Hola a todos, antes de que empiecen a leer quiero informarles que eh elegido al Oc de AnHell, necesitare más Oc´s más adelante así que no se entristezcan pues tendrán más oportunidades de participar en este fic, próximamente estrenare el fic de Akatsuki no Konoha así que espérenlo con ansias, sin más preámbulos, disfruten de la historia.

El anime/manga de Naruto no me pertenece, solo esta trama.

Capitulo 25.-Defectos y efectos.

En los campos de entrenamiento podemos ver de lejos como fuertes estruendos sacudían los arboles asustando a las aves, si nos acercamos un poco más podemos ver a un joven muchacho de no más de 15 años sentado en el suelo vendándose las manos, sus nudillos se encontraban sangrando.
—Maldición...—murmuró el chico recostándose en el pasto dejando escapar un débil suspiro de su boca, su cabello era de color violeta oscuro en un tono azul similar al de Hinata, sus ojos eran de color ámbar y vestía una delgada chaqueta gris con capucha junto con unos holgados pantalones negros, el nombre de este joven es Hiro Takagi, compañero de Satsuki y Menma en el mismo equipo gennin—No eh tenido ninguna misión últimamente, Anko-sensei dice estar ocupada, Satsuki entrena con su familia y Menma seguramente estará por ahí hablando solo como siempre... ¡Joder! ¡Por qué tenía que enfermarme el día del torneo de ascenso a chunnin! Ya había logrado pasar el examen escrito, el examen del bosque de la muerte y el examen preliminar pero nada de eso importa si me pierdo el examen final... Y mi oponente no parecía ser muy fuerte así que pude haberlo derrotado y convertirme en chunnin—
Hiro se levantó del suelo sacudiendo su ropa y admirando lo que había hecho, los troncos de varios árboles se encontraban bastante destrozados aunque aun se mantenían en pie, el chico se había pasado toda la mañana golpeándolos con todas sus fuerzas con la esperanza de lograr derribar al menos uno pero no obtuvo el resultado que quería.
—Naruto puede destruir rocas con sus manos sin usar chakra y yo no puedo ni siquiera derribar un estúpido árbol—Hiro no era ambicioso, no quería ser Hokage ni nada parecido, su única meta era volverse lo suficientemente fuerte para proteger a su familia, comenzó a recordar de dónde provino ese objetivo, él no había nacido en Konoha sino en uno de los muchos pequeños pueblos esparcidos a lo largo del país del fuego, sus padres eran mercaderes y habían decidido mudarse a Konoha en busca de una vida mejor para su futuro hermano o hermana quien estaba por nacer, sin embargo, durante el camino fueron atacados por bandidos, fue un verdadero milagro que cierto ninja de Konoha (Kakashi) estuviese por la zona ya que fue él quien los ayudo en ese momento, desde ese entonces Hiro se había decidido a convertirse en ninja y cuidar bien de su familia en el futuro, de pronto un gruñido provino de su estomago—Que hambre tengo, volveré a casa—y con esas palabras, Hiro emprendió su camino de regreso a su hogar.
Durante el trayecto estuvo observando el estado de la aldea en sí, la gente se encontraba reparando aun las casas y edificios que habían sido dañados durante la invasión de Oto y Suna a la aldea, de cierta forma se alegraba de haber estado enfermo ese día ya que pudo vigilar bien su hogar, aunque nadie se interesó en atacar su casa, su enfermedad no era nada grave pero su madre insistió demasiado en que no fuera al estadio por lo que tuvo que acceder a esperar hasta el próximo año para volver a tomar el examen, no tenía ninguna prisa pero en verdad deseaba haberse convertido en chunnin ya que eso significaría que podría tener misiones de mayor rango que lo ayudarían a volverse más fuerte, de un momento a otro Hiro pudo ver a Sasuke recargado en una cerca leyendo un libro con su único ojo bueno, Menma le había dicho como fue que perdió el otro, de cierta forma sentía un poco de lastima por el Uchiha hasta que vio lo que estaba leyendo.
—"No puede ser"—pensó Hiro con una gota en la nuca al ver que el libro que Sasuke estaba leyendo era una de esas famosas novelas Icha Icha que supuestamente son eróticas y no aptas para menores de 18—"¿Es esto real? ¿El gran Sasuke Uchiha leyendo esa clase de libro? ¡¿En público?!"—podían verse cerca varias fanáticas del azabache a una distancia considerable observándolo tímidamente y con un gran sonrojo en sus rostros mientras murmuraban cosas inaudibles y según Hiro posiblemente pervertidas, parece que leer porno no le quitaba a Sasuke su atractivo ante los ojos de las mujeres, de cierta forma se sentía un poco celoso.
—"No lo entiendo, Kakashi-sensei me dijo que leer esta cosa me ayudaría a ser más fuerte pero es solo una estúpida novela erótica"—pensaba Sasuke inexpresivo mientras seguía leyendo cada palabra del libro—"Aunque también me dijo que esta novela fue escrita por uno de los tres legendarios sannin, tal vez hay un mensaje oculto sobre algún método de entrenamiento y tengo que descifrarlo por mi mismo decodificando los textos de cada pagina... Sí, debe ser eso"—
Hiro siguió caminando pasando de largo a Sasuke quien ahora estaba mucho más sumergido en su lectura poniendo aun más emocionadas a sus fanáticas, Hiro continuó encontrándose con más y más ex compañeros de la academia, él intentaba saludarlos pero siempre que lo hacía recibía extrañas miradas por parte de ellos y le preguntaban constantemente su nombre dando a entender que ni siquiera lo recordaban, Hiro decidió hacer caso omiso de eso y seguir su camino, uno de sus puntos fuertes siempre había sido el sigilo y en vista de que nunca destacaba era prácticamente invisible para casi todos, sus pensamientos volvieron a ser interrumpidos al darse cuenta de que ya se encontraba en la puerta de su hogar, era una especie de tienda donde vendían todo tipo de cosas pues sus padres seguían siendo mercaderes, al entrar se encontró con su padre quien inmediatamente le dio la bienvenida.
—Hola Hiro, volviste a madrugar ¿Eh?—dijo Takeshi Takagi, era un hombre joven un poco más alto que su hijo, su cabello era castaño y sus ojos ámbar—¿Otra vez fuiste a entrenar?—
—¿Tú qué crees?—fue la respuesta de Hiro cuyo tono de voz mostraba cansancio.
—Deberías relajarte, puedo ver lo destrozados que están tus nudillos—
—Cada vez siento menos dolor al golpear los árboles y tardo más en sangrar, mantendré el ritmo por ahora—
Hiro se adentró en la tienda hasta llegar al fondo donde se encontraba su verdadero hogar, aun seguía sin poder creer la suerte que tuvo su familia al encontrar un edificio así, lo mejor era que el lugar no estaba nada mal para vivir, eso sí, tenía que compartir habitación con sus hermanos pero fuera de eso el lugar era prácticamente lujoso, llegó a lo que sería la sala de estar, en medio de ella había una pequeña mesa con ocho cojines en el suelo para sentarse, dos en cada lado, su familia no era tan grande, apenas cinco personas si lo contaban a él junto con sus hermanos y sus padres, Hiro ignoró los cojines y volvió a poner su atención en la mesa, encima de ella había un plato cubierto por una servilleta con una nota que decía: "Para Hiro-chan". El chico sonrió pues su madre era la única que lo llamaba así, su estomago volvió a gruñir por lo que decidió sentarse, quitó la servilleta del plato revelando un rico y jugoso filete muy bien cocinado, el olor casi lo hacía babear pues seguía caliente y por lo tanto seria una delicia, no tenia tenedor ni cuchillo pero tenía tanta hambre que decidió solo por esa vez comer con las manos, estaba a punto de hacerlo hasta que...
—¡Onii-chan!—gritó una pequeña niña entrando a la sala y arrojándose sobre la espalda de Hiro comenzando literalmente a estrangularlo en un "tierno" abrazo, ella era Maiko Takagi su hermana menor, tenía 7 años de edad, su cabello era del mismo color que el de él pero sus ojos eran de color avellana en lugar de ámbar.
—M-Maiko... S-suéltame—murmuró Hiro palmeando los pequeños brazos de su hermana que se encontraban estrujando su cuello, finalmente ella lo soltó permitiéndole respirar.
—Eres ninja y permites que Maiko te agarre por sorpresa, das pena Aniki—dijo un pequeño niño entrando también a la sala, su nombre era Shuu Takagi su hermano menor, tenía 5 años de edad y su cabello era de un color casi celeste pero en una tonalidad más fuerte, sus ojos eran azul profundo dándole un cierto aire de seriedad.
—Mira quién habla, te recuerdo que pasaste casi una semana durmiendo en un rincón con uno de mis kaunis solo por ver una película de zombies—ese comentario por parte de Hiro hizo reír mucho a Maiko al mismo tiempo que hacia enfadar a Shuu.
—Al menos yo no me pongo nervioso cada vez que hablo con una chica—
Hiro en verdad se molestó al escuchar eso, siempre había sido muy tímido en especial con las mujeres lo cual le dificultaba mucho entablar relaciones con alguien que no sea de su familia.
—Ya, ya, dejen a su hermano comer en paz—dijo una femenina voz llamando la atención de todos, la dueña de aquello voz era Miyako Takagi la madre de Hiro, era una mujer muy hermosa, su cabello era exactamente igual al de su primogénito pero sus ojos eran azules iguales a los de Shuu.
—Sí, Oka-san—dijeron ambos infantes en sincronía dejando en paz a su hermano mayor quien pensaba que por fin podría saciar el hambre que tenia, sin embargo...
—Hiro-chan—volvió a hablar su madre acercándose a él, la mujer parecía un poco descontenta y Hiro sabía muy bien la razón de ello—Tus manos—
Hiro levantó las manos permitiendo que su madre las tomara entre las suyas, ella observó minuciosamente los vendajes empapados de sangre que el chico tenia cubriendo sus nudillos, dejó escapar un pesado suspiro de sus labios antes de continuar hablando—Prometiste que tomarías tú entrenamiento con más calma—
—Aunque digas eso sabes que no es el mejor momento para relajarme, la aldea fue atacada y todos los jounnin están ocupados haciendo todo tipo de misiones afuera de Konoha dejándola indefensa—
—¿Y dices que depende de ti proteger la aldea?—
—Bueno... Si lo dices de ese modo suena ridículo pero es más o menos lo que quiero decir—
—Escúchame bien Hiro-chan...—
—¡Accedí a perderme el examen de ascenso a chunnin cuando me lo pediste! ¡¿Qué más quieres?!—las agresivas palabras de Hiro parecieron haber afectado a su madre.
—Disculpa—dijo ella alejándose de él y abandonando la sala, cualquiera hubiese notado que estaba triste.
Hiro inmediatamente se sintió mal por haberle levantado la voz así, sabía que su madre solo se preocupaba por él pero ya era demasiado que quisiera interferir en su entrenamiento, ella sabía que la vida de un ninja estaba llena de riesgos así que ¿Por qué accedió a inscribirlo en la academia si lo iba a estar hostigando? Seguramente fue porque se lo suplicó de rodillas y porque su padre también ayudó a convencerla, el estomago de Hiro gruñó con fuerza recordándole que tenía mucha hambre, por desgracia su filete ya se había enfriado.

(Mansión Namikaze)

Kushina se encontraba desvistiéndose en el cuarto de baño pues tenía planeado asearse dándose un buen y relajante chapuzón en la bañera, mientras lo hacía no pudo evitar pensar en ciertas cosas.
—"Naruto..."—las imágenes de los combates que su hijo había tenido contra sus hermanos en los exámenes chunnin no dejaban de aparecer en su cabeza, cada vez que cerraba los ojos podía ver la desgarradora escena en la que el rubio abría la cuarta puerta, las lagrimas en los ojos de su primogénito la atormentaban mucho, ¿Tanto era su deseo de ganar? ¿Tanto quería no volver a la familia? Estuvo dispuesto a casi destruir su cuerpo solo para seguir siendo un Uchiha—"Ya, no debo pensar en eso, soy su sensei y tendré mucho tiempo para acercarme a él, mi objetivo principal ahora es hacer que Naruto me ame... Si alguien hubiese escuchado eso probablemente lo malinterpretaría"—
Kushina dejó caer la ultima prenda de ropa que tenia, lista para darse un baño, en su mente ahora anidaban pensamientos positivos y optimistas de lo que le depararía el futuro a su familia (pobre ingenua), sin embargo, al momento de abrir la puerta corrediza de cristal se encontró con una gran sorpresa, justo frente a ella se encontraba Menma de pie con su mano ligeramente levantada dando a entender que estaba a punto de abrir la puerta él mismo, lo que hacía más incomoda esta situación era que el pelirrojo estaba completamente desnudo al igual que ella pero con su cuerpo mojado.
—¡Oh! Hola Oka-san—dijo Menma sonriente sin ningún tipo de vergüenza pues eran madre e hijo.
—Menma...—Kushina no pudo evitar bajar la mirada hasta cierta parte de la anatomía del pelirrojo—"Claramente es hijo de Minato"—pensó ella recordando el tamaño del miembro de su esposo, comenzó a preguntarse de qué tamaño lo tendría Naruto, inmediatamente se dio cuenta de que lo que estaba pensando no era moralmente correcto y sacudió su cabeza tratando de alejar esos pensamientos de su mente.
—¿Vas a darte un baño verdad? Ya voy saliendo—
Menma pasó por un lado de su madre, tomó una toalla atándola a su cintura y salió sin ninguna prisa directo a su habitación, Kushina se quedo quieta durante un momento, pensaba en lo iguales que eran sus dos hijos varones, más específicamente sus cuerpos, la musculatura de Menma y Naruto era idéntica, solo tenias que ignorar el color de cabello y ojos, el sello de contención y las cicatrices, la Uzumaki finalmente decidió abandonar ese tema y concentrarse en el propósito del por qué estaba ella ahí, tomar un baño.
—No debería estar pensando estas cosas, de verdad—murmuró la pelirroja con un ligero rubor en sus mejillas pues ahora tenía la extraña necesidad de ver a Naruto tal y como vino al mundo.
Mientras tanto en el primer piso de la casa se encontraba Naruko entrando por la puerta que conducía al patio, se veía un poco sucia y sudorosa pues recién había acabado su entrenamiento matutino, se tumbó en el sofá tratando de recuperar el aliento, fue entonces que escuchó a alguien bajando por las escaleras, dirigió su atención a ellas solo para ver a Menma quien no tenía nada más que un short negro y una toalla colgando de su cuello dejando totalmente expuesto su torso, Naruko no pudo evitar sonrojarse al verlo.
—Buenos días—dijo Menma dirigiéndose a la cocina y abriendo el refrigerador sacando una botella de leche, inmediatamente la abrió y comenzó a beberla sin percatarse de que su hermana lo devoraba con la mirada.
—Oye Menma—habló Naruko obteniendo la atención del pelirrojo.
—¿Sí?—
—¿Alguna vez has pensado en teñirte el cabello?—
—¿Qué?—a Menma le pareció muy extraña esa pregunta pero de todas formas la respondió—Ahora que lo mencionas... Sí, eh pensado en teñirlo, tal vez de negro y dejarme algunos mechones rojos, ¿Tú qué opinas?—
—Creo que te verías muy bien de rubio—un escalofrío recorrió la espalda de Menma al escuchar esas palabras, lentamente volteó a ver a Naruko quien lo miraba con unos ojos llenos de lujuria—También podrías tatuarte unas líneas en las mejillas iguales a las mías, o mejor dicho... Iguales a las de Onii-chan—de acuerdo, el jinchuriki estaba oficialmente asustado—Aunque tampoco te ves nada mal como estas ahora, tú... Onii-chan... Ambos son muy atractivos—
Naruko comenzó a levantarse del sofá, eso era una muy mala señal para Menma quien no dejaba de culpar a su hermano mayor de la traumática situación por la que estaba pasando, tenía que pensar en algo y rápido, comenzó a entrar en pánico al ver como la rubia se acercaba caminando lentamente hacia él.
—¡Mira, es Aniki!—gritó el pelirrojo señalando cualquier dirección.
—¡¿Dónde?!—Naruko volteó con la esperanza de ver a nuestro querido protagonista pero no encontró a nadie—No lo veo...—cuando volvió a voltear Menma había desaparecido.

(Complejo Hyuga)

En el hogar de los portadores del byakugan podemos ver como en un gran patio un montón de muñecos de practica eran destrozados por la próxima líder del clan, Hinata Hyuga se encontraba entrenando con muchas ganas aprovechando el relativo tiempo libre que tenia, vestía una delgada camisa negra de manga carta al igual que unos pantalones Anbu, podía notarse por su respiración agitada y por las varias gotas de sudor en su rostro que llevaba un buen rato de haber iniciado su entrenamiento.
—Oye Nee-chan—habló Hanabi quien estaba sentada en uno de los pasillos de madera observándola.
—¿Sí?—contestó Hinata destrozando uno de los muñecos con un poderoso golpe de su palma, últimamente ha hecho su mejor esfuerzo por dejar de tartamudear pero aun no resolvía del todo ese problema.
—Ese chico del torneo... ¿Naruto-san es tú novio?—
—¡¿Eh?!—el rostro de Hinata se enrojeció violentamente al mismo tiempo que fallaba en golpear uno de los muñecos, la oleada de chakra que salió de su palma destruyó parte de un pasillo del complejo—¡Ha-Hanabi! ¡¿P-p-por qué preguntas eso!?—
—Bueno, ¿No había gritado él que la paliza que le dio al primo Neji era dedicada a ti? También dijo que haría pedazos a quien sea que se atreviera a hacerte daño, eso es algo que un novio diría—
—P-p-pero...—Hinata no dejaba de jugar con sus dedos mientras intentaba responder, su cabeza estaba echando humo—N-Naruto-Kun es... Naruto-Kun y yo solo somos amigos—
—Oh, ya veo—por alguna razón Hanabi pareció haberse alegrado al escuchar esas palabras—¿Y cómo fue que se conocieron?—
—¿Eh? Etto... Lo conocí en el parque hace varios años, u-unos niños me estaban molestando y él m-me defendió de ellos—
—Como todo un príncipe ¿Verdad? Tienes mucha suerte Nee-chan—
Hinata comenzó a sonreír al recordar ese día, Naruto en verdad parecía un príncipe azul cuando la defendió en el parque, sin embargo, su mente fue invadida por otro recuerdo, aquella noche en la que casi fue secuestrada por el embajador de Kumo había sido traumática para ella pero también fue uno de los mejores momentos de su vida pues como había dicho antes, ese día Naruto había dejado de ser su príncipe y se convirtió en su héroe.
—¿Nee-chan? ¿Hinata-Nee-chan?—Hanabi movía una de sus manos frente a la cara de su hermana quien parecía estar en trance, de repente Hinata reaccionó—¿Qué te pasa? Te quedaste callada de repente—
—¿Eh? N-no es nada—

(Torre Hokage)

Minato como siempre se encontraba haciendo el tedioso trabajo de oficina que todos los kage debían hacer, leer, llenar y firmar documentos que parecían no tener fin, a veces se preguntaba ¿Por qué demonios aceptó el puesto de Hokage? Extrañaba mucho aquellos días en los que solía salir de misión a cualquier parte del país del fuego, enfrentando peligros junto a su equipo, de pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por un ave que entró por la ventana, el pájaro aterrizó en su escritorio mostrando una especie de nota atada a su pata, Minato tomó el diminuto papel y el ave procedió a irse abandonando la habitación, al Namikaze intentó leer la nota pero los caracteres eran demasiado pequeños, se vio obligado a sacar una lupa de algún lugar y procedió a leer el mensaje.

[Mensaje]

Hola Hokage-san, en verdad lamento mucho lo que le sucedió a tú aldea y habría deseado reducir los daños que el Ichibi ocasionó, pero debes entender que gracias a tú hijo no podía usar todo mi poder, no es que lo esté culpando ni nada solo digo la verdad, ya sabes... Él me dejó tuerto. Pero olvidemos eso y vayamos a lo importante, estuve pensando en enviar algunos jóvenes prodigios de Kiri a Konoha para ayudar a protegerla ya que debes tener a todos tus ninjas de mayor rango ocupados, no puedo enviarte a ningún jounnin pues recuerda que mi aldea también se está recuperando de mi "reinado de terror" y debo poner su bienestar antes que nada para ganarme nuevamente el respeto y aprecio de mi gente, el papeleo es tan molesto, juro que asesinare a ese bastardo de Tobi algún día. También quiero decirte que no eh olvidado nuestro asunto pendiente, Naruto nunca pudo conocer a Mei durante nuestra visita a tú aldea y necesitamos resolver eso pronto.

Posdata: Es la primera vez que escribo una carta y créeme que es realmente difícil escribir en un papel tan pequeño, ¿Por qué diablos no usé una hoja normal? Ya es muy tarde para lamentarse pues ya escribí el mensaje y no desperdiciare tiempo transcribiéndolo, tengo que encargarme del papeleo después de todo.

Pos posdata: Ya debes saber que soy Yagura así que no escribiré mi nombre diciendo que fui yo quien envió este mensaje, ya no tengo espacio para eso.

[Fin del mensaje]

Minato tenía una gran gota en la nuca al haber leído esa carta, Yagura había desperdiciado mucho espacio de la pequeña hoja de papel diciendo cosas sin importancia, era un hecho que ese adulto con cuerpo de niño no sabía resumir o simplificar, de pronto un golpeteo en la puerta captó la atención del Yondaime.
—Hokage-sama—dijo su secretaria asomándose por la puerto—Alguien viene a verlo—
—Dile que pase—respondió Minato recargándose en el respaldo de su silla.
Unos segundos después entró alguien a la habitación, el Namikaze no lo reconocía pero por su vestimenta podía asegurar que era alguien de alguna familia de alto prestigio, probablemente venia para solicitarle alguna misión, sin embargo, ese hombre era mucho más de lo que aparentaba.
—¿Hokage-san?—preguntó el hombre para confirmar la identidad del Yondaime, aunque la forma en que lo dijo no llevaba ningún tipo de respeto pero tampoco era grosera, más bien, era como si viera al Hokage como un igual y no como un superior.
—Así es, soy el actual Hokage de Konoha ¿Qué se le ofrece?—dijo Minato con la misma amabilidad que le mostraba a todos el 95% del tiempo.
—Soy un emisario enviado por el Daimyo del país del fuego, mi señor me ha solicitado hablar con usted sobre un tema de suma importancia—no es necesario decir que Minato se puso serio al escuchar eso—El asunto en cuestión es...—

(Escape mental, Menma)

Podemos ver al poderoso zorro de nueve colas acostado en su celda, su cabeza descansaba sobre sus brazos cruzados y sus ojos se mantenían cerrados, era tranquilizante no tener que escuchar las tonterías de su carcelero, Menma ya no había podido hablar con el Kyuubi gracias al sello de cinco puntos que Naruto había colocado en el sello de contención, Kurama agradecía mucho eso pero... Algo se sentía incomodo, ya se había acostumbrado a escuchar del pelirrojo como le había ido su día, era de cierta forma aburrido todo ese silencio que había reinado en la cloaca desde hace poco, sin embargo, era un gran hecho que no quería volver a hablar con Menma y prefería morir de aburrimiento antes que tener que escuchar de nuevo sobre cómo era el día a día de ese pelirrojo. El Kyuubi gruñó mientras se levantaba de su cómoda posición, comenzó a adentrarse en el gran e inmenso pasillo que tenia a sus espaldas dentro de su celda, después de tan solo unos minutos de caminata unas gigantescas cadenas doradas emergieron de la nada aprisionando sus brazos y piernas con grilletes, esa era señal de que se estaba acercando a la frontera entre la mente de su jinchuriki y la de uno de sus hermanos, el zorro se encontró con un gran muro que indicaba el final de su camino, extendió una de sus garras tocando la pared la cual comenzó a agrietarse para finalmente romperse dejando un montón de escombros, una inmensa luz proveniente del pasadizo obligo al Kyuubi a cerrar sus ojos durante un momento, al abrirlos pudo ver lo que parecía una hermosa playa, habían un par de montañas sobresaliendo del arrecife pero no arruinaban para nada el paisaje (imagínense más o menos la playa de uno de los niveles de Sonic the hedgehod), el zorro podía sentir en su rostro la refrescante brisa salada que provenía del mar, ese lugar eran tan pacifico y bello, de todos sus jinchurikis solo Kushina tenía un escape mental decente ya que el de la pelirroja solía ser una especie de jardín infinito repleto de flores doradas con un cielo igual de dorado y algunos toques de blanco.
—¿Quién te dio permiso de entrar a mis dominios?—una voz masculina y joven atrajo la atención del bijuu, en la arena cerca del límite al que llegaban las olas se encontraban un par de palmeras, entre ellas había una hamaca en la cual se encontraba el Naruto de ojos rojos recostado disfrutando de una deliciosa bebida con pajilla y una pequeña sombrilla en ella, el rubio no tenia camisa solo un traje de baño que actuaba como un simple short negro, las sombras de las hojas de las palmeras cubrían su cuerpo protegiéndolo de los intensos rayos solares, no tenia absolutamente ninguna cicatriz que mostrar—¿Y bien? Espero tú respuesta Kurama—volvió a hablar el chico dándole otro sorbo a su bebida.
—¿Acaso este lugar no solía ser un bosque?—preguntó el Kyuubi.
—Así es, pero decidí cambiarlo ya que tenia antojo de un clima más tropical—
—(Suspiro) ¿Por qué mi carcelero no tiene un escape mental como este?—
—Había leído que el escape mental de los jinchurikis es modificado para aprisionar al bijuu, tal vez sea por eso—
—No lo creo, el de Kushina era una especie de jardín en el cual solo unas cadenas me ataban a una gran roca, incluso el de Mito era un gran abismo en el cual nada me recluía pero seguía sin poder escapar... Ahora que lo pienso, el de tú hermano es mejor que el de ella—
—¡Bien dicho! Se optimista—
Ambos dejaron de hablar permitiendo que el sonido de las olas y el viento resonara en la costa, Naruto siguió disfrutando de su bebida mientras observaba el mar pero el Kyuubi pareció haberse molestado.
—Oye...—habló Kurama intentando volver a empezar una conversación.
—¿Sigues aquí? Bueno, ya sé que no puedes entrar a mi escape mental así que siéntete libre de observar todo lo que quieras... Es lo único que puedes hacer ¡Jajaja!—no era necesario ser un genio para saber que Naruto se estaba burlando, sin embargo, su risa fue interrumpida por el sonido de una explosión de humo, el rubio volteó hacia la gran cueva en la montaña que conectaba su escape mental con el de su hermano menor solo para ver a Kurama en su hermosa y sexy forma humana, los grilletes habían reducido su tamaño y permanecían en sus muñecas y tobillos restringiéndola hasta cierto punto, sus nueve colas y sus orejas de zorro perduraban en su femenino cuerpo cuya piel era tan blanca como la nieve—¿Qué haces?—
—Simplemente me apetecía estar en mi forma humana, así puedo disfrutar más este lugar—la profunda voz del Kyuubi era naturalmente seductora, cualquier hombre caería a sus pies... Cualquier hombre menos el que se encontraba acostado en la hamaca.
—De acuerdo, ¿Pero podrías al menos ponerte un traje de baño? Esta no es una playa nudista—dijo Naruto con sus ojos rojos observando aburridamente el hermoso cuerpo de diosa que tenia la kitsune, por alguna razón sus palabras y la forma en que las dijo hicieron enfadar a la bijuu quien esperaba una reacción más "normal" al verla en todo su esplendor.
—No tengo uno—dijo ella inexpresiva y cortante.
—Oh diablos, cuando me convierta en bijuu ¿Qué haré si adquiero el gusto a exponerme de forma indecente?—
Kyuubi no le dio la menor importancia al comentario del rubio, como bijuu no tenía sentido de la vergüenza al exponer su cuerpo pues en su forma kitsune nunca usaba ropa ni nada parecido, se sentó en la entrada de la gran cueva apreciando el mar y ocasionalmente mirando a Naruto quien disfrutaba de su bebida al parecer interminable.

(Hospital de Konoha)

Akari abría los ojos lentamente, su cuerpo le dolía como el infierno pero podía soportarlo, con tranquilidad se levantó hasta quedar sentada en la cama, examinó la habitación con sus ojos, en una cómoda al lado de su cama había un florero con un par de rosas en el, sin embargo, lo que atrajo la atención de la castaña era un pequeño pergamino que se encontraba ahí, lo tomó en sus manos para verlo, al abrirlo sus ojos reflejaron una gran sorpresa, de pronto la puerta de la habitación se abrió mostrando a Tatsumi.
—¡Akari! ¡Despertaste!—gritó el castaño emocionado.
—Sabes que no estaba en coma ¿Verdad?—dijo Akari de forma monótona como siempre.
—Sí, sí—Tatsumi acercó una silla a la cama para sentarse en ella—Hubieses despertado antes, Naruto vino a visitarte pero te mantuviste dormida como todo un tierno bebe—
—No importa, conociéndolo vendrá a verme de nuevo muy pronto—
—Lamento desilusionarte pero el poderoso Reibi-sama se encuentra afuera de la aldea en una importante misión—
—¿Salió... Con Kushina-sensei... Solos?—la mirada de Akari pareció ensombrecerse mostrando un poco de enojo, eso hizo estremecer a Tatsumi por el instinto asesino que emanaba de ella.
—Oye cálmate—dijo el castaño nervioso—No se fue con ella—
—Bien—el ambiente se aligero—¿Y cuál es esa misión por la que tuvo que irse?—
Tatsumi no dijo nada durante todo un minuto, inmediatamente comenzó a sonreír intrigando más a Akari, ella estaba ansiosa por saber la respuesta a su pregunta y estaba a punto de exigirla hasta que su amigo habló.
—Está en una misión para salvarte ¿Puedes creerlo?—
—¿Eh?—
—Ni siquiera en Raíz pudieron encontrar una forma de neutralizar el veneno de la kusanagi, así que Naruto fue a buscar a la única persona que podría curarte, en este momento le está siguiente la pista a Tsunade una de los tres legendarios sannin—
—¿Dices que lo está haciendo... Por mi?—
—Bueno, eso es lo que Danzo-sama me dijo—
—Ya veo...—Akari desvío la mirada al mismo tiempo que un ligero rubor se hacía presente en sus mejillas—Naruto-Kun es muy extraño ¿Verdad?—
Tatsumi quedo hipnotizado por la expresión en el rostro de Akari, en todos los años que llevaban de conocerse nunca la había visto de esa forma, ella siempre había sido tan fría y distante sin mostrar ninguna emoción, por supuesto que no estaba hecha de piedra pues recordaba haberla visto sonreír alguna que otra vez en Raíz.
—Oye Akari—habló Tatsumi—¿A ti... Te gusta Naruto?—
—¿Naruto-Kun?—la castaña no mostró ningún signo de sorpresa ante esa pregunta—Como toda chica normal pienso que es muy lindo pero... No sé si estoy enamorada de él—
—Pues más te vale no estarlo—la voz de Tatsumi se hizo firme y profunda sorprendiendo mucho a su amiga por ese cambio de actitud—Recuerda muy bien nuestra misión, no estamos aquí para hacernos amigos de ese idiota—
—Tatsumi...—
—Nuestro único propósito es ayudar a Naruto a convertirse en el Reibi, ya conoces el plan, no podemos entablar una verdadera amistad con él, mucho menos puedes enamorarte—
Akari se quedo callada agachando la cabeza.
—Tienes razón—dijo ella volviendo a su actitud de siempre.
—Mientras lo entiendas está bien—dijo Tatsumi levantándose de la silla y acercándose a la puerta—Iré a entrenar, volveré luego con un paquete de deliciosos dangos para ti—y con esas palabras, el castaño abandonó la habitación dejando sola a su amiga.
Akari volvió a dirigir su atención al pergamino que tenía en sus manos, era un contrato de invocación fabricado específicamente para ella, normalmente debería estar feliz pero... Las palabras de Tatsumi no dejaban de retumbar en su cabeza, recordándole que su amistad con Naruto era solo una mentira, sin embargo, una pequeña sonrisa se formó en sus labios al mismo tiempo un sus mejillas se teñían de rojo.
Mientras tanto en las calles de Konoha podemos ver a Menma caminando como si fuera un zombie, su ropa estaba desacomodada lo cual era clara señal de que se había vestido muy rápido.
—Naruko es peligrosa—murmuró el jinchuriki recordando la traumática mañana que tuvo—Maldito Aniki, todo es culpa tuya—
Menma necesitaba calmarse, pensar en otra cosa que lo ayudara a olvidar a su incestuosa hermana, el entrenamiento no iba a ayudar mucho por lo que solo le quedaba una alternativa... Rentar una película. El pelirrojo ya lo tenía todo planeado, pensaba rentar la película e ir a verla en la casa de alguno de sus muchos amigos ya que ni loco volvería a su hogar en un buen rato (así es, Menma tiene amigos pues era muy popular en la academia), mientras caminaba no pudo evitar darse cuenta de algunas miradas de miedo que recibía de la gente, el pelirrojo ya sabía que esas miradas eran debido a su combate contra Naruto en los exámenes chunnin, en verdad parecía un monstruo al liberar la cuarta cola y era perfectamente comprensible que la gente se sintiera insegura al verlo... Pero eso no le importaba, finalmente logró encontrar una tienda donde vendían lo que quería, al entrar buscó por los estantes alguna buena película.
—Veamos...—Menma sostuvo en sus manos dos cajas con dos películas diferentes tratando de elegir—¿Rescatando al shinobi Ryuuji... O chakra sin límites?—
El pelirrojo simplemente no podía decidirse, fue entonces que en un lejano estante pudo ver una increíble película que se veía bastante buena, el titulo era "Las ranas ninja", se acerco a ella para tomarla pero justo cuando estiró la mano alguien más agarró el empaque.
—¿Hiro?—
El chico de los ojos ámbar maldecía su suerte por haberse encontrado con su compañero de equipo, de inmediato dejó la película en el estante, dio media vuelta y procedió a caminar tranquilamente hacia la salida.
—Espera—dijo Menma sujetándolo del cuello de su camisa impidiéndole avanzar un paso más—No te había visto en días ¿Cómo te ha ido?—
—"¡¿Por qué insistes en hablarme?!"—se preguntó mentalmente el ojos ámbar, el pelirrojo era de los pocos que podían percatarse de su presencia—"A ver, necesito calmarme, solo ignóralo y pronto te dejara ir"—
—Oye, tú y yo no hemos convivido mucho ¿Verdad? ¿Qué tal si pasamos el rato conociéndonos?—
A final de cuentas Hiro no pudo negarse y así comenzó su recorrido por las calles de Konoha en compañía del jinchuriki del Kyuubi, las conversaciones que estaban teniendo eran unilaterales.
—Y fue entonces que al abrir la bolsa encontré adentró el número telefónico de esa linda chica de la tienda anotado en una hoja de papel ¿Puedes creerlo? Aunque nunca la llamé después de eso—las historias de Menma estaban comenzando a enloquecer a su compañero.
—¿Enserio?—dijo Hiro siendo sarcástico tratando de forzar una sonrisa—Me das tanta envidia—
—Oh vamos, alguien como tú debería tener por lo menos a dos chicas interesadas—
—Desearía que así fuera... Mis padres comienzan a preocuparse porque no eh tenido novia o amigas desde la infancia—
—¿Y eso qué? Yo tampoco eh tenido novia—
En un instante Hiro dejó de caminar, el pelirrojo se dio cuenta de la ausencia de su "amigo" y rápidamente volteó a ver qué pasaba.
—¿Me estas jodiendo?—preguntó Hiro con el fleco de su cabello cubriendo sus ojos.
—¿Eh? Por supuesto que no, nunca eh tenido novia, lo digo enserio—respondió Menma como si fuese lo más normal del mundo.
—¡¿Esperas que me vaya a creer tal estupidez?!—gritó Hiro eufórico para luego señalar de forma acusante al pelirrojo—¡Es imposible que no tengas novia! ¡Eres Menma Namikaze por el amor de Kami!—
Toda la gente a su alrededor se les quedó viendo o más bien se le quedaron viendo a Menma ya que Hiro no resaltaba, muchas fans del jinchuriki parecían estar muy felices de saber que el pelirrojo aun era soltero y que estaba disponible para ellas, sin embargo, Hiro en verdad se asustó al escuchar lo que dijo el Namikaze.
—Soy el arma máxima de Konoha—dijo el pelirrojo comenzando a sonreír de una forma bastante espeluznante—Mi vida no me pertenece a mi sino a la aldea ¿En verdad pensaste que una herramienta como yo tendría la libertad de tener novia?—
—"Maldito enfermo"—pensó Hiro con los ojos bien abiertos, varias gotas de sudor bajaban por sus sienes al ver la sonrisa de Yandere que tenía su compañero en ese momento.
—Aunque en realidad estoy en el programa de restauración de clanes por lo que tengo la obligación de conseguir varias esposas, pero es solo para tener descendencia Namikaze y Uzumaki... Cambiando de tema ¿Cómo es eso de que ni siquiera has tenido amigas?—
—Pues...—Hiro desvío la mirada apenado—Soy un poco tímido—
—Eso no es excusa, recuerda que eres un shinobi de Konoha y mañana podrías estar muerto, disfruta mientras puedas—Menma le dio la espalda a Hiro y usando sus manos en forma de megáfono gritó—¡Atención señoritas! ¡Mi amigo aquí presente busca novia o una amiga muy intima con la cual divertirse! ¡¿Quién está intere...?!—
—¡Cállate!—Hiro le tapó la boca a Menma antes de que terminara de hablar, su rostro se encontraba completamente rojo de vergüenza por lo que decidió ponerse su capucha para cubrirse e intentar pasar desapercibido—Me estás haciendo parecer un desesperado—
Menma logró destaparse la boca y dijo...
—¿Entonces qué? ¿Ponemos carteles para ver quien se interesa o te programo una cita a ciegas con alguna chica que conozca?—
—¿Es qué no tienes nada mejor que hacer?—
—No, hoy no—
Hiro quería arrancarse el cabello por todo el estrés que estaba sintiendo, pudo haberse topado con Satsuki en la tienda de vídeos pero por supuesto que no, tenía que encontrarse con Menma cuya mente es tan retorcida como la de un psicópata, respiró y exhaló profundamente tratando de calmarse.
—Menma, seré sincero contigo... ¿Eh?—Hiro se sorprendió mucho al ver que Menma ya no estaba, volteó a todos lados y no pudo encontrarlo, inmediatamente junto sus manos y cerrando sus ojos dijo—Muchas gracias Kami-sama—
—¿Gracias por qué?—
Hiro se tensó al escuchar una femenina voz a sus espaldas, volteó lentamente solo para encontrarse con Naruko Namikaze quien parecía verlo con curiosidad, la jinchuriki estaba vestida solo con una camisa blanca de manga corta con una espiral roja dibujada en su pecho, tenía unos pantalones Anbu cubriéndole la parte inferior de su cuerpo.
—Eres compañero de Menma ¿Verdad? Etto... ¿Héroe?(es un juego de palabras por la pronunciación y lectura de los kanji)—
—Hiro... Mi nombre es Hiro—dijo el chico de los ojos ámbar con gran esfuerzo pues como había dicho antes, él siempre tuvo problemas para lidiar con chicas y más si eran lindas.
—Oh bueno, lo recordare—Naruko sonrió de tal forma que provocó que Hiro se sonrojara—Y dime ¿Por qué le agradecías a Kami?—
—"¡¿Qué es esto?! ¡¿Por qué todos insisten en hablarme este día?!" P-p-por nada... Nada en especial—
—"Mmm... Esto podría ser bueno" ¡Oye! Voy a Ichiraku's por un buen tazón de ramen ¿Quieres acompañarme?—la rubia pensaba en utilizar Hiro para distraerse de su complejo de hermano, ignorando el hecho de que el chico de ojos ámbar estaba a punto de sufrir un colapso nervioso por la situación en la que se había visto envuelto.
—Yo en realidad no...—
Para cuando se dio cuenta, Hiro ya estaba siendo arrastrado por Naruko quien lo sujetaba de la mano, el chico estaba demasiado avergonzado como para oponer alguna resistencia por lo que simplemente decidió dejarse llevar con la esperanza de que ella se aburriera pronto de él y lo dejara en paz.

(Campos de entrenamiento)

—¡Woof! Aquí debería estar a salvo—Menma había huido al ver a su hermana aproximarse, corrió tan rápido como un shunshin se lo permitió—Bueno, ya que estoy aquí podría entrenar un poco... ¿Eh?—un cuervo aterrizó en el hombro derecho del pelirrojo, el jinchuriki se alarmó mucho al ver un sharingan en el ojo izquierdo del ave.
—Menma Namikaze...—una voz obligó al chico a voltear rápidamente solo para encontrarse con Itachi Uchiha cuyos ojos brillaban en un intenso rojo carmesí a causa de su doujutsu—Eh venido por ti—
El cuervo voló del hombro de Menma hacia el de Itachi cuya expresión en el rostro era igual de seria que siempre, varias gotas de sudor bajaban por la frente del pelirrojo pues estaba bastante nervioso, no podía usar chakra del Kyuubi y se enfrentaba a uno de los Uchiha más poderosos que haya existido en la historia del clan.
—Este definitivamente no es mi día—dijo Menma tratando de sonreír.
—Tampoco el de tú hermana—las palabras de Itachi hicieron a Menma abrir los ojos de sorpresa.
—¿D-de qué estás hablando?—
—Vinimos a capturar a los jinchurikis del Kyuubi, mi compañero ya debió haberla encontrado—
—Maldito...—murmuró pelirrojo apretando los puños, estaba molesto.
—Enfádate todo lo que quieras, el sello de cinco puntos te impedirá utilizar el chakra del Kyuubi—
—¡¿Cómo sabes eso?!—
—Lo vi... Mi hermanito te pateó el trasero en los exámenes chunnin, con el chakra del zorro eres débil y sin él ni siquiera puedo considerarte una molestia—lo que dijo Itachi en verdad fue un gran impacto para Menma quien al parecer estaba temblando—Basta de charla, comenzare la captura del Kyuubi ahora mismo—

(En alguna otra parte de Konoha)

—¿Qué hice para merecer esto?—fueron las palabras de un desanimado Hiro quien junto a Naruko se encontraban frente a Kisame.
—Hiro, será mejor que te vayas, avísale a mi padre, yo lo entretendré mientras tanto—dijo Naruko tronando sus nudillos y comenzando a liberar su chakra.
—¡Pero...!—
—¡No seas idiota! ¡Acaso quieres morir! ¡Apresúrate y huye!—
Hiro apretó los dientes en señal de frustración, sabía que no era lo bastante fuerte como para ayudar y lo único que podía hacer era buscar a alguien que sí pudiera, con el rabo entre las patas no tuvo más remedio que salir corriendo de ahí.
—Sacrificándote para que tú camarada pueda escapar, creí que los jinchurikis no tenían amigos—dijo Kisame sonriente, mostrando sus afilados y puntiagudos dientes de tiburon, sujetó el mango de su espada vendada y con ella apunto hacia la chica que tenía enfrente—Eres hija del Hokage ¿Verdad? Espero que me puedas divertir—
—Si por divertir te refieres a sufrir, sí, puedo hacerlo—Naruko invocó sus doradas cadenas de chakra envolviendo sus brazos con ellas hasta llegar a los nudillos, eso impresionó un poco a Kisame cuya sonrisa se hizo más grande—"Algo en esa espada no me gusta... No creo que pueda ganarle a este tipo"—