Símbolo 26: Paranoia

Harry oyó otro ruido a sus espaldas y se dio vuelta. Sintió como si dejara de latirle el corazón: Ginny estaba entrando por el hueco de la pared (…). Ginny lo miró y esbozó una sonrisa radiante. Harry había olvidado lo bonita que era- o nunca se había fijado bien-, pero jamás se había alegrado menos de verla (…).

- ¡No puedo irme!- Gritó Ginny anegada en lágrimas de rabia.- ¡Toda mi familia está aquí; no soporto quedarme esperando en casa, sola, sin enterarme de lo que pasa…!

Su mirad se cruzó con la de Harry por primera vez. Ginny lo miró suplicante, pero él negó con la cabeza y ella se dio vuelta, disgustada.

- Insisto en que estás siendo ridículamente estúpido y ridículamente injusto conmigo.- Dijo, en voz lo suficientemente alta como para que toda la sala la escuchara. Todos parpadearon, confundidos, pues nadie se había percatado de su intercambio visual con Harry, no creían que ella estuviera hablando de Bill, y no entendían porque hablaba de su madre en masculino. Ron y Hermione, que comprendían todo, intercambiaron miradas nerviosas. Presentían que estaba por estallar la tensión contenida durante meses. Harry respiró profundo y contó hasta diez. Ante su inercia, Ginny volvió a mirarlo. Potter no pudo evitar pensar que estaba aún más hermosa con las mejillas sonrosadas y los ojos brillantes.- Harry, estoy harta de esa paranoia tuya.

La sala entera contuvo el aliento. Comenzaban a comprender.

- No es paranoia, Ginny. Creo que no eres consciente del riesgo que ya sufres, y del que sufrirías.

- ¿Qué no soy consciente¡Soy tan consciente como cuando tenía catorce años y te seguí al Ministerio a rescatar a Sirius¡Tan consciente como cuando tenía quince y defendí Hogwarts de la invasión de los mortífagos!- Chilló. Estaba histérica.- ¿Ahora no puedo porque tengo dieciséis¡Es retomadamente estúpido! Ya tuve bastante con lo que sufrí este año, sin noticias de ustedes tres. ¡Odiaba pensar que estaban en riesgo y yo no podía hacer nada al respecto!- Rompió a llorar en lágrimas de rabia e impotencia.- No voy a permitir que salgas a enfrentarte con Vol… - El nombre se le atoró en la garganta, no por miedo, sino a causa de un hechizo permanente al que los habían sometido los Carrows para impedirles pronunciar la palabra- ¡ese maldito bastardo, sin mi, Harry!

Cuando el estallido de furia de Ginny terminó, se hizo un silencio sepulcral en la Sala. Harry se acercó a la pelirroja y la tomó de las manos.

- Ginny, no es que yo piense que tu no eres capaz de defenderte sola.

- Bueno, no lo parece.- Masculló ella.

Harry suspiró.

- Pero tienes que entenderme, Ginny. No puedo permitir que te pase nada. Y si tú estás ahí afuera luchando, lo más probable es que yo solo pueda pensar en tu seguridad, y no en derrotar al innombrable. Porque ya te lo dije una vez, tengo que ser yo quién lo mate.

La pelirroja pareció desinflarse como un globo ante ese motivo y esa revelación. La rabia había desaparecido, y solo persistían la tristeza y un dolor profundo.

- ¿Y cómo se supone que yo pueda soportar aquí sin saber nada sobre ti?

Harry pareció olvidarse que lo los padres, los hermanos mayores y dos ex novios de ella. Le acarició una mejilla y apoyó la frente contra la suya.

- Tienes que soportar, Ginny. Porque es mi destino, y hasta que no lo cumpla, tú y yo no podremos hacer una vida normal.

Ginny asintió con la cabeza. Pero se separó de él y volvió a darle la espalda. Si continuaba cerca de él no se haría responsable de cómo reaccionara su cuerpo. Y si continuaba mirándolo a los ojos, quizás él se daría cuenta de que ella lo entendía, pero no lo aceptaba, y que pensaba escaparse en cuanto él le sacara los ojos de encima. Porque, si no sabía que ella estaba luchando, ¿cómo podría preocuparse? Percibió que Fred estaba por hacer un comentario sarcástico, pero Charlie lo calló con una mirada severa. Cho Chang tenía los ojos desencajados, pero en un momento así, ni eso podía consolarla.

- Está bien. Está bien, me despediré de ustedes ahora y...

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Los lost momment son algo así como el pan de mi vida desde que terminó el 7mo libro. Sigo indignada por el trato que se le dio al personaje de Ginny, y si solo puedo remediarlo con mi imaginación, así lo haré. Gracias por las felicitaciones, etc. Me encanta sentirme leída, es todo lo que necesito para poder sguir escribiendo.

Lean, escriban, sueñen, amen, sonrían

Estrella