Para Jotaro, 17 años, quien había conseguido un trabajo de guardia en un club nocturno haciéndose pasar por alguien severamente mas grande gracias a su altura y y complexión, a la hora del cierre le resultaba de lo mas extraño mirar a una de las chicas que salía sola, que si bien veía que se llevaba bien con las demás, no salía con ellas ni iban a comer o pasar tiempo juntas luego de la jornada de trabajo, era un horario tarde, ciertamente no estaba como para jugar o ir a pasear pero era la única que salía sola.
O a lo sumo, otra mujer la venia a buscar en auto algunos días, el caso era que esta chica se le hacia sumamente bonita, de rostro, solo de rostro, por que salìa con unos tapados gigantes pero sumamente femeninos y elegantes.
Y no es que fuera gorda, sus piernas estaban bien torneadas y sus tobillos eran delgados, solo usaba ropa holgada, tal vez le gustaba ese tipo de ropa, no sabia, no le importaba, solo notaba que le intrigaba mucho y que verla salir cada noche de su horario laboral era una curiosidad para el, a pesar de nunca haberle dirigido la palabra aùn cuando esta se despidiera con un adiós por mera educación al ser su compañera de trabajo.
El tenía limitada el área de la entrada, la salida de atrás, y avecs cuidarìa el lugar si faltaba algún compañero de trabajo para cubrirlo, pero todavía eso no le había tocado, era un trabajo aparentemente fácil y sacar y golpear ebrios y depravados que acosaban a las chicas, muchas eran camareras y otras eran bailarinas para ambientar el lugar entre todo el ambiente y los clientes de la discoteca, la verdad no tenía idea de que papel ocupaba en el lugar la pelroja, solo sabia que entraba y salía todos los días con las demás, pero que lo hacìa solo.
El caso era que le gustaba ese precioso y brillante cabello rojo, aveces recogido, aveces suelto, aveces trenzado, en una cola, no le importaba, pero se quedaba mirándola en esos preciosos segundos diarios hasta que desaparecia en la puerta como si fuera lo mas importante en el mundo. Por no hablar de su pequeña, fina, pero muy larga y respingona nariz, sus finos pero alargados labios, y su…gran mentón…okay tal vez le daba curiosidad su cara tan peculiar, pero amaba ese cabello.
Y francamente, esperar se le hacia una perdida de tiempo, quería salir con ella.
Un dìa que estaba viendo a cada empleado salir, salio ella deslumbrante y hermosa como siempre, además de ultima, aùn con el vestido tan hoglado de alta costura que tenía, lo primero que hizo al sentir la fría brisa del invierno golpear sus brazos fue tapase, llamando la atención del moreno.
-Te tomo por sorpresa? – comento casi arrepintiéndose al instante, no sabia si producto de la timidez o sensatez de meterse donde nadie lo llamaba, la muchacha le devolvió la mirada con una sonrisa nerviosa, y aquello lleno al moreno de gusto, era linda, pese a detalles como su mentón era linda. Con un ataque de buenapersonez se saco la campera que llevaba puesta, de todas maneras el no la necesitaba, sentía la cara caliente desde que la vio y estaba seguro que no se había quemado la piel por el frio, y el buen sentimiento de sacarle una sonrisa lo perseguiría toda la noche así que se sentía listo y cubierto para el supuesto frió que ahora había desaparecido de sus preocupaciones.
-No te puedes meter en problemas? –respondió ella sorprendida, al verlo con el brazo extendido y el abrigo en la mano.
-Me lo devuelves mañana, no hacia tanto frio cuando entramos así que te entiendo –por un momento había dudado de sus acciones pero cuando la vio sonreír de nuevo y tomar el abrigo con total confianza se relajó, la chica se froto las manos un par de veces para entrar en calor y cuando quedo completamente tapada se la veía notablemente más relajada.
-Mi nombre es Noriaki, realmente no conozco tanto a la gente de aquí
-No te preocupes, yo tampoco los conozco, y nadie nos presentó tampoco, mi nombre es Jotaro –oh dios ahora tenía un nombre para la chica de sus fantasías y encaprichamientos
-En caso de que no te vea mañana preguntare por ti para dejártela, nos vemos entonces -cuando levanto las manos para despedirse sintió sus rostro entero sonrojarse de pies a cabeza, felicitándose internamente por lograr su primer acercamiento con ella.
Al día siguiente tan pronto se vieron para el turno nocturno de ella, mucho antes de que la pudiera saludar, Noriaki le había entregado su campera en una bolsita, bastante fina casi como si fuera de regalo.
-Que bueno que nos encontramos ahora, no quería andar cargándola todo el tiempo como una molestia.
-Es mi puesto y mi horario de trabajo, siempre vas a encontrarme aquí
-Mides lo mismo de espalda que un amigo mío! Perdón, husmee en tu talla de casualidad, debe ser difícil encontrar ropa de marca para ti –Jotaro ante eso bufo molesto, cruzándose de brazos divisando a una persona de lejos que iba a entrar, por lo que corrió a la peliroja instintivamente con el brazo a un lado suyo, abriendo la puerta de entrada para que pasara otra de las empleadas del lugar, pero la chica no le dio importancia alguna y siguió hablando –ósea la ropa genérica es más elastizada y no tiene mayores problemas que la calidad…
-A mí me gusta la ropa fina, es un gusto casi culposo con lo que me cuesta conseguirla en mi talle
-Te entiendo mucho –aquello hacía referencia a la figura que nunca revelaba? No tenía manera de saberlo sin preguntar y a este punto le parecía muy pronto.
En una ocasión que un compañero de trabajo suyo había enfermado le tocaba sacar a todos los trabajadores restantes del lugar y cerrarlo, una noche que fue particularmente agitada estaba recorriendo los pasillos del lugar, buscando luces prendidas o alguien que todavía no se había dado por aludido, y al girar vio totalmente lo que buscaba en uno de los cambiadores, por lo que toco la puerta antes de entrar de prepo.
-Hay alguien aquí? –
-Si! Puedes pasar si quieres!
En cuanto abrió la puerta se encontró a Noriaki sentada frente a una de las mesas con espejos donde las chicas se cambiaban, esta vez la veía por primera vez con ropa normal, para su sorpresa tenía unos hombros terriblemente anchos, pero su cintura era ridículamente pequeña y su trasero se veía grande y alargado, los jeans que tenía la lucían totalmente, la blusa o tal vez tenia hombreras o no no le lucía nada, por que no le lucía nada de pechos, lo cual de cierta manera le llamaba la atención.
-Perdón, ya salgo, necesito cambiarme del día de hoy –Jotaro miro curioso a los tacones en el suelo y a su vestido arrugado contra el bolso, pero lo que más le llamaba la atención era ver en sus jeans un peculiar bulto, pero pensándolo bien los jeans le hacían eso a todo el mundo así que solo estaba pensando en tonterías.
-Día cansado? –pregunto pasándole un par de zapatillas que estaban cerca suyo, notando que ella tenía un pie un poco más grande de lo normal.
-No te haces idea, no puedo caminar más en tacones por hoy –su voz de cansancio le causo una ligera risa, viéndola como se ponía un par de media y se calzaba las zapatillas –cuando llegue a casa me desmaquillare, la base me dará calorcito hasta que llegue a casa –
-No veo muchas chicas aquí usando base como tú, eres la más pulida con su aspecto
-Me gusta desde joven, es divertido, aparte los labios rojos me dan un toque –sus labios ebozaron en una sonrisa que hizo sonrojar a Jotaro, quien se quedó ahí viendo como ella se levantaba y ponía uno de sus abrigos de alta costura, arreglando su bolso y levantándose hacia la salida de la habitación al lado suyo, casi por un momento haciendo sentir el espacio personal del moreno invadido –Vamos yendo? Te espero a que cierres?
-No hace falta, me queda apagar las luces y otras cosas, tardare un tiempo, nos vemos mañana si? Ten cuidado al volver a casa –aunque la proposición de pasar tiempo con ella se le hacia encantadora, quería hacer bien su trabajo y no desconcentrarse, después de todo no quería que lo despidieran y perderse de ver esos ojos hermosos.
No paso mucho mas de que ambos se despidieron, cerrando el día y tomando sus propios caminos
Los días pasaron con pequeñas charlas tontas en cada oportunidad que se veían, nada realmente relevante ni que los interiorizaba sobre el otro, y a pesar de que disfrutaba de esos pocos minutos antes de entrar a trabajar o después de salir antes de que Noriaki quisiera irse por que se le hacía tarde o la venían a buscar, sentía ganas de conocerla un poco más, y aparentemente eso tenía que ser en un lugar aparte, porque no estaba logrando nada ahí.
Por lo que un día cuando ella salía del trabajo, para no molestarle o amargarle el día en caso de que su respuesta fuera negativa la encaro en medio de una charla, intentando ser lo más encantador posible.
-Me acompañas a comer algo? No pude cenar antes de salir de casa, yo te invito si quieres algo – aunque se juraba si mismo que sonó lo más natural posible, eso al parecer no funciono para la peliroja que se quedo estupefacta en su lugar, parpadeando varias veces de la sorpresa.
-No te diste cuenta? – susurro ella, estupefacta, prácticamente con el corazón dándole patadas en el pecho, la mirada confundida de su compañero de trabajo la descoloco nuevamente- enserio no lo entiendes!?
-Tienes…novio? –el hecho de que su voz sonara ligeramente dolida por ello le dio un vuelco en total, casi para caer en un death drop, como es que no callo en ello!?
-Jotaro creo que te estas equivocando- menciono con una voz preocupada, casi retrocediendo un par de pasos temeroso de que su reacción fuera mala, como muchas veces ya le había pasado, ahora que lo pensaba un puñetazo de ese hombre lo dejaría en un coma permanente- yo…-la garganta se le seco al mencionar esas palabras, preparándose para dar el golpe- yo…Jotaro soy un hombre…vestido de mujer…
Por unos segundos vio a su compañero parpadear, quieto en su lugar, hasta que se movió hacia atrás en unos pasos torpes y confundidos.
-Lo siento, puedes repetir? –susurro como un tonto, creyendo que había escuchado mal, mirando a la peliroja de pies a cabeza, centrándose en su amplio mentón
-Soy un hombre vestido de mujer, ahora mismo estoy en drag –oir esas palabras mas claramente le causo un click a aquellas cosas tan raras que notaba, como sus hombros amplios, su figura escondida, su mentón tan alargado…todo tenía un sentido oculto.
-Es esta una táctica para que no te invite a salir? –pregunto algo dudoso, no pudiendo creerlo, cada detalle que miraba salvo los mas obvios le parecían total y absolutamente femeninos, no se lo creía, y menos no haberse dado cuenta después de tanto tiempo aunque sea observándolo, nisiquiera por la voz? Cual era su problema? Que era ciego? O tonto?
-No me voy a desmaquillar para mostrarte que no soy una mujer –comento el pelirojo incomodo, no parecía habérselo tomado a mal pero eso no le quitaba los nervios, también debería habérselo comentado desde el principio, de todas maneras él no tenía problemas con su género, solo le gustaba travestirse.
-Solo…no puedo creerlo –un silencio incomodo se creó mientras Jotaro lo seguía observando, Kakyoin quería irse pero realmente le daba curiosidad ver como seguía aquello, principalmente por que se llevaba bien con el guardia del lugar y…oh, lo vio suspirar por unos instantes, y aunque se lo notaba visiblemente incomodo…-quieres ir a comer igualmente? Yo tengo hambre…
Kakyoin miro a ambos lados por un segundo, esperando que eso no fuera una broma y hubieran cámaras en el lugar.
-No te importa?
-No, tengo un horrible sentimiento de ingenuidad que solo se me pasara cenando –el chico sonrió con gusto, notando que no había ningún tipo de interés sexual, curioso, malicioso o alguna cosa que pudiera hacerle daño, Jotaro seguía siendo igual de buena onda con el –como no lo note por tu voz… -el pelirojo se rio posándose al lado suyo, buscando en su bolso y por consiguiente en su billetera para sacar un par de bonos de comida.
-Pagamos a medias? No es necesario que pagues entero…-los ojos del moreno se iluminaron, era perfecto.
-Me esperas a que cierre el lugar?
Kakyoin asintió relajando sus hombros mientras lo veía entrar al recinto con una cara algo perturbada, esa era una buena reacción, mucho mejor de lo usual para el siempre que hacia esa revelación.
Pasaron unos 15 minutos antes de que ambos fueran a comer, el pelirojo super contento fue el primero en ofrecerse en tomar el dinero e ir a comprar el para llevarle la comida a la mes, pese a que lo hubiera aceptado quería darle un poquito de espacio para que aunque sea no se sintiera intimidado y pudiera salir corriendo en caso de que odiara todo aquello, pero para su suerte el musculoso moreno seguía en la mesa, con una cara perturbadísima por aquella situación.
-Te sientes incomodo? –pregunto, entonces dándose cuenta de que estaba hablándole a la nada cuando lo vio mirando al techo sujetándose el mentón con las manos –Jojo? –pregunto de nueva cuenta, viéndolo saltar por unos segundos aturdido, perdido con la mirada buscándolo a el, hasta que finalmente lo encontró y lo miro directo.
-Eh? Que?
-Si te sientes incomodo…-pregunto de nueva cuenta Kakyoin, dejando la bandeja de comida en la mesa y retrocediendo un poco en su propia mesa.
-No, solo que mi mente está haciendo flashbacks…-dijo Jotaro distraído, manoseando y estirando la mano por la mesa hasta que esta toco el papel caliente de su hamburguesa envuelta- tengo preguntas en realidad –el pelirojo paro la ceja, curioso? –tal vez muchas las hayas escuchado antes pero por que estás trabajando ahí? Eres camarera verdad?
-Solo tu y el jefe saben que soy un hombre, aparentemente lo he estado haciendo lo suficientemente bien como para que sea discreto por que nadie lo noto aún siendo camarera, nadie me manosea ni les he dado la oportunidad- el lugar donde trabajaban era un club nocturno, había seguridad, bartenders, camareras, baristas, bailarinas, gente falsa hasta cierta hora como para aparentar que el lugar estaba lleno y era divertido, un lugar típico donde la gente iba a bailar en la noche, al principio su mayor duda eran los pervertidos o la gente pasada de copas pero o era una chica muy fea o se escabullía bien en diferentes situaciones –empecé a trabajar aquí por recomendación de un amigo en un momento que me faltaba trabajo, fui honesto con el dueño y no se ocupó, pagan bien y en regla y además las propinas son en moneda extranjera, no me molesta –dijo totalmente desinteresado tomando su vaso de gaseosa, la verdad es que se sentía cómodo donde trabajaba, ya trabajar en regla para alguien como el era extraño pero además jamás había tenido incidentes raros con respecto al lugar, era cuidadoso. – probablemente lo hayas visto, pasa a buscarme aveces en coche cabello blanco, grande…
El rostro de Jotaro casi se cae de la desilusión, recordando que aquella no era una amiga…
-Así que el también? –casi quería largarse a llorar, ahora tenía dudas de todo.
-Bueno el definitivamente se produce más, se oculta, usa rellenos y va por un look más artístico tapándose las cejas, pero creo que yo soy más femenina –oh totalmente, no podía discutir con eso –el nombre es Polnareff.
-Nadie más lo sabe aparte de mi y el jefe? Que hay de las chicas en los camerinos? –ahora que lo decía, las vería cambiarse?
-Por lo general vengo vestido de casa, solo me pongo la falda arriba y me bajo los pantalones, el resto del uniforme me lo quito debajo del abrigo –ah, eso explicaba muchas cosas- y yo no me oculto, no lo manejo muy bien –Al ver a Jotaro con las cejas alzadas de no entenderlo le dio un sorbo a su gaseosa, mirándolo maliciosamente, iba a disfrutar arruinarle la comida –veras, para parecer realmente mujeres muchos hombres tienen que aplanarse la delantera y…
Los siguientes días Jotaro no podía evitar sentir desconfianza al ir al baño y mirar hacia abajo.
Era un poco obvio como su relación cambio de un interés con tintes románticos a una amistad un poco mas relajada, se juntaban como 2 buenos amigos a pasar el rato aunque sea tomando el te en un café las tardes que estaban libres o iban a la playa a tomar sol…con ropa puesta.
No había una consistencia en los atuendos del pelirojo, a veces aparecía vestido de mujer, a veces no, a lo cual el pelirojo le explico amablemente que el no era ni genero fluido como Polnareff ni nada de eso, simplemente le gustaba travestirse a veces, total nadie le ponía atención ni le reprochaba nada, para algo vivía solo no?
Aun así no caía mucho en cómo iba vestido, simplemente le gustaba pasar tiempo a su lado por que era entretenido y relajante como no le resultaban muchas personas, que para el eran todas perras escandalosas, al menos le entretenía hablar de vida marina y como Kakyoin fingía interés como un profesional, definitivamente lo del engaño se le daba bien, a el le era un poco mas difícil ponerle ganas a aprender a jugar un videojuego.
Particularmente esa tarde lo había ido a buscar a su casa, así habían quedado para salir por la ciudad ya que esos días el club estaba cerrado por tareas de mantenimiento y fumigación y se estaban aburriendo demasiado. Le sorprendía que viviera en una zona tan linda pero era verdad que el pelirojo tenía un estilo de vida algo riesgoso así que francamente le aliviaba que pudiera costearse eso en un barrio con policías en cada esquina.
Toco el timbre del apartamento que le había dicho y este sono en respuesta abriéndole la puerta, dejándolo pasar para ir al ascensor y encontrarse una única puerta abierta bien luminosa en un pasillo oscuro al salir del ascensor, eso al menos hasta que las luces automáticas del lugar se prendieron solas claro, casualmente aquella puerta abierta era la dirección que Kakyoin le había dado así que estaba iluminado como si fuera un ítem o un lugar importante de un videojuego, que oportuno.
Evidentemente el chico lo había oído entrar, por lo que lo llamo hacia donde estaba y eso para el fue un alivio ya que no iba a ponerse a husmear en una casa que no conocía, que era un departamento bastante bonito, minimalista, pero muy lindo.
Rara fue su sorpresa al encontrárselo frente al espejo con un pincel maquillándose los ojos.
-Este es un momento privado como una chica cambiándose y debería irme o…
-No –una risa tonta lo hizo parar, alejando la brocha para no arruinar su maquillaje –solo siéntate o algo, no me tardare mas de 5 minutos, el lugar al que quiero ir queda cerca de aquí así que fue bueno que vinieras directo.
-En realidad tenía una pregunta…-susurro Jotaro, apoyándose contra el marco de la puerta atento a sus movimientos, le gustaba bastante ver como se maquillaba o arreglaba su maquillaje, se le hacía lindo y eso que a el jamás le causo nada ni en mujeres –no podemos ir a…un club nocturno…ya sabes…
-Gay? Drag? Con gente que hace lo mismo que yo? –pese a su sorpresa en algún momento se esperaba ese tipo de cosas, típico amigo hetero que quiere conocer un poco más de ti o cree darte su apoyo de esa manera, no le molestaba, era tierno.
-Si?
-Yo no tengo problema, pero no sé si te sentirías cómodo osea…-lentamente se deslizo en su sillita de ruedas, encarándolo aún con un ojo a medio maquillar –Jotaro eres lindo y atractivo, y no sé si eres gay como para que no te moleste que alguien te encare, ósea también podría pasar en un club normal pero ya sabes, es mucho más probable que en un lugar gay te encare un hombre, ya sabes, la confianza de estar en el ambiente y no recibir un ataque…-comento con una ligera amargura, viendo su expresión extrañada.
-Tienes un montón de experiencias de eso no?
-Es un poco difícil, cuando eres el único de tu tipo en tu circulo no tienes a nadie que te oriente y como adolescente sufres mucho descubriendo como hacer las cosas… -no quería hablar de eso tampoco, le daba un poco de escalofriós pensar en el pasándola mal, lo estimaba demasiado como para que el corazón no se le achicase en pena de imaginarlo en condiciones y entornos tan horribles, si fuera por el haría lo que sea para protegerlo.
Osea cuando le había contado de su ex novio Dio y como este le clavo un cigarrillo en la frente mientras lo había drogado se le puso la piel de gallina, como alguien podría lastimar al pelirojo de esa manera? El lucía como algo a lo que cuidar y jamás hacerle daño y algunos bastardos…
Por suerte el pelirojo a sus 28 años era lo suficientemente grande como para haberse pagado solo una cirugía para que la marca desapareciera y solo quedara como un feo recuerdo, o eso le había contado.
-Entonces crees que soy atractivo? –comento con una ligera sonrisa, sintiendo su pecho inflarse del ego esperando verse no muy tonto.
-No podría decir menos con ese color de ojos, esa altura y esa musculatura, además tienes lindos labios, no los besaría, yo…-al darse cuenta de lo que iba a decir se paro a si mismo rompiendo en una risa, volteándose de nuevo al espejo para poder al fin terminar sus ojos y salir, sabía que lo había dejado picando –Tengo un rostro bastante normal, algo andrógino si es tan versátil para el drag sin hacerme muchas modificaciones como mis cejas o un conturing muy extremo o…
-Eres lindo –soltó Jotaro de la nada, volteando a otro lado cuando se dio cuenta de lo que dijo para evitar que el otro viera sus mejillas sonrojadas, incluso había subido la mano para taparse con su gorra –ósea la forma de tu rostro es muy fina y…-sentía ganas desde adentro de decirle que le parecía hermoso e impresionante, pero era demasiado –me gusta el color de tu cabello
Kakyoin se quedó con una sonrisa frente al espejo, obviamente le gustaba oír eso pero oírlo de el…no solo le sorprendía y lo había dejado paralizado en la silla, si no que sentía algo moverse en su pecho con todas las ganas del mundo, y se sentía extraño por que no esperaba que justo su amigo le causara esa reacción…y no le disgustaba, para nada, le gustaba mucho mas de lo que se lo hubiese imaginado.
-Jotaro eres gay? –pregunto totalmente de la nada, no se había dado cuenta que se quedo sonriendo como un tonto frente al espejo con el pincel en la mano durante unos segundos, por lo que reacciono sobre la situación y aclaro –no lo digo por esto, digo por la salida al club que quieres ir?
No podía verlo contra el espejo pero estaba seguro que estaba super apenado tapándose la cara con su gorra.
-Solo…me gusta quien me gusta, creo-Jotaro no estaba hablando en referencia al pelirojo específicamente…pero ahora si estaba hablando por el, por que la atracción que sentía estaba al borde de la línea que era amistad y que era cariño.
-Eso es tierno –comento el pelirojo haciéndose atrás en su silla para abrir el cajón del escritorio y sacar una extensión de pelo, simulando tener un poco de cabello para recogérselo hacia delante con una coleta, sabía que a Jotaro le daban curiosidad sus cosas –no quieres que un día te maquille? –lo hacía de broma, Jotaro tenía un rostro demasiado masculino como para profanarlo, no solo no se le vería bien si no que era perfecto tal y como era.
-No, no quiero levantarme viéndome como una pesadilla por que no tengo desmaquillante en casa.
Al final, ya que Jotaro dejo en claro que no tenía ni problemas ni dificultades, terminaron yendo al club que sugirió el pelirojo, y los 2 la pasaron bien, tan bien juntos que al parecer eran una pareja inquebrantable, por que por alguna razón el mundo se había callado para ellos 2 y pasaron una muy buena noche solo con la compañía del otro incluso estando los amigos del pelirojo cada tanto saludándolo, al final los 2 se separaron quedando en hablarse para su próxima salida.
Había sido sumamente curioso y entretenido para el ver varios de los trajes y de las transformaciones de la gente del lugar, Kakyoin era un toque más ligero que eso y le gustaba así pero tenía que admitir que muchos trajes eran una originalidad.
Y aun así, nadie resaltaba más para el que el pelirojo en tacones blancos con falsos mechones de cabello.
Fue algo extraño para el, y aún así algo obvio, casi como el fruto de un trabajo de meses bien realizado cuando sin darse cuenta unas semanas después ambos comenzaron a…coquetearse a la salida del trabajo, y era casi imposible esta vez malinterpretar todo por que realmente Kakyoin lo estaba haciendo muy obvio, osea, esta vez no era como cuando juraba que era mujer, esta vez le coqueteaba…de verdad…pero así de despedirse con besos en la mejilla bien largos y tirarse los trastos sobre las cualidades físicas del otro
Y un día que las cosas llegaron al punto de ponerse picantes aún solo charlando el chico se quedo sin habla con las mejillas rojas, para luego reír y tomar su mano, entrelazándola con la suya suavemente para pegar sus ojos en los suyos.
-Quieres…venir a tomar un te en casa? –el moreno no podía decirle que agradecía estar en un lugar oscuro y con las piernas cruzadas, pero casi que se iba con el olvidándose de su trabajo y todo.
Por lo que entro al club, dio su turno por finalizado sin importarle nada y ambos se dirigieron al apartamento de Kakyoin, quien agradecía no ocultarse por que liberar su erección sería sumamente difícil y vergonzoso frente al hombre que estaba devorando su cuello en el ascensor, no teniendo pudor alguno de la cámara de seguridad de este al meter su mano en su vestido cuando lo tomaba de la cintura.
Ya lidiaría con eso en todo el día, solo necesitaba quitarse esa maldita tensión sexual de encima y todo volvería a la normalidad.
Como siempre pasaba.
Y Jotaro de los 2 era quien menos pensaba en terminar con aquello, en especial cuando su compañero se monto encima suyo en la cama a desvestirse desesperado, no importándole para nada si quedaba con un cuerpo masculino lleno de alajas y accesorios junto con un rostro femenino, no era su prioridad pensar en eso cuando el embriagante calor de su piel le volaba la cabeza sin importarle si el olor a maquillaje corrido por el sudor y el tacto de ambos invadía sus sentidos, su única prioridad era entrar más y más en el cuerpo de él.
Kakyoin no caía en cuenta que cuando despertó, cuando la luz del sol baño sus ojos, había algo envolviéndolo en un abrazo.
Y eso era raro. Tan raro que lo perturbo a moverse de ahí y salir para ir a darse un baño, tal vez con suerte el ruido lo despertaría y se iría, como era el orden natural de las cosas.
Nadie se quedaba con el después del sexo, usualmente todo el mundo lo usaba para saciar su propia curiosidad, darse cuenta que cometieron un error, que no les gusto, que no fue tan bueno, que se confundieron mas de lo que estaban o que se daban asco a si mismos y se iban antes de que el despertara, o mucho peor esas charlas sumamente incomodas que le daban esa espantosa experiencia.
Por lo que tener a alguien ocupando su cama cuando ya estaba lucido y no gritando de placer, era extraño.
Para su extrañes cuando salió del baño renovado y esta vez totalmente como un hombre se dispuso a hacerse un té matutino, haciéndole uno a Jotaro por si las dudas para que tomara energía y se fuera…
Osea no tenía nada en contra suyo pero realmente lo sacaba de lugar.
No fue hasta un rato que el moreno despertó, lo vio estirándose al salir de la cama y se quedo viendo sus hermosos y masculinos musculos flexionarse, moviéndose y luciéndose ante sus ojos, casi se le caía la baba, si no fuera que tenía la taza en la boca se le notaría demasiado.
-Buen día –un gran bostezo sonó en la habitación, Jotaro se rasco los ojos y comenzó a buscar su ropa en el suelo, tambaleándose por el sueño ligeramente.
-Tu ropa está en el otro lado de la cama –muy amablemente la había recogido para doblarla y ponerle perfume, este solo se giró y fue en dirección hasta ella, notando con una nada discreta sonrisa el aroma del perfume de Noriaki.
-Gracias
-Quieres un te?
-Que hora es? –la verdad es que la idea de pasar más tiempo juntos le encantaba, si eso podía dar lugar a una segunda ronda y luego a quedarse abrazados de nuevo aceptaría con gusto.
-7:25, por que? –el horario le cayó como un balde de agua fría, se le había pasado el tiempo, anoche no estaba en sus planes venir a su casa pero todo se había dado de manera tan perfecta que no se pudo resistir. Tenía que irse o entre volver a su casa y salir se le haría extremadamente tarde, y ya no podía permitirse más faltas.
-Tengo que irme- para el anfitrión de la casa no pasó nada desapercibido como el moreno comenzó a vestirse más rápido, dirigiéndole la atención nuevamente a su taza, al menos ahora se quitaría ese extraño sentimiento de tenerlo rondando como si fueran algo.
-Te veo en el trabajo –aquello se lo dijo casi de rutina, aburrido, pero definitivamente salto en su asiento cuando sintió al moreno pararse enfrente suyo y darle un rápido beso en la frente.
Jotaro simplemente no había podido contenerse, verlo en calzoncillos con el pelo largo se le hacía jodidamente perfecto.
-La pase muy bien anoche –le dijo con las mejillas rojas y una mirada pervertida, antes de ocultarse en su gorra y salir por la puerta, dejando al camarero descolocado.
Al menos ahora estaba solo de nuevo.
Fue extraño para el cuándo los días siguientes a esos Jotaro quería…seguir hablándole? Muy extraño, tanto así que no podía evitar seguir adelante para sacarse esos pensamientos de la cabeza, sabía que lo estaba ignorando muy feo pero antes se ahorrara problemas de una persona confundida mejor, no quería ese drama en su vida, solo había conocido a alguien buena onda y se lo follo, nada más, gran cosa, le pasaba todo el tiempo, definitivamente no quería tratar con la inseguridad de nadie…
Aunque el juego de ignorarlo se le acabo cuando un día se descuidó y quedo solo en los camerinos, estaba desmaquillándose cuando alguien toco la puerta y…callo en la hora que era, y que ahora estaba solo con Jotaro.
-Es lindo de tu parte tocar –menciono mientras se pasaba un algodón por la frente, realmente usaba polvos bien intensos.
-Por que me estas ignorando? Creí que la habíamos pasado bien el otro día –todo el mundo tenía las mismas frases? Siempre le sonaba a dejabuu –nisiquiera me mandaste un sms o una llamada…
-La pasamos muy bien el otro día –remarco, muy bien –pero así no es como funciona, lo hacemos, y te vas, es así de simple, no quiero a nadie en mi cama cuando yo me despierto.
El corazón de Jotaro se achico por un instante, no entendiendo bien sus palabras.
-Por que? –su voz se oía notablemente dolida, y eso le llamo la atención al pelirojo, quien volteo a verlo algo preocupado.
-Jotaro nadie duerme más de una vez con un drag queen, es así como funciona, es así como funciono –las gruesas cejas negras de su compañero se alzaron en total confusión, confundiendo a Kakyoin sobre que era tan difícil de entender- todo el mundo solo lo hace con un drag por que está confundido, por probar, por que se dejó llevar, nadie nos toma enserio, así que directamente lo haces, y te vas, es así como funciona
-Que? –soltó Jojo en casi un escupitajo, indignado, no entendía para nada su actitud ni por que decía esas cosas, creía que su cortejo iba para otro lado, no solo por sexo –yo no lo estaba haciendo con un hombre vestido de mujer o una mujer que en realidad es hombre, yo lo estaba haciendo contigo…-que eran esos traumas ocultos que le estaba cargando el pelirojo?
No quería drama, no quería escuchar eso, le parecía mierda.
-Entonces por que te fuiste tan apurado el otro día? –comento con una notable agresividad, mirándolo a los ojos, como si no fuera lo mismo que hacían todos.
-Estaba llegando tarde a la escuela! Tenía que volver a casa, cambiarme, e ir a clases!
Aquello dejo la mente del pelirojo en blanco, donde sus palabras retumbaron por unos largos y tortuosos segundos hasta que volvió en si, mirándolo palidecido.
Hasta ahora nunca le había preguntado algo.
-Jotaro que edad tienes? –su voz inesperadamente salió temblorosa.
-17, por? -practicamente salto asustado cuando el pelirojo se paro de la silla y la volteo atrás, tenía una cara de miedo que nunca había visto en su vida.
-Como es que estas trabajando en un club nocturno con 17 años!?
-Lo menti, no viste que me dejaron entrar esa noche sin pedirme autorización? No lo aparento –no, seguro que no –necesitaba un trabajo de verano y termine quedándome por que era comodo
-Eres un bastardo! Tu sabes que tengo casi 30 –ante la mirada confusa de el Kakyoin casi pega el grito en el cielo, como no lo entendía!? Que tan ingenuo era!? Ahora entendía muchas cosas…-Jotaro esto es estupro! Oh dios mio cometí estupro y puedo ir a la cárcel y…-ahora esto no se trataba solamente de si lo estaban utilizando por diversos motivos o no, esto era serio, esto era algo que tenía que ponerle un paro si o si por su propia seguridad, ya no se trataba de sus sentimientos y traumas individuales de desamores, en especial un adolescente con lo erráticos que son, que cosas podría soltar de el!?
Había tantas cosas transcurriendo en esa habitación que tuvo que levantar una mano, confundido, haciendo un paro de los gritos y suposiciones del camarero, quien estaba totalmente histérico entre el miedo y el enojo.
-No seas ridículo, cumplo 18 en unos meses, ahí ya estaría todo bien?
-Te das cuenta que nos podría haber visto un profesor/amigo/padre tuyo? Tienes idea de los problemas en los que me pude meter!?
-Estuvimos saliendo juntos por meses y sabes que no fue el caso, en especial con esa doble identidad que tienes hace todo más sencillo –aquello lo hizo pararse firme, molesto, que manera era de llamarle esa a su drag!?
-Tengo un trabajo y una casa que mantener! Que hago si me quedo sin trabajo por que descubren que estaba saliendo con un menor!? –la expresión de Jotaro mostraba que no solo no lo entendía en absoluto, si no que no lo tomaba enserio –como no te puede dar cosa salir con alguien más de 10 años mayor!?
-Me gustas –soltó Jotaro de la nada, preocupado, tan mal había hecho? Realmente solo le gustaba el pelirojo y cómo eran estando juntos, se había ilusionado pensando en algo mas con el, como una pareja –solo me gustas, como eres, tengas la edad que tengas o el sexo que aparentes ese día, me gustas tu –pudo ver claramente como sus hombros se relajaban, cambiando su expresión a una perdida y aún más confundida.
Dios, Jotaro estaba pensándolo como un enamorado y no viéndolo desde sus problemas, no lo podía entender, no tenía la misma experiencia nefasta que el, que pasaría si encontraran a un travesti saliendo con un menor de edad? El escandalo y problemas que se le verían encima no le darían nunca descanso eterno.
Se quiso sentar pero se tambaleo al notar que la silla había caído al suelo, por lo que se agacho y la levanto con la mano, sentándose y acomodando sus codos en sus rodillas, agarrándose la cara nervioso, tomando aire y pensando.
-No puedes hablar en serio –no sabía que decir, los sentimientos puros e idiotas de un adolescente encantador enamorado por el no eran razón para agredirlo, era parte de la edad y si había sido realmente inevitable…osea a el también le había gustado Jotaro.
-Estoy
-No puedo salir ahora mismo contigo –le dijo firme, sacándose las manos de la cara y mirándolo a los ojos, viendo su expresión caer desilusionado, triste, confuso… -es demasiado riesgo, no puedo tomarlo, incluso como digo puede que estes confundido…
-No lo estoy –el cómo resonó aquello en todos sus huesos le dio un escalofrió, levantando las manos para pedirle que se calmará, lo mejor era que le creía, que no era así, por que lo de todos esos meses coqueteando y pasando el rato era mutuo, para ambos, para el en mayor medida…
-Haz como quieras, vuelve cuando tengas 18, pero no puedo seguir nada contigo, necesito estar fuera de problemas por una vez, te lo digo claro desde ahora.
Jotaro miro a ambos lados, confundido, esperando que de nueva cuenta desde que lo conoció, todo fuera una broma, pero no, solo estaban ellos 2, y Kakyoin no parecía querer ceder, ni por su lenguaje corporal, expresiones, mirada, atmosfera…nada.
De verdad estaba separándolo por la edad, cuando en unos pocos meses cumpliría 18?
De verdad era algo que no estaba entendiendo?
De verdad le estaba pidiendo que lo esperara hasta que que cumpliera esa edad?
-Me estas pidiendo algo muy egoísta -una vez mas su voz se quebró, haciéndolo respirar fuerte y queriendo aguantarse las lagrimas
-Ya me vas a entender –sin importarle si tenía la cara maquillada a la mitad, si sus cosas seguían ahí o no, agarro el bolso mas cercano que tenía y se fue, dejando al moreno solo en el lugar, con sus pensamientos.
Al menos por unos pocos meses más. o eso le había dicho.
