Link me besa como si yo fuese el aire que respira, y yo lo beso a él con la misma pasión, aún siento un cosquilleo en el cuello en los lugares que hace momentos me ha besado y mordido, pero ni punto de comparación con lo que estoy sintiendo en mi intimidad, con cada beso y gruñido suyo me humedezco más y más, y es incluso doloroso... Sus manos han soltado mis muñecas y vuelan hasta mi trasero, apretándolo a la vez que me pega a su cuerpo hasta que no hay ni un centímetro que nos separe. Inmediatamente noto lo mucho que le gustan mis besos y mis caricias, y esto me excita más todavía. Me muerdo el labio inferior y suspiro cuando muerde el lóbulo de mi oreja derecha, haciendo que cierre los ojos. Mientras lo beso en cuello coloco las manos en su pecho y lo empujo hacia atrás, pegándolo a la pared. Inmediatamente, una sonrisa traviesa y mil cosas más se dibuja en sus labios perfectos, y yo me lanzo de nuevo a sus brazos, que me reciben ávidos y me levantan del suelo.
Besos bajan por mi cuello, y yo suspiro fuerte, incapaz de hacer nada más. Con un movimiento de caderas le indico que me baje al suelo, cosa que hace y yo inmediatamente meto las manos por dentro de su camiseta, y conforme avanzan hacia arriba noto cómo se le va poniendo la piel de gallina. Los músculos de su pecho y abdomen se tensan totalmente y cierra los ojos cuando comienzo a bajar de nuevo por su cuerpo perfecto, tocándolo todo, sintiéndolo como me gusta que él me sienta a mí. Cuando llego a la cintura del pantalón, agarro su camiseta y tiro de ella para quitársela. A los cinco segundos mi vestido se une con su camiseta en el suelo, y solo me quedo con las braguitas. Link observa mi cuerpo al tiempo que se sonroja, pero sus manos no tardan en posarse sobre mis pechos. Nos seguimos besando un rato, y yo ya no controlo los gemidos que provocan sus manos sobre mi cuerpo. Tras un largo beso lo miro a los ojos y me aparto no sin antes darle un rápido beso en los labios, él inclina la cabeza hacia mí como buscando más. Pero lo que le tengo reservado es aún mejor.
Me arrodillo frente a Link y disfruto del momento, de su mirada, de cómo una de sus manos me acaricia una de mis mejilla con ternura. -No... No seas cruel por favor...- suplica con la ya conocida ronquera en la voz. Me sonrío para mí y comienzo a desabrochar lentamente el botón de su pantalón, y una vez hecho tiro hacia abajo de éste y también de su ropa interior. Wow. Todavía me impresiona verlo totalmente sin ropa. Pero el deseo que siento por él en este momento es más poderoso que cualquier otra cosa, así que agarro su miembro delicadamente y comienzo a besarlo suavemente, allí donde sé que le encanta. Al primer contacto de mis labios con su pene, no puede reprimir los gemidos y aprieta los puños. Me meto la punta en la boca y empiezo a acariciarla con la lengua, cada vez más rápido a la vez que me inclino sobre él para dejar entrar y salir su miembro de mi boca. Aprieto los labios alrededor de su excitación y de vez en cuando miro hacia arriba, para encontrar su mirada, sé que lo vuelve loco.
Cuando noto por sus gestos corporales que va a terminar, me levanto poco a poco y dejo una estela de besos húmedos por su estómago y pecho, nuestras bocas se encuentran de nuevo al final del camino y nos devoramos mutuamente. Nuestros labios se separan un instante, lo justo para que Link pueda susurrar contra mi boca: -Increíble princesa...- Una de sus manos, que momentos antes dibujaba sobre la piel erizada de mi vientre, se cuela en el interior de la única prenda que aún llevo puesta, arrancándome un verdadero grito de placer. Dos de sus dedos me acarician lentamente, empapándose de mi excitación, y mientras sus labios y los míos no se separan a pesar de mis incesantes gemidos y suspiros. -Tócame por favor...- gime, y yo me siento tonta por haberlo descuidado, pero es que cuando él me acaricia así me parece que no hay nada más. Con una de mis manos rodeo su pene- y comienzo a moverla de arriba a abajo, cada vez más rápido. -¿Te gusta?- mi propia voz cargada de excitación. -Me encanta... No pares...- acabado de decir esto introduce uno de sus dedos dentro de mí, y una intensa corriente placentera sacude mi centro, acompañado de un gemido que una vez más, no puedo reprimir. Se mueve dentro de mí, y al poco tiempo el otro se le une, entrando y saliendo, dejándome sin aire.
Entonces sin avisar, saca los dedos de mi intimidad y me coge en brazos. Una risa tonta escapa de mis labios, sé lo que viene ahora y creo que no puede haber algo que quiera más en este momento. Me deja suavemente en la cama, y yo me muevo hacia el centro de la misma. El cuerpo de Link brilla con el sudor a la luz del sol que entra por la ventana, y me doy cuenta que yo misma estoy sudando. Link inclina su cuerpo sobre mí, y me besa los pechos y los acaricia. Sigue bajando por mi estómago depositando calientes y ávidos besos a su paso. Justo cuando llega a mi intimidad agarra mis dos muslos y atrae mi cuerpo hacia su rostro. Mis manos se cierran en un puño apretando las sábanas de la cama y chillo de placer cuando su lengua roza mi intimidad. Me besa y me muerde suavemente, y luego su lengua me somete al peor y más dulce de los castigos, mi espalda se arquea y se perla aún más de sudor, y todo mi cuerpo suplica tenerlo dentro. Link me observa y sonríe con autosuficiencia, para después colocarse lentamente encima mí y bajarse lentamente con los brazos sobre mi cuerpo. Me besa, y yo noto de nuevo mi propio sabor en su boca. Mi centro palpita con cada movimiento suyo encima de mí, y yo noto su pene duro y caliente contra mi estómago. Cuando sus labios se concentran en mi cuello, yo apenas puedo balbucear: -...Por favor...- Link levanta la cabeza y me mira, como sopesando si debemos hacerlo todavía o no. -Tranquilo, yo te diré si me duele...- Lo beso en los labios y él sonríe.
Con una mano aparta un mechón de pelo que tengo en la cara, y me observa el rostro, y sé que se para en cada detalle, cada pequeño lunar, cada centímetro, porque es lo que yo hago con él, sin poder creerme que alguien tan perfecto sea solo para mí. Baja la mano que me acariciaba la mejilla y con ella guía su miembro hasta la entrada de mi intimidad. Entonces su cuerpo se tensa y Link aprieta los dientes, y yo siento su excitación dura y palpitante a la entrada de mi ser. Rodeo su cintura con mis piernas de nuevo, y él empuja poco a poco para enterrarse dentro de mí. Al principio es una sensación extraña, pero esta vez no hay dolor, y a medida que entra dentro de mi cuerpo el placer se hace cada vez más grande. Mis gemidos lo ciegan, y Link comienza a entrar y salir de mi centro, al principio lentamente, pero a medida que las sensaciones que él siente se acentúan, empieza a empujar más fuerte y más rápido, mis manos arañan su espalda sin poder evitarlo, y sus sonidos acompañan a los míos en una combinación perfecta, porque somos solo los dos, él y yo, de la manera más instintiva en la que podemos estar.
Las olas de placer son ahora casi ininterrumpidas, y tienen la misma intensidad y fuerza con la que Link se entierra en mí con cada embestida, hasta que ya no puedo aguantar más y exploto. Mi cuerpo tiembla de manera incontrolable y mi intimidad palpita dolorosamente y responde al fuego que recorre todo mi ser, y noto cómo esto también afecta a Link, que cierra los ojos y deja de intentar reprimir el inmenso placer que se adivina en sus ojos. Me inunda de líquido caliente y al mismo tiempo me lleno de una sensación de paz y plenitud. Sigue entrando y saliendo de mí incluso después de haber acabado, y cuando ya está extenuado, sale de mí y se acuesta sobre mi pecho. Nuestras manos se entrelazan y quedamos así, desnudos y bañados por la luz del sol que se cuela por la ventana.
