Hola a todos...

esta historia ha llegado a su fin...

No quiero decir nada más que GRACIAS, espero leernos en otras historias suyas o mias. Acabo de subir una nueva, el primer capitulo.. los invito a pasar. "Entre hermanos"

Miles de gracias y espero que les guste el final.

Un beso muy grande..

*Lucia991*

Hoy más que nunca espero que me hagan saber su opinion.. =)


XXV

EL PRINCIPIO DE UNA ERA

Me largué a llorar cuando vi como la tristeza alcanzaba el rostro de Edward. Sus ojos, que siempre estaban brillantes, ahora estaban empañados en lágrimas. Y yo era la responsable de ello.

Ninguno de los dos habló, tampoco nos movimos. Edward seguía arrodillado en el piso y yo parada. Aún tenía la cajita con el anillo en sus manos. Era el anillo más hermoso que había visto en mi vida. Me hubiese encantado decir que si, pero...

-¿Por qué?... –Logró decir en un susurro.

¿Por qué? No lo sabía exactamente. No era porque no lo amara... ni porque no quisiera estar con él para el resto de mi vida, eso era lo que más anhelaba. Pero había tantas cosas...

-¿No quieres estar conmigo para siempre? –Me pregunto, mientras se paraba y cerraba la cajita.

-Si, por supuesto que si quiero, ¿pero casarnos? Eso es algo muy distinto... –No podía verlo a los ojos, me desgarraba el alma.

Casamiento... era algo en lo que no creía. Algo que me había provocado mucho dolor. Tal vez, cuando era una niña y mis padres aún estaban juntos, lo había imaginado e inclusive deseado. Pero desde que ellos se separaron, la idea de casamiento solo la asociaba con dolor y tristeza. Porque eso era lo que había sentido cuando mis padres se divorciaron.

-¿Qué tiene de malo casarnos? –Tomó mi rostro e hizo que lo mirara.

-No quiero alejarme nunca de ti –Lo amaba con todo mi corazón -¿Es necesario casarnos?

-Por supuesto que no, pero no me has contestado... ¿qué tiene de malo casarnos?

¿Qué tenía de malo? Pues en realidad nada. Simplemente tenía miedo, miedo de que ocurriera lo mismo que con mis padres. Pues yo sabía que ellos se amaban y que eran felices antes de casarse, y luego lo único que hacían era palearse.

¿Sería distinto con Edward? ¿Quería casarme con él? Que pregunta, por supuesto que quería casarme con él. Tenía miedo, mucho miedo. Miedo de que él se cansara de mí, miedo de que el matrimonio se volviera en rutina y él me dejara. Miedo de perderlo. Miedo de todo, porqué él era mi vida y me moría si lo perdía.

-¿Bella...? Dime algo, habla conmigo... ¿En qué estas pensando? –Me abrazó fuertemente mientras lloraba.

-Tengo miedo... –Me apreté más contra él –No quiero perderte... mis padres se amaban... y cuando se divorciaron yo deje de creer en el matrimonio.

Rompió el abrazo y me miró... ¿enojado?

-¿Miedo de que? ¿De que nos separemos como tus padres? –Yo asentí tímidamente –Eso nunca pasará, casados o no yo te amo y te necesito para vivir. ¿Cómo podría alejarme de vos si me muero si no estamos juntos?

-No sé Edward... ¿y la facultad? –Me miró exasperado.

Él podría creer que yo estaba buscando excusas, pero no era así. Yo tenía miedo, mucho miedo a decir verdad. La vida no es de color rosa y cuando uno se casa los problemas son más serios.

La facultad era importante. ¿Cómo llevaríamos un matrimonio y los estudios juntos? ¿Y mantenernos? Pues yo no dejaría que mis padres o sus padres lo hicieran, ni siquiera quería que Edward lo hiciera, yo estaba estudiando para el día de mañana tener un buen trabajo y ayudar a mantener a mi familia. No quería dejar la universidad.

-¿Qué hay con la facultad? Si quieres, primero la terminamos y luego nos casamos... –Iba a decir algo pero el siguió hablando –Bella déjate de excusas, yo no te estoy pidiendo un pacto de sangre... te estoy pidiendo que estés conmigo para siempre, que en un futuro formemos una familia juntos, que pueda decirle a todo el mundo que eres mía, mí esposa y que no seas de nadie más. Te estoy pidiendo que me ames hasta que la muerte nos separe, y tal vez hasta más también, si es posible.

-Edward yo... –Pero no me dejó terminar.

-Te lo voy a preguntar una vez más... Isabella, ¿Queres casarte conmigo?

No pude emitir sonido alguno, solo asentí. No podía resistirme a él. Y estar con Edward para siempre era lo que yo quería. Lo que necesitaba. Tomó el anillo de la cajita y lentamente lo deslizó por mi dedo. Me quedaba perfecto. Aunque lo único perfecto en todo esto era Edward y la idea de estar con él para siempre.

No dijimos nada más... ahora estabamos comprometidos.

Poco a poco fuimos cayendo al piso y siguiendo lo que habíamos dejado en la playa. En pocos minutos quedamos totalmente desnudos, me despoje de todo lo que traía puesto excepto del anillo, y aunque no fuese ropa, se sentía más pesado que un abrigo de piel.

...

Nos encontrábamos acostados en el pasto viendo las estrellas. Miles de cosas daban vuelta por mi cabeza. Pero a pesar de todos los miedos y las dudas, estaba feliz. Hacía tiempo había descartado el matrimonio y ahora, sin embargo, estaba que deliraba de felicidad por tener un anillo en mi mano.

Ni yo podía comprender cómo era que había terminado comprometida. Se me hacía un sueño... un sueño que nunca tuve y que, extrañamente, me encantaba. Suspire... enamorada y feliz.

-¿Estas segura que quieres hacerlo? No quiero obligarte ni nada por el estilo. Si tu no quieres casarte todo va a estar bien... –Me dio pena por todo lo que lo había hecho pasar, seguro cría que estaba loca.

-Shh Edward, déjame disfrutar el momento –Tomé su mano y sonreí –nunca creía que diría esto... pero me encanta estar comprometida, se siente de maravillas.

-Lo sé, en estos momento me siento el hombre más feliz del mundo, puedo gritar a cuatro vientos que eres mi prometida. –Tiró de mí, haciendo que quedara encima de él.

Puedo decir que nos cansamos de hacer el amor, pero fue más que eso. Sentí como si selláramos nuestro amor, como si con esta noche nos uníamos para siempre. Y es que la promesa de casarnos era también la promesa de amarnos para siempre, hasta que la muerte nos separe y más, tal como lo había dicho Edward.

Nos quedamos dormidos con la luz de la luna y nos despertamos con los rayos de sol y... ¡Mi mamá mirándonos fijamente! En seguida me levanté y tomé el vestido para ponérmelo. No estabamos desnudos, pero la ropa interior no es el mejor atuendo para que te vea tú mamá. Miré a Edward, ¿estaba loco?, ni siquiera se había movido. Estaba acostado, mirándome y con una sonrisa de oreja a oreja. Estaba perfecto, simplemente me olvide de Reneé y lo besé.

Un llanto de bebé me trajo a la realidad, mi mamá ya no estaba enfrente de nosotros, se encontraba en la cocina con Phill y Stefan. Mi hermanito, lo quería volver a alzar.

-Vamos cámbiate, quiero ir con mamá y Stefan –Me ayudó a ponerme de pie y a acomodarme el vestido, él solo se puso el pantalón y entramos a la casa.

-Lo siento –Dijo Edward mientras miraba a mi mamá que tranquilizaba a Stefan.

-¿Por qué? ¿Por hacer feliz a mi hija? A ver Bella, muéstrame el anillo -¡¿Qué?! ¿Cómo sabía ella que estaba comprometida? Miré a Edward enojada.

-¿Qué?, necesite de toda la ayuda posible para sacarte un sí, tendría que haber escuchado a Alice, ella me dijo que sería muuuy difícil –Sonrió ante mi cara, pues mi amiga me conocía muy bien. La que no se conocía bien al parecer era yo, ¿cómo pude decirle que no apenas me lo pidió? Locura supongo, estupidez tal vez... Si, todo eso mezclado con un poco de inseguridad.

Le mostré el anillo a mi mamá, quien a pesar de su intento de ocultarlo, ya lo había visto. Al parecer todos eran parte del plan: "Hagamos que Bella acepte matrimonio" me reí de mis propios pensamientos. Una vez que sostuve a mi hermano y que recibí las suficientes felicitaciones por parte de mi mamá y Phill corrí a llamar a mis amigas.

Había subido a mi habitación para hablar tranquila, comencé a discar el número de Alice, pero lo borré. No quería hablar con ella, Había una persona a la que se lo quería contar primero. Marqué su número y esperé a que me contestase. Pero no lo hizo. Miré la hora, y marqué otro número.

-Policía de Forks, ¿en qué lo podemos ayudar? –Preguntó la voz del ayudante.

-Necesito hablar urgente con Charlie, Tom –Él enseguida reconoció mi voz y llamó a mi padre.

-¿Bella, todo bien? –Mi padre sonaba preocupado, nunca lo llamaba al trabajo, pero no podía esperar.

-¡Me voy a casar con Edward! –Estaba esperando que me preguntara si estaba segura, si estaba embarazada o algo así cuando me dijo:

-¡Te felicito Bells! Estoy muy feliz por ti -¿Qué? Él también lo sabía.

-¿Eso es todo? ¿Hay alguien a quien Edward no le haya dicho? –Mi padre rió a través del teléfono.

-¿Cómo quieres que yo no sepa si me pidió tú mano? La verdad me cayó mucho mejor que la última vez –Dijo Charlie.

Seguimos hablando como por media hora. Por supuesto que le conté que no lo haríamos ahora, sino que esperaríamos hasta terminar la universidad, cosa que le gustó mucho. Luego de cortar me senté en mi cama.

La tristeza llegó a mí. Era yo la que había dicho que quería terminar la universidad, pero ahora me sentía mal. No quería esperar, quería casarme con él ya. Y la sola idea de tener que esperar dos años, me provocaba ganas de llorar.

Estaba a punto de derramar la primer lágrima cuando Edward entró por la puerta. Se sentó a mi lado y me abrazó fuertemente.

-¿Te arrepientes? –Me preguntó.

-Si, pero no de aceptar, sino de decir que lo haríamos luego de la facultad –Le confesé como una niña pequeña.

-Por mí nos casamos hoy mismo... haremos lo que tú quieras –Me dio un beso.

-No sé lo que quiero... quiero casarme contigo. Me parece que dos años es mucho para esperar, pero también me parece que va ser un lió si aún estamos estudiando –¿Qué tenía que hacer?

-Te propongo algo: esperemos hasta que no aguantemos más, cuando llegué el momento le pedimos a mi mamá, a Reneé y a Alice que nos ayuden a organizar todo, y listo. ¿Qué te parece? –No era mala idea, así podríamos disfrutar nuestro compromiso.

-¡Me encanta!, Solo hay un pequeño detalle: Alice organizando la boda, sería como una película de terror –Edward se rió ante mi comentario, y luego agregó.

-Peor sería negarle la posibilidad de hacerlo... ¿te imaginas? –Si, me imaginaba, ya me veía a mi misma a punto de ser asesinada por mi mejor amiga y cuñada.

Seguimos charlando e imaginando como sería nuestra boda organizada por el duende, hasta que mi mamá subió y anunció que ya estaba lista la comida.

Para celebrar, por un lado el nacimiento de Stefan, y por el otro nuestro compromiso, Phill había preparado un montón de comida. Había fiambres, ensaladas y empanadas de entrada, como plato principal había pavita rellena, con salsa de champiñones. Y de postre mi mamá preparó una torta de chocolate y frutillas.

No sé como hicimos para terminarnos toda esa comida, pero lo hicimos. Luego de conversar un poco y de recoger la mesa, Edward y yo decidimos ir a la playa a caminar un poco.

Caminamos alrededor de media hora y luego nos sentamos en una lona que habíamos llevado. Yo me saqué el vestidito que llevaba puesto y Edward su remera, y nos tendimos a tomar sol.

-¿Quieres que hagamos una fiesta de compromiso? –Edward jugaba con mi mano y con mi anillo.

-No sé, no creo que sea necesario –No quería llamar la atención, ni hacer las cosas muy lujosas, solo quería estar con él -¿Tú quieres hacerla?

-La verdad me da lo mismo, pero creo que no tenemos muchas opciones... Alice ya esta pensando en todo. –Puse los ojos en blanco, ¿podríamos hacer alguna vez las cosas a nuestro modo? –Si no quieres hacerla, me las arreglaré para disuadirla...

-No te preocupes... puedo sobrevivir a una fiesta, pero le conviene que se amolde a mis preferencias –Me paré y le indiqué a él que hiciera lo mismo –Vamos a nadar un poco, a disfrutar de las vacaciones.

...

-Bella, date prisa no nos queda mucho tiempo –Rosalie me gritó desde afuera del baño -¿Cuánto más piensas demorar?

-Ya salgo, no me apures o me quedo aquí y no voy a ningún lado –Salí de la ducha y me envolví en una toalla.

-¡Por fin Bella! –Rose me tomó del brazo y me guió hasta el tocador –Siéntate, enseguida viene Alice y te maquilla, yo me voy a ver si todo esta listo y luego vengo y te arreglo el pelo.

Mi amiga salió por la puerta y me dejó sola. Maldije el momento en que había aceptado que mis amigas organizaran mi fiesta de compromiso. No me molestaba el hecho de hacer una fiesta, sino que mis "amigas" no me dejaran hacer nada a mi modo.

Yo había querido hacer una fiesta informal, solo con los amigos más cercanos. ¡Ellas habían anunciado el compromiso en el diario de Forks, de Pheonix y en uno de L.A! La lista de invitados que Edward y yo habíamos hecho era de veinte personas, las invitaciones que se repartieron eran 64. El vestido que yo misma me había comprado en una tienda importante, estaba colgado en el placard. El vestido que Alice había hecho hacer a medida por un reconocido diseñador estaba sobre la cama, listo para ser usado. Y así había pasado con todas las cosas.

Si era de esta forma como habían organizado una simple fiesta de compromiso, no quería ni imaginarme como lo harían para el día de la boda. Definitivamente tendría que pedirle a Edward que las calme. Tal vez si hablaba con Esme ella se pondría de mi lado. Después de todo yo era la novia. ¿No se supone que es la novia la que elige las cosas?

La puerta se abrió y entro mi cuñada por ella. Ya se había cambiado, estaba realmente hermosa, el vestido verde agua que se había puesto combinaba de una manera hermosa con su cabello oscuro y su piel pálida.

-Tú te veras más linda cuando termine de maquillarte. Ahora comencemos a prepararte, ya falta poco –No le dije nada, no quería discutir y la verdad prefería relajarme mientras ella hacía su magia.

Luego de veinte minutos Rosalie llegó anunciando que el salón ya estaba listo y que Edward llegaría a buscarme dentro de una hora. Alice se quejó por el poco tiempo que teníamos y siguió con su trabajo. Cuando ella terminó su lugar lo ocupó Rosalie, quien tardó unos cuarenta minutos en arreglar mi pelo. Debo decir que me gustó bastante, no me hizo un gran peinado como quería Alice, simplemente me lo enruló y arregló de manera natural.

Entre las dos me ayudaron a colocarme el vestido. Por supuesto que era lindo pero era todo menos sencillo, que era lo que yo quería originalmente. El vestido era de color beige, cerrado adelante y con un gran escote en la parte posterior. Largo hasta el piso, era de un raso italiano que tenía una caída espectacular.

-Rosalie, ¿dónde están las pulseras que había traído para Bells? –Le preguntó Aly.

-No te preocupes Alice, no quiero usarlas, la única alhaja que llevaré será mi anillo de compromiso, ¿no es por eso que viene la gente? –Mi amiga me sonrió y me abrazó. Al abrazo se agregó Rose.

Estabamos abrazadas cuando entraron en la habitación Jazz y Emm, ambos vestían trajes. Realmente estaban muy guapos.

-¡Vaya Bella, te ves increíble! Mi hermano si que sabe elegir –Dijo Emmett mientras me abrazaba –¡Felicitaciones!

-¡Yo también quiero abrazarla Emmett! –Mi gran cuñado se corrió y su lugar fue reemplazado por Jazz –Estas radiante Bella... felicitaciones.

-¡Ya basta chicos! Me van hacer llorar... ustedes ya me felicitaron, ¿se acuerdan?... Hace un par de semanas cuando me comprometí.

-Bueno, no te decimos nada más... y eso incluye no decirte que mi hermano esta abajo esperándote –Me sacó la lengua y se corrió, dejándome libre el camino para ir con Edward.

Me olvidé de todo cuando lo vi al pie de la escalera. Estaba hermoso, mi prometido era el ser más perfecto que había conocido en mi vida. Y aún no sabía cómo o por qué, me había elegido a mi para pasar el resto de la vida juntos.

Prácticamente corrí escaleras abajo, no sé cómo hice para no caerme con los tacos que llevaba, pero lo logré. En segundos estuve junto a él.

-Estas hermosa mi vida –Me susurró al oído –No veo la hora de presentarte a todos los invitados.

-Algunos ya me conocen, me refiero a las pocas personas que quise invitar –El se rió ante mi comentario.

-Si, algunos te conocen, pero son la minoría. Ya quiero que te vean los amigos de mis padres. –No pude evitar sonreír, ya no me importaba nada, lo único que quería hacer era disfrutar junto a él.

No sé cuándo comenzamos a besarnos, ni sé cómo llegó a ser un beso tan apasionado, solo sé que fueron las chicas y los chicos quienes nos separaron. No le prestamos atención a las quejas de mis amigas acerca de mi maquillaje o de mi peinado, ni a las bromas de los chicos sobre nuestra incapacidad para controlarnos. Simplemente nos tomamos de la mano y caminamos juntos hacía el auto que nos esperaba para ir al salón. Los dos teníamos una sonrisa tatuada en el rostro, y nada ni nadie no las podría borrar.

Cuando llegamos al salón los únicos que estaban, tal como se había planeado, eran Esme, Carlisle, Charlie, Reneé, Phill y Stefan. Y por supuesto nuestros cuatro amigos que venían con nosotros.

Luego de saludarnos y de que todos nos felicitaran nuevamente, llamamos al fotógrafo para que nos sacara unas fotos con toda nuestra familia. No hizo falta que me recordaran que tenía que sonreír, mi sonrisa estaba siempre presente desde que acepte casarme con Edward, y nunca más se iría de mi rostro.

Los invitados nos tardaron en llegar, me di cuenta en seguida que había más gente de la que me había dicho Alice que iría, pero no me molestó. Al contrario me alegró pues no encontraba sensación más linda que Edward presentándome a todos sus conocidos, como la mujer que amaba y con quien se iba a casar.

Una vez que todo el mundo nos felicito y que comimos, lo único que hice fue estar con Edward, bailamos, charlamos y reímos hasta que el último invitado se fue.

-Chicos ya se fueron todos, ya podemos irnos –Nos dijo Carlisle, mientras que el resto de la familia esperaba en la puerta.

-Vayan ustedes, nosotros nos quedamos un rato más –Le contestó mi prometido.

Nos saludaron y luego quedamos nosotros dos solos. La música seguía sonando, aunque ya no era movida, sino que era lenta. El ambiente era totalmente relajante. Las luces aún no se prendían y solo la pista estaba iluminada.

Edward me invitó a bailar con un gesto y yo no me pude negar. Los pies me mataban y mi cuerpo no daba más, pero para estar con él encontré las energías suficientes. Llegamos al centro del salón y comenzamos a danzar. Mi cuerpo y su cuerpo se movían en perfecta sincronía. Es totalmente cierto que si el hombre guía bien cualquier mujer sabe bailar. Pues yo era totalmente descordinada cuando bailaba, a menos que fuese con él con quien bailase.

Bailamos una canción, dos canciones, tres canciones, cuatro canciones y cinco canciones. Luego Edward me llevó al balcón que tenía el salón, el cual estaba decorado con una gran cantidad de velas y flores.

-Te amo Bella, no encuentro más palabras que esas para decirte todo lo que siento –Tomó mis manos y se acercó más a mí –Este año fue el mejor de mi vida, agradezco infinitamente el haberte conocido y el que me hayas correspondido, contigo soy increíblemente feliz.

-Yo también te amo, y por supuesto que para mí también fue el mejor años de mi vida... tú me cambiaste de un modo que no creí posible, me enseñaste tantas cosas que ni siquiera tienes idea... y no veo la hora de que nos casemos. De estar unidos para siempre, de formar una familia, de escribir una vida juntos.

Nos miramos a los ojos y cerramos nuestras declaraciones con un beso. Un beso que nunca olvidaré, pues marcó el inicio de una nueva era, una nueva etapa donde nuestros destinos se juntaron definitivamente. Donde comenzamos una nueva vida, una vida que fue producto de un montón de giros inesperados, que nos llenaron de amor y de felicidad.

Nos miramos el uno al otro sabiendo que lo que nos unía era el amor, el amor más fuerte que dos personas pueden sentir. Ese que te hace necesitar del otro para poder vivir y que sin él, simplemente mueres.

Fin...


Bien.. ¿Qué decir? Me encantó escribir esta historia y me encanto saber que les gustó...

No escribo un epilogo o algo por el estilo porque tal vez más adelante haga la segunda parte... (realmente estoy casi segura que la voy a hacer)

Diganme su opinión y pasen por mi nueva historia..

Un beso enorme y graciass!!!!!!

*Lucia991*