Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen. En lo absoluto.

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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien. Por mi parte acá estoy, con lo prometido, el final de "En el marco del dolor". Bueno, justamente, como este es el último capítulo de esta historia quería agradecerles a todos y cada uno. A todos los que siguieron el fic capítulo a capítulo. Perdonen que no voy a poder extenderme tanto como quisiera porque me están hechando de la computadora. Bueno, retomando. Quería decirles ¡GRACIAS! Por todo, por seguir la historia (aunque fuera solamente leyendo), por darme constantemente su apoyo y su opinión honesta. Que siempre me sirvió para mejorar y de verdad la valoro mucho. Por eso quería decirles a todos ¡¡MIL GRACIAS!! Espero que el final les guste y si no es demasiado abuso me gustaría saber su opinión. Porque la verdad es que los finales son difíciles y quizá una de las cosas más importantes de la historia y me gustaría saber que les parece. Espero que disfruten el capítulo... ¡¡Nos vemos y besitos!!

¡Ah! Y obviamente también había dicho que hoy iba a estar subiendo una nueva historia y así es. Se llama "Sentimientos viajantes". Es también un ShikaIno (jeje, me volví adicta) pero también tiene de todo un poco. No voy a decir mucho más, en realidad les digo por si alguien está interesado. Lo cual me haría muy feliz. Los demás detalles están en la página. Espero que también les guste. Y agradecerles desde ya por tomarse las molestias de leer esta historia, y quizá la nueva.


En el marco del dolor

XXV

"La resurrección"

(Cómo vivir después de tanto tiempo de morir)

El viaje había sido largo, sentía todo el cuerpo entumecido y no había vuelto a sonreír desde aquel día en el templo. Al menos se alegraba de que la misión hubiera ido bien, el niño había sanado y aún conservaba su vida. Lástima que Ino no pudiera decir lo mismo de Shikaku.

Mientras, Sakura junto a ella la miraba desconsolada más no decía nada. El trayecto había sido silencioso y así habían elegido que fuera, ambas. Porque Sakura sabía que Ino necesitaba tiempo para recobrarse de la impresión que la muerte del padre de Shikamaru le había dado. E Ino sabía que Sakura se sentiría incómoda hablando con ella, además la rubia no tenía demasiados deseos de conversar.

—Ahí se ve la puerta —comentó la pelirrosa finalmente señalando la entrada de Konoha, Ino asintió y las dos jóvenes siguieron su camino hacia su hogar.

Cuando atravesaron el gran portal de la aldea se sintieron de alguna forma más relajadas, Ino por su parte aún seguía con la mirada perdida pero al menos la tensión del viaje había aminorado. Al menos ahora se sentían con más ánimos. Aunque fueran ínfimos.

—Ino ¿Qué le dirás a Shikamaru? —preguntó de repente Sakura, la rubia la miró confundida y se encogió de hombros.

—No lo sé.

—Bueno, mejor piensa en algo porque allí viene —dijo señalando al moreno que venía caminando de frente hacia ellas, junto a Shikamaru se encontraba Chouji. La rubia tembló y se paró en seco.

—Hola… —fue todo lo que pudo decir Ino ante la imponente presencia de él, nunca se había sentido así frente al moreno. Nunca tan expuesta ante él, sólo aquella noche.

—¡Qué problemático! —murmuró él rascando en un gesto nervioso su nunca. Chouji y Sakura se miraron y rápidamente la pelirrosa se hizo oír.

—Bueno, creo que yo me voy. Supongo que tienen mucho de que hablar, Ino no te preocupes yo llevo el informe a Tsunade ¿Me acompañas Chouji? —el Akimichi rápidamente asintió y ambos se despidieron.

—¡Adiós! —dijeron los dos al unísono y se alejaron del lugar, dejando a ambos jóvenes solos. Ino desvió la mirada de la de él y el primero en hablar fue Shikamaru.

—Veníamos a recibirte de la misión pero supongo que llegamos algo tarde. Lo siento —la situación era realmente incómoda y el ambiente tenso.

—No importa —dijo ella aún sin cruzar miradas con el moreno—, nosotras nos adelantamos.

—Entiendo —murmuró el chico—, Ino ¿Podemos hablar?

Ella con timidez accedió, cosa que extrañó al Nara, y sin decir más él la tomó de la mano, lo cual hizo que la rubia se estremeciera, y la llevó por las sinuosas calles de Konoha. Ino no tenía idea de adonde iban pero tampoco se animaba a preguntar así que simplemente lo siguió hasta que ambos se detuvieron en un pequeño banco de cemento junto a una de las calles. Él le indicó que se sentara y ella gustosa accedió, acto seguido él se sentó junto a ella.

—Shikamaru… —empezó, quería preguntar como se encontraba, qué había sido de su padre pero él la detuvo, tenía que hacérselo saber. Todo, no quería omitir nada esta vez pero sabía que si ella lo interrumpía o empezaba a balbucear sin sentido perdería el valor y jamás se lo confesaría.

—Toma —dijo de golpe entregándole un paquete de cigarrillos. Ella lo miró extrañado y replicó:

—Shikamaru, sabes que no fumo —pero rápidamente se calló cuando él negó con la cabeza.

—No, yo soy el que fuma Ino. Fumaba. Sé que las cosas cambiaron mucho y seguramente nada sea lo mismo. Quizá inclusive te alejes y no te vea de la misma forma en que te vi estos últimos dos meses pero una promesa es una promesa. Y pienso cumplirla, así que éste es mi último paquete de cigarrillos.

La rubia contempló por unos segundos la pequeña cajita y luego uniendo las piezas en su cabeza recordó de repente aquella noche, la promesa, el lazo en su muñeca (que aún conservaba) y el porque de la promesa. Pero si Shikamaru decía que dejaría de fumar… significaba que…

—¡Tú papá despertó! —chilló de repente sintiendo la vida volverle al cuerpo, la felicidad y la energía para reaccionar de forma más normal y no sólo parecer un cuerpo sin vida. Él sonrió y asintió.

Por primera vez no le importó nada, ni lo que él sentía o pensaba, ni lo que podían pensar de ella las personas que por la calle paseaban. Nada parecía tener más sentido en ese momento que abrazarlo, y así lo hizo. Impulsivamente se arrojó a los brazos de él y sin poder contenerse empezó a sollozar.

—¿Ino? ¿Por qué lloras? —le preguntó confundido, estaba seguro de que nunca comprendería aquellos cambios emocionales repentinos de la muchacha.

—Es sólo… que me alegro mucho que tu papá esté bien Shika —sollozó una vez más y finalmente lo miró a los ojos—. Lo siento, no debí dejarte solo en un momento así. Puede que nunca me perdones pero realmente me sentí muy mal por haberme ido, pregúntale a Sakura sino me crees. Shika, de verdad lo siento.

—¡Problemática! Por supuesto que te creo, ahora deja de ser tan ruidosa y escandalosa que todos nos están viendo —murmuró lo último contemplando a su alrededor varias personas que pasaban, que ahora los miraban escandalizados.

—¡¿Qué miran?! —respondió ella desafiante ante las miradas curiosas, rápidamente las personas se dispersaron y continuaron su camino. Shikamaru suspiró, realmente la muchacha podía ser muy infantil.

—Ino… —pero ella no parecía hacerle caso, una vez más la llamó y finalmente obtuvo su atención—. Déjame terminar lo que tengo que decirte ¿Sí? —ella asintió avergonzada y lo contempló directo a los ojos, expectante por las palabras del moreno—. Bien. Como te decía, sé que quizá ahora no quieras hablarme más pero espero no te moleste conserve esto —dijo mostrando en su muñeca el delgado cintillo negro que la chica le había regalado.

—¿Por qué me molestaría? Shika yo…

—Quiero decirte todo esto de una vez así puedo irme, por favor Ino no me lo hagas más difícil.

Fue entonces que notó que el moreno estaba temblando, pudo verlo primero en sus manos que ella rápidamente atrapó entre las suyas para detenerlas de vibrar y así confortarlo pero no parecía tener efecto alguno. Al parecer Shikamaru estaba muy nervioso. El porque permanecía un misterio.

—¿Te acuerdas de estos dos meses? —rápidamente ella lo interrumpió.

—¿Cómo podría olvidarlos?

—¿Te acuerdas todas esas noches que pasamos juntos? Hablando hasta tarde, con la luz prendida del televisor sólo para que tú no tuvieras miedo —ante lo último la muchacha sonrió más no dijo nada por lo que él lo tomó como un sí y continuó—, leyendo o jugando al Shogi…

—Sí, lo recuerdo —murmuró sonriendo levemente mientras recordaba todas las cosas que habían hecho juntos. Shikamaru se aferró con más fuerzas a las manos de ella y suspiró—. Por todos los días difíciles de esos dos meses, esas noches me mantuvieron vivo. Por todos los momentos duros, tú me mantuviste vivo. Te sentí conmigo en cada una de esas noches solitarias, me ayudaste a olvidar, al menos por unas horas, me despejaste la mente de todo lo que estaba pasando. Fuiste mi escape, eras la única que conocía mi dolor. Porque tú también lo sentías. Me ayudaste a sentir otra vez cuando me sentía muerto, Ino. Sé que ya te lo dije pero no era así como quería hacerlo. Esa noche te necesité, me reproché mucho el no decírtelo. Fui un cobarde, esa noche y la mañana antes de que te fueras. Como siempre.

—Shika… —murmuró pero sus palabras fueron ahogadas de repente entre los labios de él que acababan de apoderarse de la boca de ella. Lentamente empezó besarla con dulzura y al ver que Ino no se apartaba murmuró, contra los labios de ella:

—Todavía te necesito… —y sin siquiera esperar su respuesta volvió a besarla, ésta vez con más voracidad. Con pasión y deseo y sin embargo con ternura y delicadeza.

Lentamente las manos de él se desplazaron hasta la cintura de ella mientras que las de Ino se entrelazaron detrás del cuello de Shikamaru.

Permanecieron allí por largo rato, sin importarles nada más, sin siquiera fijarse en lo que acontecía a su alrededor. Cada vez que sus labios se sellaban en unión parecía como si el mundo desapareciera para ellos. Entonces sólo existían ellos. Nadie más. Ni siquiera el tiempo parecía tener validez, era como si se detuviera en cada instante que permanecían juntos. Sólo para ellos.

Entonces ambos se separaron y tras mirarse a los ojos por efímeros segundos que parecieron etéreos, Ino susurró.

—Yo también te necesito, Shika —él sonrió y acto seguido plantó un fugaz y sonoro beso en los labios enrojecidos de ella.

No tenían que decirlo, lo sabían. Lo que "te necesito" en verdad significaba, el sentido oculto que aquellas dos palabras encubrían. Un sentido más profundo, Ino sabía que Shikamaru no estaba listo para decírselo. Quizá algún día lo hiciera pero aún era demasiado pronto para él.

Él también lo sabía, que Ino le pertenecía por completo sólo que era muy cobarde para decirle cuanto le importaba. Después de todo, él siempre sería el cobarde nº 1 de Konoha y ni Ino, ni nadie podrían cambiar eso. Como Ino siempre sería la ruidosa, escandalosa y problemática mujer de la que Shikamaru se había enamorado. No había remedio, el destino definitivamente era algo caprichoso.

Y lo irónico era que de tanto dolor, sufrimiento y desdicha había surgido algo entre ellos. Un destello de luz, un poco de calidez que los había mantenido vivos durante tanto tiempo. La única esperanza que los había unido. Y aún los unía.

De pronto Shikamaru habló.

—Eh… Ino. Tengo algo más que decirte…

—¿Sí? ¿Qué? —lo cuestionó sonriendo, él rió nervioso y tomándola de la mano le dijo:

—Mi mamá sabe lo que hicimos en mi cama —de repente la rubia palideció y la ira empezó a brotarle dentro de ella, sus ojos parecían salirse de sus órbitas. Shikamaru retrocedió.

—¡¿Qué?! ¡¡Cómo se te ocurre decirle algo así?!

—Mira que eres problemática ¡¿Cómo iba yo a decirle algo así?! ¡Lo descubrió!

—¡¡Shikamaru eres un idiota!! Seguro que lo descubrió por tu tonta excusa, para alguien inteligente eres muy poco ingenioso.

—¡No fue por mi excusa! ¡Fue por la mancha de sangre de tú virginidad en mí cama!

Las mejillas de ella enrojecieron violentamente y Shikamaru sonrió —Eres un vago ¿No se te ocurrió quitar las sábanas?

—No, lo siento —y rápidamente la calló con un beso.

—¿Cómo esperas que la mire a los ojos de ahora en más?

—¡Yo también estoy en la misma! —protestó él, de pronto la rubia recordó algo, toda su ira se aplacó, y sonrió.

—¿Shika recuerdas que no sabíamos si Sakura y Sasuke eran vírgenes o no? —el moreno recordó aquel juego que habían hecho y asintió.

—Pues, no lo son —él sonrió y una vez más la besó—. ¿Y ese beso porque fue?

—Porque te…

—¿Sí? —preguntó ella ilusionada, él suspiró.

—¡Qué problemática! —y acto seguido murmuró algo inentendible.

—¿Qué? ¡Que mala costumbre tienes de hablar bajo! —Shikamaru respiró profundamente y acercándose a su oído le murmuró.

—Te amo, Ino.

Las facciones de ella se iluminaron de repente y por primera vez sintió latir su corazón en un ritmo jamás conocido. Volvieron a fundirse en un cálido beso y sintió como si una descarga de electricidad recorriera todo su ser. Ahora que lo pensaba, era la primera vez que alguien le decía eso. Pero más extraño aún era que aquella era la primera vez que ella lo sentía, y se lo haría saber.

—Yo también te amo.

FIN