He comprado los personajes de Crepúsculo así que me pertenecen (?) Los personajes son de nuestra amada Steph Meyer, la historia y las locuras son totalmente producto de mi descabechada imaginación.
Gracias a Yanina Barboza, por ser la mejor beta que podría tener esta historia:)
Capítulo 24
Isabella deja salir su respiración contenida. Mueve su cabeza en asombro, confundida por lo que Edward le acaba de decir hace unos minutos.
—¿Matt? —pregunta por fin—. ¿Qué tiene que ver Matt en esto?
—Tiene que ver mucho —responde Edward después de unos segundos.
—¿Pero cómo? Edward, explícame —le exige.
Él levanta una ceja.
—Isabella —dice Edward con una voz burlona—. Veo que aún en estos seis meses de grata convivencia conmigo no has aprendido que ni tú ni nadie me exige nada. No hablaré de ese tema porque eso ya es pasado, eso ya está muerto.
—¿Es algo malo? —insiste más calmada.
—¿Por qué no le preguntas a tu querido Matthew? Apuesto a que por una mamada te lo dice. —Su expresión es dura y sus palabras hieren a Bella.
—No digas esas cosas de mí, Edward. —Ella le sostiene la mirada sin miedo.
—¿No es cierto, Isabella? No vengas a ponerte tus hábitos de monja conmigo, porque sinceramente, cariño, no te quedan.
—¡Eres un bipolar de mierda! —le grita en la cara. Él solo sonríe, lo que la enfurece aún más—. Hace un momento estabas llorando y eras el hombre más miserable, y ahora estás riéndote mientras me jodes con tus palabras. ¿Qué pasa contigo, Edward? —susurra lo último.
—¿Quieres saber qué me pasa? ¿En serio, Isabella, estás lista para saber qué es lo que pasa conmigo? —Su pregunta es sincera, y ella se acobarda por un momento.
—No —dice en voz baja—. No estoy lista aún. —Se da la vuelta y regresa corriendo a su habitación, dejando su maleta de ropa sobre el pasillo del estudio de Edward.
Se deja caer sobre la cama, su corazón martilleando en su pecho. Debería regresar y escuchar a Edward, pero sabe muy bien que no está lista para eso, aun cuando lo desea con toda su alma.
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Mientras tanto en otra habitación de la misma casa, Edward se deja caer sobre el sillón donde habían estado Alice y él hace una hora. Suspira decepcionado. Tenía la esperanza de que Bella le diría que sí quería escuchar lo que le pasa, ya no puede soportar estar tanto tiempo en silencio.
Pero conoce a Bella mejor de lo que ella piensa. Sabía que ella se escondería de él, porque aunque ella finja ser muy valiente y fuerte, la realidad es que ella se hace bolita ante los problemas que pasan y toma las vías más fáciles, como fue la infidelidad con Matthew. Él sabe muy bien que lo que Bella hizo fue un acto de cobardía y venganza pura. Bella no podía hacerlo sufrir y humillarlo más que de la misma forma que él hizo con ella, y lo había hecho.
Un golpe en su puerta lo sobresalta y se pone de pie.
—Adelante —dice.
La puerta se abre y una Bella tímida se asoma.
—¿Puedo pasar? —pregunta.
—Claro —contesta, piensa emocionado que tal vez ella ha vuelto porque quiere escuchar la verdad.
Bella entra en la habitación y Edward nota que lleva un sobre en su mano.
—Recibí una carta de Scott —anuncia.
Edward se decepciona.
—¿Qué dice? —inquiere, caminando por la habitación y tomando su saco para ponérselo.
—Dice que en una semana habrá un día de visita. Me pidió que fuéramos los dos.
—Genial —murmura ahora enojado. Tal vez Bella no se equivocaba con lo de los cambios de humor—. Tengo mucho trabajo, no sé si podré ir. Ve tú, si quieres. —Se encamina hacia la puerta y la abre.
—Perfecto. —Bella suspira resignada. Empieza a seguirlo por el pasillo—. Él está bien, dice que te extraña. ¿A dónde irás?
—A la empresa, no me esperes a cenar. —Ella se detiene cuando él le dice eso y lo ve abrir la puerta principal y bajar los peldaños.
Bella se queda estática en su lugar sin saber qué hacer. Luego piensa en la única persona con la que puede hablar sin ser juzgada y se dirige a la casa de los McCarty.
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Al llegar ahí, los guardias de la entrada la dejan entrar solo con decir su nombre y comunicárselo a Rosalie. La casa es un poco más pequeña que la de los Cullen, pero el estilo es mucho más moderno. La casa donde vive con Edward tiene un estilo más o menos victoriano. Rosalie la espera sentada en la fuente de la glorieta de la entrada, está despampanante con su vestido verde esmeralda y su larga cabellera rubia está atada en una alta coleta. Le sonríe en cuanto Bella baja del auto.
—Tenía mucho sin verte. Te desapareces, mujer —la regaña Rosalie, quien deposita un beso en su mejilla y la jala hasta sentarse de nuevo en la fuente.
—Sí, lo sé. —Bella agacha su cabeza—. No sé qué hacer, Rosalie —confiesa.
—Tú y Edward se complican tanto la vida. —Resopla la rubia—. Los dos se aman con locura y aun así no pueden ser felices, es todo una paradoja para mí.
—Los dos estamos demasiado jodidos para poder ser felices. Justo cuando trato de acercarme a Edward, sus fantasmas atacan y me vencen, y viceversa.
—Pues entonces hablen, ¿qué es lo que los detiene?
—Edward habló conmigo hoy —dice en voz baja.
—Eso es genial, ¿que no? —tantea Rose.
—¿Sabías lo que les pasó a las hermanas de Edward? —Bella por fin levanta la vista.
—No, no lo sé. Como ves, no soy muy cercana a Edward y este no le ha dicho nunca a Emmett, así que él tampoco sabe. —Ella hace una pausa—. ¿Qué es lo que pasa con ellas?
—No puedo decírtelo, no es que no quiera, pero es un secreto de los Cullen, no mío —explica.
—Entiendo. —Rosalie asiente—. ¿Eso explica por qué la hostilidad de Carlisle a ellas?
—Sí.
—¿Y qué tiene que ver Edward con eso?
—Bueno, tú sabes que Elizabeth es ciega. —Rosalie vuelve a asentir—. Digamos que Edward se culpa por eso.
—¿Y en realidad sí tiene la culpa? —inquiere Rosalie.
—Él piensa que sí —contesta Bella.
—¿Tú qué piensas?
—Yo pienso que no; aunque Edward esté involucrado con esos acontecimientos, él simplemente no podía saber que eso pasaría. Fueron actos de irresponsabilidad, que él ha aprendido muy bien a ya no ignorarlos, pero él piensa que no. Él se culpa por eso y piensa que no es capaz de cuidar y amar a ninguna mujer. Yo lo entiendo.
—¿Y por qué no se lo dices? Tal vez él necesite que alguien le diga que todos cometen errores y no puede pasarse la vida lamentándose por eso.
—Lo intenté, pero él me desprecia. No lo juzgo por eso. —Bella agacha la mirada.
—¿Por qué te desprecia? ¿Qué hiciste? —le pregunta Rosalie.
—Yo lo engañé. —Hace una pausa—. Con Matt.
—¿Matthew Anderson? —Rosalie se sobresalta tanto que hasta se pone de pie.
—Sí —dice Bella en voz baja.
—¿De todas las personas, él? ¿Estás idiota o te haces? Hubiera sido preferible que te acostaras con Jasper, le hubiera dolido menos a Edward. —La rubia la mira enfurecida.
—¿Por qué tanto alboroto con él? ¿Es que todos saben lo que pasó con ellos menos yo?
—Todos sabemos que entre ellos dos hay un odio más grande que nada. Es un odio que viene desde años atrás, desde que ellos eran chicos. Bella, ¿dónde has vivido toda tu vida? Ellos han crecido prácticamente en el mismo entorno que tú, no puedo creer que no sepas nada —le reprocha Rosalie.
Bella se pone de pie.
—¡Entonces explícame! —le grita—. Y no me digas que a ti no te corresponde porque estoy harta de escuchar eso. —Bella se toma el cabello con las dos manos, exasperada—. Sí, me acosté con Matt y estoy un poco arrepentida por eso...
—Pues no se nota —murmura Rosalie en desaprobación.
—¿Cuál es tu problema, Rose? —le pregunta Bella—. Vine aquí contigo pensando que eras la única persona que me podría escuchar sin ser juzgada, así como yo le he hecho contigo.
—Mi problema es que estoy harta de ti —dice una Rosalie con voz fuerte y clara. Bella levanta sus dos cejas—. Sí, así es, y no quiero que pienses que soy una hipócrita, porque me caías bien al principio, pero tu actitud frente a esto lo ha ido empeorando. Dices y te jactas que eres una mujer tan sufrida, pero solo te engañas a ti misma.
—Tú no sabes por lo que he tenido que pasar —la encara la castaña.
—Tu madre se murió cuando eras solo una niña y tu padre te despreció, según tú, pero ¿sabes qué, Bella? La gente se muere, deberías acostumbrarte a eso porque nadie va a vivir para siempre.
—Tú no puedes hablar de eso, Rosalie, tú no sabes lo que es perder a una madre. —Sus ojos se empiezan a llenar de lágrimas y se obliga a tragarse el nudo de su garganta.
—Sé lo que es perder a una madre desde que nací. Sé lo que no es tener a una madre nunca ahí para ti. Yo fui violada, Bella —le recuerda Rose—. Fui abusada de la forma más cruel que te puedas imaginar, me hicieron cosas que ni por tu cabeza pueden pasar, cosas asquerosas y feas que cada vez que cerraba los ojos veía al mismo hombre sobre mí, susurrando en mi oído todas las cosas que me haría, y que me hizo. ¿Pero sabes qué aprendí? Que la gente no puede ir por ahí en el mundo quejándose y hablando de sus problemas, de sus traumas. Aprendes a vivir con ese dolor y lo vas guardando muy dentro, convirtiéndolo en parte de ti y haciéndolo un monstruo, pero eso solo es el interior, no puedes sacarlo y vivir con él en el exterior porque nadie hace eso, no está bien.
—Entonces, ¿solo tengo que ser una loca traumada en mi mente y una persona agradable por fuera? —pregunta Bella.
—Solo tienes que aprender a ignorar a ese monstruo —contesta Rosalie con una sonrisa tímida—. Todos lo hacen. Todos ignoran quién son por dentro porque muy pocas personas lo valorarán y todos tienen miedo al rechazo. Bella, ¿te das cuenta que Edward está igual que tú? Sus problemas son diferentes, sus vidas son distintas, pero los dos tienen angustias que han llevado consigo toda su vida, la única diferencia es que él aún se siente culpable y actúa así porque el monstruo lo está devorando por dentro y si no reaccionas pronto y haces algo, ese monstruo adoptará la forma de Edward. No dejes que haga eso, Edward es una buena persona.
—Rosalie, no entiendo nada. —Bella bufa confundida—. ¿Cómo hago para que ese monstruo muera? ¿Qué tengo que hacer?
—Solo ámalo.
—¡Ya lo amo! —grita—. ¡Lo amo más que a nada en el mundo, entiéndelo!
—Pues has de tener una idea muy mala del amor —contrataca Rose—. Lo engañaste y con su propio enemigo, se ha de sentir terrible.
—¡Él también lo hizo! —explica enojada—. Él también me engañó y no fue solo una vez, lo hizo varias veces. ¿Sabes lo mal que me sentía cuando leía los mensajes de otras mujeres? ¿O cuando lo escuchaba llegar a altas horas de la noche? ¿O cuando muchas veces ni siquiera llegaba a dormir? No, no lo sabes porque tú tienes a un hombre que te ama y que te respeta.
—¡Edward también te ama, estúpida! Deja de actuar como una niña de trece años, ¡eres una mujer de veinticinco! Haz lo que quieras, pero deja de quejarte —la regaña la rubia—. Si quieres ser feliz con él, entonces sé lo que él quiere que seas, sé ese apoyo que él necesita. Si quieres seguir con Matt, entonces divórciate de Edward. Él no merece una mujer así como tú.
Y dándose la vuelta, Rosalie sube los escalones que la separan de la puerta y entra a la casa dando un portazo. Esa es una buena forma de decir que quiere que Bella se vaya, así que, sin pensarlo mucho, se sube a su auto de nuevo y maneja a su nuevo destino: la casa de los Whitlock.
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Hace unas cuantas horas había visto a Alice, pero ahora está aquí para pedir una explicación y no se irá hasta tenerla. La casa de los Whitlock tiene un toque muy hogareño y se respira el amor por cualquier lado. Alice está en el jardín cortando unas rosas cuando la ve, de inmediato una sonrisa se posa en su rostro y la llama con su mano para que se acerque a ella. La mujer solo lleva unos jeans doblados hasta las rodillas y unas sandalias amarillas que combinan con su blusa sencilla.
—Qué bueno volver a verte —dice Alice con su voz tan agradable como siempre. Ella no se despega de su tarea, solo le da una mirada simpática y ya.
—Sí, quisiera decir lo mismo —contesta escuetamente Bella.
Alice se incorpora rectamente y le da una mirada suspicaz.
—¿Tenemos algún problema tú y yo? —le pregunta sin despegar sus ojos de los suyos.
—No tuvimos un bonito encuentro en la mañana.
—Ah, eso. —Alice se encoge de hombros y vuelve a su tarea.
—Sí, eso.
—No entiendo por qué dices que no fue bonito. Teníamos mucho sin vernos.
—Iré directo al grano, Alice. ¿Qué hacías en el despacho con Edward?
—Solo hablábamos —responde con su voz cantarina—. Lo cual tú ya debes de saber porque yo no me trago eso de que tropezaste y el jarrón se rompió. Tú escuchaste todo, así que no lo niegues. —Ella deja en paz su tarea y recoge todas las rosas.
—Bien, entonces preguntaré: ¿qué tenías tú con Edward antes? ¿Ustedes salieron?
—Temía que preguntaras eso. —Alice frunce sus labios y se encamina hacia la mesa del jardín más próxima. Hay una jarra con té helado ahí y ella sirve dos vasos. Le ofrece uno a Bella y toma asiento en la silla—. Pero contestando tu pregunta... —Ella da un sorbo a su té—. Sí, Edward y yo fuimos novios.
Bella se atraganta con el té y se obliga a no escupirlo. Ya sospechaba eso pero es muy diferente a escuchar la confirmación.
—Fue antes de conocer a Jasper, no te preocupes. —Alice sonríe tranquilizándola.
—¿Él lo sabe? —pregunta Bella.
—No, y no tiene por qué hacerlo. —La mira retándola a contradecirla—. Eso fue hace mucho tiempo, Bella, Edward y yo prometimos que lo olvidaríamos.
—Pero no han podido, porque a pesar de todo Edward aún te considera la mujer que más ha amado —la interrumpe Bella.
Alice resopla.
—Eso es porque Edward es un idiota que no se da cuenta aún de lo mucho que te quiere.
Bella se ruboriza.
—No estoy aquí para hablar de los sentimientos de Edward hacia mí. Quiero saber qué fue lo que pasó entre ustedes, por favor.
—Fue después de que él viniera de Londres —empieza a relatar Alice—. El tenía veintidós y yo diecinueve; fue antes del accidente de Saoirse. De hecho, fue el mismo accidente lo que nos separó.
—¿Cómo?
—Yo siempre estuve enamorada de Edward, Bella, eso tienes que saberlo desde ahorita, entonces cuando él me invitó a bailar en aquella fiesta donde nos conocimos, bueno, esa fue la mejor noche de mi vida hasta ese momento. Ni siquiera podía creerme que él me hubiera pedido mi número de teléfono, y que no haya tenido ningún atrevimiento conmigo fue signo de que él en verdad quería tener una relación seria conmigo. Fui criada bajo las palabras de Dios, y para mí la castidad y el matrimonio iban demasiado juntos, y no quiero que pienses que soy una santurrona, pero yo soy así, mis pensamientos son tan antiguos, así fui criada; y entonces cuando él me llamó al día siguiente para mí fue lo mejor. Continuamos viéndonos siempre en mi casa durante un mes, pero un día que no estaban mis papás, Edward me invitó a ir a tomar un café. Yo acepté gustosa, por supuesto, y en la cafetería él me robó un beso. Fue mi primer beso a la edad de diecinueve años, qué vergüenza. —Alice se ruboriza y hace una pausa pequeña—. Yo sabía mucho antes de eso que estaba estúpidamente enamorada de él y cada día que él me hacía reír con sus palabras me iba enamorando más y más. Él me pidió que fuera su novia y yo acepté, por supuesto, incluso él pidió el permiso de mis papás. —Alice hace una pausa—. Tal vez muchas acciones de él te lleven a pensar que es un ogro, pero eso no es cierto, Edward es un príncipe con una armadura alrededor de él, es un caballero. —Suspira.
—No puedo imaginar un mundo donde Edward sea lindo con alguien —murmura Bella, pero está mintiendo. Por supuesto que sí lo imagina, porque lo ha vivido. Hubo momentos dentro de su matrimonio en los que él la trató con dulzura, sin contar en la amistad con beneficios que habían tenido. Aunque él no se diera cuenta, ella siempre tuvo presentes los afectos.
—Déjame continuar— la regaña Alice—. Nuestro noviazgo era todo un cuento de princesas, Bella; Edward era todo lo que pedía en un novio: amoroso, simpático, inteligente, guapo, romántico, caballeroso, misterioso, de un gran corazón, y para beneficio de mis padres, pertenecía a un buen estatus social, aunque para mí eso era una estupidez. Al mes y medio de ser novios él me dijo que me amaba.
—¿Cómo lo hizo? —pregunta una Bella inquieta.
Alice no parece molestarse por la interrupción.
—Estábamos en el salón de mi casa, él tocando el piano para mí y yo enseguida de él, enamorándome por las notas que emitía, hasta que él hizo una pausa y se giró hacia mí, con sus grandes ojos verdes vidriosos, y me susurró en el oído que me amaba. —Una lágrima solitaria cae por la mejilla de Alice y ella la limpia de inmediato—. Debes de imaginarte cómo de emocionada estaba yo, así que le dije que también lo amaba.
—Eso fue lindo —dice Bella en voz baja.
Alice asiente.
—Pero todo cuento de hadas termina y el mío solo duró cuatro meses. Edward estaba invitado a una fiesta universitaria y yo le pedí que no fuera, estaba muy celosa y temía que él conociera a alguien mejor que yo en esa fiesta, así que hice todo un alboroto para que él no fuera, y él me prometió que no iría... pero Edward siempre tuvo dificultad para cumplir promesas. Mi madre iría a una pasarela a New York y yo estaba invitada, era un gran momento para hacerme notar, así que ese fin de semana yo viajé con ella, con la promesa de que Edward no saldría de su casa. Pero a eso de las siete de la noche recibí una llamada de Saoirse, la hermana pequeña de Edward. Ella aún estaba bien, fue una noche antes de su accidente; ella me dijo que Edward había salido a esa fiesta, así que enojada y traicionada le marqué a Edward y antes de que me diera una explicación, terminé con él.
—¿Así de rápido? ¿No le dejaste siquiera defenderse? —inquiere Bella con una ceja alzada.
—No. —El rostro de Alice es sombrío—. En ese tiempo era demasiado inmadura, era una estupidez por la que me había enojado y no dejé que él se disculpara, solo dije cosas hirientes y terminé con él. Le dije que nunca me llamara en su vida otra vez, que no quería saber nada de él. Fui a estudiar a la mejor universidad de moda del mundo. Yo nunca supe del accidente de Saoirse, hasta tres años después cuando regresé y por azares del destino me encontré con Esme y ella me dijo todo eso. Edward ya era todo un hombre de negocios, tenía veinticinco años y estaba en la cima de todo, tal como una vez él lo dijo. Conocí a Jasper a la semana de haber vuelto a Seattle, él hizo que el agujero que había dejado Edward en mi corazón sanara y me enamoré hasta la fecha de él. Yo nunca había conocido a Jasper a pesar de que él fuera el mejor amigo de Edward, por cosas de la vida, nunca podíamos conocernos y así, y Edward jamás le enseñó una foto mía a él, solo sabía que la ex novia de Edward se llamaba Alice. Yo en cambio supe quién era Jasper y hablé con Edward, le expliqué que estaba enamorada de Jasper y no quería que él supiera lo que había pasado entre nosotros, así que juramos nunca decírselo.
—¿Edward nunca trató de conquistarte de nuevo?
—¿No sabes qué estaba pasando en esos momentos? —Alice se ríe—. Mi primo, Jacob, era gran amigo de Edward.
—¡No! —exclama Bella sorprendida—. Eso no puede ser.
—Créeme, lo es. Hubo una fiesta de recaudación de fondos, tal vez lo recuerdes, tenías como veinte años, los Cullen, los Black y los Swan estaban ahí, y tú fuiste a esa fiesta con un vestido color esmeralda. Edward, quien siempre había estado interesado en ti, y Jacob, te miraron e hicieron una apuesta.
—Recuerdo esa fiesta —susurra Bella, su mente la lleva hacia aquel paisaje—. ¿Qué clase de apuesta?
—Apostaron quién sería el primero en llevarte a la cama, pero eso nunca pudo ser realizado del todo, porque Jacob iba a salir de la ciudad, y él se fue por como un año y medio. Edward, en cambio, dio su gran paso cuando cumplió los veintiséis y adquirió temporalmente la presidencia de la empresa y estaba aún más ligado con los contratos de tu padre y te veía más seguido, y bueno, tal vez el resto no es necesario contarlo. Edward se comunicó con Jacob y le dijo que ya habías sido suya y que tenía una apuesta que pagar. Jacob se enojó muchísimo y volvió a Seattle. Nunca entendí en realidad por qué Jacob se enfureció tanto y se dejaron de hablar, eso es algo que ninguno de los dos me lo contó.
—Entiendo —dice una Bella enmudecida.
Se levanta lentamente y se despide de Alice. En el camino hacia su casa va pensando y procesando todo lo que Alice le dijo, tratando de pensar qué hacer con tanta información ahora.
¡Aleluya! Por fin subí capítulo después de tanto tiempo, ya se u.u Espero que les haya gustado así como también a mi me gusto escribirlo:) Cualquier duda, ya saben, dejenla en los reviews:D Con amor y muchos muchos besos,
Por otra parte, siento decirlo, pero creo que ya quedan menos de 7 capítulos para que se acabe la historia, solo terminaré los cabos sueltos y eso será todo. Lloraré tanto:'c
Gracias por los reviews anteriores y todas las alertas de favoritas y esas cosas(? Muchas gracias, corazones
375 reviews, les juro que no puedo creerlo ._.
Lullaby SH
