De nuevo les recuerdo que nada es mío, los personajes son de Stephanie Meyer y autora de la historia es Payton79, yo solo traduzco.
Mi compañera de armas está presente una vez más en esta traducción, gracias a mi querida Beta Erica Castelo por corregir todos mis horrores.
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Capítulo 24 – Invasión
…No podía ver quién estaba de pie en el pasillo, pero la voz chillando con fuerza "¡Sorpresa!" era una que reconocería dormida.
El shock de Edward era indudable cuando saludó, "Oh, hola, um, no los esperábamos. Entren."
¡Mierda!…
EPOV
Al quedar cara a cara con Renée y Charlie, cargados de globos azules y un gigante oso de peluche, mi mente empezó a trabajar a toda velocidad, repasando todos los pequeños detalles en el departamento que podrían ponerlos sobre aviso de que Bella y yo no estábamos en verdad en una relación. Sabía que Bella había planeado decirles con el tiempo que habíamos tenido un rompimiento amigable, pero estaba seguro que no tenía intenciones de hacerlo ahora, justo después que nuestro hijo naciera. ¿Por qué estaban aquí de todos modos, sin darnos una advertencia?
Renée saltó y arrojó sus brazos a mi alrededor mientras Charlie palmeaba mi hombro con aprobación. Por supuesto, después que los dejé entrar, no perdieron un segundo en pasar junto a mí y bañar a Bella de felicitaciones y elogios.
Cuando estaba por cerrar la puerta, noté dos maletas en el pasillo y pensé que era seguro asumir que pertenecían a los padres de Bella. Con un suspiro de resignación, las agarré y las puse dentro junto a la entrada. De verdad me agradaban los Swan, y estaba seguro que Bella estaba feliz de verlos, pero no creía que el día que volvimos a casa del hospital fuera el mejor momento para huéspedes.
Cuando me di la vuelta de nuevo, encontré que Renée ya lanzaba elogios a borbotones sobre el moisés junto a la ventana con esa voz chillona que las mujeres usan cuando están emocionadas por un bebé, mientras que Charlie le hacía caras graciosas a su nieto, que no era capaz de ver tal vez más allá de veinticinco centímetros.
Sacudiendo mi cabeza divertido, mis ojos encontraron los de Bella, que tenían la misma expresión de sorpresa que yo sentía sobre la invasión a nuestro hogar. Su mirada se desvió hacia las maletas junto a la puerta y sus ojos se ampliaron, pero antes de que cualquiera de nosotros pudiera decir algo. La voz de Renée hizo que nuestras cabezas se giraran en su dirección.
"Oh, no puedo creer que soy abuela a los cuarenta."
Charlie soltó un resoplido, ganándose una ceja alzada.
"De acuerdo, cuarenta y cinco," lo modificó.
La expresión divertida en el rostro de su esposo hizo evidente que esa tampoco era su verdadera edad, pero lo dejó pasar.
"¿Cómo tomaron la decisión de venir?" Bella preguntó para cambiar el tema. "¿Y cuánto tiempo se van a quedar?" La forma en que lo dijo me hizo sospechar que no estaba completamente feliz con la visita sorpresa de sus padres.
"Oh." Renée se acercó al sofá y se sentó a un lado de su hija. "Cuando Edward llamó para decirnos del bebé, no había nada que nos detuviera. Encendí la computadora y nos reservé el primer vuelo disponible. Pensamos que podríamos ayudarte un poco mientras te habitúas." Atrajo a Bella en un intenso abrazo, luego la soltó y continuó encogiéndose de hombros como disculpándose. "Pero tu papá tiene que volver al trabajo el viernes. De modo que tenemos que irnos el jueves por la tarde."
No estaba seguro qué exactamente habían planeado, pero Renée no había mencionado reservar una habitación en un hotel, así que asumí que querían quedarse con nosotros. Eso significaría una gran cantidad de cambios no previstos para Bella y para mí. Por supuesto, estaban bajo la presunción de que compartíamos una cama, lo que no sería un problema si estuviéramos en una verdadera relación. Por cómo estaban las cosas, la habitación que probablemente pensaban servía como habitación de huéspedes era en realidad mía.
Las palabras de Renée detuvieron mi preocupación por un momento. "Tienen un hogar muy lindo." Su mirada vagó alrededor, admirando su entorno por primera vez desde su llegada.
"Sí," Charlie se metió en la conversación. "¿Bella nos dijo que compraste este lugar?" Su voz sonó un poco sospechosa, probablemente preguntándose de dónde conseguiría un médico residente fondos para comprar bienes raíces.
"Así es. Mis abuelos me dejaron un fideicomiso, y supuse que comprar un departamento sería una buena inversión."
Charlie asintió de forma pensativa pero pareció estar de acuerdo, mientras Renée chilló.
"Oh, Bella, cariño, él parece un modelo y tiene un fideicomiso. De verdad le pegaste al premio gordo."
Bella hizo una mueca al escuchar "premio gordo," probablemente porque le recordó la visita de mi padre meses atrás. Sabía que no buscaba mi dinero, y estaba seguro que Renée tampoco lo estaba insinuando, pero la forma en que lo expresó alimentó las inseguridades de su hija. En su defensa, ella pareció notar la incomodidad de Bella y cambió velozmente de tema.
"Entonces, ¿cuál es la habitación de huéspedes donde vamos a dormir?" Preguntó con una sonrisa demasiado brillante.
Justo a tiempo, un llanto se escuchó desde el moisés junto a la ventana. Agradecido por la corta distracción, me acerqué y cargué a nuestro hijo, llevándolo con su madre para su comida. Después de ver a Bella ponerse cómoda, hice una seña a sus padres para que me acompañaran en un tour del departamento de modo que Bella y Christopher no fueran molestados. Me siguieron a regañadientes mientras los conducía hacia el cuarto del bebé porque era el lugar más inocuo por donde empezar.
"Oh, Edward, esto es realmente encantador," Renée dijo emocionada al entrar a la habitación pintada de muchos colores. "Y nuestra vieja cuna. ¡Es simplemente perfecto!"
Les había enviado unas cuantas fotos después de Navidad, pero tenía que admitir que solo podías captar el ambiente completo de la habitación si en verdad estabas dentro.
"El mural es exquisito." Renée pasó ligeramente sus dedos sobre la pintura en la pared. "¿Dices que lo hizo tu hermana?"
Asentí en afirmación. "Alice. Es diseñadora de modas. Siempre ha tenido talento para las artes."
"Lo tiene," la madre de Bella concordó apreciativamente. "Así que, ¿la conoceremos mientras estemos aquí?"
No había hablado con mi hermana desde el día anterior cuando dejó el hospital con el resto del grupo. Sin embargo, considerando la forma en que se había obsesionado con su sobrino, estaba seguro que se presentaría a nuestra puerta en las siguientes veinticuatro horas; aún más si averiguaba que los padres de Bella estaban aquí.
"Supongo," le respondí llevándolos a través de la puerta que conectaba con la recámara de Bella.
Antes de que pudiera dar cualquier explicación, Renée compartió sus pensamientos con nosotros.
"Oh, que conveniente es esto. Solo tienes que caminar unos cuantos pasos al cuarto del bebé. Recuerdo que tenía que correr a través del pasillo cada vez que Bella lloraba. Afortunadamente, ella fue una bebé modelo y prácticamente me permitía dormir por las noches." Se encogió de hombros mientras inspeccionaba la habitación más de cerca.
No estaba seguro si notó que no había evidencia de que yo viviera ahí o si tenía sus propias ideas sobre eso. Charlie permaneció tan callado como lo había estado desde que dejamos a Bella amamantando a Christopher.
Con un nudo en mi estómago, conduje a Renée y a Charlie a mi recámara, haciendo una silenciosa oración en agradecimiento porque Alice había venido y cambiado todas las sábanas el día anterior en preparación para nuestro regreso del hospital. Al menos no lucía como si acabara de dormir en la cama que se suponía solo era para huéspedes.
En cualquier caso, había ropa mía sobre el respaldo de la silla cerca de mi escritorio, y toda la habitación emanaba un toque masculino. Renée estudió cada detalle con una mirada curiosa, pero fue Charlie el que comentó la obviedad de que era mi habitación.
"Oh, hijo, ¿te vamos a robar tu cueva?" Preguntó riéndose entre dientes.
¿Cueva? ¿Eh? "La uso principalmente para estudiar." Hice una seña hacia los estantes llenos de libros de texto médicos. Luego recordé que tenía que dar una razón para que mi ropa estuviera en esa habitación en vez de nuestra supuesta recámara. "Y también decidimos convertirlo en mi vestidor, para no despertar a Bella o al bebé cuando tengo que vestirme e irme temprano al trabajo."
"¡Edward!" Renée me dio una sonrisa brillante. "Eres tan considerado. Desearía que mi esposo hubiese pensado en eso hace veinticinco años." Le dio una mirada asesina.
Si compartiera la inclinación de Bella a sonrojarme hubiese estado rojo como un tomate por el comentario de su madre. Afortunadamente, no era así, así que me apresuré a terminar el tour al mostrarles el medio baño y nuestro baño completo; contento de que al menos ahí no había nada fuera de lo ordinario ya que realmente lo usábamos juntos.
Cuando regresamos a la sala, Bella estaba sentada en el sofá, con un bebé por primera vez despierto recostado en sus muslos.
"Estás lleno, ¿tesorito?" Renée le preguntó a Christopher, cargándolo con una amplia sonrisa.
Bella no le quitó el ojo de encima a su madre mientras colocaba su pequeña cabeza en la curva de su codo, solo relajándose un poco cuando pareció estar seguro en sus brazos.
Renée estaba completamente ajena al escrutinio de su hija. "Oh mi… Sus ojos son del mismo tono de verde que los de Edward." Su voz sonó fascinada mientras su mirada parecía estar pegada al rostro de su nieto.
"¿Por qué estás tan sorprendida?" Charlie se rio entre dientes. "Después de todo, es su padre. No estabas sorprendida cuando Bella heredó mis ojos."
Miró a su esposo como si no comprendiera lo más obvio. "Tus ojos son de un aburrido color marrón. Hay millones de ojos como esos. Pero los ojos de Edward son un verde único. Bueno, ya no tan único." Tan pronto como terminó de corregir a un desconcertado y ligeramente ofendido Charlie, desvió su atención al bebé.
Mi mirada encontró la de Bella, mirando a los ojos que eran todo menos aburridos para mí. Mi memoria viajó a la primera vez que la vi, perdiéndome en ese hermoso marrón intenso. Justo ahora, parecía estar dividida entre la diversión y la molestia, pero tal parece que la diversión ganó cuando se encogió de hombros y sonrió.
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Ya que se supone que Bella descansara, y yo todavía no servía una mierda en la cocina, decidí ordenar pizza para cenar. Aunque Renée insistió que podía prepararnos algo, era nuestra invitada y los buenos modales decían que no se supone que nos atendiera. Además, no podía alejarse del bebé por mucho más de lo que le tomaba a Bella alimentarlo, de modo que pizza fue la mejor opción.
Después de una buena comida con cotilleo sobre la buena gente de Forks, Bella se veía exhausta. Para ser honestos, yo estaba casi molido. Aunque ella tuvo que llevarse la peor parte del trabajo con nuestro hijo, había tratado de demostrarle que estaba ahí y más que dispuesto para hacer tanto como me fuera posible hacer. Así que los últimos días habían sido agotadores para los dos.
Charlie y Renée nos aseguraron que estaba bien que los dejáramos solos y nos desearon que tuviéramos una buena primera noche en casa como una familia. Desde su llegada, Bella y yo no habíamos tenido un momento a solas para discutir cómo íbamos a manejar los arreglos para dormir. La dejé que entrara primero para que pudiera prepararse para dormir, y ya que no había objetado, supuse que estaba de acuerdo en hacer el papel de la pareja feliz de la forma en que lo habíamos hecho en Forks.
Un poco renuente, cargué a mi hijo dormido, con cuidado de no despertarlo, luego lo llevé a la habitación de Bella. Cuando entré, ella estaba de espaldas a la puerta, sin nada más que sus pantalones de pijama que colgaban de la parte baja de sus caderas y un sujetador negro. Aunque su vientre estaba, por supuesto, aún hinchado, desde mi punto de vista, ella se veía tan delgada y sexy como la chica que había conocido en el bar hace diez meses. Las curvas adicionales solo realzaban su atractivo.
Con mucha atención, y una erección inmediata, vi cómo estiró sus manos para coger la camisa de sus pijamas y lentamente la puso sobre su suave y cremosa piel. Oh, cómo me gustaría pasar mis manos por todo ese delicioso cuerpo. Solo entonces, el bebé en mis brazos empezó a despertarse, sacándome de un susto de mi estupor.
Al escuchar al bebé protestando, Bella se giró y se sonrojó con su acostumbrado color carmesí. "No te escuché entrar. ¿Has estado mucho tiempo ahí parado?" Sus dientes atraparon su labio inferior y empezaron a mordisquearlo.
"Um…" Tuve que aclarar mi garganta y sacudir el aturdimiento de mi cabeza. "No, acabamos de entrar." No había necesidad de hacerla sentir innecesariamente incómoda.
"Bueno, um, bien entonces." Dio un paso hacia mí, luego se detuvo y empezó a acercarse otra vez. "Um, ¿quieres que agarre a Christopher para que puedas cambiarte para dormir?"
Arrugué mi frente desconcertado antes de que entendiera lo que estaba diciendo. "Por supuesto. Gracias."
Le di el bebé a Bella, y caminó hacia la cama, acostándose en su lado de la cama con su espalda hacia mí, antes de escuchar los sonidos que indicaban que mi hijo estaba bebiendo de ella. Al darme cuenta que no me estaban viendo, rápidamente me quité mis jeans, mi bóxer y camiseta y me puse mis pantalones de pijama de franela y una camiseta gris.
Justo cuando terminé de poner mi ropa en una pila ordenada, Christopher debió haberse quedado dormido otra vez. Para salvar a Bella de tener que levantarse, me acerqué, cargué al bebé que dormía pacíficamente y lo llevé a la moisés a unos metros de distancia del lado de Bella de la cama. No pude contener una sonrisa divertida al pensar en su lado de la cama. Era su cama donde solía dormir sola, de modo que técnicamente era toda suya, pero igual que cuando nos quedamos en Forks, Bella había tomado el lado derecho, dejando la parte izquierda para mí. Una molesta pequeña parte de mi mente se preguntaba si era dónde Riley acostumbraba dormir, pero traté de desecharlo antes de obsesionarme con eso.
Cuando me di la vuelta, encontré los ojos de Bella en mí, mirándome especulativamente. "¿Um, vas a acostarte ya?" Me preguntó con timidez.
"Sí, claro."
Frunciendo el ceño ligeramente le di vuelta a la cama y me deslicé bajo las mantas del lado izquierdo. Acostado de espaldas, con mi mirada fija en el techo, estaba en el cielo y en el infierno al mismo tiempo. Cada noche de los últimos seis meses, había anhelado compartir una cama con la mujer que amaba. Ahora que estaba aquí, era un purgatorio; ella estaba tan cerca, pero tan lejos. Solo tenía que estirar mi mano a una corta distancia y podría ponerla entre mis brazos. Pero no podía hacerlo, porque ella no pensaba lo mismo que yo. Mientras que yo sabía que ella era La Indicada para mí, ella seguía protegiéndose del posible dolor al rehusarse a admitir que había algo más que amistad entre nosotros.
Me quedé ahí, considerando el lío en el que estábamos, tratando de idear una forma para convencer a Bella de darnos una oportunidad mientras las respiraciones a mi lado comenzaron a acompasarse y hacerse más lentas. Aunque estaba jodidamente cansado, no podía encontrar la tranquilidad para quedarme dormido. Mientras mi mente repasaba varios escenarios de mi confesión de amor por Bella, solo para lograr que huyera de mí, repentinamente, sentí un peso sobre mi hombro y un brazo rodeando mi cintura cuando Bella se acurrucó en mí.
Durante el día, podía negarlo todo lo que quería, pero cada vez que se quedaba dormida cerca de mí, inconscientemente buscaba el contacto físico. Aunque todavía no se me había ocurrido una solución para nuestras diferencias de opinión, la forma en que su subconsciente me aseguraba sus sentimientos puso una pequeña sonrisa en mis labios. Al rodear a Bella con mis brazos acercándola a mí lo más humanamente posible, al fin fui capaz de quedarme dormido.
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Despertamos como a las ocho de la mañana con el olor de panqueques. Ya que Bella seguía acurrucada firmemente a mí, solo podría haber sido Renée quién había asumido la tarea de preparar el desayuno. No aprendí mucho de mi madre, pero me parecía incorrecto que nuestra invitada nos sirviera.
Estaba más que reacio a dejar el cálido abrazo de Bella, considerando que solo tenía la oportunidad de tenerla así de cerca sin miedo a que se alejara mientras estaba profundamente dormida. Mientras seguía en conflicto sobre levantarme o no, escuché que Bella suspiró, luego sentí que despertó sobresaltada. Sabía que estaba avergonzada y sentía la necesidad de alejarse de mí, pero no iba a permitirlo.
"Buenos días, Becky. ¿Cómo dormiste?" Le pregunté, sosteniéndola firmemente.
No necesitaba verla para saber que estaba ruborizada de un color rosado.
"Dormí bien. ¿Y tú?" Respondió en voz baja.
"Fantástico."
Al parecer, el pequeño Christopher estaba de lado de su madre, porque empezó a llorar justo en ese momento, forzándonos a separarnos. Sofocando un suspiro de frustración, solté a Bella, salí de la cama y cargué a nuestro hijo.
"Buenos días, solecito. ¿Quieres desayunar? Está bien, amiguito, aquí tienes."
Con una sonrisa, lo coloqué en la cama junto a Bella, y después de compartir una mirada rápida con ella, los dejé a los dos para que mi hombrecito pudiera alimentarse sin interrupción.
Al entrar a la sala, vi a Charlie en el sofá con el periódico matutino, asintiendo hacia mí, mientras Renée estaba en la cocina con una sonrisa haciéndome señas para que me acercara.
"Buenos días, Edward. ¿Cómo estuvo tu noche? No escuché a mi nieto ni una sola vez."
Me senté en un banco frente a la barra del desayuno y le agradecí a la madre de Bella en voz baja por la taza de humeante café que colocó frente a mí.
"Despertó dos veces. Una estaba hambriento y en otra solo necesitaba su chupón. Pero las dos veces, estuve ahí antes de que en realidad empezara a llorar."
Cada vez que me había levantado lamentaba la pérdida del calor del cuerpo de Bella en mis brazos, pero ella siempre regresaba tan pronto como se quedaba dormida de nuevo. ¿Por qué no podía ser así mientras estaba despierta?
"Oh." Renée se emocionó mientras le daba vuelta a los panqueques en la sartén. "Mi hija tiene suerte de tenerte."
Sopesando sus palabras, recordé mi inquietud de que cocinara para nosotros.
"Um, no deberías hacer esto," le dije cohibido.
"¿Hacer qué?" Su pregunta salió con un tono confundido.
Mi mano subió a rascar mi cuello mientras trataba de encontrar las palabras apropiadas para no ofenderla. "Eres nuestra invitada. No tienes que cocinar para nosotros."
Se dio la vuelta con una sonrisa indulgente en su rostro. "Oh, tontito. No soy una invitada. Estoy aquí para ayudar y cuidar de mi hija mientras se recupera de dar a luz a mi nieto. Planeo cocinar, limpiar e incluso lavar la ropa. No es como no estuviera haciendo todo esto de todos modos si estuviéramos en casa. Solo que aquí, tengo la ventaja extra de pasar tiempo con los tres."
Tuve que tratar de pasar el nudo que se había formado en mi garganta cuando, una vez más, me di cuenta de lo diferente que era esta mujer frente a mí de mi propia madre. Mientras que Esme siempre había sido fría y distante, Renée tenía un enfoque práctico para todo. Pensó que su hija necesitaba ayuda, y se subió a un avión, atravesando medio país para hacer de empleada doméstica. ¿Es así como se supone que actúa una madre? Honestamente no lo sabía.
Al presentir mi agitación interna, la mamá de Bella rodeó la isla de la cocina, y sin una palabra, me atrajo en un abrazo maternal. Permanecimos así por un breve momento, antes de que Bella saliera de la recámara, sosteniendo al bebé contra su pecho.
Al ver a su hija, o más bien a su nieto, Renée me soltó en seguida y se apresuró a arrebatar al niño de los brazos de su madre mientras le daba un veloz "Buenos días," a una Bella atónita. Después de sacudir su cabeza con una sonrisa divertida en sus hermosos labios, Bella se acercó y tomó asiento junto a mí, inclinándose para olisquear mi café todavía humeante. El gemido que resonó en lo más profundo de su garganta hizo que mi polla se pusiera en posición de firmes en una fracción de segundo.
"Oh, lo que daría por una taza de eso." Hizo un puchero cuando me le quedé mirando, embelesado. Su suspiró me sacó de mi aturdimiento. "Parece que mamá está ocupada con nuestro hijo ahora. Bueno, estoy hambrienta."
Con eso, me levanté de un salto del banco, apresurándome a poner la mesa para el desayuno. Si no podía cocinar para ella, al menos haría todo lo demás que estuviera en mi poder para asegurarme que estuviera bien atendida.
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Era temprano en la tarde y Bella acababa de regresar de tomar una siesta en su habitación cuando se escucharon unos golpes impacientes. Teniendo una buena idea de quién podría estar tratando de derribar la puerta a golpes de esa forma, la abrí para ver a mi hermana viéndose emocionada quién—sorprendentemente—estaba acompañada por una Rosalie de apariencia irritada.
"Hola, señoritas. A qué debemos el honor de su visita, sin ningún tipo de aviso, debo añadir."
Ni siquiera había terminado de hablar cuando Alice pasó empujándome, seguida de Rose, que se encogió de hombros en disculpa.
"Alice está aquí para ver a su sobrino, y yo quería ver cómo estaba Bella."
Aunque sus palabras decían algo más, ella estaba estirando su cuello para ver algo detrás de mí; presuntamente a nuestro bebé. Tendrías que estar ciego para no ver la forma en que se le quedó mirando con anhelo cuando nos visitaron en el hospital. Nunca pensé que fuera del tipo que quisiera ser mami, pero al parecer hay más en ella de lo que ves a simple vista. Me pregunto si Em lo sabe…
Alice ya había abrazado a Bella en saludo y se había presentado con los padres de Bella cuando Rose y yo nos unimos al grupo.
"Oh Rose, ha pasado mucho tiempo," Renée saludó a la amiga de su hija con un cálido abrazo, luego se apartó para contemplarla completa. "Maldición, chica, te ves genial. ¿Es un hombre el que te hace brillar así?"
Nunca antes había visto a Rose sonrojarse, pero el hecho me hizo tener curiosidad de saber la respuesta.
"Um… no. No estoy viendo a nadie."
Entonces, o ella y Em apagan las luces o él le venda los ojos. Sabía a ciencia cierta que al menos estaban teniendo sexo casi todos los días. La expresión el rostro de Bella me dijo que no era el único que sabía o al menos lo sospechaba.
Aprovechando la distracción de Renée saludando a Rosalie, Alice agarró rápidamente a su sobrino de los brazos de Bella y se acercó a la ventana para hacerle cariñitos.
Mientras tanto, Charlie al fin apartó su mirada del juego en la pantalla plana y se acercó casi tímido para saludar también a Rose. Después de los saludos, entré en la cocina por el té que había empezado a preparar antes de que llegaran las visitas. Llevé la tetera y una variedad de tazas, así como las galletas que Renée había horneado hoy más temprano, a la mesita de café donde Bella, su madre y su amiga estaban conversando.
Justo cuando dejé la bandeja sobre la mesa, hubo otro golpe en la puerta. Las mujeres estaban tan enfrascadas en la conversación, y con la atención de Charlie exclusivamente en la televisión, al parecer era el único que había notado que había otra visita.
Sacudiendo mi cabeza, fui a ver quién estaba por unirse a nuestra fiesta improvisada cuando encontré a Emmett en el pasillo.
"Hola, hombre, ¿cómo te va?" Me saludó, con las manos metidas en sus bolsillos y su cabeza ligeramente agachada.
"Hola, Em, entra." Esto va ser divertido. Estaba ansioso por ver la reacción de los Swan al ver cómo él y Rose se lanzaban a la garganta del otro.
Tan pronto como entró al departamento, su radar integrado pareció alertarlo de la presencia de su némesis/follamiga. Eso resultó en sus ojos enfocándose en la hermosa rubia en el sofá sentada entre Bella y su madre. Las tres giraron sus cabezas para ver a mi amigo con expresiones diferentes. Mientras Bella parecía divertida, Rose se alternó entre miradas furiosas y ceños fruncidos y Renée lo vio con una mezcla de admiración y abierta simpatía.
"Renée, quisiera presentarte a mi amigo, Emmett McCarty. Fue a la universidad y a la escuela de medicina conmigo, e incluso trabajamos juntos hasta que me transferí a pediatría. Em, ella es la mamá de Bella, Renée Swan, y su papá," hice un gesto en dirección a Charlie que agitó su mano brevemente, volviendo su atención a ESPN, "jefe Charles Swan."
Renée se levantó del sofá y le tendió su mano a un Emmett de apariencia tímida. "Hola, Emmett, es un placer conocerte."
En mi periferia, Rosalie entrecerró sus ojos cuando él tomó la mano de Renée entre las dos suyas y la levantó para dejar un beso en el dorso.
"También es un placer conocerla, señora Swan. Ahora puedo ver de dónde sacó Bambi su gran atractivo."
El intensivo ataque del encanto de Emmett hizo que Renée se sonrojara con aún más intensidad que por lo general lo hacía su hija, mientras Rose rodaba sus ojos melodramáticamente.
"No tienes que seducirla. Puede que sea una mujer en el área metropolitana con la que no has dormido, pero está casada, por amor de Dios." Las palabras reprobatorias de Rose sonaron mordaces.
Bella cerró sus ojos con una expresión de exasperación en su rostro, al saber que los juegos estaban a punto de empezar, pero por esta vez, Emmett no pareció contestar el ataque. Soltó la mano de Renée lentamente y simplemente le dio una sonrisa afable. "No le haga caso. Solo está celosa," fue todo lo que dijo antes de mirar alrededor como si buscara algo. "¿Dónde está Triple C? Vine a iniciar el programa del genial tío Emmett."
Me tomó un par de segundos recordar que se supone que implicaba ese programa cuando la voz de Charlie, que no había escuchado en horas, interrumpió mis pensamientos.
"¿Triple C?"
Emmett se rio entre dientes. "Su nieto, Christopher Charles Cullen. Maldición, eso es un trabalenguas. Así que lo abrevié a Triple C. Suena mucho más genial de todos modos."
Charlie frunció el ceño, y por la comisura de mi ojo noté a Bella mordisquear su labio inferior. Por un momento, la habitación se quedó en silencio aparte del parloteo de Alice a nuestro hijo antes de que Bella empezara a hablarle con intensidad a su padre.
"Papá, um, ¿espero que no te importe que el apellido de Christopher sea Cullen?"
Yo mismo estaba sorprendido cuando ella me lo propuso voluntariamente hace unos meses, pero no había pensado en cómo sus padres tomarían nuestra decisión.
Antes de que Charlie pudiera abrir su boca para responder, Renée agitó su mano sin darle importancia. "Por supuesto que no, cariño. Tiene completo sentido. Así no tendrás que cambiar el nombre una vez que ustedes dos se casen."
Sentí que mi corazón se detuvo al escuchar las palabras de Renée, mientras Bella parecía estar tragando en seco. Admito, que en lo más profundo de mi mente, había estado pensando justamente eso, pero sabía que aún si Bella contemplaba esa misma idea, no lo hubiese admitido para sí misma.
Toda la habitación se quedó en completo silencio, esta vez incluso Alice pareció quedarse congelada por el shock. Después de varios minutos, Bella refunfuñó un "um, sí," antes de que Emmett nos salvara de mayor vergüenza.
"Entonces, ¿dónde está mi amiguito?" Recorrió el lugar hasta que sus ojos se posaron en mi hermana al otro extremo. "Oh, hombrecito. ¿Ya te está parloteando tu tía Tink? Veo que necesitas desesperadamente de un poco de tiempo entre hombres."
Con ternura, para un hombre de su complexión, tomó el bebé de los brazos de Alice y empezó a hablarle animadamente. Los ojos de Rosalie estuvieron fijos en él y Christopher todo el tiempo.
Rápidamente, después que todos tomamos té, Emmett se disculpó para llegar a su turno, y justo cuando se iba, Rose recordó de pronto que también tenía que estar en alguna parte. Bella y yo nos miramos, sabiendo sin lugar a dudas, lo que estaba a punto de pasar tan pronto como estuvieran fuera de la vista.
No mucho después, Alice tuvo que irse a casa para llegar a tiempo para cenar con Jasper, pero no sin intercambiar números con Renée, para lo que sea que lo hayan hecho.
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El jueves llegó más rápido de lo que pensé. Por un lado, estaba contento de volver a tener nuestra casa para nosotros solos. Por el otro, sabía que una vez que se fueran, tendría que volver a mi propia cama; algo que en realidad no estaba anhelando.
Aunque me había sorprendido su llegada repentina, había sido agradable tenerlos aquí. Renée fue una gran ayuda. Hizo todas las tareas que Bella normalmente haría, y con eso, le dio a su hija tiempo de recuperarse, y tiempo a los dos para pasarlo con nuestro hijo. Y le agradecí a Dios por enviarla aquí cuando Bella empezó a sentirse abrumada por sus hormonas dos días después de que llegamos a casa del hospital. Quería abrazarla cuando empezó a llorar por las cosas más tontas y lo hice, pero era difícil para mí verla tan triste sin una razón legítima. Renée, al haber experimentado todo eso, sabía cómo tratar con Bella, y las lágrimas se detuvieron después de un día.
La silenciosa presencia de Charlie, ya sea leyendo el periódico o viendo deportes, de alguna forma era tranquilizadora, y no podía evitar desear que mi padre fuera más parecido a él. No hablamos mucho pero su aceptación incondicional y silencioso apoyo a todo lo relacionado con Bella hizo que anhelara eso para mí.
Después que Renée nos dejó comida en el congelador que probablemente nos ayudaría a sobrevivir los próximos dos meses, nos despedimos con lágrimas en los ojos—bueno, Bella y su madre lloraron mientras Charlie y yo compartíamos un silencioso abrazo de hombres con un solo brazo. Luego los vimos subir al taxi que los esperaba. Había tratado de convencerlos de que me permitieran llevarlos al aeropuerto, pero insistieron en tomar un taxi y no interrumpir el tiempo con mi familia.
Era extraño estar de verdad solo nosotros tres por primera vez; sin ESPN en la televisión, sin el parloteo de Renée, solo Bella, Christopher y yo. Ya se habían cambiado las sábanas de la cama, y pasamos el resto del día holgazaneando en la sala; leyendo, viendo la miríada de expresiones fascinantes en el rostro dormido de nuestro hijo y comiendo algo de la cena que Renée había puesto en el congelador para nosotros.
Finalmente, llegó la hora de ir a la cama. No solo era la primera noche que no dormiría en la misma habitación que Bella, sino que también era la primera noche que pasaría separado de mi hijo por varios muros. Sin embargo, no tenía sentido luchar.
Cada una de las tres noches en la cama de Bella había sido más difícil que la anterior. La tentación de besarla en los labios para darle las buenas noches, de hacerle cucharita mientras estaba dormido o frotar mi erección mañanera contra su calor, crecía cada día de manera exponencial. Por mucho que había disfrutado de la cercanía, tenía miedo de ceder a mis deseos accidentalmente y presionarla cuando ella no estaba lista.
Como a las diez, Bella empezó a bostezar, y a regañadientes—o al menos tenía la esperanza que eso significara su titubeo—cargó al bebé durmiente y se levantó desgarbadamente para desearme buenas noches. Con gran tristeza, la vi entrar en su habitación y cerrar la puerta detrás de los dos.
Ese fue el momento que supe que solo sería cuestión de tiempo hasta que me abriera camino de vuelta ahí para estar con mi hijo y su madre.
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Pues sí, le atinaron. Eran los abuelos Swan, esa Renée es un caso jajaja como los hizo patinar con eso de que estaba bien que le pusieran Cullen, porque así no tendría que cambiárselo cuando se casaran. Que quisiera el pobre de Edward que fuera así. Y Rosalie y Emmett siguen actuando de forma extraña, ¿qué creen que haya detrás? Pues espero que hayan disfrutado del capítulo, y por supuesto, me encantaría saber qué fue lo que les gustó más.
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Jimena, sonia sandria, liduvina, Cely Peralta, Cristal82, myaenriquez02, somas, Ely Cullen M, Paola Lightwood, Merce, Brenda Cullenn, thranbely green dankworth, lagie, Beastyle, ginnicullenswan, Vanina Cantamutto, tulgarita, Tata XOXO, dushakis, Sully YM, Antonia, Wawis Cullen, Yoliki, Ali-Lu Kuran Hale, Roxy Sanchez, lizdayanna, Marie Sellory, Pam Malfoy Black, Sei, freedom2604, Adriu, Jane Bells, Anastacia T. Crawford, injoa, Sony Bells, Valeria, Manligrez, paosierra, cary, Andrea Ojeda, Gabriela Cullen, BereB, Hanna L.D, bellaliz, patymdn, Shikara65, Diablillo07, LucyGomez, Ericastelo, bbluelilas, glow0718, ValeWhitlockGrey, Mafer, Bertlin y algunos anónimos. A todas ustedes y a las lectoras silenciosas: ¡Les deseo que pasen una muy Feliz Navidad! Gracias por ser las mejores lectoras.
