Título: Ultima Ratio

Disclaimer: Esta historia esta basada en los personajes creados por JK Rowling This story is based on characters created and owned by JK Rowling , various publishers including but not limited to Bloomsbury Books, Scholastic Books and Raincoat Books, and Warner Bros., Inc. No money is being made and no copyright or trademark infringement is intended.

Author's note: RR very much appreciated.

24

Dónde Está tu Casa

Hermione, recorrió sin rumbo los muchos pasillos del castillo de Hogwarts. Se sentía horrible desde de su pequeña confesión. Longbottom había reaccionado de la peor manera que Hermione se podía haber imaginado.

Bueno, al menos no me maldijo ... ni maldijo a Tom. Pensó Hermione frustrada, mientras caminaba por los pasillos. Sus pasos resonaban con fuerza en el suelo de piedra. En ese momento estaba en una parte bastante apartada del castillo mientras trataba desesperadamente evitar la compañía de los otros estudiantes. Estaba segura de que iban a lanzarle preguntas sobre Tom o evitarían la conversación sólo para hechizarla.

Ella suspiró y se preguntó qué haría a continuación. No podía vagar por los pasillos del castillo para siempre. Pero volver a la sala común de Gryffindor ciertamente no era una opción. Sabía perfectamente que allí era donde había ido Longbottom después de salir corriendo con tanta furia. Lupin y Weasley deberían estar allí también, probablemente tratando de consolar a Longbottom después de haber recibido esa impactante noticia. Por otro lado Hermione no quería ir a la sala común, porque entonces correría el riesgo de encontrarse con sus cotillas compañeras de dormitorio. Después de la exhibición en el Gran Comedor seguramente intentarían sacarle información tanto como pudieran. Tal vez lo mejor idea era la de huir del castillo y comenzar una nueva vida lejos, muy lejos de aquí, pensó Hermione con ironía.

El Caribe debería ser agradable en esta época del año.

Hermione se rió suavemente mientras doblaba una esquina y entraba en nuevo pasillo.

O Albania. Tal vez el clima no fuera tan suave allí, pero entonces Tom la acompañaría.

Hermione estuvo profundamente inmersa en sus planes de escapar hasta que oyó una profunda voz detrás de ella: —¿Qué dijeron tus amigos de mí?

Se dio la vuelta y se encontró a Tom apoyado contra la pared del pasillo. Hermione casi puso los ojos al ver una sonrisa plasmada en su rostro mientras la escaneaba con diversión.

—¿Por qué estás tan contento? —. Hermione le preguntó con cierta irritación.

Su ira sólo provocó que esa sonrisa en el rostro de Tom se ampliara.

—Por nada —. dijo en un tono fastidiosamente alegre.

Luego se apartó de un empujón de la pared y se acercó a ella. La Slytherin sonrisa seguía tirando de las comisuras de su boca mientras la miraba fijamente. Entonces él la tomó de la mano y empezó a caminar. Hermione suspiró, pero lo siguió.

—Pensé que nos reuniríamos inmediatamente después de que hubieras hablado con los chicos —. dijo, sorprendentemente sin ningún tipo de acusación en su voz. Parecía estar de muy buen humor.

Hermione hizo un sonido evasivo que podía significar cualquier cosa.

—¿Entonces? ¿Y tus amigos? —. Tom le preguntó de nuevo mientras la conducía a través de los pasillos. Su voz era ligera, como si estuviera hablando del clima. Era molesto.

—¿Qué dijeron sobre nuestra chocante relación?

Hermione entrecerró con cautela. —¿Por qué de repente te importa lo que digan mis amigos? —. respondió con sospecha en su voz.

Tom se echó a reír, divertido: —Yo sólo quiero estar preparado por si tus estúpidos amigos deciden atacarme.

—No son estúpidos —. replicó Hermione mientras lo golpeaba con una mirada fulminante.

Tom no parecía estar preocupado por su ceño oscuro. Él sólo siguió sonriéndole inocentemente lo cual causó que su nivel de molestia subiera un poco más. Al entrar en el pasillo de al lado, Hermione notó al instante a un grupo de chicas de Ravenclaw caminando en su dirección. Probablemente eran de cuarto o quinto año. Hermione casi gimió al ver las miradas hostiles que algunas de esas chicas le lanzaban. Desde que había salido del Gran Comedor no había visto a otros estudiantes para saber realmente lo que pensaba la población de Hogwarts de ella sobre su relación con Tom. Pero ahora esas chicas de Ravenclaw le habían dado una idea de cómo los otros estudiantes estaban reaccionando a la noticia. Vio que una o dos de las chicas miraban con curiosidad a ella y a Tom, pero el resto de ellas le estaban lanzando miradas bastantes desagradables a Hermione. Aunque supuso que ellas hubieran preferido maldecirla realmente si Tom no hubiera estado con ella en estos momentos. Hermione suspiró con cansancio. Eso era lo último que necesitaba, un montón de vengativas fans de Tom detrás de su sangre. Le recordaba a ese episodio antes de las vacaciones, cuando todos pensaban que era una loca acosadora que trataba de molestar a Tom. Pero en ese entonces por lo menos sus amigos habían tratado de animarla. Algo que seguramente no volverían hacer, Hermione se dio cuenta con una punzada de pesar. Realmente no estaba preocupada acerca de las miradas fulminantes de esas chicas. Ella ya sabía que a muchas de ellas no les gustaba, pero podría vivir con eso. Honestamente había sobrevivido a cosas peores. Mucho peores en realidad.

No, lo que realmente la ponía así era esa mirada en los rostros de sus amigos cuando les había dicho la verdad. Sólo esperaba que Longbottom de alguna manera la perdonara. Ella necesitaba que la perdonara, porque esa mirada herida en su rostro había sido exactamente la expresión que siempre se había imaginado en el rostro de Harry de Ron si pudieran verla ahora. Si Longbottom no podía perdonarla, entonces sus amigos del futuro nunca podrían haber aceptado su nueva relación. Además de que sabía que le haría daño si sus amigos se apartaran de ella. Siempre le daban esa sensación de normalidad que tanto había echado de menos. Con ellos a su alrededor veces podía sentirse como una chica normal.

Como si nunca hubiera sido tocada por la oscuridad. Hermione se estremeció cuando ese pensamiento la golpeó, se acurrucó un poco más cerca de Tom mientras agarraba su brazo con ambas manos. Él la miró con una ceja alzada inquisitivamente.

—No les sentó muy bien, ¿verdad? —. le preguntó y la burla brevemente desapareció de su voz.

—Bueno, Amarys y Richard más o menos lo comprendieron —. dijo Hermione en voz baja y luego vaciló. —Marc por otro lado ..

—¿Longbottom? —. Tom preguntó en voz baja.

Demasiado tranquilo para ser realmente cierto, Hermione pensó.

—Sí, a él no le caes muy bien —. dijo tímidamente.

Tom rió disimuladamente mejor dicho enigmáticamente y dijo: —¿En serio?

Ella decidió no comentar eso.

Después de unos pocos corredores más se pararon delante de unas bien conocidas, enormes puertas de madera, Hermione frunció el ceño.

—¿La biblioteca, Tom? —. Hermione le preguntó con cierta sorpresa.

Él sólo le sonrió y dijo con cierta condescendencia: —Es domingo, querida. Créeme, vamos a estar muy solos aquí.

Hermione se encogió de hombros y lo siguió adentro. En la entrada vio a la Sra. Peters sentada en su lugar habitual. Hermione se preguntó si acaso, si esa mujer tenía un día libre.

—Ah, Sra. DeCerto —. exclamó la Sra. Peters alegremente cuando vio a Hermione. Luego su mirada se desvió hacia Tom a su lado. —Y Sr. Riddle. Me preguntaba cuando se encontrarían los dos peores ratones de biblioteca de esta escuela.

—Hola, Sra. Peters —. Hermione le sonrió a la bibliotecaria.

Entonces dejó que Tom la arrastrara a la Biblioteca. Hermione no estaba realmente sorprendida de que la tirara en dirección a la Sección Prohibida. Aunque al llegar a la Sección Prohibida no entraron sino que pasaron. Hermione frunció el ceño a los libros de Artes Oscuras que veía en las estanterías. Casi podía sentir la escandalosa aura oscura que irradiaban. Tom pareció percibir su disgusto ya que le pregunto:

—No te gusta esta sección de la Biblioteca, ¿verdad?

—No —. respondió Hermione mientras seguía mirando los libros de Artes Oscuras.

Él arqueó una ceja. —Sra. DeCerto, no te guste los libros. Estoy absolutamente sorprendido —. dijo secamente.

Hermione apartó su mirada fija de los tomos de Artes Oscuras y le devolvió la mirada. Luego dijo en voz baja: —Esos libros son peligrosos.

—Yo los encuentro fascinantes —. dijo Tom mientras su mirada viajaba más allá de la Sección Prohibida.

Hermione no estaba particularmente sorprendida al oír eso, pero no le gustaba su entusiasmo de todos modos.

—Creo que esos libros están restringidos por una razón —. le dijo.

Tom frunció el ceño. —¿Así que piensas que está bien limitar el acceso al conocimiento? —. le preguntó mientras su rostro se cubría una vez más, por esa máscara impasible.

Ella lo pensó un momento y luego respondió: —Si ese conocimiento es peligroso, entonces sí.

Tom le devolvió la mirada antes de declarar descoloridamente: —Creo que la ignorancia es mucho más peligrosa que lo que el conocimiento pudiera llegar a ser alguna vez.

Hermione alzó la vista. En cierto modo, tenía razón. En cierto modo.

Unos pasos más y finalmente dejaron el ambiente sombrío de la Sección Prohibida. Tom parecía dirigirse a una enorme ventana en el fondo de la Biblioteca. Estaba bastante escondida en la parte trasera donde normalmente ningún estudiante pisaba. Tuvieron que pasar alrededor de otro estante lleno de viejos y polvorientos tomos hasta que finalmente llegaron a la ventana. Hermione tuvo que estar de acuerdo con la anterior declaración de Tom. Era muy poco probable que alguien los molestara aquí. Bajo la ventana había un alféizar de madera enorme. Parecía más bien acogedor, decidió Hermione. Los débiles rayos del sol del invierno caían suavemente a través del cristal de la enorme ventana. Fuera de ella se podía ver los terrenos de Hogwarts aún cubiertos por una fina capa de nieve blanca, mientras que el Gran Lago brillaba por el sol, aunque el agua parecía tan fría como el hielo.

Tom sacó su varita y la agitó en el alféizar de la ventana. Algunos cojines de aspecto cómodo aparecieron de la nada. Luego se sentó en el alféizar y tiró de Hermione hacia él.

—A menudo vengo aquí para leer —. Tom le dijo mirándola de soslayo.

¿Aquí, con inmediata proximidad a la Sección Restringida? Hermione se preguntó mientras lo miraba, aunque no expresó su sospecha. En cambio, se sentó a su lado.

—Estoy muy sorprendido por ti —. dijo Tom con voz burlona cuando se hubo acurrucado cómodamente en su contra.

Ella arqueó las cejas inquisitivamente lo cual sólo provocó que una sonrisa tomara forma en su rostro.

—Nunca pensé que fueras a decirle a tus amigos sobre de mí ... — dijo Tom casualmente. —Yo más bien tenía la impresión de que te avergonzabas de mí —. en el último momento añadió en tono bastante engreído, —Y déjame decirte, que eso es algo nuevo para mí. Cualquier chica normal se pasearía conmigo por toda la escuela.

Hermione entrecerró sus ojos lo cual lo hizo reír, divertido.

—¡Yo soy normal! —. bramó antes de darle un codazo.

Se sorprendió al ver una mueca de dolor cuando lo golpeó ligeramente en el brazo. Hermione frunció el ceño con confusión hasta que recordó ella lo había golpeado con una maldición cortante en el brazo. Sintió una punzada de culpabilidad en el estómago cuando lo vio frotarse el brazo con cautela. Realmente había perdido el control la noche anterior en la Torre de Astronomía, ¿no? Aquellas maldiciones que le había lanzado a Tom habían sido bastantes peligrosas. Si no fuera por él era un mago tan poderoso, le podría haber causado un grave daño. Hermione vagó su mirada lentamente desde la parte posterior del brazo de Tom hasta su rostro.

—Tom, yo ... no sé qué me pasó ayer —. murmuró en voz baja. —Estaba ... Estaba tan enojada, y ... — buscó las palabras adecuadas mientras miraba fijamente sus ojos grises. —Fue demasiado —. susurró finalmente.

—Bueno, al menos mi piel sigue siendo del mismo color —. se burló Tom mientras una pequeña sonrisa se acurrucaba en las comisuras de su boca.

Hermione apartó los ojos y se miró las manos. El sentimiento de culpa se intensificó, cuando una vez más recordó cómo había maldecido a Nicolls. En ese entonces realmente había perdido el control porque ella sabía que Nicolls no sería capaz de defenderse.

—Aww, por favor, Hermione —. Tom dijo con arrogancia. —No me digas que todavía te sientes culpable por lo de Nicolls.

Lo volvió a mirar y lo encontró sonriendo. Luego dijo en tono ligero, —Sabes, esta mañana Nicolls estaba la sala común y ya parecía haber olvidado todo acerca de tu ataque contra ella. Se sintió lo suficientemente bien como para tratar de seducirme de nuevo.

Los ojos de Hermione se abrieron y lo miraron fijamente.

—Ella me preguntó si estaba bien. Y si me habías hecho daño —. dijo Tom en tono inocente y conversacional mientras su sonrisa abandonaba el rostro.

Ahora una mirada de sorpresa apareció en el rostro de Hermione.

—No te preocupes —. continuó Tom con su voz más honesta. —Mentí. Le dije que nunca me harías daño.

—¿Qué? —. preguntó Hermione con voz débil.

Ella miró a Tom con los ojos muy abiertos mientras él sólo le devolvía la mirada. Su rostro se organizó cuidadosamente en una expresión de inocencia mientras sus ojos brillaban con sinceridad. Pero después de un rato no pudo aguantar más y rompió a reír.

—Realmente, los Gryffindors son demasiados crédulos —. finalmente alcanzó a decir mientras todavía soltaba risitas. —Ahora puedo entender por qué te colocaron en esa casa.

Hermione lo miró con enojo. Pero eso no impidió que aún se riera de ella.

Eso causó que ella resoplara: —Realmente odio a los Slytherins.

¿Por qué? ¿Desde cuándo nos conoces? Unos meses? —. le sonrió. —Estoy seguro de que aprenderás a apreciar nuestro fino humor fino.

La mirada fulminante que lo golpeaba se volvió aún más oscuro y luego dijo en voz baja: —No lo creo.

Tom no parecía estar preocupado por su ceño hostil. En cambio, su sonrisa abandonó su rostro y ahora la miraba con una fingida expresión triste en su rostro.

—¿Todavía te sientes mal por haberme maldecido? —. le preguntó con voz solemne.

—No —. Hermione le informó en un tono cortante. —De repente puedo recordar por qué te ataque.

Tom se echó a reír de nuevo, pero entonces se sorprendió, al ver una sonrisa en su rostro. Esta vez no era una sonrisa de satisfacción, era una sonrisa genuina.

—¿Ves? Realmente no tienes por qué sentirte culpable —. susurró con voz blandengue.

Él le sonrió tranquilizadoramente y allí estaba otra vez esa sensación de hormigueo en su estómago mientras miraba sus ojos sorprendentemente grises. Tom extendió una mano y rozó suavemente sus dedos sobre su mejilla. La sensación de aleteo en el estómago se intensificó por lo que Hermione decidió seguir a ese sentimiento y se acurrucó más contra Tom. Entonces echó sus brazos alrededor de su cuello antes de inclinar su cabeza hacia ella. Cerró los ojos mientras apretaba sus labios contra los suyos. Una de sus manos vagaron por su espalda y le revolvieron el pelo oscuro, destruyendo por completo su perfecto peinado. Pero Tom no pareció oponerse, sino que la atrajo aún más cerca de él profundizando el beso.

Hermione jadeó un poco, y finalmente rompió el beso. Ella se acurrucó contra él y apoyó la cabeza contra su pecho. Sus brazos aún estaban envueltos a su alrededor. Se quedaron así durante un tiempo y Hermione no pudo haberse sentido más cómoda.

Después de algún tiempo, Tom se movió un poco y luego le preguntó en voz baja: —¿Cómo te sientes hoy?

Hermione lo miró y encontró un poco de preocupación brillando en sus ojos grises. Se sorprendió al darse cuenta de que Tom parecía un poco cansado.

—Bien —. respondió Hermione a su pregunta en voz baja.

Tom envolvió firmemente sus brazos a su alrededor presionándola contra él.

—Tal vez siempre debería dormir en tu cama —. le susurró seductoramente al oído. —No quiero que tengas más pesadillas —. trató de convencerla con inocencia, a pesar de que Hermione pudiera sentirlo sonreír contra su piel antes de besarla en la mejilla.

—De hecho, ¿por qué no te mudas al dormitorio de Slytherin? —. continuó con su voz lechosa.

Hermione alzó la vista. Él le estaba sonriendo pero ella de nuevo notó el cansancio en su rostro.

—No seas tonto. La sombría atmósfera seguramente me volvería loca —. se burló en una buena imitación de Tom, aunque la divertida sonrisa en su rostro la delataba.

Tom se rió entre dientes antes de decir de manera condescendiente, —No es sombría. Es algo sofisticada. Pero, por supuesto, no lo entiendes.

—Claro —. respondió divertida. Luego rodó los ojos mientras él intentaba reprimir un bostezo. Parecía estar muy cansado. —¿Anoche cuando te fuiste de mi dormitorio?

—¿Eh? —. la miró con los ojos entornados. —No lo sé. Tarde, creo —. él le sonrió.

—No tenías necesidad de permanecer tanto tiempo —. dijo Hermione en voz baja.

—Pero ¿qué pasa hubieras tenido otra pesadilla? —. Tom se burló con suavidad antes suspirar melodramáticamente. —¿Qué hubieras hecho sin mí?

Hermione se apoyó contra él disfrutando de la agradable sensación de sus brazos alrededor de ella. Incluso dejó pasar por alto su ligera burla.

Después de un rato le preguntó: —¿Cómo subiste las escaleras encantadas hacia los dormitorios de las chicas de todos modos?

Tom no contestó nada.

—¿Tom? —. preguntó, y luego volvió la cabeza un poco para alzar la vista mientras él seguía sin responder.

Tenía los ojos cerrados y estaba apoyado en el marco de la ventana, mientras que sus brazos aún estaban enrollados a su alrededor. Hermione sonrió mientras lo escaneaba. Obviamente estaba más cansado de lo que había admitido. Dobló su muñeca y su varita negra aterrizó en su mano. Luego agitó la varita hacia el estante de libros no muy lejos de la ventana. De forma instantánea un libro de aspecto antiguo con bordes dorados se lanzó hacia ella. Hermione lo cogió y leyó el título: Magia de Flora y Fauna en las Indias Occidentales. No quería despertar a Tom por lo que reprimió una sonrisa al leer el título. Se adecuaba perfectamente a sus anteriores rebuscados planes de escape.

Aún podía sentir los brazos de Tom a su alrededor mientras abría el libro. Su sonrisa nunca abandonó su rostro mientras empezaba a leer.

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—No puedo creer que esté con ese monstruo —. resopló Longbottom con furia.

—Sí, yo mismo me sorprendí —. admitió Lupin levantando la vista del libro que estaba leyendo.

—¿Crees que la ha hechizado? —. Longbottom preguntó mientras miraba con las cejas levantadas a Lupin. —Tal vez la ha Encantado y realmente no quiere estar con él.

Lupin suspiró al ver la esperanzada expresión de su amigo. —No. Ella no parece haber sido hechizada.

Longbottom se reclinó airadamente contra el sofá donde estaba sentado. Luego continuó mirando furioso a nada en particular mascullando enojado.

Después de un rato perdió los estribos otra vez y estalló: —No puede estar hablando en serio. Riddle es un canalla. Una influencia del mal. ¿Cómo le puede gustar? Después de todas las cosas que le hizo.

A algunos otros Gryffindors le dirigieron miradas curiosas a Longbottom. Los tres amigos se encontraban actualmente sentados en la sala común de Gryffindor y Longbottom todavía estaba enojado por descubrir lo de Hermione y Riddle.

—Bueno, no podemos hacer nada al respecto —. dijo Weasley suavemente tratando así de calmar a su amigo.

Él se puso rígido cuando Longbottom lo miró con enojo. —No puede haber olvidado por completo lo que Riddle le hizo antes de las vacaciones —. siseó furioso. —Quiero decir trató de arruinar su reputación. Incluso en ese entonces esa repugnante serpiente la amenazó.

—Sí —. admitió Weasley. —Pero ella dijo que se encontró con Riddle, durante las vacaciones. Tal vez él se disculpó.

Longbottom fulminó a Weasley con una mirada incrédula. —¡Como si ese idiota alguna vez le pediría perdón a alguien! —. gritó airadamente. —E incluso si lo hiciera, ¿cómo pudo perdonarlo?

—Bueno, si se disculpó o no, obviamente Hermione le ha perdonado —. dijo Lupin con voz cautelosa. —Piensa en ello, Marc, Riddle nunca trató de maldecirla o realmente hacerle daño. Hermione lo conoce hace apenas algunos meses. Ella no tiene motivos para odiarlo.

Longbottom ahora le dirigió una mirada sombría a Lupin quien simplemente siguió mirándolo estoicamente.

Entonces Longbottom le escupió mordazmente: —¿Nunca trató de hacerle daño? ¿No viste lo que sucedió durante la fiesta de Slughorn?

Lupin alzó las cejas en cuestión para que Longbottom continuara su perorata.

—En aquel entonces sólo dejé a Hermione por unos minutos, pero cuando me la encontré de nuevo Riddle ya la había acorralado. ¡Y él estaba agarrándola por la muñeca! —. Longbottom clamó frenéticamente. —Estoy seguro de que estaba a punto de golpearla. Tenía un brillo maligno en los ojos.

—¿Estás seguro? —. Lupin le preguntó incrédulo mientras le fruncía el ceño a Longbottom. —Simplemente no creo que Hermione dejara que nadie la tratara de esa manera.

Longbottom alzó los brazos en señal de frustración. —¡Conoces a Riddle! ¡Él es un maldito bastardo! —. exclamó rabiosamente. —¿Qué puede hacer Hermione contra él? Ella es demasiada agradable.

Entonces Longbottom continuó hablando mal todo el tiempo de Riddle y empezó a cuestionar la mentalidad de Hermione. Sus dos mejores amigos trataron de calmarlo un poco. Pero el rubio de Gryffindor estaba demasiado enfurecido como para escucharlos. Él estaba realmente enojado con Hermione.

Después de algún tiempo los tres vieron a Hermione entrar en la sala común. Sus ojos rápidamente se desviaron a los tres chicos sentados en el sofá. Ella vaciló, pero antes de que pudiera caminar hacia ellos, Longbottom desvió la mirada intencionadamente y se cruzó los brazos. Una expresión de tristeza cruzó su rostro cuando la ignoró. Entonces Hermione se volvió hacia las escaleras y continuó su camino hasta el dormitorio. Todo el rato ignorando por completo las curiosas miradas que los demás ocupantes de la sala le estaban lanzando.

Hermione se sintió horrible cuando se dirigió a su dormitorio. Obviamente Longbottom no la iba a perdonar pronto. Esa expresión de decepción e incluso de enojo en su rostro se lo había dicho. Cuando entró en su dormitorio al instante recogió el manuscrito de Peverell de su baúl, se dejó caer en la cama y rápidamente cerró las cortinas a su alrededor antes de que sus compañeras de dormitorio irrumpieran en la habitación y empezaran a interrogarla. Entonces miró el libro que estaba en su regazo. ¿Está era su única esperanza? ¿O algo estropearía su felicidad? Ella no estaba segura de lo que significaba. Sus pensamientos vagaron de nuevo a la Biblioteca. Se había sentido tan cómoda sentada allí acurrucada contra Tom. Era una sensación tan agradable tenerlo cerca.

Los dedos de Hermione se deslizaron sobre el cuero encuadernado del viejo libro. Después de haber dejado la Biblioteca le había dicho a Tom que todavía tenía algo de trabajo que hacer para Historia de la Magia y que por eso tenía que volver a su dormitorio. Era mentira. Su ensayo para el profesor Binns ya estaba terminado tendido en la mesa al lado de su cama. No tenía ningún ensayo que escribir, sólo tenía esto, Hermione pensó mientras miraba al pequeño libro en su regazo. Se sentía culpable por mentirle a Tom, pero también se sentía culpable por haber descuidado el libro durante tanto tiempo. Todavía su misión era encontrar de alguna manera un camino de vuelta a su período de tiempo, ¿no? Sin embargo, ella se resistía a continuar leyendo ese libro. Después de que finalmente lograra robar ese libro durante las vacaciones, parecía ser su última oportunidad de encontrar un camino al lugar donde pertenecía. Ahora sólo era un fastidioso deber que aún tenía que cumplir, pero que poco a poco empezaba a cuestionar.

Hermione suspiró mientras lentamente abría el libro. Entonces a regañadientes comenzó a leer. La manera que Peverell describía la magia la molestaba. Era complicada e ininteligible. Hermione leyó durante algún tiempo hasta encontrarse nuevamente con una de sus notas personales. Al leerlo al instante comprendió la importancia de la nota. Antes se habría emocionado por eso, pero ahora sólo le daba miedo.

Después de devanarme los sesos durante semanas y semanas, finalmente decidí el objeto que crearía para ganar el desafío entre mis hermanos y yo, necesitaba que fuera profundamente poderoso y mágico. En realidad sólo había una cosa casi tan poderoso como él mismo mago y era la varita mágica. Así que decidí crear un tipo de objeto mágico totalmente nuevo combinando el venerable arte de la varita con el arte de crear objetos mágicos. Ahora veía las posibilidades que sabía que formarían esas dos formidables artes juntas. Eran tan similares y sin embargo tan diferentes. Se completaban entre sí y no parecían ser nada sin la otra. Mis hermanos se asombrarían mucho cuando nos volviéramos a encontrar casi en un año, y seguramente ganaría el desafío. Puse mi mente en crear el perfecto objeto mágico, destinado a ser la creación más potente jamás fabricada..

Iba a crear una varita invencible.

Con un ruido sordo Hermione apresuradamente cerró el libro. Su respiración se aceleró mientras se quedaba mirando el libro en sus manos. Al leer las últimas palabras de Peverell, se dio cuenta de que inconscientemente desde hace algún tiempo había esperado que ese libro fuera un callejón sin salida. Ella lo levantó con una mano temblorosa. Mientras trataba de suprimir esa pieza de culpa en su estómago, se levantó de la cama y escondió el manuscrito de Peverell de nuevo en ese compartimiento secreto de su baúl.

Lo leeré más tarde, se prometió, aunque sabía muy bien que no había ninguna razón real por la que ahora no continuara el libro.

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—¡No puedo creer que él quiera pasar tiempo con esa fea ramera! —. Lestrange exclamó en voz alta.

—No sé si es una ramera —. se burló Avery oscuramente. —Pero no es tan fea, ¿verdad?

—Tienes que estar bromeando —. siseó Lestrange. —Su cabello parece un arbusto iy ella es totalmente insolente.

—Ella sólo necesita a alguien que le muestra su lugar —. replicó Avery. —Si sabes lo que quiero decir —. añadió guiñando un ojo de manera sucia.

—DeCerto todavía es una insufrible Gryffindor —. saltó Alba a la conversación con enojo.

Su magia aún estaba herida por esa oscura maldición que Riddle le había lanzado después de enterarse de que atacaron a DeCerto. Alba aún tenía eso en contra de DeCerto.

Que par de idiotas, Malfoy pensó mientras seguía escuchándolos despotricar. Realmente no podía comprender como esos tontos se atrevían a dudar así de las decisiones de Riddle. Si alguna vez se enterara, se encontrarían en un gran problema. Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Malfoy y luego se volvió hacia el libro en sus manos. No tenía ninguna intención de participar en esa potencialmente peligrosa conversación.

—Estoy seguro de que Riddle simplemente está jugando con ella —. dijo Avery lentamente.

—Por supuesto que lo está —. se burló de él Lestrange. —Pero estoy seguro que podría haber encontrado a alguien mejor que ella.

Malfoy suprimió una mala risita al oír eso. ¿Ese estúpido idiota estaba tratando de hacerse matar? Si alguna vez Riddle se enterara de esto, Lestrange estaría en muchos problemas.

Actualmente todos estaban sentados en el dormitorio de sexto año. Muchas veces hacían eso cuando sentían la necesidad de hablar de cosas que no querían que los otros Slytherins escucharan. Nadie de los otros estudiantes se atreverían a irrumpir en la habitación en la que sabían que Tom Riddle residía. Hoy Malfoy había venido aquí para tener un poco de tranquilidad para terminar su libro. Por desgracia, sus compañeros de dormitorio, como Avery que parecía un niño de siete años habían decidido forzarlo a su molesta presencia. Malfoy estaba sentado en uno de los sillones mientras que los otros tres chicos estaban tumbados en el sofá a su lado. Así que fue imposible que Malfoy ignorara su conversación.

Ahora mismo estaban hablando de la reciente aventura de Riddle. Malfoy se había sorprendido bastante, por no decir menos, cuando vio a esa chica de Gryffindor besándose con Riddle en medio del Gran Comedor. No estuvo sorprendido por el hecho en sí, sino más bien por la chica. DeCerto no parecía ser el tipo de chica que le gustaría a Riddle. Lestrange tenía razón después de todo. DeCerto ciertamente no era una de las chicas más bonitas de Hogwarts y realmente era muy descarada. Una vez más se las había arreglado para vencer a esos idiotas sin ayuda, Malfoy recordó mientras sus ojos se posaban de nuevo en los chicos sentados en el sofá. No es que pensara que esos imbéciles fueran adversarios muy poderosos, para empezar. Pero aún así, DeCerto parecía ser bastante poderosa para ser una bruja. Riddle siempre había estado interesado en el poder. DeCerto ciertamente era intrigante. Malfoy recordó ese día antes de las vacaciones de Navidad cuando habían acorralado a DeCerto y luego la habían arrastrado al Bosque Prohibido. En aquel entonces Riddle la había golpeado con la maldición Cruciatus, pero la chica aún se había negado a decirle lo que él quería saber. Malfoy sabía cómo se sentía al ser golpeado por la maldición de la Tortura. Se estremeció al recordar el insoportable dolor. Él en ese entonces había estado un poco impresionado por DeCerto. Riddle era muy intimidante cuando realmente quería extraer información de alguien. Pero DeCerto nunca se rindió. Malfoy no tenía idea de lo que Riddle quería que le dijera, pero obviamente había cambiado de estrategia. Él no iba a sacarle la información por la fuerza, sino que ahora iba hacerlo espiándola. Esa tenía que ser la razón por la que de repente había empezado a seducirla. Malfoy tuvo que admitir estar muy impresionado por la capacidad de Riddle encantando a las chicas. Después de todo Riddle había golpeado a esa chica de Gryffindor con la maldición Cruciatus. Era un milagro que ahora le permitiera besarla. Obviamente Riddle podría salirse con la suya en todo.

—A esa escoria realmente hay que ponerla en su lugar —. Lestrange continuó hablando mal de DeCerto.

Avery rió asquerosamente y una sonrisa más bien perversa apareció en su rostro. —Yo realmente disfrutaría de ser uno en hacerla gritar.

Alba lo miró con disgusto: —Eres retorcido. De ninguna manera tocaría ese desagradable coño. Ni siquiera sabes de dónde viene.

—¿Qué quieres decir? —. Lestrange preguntó.

—Quiero decir ¿Has oído hablar de algún DeCertos antes? —. Alba respondió en un tono arrogante. —Estoy seguro de que ella sólo es una sangre sucia.

—¿Crees que es una sangre sucia? —. Lestrange preguntó mientras una expresión de disgusto aparecía en su rostro.

—Al menos no podemos descartar esa posibilidad —. arrastró las palabras Alba.

Malfoy negó con la cabeza al oír la nueva dirección que tomaba la conversación. Ahora bien, eso era realmente peligroso. Insinuar que Riddle pasaba tiempo con una sangre sucia. Malfoy sabía que Riddle haría cualquier cosa si pensara que eso le ayudaría a conseguir lo que quisiera. Después de todo él era todo un bastardo manipulador. Pero incluso si trataba de obtener información de DeCerto, Riddle nunca la tocaría si fuera una sangre sucia. Riddle odiaba a los hijos de muggles y a los muggles con pasión. Incluso Malfoy, que había crecido en una familia con bastantes prejuicios, estuvo sorprendido por la aversión de Riddle hacia los muggles. Malfoy supuso que Riddle los odiaba porque había tenido que crecer en un asqueroso orfanato muggle. Riddle todavía maldecía a quien osara a mencionar a su familia. Malfoy podía entender que trataba de acallar esa parte vergonzosa de su vida. Malfoy se estremeció al recordar lo que Riddle le había hecho al desgraciado que había tratado de ridiculizar su parentesco. Él todavía se preguntaba cómo Riddle había logrado salir de eso sin una mancha en su currículum.

En resumen, sí, Riddle era un poco ... delicado cuando se trataba de su parentesco. Malfoy estaba bastante seguro de que Riddle no era un sangre sucia, incluso si hubiera crecido entre los muggles. No lo podía probar, pero él estaba muy convencido de que Riddle era el Heredero de Slytherin. Los ataques a los sangre sucias el año pasado fueron muy del estilo de Riddle. Pero si realmente Riddle era el heredero de Slytherin, entonces él también era el responsable de la muerte de esa chica el año pasado. Así no le temía al asesinato. No es que Malfoy estuviera realmente sorprendido.

Los ojos de Malfoy lentamente viajaron al grupo de chicos sentados en el sofá. Ellos realmente no deberían hablar así de DeCerto. No cuando Riddle estaba interesado en ella.

—Yo lo que quiero es maldecir a esa asquerosa chica —. siseó Lestrange enigmaticamente.

Ya lo intentaste, idiota. Pero no salió como lo planeado, ¿verdad? Malfoy se burló en su mente.

—Después de que Riddle, pierda el interés en ella podemos tener nuestra diversión —. propuso Avery en voz baja.

Malfoy dudaba que sólo estuviera hablando de maldecir a la chica. Avery tenía una mente bastante retorcida. Pero a él no le importaba lo que Avery quisiera hacerle a DeCerto así que Malfoy volvió a su libro.

—Realmente espero que no estéis hablando de Hermione —. Malfoy se puso rígido al oír una tranquila pero al mismo tiempo helada voz. —Por vuestro propio bien —. agregó la voz con oscura diversión.

Malfoy se atrevió a levantar la vista de su libro y se encontró a Riddle junto a la puerta de la sala de reunión. Podía ver que Riddle había organizado cuidadosamente sus facciones en una máscara de aburrimiento, pero aún tenía una asesina luz brillante en sus ojos.

—¿Así que mi elección no se ajusta a vuestros estándares? —. Riddle preguntó con voz ligera y casi conversacional mientras se acercaba a la pequeña zona de estar en el dormitorio.

Su mirada rápidamente vagó sobre los tres chicos sentados en el sofá y cuando Malfoy vio el inquietante destello de frialdad en los ojos de Riddle se alegró de no haber participado en la conversación anterior. Apenas se atrevía a respirar mientras Riddle por fin los alcanzó y se sentó en una silla frente a él. Por suerte Riddle no le prestó ninguna atención a Malfoy, sino que se enfrentó a los otros chicos.

Malfoy se atrevió a vislumbrar cuidadosamente a Riddle. Estaba sentado casualmente en la silla y miraba con un leve interés a los tres chicos. Malfoy no se dejó engañar por la demostración de indiferencia de Riddle. Era inconfundible los rastros de magia oscura en el aire. Mientras la mirada de Riddle vagaba lentamente por los chicos frente a él apareció un destello perverso en sus duros ojos color del acero.

—Tenía la esperanza de que tomaran mi pequeña reprensión en serio —. dijo Riddle, ahora en un tono extrañamente ligero que provoco que los pelos de la parte posterior del cuello de Malfoy se pusieran de punta.

—Especialmente tú, Lestrange —. continuó Riddle y ahora una sonrisa malvada apareció en su rostro mientras su dura mirada recorría la mano vendada de Lestrange.

—Nunca dudaría de sus decisiones —. dijo Lestrange con mucho miedo.

—Hmmm ... — dijo Riddle, la falta de emoción en su rostro era bastante aterradora.

—Ella ... ella es una Gryffindor —. finalmente Alba muy estúpidamente dejó escapar lo que probablemente todos estaban pensando.

Malfoy pudo ver un peligroso tinte carmesí en los ojos de Riddle brillando hacia Alba, aunque él se las arregló para controlar su magia, evidentemente enojada.

—¿Y qué? —. siseó Riddle.

Por una vez Alba mostró un poco de sentido común y permaneció en silencio mientras miraba con miedo a Riddle, pero evitando mirarle a los ojos.

—¿Crees que me importa lo que dice el estúpido Sombrero Seleccionador? —. escupió Riddle y su voz autorizada se tiñó de fría ira. —Lo cual, dicho sea de paso, fue creado por el mismo Gryffindor que tu desprecias.

Él siguió mirando a los chicos y ahora un frío brillo mortal apareció en sus ojos. Los otros Slytherins se revolvieron incómodos en su asiento. Pero nadie se atrevió a decir nada, ya que de repente se vieron afectados por esa magia pura que parecía emanar de Riddle.

Malfoy respiró hondo y trató de reprimir el miedo. Riddle se sentó elegantemente en la silla como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo, pero su odio y su malicia fluía de él de forma viciosa. Malfoy tragó saliva nerviosamente mientras sus ojos se deslizaban discretamente sobre la figura de Riddle. Se preguntó cómo se las arreglaba Riddle para mantener su fachada de estudiante perfecto e inocente a los ojos del personal cuando en realidad era el mago más peligroso que Malfoy había conocido. Y él había conocido a algunos de ellos en la mansión de su padre, incluso algunos eran unos de los seguidores más cercanos a Grindelwald. El hecho de que la fachada de Riddle nunca se deslizara frente a los demás lo hacía aún más intimidante.

Malfoy se encogió cuando Riddle de pronto se inclinó hacia delante en su silla.

—Creo que he sido muy indulgente contigo hasta ahora —. la voz de Riddle era ahora un susurro, pero aún así no se apagó el temible tinte temible en ella. —¿No te dije ya de una manera agradable que estuvieras lejos de Hermione?

Malfoy estuvo muy perturbado cuando vio a Riddle sacar su varita y darle vueltas entre sus dedos con elegancia.

—Pero te impones a mi bondad e insistes en molestarla, ¿no? —. Riddle le preguntó y ahora su voz perdió por completo el toque ligero que tenía al principio de esta conversación. Su voz era un silbido con un matiz de malicia.

—No, no —. gimió Avery con pánico en la voz. —¡Nunca iría en contra de su palabra!

—Sí, eso es lo que dices ahora —. dijo Riddle y una oscura y siniestra sonrisa apareció en su rostro. —Pero creo que un pequeño recordatorio no te vendría mal. Así no te olvidaras quién está al mando aquí.

Malfoy vio entonces a Riddle agitar su varita. A pesar de que Riddle hizo un hechizo no verbal Malfoy lo reconoció por el movimiento de varita. Obviamente, era un hechizo silenciador que ahora se extendía alrededor de la residencia de estudiantes. Parecía que Riddle no quería que nadie escuchara lo que estaba a punto de suceder en el dormitorio. Una vez más Malfoy estuvo muy contento de no haber sido parte de la estúpida conversación de los chicos mientras ahora la furiosa magia oscura que emanaba de Riddle se intensificaba aún más.

—No quiero asustar a ningún primer año por tus gritos y tu mendicidad, ¿no? —. Riddle explicó divertido cuando cio el miedo en los ojos de los tres chicos en frente de él. La falta de emoción en su voz que no fuera la cruel diversión era inquietante.

Riddle lentamente se levantó de su asiento y comenzó a pasearse tranquilamente delante de los otros chicos. Parecía estar totalmente a gusto y estaba más bien disfrutando de toda la situación mientras una enferma sonrisa torcía sus características. Todo el rato Malfoy podría sentir la magia de Riddle chisporrotear alrededor de él enérgicamente, de vez en cuando repartía furiosamente golpes a diestro y siniestro hacia los tres Slytherins en el sofá. Finalmente, el temor que irradiaban los tres se había intensificado tanto que Malfoy casi podía sentirlo en el aire. Casi saltó cuando sus ojos se posaron de nuevo en Riddle, ahora una salvaje sonrisa curvaba las comisuras de su boca. Entonces Riddle levantó su varita y apuntó a Alba. Alba se puso rígido de miedo cuando vio que la pálida varita estaba dirigida a él.

—Por favor, lo siento —. gimió Alba lleno de pánico. —Yo nunca le desobeceré.

Riddle sólo se rió misteriosamente. El temible brillo rojo en sus ojos fríos se intensificó y luego susurró en un tono vicioso.

—Crucio.

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Hermione se despertó al día siguiente y el día empezó horriblemente. Cuando salió de su dosel fue recibida por sus compañeras de dormitorio. Lucía y Rose estaban sentados en la cama de color rosa de Lucia, mientras que Diana y Viola estaban de pie cerca. Todas tenían una expresión de curiosidad en sus rostros. Hermione realmente no tuvo que adivinar qué era exactamente lo que querían discutir en esos momentos. El día anterior había vuelto a pasarse por la sala común, sin hablar con nadie. Incluso había evitado a sus amigos o, más concretamente, a Longbottom. Ella sabía que era más bien cobarde, pero de alguna manera tenía miedo de enfrentarse de nuevo a Longbottom. Él había estado muy enojado con ella cuando se hubo enterado sobre ella y Tom.

Pero en este momento, ella tenía otros problemas como que sus cuatro compañeras de dormitorio todavía le clavaban sus miradas inquisitivas. Hermione se quedó mirándolas, no dispuesta a darles ninguna información voluntariamente.

Después de un rato de seguir mirándose fijamente las una a las otras Rose le preguntó con curiosidad apenas contenida, —Así que, ¿dormiste bien sin tu príncipe azul?

Sí, definitivamente quería sacarle más información, pensó Hermione frustrada. Ella miró a Rose con las cejas alzadas.

En realidad no. Siempre necesito un hombre en mi cama para sentirme bien. Eso fue lo que Hermione quería decirles, sólo para ver sus rostros. Sería hilarante.

En vez de eso Hermione suspiró y respondió amablemente: —Sí, gracias.

—Ja, sabíamos que serías su nueva novia —. Lucia casi gritó de alegría. —Eres una chica con suerte.

—¡Sí! —. Rose contribuyó a la conversación. —Has estado aquí durante unos pocos meses. Pero te las arreglaste para conseguir lo que todas las chicas de aquí quieren.

Hermione frunció el ceño. Ella dudaba mucho que cualquier chica quisiera estar atrapada en el dilema moral en el cual estaba en estos momentos.

—Dejaste que Riddle te besara delante de todos en el Gran Comedor —. dijo Viola con su voz ronca. —Eso fue bastante atrevido, ¿no te parece?

Hermione estaba confundida por el comentario de Viola. Aunque Longbottom le había dicho algo similar ayer. ¿Por qué era gran cosa que Tom la hubiera besado en público? Hermione se preguntó mientras trataba de mantener su posición ante las miradas curiosas que todavía le lanzaban.

—Realmente no deberías haber hecho eso —. los ojos de Hermione se desviaron hacia Diana y una vez más estuvo hipnotizada por esos ojos verde esmeralda, los ojos de Harry. —Si un profesor te hubiera visto, habrías estado en problemas —. reprendió Diana con voz suave mientras exploraba a Hermione interesada.

—Oh, Diana. No lo eches a perder —. exclamó Rose. Luego cogió una de las almohadas rosas de Lucía y la abrazó contra su pecho mientra una mirada vidriosa aparecía en sus ojos. —Eso fue simplemente perfecto, cuando él la besó. Taaan romántico".

Lucia asintió con entusiasmo mientras rompía a reír. Hermione por su parte estaba empezando a sentirse enferma. Esa conversación de chicas era demasiado para su estómago. Así que se alejó de sus compañeras de dormitorio y abrió su baúl. Un sentimiento de enferma culpa la desgarró cuando su mirada se deslizó sobre una parte de su baúl donde sabía que el manuscrito de Peverell estaba escondido. Ella no había seguido leyendo el libro ayer a pesar de que había tenido tiempo de sobra para hacerlo. Bueno, ella no podía leerlo ahora, Hermione razonó consigo misma. No con todas sus compañeras de dormitorio alrededor y por cierto hoy era lunes. Tenía que ir a las clases. Así que sólo sacó su uniforme del baúl antes de dirigirse al baño.

Desafortunadamente Hermione realmente no logró escapar de sus compañeras de dormitorio. Ellas insistieron en acompañarla hasta el Gran Comedor. Todo el tiempo charlando alegremente sobre Hermione y su nueva relación. Pero, durante los últimos meses, Hermione se había vuelto muy hábil en bloquear de sus molestas voces. Aunque eso no le ayudó a aumentar su estado de ánimo, ya que ahora sus pensamientos vagaron de nuevo al libro que estaba en su baúl.

Pasaron por delante de la sala común de Gryffindor y Hermione no estaba realmente sorprendida al ver que era golpeada por curiosas y unas cuantas miradas hostiles. Ella no veía forma de evadir por más tiempo a los otros estudiantes. Ahora que caminaba por los atestados pasillos del castillo en dirección al Gran Comedor se dio cuenta de que Hogwarts vibraba por el más reciente rumor. Aunque ahora que Tom la había besado en el Gran Comedor Hermione dudaba de que pudiera ser clasificado como un rumor más. Cualquiera que fuera su relación con Tom, parecía que era el tema favorito de chismorreo de la mayoría de la escuela. Hermione casi podía sentir que las miradas la seguían a dondequiera que fuera. Algunas de ellas eran simplemente curiosas, mientras que otras se describirían mejor como fulminantes. Miradas sombríamente fulminantes en realidad.

Cuando llegó en el Gran Comedor para el desayuno las cosas se volvieron más complicadas. Obviamente no eran sólo los estudiantes de Slytherin y de Gryffindor quienes estaban interesados en su nueva relación, las otras casas también. Hermione se puso un poco irritada por las constantes miradas. Echó un vistazo en dirección a Tom, pero no lo pudo encontrar en su mesa. Se preguntó dónde estaría, pero luego decidió terminar pronto su desayuno, ya que de todos modos no podía comer con todos esos curiosos ojos a su alrededor.

El por qué su relación con Tom causaba tal alboroto, era un misterio. Era evidente que Tom había tenido algunas novias antes de ella. Tom probablemente las hubiera llamado Pseudo-novias o amigas falsas. Pero él ya había tenido bastantes. Entonces ¿por qué de repente era gran cosa que Tom Riddle tuviera una nueva novia? Cuando Hermione se levantó de su asiento vio a Lupin y a Weasley caminando hacia ella.

—Buenos días —. Lupin la saludó y Hermione no pudo evitar darse cuenta del interesado destello en sus ojos cuando la miraron.

—Buenos días —. murmuró con torpeza.

Luego miró a Longbottom. Él seguía sentado en la mesa ignorándola lo mejor que podía, observó Hermione con tristeza. Obviamente Lupin se dio cuenta ya que la compasión en sus ojos se intensificó.

—No va a hablar conmigo de nuevo, ¿verdad? —. Hermione le preguntó con voz suave.

—Sólo está decepcionado, Hermione —. dijo Lupin.

—Estoy seguro de que lo superará —. trató de animarla Weasley mientras le sonreía alentadoramente. Pero Hermione podía ver la duda en sus ojos.

—¿Por qué no nos dijiste antes sobre Riddle? —. Lupin de pronto le preguntó en tono de reproche.

Hermione se mordió el labio mientras lo miraba fijamente y luego dijo en voz baja: —Yo misma no estaba segura sobre ello. Y ... no quería que se enojaran conmigo.

Lupin suspiró y luego dijo mientras miraba Longbottom, —Bueno, eso es exactamente lo que lograste.

Hermione miró hacia sus pies y dijo: —Lo siento.

Ella levantó la cabeza cuando sintió una mano en su hombro. Lupin volvió a mirar y pudo ver la preocupación en sus ojos.

—No tienes necesidad de disculparte —. le dijo suavemente. —Estamos preocupados por ti. Sé que la mayoría de profesores y estudiantes piensan Riddle es un buen tipo —. hizo una pausa breve como si tratara de encontrar las palabras adecuadas para amortiguar el golpe y luego dijo en tono grave: —Pero hay algo mal en él. Creo que deberías tener mucho cuidado a su alrededor. Riddle es peligroso.

Hermione lo miró fijamente. ¿Qué podía responder a algo como eso? ¿Que Tom no era peligroso en absoluto? Eso habría sido una mentira. Y ya había suficientes yaciendo en su vida tal y como estaba.

—No tienes que preocuparte —. dijo, y optó por ser tan sincera como podía ser en esas circunstancias. —Tom no me va a hacer nada.

Allí estaba otra vez la duda en los rostros de sus dos amigos, cuando la miraron preocupados. Ellos, obviamente, pensaba que, o bien Tom la estaba usando para ganar algo o jugaba un juego cruel con ella. A juzgar por el comportamiento de Tom hasta ahora Hermione pudo ver de dónde venía su preocupación

—Simplemente no quiero que te hagan daño —. dijo Weasley suavemente.

Hermione le dirigió una pequeña sonrisa. —Voy a ser cuidadosa —. aseguró, tratando de calmar su preocupación.

Tiempo después, Hermione se dirigía a la clase Pociones, sola, se dio cuenta con una punzada. Longbottom aún no le había dicho una sola palabra. Weasley y Lupin habían querido acompañarla a clase. Pero Hermione sabía que Longbottom nunca se uniría a ellos si estuvieran con ella. Y realmente no quería arrebatarle a sus mejores amigos. La otra razón era que ambos de vez en cuando le echaban un vistazo con una mueca de preocupación en el rostro y luego suspiraban. Aparentemente pensaban que estaba cometiendo el mayor error de su vida al quedarse con Tom, lo cual probablemente no era lo que más necesitaba que le recordaran. Así que le había dicho a Weasley y a Lupin que iba a ir sola a pociones. Después poco a poco acabó lamentándose ya que ahora estaba más que expuesta, con todas las miradas siguiéndola. Así que se alegró cuando llegó a los calabozos de la clase de Pociones. Entró en la habitación y fue golpeada de nuevo con desagradables miradas.

Fuera de la sartén y directamente en el fuego, pensó secamente mientras lentamente se dirigía a su asiento.

La mayor parte de los demás estudiantes ya estaban sentados en sus lugares. Los ojos de Hermione se dirigieron rápidamente a la mesa de sus amigos de Gryffindor. Lupin la miraba con curiosidad, como si aún tratara de entender su decisión. Al menos no había odio en su mirada. Weasley que estaba sentado al lado de Lupin la miraba con un poco de compasión. Hermione les lanzó a ambos una pequeña sonrisa vacilante. Cuando sus ojos se desviaron de ellos hacia Longbottom se dejó caer boca abajo y la sonrisa en su rostro rápidamente se extinguió. Longbottom había entrecerrado los ojos y ella vio la rabia contenida en sí mismo. Parecía estar furioso por su pura presencia. Mientras Hermione lo miraba de repente escuchó una fuerte voz proveniente de detrás de ella.

—Así que tú eres la guarra.

Hermione se dio la vuelta y miró al grupo de chicas de Slytherin sentadas en la parte trasera de la clase. Todas la miraban con malicia.

—¡Que descaro! —. una de las chicas le escupió con agresividad. Hermione la reconoció. Era Susan Yaxley y a ella nunca le había gustado Hermione. —Vienes de Merlín sabe dónde y tienes el descaro de robarnos a nuestros hombres. Y no creas que no sabemos lo que le hiciste a Melanie, perra.

Hermione levantó las cejas en aparente disgusto por la joven. Ella realmente parecía odiarla. Aunque era bastante ridículo lo que sugería. Sonaba como si se hubiera forzado a Tom a que se quedara con ella.

—Estás celosa, Yaxley —. Hermione le frunció el ceño a Rose, mirando ahora a Yaxley miró triunfalmente. —Porque una Gryffindor ahora es la novia de Riddle y no una de las chicas serpientes.

Hermione no sabía si debía reír o llorar. Era tan absurdo. Esas chicas eran bastante molestas. En realidad no le importa lo que las chicas pensaran de ella, sólo quería alejarse y seguir su camino hacia su asiento. Durante el trayecto ignoró la acalorada discusión que había estallado entre las chicas de Slytherin y de Gryffindor.

Hermione sintió su nudo en el estómago al darse cuenta de que esta vez ninguno de sus amigos la había defendido. Algo que normalmente habrían hecho. Echó un vistazo en su dirección y el corazón de Hermione se encogió cuando encontró a Longbottom mirando por la ventana. Realmente parecía insistir en ignorarla. Se sintió un poco mejor al ver que Lupin y que Weasley le sonreían alentadoramente. Pero, obviamente, ellos también pensaban que tenía que resolver su pequeño problema de popularidad sola.

Hermione suspiró mientras se sentaba en la mesa que compartirla con Malfoy lo cual no era una experiencia muy agradable. Se sentó en la mesa con un asiento vacío entre los dos. Hermione trató de ignorar las miradas misteriosas y calculadoras de Malfoy mientras se preguntaba en dónde estaba Tom. Cogió sus cosas de su mochila y las colocó sobre la mesa. Entonces tomó su libro de texto de pociones y comenzó a leer, al mismo tiempo que trataba de hacer caso omiso de los demás estudiantes y de las susurradas conversaciones que estaban sucediendo a su alrededor.

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Tom seguía sentado en la sala común de Slytherin sabía que tendría que saltarse el desayuno si quisiera llegar a tiempo a pociones. Pero aún esto de aquí era más importante, pensó mientras miraba el informe de Auror. La palabra 'Confidencial' estaba escrita con letras rojas en la cabecera de la delgada carpeta pero Tom lo ignoró por completo y hojeó las páginas. Malfoy le había entregado el informe esta mañana. Obviamente sus contactos en el departamento de Aurores habían tenido éxito y Malfoy se las había arreglado para completar la tarea Tom le había encomendado. No es que Malfoy tuviera otra opción. Tom nunca aceptaba el fracaso. Malfoy lo habría lamentado mucho si hubiera defraudado a Tom.

La semana pasada, Tom le había ordenado a Malfoy que averiguara todo lo que pudiera sobre el robo que se produjo en el apartamento de Nicolas Flamel. Tom había leído sobre el robo en un artículo en El Profeta Diario. Le había llamado la atención porque había algunas extrañas coincidencias que hacían que Tom sospechara de que Hermione hubiera forzado el apartamento de Flamel. Finalmente Malfoy pudo conseguirle algunos resultados. No mucho, pero suficiente.

Tom pasó una página. Ahí encontró una lista de los objetos que habían sido robados del apartamento de Flamel. No era una lista larga. Según el informe lo única que había sido robado había sido un libro escrito por un Ignotus Peverell. Los ojos de Tom se abrieron como platos al leer ese nombre. Por supuesto, él sabía quien era Peverell. Él era una leyenda de la historia de la magia. Uno de los magos más grandes. Un libro escrito por él mismo Peverell era nada menos que de un valor incalculable. Tom se preguntó ansiosamente qué maravillas de magia se contenía el interior de las páginas de ese libro.

Al descubrir eso tan interesante Tom se saltó el informe de los Aurores hasta que sus ojos se posaron sobre las declaraciones de los testigos. Esas personas no habían visto el crimen real, pero al menos podían decirle a los Aurores quién había entrado en la casa durante el tiempo en el que el robo había tenido lugar. Cuando Tom examinó la lista de los testigos frunció el ceño. ¡Sólo muggles! pensó disgustado pero aún así leyó sus declaraciones. Parecía que algunos de los testigos habían visto a un montón de oscuros hombres encapuchados entrar al apartamento de Flamel durante el tiempo en el que el robo había tenido lugar. Dicha información era intrigante. Tom recordó que Hermione había sido perseguida por hombres vestidos de negro cuando se había encontrado con ella por primera vez durante las vacaciones de Navidad. Ese había sido el día en el que a Flamel le habían robado. Mientras Tom seguía leyendo se encontró con algo que era realmente interesante. Al parecer, uno de los testigos había visto a una mujer entrar en la casa. Él describió a la mujer como a una joven con cabello castaño largo y rizado.

Tom se sentó en el sofá Slytherin mientras una pequeña sonrisa aparecía en su rostro.

Finalmente todas las pruebas y sus sospechas se reunieron. ¡Había estado en lo cierto! Lo había sabido desde que había leído ese artículo en El Profeta Diario. Y aquí estaba la evidencia. El avistamiento de esa extraña mujer combinado con los hombres encapuchados de negro por fin convirtieron su suposición anterior en un hecho. El día en el que el robo había tenido lugar Tom se había encontrado con Hermione en las inmediaciones del apartamento Flamel mientras era perseguida por los hombres de capas oscuras.

Era Hermione. Ella irrumpió en el apartamento de Flamel. A juzgar por el comportamiento hostil de los hombres de negro, había logrado robar el libro escrito por Peverell. Los ojos de Tom se deslizaron de nuevo al informe Auror situado frente de él. La pregunta que le quedaba era ¿por qué Hermione había robado el libro? Al parecer esa chica estaba llena de secretos. La intención de Tom era resolverlos todos.

Un tiempo después fue cuando él entró en la clase de Pociones. El informe Auror estaba guardado a buen recaudo en el dormitorio de Slytherin pero los pensamientos de Tom todavía se arremolinaban en torno a ese nuevo descubrimiento. Así que cuando entró en la clase sus ojos al instante se dirigieron a Hermione. En este momento estaba sentada en su mesa ocupaba en organizar sus suministros de pociones. Su pelo rizado caía en su rostro cuando se inclinaba sobre la caja de madera. Involuntariamente, una pequeña sonrisa apareció en su rostro mientras sus ojos vagaban sobre ella. Sabía que Hermione siempre había estado llena de secretos. Sin duda, era un reto descubrirlos todos. Tom no dudaba de que, al final, seguramente los resolvería todos.

Por desgracia, el problema de Peverell era sólo uno de sus muchos secretos, pensó Tom mientras su mirada vagaba lentamente sobre su figura. Ella siempre había sido un misterio, llena de secretos y verdades a medias. Sin embargo cuanto más la conocía, más secretos se las arreglaba por descubrir. Ella voluntariamente le había dicho algunos de ellos. Le había sorprendido un poco que ella le hubiera dado a conocer que había tenido que luchar en una guerra. Por supuesto no le había dicho mucho más, pero sin embargo había compartido un poco de su pasado con él. Por lo menos ahora sabía por qué a veces había tanto dolor y tristeza en los ojos de color avellana de Hermione. No le gustaba la razón.

Su magia furiosa se extinguió cuando de nuevo la escaneó, aún sentada en la mesa. No lo había notado. De alguna manera Tom se alegró de que le hubiera dicho algo sobre su pasado. Sabía que eso significaba que finalmente comenzaba a confiar en él. Estaba bastante seguro de que ella no le había dicho a nadie, sólo a él acerca de su pasado. Ni siquiera sus supuestos amigos lo sabían, pensó un poco altivo mientras sus ojos observaban brevemente a los tres chicos de Gryffindor.

Ella confía en mí, Tom pensó satisfecho mientras su mirada vagaba de nuevo a Hermione. Mirándola ávidamente ese sentimiento estuvo de vuelta otra vez. Quería poseerla. El deseo de ser su dueño seguía siendo tan exigente como siempre. La codicia siempre se arrancaba de él. Ahora que ella era su novia Tom sabía que el vínculo entre ellos se había solidificado. Ella le pertenecía y él nunca iba a dejarla ir otra vez.

Aunque ahora que la miraba, Tom tuvo que admitir que, aparte de la codicia también había algo más. Era extraño y totalmente ajeno a él. Se había dado cuenta conscientemente por primera vez, cuando lo había derribado la noche después del partido de Quidditch. Ella había parecido estar tan desesperada y asustada entonces. Cuando la había visto en ese estado de tal vulnerabilidad Tom se había encontrado a sí mismo queriendo consolarla. Había querido protegerla. Tom nunca antes había sentido la necesidad de consolar o proteger a otra persona. Él nunca se había preocupado por nadie más que por sí mismo. Aunque ahora, parecía haber cambiado ligeramente. Aún tenía que decidir si ese nuevo sentimiento era algo bueno o malo.

Mientras miraba a Hermione de repente notó un ceño enojado entre las cejas. Ella parecía estar un poco irritada, molesta, incluso. Tom tenía una idea de por qué parecía estar un poco agravada. Se había dado cuenta de toda la charla a su alrededor después de todo. Pero él estaba muy satisfecho de que, aparte de la ira de Hermione parecía estar bien. Ella no parecía estar cansada o agotada esta mañana. Eso significaba que, obviamente, no había tenido otra de sus pesadillas. Tom se sintió aliviado. Él no quería que ella tuviera que pasar por todos esos horribles sueños.

Aquí voy otra vez con el deseo de protegerla, se dio cuenta algo divertido.

A pesar de eso no iba a dejar de tratar de resolver sus muchos secretos. Ella no le había dicho nada sobre el libro de Peverell después de todo. Lo que fuera que Tom sintiera hacia ella, él no iba a tolerar su tendencia a guardarle secretos. Y si ella no estaba dispuesta a decíselos, bueno, entonces parecía que tenía que averiguarlo por sí mismo, decidió Tom mientras continuaba su camino hacia ella.

Hermione trató de ordenar sus ingredientes de pociones para estar ocupada con algo sin necesidad de prestar atención a los otros estudiantes en la clase. Ella hurgó en sus secas colas de salamandra hasta que sintió que alguien se sentaba a su lado. Ella levantó la vista y se encontró con Tom sonriéndole.

—Buenos días —. le ronroneó con voz suave.

—Buenos días —. respondió Hermione con bastante entusiasmo. Realmente estaba muy contenta de que estuviera aquí ahora. Ya que él había parado la estúpida charla.

Tom arqueó una ceja elegantemente antes de decir con una buena cantidad de sarcasmo en su voz: — Hoy eres como la luz del sol, ¿no?

Hermione ignoró eso, pero le preguntó en tono de reproche: —¿Por qué llegas tan tarde?

Tom no hizo ningún comentario sobre su tono irritado, pero respondió: — Tenía que inscribirme en las clases de aparición —. luego se reclinó casualmente en su silla y miró a Hermione divertido antes de burlarse: —Sabes, me olvidé por completo de hacer eso ya que tenía que convencer a una joven terca de Gryffindor de que soy irresistible.

Hermione entrecerró los ojos y lo miró sombríamente. Entonces algo la golpeó y comenzó a reír. Ella se inclinó hacia Tom, lo cual causó que algunas de las chicas sentadas en la clase y que Longbottom la miraran con enojo. Entonces Hermione susurró burlonamente al oído de Tom.

—¿Eso significa que el poderoso Tom Riddle no sabe cómo aparecerse?

Tom le frunció el ceño, lo cual sólo provocó que la sonrisa en el rostro de Hermione se ampliara. Era evidente que tenía razón.

—¿Qué hay de tí, querida? —. Tom se mofó. —Nunca me mostraste tu licencia de aparición. ¿Incluso conseguiste una antes de empezar a aparecerte con personas en contra de su voluntad?

—Por supues…— Hermione comenzó con desdén antes de detenerse. Bueno, ella tenía una licencia aunque estaba datada en el año de 1996. No sería exactamente una buena idea mostrarle su licencia a Tom, ¿verdad?

Miró a Tom. Seguía esperándola con una molesta sonrisa inocente en su rostro.

—Yo nunca hice la prueba —. murmuró Hermione a regañadientes.

Tom sólo chasqueó la lengua de una manera de reprender antes de darse la vuelta y empezar a coger sus cosas de su mochila.

—Como si nunca hubieras roto ninguna regla —. le susurró ella a él.

Eso sólo lo hizo reír exasperadamente mientras ponía su pluma y su pergamino cuidadosamente sobre la mesa. Por suerte para Tom, cuando Hermione realmente quiso maldecir esa sonrisa en su rostro, el profesor Slughorn entró en la sala de clases. Él le sonrió ampliamente a sus alumnos mientras se abría camino hacia su escritorio.

—Buenos días, buenos días —. les saludó con su voz de trueno. —¡Qué bueno verlos a todos de nuevo después de unas largas vacaciones.

Hermione observaba cómo sacaba su varita y la agitaba con rapidez sobre la pizarra detrás de él. Letras blancas aparecieron de forma instantánea. Ella tomó una respiración fuerte y sus manos se agarraron al borde de la mesa con fuerza mientras leía las instrucciones para la poción que prepararían después. ¡Se había olvidado por completo de eso! Su cabeza empezó a girar y sus ojos se movieron nerviosamente hacia Tom y luego de vuelta a la pizarra. Pero la escritura seguía allí.

—¿Estás bien? —. Hermione se tensó cuando oyó una voz suave susurrarle.

—S.. Sí —. murmuró en voz baja, pero evitó ver a Tom.

Por suerte, él no pudo hacer más preguntas, cuando Slughorn dijo con su voz alegre.

—Lo prometido es deuda, ahora vamos a empezar a preparar la poción Ortus. Es una poción muy difícil —. Hermione oyó algunos gemidos que venían del lado de los Gryffindors en la clase. —Pero estoy seguro que la mayoría de ustedes tendréis éxito.

En este punto el profesor le guiñó un ojo a ella y a Tom. Hermione casi puso los ojos por su entusiasmo. Por primera vez quiso reprobar una clase.

¡La poción Ortus! ¿Cómo podía habérsele olvidado? Esa estupidez podría ser muy bien su perdición. Recordó cómo había investigado esa poción antes de las vacaciones. Era una poción de edad reveladora, pero ese no era en sí mismo el problema. El verdadero desastre era que la poción Ortus no determinaba la edad de una persona, sino la fecha real de nacimiento. Eso era muy malo. Fatal, en todo caso. Ya que el cumpleaños de Hermione era en 1979.

No tenía ni idea de lo que sucedería si la poción corría por su sangre. Tal vez realmente revelaría el año de su nacimiento. Entonces todo el mundo sabría que ella venía, de hecho, del futuro. O tal vez la poción simplemente no tendría ningún resultado en absoluto si corría por su sangre. Eso sería más que sospechoso ya que Hermione sabía que la poción Ortus era una poción muy fiable. Era una situación sin salida.

—Ya sabéis lo qué tenéis que hacer a continuación —. Hermione había ahogado por completo la voz de profesor Slughorn ya que había sufrido directamente un ataque de pánico, pero ahora mismo trataba de escucharlo. —Hoy empezamos con lo simple, apenas elaborando las bases de la poción. Las instrucciones están en la pizarra —. dijo Slughorn e hizo un gesto hacia la pizarra negra detrás de él. —Pueden empezar.

¿Qué voy hacer ahora?, ¿Qué voy hacer ahora? Hermione pensó frenéticamente mientras sacaba su varita y la agitaba temblorosamente para encender el fuego bajo el caldero. De alguna manera debió haberla agitado un poco demasiado, ya que su libro de texto, sobre la mesa, se incendió. Tom sacó su varita y la blandió rápidamente hacia el libro. Las llamas se extinguieron al instante. Entonces Hermione vio cómo él la miraba con recelo. Al menos estaba convencida de que el brillo en sus ojos era de sospecha. Probablemente podría ver a través de ella, pensó con pánico.

—¿Seguro que estás bien? —. Tom le preguntó preocupado.

—¿Por qué no iba a estarlo? —. Hermione respondió y realmente esperaba que habérselas arreglado para detener todo el pánico en su voz.

Tom la seguía mirando y ahora apareció un peligroso ceño entre sus cejas.

—Normalmente no prendes tu entorno en llamas —. dijo él lentamente. —Al menos no accidentalmente.

—Eh ... bueno ... estoy un poco entusiasmada esta mañana —. Hermione dijo en un tono agudo de recelo.

—Hmm —. Tom no parecía estar muy convencido y Hermione se retorció mientras él continuaba golpeándola con su mirada inquisitiva.

Respiró aliviada cuando luego le dio la espalda y comenzó a encender su propio fuego. Ella fingió leer las instrucciones en el pizarrón mientras sus pensamientos se volvían salvajes en su cabeza.

¡Cálmate, Granger! se dijo.

No había necesidad de entrar pánico como ahora. Al menos, no todavía. Preparar la poción Ortus tomaría mucho tiempo, probablemente la mayor parte del segundo semestre. Así que todavía tenía tiempo. Ella sólo tenía que encontrar alguna forma de salir de esto. Rápidamente vislumbró a Tom, que ahora comenzaba a cortar las setas. Tenía que proceder con cautela si realmente no quería que se diera cuenta de nada. Tom era terriblemente perspicaz.

Por el resto de la lección Hermione trató de pensar en algo para arruinar esa estúpida poción. En consecuencia no pudo concentrarse en la elaboración de las bases de la poción y eso no ayudó en lo absoluto. Su torpeza causó que Tom le frunciera el ceño mucho. Eso causaba que Hermione se pusiera aún más nerviosa y eso la llevaba a propiciar bastantes accidentes como el que hizo con su libro de texto

Así que Hermione se alegró cuando la lección finalmente llegó a su fin. Ella estuvo incluso un poco impresionada de que Tom hubiera logrado impedir hacerle daño a alguien por su torpeza al mismo tiempo que lograba las bases de la elaboración de la poción a pesar de su cuestionable ayuda. Cuando Slughorn vio el color plateado de la poción alabó el trabajo de Tom hasta los cielos.

—Este es el mejor trabajo que he visto nunca —. exclamó alegremente mientras Slughorn se inclinaba sobre el caldero lleno de poción de color gris plateado.

Cuando se enderezó de nuevo le sonrió a Tom, a Hermione y a Malfoy que también estaban en su grupo.

—Veinte puntos para Slytherin por cada uno de ustedes —. anunció Slughorn a los dos chicos de Slytherin mientras le sonreía con orgullo a Tom.

Entonces su mirada se desvió de Tom y de Malfoy y sonrió suavemente a Hermione.

—Y por supuesto veinte puntos para Gryffindor. Buen trabajo, Sra. DeCerto.

Hermione sintió el rubor golpeando su rostro mientras miraba al profesor. Ella no merecía elogios.

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Ese mismo día cuando las clases hubieron terminado Tom caminaba lentamente por el pasillo. En su mano sostenía un pequeño trozo de pergamino con tanta fuerza que en ese momento estaba totalmente desmigado. Un tercer año se lo había entregado a Tom cuando acababa de salir de la sala común de Slytherin en busca de Hermione, que había estado bastante extraña, en pociones

Al principio, Tom había pensado que el trozo de pergamino era una carta de Slughorn invitándole a uno de sus encuentros. Pero cuando Tom abrió la carta reconoció al instante la fina escritura. Dumbledore quería verlo.

Ahora se dirigía a la oficina del profesor de transfiguración. Había considerado un poco ignorar su llamada. Pero al final tuvo que aceptar que él realmente no tenía otra opción. ¿Qué quería Dumbledore de él? Las manos de Tom apretaron en puños, desmigando el pergamino aún más. Esta vez no tenía idea de lo que el odioso profesor podía desear de él. Todavía faltaba meses hasta las siguientes vacaciones por lo que no podría ser que él tuviera que volver a Londres, razonó consigo mismo. Fuese lo que fuese lo que Dumbledore quería de él, no podía ser una buena cosa. Nunca lo fue.

Cuando Tom llegó a la puerta que conducía a la oficina de Dumbledore puso el trozo de pergamino desmigado en su bolsillo rozando sus dedos ligeramente sobre su varita mientras lo hacía. Luego respiró profundamente antes de llamar a la puerta.

—Entra —. respondió Dumbledore a través de la puerta.

Así que Tom abrió la puerta y entró de mala gana a la oficina de su profesor menos favorito. Su mirada al instante vagó a la persona sentada detrás del escritorio. Dumbledore llevaba uno de sus vestidos ridículamente extravagantes y estaba golpeando a Tom con una de sus miradas. Tom lo miró directamente. Él no quería parecer afectado por la mirada penetrante que Dumbledore le lanzaba. Cuando se acercó de mala gana al escritorio de Dumbledore sus ojos vagaron por el desorden en la oficina. ¿Cómo alguien podía ser tan desordenado? Tom se sintió molesto por tener que obedecer a alguien que ni siquiera tenía el control sobre sus propias cosas. Pero como era Dumbledore, aún tenía la sartén por el mango.

—Por favor, siéntate, Tom —. dijo Dumbledore cuando Tom llegó a su escritorio.

Al no ver otra opción, Tom se sentó, pero se mantuvo muy tenso. Dumbledore se sentó frente a él y lo miró intensamente. Tom no tenía idea de lo que el profesor quería de él, pero él no iba a dejar que ese viejo jugara a sus juegos con él. Así que se deshizo de todas las emociones que podría haber mostrado en su rostro y miró fríamente de nuevo al profesor.

Después de algún tiempo Dumbledore suspiró antes de decir en tono suave: —Yo sé por qué crees que te odio, Tom.

Tom no pudo evitar que sus cejas se alzaran un poco al oír la declaración del profesor. ¿Qué estaba planeando? Realmente no le gustaba esa profunda mirada en el rostro de Dumbledore.

Cuando Tom ni negó ni estuvo de acuerdo con su declaración Dumbledore continuó: —Pero eso no es cierto. Mi comportamiento hacia ti podría haber parecido muy duro, pero sólo tengo en mente tu bienestar.

Tom apretó la mandíbula y respiró lentamente para no perder inmediatamente el control sobre su magia. Que se precipitaba a través de él como una corriente enojada, ardía tratando desesperadamente de encontrar una salida. Miró a los ojos de Dumbledore y se horrorizó al ver que esa falsa honestidad en ellos. El odio hervía en él y él casi temblaba por la fuerza reprimida detrás de su ira. ¿Qué planeaba Dumbledore? A pesar de su enojo Tom sabía que tenía que reaccionar de alguna manera a la declaración del mago. Caminaba por la cuerda floja aquí ya que Tom no tenía idea de donde trataba de llegar Dumbledore.

Así que Tom levantó la cabeza un poco y luego dijo con voz perfectamente controlada. —Yo lo sé, profesor.

Dumbledore nunca creería eso, por supuesto, pero Tom no iba a contradecirlo. No cuando Dumbledore obviamente tenía un plan después de cómo estaba actuando ahora. Tom vio una sonrisa triste tomando forma en el rostro del viejo mago mientras sus ojos azules aún lo miraban tan penetrantemente.

—Siempre has sido un actor muy convincente, Tom —. Dumbledore le dijo, todavía con esa voz desconcertantemente suave que, sorprendentemente, no era en lo más mínimo acusatoria.

¿Qué estaba pasando aquí? Tom se preguntó con suspicacia. ¿Por qué Dumbledore de repente dejaba de lado toda pretensión? Ambos actuaban aquí. Siempre lo hacían cada vez que se encontraban. Tom no sabía cómo responder a la declaración de Dumbledore. El profesor hoy estaba actuando diferente y Tom no le gustaba el repentino cambio en su comportamiento en absoluto. Seguramente Dumbledore no le había llamado para charlar sobre la situación de tensión entre los dos. Así que Tom le devolvió la mirada a Dumbledore y trató de ocultar su confusión. Lo último que quería hacer era mostrarle a Dumbledore cuánto lo confundía

En este momento los ojos de Dumbledore vagaron rápidamente sobre él y Tom vio una extraña mirada de nostalgia en ellos.

Después de un rato volvió a hablar: —Eres talentoso, Tom. Tienes talentos que otros matarían por tener. Cosas que parecen imposibles, las puedes lograr sin esfuerzo.

Al oír a Dumbledore decir eso, la desconfianza de Tom se intensificó. Dumbledore nunca antes lo había alabado de ninguna manera y Tom dudaba el viejo tonto hubiera encontrado de pronto un nuevo afecto por él. Tom no podía ver la intención del viejo mago así que todavía permaneció en silencio.

Dumbledore se inclinó hacia delante en su silla y miró a Tom bruscamente antes de continuar con esa misma voz suave, —El talento es un don que no muchos de nosotros tenemos la suerte de recibir.

Tom pudo ver una fugaz extraña expresión en el rostro del anciano, pero antes de que pudiera identificar desapareció de nuevo y Dumbledore continuó, —Pero el talento es tanto una maldición como un don. Aunque puedes lograr maravillosas cosas con ese talento pero a la vez es increíblemente peligroso.

Los ojos de Dumbledore todavía estaban fijos en Tom con esa mirada extraña y Tom se sorprendió al ver la tristeza cruzar su rostro.

Entonces Dumbledore continuó con voz grave: —Es muy tentador pensar que debido al ser tan poderoso, eres superior a los que te rodean. Esa convicción es sólo un paso para comenzar a utilizar tu poder para obligar a los demás a hacer lo que crees que es correcto. Ese es el peligro que se oculta detrás de un talento tan extraordinario .

Tom casi frunció el ceño al profesor. ¿Por qué Dumbledore le decía esto? Tom volvió a sentir ira burbujeando en él. ¿Este loco viejo mandó a llamarlo sólo para decirle esta basura? Estaba perdiendo el tiempo aquí mientras escuchaba estas divagaciones sin sentido.

—No sé lo que usted está tratando de decirme, señor —. dijo Tom educadamente pero con la misma voz helada.

Su enojo se intensificó al ver una sonrisa triste tomando forma en el rostro de Dumbledore.

—Por supuesto que no —. dijo el anciano con voz sincera y la comprensión hizo a Tom querer maldecirlo en el acto. —Es muy difícil de entender, especialmente para alguien tan joven como usted. Voy a tratar de explicártelo de una manera más comprensible.

Poco a poco Tom se estaba realmente enojando por la forma condescendiente de Dumbledore. Su magia aún se precipitaba furiosamente a través de él, y él no quería nada más que ceder a esa necesidad y liberar su magia. Pero Tom firmemente controló su magia y siguió mirando al profesor con su amable interés falso.

—Desde que te conocí por primera vez, Tom, he sabido que eres un mago muy talentoso —. continuó Dumbledore mientras todavía golpeba a Tom con su mirada penetrante. —Recuerdo muy vívidamente nuestro primer encuentro. Eras tan joven y no tenías ni idea de que algo como el mundo mágico podría existir. Siempre he disfrutado introducir a jóvenes brujas muggles y magos en el mundo mágico. Siempre están tan emocionados y sorprendidos al descubrir este mundo lleno de magia y maravillas. Al igual que tú, Tom. Estuviste muy entusiasmado cuando escuchaste hablar de que eras un mago. Pero a diferencia de los otros no estuviste sorprendido. Ya sabías que había algo más en ti y en tus poderes.

Tom se sintió muy incómodo cuando le devolvió la mirada a Dumbledore. Se las arregló para ocultar su incomodidad detrás de su máscara de cortesía pero Tom ya estaba definitivamente alarmado. Lo más preocupante era esa expresión de tristeza o arrepentimiento que podía ver en el rostro de Dumbledore.

Tom se las arregló para parecer despreocupado mientras escuchaba las palabras de Dumbledore que le decía aún en esa voz suave: —Ya habías pensado que eras algo especial. Y estabas en lo cierto. Tienes una comprensión natural de la magia que no se puede aprender en los libros. Ese hecho te distingue de la mayoría de los magos. Entonces yo te dije que tenías razón y que realmente eras algo especial. Recuerdo que estuviste bastante contento con esa visión —. aquí Dumbledore se detuvo brevemente y Tom volvió a ver esa mirada de horrible remordimiento cruzar el rostro. Entonces Dumbledore suspiró antes de continuar: —Pero yo sabía mejor, Tom. Ser especial no es algo deseable. No, es una carga. Eso nos puede engañar y llevarnos a hacer cosas que son detestables. Sabía de ese peligro así que decidí ayudarte en tu camino, para evitar que fueras por mal camino y de que tropezaras por un camino que sólo conducía a la aflicción y a la tristeza.

Tom sintió que su ira se alzaba de nuevo al oír esas palabras, dichas con aparente falsa sinceridad. ¿Ese hombre realmente tenía la audacia de decir que quería ayudar a Tom? Su magia comenzó a rasgarse de él furiosamente exigiendo ser puesta en libertad. ¡Dumbledore nunca le había ayudado! Él fue quien siempre castigaba a Tom y lo enviaba de nuevo a ese orfanato aborrecible cada verano. ¿Cómo era eso de cualquier ayuda?

Las manos de Tom se agarraron al apoyabrazos de su silla con fuerza mientras seguía escuchando la voz de Dumbledore. Todavía podía oír la bondad falsa en el tono del mago mayor. —Desde que empezaste en Hogwarts te he visto muy de cerca porque yo sabía de ese camino oscuro con el que siempre has tenido que hacer frente. Con tristeza he visto cómo tomabas tus primeros tentativos pasos hacia la oscuridad hasta que realmente terminaste caminando por ese camino. Hasta hacer cosas horribles.

Los ojos de Dumbledore se llenaron de tristeza incluso compasión mientras miraba a Tom.

—Todo comenzó con el incidente que ocurrió después de su primer año. En ese entonces yo ya sabía cuán lejos era su sabio poder en contraste con sus compañeros de año. Pero tengo que admitir que no esperaba que fueras ya capaz de controlar magia tan poderosa como la que realizaste durante ese verano. Llegó como me temía, utilizaste tu poder para controlar y hacer daño a los demás. Estuve afectado cuando descubrí el delito el cual ya se podía ver que sería el recorrido que te conduciría un día a lo que serías. Pero cuando me enteré del crimen que cometiste decidí protegerte, Tom, y no rendirme ante la justicia. Eras sólo un niño entonces, y estaba convencido de que todavía podía salvarte.

Dumbledore lo miró y Tom sentía que ahora su máscara de falsa cortesía se derretía lentamente de su rostro. Él no sería capaz de mantener su acto por mucho tiempo. ¿Qué tenía Dumbledore en mente?

—Así que tomé medidas para evitar que pudieras seguir de nuevo en situaciones en la que usarías tus poderes de la forma equivocada. Eras tan joven y sabía que si lograba mantenerse lejos de la tentación, era muy probable que vieras la maldad detrás de ese camino.

—Pero del mismo modo que decidí mantener una vigilancia más estrecha sobre ti apareció una inesperada amenaza que no tenía nada que ver contigo. Exigía mi atención ya que la aparición de esa amenaza era en parte culpa mía —. un matiz cansado apareció en la voz de Dumbledore mientras decía eso. —Así que ya no podía verte tan de cerca como hubiera sido necesario. Aunque mi ausencia no me impidió oír hablar de los crímenes que cometiste. Sé de un montón de ellos, más de lo que podría presumir. Eran espantosos e inestables, pero no eran tan graves como para que sintiera la necesidad de intervenir. Pero el año pasado hiciste algo que me sacudió de nuevo.

Dumbledore fijo a Tom con esa penetrante mirada de nuevo antes de decirle en un tono grave: —Yo no puedo probarlo, Tom, pero sé que fuiste tú quien abrió la Cámara de los Secretos.

Tom se tensó al oír esas palabras. Obviamente Dumbledore no esperaba que respondiera a esa acusación ya que continuó en un tono severo: —Cuando me enteré del crimen que cometiste estuve devastado. Pues resultó que mis anteriores esfuerzos habían sido en vano y que andabas aún por ese camino que tan desesperadamente traté de protegerte. Así que cuando me enteré de que abriste la Cámara de los Secretos sabía que había dejado de protegerte una vez más en ese momento y una muerte yacía en tu conciencia.

—Incluso después de ese incidente aún tuve esperanza. Todavía pensaba que podía apartarte de ese camino que habías decidido seguir. Esa muerte fue espantosa, pero todo indicaba que había sido un accidente. Así que esperaba que terminaras por ver que era un terrible error y que nunca habías planeado llevarte una vida.

Dumbledore negó la cabeza con tristeza antes de continuar: —Ahora, Tom, no estoy tan seguro. Tal vez fui yo él que cometió errores. He ignorado los hechos por demasiado tiempo. Ya que ahora, sólo unos meses más tarde, de nuevo rompiste las reglas.

—¿De qué estás hablando, profesor? —. Tom preguntó con calma mientras luchaba por mantener su autocontrol.

Dumbledore le golpeó con una dura mirada y respondió: —Yo sé que dejaste el orfanato durante las vacaciones.

Tom no pudo evitar suspirar una fuerte bocanada de aire. ¿Cómo lo sabía? Se quedó mirando con ojos muy abiertos a Dumbledore. Tom podía sentir cómo poco a poco perdía la calma. A Dumbledore no se le permitía saber que había dejado el orfanato.

Entonces Dumbledore continuó, y su voz ahora era mucho más fría, —Teníamos un acuerdo, Tom. Pero rompiste tu palabra. Otra vez. Te he dado muchas oportunidades, pero parece que no lo entiendes con nada. Aún sigues haciendo lo que quieres.

—Estoy bastante seguro de que abandonaste el orfanato durante las vacaciones de verano también, pero esta vez lo puedo demostrar. He hablado con el patrón del orfanato. el Sr. Carter confirmó que sólo estuviste allí unos pocos días.

Tom miró a Dumbledore. Se las arregló para mantener su rostro en blanco, pero por muy poco. Sus emociones se arremolinaban debajo.

Dumbledore se inclinó hacia delante en su silla y miró directamente a los ojos de Tom, y dijo en tono frío: —Parece que mis esfuerzos fueron en vano y que eres incorregible. Pero no crea que he desistido contigo, Tom. No abandonaré. Sólo tengo que cambiar ligeramente mi estrategia.

Luego se reclino de nuevo en su silla, pero su dura mirada todavía golpeaba a Tom. —Sé de la tentación que proviene de Magia Oscura. Las personas con un conocimiento excepcional de la magia siempre han sido las que más fácilmente ceden a esa tentación.

—Anteriormente, traté de mostrarte la maldad de tu camino, pero está claro que no eres capaz de resistirte a la atracción de la Magia Oscura. Así que ahora, voy a quitarte la tentación.

La respiración de Tom se aceleró al mirar hacia al viejo mago. Dumbledore todavía lo miraba con esa extraña tristeza que mostraba en su rostro. Pero fueron sus siguientes palabras las que hizo que Tom sintiera como si alguien le hubiera golpeado en el estómago.

—Es muy lamentable, pero voy a hablar con el director Dippet sobre tu expulsión.

Los ojos de Tom se abrieron de golpe y su cabeza empezó a girar. Luego Dumbledore continuó y Tom se sintió enfermo al escuchar la piedad en su voz tranquila.

—No debes ver esto como un castigo, Tom, sino como una oportunidad para comenzar de nuevo. En este nuevo camino no corres el riesgo de sucumbir a las tentaciones. Sé que será difícil al principio, pero se trata de un paso necesario. Eres fuerte, estoy seguro de que puedes manejarlo.

Tom se quedó mirando con pánico al hombre mayor.

—No me puedes enviar de vuelta allí —. finalmente le susurró al profesor en tono agudo. Ya que ahora era incapaz de mantener su auto-control.

Dumbledore lo miró con tristeza y luego dijo en tono horriblemente tranquilizador, —No es el fin del mundo. Todavía puedes llevar una vida plena. Incluso sin magia.

Tom sintió que el pánico ahora se asentaba en él. No podía volver allí. Si él realmente tuviera que volver al mundo Muggle, se vería obligado a vivir en el orfanato durante los próximos dos años hasta que tuviera los dieciocho años. Era bastante peor ser enviado de vuelta a ese infierno durante las vacaciones, él no podría verse obligado a vivir allí durante años. Sin ninguna esperanza. Sin el conocimiento de que no hubiera manera de escapar. Nunca sobreviviría.

Tom sintió que sus manos empezaban a temblar ligeramente.

Los recuerdos de su última estancia en el orfanato resurgieron de nuevo. Había sido horrible. Había sido encerrado en aquella habitación durante días, siempre con el temor de que Carter regresaría y lo lastimara más. No, no podía volver allí. Sin su magia, no era nada.

Él bajó la mirada hacia sus manos sobre su regazo. Luego susurró en voz baja, sin mirar a Dumbledore: —Por favor, no me envíe de vuelta.

Hubo una pausa, pero Dumbledore volvió a hablar y Tom se encogió cuando escuchó la firmeza en su voz: —Es la única manera. Voy a hablar con el director sobre tu expulsión.

Tom levantó lentamente la cabeza para mirar de nuevo a Dumbledore, pero sólo encontró convicción y total determinación en sus ojos. Luego Dumbledore dijo con voz dura.

—Tienes que irte ahora y empacar tus cosas, Tom. Aunque me temo que tendrás que dejar todo lo que te pueda relacionar con el mundo mágico.

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i Pot Scraper – Un rascador de ollas [totalmente fuera de contexto] Pot significa también árbol así que pensé que arbusto estaba bien.

¿Qué le pasa a este Dumbledore? me lo imaginaba mucho mas noble, comprensivo. ¿Tendra Tom razón respecto a él? ¿Fue Dumbledore quien lo lanzó a los brazos de la oscuridad y será el culpable de su odio a los muggles?

Este nuevo Dumbledore, te da que pensar o por lo menos yo me he comido la cabeza con teorías, en las equivocaciones de Dumbledore en el 7º libro ya hora en este capitulo

¿Qué pensais?