Holu, seguimos con el reto, y la palabra asignada para hoy es "tomate", narrada por Ed.

Disclaimer: Los personajes de Fullmetal Alchemist le pertenecen a nuestra querida vaquita Hiromu Arakawa, si fueran míos, probablemente el Elricest seria canon XD

Puede que al publicar el fic me hayan borrado algún que otro guion o signo de puntuación, así como también puede que tenga alguna falta de ortografía, pido disculpas en caso de que pase.

Que lo disfruten~

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Tomate

Siempre me ha encantado el suave color rojizo que adornaba sublimemente las mejillas de Alphonse cada vez que le decía algo demasiado vergonzoso, o cuando me acercaba demasiado a él, constantemente ha intentado completamente en vano esconder aquel color tomate que se formaba en su rostro. Si, a veces se ponía tan nervioso, que si lo ponías junto a un tomate no sabías quien era quien.

Muchas veces he logrado apropósito crear aquel color en sus mejillas, no solo por molestarlo, sino porque se veía realmente hermoso en él, y esta vez no fue la excepción.

Ambos nos encontrábamos en Rizembool, una tarde de esas en las que te sientas en el pasto a disfrutar del viento y la puesta de sol, hace algunos pocos meses Al había recuperado su cuerpo, y salimos a ver la tarde ya que él quería salir de casa, puesto que decía que la tarde era demasiado bonita para pasarla encerrados en la casa.

Ambos hablábamos miles de cosas sin ninguna importancia en particular, reíamos y bromeábamos hasta que ya no se sacó ningún tema de conversación. Desvié mi mirada a donde se encontraba mi hermano, miraba hacia la anaranjada esfera que de a poco se iba escondiendo para dar paso a la luna. Sus ojos reflejaban aquel color tan particular de la tarde, mientras eran acompañados por el brillo tan sublime que portaban constantemente sus pardos obres.

No me di cuenta de que me le había quedado mirando demasiado tiempo hasta el momento en que Al desvió mi mirada hacia mí, ahí fue entonces que el color rojo apareció en sus mejillas, adorándolas como si de una joya se tratasen.

Sonreí ante su hermoso nerviosismo, por inercia fui acercándome a él, viendo como de a poco el rojo predominaba más y más en su rostro, pareciéndose cada vez más a un auténtico tomate. Junté mi frente con la suya, para luego sonreírle, él me devolvió el gesto, un poco nervioso ante la cercanía.

Me alejé un poco, deposité un beso en su frente y volví a mi lugar, definitivamente me encantaba hacerlo sonrojar.

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Terminamos, si llegaste hasta acá, muchas gracias por leer y espero que te haya gustado, nos leemos en el próximo :3