Que los cumplas feliz, Que los cumplas feliz, Que los cumplas, querido fic, que los cumplas feliz :D Estoy tan emocionado por haber logrado un año con esta historia que comenzó como una pequeña idea en mi cabeza, y ahora ya tenemos 25 capítulos, muchas gracias a todos, de verdad, son el motor que me anima a seguir escribiendo. Quiero felicitar especialmente a Ardonfrank, pues su revew ha sido el número 100 jajaja, aunque fue un logro de todos juntos, muchas gracias. Sé que me he atrasado con este muy importante capítulo, pero a modo de disculpa incluí una parte que debí dejarla para el capítulo siguiente, pero decidí que sería mejor ponerla ahora, además volví a superarme y escribí un capítulo de 21 páginas en Word, así que llevará un rato leerlo, espero que no resulte pesado. Tengo que contarles que iba a subir este capítulo en la mañana de ayer, pero por alguna razón FF no me dejó loguearme en todo el día. No sé si me pasó a mí solo, o si fue un error en la red. Creo que no me olvido de nada, así que sin más embrollos, los dejo con el capítulo 25, disfrútenlo y nos vemos al final n.n

PD: Digimon no me pertenece, si así fuese, esta historia habría salido en pantalla.


Capítulo 25: El último testamento


-La pasamos bien juntos, ¿cierto?- dijo el pequeño digimon morado-. Por favor, devuélvanle la alegría al Digimundo… Nos veremos, amigos…

El cuerpo de Impmon se desintegró en datos que fueron llevados por la brisa. Ninguno de los elegidos se esforzó en ocultar las lágrimas que rodaron por sus mejillas. Davis se incorporó lentamente, cerrando los puños para tratar de contenerse.

-Lo atacaste por sorpresa, eres un cobarde, y mereces ser destruido- dijo Davis con las lágrimas brotando de sus ojos-. Los seres como tú me repugnan, la oscuridad debería ser eliminada del universo y eso sólo ocurrirá si tú te mueres, maldito. Y yo voy a matarte. ¡Veemon, digievoluciona!

Davis apuntó a su digimon con su D3, pero para sorpresa de todos, los D3 de Tai y Matt también comenzaron a brillar, y emitieron una luz que fue a parar al dispositivo de Davis, y de ahí salió disparada hacia Veemon, quien comenzó a digievolucionar.

-¡Veemon warp-digievolves a… UlforceVeedramon!

Un asombroso digimon apareció en lugar de Veemon, y su majestuosa apariencia logró llamar la atención de Lucemon. UlforceVeedramon era un Digimon bípedo con forma humanoide y rasgos de dragón, vestido con una armadura azul. Sus brazos eran de color blanco y sus piernas azules. En sus muñecas poseía los Brazaletes-V, unas especies de pulseras de aspecto futurístico con las cuales convocaba sus espadas y su escudo. Era un poco más alto que un humano adulto, y sus manos eran similares a las de los humanos, mientras que sus patas tenían tres grandes garras delanteras. Su yelmo contaba con dos largos cuernos de color dorado que iban hacia atrás, en forma de una "V". Sus alas eran enormes, casi del tamaño de su cuerpo, de color azul en el lado externo y morado en el interno, y a diferencia de todas la otras digievoluciones de Veemon, UlforceVeedramon no tenía cola.

-Vee… Vee… Veemon- logró articular Davis, aún con lágrimas en sus ojos-. Digi… digievolucionaste al nivel Mega sin el Digi-egg.

-Así es, Davis- respondió el digimon con una gruesa pero serena voz que lograba calmar el interior de los elegidos-. Tu valor para enfrentar a Lucemon y la amistad que teníamos con Impmon lograron activar los D3 de Tai y Matt, que juntos al tuyo me permitieron digievolucionar.

-Sorprendente- dijo Tai-. No creía que fuera posible que nuestros D3 ayudaran al de Davis a alcanzar una nueva Digievolución.

-Supongo que ahora es nuestro turno- añadió Matt haciendo una mirada cómplice a Tai y a Gabumon.

-Ken, cuando empiece la batalla quiero que encuentres el portal y te vayas- dijo Davis de manera seria a su mejor amigo-. Esto va a ser muy peligroso y no quiero que alguien más muera aquí hoy.

Ken no estaba muy contento con el pedido, pero debía admitir que esta vez estaba sobrando y lo mejor que él y Wormmon podían hacer era dejar todo en manos de Davis, Tai y Matt.

-Está bien, Davis, lo prometo- respondió Ken-. En cuanto Lucemon no se de cuenta, Wormmon y yo pasaremos por detrás de los tronos de los demonios y seguiremos buscando el portal.

Desde que Veemon digievolucionó, Lucemon no había logrado moverse de su posición, y no podía sacarle los ojos de encima al nuevo digimon ahí presente. Una larga discusión consigo mismo se estaba llevando a cabo en la mente del demonio.

-Ese ser tan caballeroso y valiente me transmite una sensación extraña que nunca antes había sentido. Algo en mi interior me dice que debo salir de aquí lo más rápido que pueda. Pero yo soy Lucemon, el líder de los Siete Señores Demonio, no puedo correr como una gallina. No. Debo quedarme en este lugar y afrontar las consecuencias de mis actos. He sumido al Digimundo en la Oscuridad, he manipulado al elegido de la Esperanza y he asesinado a Beelzemon, sin mencionar los millones de digimon muertos en la guerra cientos de años atrás. Podría llamar a Lilithmon y a Belphemon, pero eso sólo significaría que todos los elegidos y sus acompañantes también acudirían a esta sala. Tal vez Daemon llegue en el momento justo, y juntos podríamos hacer la Digievolución DNA, pero no. Daemon había dicho que nunca uniría su cuerpo con el de otro demonio, así que esa no es una opción viable. La única solución que tengo es la digievolución en Modo Satán, con ella podría destruir el Digimundo y el Mundo Real muy fácilmente, pero para poder hacer eso necesito los Seis Objetos Demoníacos, y el problema está en que Daemon, Lilithmon y Belphemon aún llevan su propio objeto consigo. Para digievolucionar a mi Modo Satán necesito el cetro de Barbamon, el colmillo de Leviamon, las escopetas de Beelzemon (que las conseguí antes de que se pusiera en mi contra), el despertador de Belphemon, el collar de Daemon y el espejo de Lilithmon. Lo único que debo hacer es resistir hasta que Belphemon, Daemon y Lilithmon sean derrotados, entonces el verdadero infierno les caerá encima a los elegidos. A estas alturas Daemon debe haber logrado la conexión con ese otro mundo lleno de oscuridad del que me ha hablado sin que los otros demonios supieran. En ése lugar llevaré a cabo la digievolución y comenzará mi nuevo reinado…


-¡Uña Nazar!- Lilithmon había contraatacado a Ophanimon con su técnica.

La mano artificial de la demoniza había chocado con la jabalina de la digimon ángel, provocando una lucha de fuerzas que terminó alejando a las contrincantes para tomar distancia una de la otra.

-Admito que ahora tienes grandes poderes- dijo Lilithmon-. Esto será mucho más divertido que la última vez.

-Veo que no me lo vas a poner fácil- respondió Ophanimon-. Tendré que dar lo mejor de mí. Vete por allá, Kari, esto largará un puede ser peligroso- dijo después a su amiga, pero aún con la mirada fija en Lilithmon.

Sin entender a qué se refería su compañera, la castaña se movió hacia donde Ophanimon le había señalado, para luego verla utilizar su técnica "Cristales de Sefirot", con la cual lanzó siete cristales de su mano los cuales impactaron rápidamente en Lilithmon y estallaron, provocando una lluvia de fragmentos multicolores que le hicieron múltiples cortadas a la demoniza. Lilithmon cayó al suelo bruscamente, con su túnica desgarrada y su pecho ensangrentado, una sangre espesa y de color negro. Kari ahogó un suspiro y salió de su posición para felicitar a Ophanimon por el movimiento, pero antes de llegar a ella, Lilithmon se de pie lentamente, y tras exhalar un grito aterrador, un aura negra cubrió a la maligna digimon, y sanó sus heridas por completo.

-Rayos…- espetó Ophanimon.

-Muy bien, muy bien, debo admitir que me tomaste por sorpresa- dijo Lilithmon mientras aplaudía irónicamente con su delgada y femenina mano izquierda, y su metálica y dorada mano derecha. Luego se abrió un agujero negro a sus pies y se la tragó, reapareciendo detrás de la digimon de Kari-. Intentemos que no vuelva a ocurrir- dijo en el oído de Ophanimon.

Ophanimon se alejó rápidamente y lanzó una patada, pero Lilithmon simplemente desapareció y reapareció en la espalda de Ophanimon, igual que hacía unos momentos. Entonces la digimon ángel tomó su jabalina y comenzó a girar en círculos, dirigiéndose rápidamente a la integrante femenina de los Siete Señores Demonio. Lilithmon sólo sonrió y volvió a desaparecer, reapareciendo esta vez a una distancia considerable del ataque de Ophanimon.

-Podemos hacer esto todas las veces que quieras- dijo la demoniza.

-¡Ophanimon!- exclamó Kari- ¡Tenemos que conseguir que no se transporte de un lado a otro! ¡De otro modo perderás tus energías antes de que puedas atacarla!

-Kari tiene razón pero, ¿qué puedo hacer?- pensó Ophanimon-. Lilithmon es muy rápida para pedirle a Kari que la inmovilice con su D3, nunca podría alcanzarla. Un momento, ¡Lo tengo!


-¿Dónde diablos estamos?- preguntó TK.

-No lo sé, pero no parece ningún lugar del Digimundo que yo conozca- respondió Seraphimon-. Será mejor que caminemos con cautela.

-Parece que estamos dentro de un castillo…

Luego de haberse arrojado hacia el portal llevándose a Daemon con ellos, TK y su digimon se encontraban en una sala no tan grande, pero sí muy bien decorada. Había estantes con artículos antiguos y valiosos, cuadros y pinturas en las paredes, una araña de techo muy bella, y detrás de ellos, el portal que seguía abierto.

-No puede ser- dijo TK-. Nuestros amigos lo destruyeron en cuanto lo cruzamos.

-En realidad ellos destruyeron la salida del portal, esta es la entrada- respondió Seraphimon-. Nuestros amigos cerraron la salida a Odaiba, pero supongo que este portal ahora conduce a otro lado diferente.

-¿Crees que deberíamos volver a entrar?- preguntó el humano a su sabio amigo.

-Es una buena idea, pero propongo primero recorrer este lugar, no sabemos qué ocurrió con Daemon cuando cruzamos el portal. Podría estar en otro cuarto de este lugar.

-Tienes razón, vamos.

Una elegante cortina roja era lo que separaba la habitación en la que se encontraban de la sala siguiente, y antes de que se decidieran a cruzarla, unas voces se oyeron al otro lado. TK tocó el hombro de la armadura de Seraphimon, quien entendió que debían guardar silencio y escuchar, por lo que decidió regresar a ser Patamon para esconderse por si algo ocurría. Las voces al otro lado de la cortina sonaban muy familiares, pero debían estar seguros.

-¡Deprisa Ken, ahora!

-¡Sí, vámonos, Wormmon!

-¡Conductor de guerra!

-¡Aliento de lobo metálico!

¡Esferas de oscuridad!

¡Vengan todos! ¡Escudo de Tensegridad!

-Son nuestros amigos, y están peleando- dijo Patamon-. Deberíamos ir.

-Lo sé, pero aún me preocupa Daemon- respondió TK-. No sabemos dónde está, y no creo que sea él quien está peleando con lo demás.

-Tal vez deberíamos…

Pero Patamon no pudo terminar su oración debido al brusco movimiento de la cortina, la cual reveló a Ken Ichijouji y a Wormmon ingresando la habitación.

-¡Ken! ¡Eres tú!

-¡Wormmon!

-¿TK?- preguntó el joven de cabello oscuro, incapaz de creer a sus ojos- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo llegaste?

-Estábamos peleando con Daemon pero nos arrojamos con él al portal y aparecimos aquí en el Digimundo- explicó TK

-Eeee… esto no es el Digimundo- soltó Wormmon-. Nos encontramos en el Área Oscura, más precisamente en el castillo de los demonios.

-¡¿Qué?! ¡Tienes que estar bromeando!- exclamaron TK y Patamon al unísono.

-Entonces, ¿qué hacen ustedes aquí?- preguntó TK, más confundido que antes.

-Los demonios nos transportaron a este lugar, donde sus poderes son más grandes- dijo Ken-. En este momento Davis, Tai y Matt están peleando contra Lucemon en la Sala de los Siete Pecados. Wormmon y yo estábamos buscando el portal que Impmon nos dijo lleva al Digimundo.

-¿Te refieres a ese?- inquirió Patamon señalando la pequeña abertura espacial que se encontraba en la pared del fondo de la estancia.

-Por ahí vinimos nosotros- dijo TK-. Pero luego de que nos fuimos de Odaiba, los digimon de Yolei, Cody y Catherine destruyeron la salida del portal, y ahora no sabemos a dónde lleva.

-Oye, y… ¿cómo se encuentra Yolei? ¿Ella está bien?

-Sí, está muy bien, no te preocupes. Ella y los demás fueron de gran ayuda en la batalla- dijo TK con una sonrisa que tranquilizó a Ken-. Supongo que ahora ayudarán a reparar la ciudad.

-Verás, Wormmon y yo no seremos de mucha ayuda en esta contienda- dijo Ken cambiando de tema-. Por eso usaremos el portal para regresar al Digimundo y contactar al señor Gennai para informarle todo lo que está ocurriendo.

-Gennai…- repitió TK el nombre del ser hecho de datos, y comenzó a recordar.

-TK… ¡TK!

-¿Si? Eeeemm… ¡Sí, Ken! ¿Qué decías?

-¿En qué estabas pensando?

-No… no importa- dijo TK, restándole importancia al asunto- ¿Dónde está Kari?

-Bueno, ella…

-¿Ella qué, Ken? Por favor, habla- dijo TK comenzando a preocuparse.

-Ella y Gatomon se quedaron a pelear contra Lilithmon para que nosotros pudiésemos escapar para buscar el portal- dijo Wormmon, al ver que su amigo no encontraba las palabras adecuadas.

-Kari…

-Gatomon…

-Pero no se preocupen- dijo Ken rápidamente-. Ellas son más fuertes ahora, estoy seguro que saldrán victoriosas en la batalla, tienen que confiar en ellas.

-Tienes razón, Ken- respondió TK con una sonrisa leve.

-Por cierto, ustedes dijeron que se arrojaron al portal junto con Daemon- dijo Wormmon- ¿Dónde está?

-No lo sabemos, no lo hemos visto- respondió Patamon-. Tal vez llegó a un lugar diferente, no sé cómo funciona el portal.

-Por un lado espero que no esté lejos, pero por el otro sí, ¿Me entiendes?- preguntó TK,

-Claro, sé a lo que te refieres- dijo Ken-. Lo siento, pero no podemos perder más tiempo. Wormmon y yo debemos irnos.

-De acuerdo, Ken. Buena suerte.

El elegido de la Bondad asintió y sonrió cálidamente, y luego de tomar a Wormmon en sus brazos, ambos desaparecieron tras lanzarse al interior del portal.

-¿Qué haremos ahora, TK?- preguntó el digimon murciélago.

TK recorrió la sala con la vista, las exclamaciones de los digimon que batallaban al otro lado de la cortina aún podían oírse. La primera idea fue unirse a la batalla, pero luego de observar a través de la ostentosa ventana que tenía a su derecha, el rubio logró divisar una silueta que volaba en dirección a la parte más alta del castillo.

-Patamon, estoy seguro que ellos estarán bien. Nuestro objetivo es Daemon, no lo olvides.

-Pero el señor Gennai dijo que nosotros tenemos que derrotar a Lucemon con…

-¡No lo digas! Por favor, no lo digas- respondió TK seriamente-. Sé lo que Gennai nos dijo, pero si Matt y los demás pueden contra Lucemon, tal vez no haya necesidad de recurrir a eso.

-Entiendo. Entonces salgamos por esa ventana y vayamos tras Daemon- dijo Patamon. El joven de 21 años asintió suavemente y ambos salieron al exterior del castillo, donde decidieron primero comprobar que no hubiese ningún peligro.


La batalla contra Lucemon había comenzado, WarGeymon y MetalGarurumon se habían lanzado al ataque por petición de UlforceVeedramon, quien se mantuvo a la defensiva utilizando su "Escudo de Tensegridad" para proteger a sus amigos de los ataques del líder de los Demonios. Lucemon, por su parte, esquivaba con facilidad los movimientos de los digimon de Tai y Matt, y a la vez contraatacaba con sus "Esferas de Oscuridad", pero siempre terminaban siendo bloqueadas por el digimon de Davis. La batalla había comenzado a inclinarse para el lado de los elegidos cuando MetalGarurumon asestó un poderoso "Aliento de lobo metálico" que envió a Lucemon a lo lejos, destruyendo en el proceso dos de los tronos de los demonios.

-Rayos- espetó Lucemon-. No se suponía que debía pasar esto. A este ritmo terminarán por acabar con todo el castillo. Debo idear otra cosa.

Lucemon se incorporó rápidamente y tras pronunciar unas palabras inentendibles, levantó sus brazos hacia arriba, y otros dos Lucemon aparecieron a los lados del original.

-¿Qué diablos…?- dijo Tai mientras observaba la escena.

-Ahora estamos iguales- dijo Lucemon con una sonrisa irónica- ¡A ellos!

Las copias del demonio se abalanzaron sobre WarGreymon y MetalGarurumon y los empujaron contra una de las paredes de la habitación, destruyéndola y enviando a los digimon hacia el exterior del castillo.

-Ahora es mi turno- susurró Lucemon- ¡Rodamiento mortal!

Aún con todos atónitos por lo que acababa de ocurrir, Lucemon comenzó a girar sobre sí mismo como si fuera una pelota y embistió fuertemente al digimon de Davis, quien salió expelido del castillo en la misma dirección que sus amigos.

-Ahora no dañarán más mi hogar- dijo Lucemon-. La batalla continuará afuera.


-¡Atmósfera del Edén!

Ophanimon juntó sus manos como si estuviera rezando y luego las abrió rápidamente, haciendo que toda la sala de bienvenida del castillo se cubriera de una luz multicolor que molestaba a la vista de Lilithmon, quien se cubrió los ojos con su brazo. Luego, de algún modo la luz penetró en las paredes y todo regresó a la normalidad.

-Ahora no podrás hacer tu truquito- dijo Ophanimon con una sonrisa que enfureció a Lilithmon-. Tendrás que pelear como una dama, sin escapar.

-Esperaba que hicieras algo como esto- respondió la demoniza-. Así que continuemos como antes ¡Uña destajadora!

Lilithmon arremetió contra la digimon de Kari, pero ésta la bloqueó con su jabalina y le dio un puñetazo que la malvada digimon bloqueó con su mano metálica.

-Ambas tienen el mismo nivel de poder, a este paso nunca ganará ninguna de las dos- dijo Kari para sí misma-. Tengo que pensar en algo.

Mientras tanto, una lluvia de golpes, patadas, arañazos, bofetadas y jalones de pelo de desató sobre las dos digimon. Al final ambas se separaron por una oportuna patada que Lilithmon ubicó en el estómago de Ophanimon, enviándola a los finos adoquines que decoraban la sala de bienvenida del castillo.

-Eso es todo- dijo Lilithmon al ver a su oponente en el suelo- ¡Dolor fantasmal!

Lilithmon sopló suavemente, y una cortina de humo negro salió de sus labios, que cubrió a Ophanimon rápidamente. La digimon ángel se sujetó su cuello en señal de no poder respirar y comenzó a retorcerse en el suelo.

-¡¿Qué le has hecho?!- exclamó Kari, con lágrimas comenzando a brotar de sus ojos al ver el lastimoso estado de su amiga.

-En verdad no quería recurrir a esto, pero no tuve otra opción- respondió Lilithmon-. He utilizado mi técnica más poderosa, el Dolor fantasmal. En unos minutos, el cuerpo de Ophanimon comenzará a desintegrase poco a poco, muriendo de una manera muy dolorosa. En resumen: la victoria es mía.

-No puede ser…- musitó Kari, incapaz de creer que el final había llegado.

Ophanimon se incorporó lentamente, sujetando su estómago con una mano, mientras dedicaba a Lilithmon una mirada llena de odio.

-¿Aún puedes mantenerte en pie? Vaya, ese esfuerzo hay que reconocerlo- dijo Lilithmon, ligeramente sorprendida-. En verdad fuiste una muy digna oponente, pero esto se acabó. Lo siento.

Kari no podía pensar en nada, al ver a su compañera caminando lentamente hacia Lilithmon, sólo para ser golpeada por la digimon oscura y tumbada al suelo nuevamente.

-Entiende, Ophanimon, este es el fin. Ya no tiene remedio seguir peleando. Lilithmon ha ganado. Debí hacer caso a mi hermano y haber dejado esto en sus manos. No quería tener que depender de él o de TK todo el tiempo, pero veo que siempre fue lo mejor, no debí forzar a todos a dejarnos luchar contra Lilithmon por nuestra cuenta. Quiero decir, ¿en qué estaba pensando? Ella es una de los Siete Señores Demonio, las posibilidades de vencer eran mínimas, casi nulas. Barbamon y Leviamon fueron derrotados pero porque nuestros amigos lucharon juntos como equipo, y a mí se me ocurre enfrentar a uno de los demonios por mi propia cuenta. Ahora veo que no sirvo para las batallas. Hermano, TK, amigos, perdónenme…

-Ka… Kari...

-Ophanimon…

-Kari…- dijo débilmente la digimon ángel-. No pienses esas cosas, asumimos el riesgo de enfrentar a un demonio porque amamos a nuestros amigos, y siempre hemos hecho todo por ellos y para ellos. Kari, tu tienes el emblema de la Luz, es normal que la Oscuridad te persiga, y es normal que Tai y TK quieran protegerte, junto conmigo somos los que más te quieren, y si bien las posibilidades de ganar eran mínimas, no pienso rendirme hasta que esté completamente muerta y mis datos hayan sido esparcidos por todo este lugar. Y tú tampoco debes hacerlo. Por favor, tienes que ayudarme, dame un poco de tu luz para asestar el golpe final y derrotar a Lilithmon de una vez por todas.

-Ophanimon…- dijo solamente la castaña-. Tiene razón. Estamos aquí para proteger a quienes amamos, fui una tonta al darme por vencida antes de que todo esto termine. Fui una tonta al darme por vencida, eso nunca lleva a nada. Ophanimon está en lo cierto, un elegido debe combatir la oscuridad hasta que ya no exista o hasta morir en el intento. Y sé que esto aún no ha terminado. ¡Vamos Ophanimon! ¡Puedes hacerlo! ¡Yo creo en ti!

Kari apuntó a su digimon con su D3 rosa y una luz blanca y cálida comenzó a rodearla. Poco a poco el humo negro que cubría a Ophanimon comenzaba a disiparse, lo que preocupó a Lilithmon.

-Esto no puede estar ocurriendo ¡Se está sanando! ¡Pero voy a finalizar esta batalla de una vez por todas! ¡Uña destajadora!

Lilithmon extendió su brazo hacia adelante mientras daba un gran salto y caía en dirección a Ophanimon, quien estaba de rodillas en el suelo y apoyándose en su jabalina. La demoniza caía a una gran velocidad, dispuesta a atravesar a Ophanimon de lado a lado con su poderosa mano metálica. Un destello lumínico cubrió toda la sala, impidiendo a Kari ver lo que sucedió.

-¡Ophanimon! ¡Ophanimon! ¡¿Estás bien?!

La sorpresa de Kari fue enorme cuando, al disiparse la luz y la claridad regresó, vio a Lilithmon permaneciendo en la misma posición en la que estaba cayendo y a Ophanimon aún de rodillas en el suelo. La mano metálica de la demoniza estaba extendida y a sólo unos centímetros del rostro de Ophanimon, y el estómago de Lilithmon se encontraba atravesado de lado a lado por la jabalina de la digimon ángel.

-Todo terminó. Adiós, Lilithmon…- dijo Ophanimon en un tono solemne.

-Lo siento, señor Lucemon, he fallado…- fueron las palabras de Lilithmon antes de desintegrarse por completo en datos digitales que fueron esparcidos por el viento. El espejo de la demoniza cayó al suelo, pero Kari no lo notó y solo se dedicó a correr hacia su digimon, abrazándola de una manera muy tierna y cariñosa. La digimon de tipo humano se paró en sus pies lentamente, y completamente recuperada gracias a la luz del D3 rosa. Correspondiendo el abrazo, permanecieron así por un largo tiempo, más que el que duraría un abrazo normal.

-Tenemos que ayudar a los otros- dijo Ophanimon luego, rompiendo el momento.

-¿Aún puedes seguir?- preguntó Kari, algo preocupada.

-Sí, no te preocupes. La luz del D3 restauró todas mis energías, te lo agradezco. Lucemon y Belphemon aún deben estar por ahí, debemos irnos.

-Tienes razón, vamos.

Kari tomó a Ophanimon por el brazo como lo hacía con TK en el Mundo Real, y junto a su mejor y más querida amiga comenzaron a subir las derruidas escaleras rumbo a los siguientes cuartos, pero unos destellos en la enorme ventana que tenían a su derecha llamaron su atención.

-¿Qué fue eso?- preguntó la castaña.

-No lo sé, déjame ver…

-¡Mira! ¡Es TK!- exclamó Kari- ¡TK y Seraphimon están aquí!

-Sí, los veo- respondió Ophanimon-. Parece que se dirigen a la parte más alta del castillo. Vayamos con ellos.


-Ese bastardo es muy poderoso. Somos seis y parece que nunca va a cansarse de atacar, así nunca ganaremos.

-Titamon, escucha. Hemos esperado una batalla como esta por mucho tiempo, no podemos rendirnos fácilmente.

Titamon, la digievolución mega de Ogremon, se encontraba algo cansado de atacar con su espada a Belphemon, el enorme y salvaje demonio. SaberLeomon estaba haciendo dupla con él, y juntos atacaban al demonio con lo mejor que tenían, pero la bestia parecía no ceder. Los seis digimon habían decidido formar tres grupos de dos digimon para atacar a Belphemon, así, mientras una dupla luchaba con el salvaje digimon oso, las otras podían tomar un pequeño descanso antes de volver al combate. Izzy y Mimi habían formado una dupla rápida y veloz, pues HerculesKabuterimon y Rosemon podían moverse a gran velocidad y atacar a Belphemon desde distintos ángulos en poco tiempo. Joe y Sora, en cambio, tenían en sus manos una dupla poderosa y eficaz, ya que si bien Phoenixmon y Vikemon no se movían tan rápido como los otros digimon, sus ataques eran destructivos y demoledores. Sin embargo, tras el paso de los primeros dos grupos, Belphemon continuaba de pie lanzando rayos oscuros por su boca en todas direcciones.

-Intentemos de nuevo ¡Espada fantasma!- exclamó Titamon mientras esgrimía su enorme espada contra el demonio.

-¡Golpe de garra!- SaberLeomon siguió a su amigo/rival en el ataque.

Ambos ataques alcanzaron a Belphemon, logrando derribarlo y herirlo en el abdomen, de donde comenzó a brotar una especie de sangre negra. Belphemon lanzó un chillido agudo y ensordecedor que obligó a todos en la sala a cubrirse los oídos. Mientras los digimon y los elegidos festejaban por el acierto de los ataques, el demonio se incorporó rápidamente y para sorpresa de todos comenzó a correr a una gran velocidad mientras la sangre oscura caía en grandes cantidades, y clavó sus dos cuernos en el pecho de Titamon, atravesando su armadura, y continuó su carrera hasta estrellar al buen digimon contra la pared más cercana.

-¡NO!- exclamó Mimi completamente estupefacta por lo que acababa de ocurrir.

-¡Rayos! ¡Titamon!- gritó SaberLeomon mientras el gigante demonio quitaba sus cuernos del cuerpo del digimon de piel verde y emitía un rugido de victoria.

Titamon cayó finalmente al suelo, y sus pies comenzaron a desintegrarse lentamente. Los elegidos y los digimon corrieron a su lado, y la impotencia se hacía presente al ser todos consientes de que no podían hacer nada para evitar lo inevitable. Las lágrimas habían comenzado a caer, pero el agitado aleteo de Phoenixmon llamó la atención de todos.

-¿Qué estás haciendo…?- preguntó Sora totalmente extrañada, para luego notar lo que ocurría-… ¡El regalo de Zhuqiaomon! ¡Claro!

(FLASHBACK)

-Disculpa, pero ¿qué hay de nosotras?- preguntó Sora.

-Soy conciente de que tú y tu digimon ya habían alcanzado el nivel Mega sin mi ayuda- dijo Zhuqiaomon-. Es por eso que a partir de ahora Phoenixmon contará con un nuevo movimiento que podrá utilizar en combate. Con él, podrá sanar a sus aliados cuando lo necesiten.

-¡Eres increíble! ¡Muchas gracias!- dijo Sora completamente contenta.

-Mi trabajo ya está hecho- dijo Zhuqiaomon-. El resto les toca a ustedes. Deben acabar con los demonios y restaurar la paz en el Digimundo…

(FIN DEL FLASHBACK)

El movimiento de las alas llameantes de Phoenixmon creó una pequeña brisa de aire caliente que comenzó a recomponer los datos de Titamon, hasta que se recuperó por completo.

-¡Amiga, eres asombrosa!- exclamó Sora corriendo a abrazar a su digimon.

Los demás victorearon la hazaña de la digimon ave y Titamon se incorporó e hizo una pequeña reverencia de agradecimiento.

-Muchas gracias, Phoenixmon, te debo la vida, pero no pienses que voy a pagarte- dijo Titamon en un tono irónico como el de Ogremon. Era evidente que se encontraba bien.

-De hecho pensaba que podías pagarme de una manera- dijo la digimon de Sora-. Puedes regresar y destruir a ese demonio de una vez por todas.

-Lo haremos todos juntos esta vez- respondió el digimon negro levantando su espada hacia arriba.

Belphemon continuaba gruñendo y destruyendo la sala, sin notar a sus oponentes. La sangre continuaba cayendo de la herida del demonio, por lo que sus movimientos ahora eran más lentos.

-Si atacamos todos en la herida lo destruiremos- dijo Izzy inteligentemente-. Es ahora o nunca.

Los digimon se ubicaron en fila uno al lado del otro y tras la orden de los elegidos, atacaron.

-¡Ahora!- exclamaron a la vez Izzy, Joe, Mimi y Sora.

-¡Mega Blaster máximo!

-¡Ventisca ártica!

-¡Tentación prohibida!

-¡Llamarada carmesí!

-¡Flechas infinitas!

-¡Ataque rompe almas!

Los seis ataques dieron en el blanco, la herida de Belphemon, la cual comenzó a aumentar de tamaño a medida que el enorme demonio se desintegraba. Un poderoso aullido fue todo lo que emitió Belphemon antes de desintegrarse por completo. El pequeño despertador rodeado de cadenas cayó a lo lejos, pero los elegidos no lo notaron, sólo sentían la necesidad de correr hacia sus digimon y abrazarlos como nunca. Sin embargo, Joe decidió observar a través de una de las ventanas que había destrozado Belphemon con sus ataques, y reconoció a TK sobre la espalda de Seraphimon, volando hacia la parte más alta del castillo.

-¡Oigan todos! ¡Es TK!- exclamó el mayor de los elegidos- ¡Está aquí en el Área Oscura, y parece que está persiguiendo a Daemon hacia el techo del castillo!

-¿Qué no estaban en el Mundo Real?- preguntó Leomon, una vez que regresó a su etapa de Campeón, acto que Ogremon imitó.

-Pues eso creía- respondió Sora-. Joe, ¿estás seguro?

-Los estoy viendo ahora, Sora- respondió el joven de cabello azul-. Vengan todos.

A excepción de HerculesKabuterimon, todos los digimon regresaron a sus etapas de infantil y se aproximaron a la ventana, confirmando los dichos de Joe.

-También están Tai, Matt y Davis peleando contra Lucemon en el exterior- observó Izzy-. Un momento, ¿quién es ese digimon azul? ¿Y dónde está Impmon? Tendremos que ir hacia allá, todas las respuestas están en el exterior del castillo. Todos súbanse a HerculesKabuterimon, nos vamos ahora.

Obedeciendo al pelirrojo, los elegidos y los digimon abordaron en el insecto gigante y salieron al gran jardín del castillo, intentando entender qué sucedió mientras ellos peleaban.


Seraphimon había localizado a Daemon volando en el exterior del castillo, y rápidamente lo alcanzaron. El demonio parecía volar sin rumbo fijo y su intención parecía ser perder a sus seguidores. La persecución se llevó en todo el exterior del castillo, dándole varias vueltas alrededor.

-Maldición, aún estoy algo débil por la batalla en el Mundo Real- dijo Daemon para sí mismo-. Esos dos no dejan de seguirme, así nunca podré lograr mi cometido.

-¡Tras él, que no escape!- exclamaba TK a lo lejos- ¡Hoy será el último día de Daemon!

-Jeje, no lo creo- dijo el demonio en voz baja al oír al muchacho-. No importa, si soy rápido, podré lograrlo antes de que me alcancen.

Daemon cambió el rumbo de su vuelo y comenzó a ascender hacia la parte más alta del castillo, seguido de cerca por TK y Seraphimon. Cuando estaba por llegar al techo del castillo, Daemon se quitó su collar y lo lanzó lejos. El objeto cayó en el jardín entre la maleza y se perdió de vista. Luego el demonio aterrizó en el techo del castillo y tras decir unas extrañas palabras, un portal de color negro y morado apareció delante de él. Seraphimon aumentó su velocidad pero no llegó a tiempo. TK y su digimon fueron testigos de cómo Daemon ingresaba en el portal, el cual se cerró detrás de él, dejando el techo decorado con antiguas tejas y gárgolas de mármol en las esquinas tan silencioso como siempre.

-¡Rayos! ¡No puede ser, casi lo teníamos!- exclamó TK.

-TK…- dijo Seraphimon en un tono casi imperceptible-… Aún nos queda Lucemon. Mira a nuestros amigos, aunque son tres, no pueden con él. Sabes lo que tenemos que hacer.

-Pero no quiero hacerlo…- la voz de TK había cambiado a un tono de melancolía y tristeza.

-TK, el Dios del Digimundo me dotó con esa técnica especial para usarla sólo en un caso de extrema necesidad. Sabes que el momento ha llegado.

-Sí, Gennai nos lo dijo, pero no estoy listo para despedirnos.

-¿Cuándo se está listo para eso, TK?- preguntó Seraphimon, logrando que su amigo humano se pusiera a pensar.

-Quiero hacer esto contigo- dijo de repente el rubio-. No lo toleraría otra vez, quiero que lo hagamos juntos.

-TK… si ese es tu deseo…


WarGreymon y MetalGarurumon habían destruido a las copias de Lucemon y ahora se encontraban ayudando a UlforceVeedramon luchando con el verdadero demonio. El digimon de Davis era muy poderoso, pero la influencia del Área Oscura había dotado al líder de los demonios de una fuerza indescriptible. Con la ayuda de los digimon de Tai y Matt la batalla se había equilibrado un poco, pero entonces Lucemon exclamó "¡Vivos o Muertos!". El demonio lanzó cuatros esferas de energía de sus manos, dos negras y dos blancas, las cuales fueron una negra y una blanca hacia WarGreymon y el otro par hacia MetalGarurumon. Las esferas se combinaron y rodearon a los sorprendidos digimon, y dos enormes explosiones ocurrieron, lastimando superficialmente al digimon de Davis. Tras las explosiones, Agumon y Gabumon cayeron al suelo, donde fueron recibidos por Tai y Matt antes de que impactaran en la oscura hierba del jardín.

-Vaya, parece que están vivos- dijo Lucemon-. Les explicaré. Mi técnica "Vivos o Muertos" es tan especial que incluso yo no puedo controlarla. Una vez que fue lanzada, tiene un 50% de posibilidades de matar y otro 50% de dejar muy herido al objetivo, les aseguro que han tenido mucha suerte.

-Canalla- dijo UlforceVeedramon-. Ahora lo pagarás ¡Rayo de la Victoria!

-¡Espera!

-¡Es Seraphimon!- exclamó el poderoso digimon azul, deteniendo su ataque.

¡TK! ¡Estás aquí! ¿Pero cómo…?

-No hay tiempo para eso, Matt- respondió su hermano-. Tomen a sus digimon y salgan de aquí lo más lejos que puedan. Nosotros nos encargaremos de Lucemon.

Davis estuvo a punto de objetar, pero fue interrumpido por la sorpresiva llegada de Kari y Ophanimon, así como la de Izzy y los demás que venían sobre el gran digimon insecto.

-¡TK!- exclamó la castaña al ver al rubio.

-Kari…- dijo TK en voz baja- ¿Por qué tenías que llegar justo ahora?

-Lo sé, TK, es difícil para mí también- respondió Seraphimon-. Ophanimon está ahí con ella.

-¿Qué ustedes se encargarán de mí? ¿Ustedes?- dijo Lucemon sonriendo-. Me debes las gracias por ayudarte a lograr la digievolución, jovencito. Si no fuera por mí, no estarías sobre tu digimon ahora intentando desafiarme.

-Tal vez tengas razón- dijo TK-. Me obligaste a luchar contra mis amigos, ¡Y la mejor manera de agradecerte a ti y de agradecer a ellos por regresarnos a la normalidad es desterrándote del mundo de los vivos!

-Así que de verdad piensan en pelear conmigo, está bien- dijo Lucemon-. Pero tenemos que asegurarnos que no haya "interrupciones".

Lucemon alzó su dedo y rápidamente lanzó un rayo de color morado que asestó a UlforceVeedramon en el pecho, quien regresó a ser DemiVeemon y cayó hacia el suelo a tiempo para que Davis lo atrape.

-¡Desgraciado!- exclamó Davis desde el suelo- ¡Acaba con él, Takaishi!

-Amigos, es hora de revelarles la verdad- dijo TK-. Esta será nuestra última batalla…

Los elegidos y los digimon no entendían las palabras del rubio, por lo que decidió explicarse narrando lo que ocurrió cuando fue al Mundo Real a proteger Odaiba hacía algunas horas.

(FLASHBACK)

TK y Patamon habían aterrizado en las afueras de la ciudad, en un bello parque que TK no conocía debido a la lejanía con el centro de la isla. Gennai caminó y tomó asiento en una banca de madera, e hizo un gesto con su mano para que TK lo imitara.

-Amigos, antes de llegar con Daemon, hay algo de lo que tenemos que hablar- dijo el hombre.

-¿Qué sucede, señor Gennai?- preguntó Patamon algo extrañado.

-Lo que les voy a decir no es nada fácil, pero tiene que ser ahora, porque no sé si volveré a verlos pronto.

-Díganos qué pasa, por favor- dijo TK, ahora más preocupado que antes.

-Por favor, escuchen ¿Recuerdan aquella profecía que hablaba del continente WWW y de las Bestias Sagradas?

-Por supuesto- respondió TK-. Por eso nos fuiste a buscar a ese lugar, ¿Qué hay con esa profecía?

-Lo que sucede es que no les conté todo lo que había en ella. Había otro fragmento que sólo podían conocer ustedes dos. Si están preparados, les contaré todo ahora.

TK y Patamon asintieron en silencio. Por un lado no querían oír lo que Gennai tenía que decir, algo les indicaba que no sería bueno, pero por el otro ya no tenían opción, y tal vez esta nueva parte sería de ayuda para vencer a los demonios.

-Bien. Este nuevo fragmento revela que la única manera de derrotar a Lucemon de una vez y para siempre es utilizando "El último testamento", una técnica sagrada que sólo Seraphimon conoce y que tiene un poder tan grande como el del Dios del Digimundo.

-No conocía esa técnica- dijo Patamon-. Tampoco sabía que yo podía ser tan fuerte como el Dios del Digimundo, eso es asombroso.

-Sin embargo, El último testamento sólo puede ser utilizado una vez- prosiguió Gennai luego de sonreír ante el comentario de Patamon-. Cuando Seraphimon utiliza esta técnica, concentra toda su energía para crear una enorme y poderosa explosión con su cuerpo que acaba con toda la maldad que estuviese alrededor, pero también sacrifica su vida en el proceso.

-¡¿Qué?!- exclamó TK levantándose de la banca- ¡No voy a permitir que Patamon se sacrifique otra vez, no soportaría perderlo una vez más!

-TK…- dijo suavemente Gennai-. Entiendo cómo te sientes, y no les estoy diciendo que deben utilizar esta técnica, sólo les digo que deben tenerla en cuenta y, si están dispuestos, a utilizarla como último recurso.

-TK- dijo Patamon llamando la atención de su amigo-. Sabes que estoy dispuesto a hacer lo que sea por proteger el Digimundo y el lugar donde vives, y por proteger a Gatomon y a nuestros amigos. No podemos dejar que nuestros deseos egoístas permitan que la oscuridad triunfe.

-Patamon…- las palabras del pequeño digimon llegaron al corazón de TK. Es cierto, perder a su mejor amigo había sido muy doloroso, pero si él estaba dispuesto a hacer ese sacrificio, entonces el rubio debía aceptarlo y apoyarlo en todo. Por un momento pensó en su madre, en su padre, en Matt y en Kari. Ellos eran las personas que más quería y no podía permitir que la oscuridad destruyera ambos mundos-. Está bien, señor Gennai, si vemos que no hay otra alternativa, utilizaremos El último testamento.

(FIN DEL FLASHBACK)

-¡¿QUÉ?!- exclamaron todos los presentes.

-TK, no puedes permitir que tu digimon haga eso de nuevo- dijo Joe-. La última vez fue muy doloroso para ti.

-Joe tiene razón, Takaishi. Mira, no estuve presente la primera vez que Patamon se sacrificó, pero estoy seguro que lo que sucedió no sólo te lastimó a ti, a los otros elegidos y a los digimon también les dolió lo que Angemon se vio obligado a hacer. No puedes permitirlo.

-Lo siento, Davis- respondió TK-. Tal vez tengas razón, pero estoy seguro que todos queremos que esto termine de una vez y la única manera de lograr eso es utilizando El último testamento.

-TK…- dijo Seraphimon en voz baja- ¿No quieres decirle a todos lo que has decidido?

-Por supuesto que no, Seraphimon- respondió el rubio en el mismo tono-. Si todos se están poniendo de ese modo por lo que tú vas a hacer, no quiero que sepan que yo me sacrificaré contigo. Esta vez haremos esto juntos…

Mientras TK y su digimon hablaban entre ellos, Kari y Ophanimon se habían aproximado hacia ellos. Lucemon veía la conversación desde una posición algo alejada, de manera expectante, escuchando cada palabra.

-¡Seraphimon!- exclamó Ophanimon propinándole una bofetada al digimon arcángel-. No permitiré que hagas esto. Hemos pasado muchas cosas para que termines sacrificándote y dejándonos a todos sin ti. Tú y yo hemos estado separados desde que todo esto comenzó, siempre que estuvimos juntos por un momento algo ocurría. No sabes lo mucho que te necesité en todo este tiempo, y no te dejaré utilizar esa técnica mortal.

-Sabes lo que ocurrirá si no lo hago- respondió Seraphimon-. La oscuridad se apoderará de todo el Digimundo y del Mundo Real y de todas formas todos moriremos. Esta es la única oportunidad que tenemos. Yo acabaré sacrificándome para derrotar a Lucemon y así los salvaré a todos ustedes y a todos los digimon del mundo.

-De todas formas esto aún no ha acabado- agregó TK-. Daemon se nos escapó. Utilizó un portal creado por él y no sabemos dónde fue. Cuando Seraphimon y yo hayamos hecho esto, ustedes tendrán que encontrar a Daemon y derrotarlo.

-No pienso ir a ninguna parte si tú no tienes a tu digimon para pelear con nosotros- soltó Kari.

-Kari, Kari…- dijo TK bajando la cabeza, incapaz de mirarla a los ojos-. Yo… decidí hacer esto con Seraphimon… los dos nos sacrificaremos, utilizaré el poder de mi D3 para hacer la explosión aún más poderosa…

-¡No permitiré que hagas eso! ¡No podría vivir en un mundo sin ti, TK!

-Kari, por favor no llores- dijo TK-. Tú siempre te preocupas por todos antes que por ti, es mi turno de hacer eso. Es una decisión tomada. Sabes que eres lo mejor que me pasó en la vida, y le debo al Digimundo el haberte conocido, es por eso que estoy dispuesto a hacer esto en agradecimiento. Te amo, y lo siento. Seraphimon, ahora.

-Lo siento, Ophanimon, te quiero…

Luego de pronunciar esas palabras, Seraphimon golpeó a Ophanimon en el estómago y luego utilizó su técnica "Siete cielos", provocándole un gran daño y logrando que perdiera su digievolución. Gatomon y Kari comenzaron a caer, para ser atrapadas por Tai y Matt en el suelo. Seraphimon creó un campo de energía en forma de burbuja con la que encerró a sus amigos, quienes no podían creer lo que estaba ocurriendo.

-Bien, Lucemon, es hora de terminar esto- dijo Seraphimon.

-Vaya, hasta que por fin dejaron de hablar- respondió el demonio, que se encontraba levitando en su posición, con los brazos cruzados-. Te concedo los honores.

-Muy bien. Sujétate, TK- dijo el digimon sagrado- ¡Siete cielos!

Las esferas de energía fueron disparadas hacia el demonio, quien fácilmente las esquivó y contraatacó con su "Rodadura mortal". Seraphimon evadió a Lucemon y alcanzó a sujetarlo de su pierna, para luego comenzar a girar sobre su eje y lanzar al demonio lejos. Luego volvió a utilizar "Siete cielos", logrando esta vez impactar en Lucemon y enviándolo al suelo.

-El digimon de TK es muy fuerte- dijo Tai-. Me pregunto de dónde sacará todo ese poder…

-Ellos están luchando por todos nosotros- acotó Sora-. Seguramente saben que el resultado de esta batalla decidirá el destino de todo el Digimundo y nuestro mundo.

Kari y Gatomon simplemente observaban la batalla totalmente deprimidas, lógicamente querían ir en ayuda de sus seres amados aunque pareciera que no la necesitaran, y claramente no deseaban ver "El último testamento" en ejecución, pero tampoco podían escapar del campo creado por el digimon de TK.

Lucemon se incorporó rápidamente y atacó con sus "Esferas de la Oscuridad". Una de ellas impactó en el cuerpo del digimon ángel, quien comenzó a caer con TK aún en sus espaldas. El rubio le dedicó palabras de aliento a su amigo, logrando reanimarlo y que regresara al cielo, a tiempo antes de estrellarse contra el suelo. Seraphimon atacó con su "Rompedor divino", lanzando un rayo de energía sagrada que fue interrumpido por el "Rayo de la Oscuridad" de Lucemon.

-Ambos están muy parejos- comentó Izzy-. Pero Seraphimon parece estar tomando la ventaja.

-Pienso lo mismo- dijo Davis-. El digimon de Takaishi es muy poderoso, aunque UlforceVeedramon y yo habríamos hecho lo mismo si Lucemon no hubiera atacado por sorpresa, jeje.

Más arriba, en el cielo, Seraphimon creyó que era un buen momento para probar la "Ascensión santa", la técnica con la que había destruido a los digimon de Daemon en el Mundo Real. Tras levantar sus brazos, una gran cantidad de rayos azules comenzaron a caer aleatoriamente en todo el campo de batalla tomando por sorpresa a Lucemon, quien fue alcanzado por uno y derribado al instante.

-Llegó la hora, amigo- dijo TK-. Debemos hacerlo ahora que está débil.

-Tienes razón- respondió el digimon ángel-. TK, fue un enorme gusto haber tenido esta batalla a tu lado.

-Lo mismo digo.

Ambos, elegido y digimon, dedicaron una mirada significativa a sus amigos encerrados en el campo de energía, para luego levantar sus manos en señal de despedida. Palabras como "No TK, no lo hagan" o "No tienes que hacerlo, Seraphimon, debe haber otra salida" eran moneda corriente dentro de la burbuja. En un momento, Matt le gritó a su hermano que no sea un tonto, pues los datos de su digimon regresarían como un Digihuevo, pero fue contradicho por Tentomon, quien les comentó que al morir dentro del Área Oscura, los datos no pueden llegar a la Ciudad del Inicio, y por lo tanto Patamon no renacería. El digimon de TK apuntó a la burbuja con su palma abierta, entonces, el objeto comenzó a flotar, llevándose consigo a los elegidos y a los digimon. Los digimon, en su etapa de novato y campeón, en el caso de Gatomon, Leomon y Ogremon, comenzaron a atacar las paredes de la burbuja, en un intento de destruirla, pero fue inútil. Cada vez se alejaban más y más, y las lágrimas habían comenzado a aparecer. Leomon bajó la mirada, incapaz de ver lo que sucedería a continuación. Los elegidos no podían apartar la vista de la figura de Seraphimon y de TK sentado en su hombro. Cuando Kari vio, el rubio dibujó un corazón con sus manos y simuló con sus labios las palabras "te amo", antes de dar la vuelta y darles la espalda a todos. Seraphimon bajó la vista mientras se concentraba, y cuando el momento fue propicio, levantó sus brazos al cielo.

-Lucemon, llegó el momento de enviarte al mundo de los Muertos ¡El último testamento!

El pecho de Seraphimon comenzó a brillar, y una intensa luz comenzó a rodear al digimon, antes de llevarse a cabo la demoledora explosión. En el suelo, Lucemon se encontraba paralizado debido al rayo que lo había impactado. El demonio no podía creer lo que estaba sucediendo, y cuando vio que la explosión lo alcanzaría seguro, solo cerró los ojos. Lo había intentado, el Digimundo casi fue sumido en la ruina. Se preguntó qué sucedería con el cobarde de Daemon, dónde se encontraría y por qué había escapado, pero antes de encontrar una respuesta, el castillo entero explotó en mil pedazos, llevándose consigo a él mismo, a TK y a Seraphimon.


Les dije que habría mucha más acción y emoción en este capítulo, jeje. Lilithmon y Belphemon fueron derrotados, y la explosión de Seraphimon logró darle a Lucemon. ¡Nooo! ¡TK! ¡Patamon! ¿Qué les pareció la decisión del rubio de sacrificarse junto a su amigo? ¿Piensan que hizo lo correcto? ¿Les gustó la narración de las batallas contra Lilithmon y Belphemon? Traté que este capítulo fuese lo más dramático posible, espero haberlo logrado. Pero debo contarles algo: ¡El capítulo aún no termina! Los dejo con la última escena, y después veremos qué sucede en el siguiente capítulo.


La explosión causada por el sacrificio de TK y Seraphimon había destruido casi todo el castillo, aunque algunas partes aún permanecían en pie. No había rastros del rubio ni de su digimon, pero en el suelo algo aún se movía lentamente. Arrastrándose en la tierra, Lucemon hacía lo que podía para desplazarse. Se encontraba terriblemente dañado, pero aún con vida. Alrededor suyo, los objetos demoníacos de Barbamon, Leviamon y Beelzemon levitaban en círculos. El espejo de Lilithmon y el despertador de Belphemon llegaron volando y se unieron al grupo. Lucemon continuaba arrastrándose por el suelo. A lo lejos, el collar que Daemon había arrojado se encontraba a la espera de alguien que lo recoja.

-No… no puedo… creer mi suerte- dijo el demonio con la voz entrecortada-. Solo… solo falta el collar… y podré digievolucionar…

El líder de los demonio había llegado hacia el objeto y estiró su brazo lentamente para tomarlo, pero su mano fue pisada por otro ser que también llegó al lugar.

-Vaya, Lucemon, que mal te ves…

-Da… Daemon- musitó el demonio moribundo-. Re… regresaste ¿Por qué… por qué me pisas la mano?

-Creo que se necesita un verdadero demonio para utilizar esos objetos, así que si no te importa me los llevaré todos.

Daemon hizo un movimiento con su mano y los objetos que levitaban alrededor de Lucemon cambiaron de dueño, comenzando a rodear a Daemon, incluyendo el collar.

-¿Qué… qué haces?- inquirió Lucemon- ¿No me estas viendo? Los… los necesito…

-De nada le servirán a un demonio muerto- respondió Daemon esbozando una sonrisa-. Ahora, con mi collar son seis. Lo siento, pero también necesito tu amuleto dorado. Adiós, señor Lucemon, salude de mi parte a nuestros compañeros en el otro mundo ¡Fuego infernal!

Daemon abrió su boca, liberando una poderosa llamarada que acabó con lo poco que quedaba de su líder, quien finalmente se desintegró en datos digitales y desapareció para siempre. El último demonio con vida tomó en sus manos el amuleto que Lucemon solía llevar en su pecho, y contemplándolo soltó una sonrisa, antes de ingresar nuevamente a su portal y desaparecer del Área Oscura.


Ahora sí, llegamos al final, y llevó 21 páginas escritas, volví a superarme, jaja ¿Qué les pareció el final? No lo esperaban, supongo. Ahora Daemon es el último demonio con vida, y el enemigo final de los elegidos, ¡y esto se va a poner buenísimo!

PD: en el próximo capítulo: Gennai logra contactar a los elegidos y les comenta que las almas de los que fueron asesinados por los demonios se encuentran en el sótano del derruido castillo. Davis y Kari se encargarán de recuperar a Elecmon, Andromon y Beelzemon, mientras que Daemon comienza a preparar su plan final. El próximo episodio será "El último portal", no se lo pierdan y dejen revews, ahora es cuando la aventura digievoluciona! byeee!