Este capitulo inicia con un sueño , los personajes no me pertenecen . Los veo abajo.


Estoy de pie en el Circulo de la Ciudad, intento abrirme paso entre la gente que está ahí, de pronto vislumbro el asta de una bandera y de pie junto a ella los veo, veo a Taylor intentando cargar a su hermano Grant, de pronto mi pequeña levanta la vista al igual que la gente que nos rodea. Paracaídas. Los niños saben que hay en ellos, comida caliente, medicinas, regalos, intento captar la atención de mi hija pero parece que ella no me ve puesto que abre las cuerdas como puede con una mano mientras que con la otra intenta sostener a su hermano, de pronto nuestras miradas se encuentran y sus labios forman la palabra mami, comienzo a empujar a la multitud intentando llegar a ellos pero ya es tarde unos veinte paracaídas acaban de estallar incluso el que ella tomo.

-¡TAYLOR, GRANT!- grito y sé que estoy llorando las baldosas del lugar están llenas de sangre y cubierta de miembros diminutos a lo lejos veo a Gale sonriendo de forma maliciosa pero no voy hacia el corro hacia el lugar donde estaban mis hijos, sus cuerpecitos están destrozados no llegue a tiempo, levanto la mirada y vislumbro una trenza rubia y una cola de pato que ha formado su camisa.

-¡PRIM! ¡CORRE PRIM!- ella parece escucharme y sus labios forman mi nombre, entonces es cuando estallan los demás paracaídas…

Me despierto de manera brusca de tal forma que logro sentarme en la cama, aun es de noche, mi respiración es agitada el recuerdo de ese sueño me abruma y comienzo a sollozar, de pronto unos brazos me rodean por la cintura y siento como recarga su cabeza en mi hombro.

-Tranquila solo fue un mal sueño, no fue real- dice el chico del pan

-No llegue a tiempo Peeta, los paracaídas los mataron, vi como…como se convertían en pequeños cuerpos desmembrados, no llegue a nuestros hijos- le digo llorando aun más fuerte – No llegue a ellos y no llegue hasta Prim…

-Shhh… tranquila solo fue una pesadilla ellos están bien, Grant y Taylor están en sus recamaras, y Prim…- suspiro y deposito un beso en mi cabeza- Prim está en un lugar parecido al prado de la canción que sueles cantarle a nuestros hijos.

No sé cuánto tiempo estuvimos así abrazados en silencio, escuchaba el sonido de su corazón, ese sonido que a partir de la segunda arena supe que se había vuelto mi favorito, sonrío con tan solo pensar que sobreviví sin ese glorioso sonido durante casi un año entero, entre la guerra y nuestro acercamiento, de pronto una pregunta algo extraña se viene a mi mente, y me avergüenza no saberlo así que levanto la vista y busco esa mirada que le heredo a nuestra pequeña.

-Peeta…- el me mira con una sonrisa dibujada en su rostro- ¿Cuánto tiempo llevamos de casados?- me siento ridícula por no recordar cuanto tiempo llevo siendo la señora de Mellark, el me mira sonriente y yo siento como me ruborizo

-¿De verdad no sabes?- pregunta el con media sonrisa, y yo niego con la cabeza sin embargo antes de que él diga algo intento justificar la razón por la cual "no lo sé".

-No es que no lo sepa, lo que sucede es que cada día junto a ti es fantástico, tanto así que tengo la sensación de estar a tu lado desde el día en que me arrojaste aquel pan- el sonríe aun más- No tienes ni la menor idea de cómo me sentí cuando me dijeron que te habían capturado, sentí que las cosas como las conocía ya no serian iguales…

-Y ¿lo fueron cuando regrese? ¿Cuándo nos volvimos a acercar?

-No- le dije muy seria, y su rostro paso de felicidad a un dejo de sorpresa mezclada con duda, yo sonreí ante su expresión – No fueron iguales, cambiaron por completo pero el cambio fue para bien, fue el mejor cambio que pudieron haber tenido.

La sonrisa de mi esposo regreso a su rostro, nos besamos y nos volvimos a recostar en la cama, ninguno de los dos hablo, estuvimos abrazados en silencio, la respiración de Peeta disminuyo y fue cuando me di cuenta de que se había quedado dormido, levante mi rostro y lo vi dormir, se veía tan tranquilo, le bese la frente y me levante de la cama, salí de la habitación y me dirigí a la de mi niña abrí lentamente la puerta y me quede de pie en el umbral, su cabello estaba revuelto y en su rostro se dibujaba una sonrisa estaba totalmente destapada abrazando al peluche que alguna vez fue de Prim, me acerque a su cama y la arrope, en ocasiones era tan parecida a mi patito pero en algunas otras era tan parecida a mí, pero sí de buscar las palabras correctas se trataba era igual a Peeta.

Después de salir de la habitación de Taylor camine hacia la recamara de Grant, seguramente estaba despierto, Effie había descubierto semanas atrás que se levantaba cinco minutos antes de su hora de comida y pasados esos minutos comenzaba a llorar, a sus dos meses podía decir que era muy astuto y al parecer seria más tranquilo que su hermana, entre a su habitación y tenía razón estaba despierto jugando con sus manitas.

-Hola cariño- le dije mientras lo sacaba de su cuna – Vamos a ver ese pañal y después te daré de comer mi niño

Una vez que le cambie el pañal me senté con él en un sillón que había dentro de su cuarto, esta vez Johanna no había hecho una mecedora para el cuarto si no que hizo una cajonera, el sillón había sido regalo de Effie y Haymitch quienes ahora vivían juntos, comienzo a darle de comer a mi pequeño mientras le tarareo la misma canción que le cante a Rue, aquella canción que mi padre nos cantaba a Prim y a mi antes de dormir. Mi pequeño termina de comer y se queda un ratito más despierto después bosteza y comienza a cerrar sus ojos.

En cuanto me cercioro que está dormido lo coloco en su cuna y lo arropo, no sé porque pero no tengo sueño y no quiero despertar a Peeta así que bajo a la sala y del librero que hay ahí tomo aquel libro que empezó como una terapia, un libro que relata todo lo que vivimos, lo abro justo en la página en la que esta una imagen de Lady lamiendo la mejilla de Prim, suspiro porque si algo me hubiese gustado compartir con mi hermana eran mis embarazos, acaricio la imagen mientras siento como las lágrimas comienzan a salir.

-Patito, los adorarías y ellos a ti…ellos a ti…-estrecho el libro contra mi pecho y me dirijo a la puerta trasera la abro y salgo al jardín, la noche es un poco fresca pero eso no me importa camino hacia la banca que pusimos frente a las primroses que años atrás Peeta planto en honor a ella, me siento en la banca y observo a aquellas flores mientras las lágrimas siguen saliendo.

-Lo siento, lo siento, lo siento…lo intente, quise llegar hasta ti pero no pude…no pude- comienzo a sufrir un ataque de llanto y cientos de imágenes de Prim vienen a mi mente, algunas de cosas que pasaron y otras creadas por mi imaginación como el verla a mi lado el día de mi boda, durante mis embarazos y en los cumpleaños de Taylor, cuidando de Grant, siempre sonriendo.

Escucho unos pasos acercarse a mí y después siento como me colocan un chal, sus brazos me rodean y yo recargo mi cabeza en su hombro, no tengo que mirar para saber que el que está a mi lado es Peeta, su ropa huele a pan recién horneado es increíble que por más que la lave ese olor nunca se vaya incluso la casa ha llegado a oler de aquella manera aunque Effie diga que huele a una extraña mezcla de bosque y pan, de pronto siento como algo moja mi mano, al levantar la vista veo a mi chico llorando, no tengo que preguntar el porqué ya que la respuesta es obvia pero aun así el lo dice.

-Me hubiera gustado que mi padre conociera a sus nietos, no sabes lo feliz que hubiera estado como los consentiría y mi madre puede que pareciera un mujer muy estricta pero los adoraría y mis hermanos supongo que entre ellos y Prim hubieran sido los tíos mas consentidores de todo Panem- yo solo asiento pues se que tiene razón, nos abrazamos mientras ambos dejamos salir lo que sentimos

-Hoy cuatro años.- dice él de pronto, lo miro confundida y a pesar de que aun tiene el rostro húmedo me dedica una tierna sonrisa- Hoy es siete de mayo, y si las cuentas no me salen mal, hace cuatro años nos casamos.

- Hace cuatro años…que rápido pasa el tiempo…- le dedico una sonrisa mientras con el pulgar limpio una lágrima que se ha colocado en su mejilla - Feliz aniversario- rompo la distancia entre nosotros y le doy un beso cargado de amor. Nos separamos un poco mientras recuperamos el aliento

-Feliz aniversario- dice el contra mis labios, se pone de pie y me tiende una mano entramos a la casa y después de colocar el libro en su lugar subimos a nuestra habitación donde nos acostamos en la cama y nos abrazamos, no dormimos más y no hablamos solo nos abrazamos, desde la ventana veo como el cielo se tiñe de un color anaranjado y cierro mis ojos dejándome arrastrar por el sueño, porque sé que en unas cuantas horas el olor a pan recién horneado me despertara y me recordara que la vida es buena.


Hola! ¿que les parecio el capitulo?lamento no haberlo subido antes, estaba haciendo trabajos finales de la uni, pero en fin aqui esta, falta poco para el final, pero por mientras les agradezco sus reviews y espero que en este capitulo me dejen tambien.

Los quiero, los veo el siguiente capitulo

Resa xx