Milenios enteros sin actualizar esto, no he tenido tiempo, he viajado mucho a la casa de mi prima que no tiene mucho tiempo Internet que digamos, pero bueno, aquí está, no la dejaré hasta ponerle "Complete".

Creciendo maléficamente.

Habían pasado unos cuantos meses, Alfred y Arthur fueron al ya traumatizado y casi orate doctor que los atendía a hacerse un chequeo, Alfred tuvo que salir del doctor, algo molesto... ese doctor le vería la cuevita de uso reservado para su mini-héroe para ver si ya podían hacer que la tierra se moviera, además de ver la herida del vientre. Estados Unidos no solía ser muy posesivo con Inglaterra pero…

JODER, hasta el señor de los helados y el peluquero han tocado más a su inglés que él en todos aquellos días, la razón eran los malvados seres que dormían en el cuarto de al lado.

Amalia era ya una muchachita de cachitos largos y dorados y una chasquilla como la de su padre, ella se encargaba de abrir la cunaneitor mientras sincronizaba relojes con Aaron a lo misión imposible, un chico de cabellos desordenados como los de su madre, él era el de los movimientos de Spiderman para que los rayos detectores de calor no activaran la alarma.

–Arthur, créeme, nuestros pequeños no quieren que tengamos acción… los poseyó un fantasma feo contra americanos necesitados.–

–Alfred, por favor, ni siquiera saben lo que hacemos...–

–¡Por que no hemos podido Arthur, desde ahora en adelante no podré verte más todo sonrojadito y lindo!–

–Oh shut up, si lo harás! ven aquí mi capitán America. –susurró algo sonrojado por la idiotez que dijo, pero sabía porque lo hizo.

–Eres tan romántico diciéndome esas cosas Artie, claro que seré tu héroe… ¡te liberaré de esos feos pantalones! –

Y después de besos y rallos arcoiris, los niños estaban frente a la puerta con maldad y ojos siniestros como si tuvieran que ser prontamente exorcizados, Alfred chilló hacia atrás, sus hijos sí estaban poseídos y no lo dejarían tener nunca más uka-shaka con Inglaterra. Los niños después de evitar el encuentro se fueron tranquilamente a la pieza, Aaron a jugar con su Nintendo, Amalia a leer un cuento de terror sin siquiera pestañear.

–B-Bien hecho Aaron. –

–Tú también Amalia…–sonrió el pequeño. –De esta manera, como lo dijo Tío Escocia… ellos nunca nos reemplazarán con otros niños. –

Sí, tenía que ser obra del hermoso escocés y tío de los pequeños.

N.A: Espero que les haya gustado, esta es la razón porque los niños son maléficos, tienen miedo de ser reemplazados, son tan lindos. Nos quedan como tres a cuatro capítulos nada más, espero hayan disfrutado de esta historia :D

Próximo capítulo: Familia y amor.

La verdad, es que nadie le enseña a una nación a ser padre, pero cuando los ves allí, entre sus arrebatos de maldad o su eterna ternura, sabes que el ser que está a tu lado… con el que has concedido a esos pequeños tesoros… esa vida, todo, es lo único que desearías. Aaron y Amelia dejarían de ser tan crueles con sus padres, les tendrían una pequeña sorpresita.