Todos los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto

SEGUNDA PARTE DEL FIC

Capítulo 11 – Comienza el rescate

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Estando en medio del campamento del enemigo, una mano se alzó de pronto y ordenó a todos detenerse.

—Aquí es—. Habló con firmeza Shikamaru, mientras levantaba la vista y observaba hacia la enorme construcción natural que se alzaba justo frente a ellos. Se trataba de una enorme montaña con un enorme y complejo de túneles y cavernas naturales en su interior, a una altura de cinco metros sobre el suelo, y que en algún punto conducían a una enorme sala de construcción natural, en donde tenían atrapada a Ino. A quien pronto iban a rescatar…

Respirando hondo, el castaño se sentó en el suelo y les indicó a todos que se sentaran a su alrededor, y luego sacó un pergamino que llevaba en el bolsillo, mismo que contenía un mapa preparado por él mismo, Hinata y Neji. Luego lo extendió sobre el suelo, y comenzó a hablar.

—Estamos en este punto, y tienen a Ino justo acá—. Comentó, señalando primero un círculo azul que indicaba su posición actual, y luego una enorme aspa dibujada en el centro de la montaña. En ese lugar tenían a su amiga atrapada, y él iba a hacer todo lo que estuviera a su alcance por rescatarla…

De pronto, un silencio incómodo se formó en el ambiente, mismo que Naruto se animó a quebrar.

—¿Y ahora, cuáles son tus ordenes, amigo? — preguntó el rubio.

Shikamaru sacudió la cabeza y observó serio a sus camaradas, antes de contestar.

—Primero que nada, necesito que Temari y Chouji revisen el perímetro y se aseguren que es seguro entrar.

Antes de que pudiera decir algo más, la rubia de Suna y el Akimichi asintieron ante la orden y rápidamente desaparecieron en un parpadeo, dejando a Shikamaru con Naruto, Neji y Kankuro a solas, a esperar…

En silencio.

En el más completo y absoluto silencio que pudieran imaginar.

De pronto, una sensación de incomodidad y molestia comenzó a invadirlos peligrosamente. El tiempo comenzó a correr más lento que lo acostumbrado, haciendo que los segundos parecieran minutos y hasta horas. Y en todo ese tiempo, ninguno se animó a decir una sola palabra. La tensión podía sentirse en el ambiente, casi palpable. Lo único que hacían, era mirarse los unos a los otros con desconfianza y hasta con repulsión, como si no les agradara para nada tener que estar ahí reunidos. Y es que eso era verdad. Odiaban tener que trabajar juntos, y cada uno tenía sus buenos motivos para ello. Motivos que ni el mismo Shikamaru podía refutar.

Si, al parecer, manejar semejante grupo iba a ser mucho más difícil de lo que había imaginado al principio. Pero tenía que lograrlo, por Ino…

—Todo en orden.

Shikamaru saltó sorprendido ante la interrupción, y volteó en el acto hacia donde había escuchado aquella voz. Terminó encontrándose con Temari parada justo detrás de él, con ese porte serio y esa altivez que tanto le gustaban en ella. Tan hermosa e inalcanzable como ella sola. Y tan noble y perfecta…

Simplemente, no se la merecía.

—Comenzarán el relevo de guardia en un par de minutos, será mejor que se apresuren.

—Gracias, Temari—. Contestó el varón, incorporándose justo frente a ella y cogiéndola por sorpresa. Sus miradas apenas se cruzaron por unos instantes, pero ella rápidamente se giró y caminó hasta alcanzar al resto del grupo, evadiendo la mirada de su ex. Si, a ella también le dolía tener que verlo…

Shikamaru tosió antes de hablar.

—Temari y Chouji se quedarán acá afuera para vigilar el perímetro por nosotros hasta que salgamos—. Luego observó al resto del equipo con seriedad—. Chicos, es hora de partir.

Dicho eso último, los cuatro varones asintieron, y procedieron con la siguiente parte del plan.

En el acto, Neji alzó la vista hacia el centro de la montaña. Luego, cerró los ojos y comenzó a concentrarse en aquel agudo sonido que lo había estado molestando hasta ese momento. Necesitaba poner la mente en blanco y enfocarse en aquel sonido, y concentrarse en él hasta que, de alguna manera, le llevara hasta su objetivo final: El lugar exacto donde tenían a Ino.

Sí, iban a usarlo para guiarlos hasta Ino, tal y como lo habían planeado. Y considerando que él ya había visto el interior de la montaña anteriormente con su Byakugan desde lejos, estaban seguros de que lo iba a lograr.

Unos segundos más tarde, el genio del clan Hyuuga abrió de pronto los ojos y comenzó a hablar.

—La tengo—. Dijo con certeza.

Y todos asintieron, listos para lo que estaba por venir.

Y en ese momento, la infiltración comenzó.

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En ese mismo momento, sobre una colina que se alzaba a una distancia precisa del campo enemigo, un par de figuras se encontraban observando expectantes, atentas a lo que estaba ocurriendo frente a ellos. Una de las sombras, de alto porte y presencia intimidante, caminaba de un lado al otro y se tronaba los dedos con impaciencia, mientras hacía esfuerzo por calmar sus impulsos y esperaba a que todo marchara según lo planeado. A pocos metros de distancia, la segunda sombra se encontraba sentada y con la mirada hacia el horizonte, con el rostro más afligido que nunca y las manos juntas, respirando con fuerza mientras rogaba a que sus compañeros estuviesen bien.

Que todo esté bien…

—Dime que está pasando allá abajo—. Ordenó de repente la primera sombra.

De inmediato, la segunda presencia activó su doujutsu de línea sucesora, y comenzó a investigar.

—Están entrando al complejo—. Dijo segura—.Shikamaru ha entrado con Kankuro, Neji y Naruto. Temari y Chouji están afuera vigilando el perímetro.

—Todo según lo planeado—. Comentó Gaara, antes de volver a su rutina de caminar de un lado al otro, mientras se sentía total y completamente frustrado. Diablos, se sentía como un total y completo inútil, estando tan lejos de Ino y sin poder hacer nada por ayudar. Y esa situación lo estaba matando.

Hinata se giró a observar al varón al lado suyo, y sintió que algo se quebraba dentro de ella. En él, solo encontró una mirada de dolor y angustia, muy similar a todo lo que ella estaba experimentando, pero expresado de una forma total y completamente distinta. Si, a pesar de lo rudo que sonaban sus palabras, en el fondo se estaba quebrando de la desesperación. Un sentimiento que ella podía entender perfectamente…

—Yo… estoy segura que todo irá bien—. Se atrevió a comentar.

En el acto, Gaara detuvo su paso y volteó a ver sorprendido a Hinata. Por lo poco que había visto minutos atrás, era evidente que para ella tampoco debía estar siendo fácil permanecer ahí sentada observando, mientras su primo era expuesto al peligro solo, sin embargo, ella parecía manejarlo bastante bien.

Lo que significaba, que él estaba comportándose como un completo idiota…

—Gracias.

Hinata sonrió ante el gesto, y luego volteó nuevamente hacia el campo frente a ella para continuar observando lo que estaba ocurriendo. Para ella tampoco era nada fácil la situación en que se encontraba en ese momento. Su primo estaba allá lejos, corriendo peligro de todas las maneras posibles, con parte de su memoria borrada y la certeza de que no estaba en todas sus capacidades como shinobi para defenderse por sí solo. ¿Cómo había podido permitir que las cosas llegaran hasta ese punto? ¡Jamás debió permitir que Neji saliera solo sin su protección! Jamás…

De pronto, un sentimiento de preocupación comenzó a invadirla peligrosamente…

—Pero, y si…

Gaara volteó hacia Hinata y la encontró con las manos cruzaras y totalmente tensionadas, con las uñas casi clavándose en la pálida piel de sus manos.

—Estarán bien—. Dijo en un susurro, intentado devolverle el favor de hacía un rato. Luego, se dio la vuelta y caminó hasta donde había estado sentada ella segundos atrás, y se sentó ahí.

Hinata reaccionó ante la voz del varón y volteó de inmediato a verlo, sorprendida. Hasta donde recordaba, Sabaku No Gaara era un gran shinobi y un orgullo para su nación, pero también lo recordaba como una persona corazón frío y calculador. Sin embargo, luego de ver la forma en la que había expresado lo que sentía por Ino horas atrás, su impresión de él había cambiado completamente. No, él no era para nada un tipo calculador y frío. El era un hombre que sentía, que sufría y que lloraba en silencio por dentro.

Un hombre enamorado.

—Sí, tienes razón—. Dijo con suavidad, antes de desactivar su jutsu y sentarse junto al varón, a esperar.

Después de todo, eso era lo único que podían hacer.

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Mientras tanto, y en algún lugar entre este y el otro mundo, una figura de larga cabellera dorada hizo de pronto un esfuerzo por contener un gemido de dolor, al momento de sentir cómo una rama rasgaba lenta y dolorosamente la parte baja de su pierna. Demonios, aunque supiera que todo se tratara de un juego dentro de su mente, se sentía tan real…

Las ramas alrededor de su cuerpo continuaban avanzando con firmeza alrededor de su cuerpo, y nada parecía poder detenerlas. La mitad inferior de su cuerpo había sido cubierta junto con ambos brazos, y ahora comenzaban a subir por la altura de su cintura…

Y luego seguirían su torso, su cuello, y su rostro.

Se ahogaría, o se desangraría. O las ramas terminarían presionando con tanta fuerza su cuerpo, que lo quebrarían antes de terminar su objetivo. O simplemente, se moriría de dolor…

Morir…

No. Morir no era una opción. No.

Era consciente que todo aquello era ficticio, que era un juego que Hashimoto estaba ejerciendo en su mente para debilitarla. Y no iba a permitir que eso ocurriera. A demás, aún le quedaba una esperanza de que sus amigos continuara con vida.

Y Gaara…

En ese mismo momento, una fuerza extraña golpeó con fuerza su mente. Una presencia conocida por ella se estaba acercando, y casi sentía que podía reconocerla. Y de repente, una serie de imágenes comenzaron a golpearla con fuerza…

Una pelea. Una lucha a muerte. Los primeros examenes chunnin. Ella contra… Hinata. Su mano sujetando con firmeza el brazo de la Hyuuga y deteniendo su flujo de chacra con una facilidad impresionante. Sus dedos golpeando con fuerza la parte superior del pecho de su amiga. Su boca torsiendose en una sonrisa mientras derrotaba a la heredera del más poderoso clan de Konoha. Y la enfermiza sensación de estar disfrutandolo al máximo…

¿Pero cuando…

No, no era ella. Era Neji. Eran los recuerdos de Neji.

Pero… ¿Por qué los recuerdos de Neji estaban llegando a ella y precisamente en ese momento?

Cerro los ojos y levantó el rostro hacia el aire, mientras su mente comenzaba a atar cabos sueltos. Pronto todo quedó claro. La única explicación posible, era que Neji debía estar muy cerca de ella, y estaba intentando contactarse con ella. ¿Pero como? ¿Pensé que Neji había quedado inconsciente en….

No, no importaba saber el como. De alguna forma, Neji debía haber despertado, y ahora estaba cerca de ella, intentando contactar con su mente. Y que eso solo podía significar una cosa: Sus amigos debían estar también cerca. Sí, ellos estaban con vida, y de seguro estaban intentando rescatarla.

Rayos…

Maldijo internamente ante un pensamiento que la perturbó de repente. Si sus amigos estaban cerca, pronto ellos iban a encontrar su cuerpo en algún lado, de seguro atado y conectado a un montón de cables alrededor del cerebro. Y de seguro, lo primero que harían para librarla, sería arrancar dichos cables, lo que solo le iba a traerle problemas. Sus amigos no sabían que ella estaba conectada con la mente de Hashimoto, y tampoco conocían el tipo de conexión que él había establecido con ella. Y mucho menos, sabían lo delicado que podía ser romper dicha conexión antes de lo debido.

Tenía que advertirles de alguna forma, y rápido.

Ino estaba a punto de concentrarse en la débil conexión que Neji había logrado entablar con ella, cuando de pronto algo se lo impidió. Una ramas se alzaba lentamente por sobre su hombro, rozó la parte desnuda de su clavícula, y luego comenzó a cruzar de lado a lado sobre su cuello… ahorcándola

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El equipo de rescate estaba a punto de salir de un pequeño pasaje para entrar en uno más grande, cuando de pronto Shikamaru le ordenó detenerse. En ese mismo momento, un grupo de guardias pasaron justo por aquel enorme pasillo, y siguieron su camino sin siquiera detectarlos.

Aliviados, los shinobis respiraron hondo y luego se sentaron a un lado, para hacer una revisión general de su avance y verificar su ubicación en el plano.

De pronto, Shikamaru observó a Neji.

—Hay algo que quiero preguntarte.

El Hyuuga solo observó al castaño serio, como de costumbre.

—Puedes preguntar.

—Ese sonido que resonaba en tu cabeza, ¿Se ha intensificado ultimamente?

Neji cerró los ojos y se concentró antes de contestar.

—Débilmente, pero sí.

El castaño agradeció la respuesta del Hyuuga, y luego comenzó a analizar los hechos. Lo que acababa de decirle Neji le daba dos noticias, una buena y una mala. La buena era que Ino estaba más cerca de ellos, dado que la molestia en Neji se había intensificado. La mala, era que el grado de aumento de aquel sonido en el Hyuuga no se había intensificado tanto como hubiera esperado, lo que significaba que Ino debía estar pasando un mal rato en ese momento.

Pero al menos aún no había ocurrido algo de lo que tuvieran que preocuparse…

Continuaron con el avance, cuando de pronto el Hyuuga se detuvo y se tambaleó torpemente frente a ellos. Un hilo de sangre comenzó a salir de su nariz. Se cogió de la cabeza con expresión de dolor en el rostro y se sintió desfallecer. Pero justo cuando estaba a punto de caer pesado contra el suelo, Naruto se apresuró en ayudarlo, colocando su hombro bajo el brazo de éste y sirviéndole de apoyo. Molesto, Neji se vio obligado a aceptar la ayuda del rubio y apoyar el peso de su cuerpo sobre él.

—Es Ino, ella…

—¿Estamos cerca? — preguntó impaciente Shikamaru.

—Sí, ella está… tras la puerta al final del pasillo. Pero… algo no anda bien. Está… sufriendo.

En el acto, el castaño maldijo internamente y apretó los puños con fuerza, preocupado. La mente se le puso en blanco y sus impulsos dominaron por un segundo sus actos. No lo logró.

Estaba a punto de dejarse dominar por la preocupación y lanzarse al ataque a ciegas, cuando de pronto una mano le detuvo justo a tiempo.

—¿Qué rayos crees que haces? ¿Acaso quieres servirnos en bandeja de plata ante el enemigo?

La voz de Kankuro le hizo regresar a la realidad. Si, había sido él quien lo había detenido. Salvándolo.

—Pero Ino…

—Sí, ya sabemos que algo malo le está pasando a Ino, pero lanzarnos como idiotas para terminar siendo atrapados no le va a ayudar mucho.

—Pero… — el castaño estaba a punto de continuar, pero pronto se quedó callado. Sí, Kankuro estaba en lo correcto. Por un instante, estuvo a punto de arruinarlo todo por un estúpido impulso suyo, pero por suerte fue detenido a tiempo. Y todo gracias a la persona que más lo odiaba en el mundo.

—Tienes razón. Gracias…

Algo incómodo por la situación, y no con muchas ganas de recibir un abrazo de gratitud por parte de Shikamaru, Kankuro se cruzó de brazos y le dio la espalda al castaño mientras inspeccionaba los alrededores.

De pronto, la voz de Neji llamó la atención de todos los presentes.

—Podemos… entrar por allá—. El genio levantó la mirada y señaló justo sobre sus cabezas. Sobre ellos, había una abertura que parecía funcionar a modo de sistema de ventilación.

—¿Estás seguro que nos llevará hasta Ino? —. Le preguntó en el acto Shikamaru.

—Sí—. Contestó convencido el Hyuuga—. Vine por este camino porque recordaba esta abertura. La vi cuando ejecuté mi Byakugan junto con… Hinata, cuando revis… revisamos el perímetro y preparamos el plano—. La incomodidad en el joven al mencionar el nombre de su prima era más que evidente—. Si subimos por acá, llegaremos directo a un conducto de ventilación que conecta con la habitación donde tienen a Ino.

Sin otra opción que seguir, los cuatro asintieron y luego subieron por la abertura indicada por el Hyuuga, y comenzaron a avanzar.

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Hinata observó con su Byakugan activado hacia el campo enemigo, y de pronto las venas de su cuello se tensaron sobre su traje de batalla. Entrecerró los ojos, y su mirada se tornó seria y analítica, con una expresión que no era nada común en ella.

Aquello no le agradó a Gaara.

—¿Sucede algo? — preguntó preocupado el pelirrojo.

Ella no contestó. Solo se limitó a observar con los ojos totalmente abiertos, a pesar que tenía el Byakugan activado, mientras juntaba las manos y rogaba internamente a que todo se solucionara. Acababa de ver a su primo caer, a Shikamaru a punto de arruinarlo todo, y a Kankuro salvarle el pellejo.

—¿Dime que está sucediendo allá abajo? — volvió a exigir el pelirrojo.

No obtuvo respuesta.

Impaciente, el de ojos verde aguamarina se disponía a sujetar por los hombros a la heredera del clan Hyuuga y exigirle que le diera alguna información, cuando de pronto ella pareció despertar del trance.

—¿Decía algo?

—¡Dime ahora mismo qué fue lo que sucedió allá abajo! ¡Y te advierto que no aceptaré un "todo está bien" como respuesta! —exigió con impaciente el Sabaku No, totalmente alterado. No saber qué estaba ocurriendo con Ino allá abajo, le estaba destrozando los nervios.

¿Cuánto más iba a lograr aguantar así?

Hinata midió la aflicción en el rostro del pelirrojo y meditó internamente antes de hablar. No había necesidad de contar todos los detalles, considerando que el peligro había pasado. Si, debía bastar con que le diera la información precisa. Solo las… buenas noticias. Después de todo, no hacía falta que él también padeciera por lo que estaba ocurriendo allá abajo.

—Acaban de entrar por el conducto de ventilación—. Desvió en el acto la mirada y la fijó nuevamente en el horizonte, no pudiendo ver directo a los ojos al pelirrojo—. Eso fue una buena idea por parte de Neji. A este paso, no tardarán mucho en… llegar a donde está Ino.

Ino...

Apenas escuchó lo último dicho por Hinata, Gaara olvidó en el acto su frustración anterior y se concentró en el plan. Shikamaru y los demás estaban a punto de llegar donde estaba Ino, tal y como estaba predicho. Iban a llegar a ella, la iban a sacar sana y salva, y correrían con ella hasta ponerla lejos del alcance del enemigo….

Lejos del alcance físico y mental del maldito de Hashimoto.

Y cuando eso ocurriera, él estaría libre para actuar. Iba a atacarlos sin piedad y hacerlos arrepentirse de haberse atrevido a lastimar a Ino. A su Ino…

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Los cuatro varones avanzaron a través del conducto de ventilación por apenas unos cuantos minutos, hasta que de pronto llegaron a su destino. Frente a ellos, había una enorme sala que estaba iluminada en su totalidad, en la que habían dos camas tendidas sobre las cuales descansaban dos cuerpos, que al parecer estaban siendo preparados para una operación.

Uno de ellos, era el de Ino.

Si, era ella, era Ino. Por fin habían llegado hasta ella.

Voltearon hacia Neji en el acto, y lo encontraron con los ojos desorbitados y el rostro pálido, totalmente debilitado. El sangrado en su nariz no se había detenido, y ahora parecía que estaba sufriendo la peor migraña de su vida. Era evidente que iba a necesitar que alguien lo ayudara a movilizarse durante el resto del trayecto. Para suerte, tenían a Naruto para ello.

Shikamaru se volteó nuevamente y observó a su amiga, y encontró en su rostro una expresión de dolor que evidenciaba lo que estaba pasando en su mente. Sufrimiento y dolor. Mucho dolor.

De pronto, un extraño presentimiento recorrió su mente.

Y si Ino está…

—Bueno, supongo que eso hora de que yo haga lo mío.

La voz de Kankuro le cogió desprevenido. Cuando volteó a verlo, el shinobi estaba sacando una de sus adoradas marionetas de su espalda, y se estaba preparando para actuar. Le habían dicho que él iba a ser el que rescatar a Ino, dado que era el único que podía acercarse a la Yamanaka sin tener contacto físico con ella. Y ya que hasta ese momento era el único que no había tenido contacto con Hashimoto, o con el jutsu especial de Ino, se suponía que tenía cierta ventaja en el asunto.

Tal y como se había establecido en el plan.

Sin embargo, algo no encajaba en todo.

Demasiado… fácil.

Ignorando la confusión en el castaño, Kankuro se alzó de pronto y se preparó para mandar a Karasu a realizar el trabajo sucio, cuando de pronto una voz le detuvo.

—¡Noooo!

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Fin del capítulo.

Buenas con todos. Espero que les haya gustado este capítulo, y les repito que el fic está a punto de terminar. Les había dicho que faltaban apenas dos capítulos (este y otro más) pero me temo que voy a tener que extenderlo un poco más, sobre todo porque hay una cosilla que debo poner al final y no quiero hacerlo en un capítulo gigantesco y desordenado. Quedará mejor en dos.

Para todos, se que me he tardado mucho más de lo esperado y el fic terminó alargándose más en capítulos de lo que pensé, pero me alegra que haya podido contar toda la historia tal y como me la había planteado desde un inicio. Esperemos que el final sea del agrado de todos.

Saludos, y gracias por seguir leyendo este fic.