Los personajes de Ranma ½ pertenecen a la mangaka Rumiko Takahashi y solo escribo para los fans por diversión que aman esta genial serie de Anime y manga sin obtener algún ingreso económico.
Capitulo 25
Ayanami y Akane no podían moverse. Primero, Akane quiso levantarse de su cama para detener a Ranko y decirle la verdad porque era ahora o nunca. Corrió, pero al llegar a la mitad de la escalera quedo paralizada al ver a su hermano encima de Ranko y sus labios pegados. Segundo, Ayanami había tomado el suficiente sol y no quería estar muy bronceada porque iría a una fiesta en la noche. Iba a su habitación a darse un baño cuando encuentra a su hermano encima de Ranko y sus labios pegados. Sacó su celular y le tomó una fotografía.
—¡Ahhhh! —gritó Akane.
—¡Ahhh! —gritaron Ryota y Ranko separándose y poniéndose de pie.
—¡Ahhh! —gritó Ayanami. —Ya que todos gritaron yo también grito. —sonrió. —Que buen inicio para el capítulo final, los felicito. —aplaudió Ayanami. —Espero que para el capítulo especial empiece mejor, de por si esto ya es algo enfermo.
Akane bajó las escaleras y le dio una cachetada a Ryota y otra a Ranko, pero le dio una nuevamente.
—¡¿Por qué a mí me tienes que dar dos veces?! —se quejó Ranko.
—Porque es la segunda vez que te veo besar a un hombre y curiosamente uno de ellos es una persona que me gusta. —contestó Akane.
—Pero soy tu hermano, ¿cómo te puedo gustar? eso sería un amor incesto, no lo entiendo. —dijo Ryota.
—Yo también lo pensaba cuando creía que Ranko era mi hermana, pero no me importo. —sonrió Ayanami.
—Creo que de todos tu eres la más enferma. —dijo Ranko. —o bueno…—miró a Akane. —perdón, pero creo que nadie te gana en lo enferma.
Akane comenzó a pegarle.
—¡Ya! ¡Era broma! —se defendía.
—¡A ti no te quiero ver! —señaló Akane a Ranko, después vio a su hermano. —lamentablemente vivo en tu casa por lo que me encerrare todo el día en mi cuarto para no verte. —le dijo a Ryota.
—¡Fue un accidente! esta mitad mujer y mitad hombre quiso que le pegara y yo no quise por lo que agarró mi mano para golpearse y perdí el equilibrio. —explicó Ryota.
—¡Entonces es tu culpa! —gritó Akane viendo a Ranko.
—¿Qué no escuchaste que dijo que perdió el equilibrio? —preguntó Ranko arrugando el ceño.
Akane le dio otra cachetada y se fue a su habitación
—¡No quiero volverte a ver en mi vida! —gritó Akane subiendo las escaleras.
—¿Qué hay de mis hijos? ¡No puedes quitarme el derecho a verlos! si lo que quieres es pelear pues peleare por ellos. —le dejó en claro Ranko.
—Yo creo que perderías porque recuerda que Akane recibirá 400 billones de yenes, y con solo el 2% de ese dinero puede ganar en un juicio. —comentó Ayanami.
—Pues… no me importa gastar los dos millones de yenes que recibiré así que peleare por ellos. —le dijo a Akane.
—Pues entonces, te doy nueve días para que regreses como hombre, si a las siete de la mañana del décimo día no eres hombre me iré del país. —amenazó Akane.
Vieron como desaparecía y por primera vez estaba molesta con Akane.
—Si Akane se va del país, tus hijos no nacerían en Japón y no podrás pelear por ellos, aunque seas hombre, lo cual si quieres pelear por ellos no podrás porque eres una mujer y ¿cómo justificaras que son tus hijos?, así que obligatoriamente tienes que ser hombre, si no es así, goodbye babies. —Ayanami decía adiós con su mano.
—¡Ahhh! —gritó Ranko.
Salió aventando la puerta que a pesar de ser pesada pudo cerrarla.
—Esa tonta de Akane, no me rendiré hasta tenerlos. —se decía Ranko.
Ranko se detuvo abruptamente cuando vio a Kasumi enfrente de ella y sin dejar de observarla. Ranko se soltó llorando recordando lo sucedido con Akane.
—Sé que no nos conocemos, pero necesito desahogarme con alguien. —dijo Ranko sin dejar de llorar.
Kasumi solo pestañó. Había venido a ver a Akane para saber cómo estaba, pero no esperaba encontrarse a Ranko y más en ese estado.
Ranko comía sin dejar de llorar una rebanada de pastel de chocolate en un café cerca de la casa de Ryota. Kasumi estaba enfrente de ella con un taza de café y solo observaba y escuchaba lo que Ranko le decía.
—Sé que es mi culpa porque le mentí, pero desde un principio intente alejarme de ella porque muy en el fondo sabía que ese amor que le tenía de adolescente regresaría porque ahora estoy completamente segura que si me enamore de Akane hace diez años y ahora estoy en esto por culpa de tu hermana que ahora sé que es mi hermana como también tú eres mi hermana, pero no entiendo porque ella me odia ni siquiera porque soy el padre de sus hijos…
—Eso se escucha un poco…
—raro, si lo sé, —interrumpió a Kasumi. —pero si Nabiki no me hubiera convertido en hombre nada de esto estuviera pasando, o bueno que me hubiera dejado como hombre y así estar con esa mente enferma. Hasta ahora entiendo, me contagie, yo también tengo una mente enferma.
—Yo no sabía que Akane estuviera enferma, ¿es grave tener una mente enferma? —pregunto Kasumi consternada.
—Lo único que sé es que no tiene cura. —siguió llorando.
Terminó su rebanada y pidió que trajeran otro.
—No sé qué hacer, porque amo a Akane y a mis hijos que son aun unas pequeñas cositas, serán bonitos y ya quiero tenerlos en mis brazos y llevarlos a la oficina y que jueguen con el gong si así lo quieren.
—¿Pero eso no hará que todos queden sordos? —preguntó Kasumi.
—Sí, pero yo nunca les diré que no, los consentiré mucho. —sonrió Ranko.
Le dieron su rebanada y comenzó a llorar nuevamente y comía mientras lloraba.
—Es muy triste lo que me dices. —dijo Kasumi con tristeza.
—Ella dijo que si en nueve días no me convierto en hombre se ira y se llevara a mis hijos y eso no lo voy a permitir. —dejo de llorar. —Yo siempre creí que jamás sufriría de amor por un hombre, pero no me imagine que sufriría por una mujer. —comenzó a llorar nuevamente. —Me enamore de una mujer hermosa, sus ojos me hipnotizan y cuando me mira me pongo nervioso…
—Nerviosa. —le corrigió Kasumi.
—Lo que sea, pero también sus manitas que cuando me toca me estremezco, luego cuando me besa yo caigo y dejo que haga lo que sea conmigo, incluso si quiere hacer algo enfermo lo hago. —de repente su rostro cambio a uno sombrío. —Akane quiere pelear y seré dura, directa, sin humillarme y sobre todo no dañar mi dignidad como mujer, por eso luchare por mis hijos y no le suplicare, ella se dará cuenta que no puede vivir sin mí. —sonrió con orgullo.
—¡Por favor Akane perdóname! ¡perdóname! —suplicaba estando de rodilla enfrente de Akane.
Al día siguiente, Ranko le habló a Akane para que viniera a su oficina para hablar con ella y dejarle en claro que no perderá, sin embargo cuando la vio se puso de rodilla por no soportaba esto.
Akane simplemente pensaba, Está haciendo el ridículo.
—Deberías estar agradecida de ser una mujer porque imaginarte como un hombre no es nada bonito. —comentó Akane.
Se acercó a ella y sin levantarse la abrazó teniendo su rostro en su estómago.
—Mis pequeños, su mamá no me quiere. —decía acariciando el vientre de Akane.
Akane rápidamente se alejó de ella. Debía acabar con esto de una vez, pero ver el estado psicológico de Ranko hacía pensarlo.
—Yo nunca te dije que no te quiero, simplemente necesito tiempo, eso es todo. —contestó Akane.
Ranko se puso de pie y se tranquilizó un poco.
—Yo quiero ser un hombre para estar contigo, Akane. Entiendo, pero por favor no te vayas. —pidió Ranko.
Akane se acercó a ella y se tuvo que inclinar para besar a Ranko. De repente quiso hacerlo, aunque fuera una chica, solo esperaba que fuera la última vez que la besa en ese estado, pero aun así no quería dejar de besarla. La acercó teniendo el dorso de su mano en su mandíbula y sus dedos atrás de su oreja y en el inicio de su cabello para tener más facilidad para besarla.
Ranko se sorprendió porque no esperaba que la besara, o bueno que llegara a besarla siendo una mujer, pero esa vergüenza ya había acabado desde hace tiempo, por lo que quiso disfrutar el beso.
—Señorita Ran…
Ranko y Akane se separaron rápidamente al escuchar la voz de Konatsu.
Konatsu se miraba indiferente porque sabía que sucedería algún día.
—¿Por qué entras si tocar la puerta? —preguntó Ranko.
—Como dije en un capítulo pasado, le perdí el respeto después de saber su enferma relación.
—Iré al baño. —anunció Akane y salió de la oficina.
—¿Por qué siempre tienes que ir al baño para escapar de algo vergonzoso? —preguntó Ranko.
—Porque ahí puede desahogar y vomitar todas mis vergüenzas, es algo que hago desde que supe que me enamoré de Ranma. —contestó Akane.
—De Ranko. —corrigió Konatsu.
—No, de Ranma. —le sonrió Akane a Ranko.
—¡No te burles de mí! —exclamó Ranko indignada.
Akane cerró la puerta y Ranko gritó.
—Una disculpa por interrumpir su beso lésbico. —se disculpó Konatsu.
—No necesariamente lo pienso como lésbico. —se quejó Ranko.
—Entonces, disculpa por interrumpir su beso yuri. —volvió a disculparse.
—¡Tampoco! —exclamó Ranko. —mejor, disculpa por interrumpir su beso de amor.
—Tampoco vi que fuera con mucho amor, digo, parecía que Akane se sentía incomoda besándola, hasta imagino que pensaba en ese momento que ojalá no la volviera a besar estando en ese cuerpo. —sonrió Konatsu.
—No lo creo. —contestó Ranko con seguridad.
—De hecho, si pensaba eso. —se escuchó a Akane desde afuera.
—¡¿No fuiste al baño?!
—Así era, hasta que me llegó un mensaje del grupo de apoyo a donde voy después de salir del trabajo.
—Me imagino que es alcohólicos anónimos ¿No? —preguntó Ranko.
—No, se llama pervertidos anónimos. —contestó Akane. —Ahí encuentras de mucho.
—¡Lárgate al baño no quiero escucharte! —exclamó Ranko.
Ranko sentía dolor de cabeza, por todo esto.
—Me sorprende que Akane no se haya enojado por las bromas de Xiam Pu y Akari. —comentó Konatsu.
Ranko comenzó a silbar.
—No se lo dijo ¿Verdad? —gruñó Konatsu.
—¡Tengo suficientes problemas para pensar en eso, además no viene al caso! —respondió.
—¡Debes de decirle la verdad! —exclamaron Ryoga y Mousse al mismo tiempo.
Akane escondió su rostro con un folder que estaba ahí.
—Ella se enterara tarde o temprano cuando ve que tu estomago no crece. —dijo Ryoga arrugando el ceño.
—Ese susto que querías darle se volvió en una mentira que siguió creciendo hasta que provoque una tragedia. —dijo Mousse viendo una computadora.
—Estás viendo una computadora, Mousse, no estás viendo mi rostro. —comentó Akane. —No sé qué hacer, porque ella me odiara, se ha ilusionado y me sorprende porque supuestamente son tres y eso debería asustarla.
—En cuestión de dinero y si calculo lo que gana al mes puede mantenerlos, pero recuerda que están de por medio 400 billones de yenes…
—además de 2 millones de yenes que son para ella. —continuó Mousse.
—Pero, ¿no crees que esa ilusión no sea solo con ellos sino también contigo? —preguntó Ryoga.
—No me hagas sentir más mal de lo que ya estoy. —dijo Akane mirando el piso.
—Sin en verdad están destinados a estar juntos o juntas más bien podrán derrumbar cualquier barrera que se les atraviesa. —dijo Ryoga con una sonrisa.
—Que romántico, en lugar de eso porque no te decides por Ukyo o Akari. —comentó Mousse.
—¿Qué tienes que decidir? —preguntó Akane.
—Es que ya sabes que del odio al amor hay un solo paso ¿no? —rio con nervios.
—Si me queda más que claro. —dijo Akane refiriéndose a ella y Ranko.
—Ryoga quería invitar a salir a Ukyo, pero Akari se adelantó y le pidió salir en una cita, por lo que no se decide. —explicó Mousse.
—De las dos me cae mejor Ukyo, Akari solo se la ha pasado molestando desde que llegue. —dio su punto de vista.
—Pues sí, pero sabes que fue por órdenes de Ranko para vengarse de ti. —aclaró Ryoga.
Akane se desencajó con eso.
—¿Qué?
—Sí, eso me dijo Akari, pensé que… ¿no lo sabias? —preguntó Ryoga asustado por el rostro de Akane.
Nuevamente le mintió, ¿Era capaz de eso? De repente todo lo que vivió con ella, desde la preparatoria hasta ahora vinieron a su mente, recordando cosa buenas y malas.
Ryoga y Mousse sintieron una mala vibra, ahora vendría la desgracia porque no se quedaría callada, ahora si no lo haría.
—¡Ahhhh! —gritó Akane.
Pero no solo el grito de Akane se escuchó, sino la de Ranko. Akane salió de ahí y ahora sacaría todo lo que tenía acumulado. Ryoga y Mousse la siguieron, pero no entendían porque también se escuchó el grito de su jefa.
Minutos antes…
Las puertas de elevador se abrían y salía Ayanami con una sonrisa. No le importo preguntar por Ranko y pasó sin decirles nada a Akari y Xiam Pu si se encontraba. Ellas no lo entendieron, pero prefirieron seguir con su tejido.
Ranko estaba sentada en su escritorio con una mirada triste, no sabía qué hacer para que Akane y sus hijos estén con ella o bueno próximamente él.
Ayanami abrió la puerta sin tocar y con esa misma sonrisa de niña traviesa que le molestaba a Ranko. Tenía la desgracia de que ella seria su cuñada, claro está si Akane acepte estar con ella.
—Primero se toca antes de entrar. —habló Ranko.
—Que genio, no es mi culpa que mi hermana no te quiera si eres mujer. —contestó Ayanami sentándose en la silla de enfrente.
—¿A qué vienes? —preguntó Ranko.
—Solo para dejar en claro que respetare tu decisión de estar con mi hermana y olvidarte, aunque será muy difícil, pero todo lo hago por mi hermana porque la quiero.
—¿Eso es todo?
—¿Me quieres correr? casi somos familia. —dijo Ayanami indignada.
—Akane aún no se decide. —le informó Ranko.
—Es por eso tu cara, pero conociendo a mi hermana te perdonara con o sin niños.
—¿Cómo que sin niños? —preguntó Ranko.
—Refiriéndome que aún no existe porque todavía no nacen. —respondió Ayanami.
—Con solo estar en el vientre de Akane existen. —sonrió Ranko.
Ayanami hizo una mueca teniendo su mano en su estómago.
—Ya recordé porque estoy aquí, vine a preguntarle a Akane si no tiene mi bolsa de toallas femeninas. —dijo Ayanami.
—¿Y por qué Akane tendría tus toallas femeninas? —cuestionó Ranko. —Ella está embarazada por lo que no tiene su menstruación.
—Yo también pensé eso, porque el día en el que llegue vi en el tocador de mi hermana una bolsa con una toalla femenina, pero después entré y no estaba ese empaque por lo miré y había por lo menos dos toallas enrolladas en el cesto de papeles. Después compre una bolsa para mí y la deje en mi tocador, pero no estaba y no sé porque fui a buscarlos en el baño de Akane y había tirado una bolsa de una toalla femenina que era la marca que había comprado, por lo que cuestiono que Akane tiene su menstruación en estos momentos por lo que sí es así no está embarazada… ya estoy confundida, no lo entiendo.
Ranko se puso de pie rápidamente y fue al escritorio de Akane y tomó su bolsa. Konatsu se puso de pie al ver a su jefa revisar el bolso de Akane. Ranko sacó una bolsa de diez toallas femeninas.
—Son estas, —dijo Ayanami quitándole la bolsa con una sonrisa y solo mirando la bolsa. —solo que no entiendo porque Akane se llevó la bolsa completa, ah ya recordé, Akane saca sangre como no tienes una idea. —comentó Ayanami con inocencia.
Konatsu se quedó paralizada, ¿Está tratando de decir que Akane está en sus días? ¿No está embarazada? Miró a Ranko, estaba tiesa y con la mirada perdida.
Ranko comenzó a pensar en todos los momentos que vivió con Akane, desde su adolescencia hasta ahora, como también los problemas en los que la metió.
—¡Ahhhh! —explotó Ranko.
Las chicas se asustaron, pero extrañamente también escucharon un grito de Akane casi al mismo tiempo en el que Ranko gritó.
Ranko corrió a la recepción para buscar a Akane, pero cuando llego, Akane estaba enfrente de ella justo donde estaba Akari, y Ranko estaba de lado de Xiam Pu.
Xiam Pu y Akari las miraba y estaban confundidas y con miedo porque ambas se miraban molestas. Ryoga y Mousse llegaron estando a lado de Akane, y Konatsu y Ayanami de lado de Ranko.
Las puertas de elevador se abrieron y salieron Ukyo y Ryota, aunque se miraron al ver cierta tensión en la recepción.
Akane y Ranko se miraban con mucha furia. Cada una al enterarse fue lo que derramó el vaso.
—¡No estas embarazada! ¡me mentiste! —gritó Ranko.
—Y tú le pagaste a Xiam Pu y Akari para hacerme bromas como cuando éramos adolescentes. —gritó Akane. —porque quiero decirles a todos que si esta mujer, si ¡ESTA MUJER! Es una amargada es por mi culpa porque la humillaba, le hacia las peores bromas, la maltrataba y yo soy la responsable de que sufran.
—Pero fue el señor Saotome quien nos pagó. —aclaró Xiam Pu.
—¡No, fue ella! —señaló a Ranko. —Porque jamás olvido lo que le hice y por eso me humillo enfrente de todos para que aprendiera la lección, acepto esa venganza, pero me engañaste.
—¡Tú no te quedas atrás porque me mentiste de tu embarazo! ¡¿también querías vengarte?!
—¡Quería que tú me dijeras la verdad, pero no diré nada de esa verdad porque no quiero dañar tu feminidad porque eso es lo que te importa, ser una mujer! —contestó Akane.
—¡Muchas veces te lo dije, pero eso de que "querías tiempo" fue más que un engaño porque eso es lo que te gusta hace ENGAÑAR!
—¡Tampoco te quedas atrás porque a ti también te gusta engañar porque tu comenzaste esto! —respondió Akane.
Ayanami se puso a pensar.
—Primero es la verdad, después explotan, se dicen de palabras y solo falta el cuarto y quinto paso.
—¿Cuál es el cuarto paso? —preguntó Konatsu asustada.
—No te preocupes, Ranko fue un hombre por lo que los hombres no lastimarían a una mujer y más si la ama…—sonreía al decir eso, pero después dejo de sonreír. —al menos que durante casi toda su vida fue una mujer por lo que… creo que no le importara.
Ambas corrieron hacia la otra y comenzaron a jalarse el cabello.
—¡Detengan la pelea! —gritó Konatsu.
Ukyo agarró a Ranko y la separó de Akane. Ayanami y Ryota agarraron a Akane y la alejaron de Ranko.
—¡Suéltenla! —gritó Akane.
—Si la sueltan te pegara…—dijo Ayanami.
—o no…—dijo Ryota sin soltarla.
—No lo entiendo. —Dijeron Ayanami y Ryota.
Ranko se soltó de Ukyo, sin embargo, en esta ocasión no se acercó a Akane.
—¿Qué estas esperando? —le preguntó Akane a Ranko. —Golpéame, ¿Esto no te recuerda el día en que te fuiste de la escuela? Tu misma dijiste que pagaría y tu serias la responsable.
—Yo dije que ojalá fuera la que se encargara de eso. —dijo Ranko con más calma, pero en su voz se mostraba que estaba furiosa y resentida.
—¿No lo harás entonces? —preguntó Akane.
Ranko no quiso responder porque su respuesta era cruel para ella.
Akane se soltó de Ryota y Ayanami.
—Se tu respuesta, y es "no soy como tú" —dijo Akane con más tranquilidad, pero con una voz ahogada.
—El quito paso es la retirada. —comentó con tristeza Ayanami.
Akane camino pasando por un lado de Ranko, Konatsu y Ukyo. Presionó el botón de elevador y esperó.
—Ayanami ve por mis cosas, —Akane entró al elevador. —te espero abajo y descuiden, este será la última vez que toque este botón…
Ranko sintió una punzada al escuchar esas palabras.
—porque será la última vez que nos veamos. —las puertas de elevador se cerraron con esas últimas palabras.
El lugar se quedó en silencio, todos miraron a Ranko y ella tardo en volver a la triste realidad después de haberse perdido en la nada al ver el rostro de Akane que será la última imagen que tendrá de ella. Ranko regresó a su oficina y se encerró durante todo el día.
Una semana después, Nabiki llega a la recepción y al querer entrar al pasillo se encuentra con Ukyo.
—Supe lo que paso y vengo a hablar con ella. —habló Nabiki.
—Hasta ahorita te apareces…—gruñó Ukyo. —dudo que quiera porque sabes que tu…
—Sí, que yo soy la responsable de todo esto, simplemente pensaba en Akane y en su bienestar, pero no pensaba que esto sucedería porque…
—¿Por qué? —exigió Ranko saliendo de su oficina.
—porque no pensé que se llegaran a roba mi libro.
—Yo tengo tu libro. —confesó Ranko.
—Hablo del libro donde viene los ingredientes. —dijo Nabiki con mucha preocupación.
—¿Qué me tratas de decir? Sabes que hoy…
—es el primer día de los seis días que tienes para regresar. —terminó Nabiki bajando su mirada y con una voz aguda.
En menos de 20 minutos Ranko, Konatsu y Ukyo buscaban con desesperación el libro en la casa de Nabiki y Kasumi. El lugar eran un desastre, ya que había libros por todos lados y además de cajones y muebles que se habían movido de su lugar.
—¡Ya les dije que no está! —exclamó Nabiki ayudando a buscarlo.
—Pero no buscaste aquí. —dijo Kasumi mirando el desastre que hacían.
—En lugar de estar ahí parada deberías estar ayudándonos.
Kasumi solo pestaño y se quedó quieta.
—Está bien, nosotras seguiremos buscando. —se convenció Nabiki y se concentró en seguir buscando el libro.
Kasumi solo sonrió.
—Ranko recuerda que aun estas a tiempo y no... —comentó Nabiki.
—¡No me importa lo me digas, quiero es ser hombre! —exclamó Ranko sin dejar de buscar y lanzar libros.
—¿Eso quiere decir que perdonaras a Akane? —preguntó Kasumi.
Ranko se detuvo, lo que le escondió no fue tan grave como lo que ella le escondió, pero entendía que esperaba que le dijera que era Ranma y que así era la única manera para que se atreviera a decirle, pero como siempre, jamás sabía lo que pensaba y creía que la odiaría, pero lo acepto, aunque estaba segura que en el momento en el que supo debió dolerle.
—No lo sé, pero… aún es muy confuso, pero aun así quiero ser un hombre porque eso es lo que quiere Akane. —contestó Ranko.
—Entonces seguiremos buscando. —dijo Ukyo.
—Aunque se supone que debes de saber la receta porque ya la hiciste ¿No? —insinuó Konatsu.
—Son varios ingredientes y luego tiene nombres extraños, para reunirlos tarde varios días, por lo que para mí el tiempo está contando porque no estoy segura si podré reunirlos a tiempo. —contestó Nabiki.
—¡No me asuste de esa manera! —gritó Ranko con los ojos llorosos.
—Tampoco es para tanto, ahí quedaron algunas cosas, pero el procedimiento es el problema porque es largo y complejo. —dijo Nabiki.
—Entonces sigan buscando. —dijo Kasumi.
Las cuatro chicas la miraron y pensaba que tal vez debería ayudarlas. Ella les sonrió y se convencieron de que debían continuar.
Ranko, Ukyo y Konatsu llegaron a la empresa con la cabeza cabizbaja y cansadas porque al final no encontraron nada. Pasaron por el lugar de Xiam Pu y Akari y no les prestaron atención. Xiam Pu y Akari solo se miraron.
Las puertas del elevador se abrieron y salieron Ryota y Ayanami. Él venía casi arrastrando a Ayanami y ella tenía un libro en la mano.
—¿Ranko está en su oficina? —preguntó Ryota con un poco de agresividad a las chicas.
—Si. —dijeron ambas.
Entraron y al llegar a la oficina y no ver a Konatsu en su escritorio entró sin tocar.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Ranko acercándose a ellos. —¿Le sucedió algo a Akane?
—Está bien, sigue encerrada en su cuarto sin dormir, comer y llorando en su cama. —contestó Ayanami con una sonrisa a pesar de lo adolorida que estaba porque Ryota la tenía agarrada del brazo con mucha fuerza.
Ryota le quitó el libro a Ayanami.
—Creo que esto les pertenece. —dijo Ryota entregándole el libro a Ranko.
—¿Qué es esto? —preguntó Ranko tomando el libro que estaba muy maltraído y casi a punto de que las hojas se desprendieran de la cubierta.
—El libro que está loca le robó a Nabiki supuestamente con algo que necesita para que regreses como hombre. —contestó Ryota.
—¡Es el libro que buscábamos! —exclamaron Ukyo, Ranko y Konatsu al mismo tiempo.
—¿Por qué lo tenías? —preguntó Ukyo.
—Porque quería dos cosas. Uno, que sufrieras como mujer y fuera tu castigo por lo que le hiciste a mi hermana y dos… porque si mi hermana no te quiere pues yo si te quiero. —sonrió.
—A veces tengo ganas de matarte. —gruñó Ranko.
—¿Qué quieres que haga? Soy del clan "nami" todas que tiene un nombre que termina con "nami" somos propensas a ser traviesas, Izanami, Nanami, Ayanami, Manami, Chinami…
—¡Cállate! —la calló Ryota. —Si mi hermana es feliz si eres hombre te ayudare, pero no quiero verte cerca de ella por un rato hasta que se calmen las cosas.
Ryota se fue sin soltar a su hermana que se quejaba por el dolor de su brazo.
Akane estaba acostada debajo de las cobijas y tenía los ojos rojos e hinchados de tanto que lloro. No sabía cuantos días habían pasado, no comía, no dormía, y duraba horas en la regadera. Estaba perdida en su mundo, sin prestar atención cuando su hermana o su hermano viene animarla, incluso un día vino Kasumi a hablar con ella, pero ni siquiera sus palabras que no recuerda la animo o al menos hubiera dejado de pensar en ella o en él más bien.
Siempre su vida había sido desastrosa, problemática y cruel, pero esto era lo más extraño que había vivido, ni le deseaba esto a nadie, aunque lo más probable es que nadie vivirá algo como lo que vivió. Ni siquiera escucho que se abrió la puerta. Solo hasta que sintió un peso en su cama.
—Presiento que son las seis de la mañana y parece que lo cumpliste, aunque claramente te dije que sería la última vez que te vería y es lo que quiero, pero ahora como te puedo decir ¿Eres él o ella? —preguntó Akane. —Espero que tu decisión haya sido porque así lo deseaste y no por mi porque si es por mí, te golpeare. Solo espero que no me regreses el golpe, aunque no me quejare porque toda tu vida fuiste mujer.
—No te golpee, te jale de los cabellos. No seas llorona. —contestó Ranma. —Además, ¿Cómo supiste que era yo?
—Todos entran al cuarto diciendo mi nombre y se sientan a lado mío, no en mis pies por lo que me imagine que eras tú. —respondió Akane.
—Solo un detalle, no son las seis de la mañana, son las nueve de la noche, —informó Ranma. —y con respecto a que sería la última vez que me verías, pues si, fue la última vez que me verías como mujer.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Akane.
—Ya me había acostumbrado nuevamente siendo mujer, pero estar consciente de que jamás me pondré falda, zapatillas y otras cosas es extraño.
—¿Entonces por qué te convertiste en hombre? —indagó Akane.
—Porque así sería feliz. —respondió Ranma.
Akane sonrió levemente con esa respuesta.
—Perdóname. —se disculpó Ranma. —Debí decirte la verdad cuando me di cuenta de que me había enamorado de ti.
—Yo soy la que tiene que pedir perdón por todo, te destroce la vida, te mentí sobre el embarazo y solamente por pensar en mí, yo debí decirte que lo sabía, pero estaba molesta porque creía que era más importante para ti ser mujer que estar conmigo. Aun así, hubiera aceptado.
—¿Hubieras aceptado estar conmigo, aunque fuera mujer? —preguntó Ranma.
—No lo sé, pero lo que te puedo decir y estoy segura era que siempre quería estar contigo. —confesó.
Se quedaron en silencio unos minutos.
—Si tan solo Nabiki se le hubiera ocurrido esto cuando estábamos en la escuela, creo que hubiera sucedido lo mismo y nuestras vidas hubieran sido diferente, pero la pregunta ¿Hubiéramos estado juntos muchos años? —se preguntaba Akane.
—Estoy seguro de que si, aun lo estaríamos. —contestó Ranma con una sonrisa.
Nuevamente hubo silencio.
—¿No tienes calor? —preguntó Ranma.
—¿Por qué?
—Estas debajo de la cobija y pienso que tienes calor. —contestó Ranma.
—No, de hecho siento frio. —comentó Akane.
—Al menos muestra tu rostro porque estoy hablando, tú estás hablando y no nos miramos a los ojos.
Akane no contesto porque la verdad de todo esto es que le daba vergüenza. Sintió el movimiento del colcho y ahora lo sintió a lado de ella. Akane estaba en medio de la cama king size. Ranma se acostó a lado de ella y eso tenso a Akane.
—¿Y ahora? —preguntó Akane.
—Tengo sueño y quise acostarme, además esta cama es muy cómoda, pero la razón es que esperare a que muestres tu rostro. —dijo Ranma.
Él puso una mano en lo que él pensaba que era la cintura de Akane y ella se estremeció. Se acercó más hasta estar pegada a él aunque lo separaba la cobija. Akane solo mostró su frente y ojos y miró a Ranma que él solo la observaba. Solo pegaron sus frentes como aquella vez que lloraron al saber los que sus padres hicieron. No volvieron hablar y se quedaron dormidos porque ambos no dormían por lo sucedido, el estar juntos pudieron recuperar la paz, pero la pregunta es ¿Qué habría pasado si esto hubiera ocurrido hace diez años?
—¿Cómo podemos justificar esto? —preguntó Ranma.
—Al menos agradece que pude conseguirte un uniforme de hombre y una hoja de traslado. —contestó Ukyo con orgullo.
—No entiendo que sucedió, ¿Por qué desperté siendo un hombre? —dijo desesperado mientras caminaban a la escuela.
—Debemos de investigar esto porque esto solo pasa en las películas y… ya estamos segura de que no es un sueño ¿No?
Ranma miró a Ukyo y ella entendió.
Entraron a tiempo a la escuela, pero a pocos metros de la puerta, Ukyo vio que no había cerrado su bolso nuevamente y se dio cuenta de que no estaba su calculadora.
—Adivino, ¿Nuevamente se te cayó algo? —preguntó Ranma.
Ukyo solo sonrió.
—Iré a buscarlo. —masculló Ranma.
Salió de la escuela, pero solamente camino pocos centímetros de la puerta y vio la calculadora. Se agachó para tomarla, pero sintió un golpe en su espalda y rápidamente Ranma tomó a la persona de brazos antes de que se golpeara la cabeza y cuando se miraron a los ojos se quedaron sin habla, ni moverse. Extrañamente Ranma quedó hipnotizado con sus ojos cafés y ella con sus ojos azules.
—Perdón, por ir corriendo no me fije que estaba alguien.
—No te preocupes. —dijo Ranma. La ayudó a levantarse.
—Me llamo Akane Tendo. —se presentó dándole una sonrisa.
Extrañamente, Ranma sintió un hormigueo en sus manos porque aún no soltaba sus manos de las de ella. Se dio cuenta y las quitó antes de que le pidiera que la soltara. Ahora era un hombre y era diferente a cuando era una mujer.
—¿Y tú?
Se quedó en silencio un momento porque no recordaba el nombre que se había puesto.
—Eh, este… me llamo Ranma Saotome. —contestó Ranma.
Akane atragantó al escuchar su nombre. Miró la calculadora en su mano y quiso quitar la tensión que ella había provocado.
—Veo que se te cayó tu calculadora. —dijo Akane.
—¿Eh? —miró la calculadora que estaba en su mano. —No es mía, es de mi amiga que se le cayó cuando veníamos entrando a la escuela.
Akane sintió un nudo en la garganta al escuchar eso.
—Me voy y gracias. —se despidió Akane.
Se alejó casi corriendo para alejarse de él.
Era el receso y Akane se acercó a la cerca en donde se encontraba una persona.
—Oye, no me dijiste que había un chico que también tenía el apellido Saotome. —regañó Akane.
—¿Eh? De hecho, no lo sabía. —dijo Ryota que estaba al otro lado de la reja. —Yo investigue y eran Ukyo Kounji y Ranko Saotome, pero no importa es otro Saotome así que acércate a él. —sonrió Ryota.
Ryota se fue, pero Akane se quedó ahí unos instantes pensando si hacia lo correcto. Además, cuando lo vio a los ojos sintió algo extraño y conforme pasaba los días lo miraba de lejos y no podía despegar sus ojos de él, no se atrevía a acercarse a ellos. Aunque sentía enojo al verlo con Ukyo, incluso muchos murmuran que eran pareja porque no se despegaban ni un segundo.
Estando en su pupitre, abrió su libreta y era una carta que le daría a Shinosuke que era el chico que le gustaba desde hace tiempo, pero comenzaba a dudarlo. Al final del día, veía a Shinosuke desde lejos, pero vio pasar a Ranma y Ukyo mientras platicaban. Termino arrugando la carta, se alejó de los tres y rompió la carta en mil pedazos.
Se fue corriendo de la escuela para ir a la escuela de su hermano y tuvo la suerte de encontrarlo antes de entrar a su carro.
—¡Ryota! —gritó Akane.
Ryota rodó los ojos.
—¿Qué quieres? —preguntó Ryota de mal modo.
—Me acercare a ellos.
—¿Aun no lo haces? —gruñó Ryota.
—Me acercare, pero no les haré daño. —dejó en claro.
—Pues si es así, papá no…
—No me importa. —interrumpió Akane. —Por mí que se vaya al infierno.
Se alejó de él y camino a un lugar donde siempre quiso ir, pero lo consideraba algo… enfermo.
Akane estaba en la parada de autobuses con una bolsa de plástico verde bien envuelta donde había cajas de DVD y la abrazaba con su brazo izquierdo porque con su mano derecha comía un dedo de queso. Ya no estaba triste, aunque su elección de películas había sido sumamente estricta, pero lo importante ahora era disfrutar su botana que lo masticaba sin quintarlo de su boca. Alguien se sentó a su lado, pero no le prestó importancia de quien era esa persona.
Miró de reojo y se asustó al igual que él.
Lo que le faltaba, se decía Ranma, este día de por si había sido muy difícil y más después de descubrir quién le había hecho este embrujo. Nabiki era amiga de la chica que tenía a un lado y le dijo la razón por la que lo convirtió en hombre y era porque era el predestinado de Akane, lo cual era absurdo porque era una mujer, aunque no podía negar que cuando vio a Akane por primera vez se sintió inquieta, o bueno inquieto.
—¿Por qué te asustaste? —preguntaron al mismo tiempo. —Solo porque no sabía que había alguien. —dijeron.
Se quedaron en silencio mirándose a los ojos.
—¿Quieres? —preguntó Akane acercándole la bolsa de los dedos de queso.
—No… gracias. —contestó Ranma mirando la bolsa que tenía Akane. —¿Fuiste a comprar una película? —preguntó Ranma queriendo sacar un tema de conversación.
Akane agradó los ojos y se sonrojó.
—¿Qué película compraste?
—Este…bueno… —le daba vergüenza decirle.
—No te pongas nerviosa ni que fuera Boku no pico. —rio Ranma.
Akane sintió más vergüenza mientras se reía.
Ranma dejo de reír al ver el rostro rojo de Akane que en cierta manera se le hizo adorable, pero debía quitarse esos pensamientos.
Hubo un silencio incómodo.
—Es Boku no pico ¿No? —preguntó Ranma.
—Si… las tres partes.
—Interesante. —dijo Ranma avergonzado e incómodo.
—Es que… me entro la curiosidad de ver yaoi. —siguió Akane.
—Pero es yaoi… pedófilo ¿No?
—La verdad ni se. —contestó Akane y decía la verdad, solo los vio y los compro.
—¿Te… gusta ver eso? —indagó Ranma.
—No, solo me gusta verte.
Akane quedó como roca ¿Qué acababa de decir?
Ranma quedo paralizado, ¿Nabiki tenía razón? pero era imposible, era una mujer, aunque extrañamente se sintió bien cuando lo dijo. Fue cuando se dio cuenta de todo lo que había hecho estos días. Desde que la conoció no dejaba de verla, su salón estaba a lado del suyo y cada vez le era imposible dejar de verla, y todo empeoró cuando Nabiki le dijo lo que había hecho. Durante el resto del día le fue imposible despegar su vista y encontrársela no ayudaba mucho, independientemente de que tipo de películas le gustaba.
—¡Lo sé soy una mente enferma! ¡Soy una mente enferma! ¡Soy una mente enferma! pero siempre quise hacer algo diferente, olvidarme de la horrible familia que me tocó y no necesariamente me masturbaría con estas películas, de hecho, me da miedo meterme el dedo ahí y mucho menos con un objeto extraño prefiero mil veces tener sexo con una mujer en el cuerpo de un hombre y, y, y mejor dejo de hablar porque me estoy hundiendo ¿Verdad?
Ranma se quedó pensativo cuando dijo que preferiría tener sexo con una mujer en el cuerpo de un hombre.
—¿Por qué dijiste que prefieres tener sexo con una mujer en el cuerpo de hombre?
—¡Porque la estúpida de Nabiki me dijo que mi predestinada era una mujer y que me haría el favor de convertirlo en hombre lo cual es absurdo! —contestó.
Hubo otro momento de silencio. Fue cuando Akane comenzó armar el rompecabezas.
—Tu eres esa mujer ¿Verdad?
—Si.
—Ranko o Ranma Saotome, eso explica muchas cosas. —dijo Akane. —Voy a matar a Nabiki. —gruñó.
—Te ayudare.
Un silencio incomodo volvió a reinar.
—Yo tampoco te he dejado de observar, incluso antes de saber esto. —confesó Ranma.
Akane se sonrojó, ahora quería que se la tragaran la tierra. Ranma pensaba lo mismo.
—¿Te molesta que sea mujer? —preguntó Akane.
—Nunca me ha gustado los hombres por lo que…
—A mí tampoco me molesta. —confesó Akane.
Se quedaron callados después de eso.
—Supongo que…—Ranma se puso de pie. —fue suficiente vergüenza por hoy ¿No?
Akane asintió poniéndose de pie.
Ranma se alejaba, pero se regresó para acercarse a ella y tomarla de la cintura para pegarla a él y con la mano sobrante la acerco para besarla. Akane tenía los ojos abiertos y sin parpadear. Durante todos estos días no había dejado de ver a Ranma o bueno Ranko y era extraño que una mujer la estuviera besando, pero se dio cuenta de que no quería separarse de él y correspondió al beso soltando la bolsa de películas y la de los dedos de queso para enrollar sus brazos en su cuello. ¿Qué hubiera pasado? Hubieran sido su primera vez, habrían ido juntos a la universidad incluso Ukyo hubiera estado con ellos. Su vida hubiera sido diferente, pero… él hubiera no existe, pero lo que importaba era estar juntos por siempre.
Eran las 11 de la noche y Ranma y Akane estaban acostados de lado y ambos abrieron los ojos y lo primero que vieron fue el rostro del otro. Ranma quito la cobija del rostro de ella para verla.
—Soñé…
—Yo también lo soñé. —sonrió Ranma.
—Aun así hubiéramos estado juntos. —dijo Akane teniendo su mano en una mejilla de Ranma.
—Aun así, hubieras tenido una mente enferma. Al menos dime que no compraste esas películas.
Akane no respondió.
—No seguiré preguntando. —dijo Ranma.
Ranma se acercó para besarla con delicadeza. Un beso sin profundizarlo, pero Akane podía sentir el amor que le tenía. Akane dejo de besarlo y se levantó para destaparse y meter a Ranma dentro de la cobija y ella no tardo hasta estar encima de él para besarlo, pero esta vez profundizando el beso.
En la puerta que estaba entreabierta, Ayanami miraba de reojo a esos dos y la cerró cuidadosamente teniendo una sonrisa en su rostro. Suspiro sin borrar su sonrisa.
—Este podría ser un final muy bonito para esta historia de amor… pero sería muy aburrido ¿No?
Se fue a su habitación, encendió su computadora y conectó su celular.
—Un poco de diversión no estaría nada mal, —se decía mientras tecleaba. —y es que… a veces puedo ser un poco… traviesa. —sonrió. —lalalalalalalala. —cantaba mientras sacaba una cortadora de cabello. —Ah no, esto no lo ocupo. —apagó el aparato y continuo en su travesura.
Ranma y Akane entraron al elevador y se besaron nuevamente como lo habían hecho desde que despertaron. Las puertas se cerraron y no se separaron mientras subían al cuarto piso.
Xiam Pu y Akari estaban solas en la recepción y estaban muy cansadas porque se desvelaron en una fiesta, solo miraban con los ojos casi cerrados hacia el frente y cada diez segundos bostezaban.
—Tal vez necesitamos un café bien cargado. —habló Akari.
—Yo creo que tienen que ser tres para cada una para despertarnos. —dijo Xiam Pu.
Voltearon al escuchar el sonido del ascensor y abrieron los ojos y no volvieron a parpadear.
—o tal vez no necesitaremos ningún café. —dijo Akari sin dejar de verlos.
Las puertas estaban abiertas y ellos no dejaban de besarse.
—Eso es una falta de respeto. —gruñó Xiam Pu.
—Tal vez no se han dado cuenta que las puertas se abrieron y por eso no dejan de besarse. —pensó Akari.
Las puertas comenzaban a cerrarse, pero con una mano ellos impidieron que la puerta de cada lado se cerraran.
—Están más que conscientes de que los estamos viendo. —espetó Xiam Pu. —Si usted piensa que así creeremos que no es gay se equivoca. —le gritó.
Ranma se separó de Akane y salió con una sonrisa. Xiam Pu se escondió atrás de Akari porque se acercaba a ella.
Akane suspiró y lo siguió.
—No lo hago para que crean que no soy gay… ¡no los soy! —exclamó Ranma.
—Analizándolo de la otra manera si lo eres. —murmuró Akane.
—No sabía que había regresado. —mencionó Akari.
Akane se extrañó y lo acercó a ella.
—¿Aun no les dices? —le preguntó Akane en voz baja.
—Todos estos días no había venido y ¿De qué manera quieres que les diga? —se quejó Ranma.
—Pues lo tienen que saber porque Ranko no regresara. —le dijo Akane.
—Akane. —la llamó Xiam Pu con seriedad.
Akane se acercó a ellas.
—Usted es muy bonita y no es necesario que sea la tapadera de él. —dijo Xiam Pu.
Ranma alzó una ceja, ahora si quería desgreñarla.
—Es más, le podemos dar el numero de un amigo nuestro…—habló Akari con una sonrisa. —es muy guapo, le gusta comer dedos de queso y ver películas porno, con eso sabrá muchas posiciones.
—¡Mi alma gemela! —dijo Akane emocionada y con los ojos brillosos.
Akane sintió una mala vibra, no quería ver el rostro de Ranma, por lo que se enderezó y afinó su garganta.
—Estoy bien con Ranma. —dijo Akane.
—Aquí está su número. —dijo Akari dándole un papelito.
Ranma le quitó el papelito y lo rompió en mil pedazos. Agarró a Akane de la mano y se la llevó a su oficina. Akane pensaba que las cosas ya estaban bien, pero parece que tendrán su primer ataque de celos siendo pareja. Él cerró la puerta con fuerza y miró a Akane y después le sonrió. Esa sonrisa era linda para Akane, pero sabía que no le iría bien.
—Solo jugaba. —sonrió Akane.
—Yo te veía emocionada de que al fin encontraras a tu alma gemela. —dijo Ranma sin borrar su sonrisa. —Recuerda que soy un hombre ahora y todo esto fue por ti.
—Lo sé, pero solo te quiero a ti. —hizo puchero. —Además, dijo que veía películas porno, pero Akari no especifico que se masturbara con ellas y no necesito que me enseñen posiciones porque he visto casi todas, aunque aclaro que nunca lo he hecho.
—Jamás sanara tu mente ¿No?
—Así me quieres ¿No? —sonrió Akane.
Ranma también sonrió.
Xiam Pu regresó a su lugar con dos cafés en sus manos y uno se lo entregó a Akari.
—Gracias. —agradeció Akari con una sonrisa.
Los celulares de las chicas vibraron al mismo tiempo y abrieron el mensaje. Agrandaron los ojos y estaban impactadas.
—Es…
—Ssi.
Todos habían recibido ese mismo mensaje y todos estaban impactados. Ranma salió de su oficina porque iría a comprar desayuno para él y Akane, pero al llegar a la recepción todos lo miraban y se sentía incómodo ¿Tanta es la impresión porque regreso?
—¿Por qué me miran así? —preguntó Ranma.
Xiam Pu le pidió que se acercara a ella y le mostró la pantalla de su celular. Al ver el mensaje, Ranma se quedó impactado y miró a todos. Sacó su celular y marcaría el número de quien mando ese mensaje, pero al pasarlo vio que ya estaba registrado en sus contactos y fue cuando empezó a salir humo de sus orejas por la furia que sentía.
Las puertas del elevador se abrieron y era Ayanami que venía con una sonrisa. Ranma la vio con una mirada de pocos amigos y ella dejo de sonreír, parece que ya vio su travesura.
Las puertas se cerraron y al no verla lo enfureció.
—¡AYANAMI! —explotó Ranma y corrió al elevador presionando el botón varias veces para que se abriera.
Los demás gritaron porque se asustaron por el grito de Ranma y cuando él entró y se cerraron las puertas, Ryota que había llegado minutos antes había ido al baño antes de ver a Ranma. Todos lo miraban y Ryota se sentía incómodo.
—¿Por qué me miran así?
Akari le pidió que se acercara y él obedeció. Le mostró el mensaje y él atragantó, pero pudo reconocer el número y sus manos se abrían y cerraban porque tenía ganas de pegar o romper algo.
—¡AYANAMI! —explotó Ryota corriendo al elevador porque sabía que su hermana aun no subía, ya que habían llegado juntos.
Cuando las puertas del elevador se cerraron, Akane salió de la oficina de Ranma porque había escuchado el grito de Ranma y después el de su hermano.
—¿Qué sucede?
Akari y Xiam Pu le pidieron que se acercara a ellas y Akane lo hizo. Cuando le mostraron el mensaje, agrandó los ojos. Era una fotografía en donde Ranma estaba encima de Ryota besándolo, pero pensaba ¿Cuándo paso esto? Fue cuando hizo memoria que era una imagen que fue cuando Ranma era Ranko, miró el número y pudo reconocerlo. Ayanami sabia editar fotos y tenía los conocimientos para hacer este tipo de cosas.
—Fueron a seguirla ¿Verdad?
Todos asintieron.
—Iré a detenerlos. —Akane caminó al elevador.
Ayanami se escondía atrás de Akane porque no quería que Ranma y Ryota acabaran con ella, a pesar de que Ukyo detenía a Ranma y Konatsu a Ryota.
—¡Acabas de arruinar mi reputación! —gritaron Ranma y Ryota.
—Tampoco tenían una buena reputación. —contestó Ayanami.
Ranma y Ryota le dieron una mirada fulminante y ella gritó del miedo.
—No estuvo bien lo que hiciste. —habló Akane viéndola de reojo.
—Si porque ahora dirán que eres la tapadera de Ranma. —dijo Ukyo.
Ranma y Akane la vieron con una mirada de pocos amigos.
—Ya lo iban a decir de todas maneras. —comentó Konatsu.
—¡Pero yo no soy la tapadera de nadie! —exclamó Akane.
—Ahora sientes lo que yo siento que digan cosas de ti que no son ciertas. —dijo Ranma soltándose de Ukyo, pero estando más calmado.
Akane bajó la mirada y la respuesta era sí.
—Perdón, es que quise divertirme un poco. —se disculpó Ayanami.
—Está bien, pero diles a todos que es un fotomontaje. —le pidió Ranma.
Ayanami asintió y salió de la oficina.
Después de unos minutos, Akane y Ranma estaban solos en la oficina. Akane estaba sentada en la silla que estaba enfrente de Ranma y recargaba su cabeza en sus brazos teniendo los ojos cerrados. Ranma estaba en su silla y podía escuchar la respiración de Akane y sabía que estaba descansando. También tenía sueño, pero tenía cosas que hacer a diferencia de Akane que eso le recordaba que había renunciado y no había hablado de eso con ella, pero por solo verla así, decidió dejarlo para después.
Ayanami entra a la oficina sin haber pedido permiso y Akane despertó de golpe al escucharla.
—Ya les dije —dijo Ayanami con una sonrisa. —, pero nadie me creyó.
Ranma entrecerró los ojos.
—¡Ves en el problema en el que me metió tu hermana! —le dijo a Akane. —¡Ahora piensan que soy gay!
—Ranma recuerda que naciste como chica y pues…
—Está bien. —detuvo a Akane.
—Pero no me refería a eso, como le tuve que decir lo de la foto también debía explicarle lo de tu cambio de sexo. —explicó.
—¿Y no te creyeron? —preguntó Akane.
—No me creyeron en que eres Ranko, pero sí en que usted fue mujer antes.
Ranma brincó al escritorio y Akane lo detuvo antes de que se bajara del mueble. Ayanami solo gritó de miedo.
—¿Es que no sabes hacer las cosas bien? —gritó queriendo bajarse del escritorio, pero Akane lo estaba deteniendo con mucha fuerza.
—¡Cálmate! —exclamó Akane.
—Ah, y también andan diciendo que eres lesbiana, Akane. —agregó Ayanami.
Akane gritó e iba a golpearla, pero ahora Ranma la detuvo.
—¡Ve arreglar eso ahora! —le ordenó Akane.
Ayanami asintió y salió de la oficina. Después de unos minutos, Akane estaba leyendo una novela en su celular y Ranma descansaba recargándose en su escritorio y teniendo su cabeza arriba de su brazo. Nuevamente Ayanami entró a la oficina con una sonrisa. Ranma despertó al escuchar que la puerta se cerraba.
—Ya lo hice y tuve la suerte de que Nabiki estuviera en la recepción y ella me ayudo a explicar lo sucedido y ahora saben que usted es Ranko.
—Debe de haber venido con Kasumi para hablar con Ukyo. —comentó Ranma.
—¿Y tú? —preguntó Akane.
—Ya hablé con ellas, solo faltaba Ukyo, pero todo está bien. —sonrió Ranma.
Akane también sonrió.
—Gracias Ayanami. —le agradeció Ranma.
—Sí, pero… ahora que saben que Akane te hizo la vida imposible, quieren "matar" a Akane por lo que hizo.
—¡¿Qué?!
—Me sorprende que se preocupen por mí.
—¡¿Y eso que importa?! —exclamó Akane con los ojos llorosos.
—No, es que por culpa de ella usted fue mala con ellos, por lo que si le hacen algo puede que los despida, así que usaran a Akane para desquitar toda su ira acumulada de los últimos años.
—Esos hijos de su…—gruñó Ranma. Miró a Akane y ella quería llorar. —No te preocupes, te hacen algo y son despedidos. ¡Diles eso! —le pidió a Ayanami.
Ella asintió y salió de la oficina.
Después de unos minutos, Akane y Ranma estaban sentados en sus sillas, pero ahora junto al otro mientras él jugaba en una consola y Akane observaba el juego.
—A este paso perderás. —dijo Akane.
—Déjame jugara a mi modo. —se quejó.
—Tampoco es para que te enojes.
—Desde que empezamos el juego me dices que debo de hacer y no es necesario porque se jugar. —le dejo claro.
—Te lo digo porque estoy viendo que estas perdiendo. —contestó Akane.
Ayanami entra a la oficina nuevamente sin tocar y con una sonrisa.
—Ya les dije que si le hacen algo a Akane los despedirás…—informó Ayanami. —por lo que no te lastimaran. —miró a su hermana.
Akane suspiro sintiéndose aliviada.
—Pero… aun así no dejan de decir que son lesbianas. —comentó Ayanami.
—Que se vayan a la v…—dijeron Ranma y Akane.
—Pero… aun así se están riendo de ustedes.
—¿Sabes qué? Déjala ahí, nosotras, digo nosotros nos encargaremos de esto. —decidió Ranma.
Akane y Ranma salieron de la oficina y llegaron a la recepción. Todos los observaban y eso incomodaba a Akane.
—Vamos a dejar en claro algunas cosas…—comenzó Ranma a hablar. —Yo soy Ranko y sigo siendo su jefa…
—Ahora eres jefe. —interrumpió Xiam Pu.
—Déjame hablar. —le pidió Ranma apretando los dientes. —Akane y yo ya hablamos sobre nuestro pasado y las cosas están en paz…
—Si porque ya supimos que son pareja, lo cual es extraño. —interrumpió Akari.
—déjame hablar. —le pidió a Akari. —con respecto a lo otro, solo quiero decirles que les pido disculpas por todo lo que les hice. —aceptó. —Me han ayudado todos estos años y jamás les he agradecido. También les pediré que respeten mi vida privada y si… lo vemos de la otra manera tienen razón, sí, soy lesbiana y Akane me quiere a pesar de todo y me hubiera aceptado siendo hombre o mujer. —sonrió Ranma.
—Sí, pero no soy lesbiana y por fuera eres hombre y eso era lo que quería. —comentó Akane analizando la situación.
—Uhhhh. —dijeron todos.
Ese comentario no le gusto a Ranma y su cara endureció.
—¡Ayer me dijiste que hubieras estado conmigo siendo mujer! —le recordó Ranma.
—Hubiera estado contigo, pero jamás te dije como pareja. —explicó Akane.
—Uhhhh. —dijeron todos.
—¡Entonces me engañaste! —exclamó Ranma.
—No, tú lo malinterpretaste.
—Uhhhh. —volvieron a decir.
—La novia de la jefa es perfecta para humillarla. —rio Xiam Pu.
—Ahora es humillarlo, pero será divertido. —sonrió Akari tomando su celular para grabarlos.
—Ranma, yo creo que no estás pensando las cosas y estas confundido. —imitó su voz.
Todos se rieron.
—¡¿Te unes a ellos para molestarme?! ¡Eso era lo que hacías conmigo cuando estábamos en la escuela! —se quejó Ranma.
Akane se quedó seria, era cierto, aunque era más cruel en ese entonces.
—Perdón. —se disculpó Akane.
—¿Qué clase de novio es usted? ya la puso triste. —dijo Xiam Pu.
—Si porque quieren que lo siga molestando. —murmuró Akane.
Ryota caminaba al ascensor y Ayanami lo seguía sin dejar de pedirle perdón por lo que había hecho.
—Por favor, perdóname. —le pidió Ayanami.
Ryota presionó el botón y a los pocos segundos se abrieron las puertas. Ambos entraron y Ryota miró a su hermana.
—Está bien. —aceptó Ryota. —solo si dejas de hablar.
Se quedaron en silencio unos momentos.
—¿Dónde estacionaste el carro? —preguntó Ryota.
—Me dijiste que no hablara. —le recordó Ayanami.
—Te había dicho que dejaras de molestar.
—No… ¿o sí? —pensaba Ayanami.
—¿O si dije que dejaras de hablar? —se preguntaba Ryota.
—No lo entiendo. —dijeron los dos y se cerraron las puertas.
Ukyo salía de la oficina de fotografía e iba al elevador, pero Ryoga la seguía.
—La respuesta es no. —dijo Ukyo.
Akari los seguía y estaba molesta porque Ryoga se decidió por ella.
Ukyo entró al elevador y los chicos también lo hicieron.
—Ella no te quiere, pero yo sí. —le dijo Akari. —¿Por qué te decidiste por ella? ¿Lo que paso entre nosotros cuando quedamos atrapados en el elevador no fue suficiente? Hasta te perdone porque no teníamos condón. —lloraba.
—¡¿Eso fue lo que paso?! —gritó Ukyo y las puertas se cerraron.
Mousse seguía a Xiam Pu sin importar chocar con lo que se le cruzara. Xiam Pu presionó el botón y a los pocos segundos se abrieron las puertas. Entró y ayudó a Mousse a que entrara.
—¡Por favor acepta mi amor!
—Solo si compras unos nuevos lentes, —gruñó Xiam Pu. —me gusta que me digan que me veo bonita con los vestidos que usare en cada cita.
Las puertas del elevador se cerraron.
Nabiki y Kasumi salían de la oficina de Ranma y se dirigían al elevador, al llegar Nabiki presionó el botón.
—Estoy emocionada por ir a cenar esta noche con nuestros hermanos. —comentó Kasumi con una sonrisa.
Ambas entraron cuando las puertas se abrieron.
—Yo también…le tengo otro embrujo a Ranma. —dijo Nabiki sonriendo con maldad.
—Nabiki. —dijo Kasumi su nombre en un tono de regaño.
Konatsu entró antes de que se cerraran.
—Mejor huyo antes de que esos dos comiencen con sus cosas raras y enfermas. —dijo Konatsu con un escalofrió. —¿De qué trata esta vez el embrujo? —preguntó estando interesada.
—Konatsu. —le dijo Kasumi en tono de regaño.
—Ya lo verán muy pronto. —contestó Nabiki sin dejar de sonreír con maldad.
Las puertas se cerraron.
Akane llegó a la recepción sin la compañía de Ranma, pero no tardó en llegar.
—No estoy enojado. —le dejo en claro Ranma.
Akane presionó el botón del elevador.
—Pero yo sí, conmigo misma porque me burle de ti enfrente de todos… otra vez. —contestó Akane sin verlo a los ojos.
Las puertas se abrieron y entró Akane y después Ranma.
—Al menos mírame a los ojos, ¿Por qué tienes ese defecto?
Akane lo hizo y Ranma se dio cuenta. Ella le sonrió levemente.
—Anoche lo recordaste ¿No?
—¿Qué me lo hacías siempre en la escuela? —preguntó Ranma.
—Era porque cuando me mirabas, lo hacías diferente a los demás y eso… me ponía nerviosa.
Akane se acercó y lo besó. Aún era extraño saber que besaba a una mujer en el cuerpo de un hombre, pero quien fuera, Ranma o Ranko… siempre lo amara.
Ranma le correspondió y pensando en todas las cosas que vivió con ella en la escuela y diez años después… hacia que se enamora más de su adorable mente enferma.
Y con esto termino la historia, o bueno ni tanto porque el especial será la continuación XD Ya había comentado que lo más probable es que esta historia tenga doble capítulo como otras dos historias.
Pues esta historia cuando se publicó el segundo capítulo como algunos supieron estaba mal, al terminar y publicar este capítulo me enferme de migraña -_- Me enferma esta historia XD
A pesar de los problemas que atravesé con esta historia, les agradezco por seguirla hasta el final y espero pronto publique Señal de Juramento en donde Akane luchara por Ranma, pero no por su amor…
Nuevamente les agradezco a todos y les mando muchos besos. Gracias. :D
Paulayjoaqui: jajaja creo que despierta tan poco hubieras entendido u.u Te agradezco haberme seguido al final. Saludos.
Haruri Saotome: Espero y te haya gustado el desenlace n.n Saludos.
litapaz: Hola, la verdad soy un poco tímida que las demostraciones de amor, pero tomando en cuenta que Ranko era mujer, pero aun así Akane la beso en ese cuerpo y eso es algo jaja saludos.
LectoradeficsNAPM: Espero y te haya gustado el final, pero aún falta el especial, y espero que la siguiente historia te guste, ahí haré lo posible por igualarme a la serie (Ahora si -_-) saludos.
Ninna Tendo: A Ryoga le fue mal en el elevador, pero no se vio XD digo… declarándote a una chica y la otra diciendo que estuvo con él jaja Saludos.
eliza tendo: Gracias por leerla y ojalá te guste la siguiente historia que ahí la llevo jeje saludos.
Tobitaka97: La verdad tampoco entiendo, pero fue el destino XD gracias por tomarte el tiempo de leerla saludos.
Saludos y les deseo un hermoso fin de semana. Nos leemos pronto. Adiós.
