Disclamer: Los personajes de Naruto no me pertenecen le pertenecen ha Masashi Kishimoto yo solo los uso sin fines de lucro y solo para que pasen un agradable rato y salgan de la monotonia de sus vidas.
El trama del ficc no me pertenece repito NO ME PERTENECE le pertenece ha Naobi-Chan quien muy amablemente me permitió la adaptación de su maravillosa historia, cualquier copia total o parcial de la misma queda estrictamente prohibido, si lo hacen créanme que moveré cielo y tierra para hacer sus vidas miserables no quiero que vuelva a pasar por que me jode mucho que por culpa de personas que plagian varios de mis fabulosas autoras decidan irse.
Debido a los constantes plagios que ha sufrido Naobi-sempai decidió borrar todas sus historias incluyendo esta a mi aun no me ha dicho que la borre pero en el dado caso que me diga pues obviamente lo haré solamente debo decirles que pues como borro todos los capitulo pues voy a estar mas atrasada por que aunque lo leí completamente hasta el final estoy tratando de recordar todo vale ? No me presionen trato de actualizar lo mas rápido pero espero y quede como Naobi sempai que es una maestra grandiosa n_n dejando de lado eso aquí les traigo un nuevo capitulo de Pacto de Amigos espero y les guste creo que me he tardado mas de la cuenta con este pero bueno las dejo disfruten su lectura.
N/A:Hola ¿Cómo están? Pues si me lo preguntan a mí, excelentemente, aunque ya con bastante sueño este es el ultimo capitulo de Pacto de amigos, dentro de unos dias aproximadamente subire el epilogo a sí que sin mas me retiro cuidens nos seguimos leyendo.
Capitulo 23
Sasuke estaba inmóvil mientras me miraba, sus ojos estaba fijos en los míos y su boca ligeramente abierta. Sentía la necesidad de tirarle algo a la cabeza a ver si así reaccionaba, pero no tenía nada a mano y si me movía quizás me caería porque mis piernas no dejaban de temblar. Respiré hondo cuando aquellas punzadas en mi costado continuaban y cada vez eran más fuertes.
- ¿Sasuke? -lo llamé en un susurro.
Él pareció reaccionar en ese momento, parpadeó como si estuviese despertando y me miró con preocupación.
- Iré a buscarte ropa limpia, date una ducha mientras yo regreso -y desapareció por la puerta dejándome totalmente sola.
Volví a respirar hondo.
"Puedes hacer esto Sakura" -me repetía mentalmente- "Muchas mujeres lo han hecho a lo largo de la historia y además, tendrás a Sasuke a tu lado"
Me quité la ropa que utilizaba para dormir y me metí bajo el chorro de agua caliente, cerré los ojos e intenté tranquilizarme. Todo lo que iba a pasar a partir de ese momento era un proceso normal y necesario para tener a mi bebé en brazos, tenía que ser fuerte y hacerlo lo mejor posible por las dos personas más importantes de mi vida, mi propio bebé y Sasuke.
Salí de la ducha y comencé a secarme, ¿Sasuke no estaba tardando demasiado? En eso la puerta se abrió y Sasuke ya estaba completamente vestido y traía algo de ropa para mí en la mano.
- Ya he hablado con Fugaku y va camino al hospital, dijo que él mismo se encargaría de llamar al Doctor -explicó.
- De acuerdo -mi voz tembló.
Sasuke me detuvo sujetando una de mis manos cuando iba a colocarme la camiseta y me miró a los ojos.
- ¿Estás bien? -la preocupación era más que visible en su mirada, y por la dureza de sus rasgos se notaba el esfuerzo que estaba realizando para mantener la calma y no ponerme nerviosa.
- Sí... es solo... solo estoy asustada -admití.
- Eh -se colocó frente a mí y acunó mis mejillas acariciándome con sus pulgares y obligándome a cerrar los ojos-. Todo saldrá bien... ¿de acuerdo? -asentí débilmente- Yo estaré contigo en todo momento.
- ¿De verdad? -pregunté con un hilo de voz y abriendo los ojos para clavarlos en los suyos.
- De verdad -aseguró.
Cuando ya estuve cambiada nos encaminamos al hospital, Sasuke sujetaba el volante del coche con ambas manos y con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. Yo me mantenía con la mirada en la ventana e intentando no pensar en aquellos pinchazos que se hacían más recurrentes y molestos a cada segundo que pasaba. Cuando el coche estacionó en la entrada de urgencias dejé salír todo el aire de golpe, y cuando Fugaku salió a recibirnos con su bata blanca puesta y una silla de ruedas me sentí más tranquila, no es que no confiase en Sasuke, era un buen médico, pero saber que Fugaku estaría ahí me hizo tranquilizarme un poquito más.
Me encaminaron a una habitación, donde me pidieron que me pusiese uno de esos incómodo camisones de hospital y después me tumbé en una camilla,
Sasuke estaba en el quicio de la puerta y me miraba con seriedad.
- ¿Pasa algo? -pregunté en un susurro.
- Tú doctor está fuera de la ciudad -dijo desviando la mirada.
- ¿Qué? -grité incorporándome de golpe en la camilla.
- Tranquila -en dos segundos lo tenía frente a mí sujetándome por los hombros e intentando que volviese a tumbarme-, Fugaku se ocupará de todo, no es ginecólogo pero lo ha hecho en otras ocasiones... todo estará bien.
Dos horas después las contracciones de verdad habían comenzado, el dolor era molesto, muy molesto, pero como estaba tardando en dilatar no querían ponerme la epidural. Sasuke estaba sentado a mi lado, sujetaba mi mano con fuerza cada vez que mostraba signos de tener una contracción, pero eso pasaba muy pocas veces, la mayor parte de ellas las pasaba en silencio, ya que en cuando un quejido abandonaba mi garganta el rostro de Sasuke se contraía y podía ver la culpa reflejada en sus ojos.
- Estoy bien -dije con voz cansada dejándome caer sobre la almohada.
Sasuke se acercó y quitó algún cabello que tenía pegado a la frente a causa del dolor.
- Les diré que te pongan la epidural ahora mismo -susurró.
- Déjalos hacer su trabajo Sasuke -protesté-, si ellos creen que es mejor esperar, esperaremos.
- Pero...
- Sasuke -lo interrumpí-, es tu padre quien está a cargo de todo, ¿crees que él me dejaría sufrir si no fuese necesario? Tranquilo que todo irá bien, tú mismo me lo has dicho, estarás a mi lado, eso es lo que de verdad me importa.
Su gesto se suavizó un poco, su ceño continuaba fruncido pero al menos no parecía dispuesto a saltar sobre alguien que me pusiese las manos en cima.
No sé exactamente el tiempo que pasó hasta que oí los palabras mágicas...
- Sakura ¿puedes sentarte? -escuché la voz de Fugaku- Vamos a inyectarte para que te sientas mejor.
Realmente no podía sentarme, pero hice mi mayor esfuerzo solo con la promesa de que el dolor pasaría... y pasó, poco a poco fue mitigando hasta que solo era una leve molestia, como cuando un músculo se contrae involuntariamente pero sin llegar a doler y gracias a eso pude quedarme profundamente dormida.
- Sakura -escuché que me llamaban- Sakura despierta... ya es hora.
Abrí los ojos lentamente y lo primero que vi fue a Sasuke, esperaba ver una sonrisa en sus labios, pero la preocupación cubría su rostro. Me vi en el hospital y entonces recordé el motivo por el que estaba allí y también porque Sasuke estaba preocupado.
- Ven aquí -lo llamé en un susurro ronco, Sasuke obedeció y se acercó lo suficiente para que pudiese besar sus labios, lo hice deteniéndome en su sabor, disfrutando de su suavidad- todo estará bien, ambos estaremos más que felices en unos días con nuestro bebé durmiendo en su cunita.
Sasuke sonrió, esa sonrisa genuina que tanto adoraba en él, aunque faltaba aquel brillo en su mirada... sabía que era cuestión de tiempo, en cuanto todo pasase él volvería a ser el mismo, pero no me gustaba que estuviese en ese estado.
- Bueno Sakura -habló Fugaku desde la puerta- ¿Estás preparada?
- No -dije con total sinceridad.
El dejó escapar una risita y se colocó a los pies de la camilla donde estaba tumbada con mis piernas alzadas en el potro... ¿cuando me habían colocado así?
Debía de ser uno de los efectos de la epidural, aunque agradecía enormemente que no me doliese nada.
- Sasuke y yo estaremos contigo, todo saldrá bien -y le creí...
Fugaku era mi médico desde que tenía memoria, Akemi siempre había sido tan hipocondríaca como lo era Sasuke hoy en día, y desde que Itachi y yo nacimos no quiso llevarnos a un pediatra, y el Doctor Uchiha siempre nos cuidaba. Así que Fugaku era mi doctor de toda la vida, el padre mi marido y el abuelo de mi bebé... si no confiaba en él... ¿en quién lo haría?
Busqué a Sasuke con la mirada y lo vi al otro lado de la habitación, colocándose uno de esos gorritos de cirujano y con aquella bata verde inconfundible. Me miró sonriendo, aunque la sombra de preocupación en su mirada no se disipó, yo sonreí de vuelta y menos de un minuto estaba a mi lado, sujetando mi mano como lo había hecho desde que llagamos al hospital.
- Está bien Sakura... las contracciones son muy seguidas y ya es hora de empujar -miré a Fugaku y ahora estaba flanqueado por dos enfermeras, ambas con un cubre bocas y sendos trajes verdes. Asentí como única respuesta totalmente aterrada... había llegado el momento-. Bien... -continuó Fugaku- sé que no sientes dolor pero sí sientes cuando tienes una contracción -yo asentí de nuevo-, pues cuando la sientas comienzas a empujar, cuentas mentalmente hasta diez y descansas.
- ¿Nada más? -pregunté en un susurro.
Él volvió a reír y se colocó también su cubre bocas.
- Todo irá bien cariño -me tranquilizó apretando una de mis rodillas- respira hondo que comenzamos.
Si dijese que me dolió mentiría, empujaba cuando Fugaku me lo decía, apretaba la mano de Sasuke con todas mis fuerzas cuando creía que estaba a punto de desmoronarse ante la presión de la situación... y cuando quise darme cuenta el mejor sonido del mundo inundaba la habitación. El peso de un pequeño cuerpecito cálido y húmedo se sintió en mi pecho, y al bajar la mirada me encontré con la cosa más hermosa que había imaginado en mi vida.
Se me cortó la respiración y mi corazón dio un respingo... ya estaba aquí... mi bebé estaba conmigo por fin. Dejé de escuchar y de ver todo a mi alrededor, no era consciente de lo que hacían las personas que me rodeaban, mi atención estaba simplemente puesta en la pequeña personita que había comenzado a vivir de verdad solo unos segundos antes. Mis brazos envolvían el pequeño cuerpecito a la perfección, estaba sucio todavía, con la carita hinchada y tenía la boquita abierta intentando llorar pero solo salían varios quejidos de ella... y era perfecto, perfecto y tan mío...
Un beso en mi frente me trajo de nuevo a la realidad, era Sasuke, todavía a mi lado, sonriendo, ya sin preocupación en sus ojos, solo felicidad... una felicidad que descendía a borbotones por sus mejillas en forma de lágrimas.
- Gracias, gracias, gracias, gracias... -susurró con su frente pegada a la mía.
- ¿Está bien? -pregunté con un gemido y en ese momento me di cuenta de que yo también lloraba.
- Está perfectamente -dijo Fugaku desde el fondo- ¿no la escuchas llorar? Es toda una Uchiha con una buena potencia pulmonar.
Toda la habitación estalló en risas.
- ¿Qué ha sido? -pregunté en un susurro.
Sasuke me miró y su cara parecía estar en blanco.
- No lo sé -confesó mientras sus mejillas enrojecían levemente.
- Estos jóvenes -se quejó Fugaku teatralmente mientras se acercaba a nosotros-, dame a mi nieta, hay que limpiar y vestir a esta princesita -dijo cogiendo al bebé de mis brazos-. Sí... no me miréis así, es una niña... Hinata tendrá que ceder su corona...
Sasuke y yo nos miramos en ese momento, sonriendo, llorando, temblando y muertos de miedo... todo era un cúmulo de sentimientos encontrados, pero sobre todo éramos felices, habíamos conseguido lo que tanto queríamos, un hijo... un hijo de los dos. Para ello habíamos utilizado un tonto pacto como excusa, pero sabiendo en el fondo que solo estando juntos podríamos ser felices.
...
No me sentía cansada... pero mis ojos pesaban y apenas podía mantener mis parpados abiertos. Me esforcé en conseguirlo, lo hice y me enderecé en la cama para no volver a caer rendida., una punzada en mi bajo vientre me hizo sisear de dolor... bendita epidural, sí... ¿pero para el postparto no había drogas? La puerta se abrió y una cunita blanca de hospital entró por ella, la empujaba Sasuke con una mano, en su brazo libre cargaba a nuestra hija mientras la miraba con cara de bobo y una sonrisa estúpida.
- Las pruebas han salido perfectas... si todo sigue así, en dos días podremos irnos a casa -dijo con una sonrisa y dejando a nuestra pequeña en mis brazos.
Sonreí mientras la miraba y acariciaba una de sus sonrojadas mejillas, sus labios se fruncieron y apretó sus ojitos. Estaba profundamente dormida, y yo no podía dejar de mirarla... eran tan hermosa, tan perfecta...
- En un rato comenzaran a llegar todos... -dijo Sasuke.
- Lo sé... -susurré distraída.
- Tendremos que pensar como se llamará, todos preguntarán y no lo tenemos decidido.
- Aha...
- Tú madre y la mía se volverán locas comprándole cosas...
- Que lo hagan -volví a susurrar sin quitarle los ojos de encima.
- Y Jiraiya querrá llevársela de pesca... no sé yo si salir en esa pequeña barca por Okinawa...
- Sí...
- Sakura... ¿me estás escuchando? -preguntó con diversión.
Yo alcé la mirada de los pies dem i bebé, donde estaba comprobando que tuviese sus diez deditos repartidos entre los dos y me encontré con su mirada azabache brillando como nunca la había visto.
- La verdad es que no... -admití sonrojándome- pero es que no puedo dejar de mirarla.
Sasuke rió entre dientes y se sentó a mi lado. Acarició el cabello color azabache de nuestra hija y se inclinó para poder besar su frente. Ella arrugó la nariz a modo de queja y los dos nos reímos sin poder evitarlo.
- Es tan hermosa como tú -susurró mirándome a los ojos- lo has hecho muy bien, tu horno es perfecto para hacer pastelitos tan dulces como este.
Reí mientras negaba con la cabeza.
- Eres idiota -me quejé infantilmente.
- Pero este idiota te ama... muchísimo, y te estará eternamente agradecido por este hermoso regalo que me has hecho -se inclinó un poco hacia delante y nuestros labios se fundieron en un beso lento y cargado de sentimientos.
- Gracias por no dejarme sola -susurré con su frente pegada a la mía.
- Te prometí que estaría a tu lado -contestó- además... tampoco quería perderme nada.
Cerré los ojos unos segundos y suspiré.
- Me debes un perro -dije de repente.
Sasuke se alejó de golpe y me miró asustado.
- ¿Para qué quieres un perro? -inquirió.
- Cuando hicimos el pacto me prometiste una casa, los niños y el perro... -le recordé- me debes un perro y quiero uno que sea bonito.
- Cuando la niña sea más mayor -sentenció.
- ¿Por qué? -mis labios hicieron un puchero y él me los acarició con su dedo pulgar.
- Pulgas, rabia, moquillo... -enumeró mostrando los dedos de su otro mano- esos bichos traen muchas enfermedades... espera a que tenga un sistema inmunológico más desarrollado... es solo un bebé... ¿has visto lo pequeña que es? No voy a dejar a mi princesita cerca de un bicho peludo.
- Pero... ¿lo comprarás algún día? -pregunté parpadeando repetidas veces. Sasuke resopló frustrado y se pasó una mano por su cabello -Lo prometiste -le recordé.
- Algún día -suspiró.
Reí entre dientes y me dejé caer sobre las almohadas después de acomodar a mi pequeña a mi lado en la cama para que no perdiese calor. Cerré los ojos e intenté imaginarme como sería nuestra vida a partir de ese momento, la casa rodeada de césped verde, el columpio en el porche desde donde vigilaría los juegos en el jardín, las navidades cargadas de regalos bajo el árbol... todo parecía perfecto y de color de rosa.
La imagen de toda mi familia pasó ante mis ojos...
Itachi... mi hermano mayor aunque en el fondo parecía más el pequeño. Siempre había estado a mi lado, con sus bromas y tonterías, pero cuidandome cuando lo necesitaba.
Ino... una de mis mejores amigas, prácticamente mi hermana.
Hinata... mi otro yo, era como una versión más loca de mí, y también más bajita. Pero la adoraba.
Naruto... el callado, el ausente y a la vez presente en todo. Mi confidente, mi paño de lágrimas... el amigo fiel que sabía que siempre estaría ahí.
Tsunade... mi loca madre. La adoraba aunque me sacaba de mis casillas casi siempre.
Mikoto... la madre amorosa pero que tenía ese punto de locura que la ayudaba a soportar a Renée. Cada vez que las veía juntas nos imaginaba a Ino,
Hinata y a mí así en un futuro, locas y un poco más viejas... pero juntas.
Jiraiaya... mi padre sobreprotector, en él tenía la visión de cómo sería Edward con nuestra pequeña.
Y Fugaku... el padre divertido y comprensivo, pero que también sabía cómo ponerse serio y hacerse respetar poniendo a sus hijos (y a los que no éramos hijos) en su lugar cuando la situación lo ameritaba.
A mi mente vinieron de repente la sonrisa de Jiraiya cuando supo que sería abuelo, la ilusión con la que hablaba de sus salidas de pesca con su primer nieto, el cómo le enseñaría a sujetar la caña y cuáles eran los mejores lugares dependiendo del pescado que quisiesen capturar. También la mirada acuosa de Fugaku durante mi primera ecografía, su sonrisa cuando tenía a su nieta por fin en brazos, el orgullo del que hablaba de su nueva princesita.
Abrí los ojos lentamente y Sasuke nos miraba con una sonrisa bailando en sus labios.
- Akari... -susurré.
- ¿Qué? -preguntó confundido.
- Akari Uchiha -repetí el nombre con el apellido- ¿no te gusta?
Sasuke se acercó de nuevo y me besó en los labios, se inclinó y besó también la frente de nuestro bebé.
- Akari Uchiha... suena perfecto -susurró sonriendo.
Fin
Jueves, 19 de Enero del 2012.
Hora Mexico: 11:57 pm.
Mil gracias por acompañarme hasta el ultimo capitulo de este maravilloso ficc realmente les agrazdeco todo el apoyo que me habeis dado, sus hermosos RR y su maravilloso tiempo prestado. Este es un ficc que me vio crecer poco a poco como Esta vez si y realmente me da mucha tristeza el terminarlo pero es algo inevitable, a sí que sin mas me retiro en unos cuantos días mas subire el epilogo, claro si ustedes quieren si no, no lo subire.
¿Quieren Epilogo?
Dejenme un RR para saberlo.
Besitos
Betsy Uchiha "Song Hyo Woonk"
