Capítulo 25
Pam llego en la mañana, viajaría al día siguiente a Toronto para presentar la firma a una nueva empresa, buscaban nuevos horizontes e intentaba convencer a Kurt que viajara con ella a Los Ángeles para hacer una campaña allí, sería una buena promoción para la empresa, la vez que hicieron las fotos con Sam les fue muy bien, así que esperaba sucediera lo mismo.
El otoño parecía reticente, aun hacía calor, Blaine estaba impaciente esperando noticias de Isabella sentado en la sala, mientras ignoraba a su madre quien le reclamaba porque no quiso hacer una fiesta en la mansión ya que su cumpleaños era ese día y Blaine solo quería pasar el día encerrado en su habitación con su esposo, Kurt salió temprano y aun no regresaba, Burt y Carol llegarían para almorzar y se quedarían unos días con ellos.
-Eres muy desconsiderado.- dijo Pam molesta.
-Gracias mamá.- respondió Blaine suspirando aburrido.
-Todos los años hacemos una fiesta para ti en el club.- reprocho nuevamente Pam.
-Porque según tú es bueno que los empleados se sientan integrados, y tomados en cuenta para estas ocasiones pero a decir verdad no me importa lo que piensen y me encantaría pasar el día con mi esposo...y mi familia.- respondió Blaine mirándola.
-Descuidas el club, ya casi no vas.- le dijo ella.
-Voy cuando es necesario, tengo otros asuntos que solucionar mamá, lo sabes bien.- Blaine no quería discutir con su madre pero Pam tenía una lista de reproches.
-Si, leo los diarios, y menos mal que Cooper acalla a los medios sino los periodistas nos hubieran destrozado con lo de esa carta maldita, como sucedió eso?, quien lo hizo?.- preguntó Pam.
-No lo sé, aun no encuentro nada ni a nadie que pudiera hacer algo así, a menos que sea el espíritu de Puck o de algunos de sus hombres.- respondió Blaine.
-Kurt está mejor?, parece que lo superó.-
-Está más tranquilo...es difícil para él superar su pasado.-
-Que decía esa carta?.- pregunto Pam ante el hermetismo que se formo luego de que los medios hablaran de una carta que jamás se público.
-Cosas. De Kurt, de mí, y de nuestro entorno.- respondió Blaine sin dar detalles.
Pam lo observo preocupada.
-Es un problema ésto?.-
Blaine la miro nuevamente y negó con la cabeza.
-Ya lo solucione.-
-Como sea, pero no podemos dejar que nuestra imagen sea golpeada más de lo que ya esta, si hubieras hecho una fiesta, aquí aunque sea, volveríamos a estar en los medios pero no por un escándalo.-
-Mamá...- dijo Blaine buscando paciencia. -Kurt y yo necesitamos tranquilidad, él más que nada, así que quiero a la prensa muy lejos.-
Pam negó con la cabeza, y suspiro dando por terminada la conversación, su hijo era muy obstinado y siempre hacia lo que quería, miro hacia el desayunador que habían terminado esa semana.
-Fue idea tuya el desayunador?.-
-No, de Kurt, él quería un lugar para nosotros y no invadir a los muchachos.- respondió Blaine mirándola.
-Ves, él si piensa en los empleados.- dijo Pam.
Blaine giro los ojos, su celular sonó y fue la excusa perfecta para salir de esa situación.
-Isabella...si...- suspiro molesto. -bien, seguiré buscando en los registros, gracias.- corto la llamada pensativo, las cosas no estaban saliendo como quería y eso traería complicaciones.
-Era tu prima?.- pregunto Pam.
-Si, tenía una información que podía llevarnos a algún socio oculto de Sebastián y Puck pero al final no era nada, el sujeto se mato en un accidente hace un año...no sé de donde salió esa maldita carta.-
-Quien es Sebastián?.- pregunto Pam.
Kurt entro por la puerta con Jeff, sonreía al ver a su suegra y a su esposo en la sala, estaba feliz porque era el cumpleaños de su esposo y había ido personalmente a buscar su regalo.
-Hola.- saludo acercándose a ellos.
-Hola amor.- saludo Blaine mirándolo con una sonrisa llena de amor.
-Encontraste lo que buscabas?.- pregunto Pam aun sentada en el sillón.
-Si.- respondió Kurt besando a su esposo.
-Que era lo que buscabas?.- preguntó Blaine curioso.
-Algo importante...- respondió Kurt dejando su morral en otro sillón pero sacando un regalo de el. -ésto es para ti.-
Blaine tomo el regalo mirando a su esposo.
-Sabes que no es necesario.-
-No lo es pero quería hacerlo...ábrelo.- pidió Kurt mientras se sentaba en el apoya brazos junto a su esposo.
Blaine abrió el paquete encontrando una caja, la abrió miro el reloj de muñeca muy hermoso, se notaba el trabajo artesanal, era de los que él usaba pero jamás vio uno así.
-Vaya...es muy hermoso, es increíble...-
-Mira atrás.- pidió Kurt sonriente.
Pam observaba con una sonrisa, solo siendo una espectadora de ese momento.
Blaine saco el reloj leyendo la inscripción.
-Tu amor por siempre. Kurt Hummel.-
Éste sonreía mirándolo con ese brillo especial en sus ojos.
-Gracias amor, es bellísimo.- dijo Blaine acercándose a él y besando sus labios.
-Me alegro que te gustara, sé que te gustan y personalmente pedí ese modelo, es único, de oro blanco y con diamantes y obviamente la inscripción la pedí también.-
-Es hermoso...como tú.- beso nuevamente a su esposo.
-Déjame verlo.- pidió Pam.
Blaine le entrego el reloj con la caja y palmeo su pierna para que su esposo se sentara en ellas, Kurt hizo ésto mismo y aprovechó para besarlo mientras Pam miraba el reloj.
-Tienes muy buen gusto...es hermoso.- dijo está mirándolo.
Kurt le sonrió mirándola y apoyando su cabeza en la de Blaine.
-Me gusta la inscripción.- dijo Blaine sonriendo.
Kurt sonrió besándolo nuevamente.
Pam giro sus ojos y le devolvió el reloj a su hijo.
-Los dejare solos.- comento Pam poniéndose de pie. -por cierto, quedo muy lindo el desayunador.- le dijo a Kurt antes de retirarse a su habitación.
Blaine acaricio la cadera de Kurt y su rostro.
-Te extrañe.-
Kurt sonrió mirándolo a los ojos.
-Salí una hora nada mas.-
-Mmmh...sentí que era mucho más tiempo...- respondió Blaine besándolo nuevamente.
-Quería ir a buscarlo personalmente.-
-No tenías que hacerlo, sabes que lo único que deseo es estar a tu lado.-
-Pero quería hacerlo, tú me regalaste una casa, esto no es nada.-
-No me digas que lo pagaste con tu dinero?.- Blaine lo miro atento.
-Obvio...algo porque aun no me recupero de los muebles de la casa.- respondió Kurt y puso un dedo en los labios cuando Blaine quiso hablar. -yo lo quiero así.-
-Ok...- dijo Blaine, beso nuevamente con ternura a su esposo, saboreando sus labios sin prisa, mientras acariciaba su cadera.
-Mi papá y Carol llegaran en una hora, debemos ir a buscarlos...- susurro Kurt entre besos.
Blaine no quería soltarlo, unos días atrás se habían tomado unas vacaciones en la casa de la playa, estuvieron descansando y haciendo el amor, pero no era suficiente, regresar a la rutina les costó especialmente porque ambos querían seguir con su descanso. Kurt se separo de él mordiéndose el labio.
-De verdad no quieres hacer una fiesta?, podemos hacerla el fin de semana.- preguntó mirándolo.
-No, el fin de semana pienso hacerte el amor todo el día.-
Kurt sonrió y volvió a besarlo.
-Ven, vamos a pedir algo para almorzar, te compre un pastel.-
-Puedo bañarte con él?.- pregunto con picardía Blaine.
Kurt río mirándolo.
-No sé, ya veremos.- le respondió besándolo antes de entrar a la cocina.
...
-Es muy lindo.- dijo Carol mirando el desayunador.
-No entiendo, si ya tienen la cocina para que hicieron ésto?.- pregunto Burt observando la habitación.
-Así desayunamos solos...no quiero molestar a los muchachos, ellos tienen las computadoras y todo en la cocina, además es el lugar de reunión de ellos.- explicó Kurt.
La pequeña habitación tenía una mesa larga y dos bancos largos, semejantes a sillones pero más angostos, eran sumamente cómodos, uno daba hacia la pared que separaba el desayunador del gimnasio, y el otro estaba contra los ventanales, era muy luminoso y tranquilo, con la vista hacia el jardín y la piscina.
-Él siempre está pensando en todos.- dijo Blaine mirándolo con amor.
-Si, mi querido yerno tiene todo lo que te falta, por eso se complementan.- comento Pam a un lado de Burt.
Blaine giro sus ojos y Kurt le sonrió, Burt miraba los aparatos del gimnasio notando que había unos nuevos.
-Quieres probarlos?.- preguntó Blaine notando la curiosidad de su suegro.
-No... Claro que no, pero es novedoso, a ese nunca lo vi.- respondió Burt.
-Si, lo compramos hace poco, como el gimnasio se acorto decidieron comprar éste que es más completo y sacar algunos que no se usaban.- explicaba Blaine.
-Estaba pensando en que deberíamos poner una pantalla allí, para que mientras hacen gimnasia miren las noticias o lo que quieran.- dijo Kurt señalando la pared del fondo de la habitación.
-Es una buena idea.- Blaine lo miraba orgulloso, amaba que su esposo fuera así.
-Tú no usas el gimnasio?.- pregunto Burt a su hijo.
-La verdad es que no.- respondió Kurt, él no tenía perseverancia para eso.
-No lo necesita, es perfecto.- comento Blaine mirando a su esposo con amor.
Kurt le sonrió caminando hacia él y besó sus labios.
Pam giro sus ojos haciendo un gesto exagerado con su rostro, desde que piso la mansión solo los vio en esa situación melosa.
-Tú debes hacer ejercicios, el doctor dijo que debes hacer actividad física.- le dijo Carol a Burt en forma de reproche.
-Entonces le regalaré una.- Blaine miro a su suegro que negó enfáticamente.
-Que mujer.- dijo por lo bajo Burt. -nosotros debemos hacerte regalos a ti, es cumpleaños.-
-Bueno, ya me han regalado mucho, tengo una hermosa familia, los vinos exquisitos que me regalaron ustedes, la colección de corbatas inglesas que me regalo mi madre, el reloj que me obsequio mi hermoso esposo, hasta los muchachos me hicieron regalos, no necesito nada más.- Blaine tomo la mano de su esposo besándola.
Kurt no podía estar más enamorado, una sonrisa estaba tatuada en su rostro.
-Bien, y el pastel?, dijiste que había pastel.- dijo Burt mirándolos.
Fue Carol quien giro lo ojos esta vez mirando a su esposo, acusándolo de ser inoportuno.
Blaine sonrió y Kurt también.
-Si, un pastel enorme, ya está en la cocina.- respondió Kurt caminando junto su esposo y su familia.
Pasaron el día disfrutando en familia, como lo hicieron en el cumpleaños de Kurt, era un día fresco pero aun así decidieron salir a cenar afuera.
Luego de eso, Pam quiso ir al teatro, Blaine quería internarse en su habitación con Kurt pero como su esposo nunca había ido al teatro antes, accedió a salir con su familia.
Kurt estaba anonadado, se había vestido para la cena pero no para el teatro, y realmente iban de etiqueta. Su padre y Carol disfrutaron enormemente de la salida, él también lo hizo, de la mano de su esposo, todo el tiempo estuvieron de la mano y cariñosos, nunca había entrado a un teatro, y le gusto mucho, quedaron con Pam en regresar, Carol estaba fascinada y Burt asombrado.
Cuando llegaron a la mansión Pam, Carol y Burt se fueron a dormir exhaustos, ellos se dedicaron a amarse, Kurt se encargo de hacer a su esposo muy feliz para terminar su cumpleaños. Hicieron el amor hasta que sus cuerpos les permitió mantenerse despiertos, envueltos en el cuerpo del otro y felices.
