Advertencias: Animatrónicos humanizados. Lenguaje obsceno.
Los personajes y la historia de Five Nights at Freddy's pertenecen a Scott Cawthon. Marceline y la trama de esta historia son de mi autoría.
Sacrificio
Recostada de una de las paredes, siendo aplastada por los agobiantes brazos de Mangle a su alrededor, Marceline suspiró, sabiendo que había sido otra noche de sueño perdida.
-Sabes que debería estar durmiendo, ¿no? –Habló, con voz apagada debido al sueño, aunque no podía negar que disfrutaba de estar con ella, por asfixiante que fuera su compañía.
-Vamos, Marcy, no te quejes ahora que por fin saqué al estúpido de Foxy de mi cueva –La voz cantarina de la albina inundó la sala, sobresaltándola antes de que pudiera caerse del sueño.
-Es que tengo que descansar –Bostezó, confirmándolo-. No puedo vivir a base de café.
La zorrita bajó las orejas, aflojando levemente su firme agarre mientras hacía un exagerado gesto de tristeza, característico en ella.
-Cierto que los humanos tienen esa extraña costumbre de dormir a diario –La humana negó con la cabeza, luchando por mantener los ojos abiertos.
Aún en esas condiciones, no pudo evitar que un pensamiento desagradable cruzara por su mente, manteniéndola despierta mientras lo analizaba, casi involuntariamente.
Mangle gustaba de acaparar su atención siempre que podía. Esto se debía a que Marceline, como cualquier persona, tenía responsabilidades, y más si cargaba con el liderazgo de una franquicia millonaria en los hombros. No podía sacrificar sus horas de trabajo por pasar más tiempo con su pareja. Le dedicaba sus horas libres, y a veces sus horas de sueño, pero Mangle siempre quería más.
Si lo veía de esa manera, sonaba incluso triste. Lo que ella hiciera para Mangle, nunca sería suficiente. Era humana, no podía darle más. Pero si no lo fuera...
Toy Freddy siempre estaba ahí. Literalmente vivían uno con el otro, y podía comprender a Toy Foxy en muchas cosas que seguramente Marceline no por falta de experiencia. ¿Por qué Mangle la habría escogido a ella, si claramente su bienestar estaba con el oso?
Sacudió la cabeza, tratando de alejar esos pensamientos, no pudiendo evitar que sus ojos se empañaran de lágrimas. ¿Qué pasaba si lo mejor para ambas era dejar que Mangle estuviera feliz con el oso?
-Creo que se quedó dormida –Murmuró Endo, al ver a la castaña con los ojos cerrados, aferrándose al pecho de Foxy 2.0 como si no quisiera alejarse nunca.
-Ya sé, cállate –La zorrita la mandó a callar, acurrucando a Marcy para que tuviera una mejor posición para descansar.
Escuchándolas discutir entre susurros, se sintió mal por habérsele cruzado una separación por la cabeza.
Mangle realmente la quería, por eso estaba con ella. No tenía reparo en demostrarlo en público, constantemente, aunque a Marceline le incomodara.
No podía terminar con ella... Ninguna lo soportaría. Además, Mangle había sacrificado la felicidad de Toy Freddy y la relación que pudieron haber tenido por dárselo todo a ella. ¿Cuándo se le había pasado por la cabeza algo tan egoísta como dejarla luego de que Mangle lo había dejado todo por ella?
Suspiró, aún sin abrir los ojos para no arruinar la discusión que aún mantenían las dos cabezas sobre no hacerla despertar. Eran felices así, no estaban pasando por un mal momento en su relación. No tendría que pensar en esas tonterías.
Logrando calmarse a sí misma, más por su sueño que porque realmente supiera cómo hacerlo, finalmente se rindió y cayó dormida, disfrutando internamente de que los brazos de la zorrita estuvieran rodeándola a ella y no a Toy Freddy.
Cada vez son más cortos, ya sé, pero prometo que el siguiente será más largo.
Sayonara!
