Príncipes Oscuros:
I. Hielo Oscuro
II: Guerrera Carmesí
III: Acero Oscuro
Fandom: Fairy Tail © Hiro Mashima
Foro: Homenaje al antiguo Cannon Island
Misión de Cien años:
100 formas de decir "Te amo"
Frase: 3. "No, no, it's my treat." / "No, no, es mi regalo."
Summary:
Eran príncipes en el oscuro castillo a las afueras de Magnolia,
Ahora, cada uno de ellos tendrían a su alcance su salvación o su destrucción en aquellos que el destino marco para ellos.
Gruvia: El hielo era su arma vivía en la oscuridad, hasta que cerca del lago Sylioca encontró una musa cuya alma lo liberaría
Jerza: Era la reina de las hadas, pero, también era un arma letal y una invitación le haría conocer a uno cuya alma era una contradicción con la suya.
N.A.: Hola, (^_^)/ y gracias por sus comentarios que como dice una de mis autoras favoritas: Los reviews animan al escritor.
Sepan pues que en mi recuperación, estoy un poco lenta y aún así doy gracias a Dios de permitirme escribir aun en recuperación.
Este fic ha cumplido un año!
Debo agradecer por la bendición de Dios que haya prosperado este fic que solo se hubiera quedado en un rincón escondido de mi mente, solo como lector y eso me hubiese entristecido.
Pero, como año de aniversario es este capítulo donde terminará la indecisión de algunos y aparecerá nuevos protagonistas e historias.
Ya que Fairy Tail dijo adiós, puedo decir que es una etapa de mi vida muy linda... Aun cuando estoy en recuperación.
En estos tiempos cuando veo la oscuridad y a muchos caen, se que daré pasos porque se que en valle de sombra de muerte no temere mal alguno.
También este es un regalo para terminar este Fluff xD
Tiempo: A.U. (Universo Alterno)
Palabras: No conté nada pero se que se pasó de 8 páginas aprox.
24
"Aniversary"
"Feliz 85 días"
Unas noches antes...
Natsu estaba cansado, por estas noches y ni que decir del rubio con una fuerte sed de sangre, pero durante horas—¿Tal vez días?—habia estado vagando por las hojas del libro oscuro de su hermano.
Suspiro, sabia que sus ojos se volvían dorados entre más tiempo pasara en las sombras y peinando su cabello hacia atrás, había estado buscando sobre los compañeros de sangre que incluso la primera desconocía pero tal vez Erza, si.
Era momento de decirle a Gray sobre el asunto, además Wendy había visto a una peliazul vivir en el castillo con Gray y este era realmente feliz.
«Un paso a la vez, Natsu» pensó desperezándose para ver como la puerta se abría de golpe y ver a un cabreado Laxus con sus pupilas rojas en vez de los usuales color esmeralda.
«Ay vamos de nuevo» hizo una mueca, pero al igual que la primera sabia que el rubio estaba cansado de vivir y parecía suplicar que terminaran con su agonía.
«Al igual que yo» pensó al rodear la mesa y llegar hasta el rubio para exponer una sonrisa sabiendo que el sello de sueño de este había sido roto por una humana.
Estuvo divagando durante días para recordar quienes habían entrado y salido del castillo, pero solo venía el rostro angelical de Mirajane Strauss.
Así que, no se necesita sumar demasiado para saber la respuesta de que el Dragon Slayer del Rayo había despertado por su compañera.
Bueno mientras el sello de la primera contenía a todos aquellos que perdían el control, sin salir del castillo debías estar en tus cabales y bueno Laxus, no lo estaba.
Escuchó la puerta abrirse para ver a Gray en la puerta mirando con molestia al rubio y fijar su mirada en él.
«Es bueno que seas cauteloso, cubitos de hielo » pensó con una sonrisa burlona entrecruzando sus dedos.
—Bien, ¿Para que me llamabas cabeza de flama?—el aroma en Gray era el de su compañera, pero había uno adicional y que hizo que Laxus se fijara en él.
—Yo como tu, tendría mas cuidado con el aroma que llevas—dijo, luego vio un ceño fruncido por parte de Gray y unos colmillos expuestos por parte de Laxus — ¿Quieres acaso morir a manos de él?
Vio una mueca por parte del pelinegro, chasqueo los dedos y cadenas de fuego ataron al rubio sabiendo que estaba a punto de atacar a su compañero.
—Digamos que tengo la manera de quitar la mortalidad de tu compañera—dijo indiferente, pero en su mente reía al ver el genuino interés por parte del pelinegro y un brillo de desconfianza — A cambio, quiero que me hagas un favor para después...
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Jellal vio con una sonrisa al orgulloso vampiro rodear tan posesiva y naturalmente a Juvia Loxar.
No es que ella y él se conocieran de mucho tiempo, pero Meredy había hecho un lazo de amistad que los había unido y para él, ella era casi como su hermana menor.
Pero, sentía un extraño vacío en su pecho al ver tal tipo de felicidad que en un amargo sabor reconocía el orgullo que esos "Ancianos Guerreros" era fuerte hasta el punto de subsistir solo por honor.
Y él quería ese tipo de lealtad hacia sí, una tan fuerte como la que tenía el pelinegro hacia la peliazul que incluso podía ver con solo verlos juntos.
«A veces quería ser egoísta» pensó.
Tomó un sorbo de su bebida, Alios rondaba por aquí así que podría hablar de vez en cuando con su amigo y con Ultear, pero por ahora dejaría al Devil Slayer a cargo del lugar.
Además, habí vampiros más que estaban dentro del restaurante y por allí andaba la peligrosa Mirajane con su vestido rojo con su rostro angelical.
— Jellal-kun—saludo la alegre voz de Mirajane, se volvió para ver a la albina a su lado y extendiendo un paquete de color blanco con rojo le dijo —¿Como esta Erza?
—Bien, después de recordar tu "invitación" se me fue vetada la entrada a sus moradas—dijo con una sonrisa, sabía que ella había planeado están situación y que la pelirroja regreso al castillo después de su chantaje —Y supongo que has planeado como atraerla, ¿No?
Ella sonrió, sabía que ese regalo no era porque sí y al abrir la caja se encontró con un suéter de lana color verde, con algunos venados blancos en un suave bordado.
—Feliz Navidad, Jellal—dijo con una sonrisa llena de ternura y se despidió de él, desapareció de su vista entre la gente.
Salió del local, sabia que su amigo llamaría y cuando levantó la mirada se encontró con una pelirroja quien estaba apoyada contra su moto.
—Hola, Jellal—dijo dando un rodeo, vestida con seda roja y un abrigo blanco resaltando las hebras rojas de su cabello junto a un pequeño sombrerito de navidad—Y-Yo...
Estaba tan complacido que no pensó en los pasos que estaba dando, se había acercado a ella y la había tomado en sus brazos.
—Es un excelente regalo para mi, Erza—dijo con una sonrisa, luego se apartó un poco para ver su rostro con ojos marrones fijos en él —Yo también tengo un regalo para ti, ven esta adentro.
La sintió tensarse, pero tomó su mano sintiendo lo perfecta que era para la suya y aun con el temblor, Erza estaba dispuesta a estar por él allí en un lugar público.
Colocó su brazo alrededor de los hombros de ella y la sintió relajarse, además pronto se irían de allí, para festejar navidad.
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Erza se mordía los labios y odio con todo su corazón estar allí de pie frente a la puerta de la fiesta de Mirajane.
Ser chantajeada así, había sido la peor forma en que el peliazul la había llevado hasta el castillo de la hermandad y ser literalmente enviada como un regalo al restaurante.
Natsu había estado al mando del castillo, la primera tenía poder de tomar el mando pero no le daba la gana y por así decirlo, al pelirosa le hacia bien tener responsabilidad.
Además, se había percatado del rubio malhumorado que andaba por el castillo de un lado para otro y bueno muchos se la pasaban fuera, eso no dejaba opciones a quien estuviera en el castillo de dejar a un poderoso y descontrolado vampiro.
Suspiro, había regresado al castillo desde que Jellal la había obligado a ir a la fiesta con él o no ir y verse obligada a prescindir de sus servicios como donador.
«¡Rayos!» pensó esto era un plan urdido por la bruja de cabello blanco que tal vez estaría riéndose porque todo salía como lo pedía.
—Erza—llamo Natsu sacándola de sus diatribas mentales y viendo el papeleo sobre la mesa que leía como un ejecutivo —Le llevarás a Mirajane este documento, igual esta caja que es para alguien en específico y...
Erza siseo contra Natsu, él levantó la mano para callarla.
—No estas en la mejor posición para discutir, Titania—dijo, levantó su fría mirada que identificó la oscura crueldad que ella solía tener y asintió —Ademas, mis responsabilidades no me dejan opciones y mientras tenga el mando, buscó el bienestar de nuestra hermandad por sobre los sentimientos, ¿Entendido?
Se estremeció, asintió y se levantó del asiento.
—Espero que pronto pueda retomar mi posición—el asintió, cuando estuvo a punto de salir el volvió a llamarla.
—Eso solo cuando hayas terminado tus asuntos personales, hasta entonces tendré el mando—dijo, salió sin prestar atención a la sonrisa en el rostro del pelirosa.
Y aquí estaba, frente al lugar.
Pero, cuando lo había visto salir —A la fuente de sus agonías —con su abrigo marrón con un suéter de lana color verde navideño se le aceleró el corazón y trago en seco.
—Hola, Jellal—dijo, sabia que vestir tan estúpidamente: sombrerito de navidad, vestido rojo ceñido y cabello suelto.
Recordando que al peliazul le gustaba las hebras rojas y sueltas de su cabello.
—Y-Yo...—titubeo, sintió sus mejillas calentarse y desvío la mirada, escuchó pasos para luego sentir su rostro contra un pecho duro—Es un excelente regalo para mi, Erza.
Sintió su corazón latir con firmeza, la apartó un poco para ver su rostro con sus ojos fijos en ella.
—Yo también tengo un regalo para ti, ven esta adentro—Se tenso, sintió su mano agarrar la suya y tembló ligeramente al verlo con una sonrisa, estaba dando tanto de su orgullo.
Sintió su brazo alrededor de sus hombros y se relajó, cuando Erza vio como la puerta se abría sintió su corazón latir con fuerza al ver en la entrada a la albina con una sonrisa.
—Bienvenida, Erza—dijo con sus manos extendidas, confundida la miró con el ceño fruncido —Dame mi paquete, ¿No te lo entregó Natsu?
Asintió, saco del abrigo el sobre y la caja para entregarla a la albina.
La vio emocionada, observó como abrió el sobre para luego palidecer con lo que estaba escrito y la vio temblorosa, luego plasmó su usual sonrisa angelical invitándolos a una mesa.
Lo que no esperaba, era el show de Mirajane para esa fiesta navideña y entonces pudo ver como la albina le entregaba a Jellal junto a otra caja para ella.
—Feliz Navidad, chicos—dijo, luego la vio alejarse.
Jellal se levantó y la tomo de la mano, salieron entre la gente a la noche fría dejando atrás el calor de la fiesta.
—Vamonos, quiero ver que me has dado—dijo él con una sonrisa y dejando las cajas sobre la canasta de su moto, la abrazo para luego posar sus labios sobre los de ella para luego separarse—Además, quiero entregarte mi regalo en Fairy Hills.
Nunca se había montado en una moto, pero nunca es tarde para la primera vez y más cuando el hombre que amaba después de tantos años, era quien se aseguraba de llevarla a una noche de navidad.
Su primera noche navideña después de muchos años.
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Si pudiera ser mas perfecto ese día, Juvia moriría de felicidad y más si estaba con su Gray~sama todo su mundo cambiaba.
Por supuesto, que entre el revoloteo de su corazón y salir de la fiesta de víspera de navidad de Mirajane entre la niebla fría que rodeaba a su amado Gray~sama, no podía decir en donde estaba mientras sus brazos la rodeaban.
Ella llevaba bajo su chaqueta un paquete, uno donde tenía algo especial y que se había dedicado durante sus ratos libres—incluyendo noches—para terminarlo a tiempo.
Pero ver sus ojos en ella, no tenía precio y mucho menos que se fuera sólo para estar a solas.
«¡JUNTOS!» pensó alegre, luego se fijo en el lugar alrededor era el lago donde la conoció y vio la luna de invierno iluminar el cielo al igual que el lago.
Pero, estaba iluminado con varias velas y se volvió para encontrarse con el pelinegro.
—Juvia, hay algo que quiero hablar contigo y también...—dijo, lo vio sonrojarse y su imaginación la llevó hasta una proposición de matrimonio, sus 30 hijos y...—¿Juvia?
Ella volvió en si, para ver una caja envuelta en un regalo y se sonrojo al imaginar otras cosas.
—Gracias, Gray~sama—Dijo, con decepción.
Ella no quiso expresar eso, por ello se ánimo para recibir su regalo y levantó su mirada para dar a entender que su regalo era valioso.
Sintió el paquete bajo su chaqueta y lo extendió, sonrojada aunque no le había dado mucho tiempo pensó en esto.
—Gray~sama, Juvia se tomó su tiempo y...podemos abrirlo juntos...—dijo tartamudeando, extendió sus manos.
—¿Que es esto?—dijo, ella se sonrojo—¿Galletas?
—No, no, es mi regalo—dijo, luego lo miró arquear una ceja —Es para abrirlos juntos, Gray~sama. Conmemorando los 85 días desde que Juvia conoció a Gray~sama.
Él sonrió, esa sonrisa que provocaba que su corazón se acelerara y ambos a señal de Gray abrieron los regalos—Aunque ella no vio su regalo, por estar pendiente de su reacción—trago seco cuando vio la mirada en la bufanda.
—Gracias, Juvia—dijo colgándola en una rama y volviéndose, ella oculto su decepción junto a su dolor —¿Te gustó el tuyo?
Ella miró la caja abierta, sintió su corazón latir al ver un collar de hielo con un extremo parecido al de ella y luego le vio acercarse para tomar entre sus helados dedos el collar.
—Juvia...se que esto es pronto, pero...¿Quieres ser mía?—dijo mirándola esperando, si sólo escuchar su pregunta hizo que su respiración se detuviera y lanzándose en un abrazo lo besó.
Él se separó para mirarla y preguntar nuevamente, como si ella dudara de su decision.
—Quiero que lo pienses, que sepas que esta decisión es para siempre... ¿Lo entiendes?—dijo, ella negó y luego fijo sus ojos en las negras profundidades de su mirada.
Ella sonrió, su Gray~sama incluso quería que ella estuviera bien y que su decisión le importaba.
—Gray~sama—dijo ella, con lágrimas de alegría afirmó su decisión —Juvia ha tenido mucho tiempo y ella no cambiará de opinión, incluso Juvia sabe que estará a salvo con usted...y, ¿Que mejor manera de festejar nuestro aniversario número 85 que con aceptar ser suya?
Él sonrió dejando expuestos sus colmillos, luego la beso vorazmente y sintió su corazón latir dejando caer el collar, luego sintió que la alzaba para mirarla con sus ojos caobas ahora.
Sintió que se movían, pero no importaba sólo este hombre que la amaba y sintió el agua fría en su piel luego su beso la hizo olvidar su alrededor.
Sintió el calor de sus labios sobre su cuello, sus manos deslizándose sobre sus piernas y luego el dolor para sentir un abrumador placer, sintió en su cuerpo un calor ardiente.
Vio como él se separaba, para luego tomar sus labios nuevamente sintió un sabor dulce que la hizo estremecer soltando un fuerte gemido.
Luego como ardía, el mundo parecía florecer con sus colores y olores luego como todo se hacia más amplio, todos sus sentidos parecían confundirse con el agua helada que la tocaba de su cintura para abajo.
—Juvia, bebe—le dijo con su voz ronca, se volvió a mirarlo deseosa de complacer a Gray~sama por ello sintió la necesidad de morderlo y vio sus latidos erráticos —Hazlo...¡Por favor!
Escucharlo rogar la llevó al borde y sintiendo sus incisivos crecer incrustó sus dientes, su sabor era más deliciosa que cualquier postre, se aferró a sus hombros.
Cuando sintió que era suficiente, lamió su herida con un beso y luego lo miró a los ojos, sintió sus mejillas calientes.
—Ahora, eres mia—dijo con una sonrisa lobuna y la abrazó.
Era el comienzo de su nueva vida, una junto al hombre que amaba y ...
«Tal vez, podrían vivir juntos» pensó y lo vio fruncir el ceño.
—Eso no lo dudes, no te quiero lejos de mi y menos en los dominios de Mirajane—dijo, ella abrió los ojos y lo miró sonrojada de saber que leía su mente —¿Que pasa Juvia?
—G-Gray~sama, leyó la mente de Juvia...—dijo y él la miró con sus ojos fijos en ella.
—¿Te molesta?—le preguntó, ella negó y él sonrió—Que bueno, así es mas fácil saber lo que te gusta.
Ella quería verlo sonreír así mas seguido, pero este era sólo el comienzo de una ajetreada vida como la compañera eterna de este hombre podría tener a quien quisiera, pero solo tenía ojos para ella.
Porque el hielo oscuro seria derretido por la luz cálida de su compañera.
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Hola a todos :3
Aquí doy por terminado el arco de Hielo Oscuro ahora continuaré con la siguiente opción y así porque ahora nuestra hermandad Fairy Tail tendrá que ver otras cosas.
