Bueno... pues ya hemos llegado al final.
Me da un poco de penita, la verdad... creo que echaré de menos a esta Bella, pero sobre todo voy echar de menos a Jodebella. O no... creo que vive en mi cabeza...
Espero que os guste y si me queréis regalar vuestra opinión y dejarme un rr haréis de mi una feliz, feliz persona.

Os dejo el enlace del trailer... recordad quitar los espacios! www . youtube watch?v=X5RwYWHjUg4

Capítulo beteado por Sarai GN, Beta EFF (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


—Bella… hey, Bella… cariño, por favor, despierta...

¿Qué demonios? Noto como alguien me golpea las mejillas, al principio era suave, pero ahora ya empiezan a parecer bofetadas en toda regla. Protesto y espero que no siga porque de lo contrario alguno puede recibir tortas… y no precisamente dulces.

Abro los ojos, aunque si soy sincera preferiría dormir un poco más.

«¿Dormir? Nena, no estabas durmiendo, te quedaste sin sentido cuando el pelirrojo te dijo que te había hecho un bombo.»

¿Eh?

«¿Ya empezamos?, ¿en serio? ¿No eres capaz de comprender ni una sola de esas expresiones? Aquí, el puto pelirrojo, mandó a sus soldaditos al frente, y dieron justo en la diana… Vamos, que estás preñada… preñadísima… hipermegapreñada…»

¿Eh?

—Bella… cariño…

¡Oh, Dios! Mi cabeza da vueltas, y parece que en mi estómago hay una banda de jodidos elfos saltarines, porque ya no sé dónde coño tengo el estómago.

«Preñada…»«

La cabeza me da vueltas y un olor me sacude las entrañas. Me acerco un poco más a Ed y lo olfateo.

«Sabía que eras una perra, pero esto no hace más que confirmarlo.»

Muy graciosa, JodeBella. Es su perfume. Agghhh, qué asco, es un pestazo…

«Pero si normalmente te encanta… Superpreñada.»

El puto olor se vuelve más intenso y se me revuelven las tripas. Siento la bilis subir hacia mi garganta y me levanto y salgo corriendo a abrazar de nuevo al señor Roca.

«Y ya van tres veces hoy… Hipermegapreñada.»

Tengo a Edward a mi espalda, frotándola suavemente de arriba abajo con una mano mientras la otra sujeta mi pelo en una coleta improvisada. Agradecería el gesto si no fuera porque ese jodido olor que me ha revuelto las tripas sigue ahí, jodiendo la marrana.

—¿Qué es ese puto olor? —consigo balbucear entre arcada y arcada.

Ed se huele la camisa y sonríe con esa sonrisa torcida que consigue que mis bragas se desintegren, y lo harían si no fuera porque estoy echando los hígados.

—¡Por el amor de todo lo sagrado! ¿Podrías quitarte ese puto olor de encima antes de que se me salga el páncreas por la boca?

Edward sale del baño, y una vez que el olor se aleja parece que vuelvo a sentirme un poco mejor. Aunque aún sigo de rodillas junto a la taza del váter por si acaso.

Tras unos minutos, me pongo en pie y decido lavarme los dientes. A conciencia. Restregándolos hasta que me sangran las encías… ¡Dios! parece que no voy a ser capaz de sacarme este puto sabor de la boca… ¡qué asco!

Ed vuelve a entrar. Ahora sin camisa, pero el cabrón no se ha puesto nada, así que puedo ver su bien definido estómago, todas y cada una de esas rayitas en sus músculos abdominales. Llámalo "six pack", llámalo "tableta de chocolate"... Yo prefiero pensar que es mi tabla de lavar bragas personal, ahora mismo me gustaría restregarlas justo ahí.

«Céntrate. Te estás lavando los dientes después de vomitar hasta el primer potito. Y te recuerdo que es muy posible que aquí, el señor "tabla de lavar bragas" te haya dejado preñada. ¿No deberías estar más preocupada por salir de dudas?»

Uf… JodeBella tiene razón…

«Gracias a Dios que por una vez te das cuenta.»

Me miro en el espejo.

¡Joder! estoy echa unos putos zorros… ¡Menudas ojeras! Echar hasta el primer potito no es un buen tratamiento de belleza.

Edward posa su mano en mi cuello y me acaricia con el pulgar detrás de la oreja. Apoyo mi rostro sobre su brazo, como un gatito buscando una caricia.

No me había dado cuenta de cuánto necesitaba su toque.

Lo necesito, lo ansío.

«Céntrate, Bella.»

Sí, sí… ya me centro, joder.

Ed abre el armarito del baño y saca una de las cajitas que sobró de nuestro primer "susto".

«De las tropecientas que sobraron, querrás decir. Mira que fuiste exagerada, al menos te han ahorrado ahora un viaje a la farmacia.»

Edward ha abierto la bolsita de papel metalizado y sostiene el palito de plástico entre sus dedos, mientras lee lo que pone en la parte trasera de la cajita. Me tiende el palito sin mirarme.

—Bella, haz pis.

¿Qué? ¿Con él aquí? ¿Mirándome? ¿Bajarme las bragas y sentarme en el inodoro mientras ÉL me está mirando? ¿Está de coña?

—Nena… haz pis —insiste, con el palito infernal entre los dedos y esa mirada decidida en sus ojos.

¡Mierda! Ni de broma voy a mear con él mirándome. Él parece entender mi indecisión, porque me sonríe.

—Cariño, te he comido el coño montones de veces, ¿no te parece que ya somos lo suficientemente íntimos?

Estoy colorada como un tomate. Mis mejillas arden por la vergüenza. Creo que toda yo soy de color rojo. Vale que me lo come —mucho, y muy bien, he de decir—, pero eso no significa que esté preparada para hablar de ello…

—No pienso mear contigo mirando ahí…

—Y yo no pienso dejarte sola. Acabas de vomitar todo lo que tenías en el estómago, por lo que sé, puedes caerte de un momento a otro. Así que sí, tú vas a mear en esa prueba de embarazo y yo voy a mirar mientras lo haces.

«Mira que si ahora a éste le va la lluvia dorada…»

¡JodeBella! Deja de joder…

—Ni de coña…

—Bella…

—Ni por todo el oro del mundo

—Bella…

—Ni aunque de ello dependiera la paz mundial…

«Bueno, nena, no exageres… por la paz mundial puedes mear en un palito mientras te mira, ¿no?»

Ed sigue con la prueba de embarazo entre sus dedos, tendiéndomela.

—No… —insisto, aunque mi voz ya es débil.

—¿Por qué no lo haces ya y dejamos de perder el tiempo?

—Porque si tú me estás mirando no me sale ni gota…

«Será de pis, porque yo sé de otra cosa que gotea en cuanto te pone los ojos encima.»

¡JODEBELLA!

Edward me mira, con esa media sonrisa en los labios, la prueba de embarazo entre sus dedos, su mano extendida hacia mí.

—Date la vuelta —susurro.

—Bella, soy médico, créeme, he visto cosas peores… De hecho, tu coño es algo que me gusta mucho.

«¿Segura que éste quiere que te hagas la prueba, porque más bien parece que está intentando que le saltes encima cual fiera en celo?»

—¿No puedes darme al menos un poco de privacidad? —suplico mirándole a los ojos. Finalmente se rinde, me da el palito de plástico y se gira con las manos en alto.

Me siento en el inodoro, sitúo el palito entre mis piernas y dejo que el chorrito fluya. Ser tío tiene que ser una pasada, poder dirigirlo a donde quieras, en lugar de este desastre en el que temo que terminaré con las manos mojadas.

Por favor, que asco.

Termino, dejo el palito infame sobre el mármol de la encimera, me seco con un poco de papel higiénico y me incorporo. Ed se da la vuelta cuando ni siquiera he terminado de subirme las bragas.

—Tenemos que esperar cinco minutos —dice mientras mira el palito con intensidad, como si estuviese intentando ver el resultado ya, y ni siquiera han pasado treinta segundos.

Termino de subirme las bragas y me lavo las manos. Edward sigue mirándome mientras me muevo por el cuarto de baño para coger una toalla de mano.

—¿Estás bien? —pregunta, y parece preocupado.

—No estoy mareada ya —contesto. Desde que el olor de su perfume ya no está, mi estómago parece haberse calmado.

—No me refería a eso —suspira—. Sé que llevamos muy poco tiempo juntos y esto debe estar volviéndote loca.

Pues qué quieres que te diga, nene. Efectivamente, no entraba en mis planes quedarme embarazada a los veinticuatro años, no cuando no tengo ni puta idea de lo que voy a hacer con mi vida. Pues francamente, sí, voy a volverme loca si veo dos putas rayitas rosas en ese palillo del infierno.

«Mujer… a lo mejor no salen dos rayitas rosas…»

Gracias, JodeBella, por fin una palabra de ánimo…

«A lo mejor sale un signo positivo.»

Ya me parecía mucho a mí, ya…

—¿Quieres sentarte mientras esperamos? Puedo prepararte un té, si quieres.

¿Té? ¿Está de coña? ¡Dame tequila, coño! Me va a hacer falta…

«No seas una inconsciente. ¡Cómo vas a beber alcohol si estás embarazada! Al menos espera a saber que no lo estás. Si es así, bébete todo el jodido alcohol de la ciudad.»

¿Ves? No puedo estar embarazada. ¡Sería la peor madre del universo!

—Bella… ¿puedes decirme algo? Supongo que estás flipando, pero de verdad me ayudaría que hablases…

¡A ti te ayudaría! ¡Hay que joderse! Yo soy a la que le has hecho un bombo, la que va a parecer una puta ballena y la que…

«La que qué, nena, que te has quedado a media frase.»

La que va a tener que sacar un melón por ahí abajo. ¡Ay, dios mío, mi pobre chichi!

«Mira que eres exagerada. Desde el principio de los tiempos las mujeres han dado a luz… no serás ni la primera ni la última, además ¿no te estás adelantando? Aún no tienes el resultado.»

Cierto… aún no puedo perder las esperanzas. ¿Cuánto tiempo ha pasado?

«Y yo qué coño sé… soy tu conciencia, no tu puñetero reloj despertador.»

Miro la prueba que reposa sobre la encimera del lavabo, la hija de la grandísima puta no acaba de dejarse ver… Tengo ganas de sacar los pompones y comenzar a animarla para que me dé el jodido resultado de una maldita vez.

«Joder, una puta frase y dices más tacos que una puta callejera…»

Mira quién habla…

«Ya, pero tú eres la que va a ser mamá.»

Y tú también, no te jode… ¿qué no era que somos la misma persona?

«Mierda…»

—Bella, cariño, por favor… di algo... —Noto como coge mis manos y las estrecha entre las suyas, sus pulgares moviéndose en círculos casi hipnóticos, la suavidad de su piel rozando mis muñecas. Me está mirando a los ojos fijamente, y me pierdo en sus pupilas verdes. No quiero hablar. ¿De qué? ¿Posibilidades?

No hay posibilidades, hay una realidad, una que conoceré en unos cuantos minutos en cuanto esa puta prueba arroje su resultado.

Parece la espera de un reo a la sentencia del jurado. En cualquier momento me caerá la perpetua.

«Ya te digo… Si estás preñada -cosa que creo que sí estás-, serás mamá por el resto de tu puta vida. Ya no serás más Bella, serás mamá Bella.»

¡Oh, mierda! Tengo ganas de echar la pota de nuevo.

«Pues ya me dirás qué vas a echar, si ya has vomitado hasta el primer potito…»

—Bella…

Le estoy mirando fijamente, mis labios están entreabiertos y respiro superficialmente, muy rápido.

«Vamos, que te está dando un ataque de pánico…»

Noto el baño dar vueltas alrededor de mi cabeza.

«Joder, nena, que estás preñada, tampoco es que te queden dos minutos de vida. ¿Sabes, no? Hay vida más allá de un preñe… distinta, pero vida a fin y al cabo.»

Edward me arrastra hasta el sofá y hace que me siente.

—¿Bella? Cariño, ¿estás bien?

Quiero contestarle, de verdad que sí, no es que quiera preocuparle, pero por más que lo intento no me salen las palabras, estoy paralizada.

«Tú lo que estás es cagada de miedo, jodida cobarde.»

Eso también.

Ed pone algo en mis manos, noto la loza cálida entre mis dedos y siento como trata de hacer que me la lleve a la boca. Tomo un sorbo, porque no me queda otro remedio. O bebo o todo se caerá por mi cara. Está muy dulce.

—¿Mejor? —pregunta mientras pasa su mano por mi frente—. Estás sudando, nena.

Tomo otro sorbo y lo saboreo. Infusión de manzana y canela. Mi favorita. Dulce, cálida y agradable.

«Pues disfrútala, nena, porque "si habemus baby" vas a tardar mucho en tomarte otra infusión así de tranquilita.»

Le hago caso. Tomo otro sorbo y la saboreo.

—Ya han pasado cinco minutos.

Trago en seco. Mierda. ¿Ya han pasado? ¿Tan rápido?

«Hace nada te quejabas de que no pasaba lo suficientemente deprisa. ¿Quieres decidirte de una puta vez? ¿Quieres o no quieres saber el resultado?»

No. No quiero.

«Eso no cambia nada. Quieras o no, lo que sea, será. ¿No es mejor saberlo ya y enfrentarlo?»

Miro a Edward con la súplica en los ojos. No puedo ni pensar en coger esa puta prueba y…

«Y comprobar que lo que todos sospechamos es verdad, ¿no? Sabes que si está aquí no va a irse a ninguna parte, ¿verdad?»

—¿Quieres que la mire yo? —me pregunta Ed mientras me mira a los ojos. Supongo que ve que estoy aterrorizada.

Solo asiento, mientras noto como cada uno de mis miembros comienza a temblar. Ed se levanta y se dirige al baño. Me quedo mirando la puerta en lo que me parece una jodida eternidad.

Tras lo que me parece demasiado tiempo, un Ed sonriente y feliz sale por la puerta, la prueba en su mano y una mirada alucinada en su rostro. Corre hacia mí y sujeta mi cara con dulzura antes de darme un beso que me deja sin aliento.

—Bella, amor, vas a hacerme papá… —Su mano se sitúa sobre mi vientre, dulcemente.

Oh mi Dios…

Mi mano se sitúa sobre la suya, maravillada. Mis ojos se llenan de lágrimas que no puedo retener y terminan rodando por mis mejillas.

Está aquí, dentro de mí, creciendo seguro y caliente en mi vientre.

Otro beso me arrebata de mi estado.

—Bella, por favor, di algo…

—Voy a ser mamá… —digo, y no puedo evitar que mi voz se entrecorte por la emoción. Mi mano sobre mi estómago aún plano.

—Sí, cielo, vamos a ser papás…

—Voy a tener una familia.

—Vamos a ser una auténtica familia, Bella. Los tres.

Su enorme mano vuelve a estar sobre la mía, cubriéndola y cubriendo mi vientre. Protegiéndonos.

—Para siempre —suspiro.

—Para siempre —y me besa de nuevo. Suave, dulcemente.

Ahora sólo quedan nueve meses para ser madre.


Bueno, pues ahora sí hemos llegado al final.

Me gustaría saber si os apetece leer una segunda parte. Si es así, por favor, decídmelo de alguna manera (un rr, en mi facebook donde me podéis encontrar como Noe Mallen, en el grupo de Facebook... los enlaces están en mi perfil.

Quisiera daros las gracias a todas y cada una de las personas que habéis seguido esta historia desde el principio. A todas, las que me dejabais un review (gracias chicas) y las que sólo leíais en la sombra. No voy a nombraros a todas porque sois muchas y no me perdonaría olvidarme de ninguna, pero quiero que sepáis lo agradecida que estoy por haberle dado una oportunidad a esta pequeña locura que hoy ha llegado a su fin.

Sobre todo un enorme GRACIAS a mi beta, Sarai, que es una genia! Gracias nena...

Muchas gracias y espero volver a veros pronto en otra historia.

Bicos!