Capítulo 25: Lo admito, me gustas.

Harry ha abierto la puerta lo suficiente como para ver toda la sala que se encuentra al otro lado, tú y tu hermano se ponen en posición de combate inmediatamente. En la habitación hay tres niños, uno con el cabello largo y negro, otro con unas prominentes cejas negras, y el último tiene una bufanda de Hufflepuf en la cabeza; todos ellos están vestidos con uniformes de Hogwarts.

-Creo que son los alumnos perdidos... bueno, algunos de ellos.- Le susurras a tu hermano gemelo.

-Así parece,- Contesta él.

Los niños permanecen en lo suyo, no parece que hayan notado vuestra presencia, por lo que pueden observar, miran detenidamente una pipeta, ustedes no pueden ver lo que ésta contiene aún.

-¿Qué hacemos?- Le dice tu hermano Fred a Harry.

-Muy callados, no sabemos de qué son capaces... seguramente ya los han convertido en máquinas de matar, como al otro chico.- Contesta el líder del grupo.

De pronto, y antes de que pudieran reaccionar, el niño de las grandes cejas alza la mirada. Los han descubierto. Con él, los demás os observan también.

-Intrusos.- Habla el de aspecto asiático.

El cejudo, da unos pasos adelante para encontrarse cara a cara con ustedes; mientras el asiático lo imita y el otro se esconde detrás de ambos. Los dos que se encuentran a la cabeza sacan sus varitas, poniéndose en posición de ataque.

Ahora el moreno, que parece llevar el liderazgo, da el primer paso lanzando un desmaio. Tu equipo logra esquivarlo, pero no se esperaron lo que vendría después; el chico, inmediatamente luego de atacar con el hechizo, arremete a golpes. Son golpes bien premeditados, dignos de un samurai... o kung fu, no sabes sobre esas cosas así que lo dejas así; podrías esperar eso del niño asiático, no obstante, viniendo de él se veía extraño.

Por supuesto, son tan geniales que se les es casi imposible de evitar. Harry recibe una fuerte patada en una pierna, haciéndolo caer forzosamente. Decides contraatacar de la misma forma, aunque obviamente no sabes nada de kung fu. Tiras una patada que sale más bien como un intento de aplastar al niño con la planta de tu pie, aprovechando la instancia de un ataque inminente sobre Fred.

Para tu asombro, tu ataque da resultado, llegándole en el pecho -sobrepasas su altura con creces-. Eso fue un puntapié directo en las costillas.

El niño se queja, encorvándose al mismo tiempo que se lleva una mano al lugar donde lo golpeaste, además de dedicarte una mirada fulminante.

En ese mismo instante sientes como algo te atraviesa el torso, de manera horizontal. Tu cuerpo cede ante ese dolor, ahora estás en el suelo, sólo con la habilidad de ver a tu atacante. El asiático sostiene una espada característica de Japón, una katana sucia con sangre, tu sangre.

Eres Ron Weasley una vez más, esta vez te sientes más relajado. Estás sentado apoyado en la pared como en un principio, y se te ha ocurrido una pregunta para el chico a tu lado.

-¿Por qué no hablas... con tu voz?-

"No puedo, me cortaron las cuerdas vocales y después las removieron."

-¿Te las sacaron? ¿Por qué?- Intentaste que tu compasión y sorpresa no se dejase ver.

"Ya había perdido el habla en ese entonces. Caí en un choque emocional cuando mi padre me encerró en una jaula con un licántropo."

-... ¿Cómo sobreviviste a eso?- Definitivamente todos ellos estaban locos de remate.

"Me sacó de ahí después de un corto periodo de tiempo, justo después de ver como me arrancaba la oreja de un mordisco."

-Entoces eres... ¿un licántropo?-

"Sí. Pero no te preocupes, me aseguro de tomar mi medicina."

-Parece que tu padre inventó medicinas para todas las estupideces que les hizo.-

"Así es, en verdad nos quiere... eso dice él, pero no le creo."

-Yo tampoco le creería.-

"Por cierto... soy Paul, Paul Clarke. Creo que no hemos tenido el tiempo de..." Se detiene abruptamente, poniéndose en pie. "Él viene."

-¿Quién?- Tu voz sonó mucho más asustada de lo que esperabas.

"Michael. Mi padre."

¿El monarca de este séquito de enfermos pseudo-máquinas asesinas? Oh no, estás en graves problemas.

"Escóndete." Te empuja hacia un armario viejo, y, sin pensarlo te adentras en él con el corazón en la garganta.

Dentro del armario sólo hay ropa vieja, muy polvorienta; decides no intentar ahondar en los cachivaches que puedes divisar a media luz.

-Te has vuelto a escapar.- Oyes la voz de un hombre, muy ronca.

Lamentablemente no puedes oír a Paul, ya que no está redirigiendo sus palabras hacia tu cabeza.

-Ya me has causado suficientes problemas, te mataré,-

Después de esas palabras, escuchas un fuerte golpe sobre la puerta del closet , que te hace saltar del terror.

"Dile... dile a mis hermanos que los amo."

¿Se está despidiendo? ¿¡Se va a dejar matar! Pero si es tan poderoso, te lo había demostrado hacía un momento.

"No te pongas triste, yo ya no quería vivir más en estas condiciones de todas maneras. Mi cuerpo ya no sirve."

"¡No digas eso! ¡No puedes rendirte!" Piensas como si el pudiese escucharte.

"Soy miserable..."

-¿Papá?- Otra voz irrumpe en la habitación, una voz que no reconoces. -¿Qué estás haciendo?-

La presión sobre la puerta se detiene.

-Teniendo un poco de tiempo de caridad con tu hermano,- Responde el hombre.

-¿Y ese cuchillo?-

La situación se volvía peligrosa.

-No me digas que... ¿¡Lo estás castigando otra vez! Es suficiente, papi... sigo creyendo que deberías dejarlo libre. Al menos dentro de la casa.-

-No te atrevas a cuestionar mis desciciones.-

Ahora un quejido.

-P-Paul.- La voz del hombre suena adolorida. -C-Como te atreves...- Un sonido de un cuerpo chocando contra el suelo.

-¿¡Que le hiciste!- Pregunta la voz que no reconoces.

"Sal de aquí, aprovecha." Te habla Paul, e inmediatamente abres la puerta.

Ves a un chico con el cabello rapado y una bendita en la frente, quien te mira con asombro.

-¿Quien es él?- Ves como Paul le lanza una mirada escalofriante al chico, quien se queda plantado en el lugar sin articular una palabra más.

"Ve, ve a buscar a tu amiga."

Corres fuera de la habitación,sin saber bien a donde ir. Al salir puedes ver que te encuentras frente a varias puertas todas idénticas y con unos carteles en ellas, al parecer son las habitaciones de los demás niños; estás muy apurado en este momento como para detenerte a leerlos. Avanzas por la única vía para llegar a una sala que simula una cocina y un comedor al mismo tiempo, de ese lugar salen varios otros pasillos más.

Ahora, eres Trevor Clarke por segunda vez. Te encuentras atado de todas las extremidades a tu cama y no puedes zafarte por más que lo intentes, sientes un profundo desprecio hacia el que te puso ahí; tu hermano mayor Paul Clarke.

Pasa otra media hora en la que continúas luchando por desprenderte de esas ataduras, hasta que sientes alguien entrar por la puerta, es el susodicho.

-¿Viniste a ajustarme las ataduras?- Le dices.

Sin contestarte nada, comienza a liberarte con suma delicadeza. Una vez libre, te apoyas sentado sobre la cama.

"Salgamos de aquí." Te dice con la mirada más serena que hayas visto jamás.

-¿Qué? ¿Dejar a Papá?- Escupes.

"Sé que no quieres, pero creo que puedo convencerte." Te sonríe.

-No hay manera en el mundo que puedas hacer eso.- Frunces el ceño.

"Tal vez... Entonces será mejor que te lleve a la fuerza." Te toma del brazo fuertemente, en este momento maldices a tu Padre por haberle dado tanto poder.

Seguidamente te arrastra en el suelo camino a la puerta en contra de tu voluntad, intentas canalizar tu magia con el cuerno en tu frente pero algo malo sucede. Un dolor punzante te ataca en ese mismo lugar, es tan fuerte que crees que te desmayarás. ¡No! No puedes desmayarte ahora, has domido mucho por el día como para dejar que ocurra de nuevo.

El soltar aullidos de dolor se te hace imposible, llamando la atención del que te lleva.

"¿Qué te pasa?" Te pregunta.

-Algo... algo anda mal con mi cuerno.-

"Sabía que era mala idea."

-A... ayúda...me...- Parece que no eres capaz de sostener el dolor, te desmayas.

Para ser Draco Malfoy debes ser arrogante, altivo, narcisista y por sobre todo odiar a los Sangre Sucia; algo que no estás haciendo ahora pues has puesto todo eso a un lado para tener a la mujer que amas de verdad.

-S-sabes que si me sonrojo es porque...-

-De verdad estás enamorado de mí. Nunca te has sonrojado con nadie más ¿Me equivoco?- Te interrumpe ella.

Asientes con la cabeza.

Ella ríe.

-¡No te burles!-

-Lo siento...-

-De todas maneras te ves hermosa cuando te burlas... ¿Recuerdas cuando me golpeaste?-

Volvió a reír.

-Sí.-

-No fue un golpe tan malo después de todo.-

-Draco Malfoy, ¿con que flirteando conmigo otra vez?- Pone sus hermosas manos en ambas caderas.

-Solo quiero demostrarte...-

-Ya lo sé, ya lo sé. Pero sabes que yo no soy como las otras chicas.-

-Por eso me enamoré de tí.-

La has dejado callada por un buen rato.

-Acepta que te gusto, Granger -digo, Hermione-.-

-Eres guapo, y el chico que todas desearían tener -al menos las de Slytherin-.- No pudiste evitar sonreír ante esa afirmación.- Se supone que debería odiarte.- Al menos es sincera. -Sin embargo hay una parte de tí que me atrae mucho.- Tu corazón da un salto, no puedes evitarlo y la abrazas fuertemente.

-Sostén ese sentimiento.- Le susurras al oído.

-Creo que puedo hacerlo...- Te contesta, sintiéndose confortable entre tus brazos.

-Te amo, Hermione Granger.- Por fin encontraste el momento perfecto para decírselo. -Y te lo juro, por mi Madre, que si me aceptas seré el mejor novio que jamás hallas tenido.

-Pero seguirás actuando como un idiota ante los demás, eso seguro.-

-Si tu no lo quieres así, no lo haré. Sabes que soy tuyo.- Algo estaba raro contigo, simplemente le acababas de declarar todo tu amor a Hermione, de la manera que menos esperabas.

Por otro lado podrías apostar que ella estaba roja como un tomate luego de escucharte decir eso, así que rompiste el abrazo para comprobarlo.

Evidentemente sus mejillas estaban ruborizadas, no como esperabas, pero lo estaban.


Hola (:

Aquí os traigo el último capítulo antes de entrar de nuevo a clases después de unas merecidas vacaciones! personalmente me gustó mucho escribir este capítulo; Draco se muestra tan romántico... XD

No tengo mucho que decir, simplemente espero que lo hayan disfrutado y en cuanto al blog de Trevor lo actualizaré algún día (aunque casi nadie lo tome en cuenta)... se me está haciendo un poco difícil pero no se preocupen, no me rendire!
No olviden de dejarme un comentario, ya que lo considero como un regalo de los Dioses!

Y para terminar como siempre un cálido saludo y abrazo a las fans!

Con amor, y mucha dedicación, Nathu.