Nota de Autora: Espero que la hayan pasado muy bien estos últimos días, otra vez me aparezco para traerles otro capítulo de Code For Survival, estoy tratando de retomar el paso... y ahora la traducción no está muy lejos de la historia original... acabo de terminar detraducir el último capítulo publicado (no se preocupen que no es este).
Ah, y como se enterarán al final, la votación de la pareja ya ha concluido así que se hizo definitivo. Espero que aún sigan leyendo la historia sea cual sea el resultado.
¡A leer se ha dicho!
En la noche siguiente, Tsuna se encontró sentada en su pupitre, llenando una aplicación para poder entrar a un club. No era nada especial, solo un club de videojuegos que se juntaba todos los días después de la escuela por una hora. Mientras giraba su lápiz entre sus dedos, ignoró descaradamente las miradas que Laito le estaba dirigiendo— ¿Te vas a unir a un club, Slut-chan?
Doblando la hoja, se la guardó en el bolsillo y continuó ignorando al vampiro. Levantó la mano y esperó pacientemente al que el profesor levantara la mirada de su novela romántica y reconociera su existencia. Mientras lo hacía, pudo sentir que se le paraban los pelos de la nuca cuando sintió la punzada de un lápiz en su espalda. Las agudas punzadas se intensificaron con lentitud hasta que juró que Laito estaba tratando de atravesarla con el lápiz— ¡Tanaka-sensei!
El profesor levantó la mirada con un ceño fruncido en su feo rostro— ¿Sí?
—¿Puedo ir al baño, por favor?
El hombre hizo un ademán con la mano y Tsuna se paró y se fue del salón de inmediato. Sin embargo, cuando cruzó la puerta, Laito la siguió justo detrás. Se rodeó con los brazos y continuó ignorándolo mientras se encaminaba a la pequeña caja que estaba llena de consultas estudiantiles y cosas así— Slut-chan, no me vas a ignorar otra vez, ¿o sí?
No era que lo estaba ignorando... de acuerdo, esa era la razón. Había decidido aprovechar lo mejor que pudiera de la secundaria y con reconocer la existencia del vampiro todo lo que hacía era traer un peso a la escuela con ella. Wow, normalmente era lo opuesto. Llegando a la pequeña caja de madera, metió la nota en la angosta abertura antes de darse la vuelta para solo ser aprisionada contra la pared por Laito—Esto está comenzando a sentirse como un deja vu.
—¿Y eso por qué, Slut-chan?
Ella apartó la mirada— Tú y tus hermanos aman empujarme contra la pared.
—¿Quieres que seamos más creativos?
Abrió la boca pero luego pensó en lo que estaba diciendo ¿Realmente se estaba quejando de lo poco creativo que un vampiro era cuando la aprisionaba contra algo? Apoyó la cabeza contra la pared fría y cerró los ojos— No, Laito, no quiero que seas creativo —abrió un ojo—. Si tienes hambre será mejor que te apures antes de que nos metamos en problemas.
—¿Te estás ofreciendo a mí?
—¿Sí?
Una sonrisa de suficiencia apareció en el rostro del joven— Entonces espero que no sea inconveniente si acepto la oferta.
...
Se acercó y desató el moño rojo que rodeaba su cuello y mordisqueó la piel ya dañada. Ella dejó escapar un suspiro e inclinó su cuerpo hacia delante, una acción que hasta sorprendió al vampiro y a la vez lo deleitó. Era tan distinto a la primera vez que probó su pequeño cuerpo, lo tanto que ella se había resistido aquella noche. Aún sabía horrible, eso era de esperarse, pero ahora era mucho más tolerable de lo que había solido serlo. Acercándola más a su cuerpo, penetró la piel con más fuerza, extrayendo más sangre. Podía tolerar el sabor si pudiera continuar oliendo ese extraño aroma que siempre le acompañaba.
No lo diría en voz alta pero verdaderamente disfrutaba de la mera presencia de Tsuna. Ella era un juguete divertido cuya personalidad tenía muchas facetas y que también podía gritar tan bien como cualquier otro juguete. Su idea extraña de que el mundo acabaría a causa de zombis y de que había un dios era tan entretenido. Pero ahora que podía ver que ella quería que tomara su sangre y que quería su cuerpo, la joven se estaba convirtiendo en un juguete infinitamente curioso. Ayudaba que el tenerla así también irritaba a los demás. Podía ver esas miradas de odio y enojo que los otros le enviaban cada vez que la tocaba o trataba de tomar su sangre en frente de ellos. Todas estas cosas se juntaban para hacer su vida inmortal mucho más interesante de lo que jamás lo había sido.
Luego de remover sus colmillos la miró. La sangre le había subido a las mejillas y pintaba su rostro normalmente oscuro de un rojo vívido. Su aroma era fuerte y pesado, tornándose cada vez más erótico con cada segundo, rogándole que la hiciera suya contra la pared. Le corrió algunas de las hebras azul claro del rostro, se inclinó y la besó en los labios, sacándole una sonrisa arrogante cuando oyó una pequeña exclamación de sorpresa.
Se separó y la observó limpiándose vigorosamente la boca con el dorso de la mano— ¡Me besaste!
—Tú eres la que se quejaba de lo aburrida que era la vida —le acarició el labio inferior con el pulgar—. Solo estaba intentando hacerlo más interesante para ti.
—Y fallaste, miserablemente.
La chica se acomodó la ropa y se giró en sus talones, alejándose a toda velocidad por el pasillo. Él la observó con una sonrisa de superioridad dibujada en la cara para después marcharse en busca de alguna chica desprevenida con la que pudiera jugar. Aquella muchacha era realmente divertida.
...
Mientras se apresuraba por los pasillos, Tsuna estaba desesperada por llegar a la limusina a tiempo. Ishiyo le había pedido que se quedara por unos minutos para que la ayudara a sacar unos libros de unas cajas y guardarlos, así que ahora tenía solo cinco minutos de carrera para llegar a la limusina antes de que Reiji la fuera a buscar. La idea hizo que un escalofrío le recorriera por la espalda mientras movía las piernas en un intento desesperante por correr más rápido. Sin embargo, por la velocidad en la que se estaba desplazando y los pensamientos que la plagaban, no vio y colisionó con alguien, haciendo que cayera hacia atrás con un golpe incómodo a la cabeza.
—¡Tsuna!
Pestañó tratando de deshacerse de los puntos que habían aparecido en su visión, pero dejó que la mano ofrecida la ayudara a ponerse de pie. Cuando los puntos finalmente se desvanecieron, abrió los ojos con sorpresa y vacilantemente dio una paso hacia atrás—H-hola, Peter.
El chico frunció los labios mientras la contempló— Oye, ¿te encuentras bien? Nunca fuiste así de torpe en Nuevo México-
—Sí, pues, tengo que irme.
Le pasó por al lado, intentando llegar a la limusina. Ahora solo le quedaban tres minutos y con la multitud no había manera de que llegara a tiempo— ¿No me vas a hablar?
Sobándose la muñeca, se mordió el labio y luchó por contener la respuesta que quería salir de sus labios. Realmente quería hablarle y ser su amiga pero no que los vampiros pensaran que él era importante para ella. Otorgándole una mirada, sonrió un poco cuando notó algunos de los cambios desde la última vez que lo había visto. Su cuerpo era estaba un poco mas torneado como si hubiese comenzado a hacer pesas y su cabello castaño oscuro estaba más largo, un poco le llegaba a los ojos. Sin embargo, esa mirada de preocupación que hacía que se le arrugara la nariz aún permanecía intacta y un sentimiento cálido inundó su ser gracias a esto.
Suavizándose un poco, le dijo— No puedo hablar ahora mismo.
Él pestañeó y levantó una ceja frondosa— ¿No puedes hablar cuando estás caminando por un corredor? ¿Es eso una ley o algo por aquí? Porque veo a todos los demás conversando.
Las comisuras de los labios de la chica se curvaron en una leve sonrisa. Sí, todavía seguía siendo un cretino sarcástico, a veces le recordaba un poco a Reiji. La memoria del vampiro estricto hizo que le regresaran los sentidos, por lo que se giró y alejó a Peter—Escucha, te hablaré en otra ocasión, solo deja que me vaya a casa.
Dándose la vuelta, corrió a todo lo que da, saliendo por las puertas principales y bajando los escalones. En el momento que se escurrió dentro de la limusina, prácticamente pudo sentir la mirada de Reiji derritiéndole la piel. Acomodando su falda, bajó la mirada y se movió un poco mientras este continuaba contemplándola con esos ojos granate implacables— Llegas tarde.
—Lo siento...
—En esta última semana, tu necesidad de desobedecer reglas básicas se ha vuelto una molestia —dijo—. Creo que es hora de que te eche un vistazo para ver cuál es el problema.
Ella apretó los dientes cuando Ayato la agarró, casi sentándola sobre su regazo en el proceso— ¡No llevarás a cabo ninguno de tus malditos experimentos raros con ella!
¿Experimentos? Rápidamente se había enterado de que todos los vampiros tenían alguna peculiaridad, pero siempre había tachado a Reiji de alguien que hacía las cosas "al pie de la letra". Nunca se había imaginado que fuere alguien que le gustara la ciencia, aunque su increíble desempeño en la materia debería de haber sido una indicación evidente. No obstante, el hecho de que querría experimentar con ella sonaba como algo sacado de una historia de terror.
Un resoplido se le escapó ante el pensamiento, haciendo que Ayato la mirara— ¿Qué es tan divertido?
Negó con la cabeza y se quedó en silencio el resto del viaje hacía la mansión. Tsuna fue la primera en salir cuando la limusina se detuvo, pero fue rápidamente retenida por Reiji. Le agarró de la muñeca cuando intentó subir las escaleras— Nunca dije que podías irte.
—Lo siento, Reiji-san.
Educadamente, tan educado como se podía ser con un vampiro, esperó a que juntara sus libros y lo siguió mientras entraban a la mansión. Se percató de que Subaru la miraba, tenía los labios fruncidos en un línea fina pero sus ojos rojos se veían sumamente pensativos. Cuando se dio cuenta que lo estaba mirando, él desvió la mirada y emitió un leve gruñido. Después de subir las numerosas escaleras, eventualmente llegaron a su oficina y le hizo un ademán hacia una mesa pequeña que se encontraba adyacente al escritorio. Era redonda, estaba hecha de madera de color claro y en las patas habían diseños tallados encantadores. Parecía algo sacado del cuarto de una princesa y ella se preguntó en silencio de dónde habría venido.
Se sentó en la silla y lo observó colgar su chaqueta escolar antes de regresar a la mesa y tomar asiento. Juntando las yemas de los dedos enguantados, la observó por varios segundos, el silencio haciéndose espeso en el cuarto— ¿Ahora que sabes de tu linaje, crees que te da algún poder en esta casa?
Ella arqueó una ceja— ¿Eh?
—Recientemente has comenzado a romper reglas y quiero que entiendas que a pesar de que eres una Sangre de Plata no estás en la posición de creer que puedes influenciar tu destino en esta mansión —el joven se reclinó en su asiento—. Nos perteneces como nuestra comida desde el momento en que te trajeron aquí y nada en este mundo cambiará eso. Incluso si eres la nieta de Jane, aún morirás en este lugar.
—¿...Qué tiene que ver mi abuela con todo esto? —Dijo— Sé que era una sangre de plata pero eso no significa mucho o si no, no estaría aquí ahora mismo.
Él se rió siniestramente—Es verdad... pero la historia está llena de los errores de nuestros predecesores. Ya terminé de hablar contigo, hora de tu castigo.
Abrió los ojos de par en par cuando el vampiro se puso de pie con una sonrisa formándosele en el rostro. Hundiéndose en la silla no tuvo tiempo ni de luchar contra él cuando la levantó bruscamente y la empujó al suelo, su sombra ominosamente cayendo sobre ella.
...
Nota de Autora: ¡Y, listo! Así que Reiji plantó un pensamiento en la cabeza de Tsuna... probablemente no es algo bueno. Algo más, la votación para esta historia ha concluido... ¡Aquí están los resultados!
Harem: 8
Shu: 8
Kanato: 6
Reiji: 3
Subaru: 3
Nadie: 3
Laito: 2
Ayato: 2
Wow, estuvo cerca en muchas ocasiones, ¡pero los fans han hablado y quieren un harem! Afortunadamente para todos ustedes, me las ingenié para saber exactamente como lo voy a hacer y al mismo tiempo mantener a los vampiros dentro de sus caracteres. Así que... eso es todo ¡Espero que todos hayan disfrutado leer este capítulo!
