Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.
Capítulo 24
A la mañana siguiente, Jasper se dirigió hasta la tienda de las chicas sabiendo que allí encontraría a Alice. Tenía ganas de verla a pesar de que se habían visto la noche anterior y de que habían pasado todo el día juntos. De todas formas, no tenía nada mejor que hacer.
Cuando entró dentro de la tienda, escuchó el sonidito de una campana justo sobre su cabeza, y levantó la mirada para darse cuenta de que allí estaba. No recordaba que hubiese ninguna campanita de esas en la tienda.
Alice levantó la cabeza del libro que estaba leyendo en cuanto escuchó que la puerta se abría, y sonrió de oreja a oreja al darse cuenta de quién era la persona que acababa de entrar.
-Pensaba que hoy tampoco vendrías –fue su saludo justo después de cerrar el libro con rapidez.
-Pues sí que piensas mal de mí –fingió ofenderse Jasper, caminando hasta el mostrador.
-¿Has venido a comprar algo? –le preguntó ella cruzando las piernas sobre el taburete que había detrás de la mesa.
-Te dije que compraría algo cuando tuviera una novia. Creo que aún no la tengo –se encogió él de hombros.
Alice frunció el ceño sin perder la sonrisa, y asintió lentamente.
-De acuerdo, ¿entonces tengo que pensar que has venido a verme a mí?
Jasper la observó fijamente, sin terminar de comprender su actitud. No sabía si le estaba preguntando aquello de verdad o sólo estaba fingiendo ingenuidad. Se dio cuenta de que aún no conocía del todo a Alice, pero estaba seguro de que no tardaría en hacerlo.
-Sí, he venido a verte a ti –optó por responderle con sinceridad, y supo que había acertado cuando la vio sonreír radiantemente. –Y, en realidad, también he venido a decirte algo.
-¿Ah, sí?
Asintió lentamente, sin dejar de mirarla.
-Pues dispara –le urgió Alice, ansiosa por saber qué era lo que le tenía que decir.
-Dentro de poco te daré una sorpresa –le explicó Jasper con una sonrisa.
-¿Una sorpresa? –inquirió ella extrañada.
-Sí.
-¿Y qué sorpresa es?
-No te lo voy a decir. Si te lo dijera, dejaría de ser una sorpresa. Y además, aún tengo que prepararla.
Alice levantó una ceja y entrecerró los ojos a la vez.
-Pues no me has dicho nada interesante –murmuró cruzándose de brazos.
-Sólo quería intrigarte –respondió él encogiéndose de hombros, divertido por su actitud.
-Pues lo has conseguido. Ahora no dejaré de pensar en esa sorpresa hasta que me la digas –se enfurruñó, cruzando los brazos con más fuerza sobre su pecho.
Jasper comenzó a reír, negando lentamente con la cabeza, entretenido. Aquello era exactamente lo que quería.
-Tranquila, esta semana sabrás lo que es –quiso consolarla.
-¿Y no puedes darme una pista? ¿Una pequeña? –le pidió Alice haciendo un puchero.
Jasper la observó con los ojos entrecerrados, molesto por que aquella táctica siempre lograra convencerlo.
-De acuerdo. Sólo te diré que no saldremos de Forks.
-Eso significa que me vas a llevar a algún sitio, ¿no? –preguntó ella emocionada, y Jasper no pudo hacer nada más que asentir disgustado. Le había dicho más de lo que pretendía. –Pero…en Forks no hay nada… Como no me lleves a pescar… –murmuró Alice desencantada. –Y ya te digo desde ahora que no me gusta pescar.
Jasper volvió a sonreír.
-Tranquila, no te voy a llevar a pescar –le aseguró.
-¿Entonces adónde? –intentó enredarlo ella para que se lo dijera, pero él no cayó esa vez.
-Ahora tendrás que esperar para saberlo.
Alice volvió a fruncir el ceño e infló los mofletes en un gesto infantil.
-Eres malo conmigo –quiso hacerle sentir culpable haciendo otro puchero, pero Jasper se limitó a sonreír con diversión.
-No soy malo. Estoy seguro de que la espera merecerá la pena.
-Más vale, porque si después de todo esto no me gusta la sorpresa… –se quedó callada, pensando en una buena amenaza. –No volveré a besarte –le advirtió con seriedad.
-En ese caso, tendré que esforzarme para que te guste –le siguió Jasper el juego.
Alice asintió enérgicamente, pero se detuvo de repente para observarlo.
-Y… ¿mi primo sabe algo de esa sorpresa? –le preguntó interesada.
-No. Y no creo que vaya a ser demasiado productivo que se entere.
Alice volvió a asentir, con más lentitud que antes.
-De acuerdo. Entonces será algo entre tú y yo.
-Bueno, no del todo. Emmett también lo sabe. Además, no nos vamos a escapar ni nada. Simplemente iremos a un sitio –Jasper quiso mantener el misterio.
-Y no me vas a decir a qué sitio, ¿verdad?
-Te lo diré cuando llegue el momento –le aseguró Jasper haciéndose el interesante.
-¿Y cuándo llegará el momento? –volvió a cuestionar ella, ansiosa. Jasper, por su parte, resopló, comenzando a creer que estaba hablando con una niña de cinco años en vez de con una jovencita de veintidós.
-Ya lo sabrás –murmuró sin saber si comenzar a reír o marcharse de allí antes de que se pusiera nervioso.
-De acuerdo. Seré buena y no preguntaré más –colaboró Alice, juntando las manos sobre el mostrador como si de una chica tranquila se tratara. –Pero te pido que no tardes mucho en preparar lo que sea que estás tramando para que puedas decírmelo cuanto antes.
Jasper la observó con los ojos entrecerrados, sin poder terminar de creer lo serena que se encontraba en aquel momento.
-Sí…intentaré no tardar –aseveró, pensando en los planes que tenía para las siguientes horas y para esa noche. –Oye, tengo que irme.
-¿Ya?
-Tengo que preparar tu sorpresa. Aunque si quieres, puedo hacerla en otro momento y tardar más –la fastidió con una sonrisa divertida, pero Alice en vez de enfadarse, volvió a hacer otro puchero.
-Está bien. Haz lo que tengas que hacer… –murmuró resignada, dibujando círculos invisibles con el dedo sobre el mostrador.
-Ya te llamaré –le dijo guiñándole un ojo, dándose la vuelta para marcharse. La voz de Alice lo hizo detenerse:
-¡Oye! –volvió a girar sobre sí mismo para encontrarla observándole con los brazos cruzados. – ¿Te vas a ir así sin más? ¿Ni siquiera te vas a despedir de mí? –le preguntó con mala cara.
-Pero si ya me he… –antes de acabar la frase se dio cuenta de lo que le estaba diciendo, y se limitó a sonreír mientras negaba lentamente con la cabeza. Se acercó de nuevo al mostrador, y esperó hasta que Alice bajó del taburete y rodeó la mesa. –Tú ayer tampoco te despediste de mí –le recordó, rememorando el comentario de Emmett.
-Sí, pero porque ayer estaba mi primo delante. Hoy, en cambio, no hay nadie –refunfuñó ella, esperando a que fuera él el que diera el primer paso. Jasper se quedó sin argumentos para seguir "discutiendo" con Alice, por lo que se inclinó hacia ella y unió sus labios en un beso lento y profundo que deseó que no terminara jamás. Pero sí que terminó, aunque no tan tarde como había esperado. – ¿No tenías que irte? –le preguntó con una sonrisita divertida.
-Sí. Y me voy –le dijo antes de darle un beso cariñoso en la frente. –No te desesperes –le pidió justo antes de salir de la tienda, después de verla negar con la cabeza asegurándole que no se pondría nerviosa por la sorpresa.
En cambio, fue él el que pasó las siguientes horas y las siguientes noches nervioso. No sabía si Alice estaría dispuesta a pasar un fin de semana con él, pero estaba decidido a dejarle claro que no era su intención…aprovecharse de ella. Sólo quería despejarla un poco para que olvidara su estrés.
Emmett lo ayudó durante las siguientes noches para llevar los muebles hasta la cabaña, y no tardaron más de tres días en tenerlo todo preparado. Quedaba algo vacía porque la cabaña era una casa grande, pero aún así era acogedora. O eso pensó Jasper cuando la vio terminada.
Delante de la chimenea habían colocado un sofá de color crema, y debajo de éste había una alfombra de pelo del mismo color que contrastaba con la madera del suelo. También habían puesto bombillas y lámparas para que la cabaña estuviera iluminada por la noche, y se habían encargado de llevar alguna estufa para que Alice no se congelara. Con la chimenea no tendría bastante calor. Además, habían instalado una nevera y se habían asegurado de que hubiera agua caliente. También habían trasladado una mesa de madera y un par de sillas para que pudieran sentarse a comer, aunque en ese caso, Jasper no podría hacer mucho. Por ese motivo, Emmett había comprado un pequeño congelador y lo había puesto en el sótano para que Jasper pudiera tomar sus raciones de sangre diarias.
Habían decidido que en el segundo piso sólo amueblarían un par de habitaciones, a pesar de que Emmett había insistido en que tendrían suficiente con una. Jasper, por el contrario, había decidido hacer oídos sordos a los comentarios pervertidos de su amigo, y había colocado una cama en cada habitación. A pesar de que él no iba a utilizarla, era necesario guardar las apariencias frente a Alice. Ella debía seguir creyendo que Jasper dormiría en la habitación de al lado.
Finalmente, habían colocado un armario sólo en la habitación que ocuparía Alice, y también habían comprado un par de mesitas de noche y un par de lámparas para iluminar la estancia. Por lo menos, el cuarto no quedaría tan vacío.
-Ya tienes listo tu nidito de amor –le había comentado Emmett una vez terminaron de amueblar toda la cabaña, y Jasper se limitó a observarlo con el ceño fruncido. De todas formas, debía darle las gracias por todo:
-Muchas gracias por lo que has hecho –le dijo dándole unas palmaditas en el hombro.
-Ya sabes que no hay de qué. Pero como recompensa, exijo todos los detalles de este fin de semana –le advirtió, subiendo y bajando las cejas en un movimiento insinuante que Jasper decidió ignorar.
El jueves por la tarde llamó a Alice para explicarle al fin aquella sorpresa que tantas ganas tenía por conocer. Aunque, finalmente, había decidido no explicárselo todo. Todavía quería mantener algo de misterio.
-¿Me vas a explicar ya de qué se trata tu sorpresa? –no se sorprendió al escuchar aquel saludo. Había contestado a todas sus llamadas de la misma forma desde que él le había dicho que tenía una sorpresa para ella.
-Pues sí. Hoy te explicaré algo más.
-¿Significa eso que aún no me lo vas a decir todo?
-Exactamente –asintió él a pesar de que Alice no podía verlo. Sonrió cuando la escuchó resoplar. –Aunque si lo prefieres, puedo no decirte nada.
-No te atrevas –murmuró ella con seriedad a través de la línea. –Va, dispara.
Jasper sonrió al sentir su ansiedad, y se tomó su tiempo para elegir las palabras adecuadas:
-No sé si te apetecerá pasar el fin de semana conmigo.
Durante algunos segundos sólo escuchó el silencio, y aquello lo preocupó.
-¿Contigo? ¿Sólo contigo? –la oyó preguntar sorprendida.
-Sí –permaneció expectante, a la espera de su respuesta:
-Creo que sí me gustaría –se hizo la interesante, y Jasper rodó los ojos a pesar de que estaba feliz por su respuesta.
-De acuerdo. Entonces abrígate bien y pon en tu maleta ropa de abrigo.
-¿Vamos a ir a esquiar?
-No. Será un fin de semana tranquilo, pero el sitio al que vamos hace frío –y era cierto. Incluso aún estaba nevado allí arriba. Sólo esperaba que Alice no pillara un resfriado por su culpa.
-Ajá. Está bien –respondió ella. –No sé qué les voy a decir a mis tíos, pero ya se me ocurrirá algo.
-¿Pasaría algo malo si les dijeses que vienes conmigo? –Jasper se sintió algo desilusionado, aunque después pensó que tal vez fuera mejor de ese modo.
-No. Pero no quiero que mi primo se entere. Aunque es probable que se entere de todas formas. Así que no sé. Ya veré lo que hago –la escuchó planear, hablando más para ella misma que para él.
Jasper rió a través del teléfono, imaginándola frunciendo el ceño mientras pensaba en una buena forma para explicarles la situación a sus tíos.
-Pasaré a buscarte mañana a eso de las… ¿Seis? ¿Te va bien?
-Sí. Me saltaré la última clase y tendré más tiempo para preparar las cosas –le explicó, y él alzó una ceja al escuchar parte de su plan. ¿Era necesario que se saltara una clase? No, pero sabía que Alice haría lo que le viniera en gana, por lo que decidió no contradecirla.
-Como quieras.
-Pues entonces, hasta mañana –se despidió de él, y Jasper sintió que estaba sonriendo. Colgó antes de que pudiera contestarle, por lo que dejó el teléfono móvil sobre la mesa del comedor.
Tenía la sensación de que aquel fin de semana iba a cambiarle la vida totalmente, y esperó que fuera para bien.
Pues no sabe lo que le espera, aunque no quiero adelantar nada... ;P
Espero que os haya gustado el capi de hoy y que me lo digáis con un bonito review, que ya sabéis que es el único sueldo que recibimos ^^
¡Nos leemos el viernes!
XOXO
