Pero nada, yo no quiero abortarlo — Le contestó decidida.
— Esta bien — Wendy solo rodó sus ojos molesta.
Después de prescribirle vitaminas ambas salieron del hospital, Wendy no sabía exactamente que decirle, pero Pacifica lucía algo contenta con la situación.
— ¿En verdad piensas tenerlo? — Preguntó ella curiosa.
— Si… — Respondió sonriéndole — Después de todo no podría lastimar a mi hijo — Y aunque Wendy no lo entendía sonrió.
— Entonces busquemos al bastardo del padre y hagamos que se haga responsable — Y ella cruzó los brazos furiosa, en ese instante Pacifica le miró sintiéndose culpable.
— No creo que sea buena idea — confesó abrazándose así misma, Wendy la miró algo espantada.
— ¿Por qué?, Paz... ¿Acaso alguien te obligo? — Preguntó acercándose a ella y tomándola por los hombros.
— No es eso… no puedo decirte quien es — confesó ella mirándole a los ojos.
— ¿Por qué? — Preguntó algo enojada ella — Tienes que decirme Paz, él tiene que hacerse cargo de él— Pero Pacifica sabía muy bien que si se lo decía ella se enojaría y arruinaría la relación de Robbie y Tambry.
— No puedo —
— Pacifica, no importa quien es, tiene que saber que va a ser padre, no puedes ocultarlo para siempre y protegerlo — Y aunque sabía que ella tenía razón, lo que menos deseaba era arruinarle la vida a la persona que amaba.
— De nada servirá —
— Paz… en verdad quiero ayudarte, si no quieres que nadie se enteré no le diré a nadie, pero necesito saber quien es para hablar con él — Pacifica miró hacia sus ojos, quizás si era Wendy podía ser discreta y guardar el secreto.
— Pero prométeme que no se lo dirás a nadie más —
— Claro que sí, puedes contar conmigo — Le sonrió ella al ver que la chica por fin cedería.
— Es Robbie — Y aquello le cayó como un balde de agua fría a Wendy, al principio no pudo decir nada coherente e intentaba analizar sobre eso.
— ¿Robbie? — Preguntó para asegurarse de la respuesta, Pacifica asintió lentamente — Pacifica… ¿cómo pudiste? — Preguntó ella enojada — ¡Tambry es tu amiga! — Gritó en medio de la calle sorprendiéndola— También es mi amiga, ¡mi mejor amiga!, ¿cómo crees que me quedaré callada si Robbie la engaña? — Pero Pacifica no dijo nada, miró a la muchacha sin decirle nada, sabía que esta vez lo había arruinado.
— Solo paso… no pude evitarlo —
— ¡No me salgas con eso! — y ella se veía realmente molesta.
— Pues si de verdad la quieres no le dirás nada, al fin de cuentas si Tambry no se entera de esto no la harás infeliz — Le advirtió ella, Wendy mordió su labio impotente — Dijiste que no dirías nada — La rubia cruzó sus brazos molesta, ambas se miraron a los ojos retándose.
— No diré nada, pero no esperes que te ayude a traicionar a mi mejor amiga — Y Wendy empezó a caminar rápidamente alejándose lo más rápido que podía.
Ahora si se sentía totalmente sola, la última persona que le ayudaría se acababa de ir enojada con ella, todo había sido por culpa de su debilidad, quizás si no hubiera confesado sus sentimientos eso jamás pasaría, no estaría en tantos problemas.
Volvió hacia su casa, no esperaba nada de sus padres, incluso si se los decía ellos la regañarían y la desheredarían, quizás hasta la harían abortar, pero ella no quería quitarle la vida a su bebé, no entendía muy bien porque pero ya le había tomado un cariño inmenso a su bebé, quizás era porque era de la persona que amaba o quizás porque era algo de ella, su propia familia, alguien que la iba a amar sin importarle nada, por eso ella lucharía por él.
Y como era de esperarse, sus padres no lo tomaron muy bien cuando se los dijo, literalmente la sacaron de su casa a patadas y la dejaron por su cuenta, pero para ella si estuviera con ellos o no le daba igual, desde hace tiempo sentía que ellos le habían abandonado, lo único que los unía a ellos era el lazo monetario y quizás fue por esto por lo cual tuvo más problemas. No podía quedarse en la calle, así que rentó un cuarto por lo poco que tenía, al principio seguía asistiendo a la escuela pero cada vez tenía menos dinero para sostenerse, y aunque intentó buscar trabajo en algún lugar no se lo daban. Así fue cuando un día simplemente se acabó completamente el dinero, sin nada que vender, sin nadie con quien contar, no tenía nada que comer, ella sabía que debía comer si quería que su hijo sobreviviera, tenía que hacer algo para poder alimentarse y vivir.
Entro a la tienda tomando un pan tajado, quizás si le decía a la persona de la caja que no tenía dinero se compadecería de ella, aunque odiaba hacer eso, pero el hambre podía más que cualquier cosa.
— No puedo darte eso niña, vete — Le dijo el dueño al decirle su problema, ella mordió sus labios impotente, no sabía que decirle, no sabía que más hacer.
— Por favor… — Rogó ella, el tipo la miro de pies a cabeza y sonrió.
— Hagamos algo… si vamos atrás y me haces un favor… te dejaré llevarte lo que quieras —
Al principio sintió asco, sabía lo que eso significaría, pero el rugido de su estómago y el miedo de perder a su bebé la hicieron tragarse su orgullo, acepto dudándolo mucho, pero igual lo hizo. No fue placentero pero fue rápido, se llevó lo más que pudo en ese momento hacia su casa, se encerró con llave y ni siquiera pudo comer, sentía tanto asco por si misma que se baño tres veces para poder sentirse limpia de nuevo, pero nada quitaba la incomodidad que sentía encima.
Pero sabía que debía continuar, decidió alimentarse, decidió seguir adelante y vivir, por el bien de su pequeño bebé no nato.
Allí empezó a desfigurarse su camino, sus deudas con la casera comenzaron a crecer, seguía necesitando comida, aquel hombre de la tienda no siempre estaba dispuesto a regalarle la comida a cambio de favores, por lo cual le tocó buscar otros, "afortunadamente" para ella todos querían mancillar a la ex heredera Northwest, nunca faltaba quien quisiera pagarle por la noche, solo tenía que fingir, aunque al final llegaba llorando a casa.
¿Valía la pena todo eso?
Volvió a preguntarse ella en su cabeza, tomó la foto de la ecografía, aquella donde supo el sexo de su bebé, había escogido el nombre, había comprado la cuna, había comprado la ropa, a pesar de todo lo que le había tocado hacer, él era su única ilusión.
— Nathaniel jamás me dejara sola — Sonrió ante el espejo terminándose de peinar, no sabía como haría para arreglar las cosas, pero lo único que ella necesitaba en esos momentos era que su bebé viviera para ser feliz.
Bueno, lo había prometido , pero no sé si me quedo bien C:, espero que les haya sorprendido, ¡la verdad fue revelada!, pero era obvio, les puse pistas por doquier, incluso alguien lo adivino (?). Supongo que era medio predecible, todo en mi fic es predecible si le ponen atención a los detalles, pero este no es el fin de la historia de Pacifica... digamos que el personaje se volverá relevante en cierto sentido, espero que les guste su historia.
no hay mucho que decir sobre el capitulo, quizas fue medio presurado, solo que crei que entrar en más detalles lo haría redundante :v, gracias por leer hasta aqui, este el capitulo 25 y alcancé los 300 reviews , supongo que ha crecido bastante en muy poco tiempo, tengo la meta de terminarlo antes de que termine el año xD
contestaré algunos reviews~
MeiMei-tan: No te adelantes xDD, el doctor vendrá pronto~, y la verdad no quiero introducir a Rin, es que el RinxLen ha sido mi OTP por mucho tiempo, tengo muchos fics de ellos xD, pero esta historia es de Gravity falls y no deberia usarlo para introducir mi otra OTP, asi que Rin no participara n3n.
Y yo no creo que el amor de ellos este mal xD, es solo que el maldito prejuicio de la gente es lo que lo hace "inmoral" (aunque no sé si decir anti etico), es lo que lo hace desagradable.
AnyGro: Es imposible, solo se conocieron ese verano xDD, aunque si hubiera sido lindo pero creo que en nuestras imaginaciones siempre seran una pareja adorable.
No voy a agregar Stancest en este fic, pero algún dia podria escribir algo stancest, asi sea pequeño como un One-shot C:
imperialwar1234: No sé porque dices eso :c, yo soy un alma caritativa del bien, nunca le haría daño a algunos de mis personajes (?)(?)(?)(?)(?)
Mari Pie85: sé que hubo a alguien que detuvieron por cometer incesto, pero no fue en estados unidos, creo que allá eso no es un delito si es consensuado :v, asi que no veo porque intervendría la policia.
Kamilatancha06: un Dipper celoso es lindo, en la serie siempre ponía su carita de enojado cunaod Mabel salia con alguien, yo sé que esos eran celos :v
Irdipines: awww que cursi (?), naaa, yo soy empalagosa cuando escribo, a veces se me pasa lamano con el azucar.
Bluebird: Yo actualizo seguido XD, gracias por pasarte.
Albert Deker: Felicidades por ser el review 300! -tira confeti-
¿Por qué la gente cree que los reviews largos son molestos?, ¡a mi me encantan!, adoro cuando la gente me dice todo lo que opina del fic xD asi que si es por mi escribeme las biblias que quieras.
Dragshot: En verdad que no los dejará nunca en paz xDD, he querido ahondar mucho este tema por una razón(?)
RegisYolo: La respuesta es No, no habran más traiciones por parte de los Pines, pesonalmente el tema de las traiciones me enoja bastante y solo lo puse por la pelea entre Dipper y Mabel.
Roxenali: Stanford y Stanley, estan sentados en un barco besandose , okei ya xD.
Jjgamer: gracias C:
Geraldsexy: Creo que no soy la indicada para juzgar si mi historia tendrá o no un final amorfo, después de todo que yo soy la escritora y pensaré que es un final adecuado para la historia, pero creo que sé masomenos a lo que te refieres, y supongo que no tendrá un final amorgo porque después de todo este fic es muy secuencial.
Tavataprespines: Pues yo no tengo fecha para subir los capitulos, pero considero que no me demoro tanto en publicar, igual se va a demorar un poco el final, aun faltan varias cosas.
Bueno eso es todo por hoy, gracias por leerme.
