¡Hooola!

Muchas gracias por haber leído el capítulo anterior. No se dan una idea la alegría que me da cuando leo que les gusta...

Lo siento por la tardanza, es que he estado haciendo algunas cosas que me impiden subir el capítulo, ya que antes debo corregirlo para ver si encuentro algún error n.n

Bueno, aquí va el capítulo 25, el anteúltimo de esta historia... El comienzo del final... Ok, no, quería ponerle suspenso a esto pero no me sale xD

Espero que les guste...

Muchas gracias por leer. Besos n.n


Capítulo 25

Cuando ya no sabes que es verdad y que es mentira

.

.

.

.

.

Ya había pasado el mediodía y él continuaba sentado sobre aquella roca del bosque que quedaba cerca de los territorios Uchiha, aquel lugar donde hace años él y su hermano habían pasado tardes enteras entrenando cuando él aún era un niño que quería seguir los pasos de esa persona que admiraba enormemente.

Una pequeña brisa corrió en el lugar, dándole la necesidad de cerrar los ojos y sentirla tranquilamente golpeando su cara.

Cuando volvió a abrirlos encontró algo distinto en aquel paisaje, era aquel mismo sitio en el que se encontraba actualmente pero éste se diferenciaba al tener la imagen de un niño pequeño sentado al lado suyo. Lo observó, era él con tal vez unos siete u ocho años de edad. El niño observaba hacia el frente sin percatarse de su presencia, por lo que claramente le dio a entender que estaba alucinando.

En eso, vio como el Sasuke pequeño abrió los ojos y la boca en forma de sorpresa, a la vez que se escuchaba el sonido de algunos shurikens siendo lanzados hacia un objetivo. Una sensación extraña que inundó su pecho le hizo girar la cabeza y observar en la misma dirección que el niño. Ahí estaba, esa persona que tanto había admirado, en medio del lugar con ambos ojos cerrados y una cara apacible. El niño sonrió y corrió hacia su encuentro, dejando a Sasuke solo en la roca observándolos.

-¡Increíble, hermano! – dijo el pequeño a su lado, haciendo que el mayor abriera los ojos y sonriera – clavaste todos los blancos, incluso el que estaba escondido detrás de la roca – Itachi lo miró – Muy bien, ahora es mi turno – sacó dos shuriken y miró los blancos que su hermano había acertado.

-Sasuke – lo llamó haciendo que lo mirara – es hora de regresar.

-Dijiste que me enseñarías un nuevo jutsu con el shuriken – le explicó con expresión triste.

-Tengo una misión importante mañana y debo prepararme para eso. – respondió acomodando sus cosas.

-Eres un mentiroso – Itachi lo miró divertido y llamó con la mano al haberse alejado al guardar sus cosas – Perdóname Sasuke – dijo al tenerlo en frente suyo – tal vez en otra ocasión – concluyó dándole un pequeño golpe en la frente, con cariño… como solía hacer siempre.

-Hmp – emitió y luego le sonrió para luego correr – Hermano, mira esto.

-¡Espera! – le advirtió siguiéndolo rápidamente – No seas tonto.

Sasuke continuaba observando la situación desde la gran roca en la cual estaba sentado. La última vez que había recordado aquel momento, fue minutos antes de que tuviera que pelear a muerte contra su hermano. En eso vio como el pequeño se dirigía hacia uno de los objetivos, fue por eso que cerró los ojos y sonrió levemente, ya sabía lo que pasaría…

-¿Te lastimaste el tobillo y aún así te ríes?

Esa voz le hizo mirar hacia la dirección de la que provenía. ¿Cómo era posible que le estuviera hablando?

Poco después entendió que no era para él ese reproche, al contrario, era para su pequeño yo que se encontraba cargado en la espalda del moreno de pelo largo, mientras caminaban por las calles de su territorio.

-¿Acaso es gracioso que yo te cuide? – volvió a hablar. Sasuke se percató que el niño sonreía.

-No – respondió arrimándose para verle la cara a su hermano – Es que estoy muy feliz porque mañana comenzaré en la academia. Tal vez…– se acomodó mejor –… ahora pueda alcanzarte un poco.

Lo último que pudo ver el Uchiha desde una distancia a esos dos hermanos fue la cara de tristeza que adoptó el mayor al oír esas palabras.

-¿Por qué…? – se preguntó extrañado - ¿Por qué esa cara, Itachi ?

.

.

.

.

-Nuestro padre solo se preocupa por ti, hermano – le dijo el pequeño sentado al lado. Mientras tanto, el Sasuke mayor continuaba observando a unos pasos de ellos, prestando atención a la cara de su ahora difunto hermano.

-Probablemente me odies – habló el mayor levantando la vista del suelo para observar el cielo que estaba oscureciendo.

-Lo he hecho – contestó el actual Sasuke sin acercarse a la imagen de ellos dos – Fui muy ingenuo en aquel tiempo, Itachi.

-Está bien… – dijo mirando a su pequeño hermano, después de todo no habría oído lo que había dicho antes, y todo porque eso era un recuerdo –… es un hecho que los ninjas vayan a través de la vida siendo odiados.

-Eso no es lo que siento…– respondió el niño para luego ver como su hermano reía.

-Ser el mejor no lo es todo, solo es una parte… si tienes poder llegas a ser arrogante y también un demente, incluso si eres codicioso e imprudente desde un principio. Pero – lo miró y despeinó sus cabellos – únicamente nos tenemos el uno al otro como hermanos. Yo siempre estaré ahí para ti, incluso si sólo estoy como un obstáculo que superar. Incluso si me odias... – volvió la vista al frente, como si se estuviera dirigiendo al espectador que presenciaba aquel momento – para eso son los hermanos mayores.

.

.

.

.

-¿Por qué haces esto? – vio preguntar al niño que fue en ese entonces, tirado en el suelo, en aquel lugar donde había visto el cuerpo de sus padres y al culpable de eso, bastante años atrás.

-Para medir mis habilidades – oyó y volteó a ver a Itachi frente a dos cuerpos yaciendo en el suelo.

-¿Para medir tus… habilidades? – preguntó el niño levantándose con esfuerzo – ¿Eso es todo? Sólo por eso… ¡tú mataste a todos!

-Es muy importante, Sasuke – el pequeño bajó la vista, eso le hizo recordar que en ese momento había comenzado a llorar.

-¡Mentira! – alzó el rostro – Tu no eres así, hermano. No puede ser.

-Maldito recuerdo – dijo Sasuke tapándose los ojos con una mano pensativamente – Llega ya a tu fin…–

-Yo he actuado como el hermano mayor que deseabas – escuchó hablar a Itachi, por lo que retiró su mano para observar que sucedía. Se encontraban los tres fuera de la casa, en la calle – con el fin de medir tu capacidad. Tu serás un rival perfecto para medir mi nivel… tienes ese potencial escondido. – decía el moreno de espaldas al menor detrás de él – Has estado resentido y celoso de mi. Has tenido la esperanza de sobrepasarme. Es por eso que te permitiré vivir, porque me eres útil. Como yo deberás despertar los poderes del Mangekyo Sharingan. – volteó para mirarlo de lleno – Como sea, solo hay una condición para obtenerlo – sonrió – debes matar… a tu mejor amigo, como yo lo hice – concluyó guardando su katana ensangrentada.

-Entonces… tu… mataste a…– intentó decir pero fue interrumpido por el otro.

-Como resultado poseo estos ojos. – colocó una mano en su cara para que los viera – Si tu despiertas ese poder, seremos tres quienes poseamos el Mangekyo Sharingan. Así que…– rió – Ahora es el principal objetivo de tu vida, por eso no tiene significado matarte ahora, hermanito tonto… Si tu quieres matarme ódiame, ten resentimientos y sobrevive en la oscuridad. Corre, corre… aférrate a la vida. – se giró nuevamente y comenzó a caminar – Y un día vendrás hacia mi con los mismos ojos que yo poseo.

-¡Itachi! – gritó su hermano menor.

-Más adelante pelearemos, cuando seas alguien – concluyó sin mirar.

-Ahora lo soy, Itachi – dijo Sasuke acercándose al niño que lloraba, una vez a su lado se puso en cuclillas para estar a su misma altura – Hoy te han lastimado, y mañana tu lastimarás a una persona muy importante tanto para ti como para mi.

Lo último que vio fue como el niño secó sus lágrimas y miró el cielo nocturno encima de ellos, el que sólo tenía la presencia de la luna llena.

.

.

.

Abrió los ojos, se había quedado dormido. Miró a su alrededor y se percató que estaba acostado en el verde pasto de aquel lugar en el que había tenido el primer recuerdo, aquel bosque donde solían entrenar él y su hermano. El sol iluminaba con menos intensidad que la que había visto antes de llegar allí, de seguro había estado durmiendo un buen rato.

Se sentó y despeinó sus cabellos azabaches esperando despertarse por completo. Cuando dirigió su vista al frente vio un árbol de naranjas a cierta distancia. Recordó lo que aquel individuo le había dicho hace tiempo con intenciones de que se uniera a su equipo. Aquel enmascarado que resultó ser el otro Uchiha portador del Magekyo Sharingan, y el mismo que quería llenar el lugar que Itachi había dejado disponible al morir.

"Los únicos aldeanos de Konoha que sabían de todo sobre Itachi eran el Tercer Hokage, sus concejales Homura y Koharu, y Danzo. Con la marcha del Tercero, solo tres de las cuatro reliquias permanecen. Dudo que digan una sola palabra de su escalofriante conocimiento acerca de alguien. La verdad de tu hermano ha sido ocultada en enorme oscuridad que era, indudablemente, como él quería. Lo hizo por orden de los altos mandos de Konoha."

-¿Debería creer aquello? – se preguntó volviendo a acostarse y colocando los brazos hacia atrás para servir de almohada a su cabeza – Ya no sé que pensar – suspiró y cerró los ojos.

Estuvo pensando por unos segundos hasta que escuchó el sonido de una rama quebrarse, seguido por unos pasos torpes al intentar avanzar con precaución. Sonrió sin necesidad de averiguar quien era la persona que se aproximaba.

-Si no eres más precavida, serás una terrible kunoichi.

Sintió como se detuvo, de seguro estaría viendo el suelo con algún sonrojo y un agarre nervioso en sus manos. Abrió los ojos y acertó, estaba a unos pasos de él, y como la había imaginado.

-Sabía que eras tú – dijo sentándose y palpando a un lado para que se acercara y sentara junto a él.

-¿Cómo? – preguntó acercándose avergonzada.

-Solo tú conocías este lugar, además de Itachi y yo.

-T-te estuve buscando t-todo el día – explicó al tomar asiento a su lado – Tsunade-sama m-me dijo que te c-comentaron sobre… lo q-que sucede.

-Yo mismo lo maté, Hina – dijo ladeando la cabeza para observarla ya que ella también se había recostado – Con mis…– desacomodó sus manos detrás de su cabeza y las llevó hacia delante para verlas – Con mis propias manos, yo lo maté.

La muchacha a su lado se tensó ante lo que escuchaba, era extraño lo que sucedía, y mucho más escuchar eso.

-L-la Hokage nos ha explicado q-que p-pudieron haber utilizado una t-técnica de Orochimaru – intentó explicar nerviosamente – La misma p-por la que falleció el T-tercer Hokage.

La mención de ese hombre volvió a hacerle recordar lo dicho por Madara:

"Los únicos aldeanos de Konoha que sabían de todo sobre Itachi eran el Tercer Hokage, sus concejales Homura y Koharu, y Danzo."

Suspiró y sacudió su cabeza tratando de olvidar aquella frase.

-Será una guerra inevitable – dijo deteniendo su cabeza y mirando las pocas nubes que viajaban lentamente por el cielo.

-Haremos n-nuestro mayor esfuerzo – habló ella en tono bajo – D-defenderemos nuestra aldea.

-Me gustaría… – expresó Sasuke girando el rostro para verla, ella también lo observó – Me gustaría pedirte que no participaras en ella – acarició con una mano su rostro, haciendo que se tornara rosado en sus mejillas – Pero nunca negarías tu deber, ¿Cierto?

-C-cierto, ayudaré a K-konoha.

- Entonces… – continuó sin dejar de acariciar sus mejillas, ni de mirarla fijamente – Cuídate.

-Lo haré – contestó con una tímida sonrisa.

El muchacho retiró su mano y junto a la otra se despeinó los cabellos mirando el cielo nuevamente.

-¿Piensas que lo hizo por voluntad propia? – preguntó de repente, haciendo que ella pusiera cara de duda al escuchar eso – Itachi…–

-Oh – pronunció al comprender – N-no lo sé… él era muy b-bueno. Su acto… fue m-muy extraño.

-Todo este tiempo he querido vengarme, tanto hasta el punto de olvidar qué ocurrió específicamente esa noche. – dijo sentándose, apoyándose con las manos detrás – He recordado frases suyas, como si me hubiera estado previniendo el que lo odiaría por algo.

Hinata se sentó al igual que él y siguió callada. No sabía que contestarle.

-Años creyendo que lo había hecho por él mismo – continuó con la vista al frente – Para que luego venga alguien a decirme que fue una misión.

-¿M-misión? – preguntó ella extrañada - ¿Q-qué quieres d-decir?

-Nada – suspiró pesadamente y la miró, no le contaría sobre el dilema que transitaba su cabeza en esos momentos, no la involucraría en sus problemas – No es nada – fingió una pequeña sonrisa.

Se quedaron en silencio unos minutos, él continuaba viendo al frente mientras que ella se había abrazado a sus rodillas y contemplaba el suelo. Una suave brisa se dio en el lugar, haciéndola a ella sonreír ante la agradable sensación que sentía. Había cerrado los ojos por lo que no se dio cuenta que Sasuke había volteado la cabeza para verla. La observó detenidamente, esa imagen le hacía recordar a la Hinata pequeña con la que había compartido tantos momentos en su infancia.

-¿Qué harías si…? – preguntó él haciendo que ella lo mirara – ¿…te dicen algo que pueda darte a entender que todo lo que creías no es como realmente es?

-¿Qué q-quieres decir, Sasuke?

-Si siempre has creído que un suceso se dio por un motivo – comenzó a explicar – y años después te han dicho que fue por otra cosa.

-P-pues…– puso cara pensativa –… intentaría averiguar c-cual es la v-verdad…–

-¿Y si resulta ser verdad? – la interrumpió – ¿Y esa verdad podría llevarte a hacer cosas malas…? –

-B-buscaría una s-solución para que esas cosas malas n-no sucedieran – le sonrió ella.

-Entiendo – dijo él, más para si mismo que para ella – Gracias.

-D-de nada pero…– bajó la vista – ¿Por qué p-preguntas eso? – se avergonzó de hacer aquella pregunta, no quería parecer entrometida.

-Por nada – contestó el moreno – Sólo… se me vino aquella duda a la mente.

-Lo s-siento – dijo ella de repente, haciendo que él frunciera el ceño al no entender el porqué se disculpaba – N-no debí preguntarte… es un asunto t-tuyo.

-No debes disculparte – le contestó levantándose del suelo y tendiéndole una mano para ayudarla a hacer lo mismo – Debe ser tarde ya, mejor regresamos.

-Sí – asintió a la vez que él la ayudaba.

Una vez de pie, el shinobi de acercó un paso más a ella y apoyó la palma de su mano en el rostro de la joven que ya empezaba a sonrojarse.

-Hina…– le dijo dando otro paso más, quedando distanciado de ella sólo por centímetros – … te quiero.

Hinata bajó la vista ante lo escuchado, eso había hecho que su corazón comenzara a latir con más potencia a la vez que el mismo adquiría un sentimiento de alegría.

-Y-yo… también, S-sasuke – respondió y sintió como el joven le levantaba su rostro para verle a los ojos.

Él sonrió y acortó la distancia para darle un suave beso en los labios, a lo que ella correspondió.

-Cuídate – le dijo él entre sus labios sin separarse de ella – Cuando el momento de luchar llegue… cuídate.

-L-lo haré – contestó y seguidamente sintió los brazos de él alrededor de su cuerpo.

Continuaron abrazados unos minutos hasta que Sasuke la liberó, debían volver y descansar ya que los próximos días deberían prepararse para lo que estaba próximo, aquella amenaza que atentaba contra la tranquilidad de Konoha.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Continuará…


Nota: Gracias por haber leído, espero que les haya gustado a pesar de lo cortó que resultó...

Nos vemos en el último capítulo.

Besos.