N/A: He vuelto un día antes, gracias a la jefa de mi jefe, que lo manda mañana a Libia nada menos. Así que encantada de saludaros hoy. Muchas gracias, lectores/as, y reviewers blackstarshine; Leiph Lestrange; Erea; CrisBlack; monmalfoy; Adi Malfoy; Heredrha (toda una introducción de Encantamientos Ocultadores, para horror de Sirius ;); Goi Izarra (lo mismo!); lara evans; Isa Malfoy; Pansy Greengrass; oromalfoy; Siegfried Jenovian (doble); herminione; XKelidaX; OrdendelFenix; oOo.Thea.oOo

El comienzo es complicado :S escribir una escena de batalla coral es muy difícil… al menos para mi. Te acabas haciendo un lío de hechizos, de atacantes y de víctimas… y coordinarlo. En fin, el conflicto personal de Harry ha quedado claro ("massomeno")… pasamos al del rubio… dramioneras, a ver si no os defraudo.

El capítulo más largo hasta ahora, aviso tradicional: si no tienes tiempo mejor busca otro rato. Ve al baño, tráete comida y bebida… y espero que no te duermas. Hay dramione más que suficiente.

No hagas escala en el aeropuerto de Schiphol (Amsterdam). Menos aún en verano (hasta la fila de la U. Europea era horrorosa), a menos que quieras terminar un fic al que le faltan unos cuatro capítulos... ¬¬' . Estoy contenta con el resultado final de este capítulo, por los contrastes amor-guerra, los pasados que determinan los hechos presentes (y futuros…), los círculos de violencia y venganza, (que traen más violencia y venganza todavía...) Bueno son muchas cosas. En fin, se ha convertido en uno de mis favoritos, con toda humildad, claro u.u

ooOOoo

Resumen Cap. 24: Aberforth Dumbledore enseña a perfeccionar el hechizo Ouroboros para que Harry pueda acabar con Nagini. Entrega el guardapelo, pero recomienda no eliminar el alma que contiene. Pasan a Hogwarts, donde McGonagall entrega dos cartas a Neville y Luna, donde Dumbledore les revela la Sede de la Orden del Fénix, en Grimmauld Place. El Sombrero Seleccionador recuerda la importancia de la unión de las Casas. Por otro lado, Lucius Malfoy se despide de su hijo. Éste avisa a Hermione que llegará al día siguiente, día en el que un mortífago ataca a un empleado de Sortilegios Weasley, cuando está a punto de cerrar.


Capitulo 25. Draco Dormiens Nunquam Titillandus

Ginny estaba levitando el plumero para que limpiara las estanterías superiores. Nunca se le habían dado especialmente bien los hechizos limpiadores, pero había aprendido unos cuantos de su madre, toda una experta al ser la que dirigía una familia tan numerosa. Y especialmente la que había criado a dos como Fred y George. Pero paró un momento su actividad cuando a sus pies, Crookshanks bufó sacando los afilados colmillos, la mirada fija en la calle.

"¿Qué pasa, Crookshanks?"

Ginny, que había aprendido a fiarse del gato de Hermione, miró fuera. En la trastienda se oían ruidos de sus hermanos y las voces de las chicas, así que agarró con fuerza la varita y salió a la calle. Crookshanks seguía bufando agresivamente a sus pies. A la vuelta de la esquina, entre las sombras, vio una estampa que le heló la sangre.

Un mortífago, con la varita extendida, practicando el Cruciatus a una figura familiar, vestida de púrpura como ella, que, gritando de dolor, temblaba en el suelo.

Por puro instinto, Ginny lanzó su famoso hechizo mocomurciélago. Inmediatamente, el mortífago se llevó las manos a la cara, y el Cruciatus se detuvo.

"¡Fred, George!" gritó con voz aguda.

El mortífago a quien lanzó su hechizo mocomurciélago detuvo el Cruciatus y la apuntó con su varita ciegamente. Pero, Ginny, con la varita en alto preparada para combatir, se dio cuenta de que no estaba sola. A unos pocos pasos, vio la figura silenciosa y oscura de Draco Malfoy que se aproximaba con una expresión extrañada, y estaba sacando la varita.

"Te he pagado con la misma moneda, Malfoy." dijo con desprecio el mortífago, con inconfundible voz de mujer, cuando creyó distinguirlo entre la oscuridad del Callejón Diagón.

Malfoy no varió su expresión pero abrió los ojos grises de par en par cuando observó en el suelo unos rizos castaños. Fred y George salieron de la tienda corriendo con las varitas en la mano. Ginny inmediatamente se arrodilló junto a la víctima.

El Callejón Diagón, a oscuras, estaba absolutamente vacío.

"Expelliarmus". Murmuró Malfoy con una voz de hielo, apuntando con la varita directamente al mortífago.

Cayó la máscara. Y chocó violentamente contra la pared del fondo.

"Sectumsempra" volvió a hablar con frialdad. Sin arrepentimiento. Pero dispuesto a que Alecto Carrow aprendiera que nadie le busca las cosquillas a un dragón que duerme. No tienen buen despertar.

Como si de una espada invisible se tratara, Draco agitó la varita y cortes sanguinolentos aparecieron por el cuerpo de Carrow. Ésta cayó al suelo.

"Me da… igual… la sangre sucia ha pagado por tus actos, Malfoy…" susurró escupiendo sangre. "Ojo por ojo…"

"¡Cruc…!" empezó a decir Malfoy, elevando la varita, pero una mano lo detuvo.

"¡No hagas el idiota, Malfoy. Si tú también pronuncias una Imperdonable, no servirá de nada… y tú irías derecho a Azkaban...!" dijo Fred, sujetándole la muñeca con firmeza.

"¡Cuidado, Fred!" gritó Ginny, arrodillada, sujetando en su regazo a la víctima de Alecto.

De la esquina sugieron cuatro mortífagos más.

"¡Expecto patronum!" gritó George.

Uno de los mortífagos lanzó un rayo de color azulado hacia George, que acababa de enviar un mensaje a la Orden. George cayó hacia el escaparate de la tienda, llevándose la mano al pecho. Fred soltó la muñeca de Malfoy.

"¡Desmaius!" gritó Fred al mortífago que había atacado a George. El mortífago cayó al suelo, descubriendo una melena rubia y larga. Malfoy había ido hacia Ginny, ignorando la batalla de los gemelos. Pero otro mortífago le lanzó una maldición que lo empujó hacia la pared, desorientándolo.

Ginny atacó a este mortífago con su hechizo mocomurciélago, que se llevó las manos a la cara. Era Jugson. Pero no tuvo tiempo para entretenerse con él, con dudas sobre si quedarse con su amiga, o con George, que se incorporaba con dificultad. Otro mortífago se acercó a él, con una risa siniestra.

"¡Hija de...!" gritó Jugson, al haber sido sorprendido por Ginny.

"¡Monica!" De la tienda salió Maddy, con su túnica púrpura, y corrió hacia la figura desvanecida por el Cruciatus de Alecto.

Entre los hechizos que esquivaba, Fred gritó.

"¡Maddy, Desaparece con Monica, llévatela a San Mungo!" La joven dependienta obedeció y Desaparecieron. Draco sacudió la cabeza, mareado por el ataque de Jugson. Pero miró fijamente el punto donde había desaparecido Maddy junto a la herida.

¿Mónica?

Miró hacia donde estaban los tres Weasleys. Ginny, que ayudaba a George, y Fred protegiéndolos del ataque del tercer mortífago, que seguía riendo ante la perspectiva de tener a su merced a tres víctimas.

Pero el cuarto mortífago lanzó una maldición que golpeó a los tres. George, sin embargo, se incorporó y lanzó un Desmaius a éste último. Su máscara cayó y descubrió a Avery, que cayó al suelo. Malfoy apretó los dientes y volvió a agarrar su varita, recuperándose definitivamente del ataque de Jugson. Otro rayo se dirigía a los tres por parte del riente mortífago.

"¡Protego!" gritó Hermione, que acababa de salir de la trastienda para colocarse delante y proteger a Fred, George y Ginny.

Draco se paralizó. La víctima no había sido entonces Hermione. Pero ella ni siquiera lo había visto a él. Apuntaba con su varita al mortífago que reía. Fred, con la mano en el hombro, también apuntó. Ginny se apoyaba en George, aturdida por el ataque de Avery. Pero Hermione detectó que otra figura se acercaba y se dio la vuelta.

Su mirada se cruzó con la de Malfoy, que la miraba todavía incrédulo. No reaccionó cuando, aun con la madición mocomurciélago de Ginny, Alecto la atacó a ella.

"¡Expelliarmus!" gritó Alecto. Hermione cayó hacia atrás. Fred se agachó a ayudar a Hermione, mientras George y Ginny, aturdidos, seguían apuntando a mortífago, que debía encontrar la situación muy divertida. Se encontraban a varios metros de Draco.

"Sectumsempra" gritó Malfoy, con absoluta rabia. Alecto volvió a caer atrás, como si una espada la hubiese rajado por varias partes del cuerpo. "¿No has tenido suficiente, zorra?"

"No tienes huevos, Malfoy…" gritó Alecto, escupiendo sangre. "No los tuviste con Dumbledore… y no los tendrás ahora…"

"¿Draco?" preguntó el mortífago rubio que había recibido el Desmaius de Fred. Malfoy se giró inmediatamente hacia el hombre rubio y arrodillado junto a ellos, sobre el que acababa de reparar.

"¡¡Padre!!"

Alecto entonces aprovechó para atacar.

"¡Cruciatus!"

Draco gritó de dolor ante la maldición de la tortura.

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Fred y George se incorporaron y se miraron.

"Bien, estábamos muy desentrenados. Desde lo de Umbridge no habíamos tenido tanta diversión."

Ambos apuntaron al mortífago que antes se reía. Avery se incorporó. Pero Hermione, que se había clavado un saliente en la espalda, vio horrorizada que detrás de Avery y del otro mortífago aparecían otros dos mortífagos.

"Macnair, Nott. Habéis tardado mucho." dijo Avery, apuntando con su varita a los gemelos. Éstos se vieron entonces rodeados por el mortífago que reía, Avery, y los dos nuevos mortífagos.

Ginny se levantó para combatir con sus hermanos, cuando Hermione vio que, al otro lado, Alecto Carrow estaba lanzando una maldición a Malfoy… y había visto Cruciatus anteriormente como para no reconocer lo que era.

"¡¡¡NO!!!"

Hermione se puso de rodillas con dificultad, intentado llegar a Alecto y a Draco, justo cuando Ginny se había aproximado corriendo a socorrerla.

"Ginny... ayúdalo... ¡Ginny, por favor...!" dijo entre lágrimas, incapaz de levantarse ante el pinchazo que sentía, sin apartar la mirada del ataque de Carrow a Malfoy.

Ginny miró a sus hermanos, pero salió corriendo hacia Alecto.

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"¡¡Detente, Alecto, es mi hijo!!" gritó Lucius. Apuntó con su varita y el Cruciatus pareció que no alcanzaba a Draco, que dejó de retorcerse en agonía.

"¡Expelliarmus!" gritó Ginny. Alecto volvió a caer hacia atrás. Sin embargo, el golpe sólo sirvió para que Alecto le lanzara un rayo rojizo hacia Lucius, que cayó al suelo ante el horror de Ginny.

Hermione llegó poco después, y se arrodilló con lágrimas junto a Draco, a quien puso en su regazo.

"No... no... no..." murmuraba entre lágrimas.

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"Dolohov..." murmuró George, cuando el mortífago se retiró la máscara. El mortífago volvió a reírse.

"Vaya... así que voy a tener el placer de matar a los otros gemelos Prewett. Dicen que la historia se repite. Ellos nos dieron muchos problemas, necesitamos a cinco para fulminarlos. Pero va a ser mucho más fácil con unos niños."

Nott y Macnair rodearon a los gemelos.

Fred y George volvieron a elevar las varitas. Avery se colocó junto a Dolohov.

"Intentadlo." dijo Fred. "Tal vez lo que estás haciendo es darnos a nosotros el gusto de borrarte esa risa…"

"Ahora mismo." siguió George.

Comenzó el ataque.

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"Granger..."

Hermione tenía la cabeza de Draco en su regazo, ambas manos en su cara. Las lágrimas le caían por las mejillas.

"No es justo... no es justo..." murmuraba ella.

"Estoy bien... Esa zorra no me ha hecho nada." dijo, incorporándose con dificultad.

Junto a ellos, Ginny dudaba entre ayudar a Lucius Malfoy, que había caído sobre su espalda, o ayudar a sus hermanos. Éstos se compenetraban en un ataque como solían hacer en cualquier otra actividad.

Sin embargo, Fred y George, a lo lejos, realizaban una asombrosa combinación de defensa-ataque que asombró a Ginny. La maestría que habían demostrado con la Aparición, desde el mismo momento que tuvieron licencia, jugaba un papel fundamental, porque se las ingeniaban para Aparecer y Desaparecer y provocar así ataques absurdos entre los propios mortífagos. Y aprovechaban cualquier mínima vacilación, para lanzar ellos sus propias maldiciones.

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Dolohov cayó, llevándose las manos al estómago. Avery hacía tiempo que estaba petrificado y fuera de combate.

"Además, te hemos pegado la lengua al paladar" dijo Fred a Dolohov con rabia, llevándose la mano a la mejilla para apartar un poco de sangre.

"Para que no vuelvas a dirigirnos la palabra." siguió George.

"De hecho, no soportamos ni ver cómo respiras" dijo Fred. "No soportamos tu presencia. Esto va por nuestra madre y nuestros tíos."

"Petrificus totalus" dijeron al tiempo. Antonin Dolohov quedó petrificado.

Macnair apuntó con su varita a Fred y George.

"Avada…"

En ese momento, ambos gemelos Desparecieron.

"…Kedavra."

La maldición asesina cayó en Nott, ante el horror de Macnair.

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"¡MORSMORDRE!"

Ginny se puso junto a Fred y George. Fred tenía un corte en la sien, de la que salía sangre, y George se agarraba el hombro derecho. Miraron al cielo.

Macnair empezó a reírse.

"Da igual… ha empezado el dolor… y el sufrimiento..."

Ginny le lanzó un Desmaius, y miró al cielo.

Ya habían presenciado la Marca Tenebrosa anteriormente. La calavera verde, de cuya mandíbula salía una serpiente. La Marca que señala la muerte provocada por los mortífagos de Voldemort.

En contraste con el negro del cielo, las líneas de la calavera se fueron haciendo más y más definidas.

Gritos al fondo… sirenas de muggles… y Apareciéndose en el Callejón Diagón, uno tras otro, varias decenas de mortífagos de Voldemort.

Fred cogió a Ginny de la mano.

"Tenemos que irnos de aquí…" dijo él, dispuesto a Aparecerse fuera. Ginny no podía Aparecerse todavía.

Ginny sintió un sudor frío. Unos metros más allá estaba Hermione con Malfoy, y Lucius no sabía si estaba vivo o muerto.

"No podemos… Fred… Hermione está allí..."

Fred soltó una maldición.

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Draco, ignorando a los mortífagos que se estaban apareciendo a varios metros de ellos, se arrodillo junto a su padre.

"Draco… el Señor Tenebroso… lo quiere destruir todo…" tosió y escupió sangre. "…eliminar a los sangre sucia, a los muggles…" sonrió con sarcasmo, pero la mueca sólo hizo incrementar su dolor. "…desea hacer una purga… que nos está costando la vida a las familias de sangre pura…"

Draco se echó para atrás, espantado. La retórica de la sangre pura, tambaleándose frente a sus ojos.

Lucius continuó, murmurando rápido, de forma inconexa.

"El último heredero de los Black… muerto. Los Crouch… los Gaunt… todos fieles... todos muertos…" volvió a toser. "No desea ser ya profesor o director de Hogwarts… desea conquistar… desea aplastar a los muggles… a nuestra costa…" volvió a tomar aire. "Draco… él… es… un simple mestizo… Tiene unas prioridades que pasan por utilizarnos a nosotros como peones… Draco… los Malfoy… estamos condenados… "

Draco asintió despacio con la cabeza.

"Declarar una guerra… a los muggles… así… es batalla perdida. Recuerda lo que te hemos enseñado, Draco…" volvió a tomar aire con dificultad. "Nos ocultamos de los muggles… no les mostramos nuestra magia… porque hay millones de ellos… Nos estamos exterminando nosotros mismos… la pureza de la magia… si saltamos al mundo muggle… se extinguirá…"

"Los Malfoy… viviremos… Draco… no importa lo que pase… nos las arreglamos para sobrevivir… suplicamos, nos agachamos… torturamos o matamos, con tal de sobrevivir…"

"¿Para qué, padre, para ver un mundo destruido?"

"Vive, Draco…" Tomo la mano de su hijo, que llevaba puesto el anillo de la Casa de los Malfoy.

Lucius Malfoy exhaló su último aliento.

Su hijo permaneció quieto, con la frente pegada a la frente de su padre.

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Bellatrix Lestrange se apartó la máscara de la cara.

"Oh… qué hermoso… tres hermanos… no hay duda…" sacó la varita y apuntó a Ginny. "A ti te conozco. Así que eres amiga de Potter. Ahora mismo me empiezas a decir dónde está."

Fred y George se colocaron a ambos lados de Ginny. Pero ella elevó la barbilla.

"Claro. Como que te lo voy a decir, Lestrange."

Bella imitó con voz aguda la respuesta.

"Como que te lo voy a decir Lestrange." Levantó la varita. "¡Cruci…!"

Un terrible rayo se interpuso en medio de los mortífagos, Bellatrix y de los tres Weasleys.

Tonks, Lupin, Shacklebolt, Arthur Weasley, Charlie Weasley y Ojoloco Moody aparecieron junto a los gemelos.

"Cuando quieras, Lestrange." Murmuró Moody, que repasaba con su ojo mágico el grupo de mortífagos.

"Alastor Moody" dijo ella con pura rabia. "Está bien. Ninguno sufrirá… si traéis aquí a Potter."

"Lestrange." Harry Potter se Apareció delante del grupo de la Orden del Fénix. Ron se colocó junto a George.

"¡Harry, márchate de aquí!" gritó Lupin, adelantándose hacia él. Pero Tonks lo sujetó.

Pero Harry levantó la mirada con frialdad hacia el grupo de encapuchados. Apuntó con su varita a todos los mortífagos. Vestido todo de negro, alto. Sin vacilar.

"Lestrange." Repitió. "Recoge a toda esa basura que te acompaña y márchate. Contigo ya saldaré cuentas. Dile a tu jefe que no me escondo. Que me busque él personalmente, y me encontrará." Sonrió con arrogancia. "Para realizar una Maldición Imperdonable, hay que desear causar ese daño, hay que disfrutar con ello. Pruébame si soy capaz de hacerlo. Dame una sola razón más para demostrártelo."

Bellatrix, por vez primera, miró con dudas a Harry, que no había bajado la varita ni un centímetro.

"Te aseguro que nada en el mundo me causará más placer que acabar contigo, Lestrange, y de paso, hacerte sufrir un poco también. Pruébame." Repitió Harry.

Bellatrix se vio por un momento incapaz de responder. Por primera vez, sintió que no estaba enfrentándose al "Niño Que Vivió"… sino a un joven mago adulto que rezumaba poder… se enfrentaba a…

El Elegido.

El juego estaba en tablas. Al menos sabía que Potter estaba ahí. Y no eran buenas noticias para su Señor.

"Bien, Potter. La próxima vez nos veremos y comprobaremos que no te has tirado un farol."

"Ya lo verás. No es ningún farol"

Los mortífagos Desaparecieron.

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Los aurores del ministerio se llevaron el cuerpo de Lucius Malfoy, bajo la promesa de entregarlo a su familia en cuanto aclararan las circunstancias relativas a su fuga de Azkaban. El cuerpo de Nott fue levantado. Alecto Carrow, Jugson, Dolohov y Avery fueron apresados, a pesar de las heridas recibidas, e internados bajo estrictas medidas de seguridad en San Mungo.

Lupin se fue con Fred, George y Ginny y sus padres a San Mungo para interesarse por el estado de Monica, víctima por error del Cruciatus de Carrow. De paso, recibirían tratamiento por las heridas sufridas, que en principio parecían no ser graves.

Molly Weasley lloró cuando supo que sus tres hijos habían sufrido un ataque, que le recordó tanto al que hacía años sufrieron, en circunstancias muy similares, sus hermanos, Fabian y Gideon. Dolohov, su asesino, ahora sufría un extraño caso de lengua pegada al paladar, que impediría poder comer sólido y que le obligaría el resto de su vida a practicar hechizos no verbales… si quería seguir utilizando la magia. Complicado, porque estaba sentenciado a cadena perpetua en Azkaban.

La maldición de Fred y George, según contaron a su madre, era una de las que no habían encontrado todavía contrahechizo. Y no tenían mucha intención de encontrarlo, pensando que sería un "buen entrenamiento" para los medimagos de San Mungo.

Sin embargo, Draco se negó a ir a San Mungo, ante la desesperación de Hermione. En principio, el Cruciatus no fue a mayores, gracias a la intervención de su padre y de Ginny Weasley. Hermione se mordió el labio. No era la reunión con él que había anticipado. Y estaba segura de que él tampoco había esperado la forma en la que se habían desarrollado los acontecimientos.

Se lo llevó al Caldero Chorreante, donde se sentó junto a él y le trajo un poco de comida. Pero Draco no la probó. Sólo tenía la cabeza hundida entre las manos.

Hermione tragó saliva, y simplemente apoyó la cabeza en su brazo. El contacto debió de sacarlo de su estupor.

"Te he echado mucho de menos." le dijo ella, hundiendo la cabeza en su hombro. Con un suspiró, Draco le pasó el brazo sobre los hombros y la atrajo más hacia sí.

"¿Dónde has estado?", preguntó ella finalmente.

"He sabido que las varitas robadas eran para los mortífagos. Hay más por ahí sueltos." dijo él en voz baja. "Para los mortífagos huidos. Aunque creo que eso ya lo sabemos todos."

"Uno de ellos era tu padre."

Él no modificó su expresión.

"Sí."

"Lo siento."

Pero él tragó saliva, y miró hacia el techo, con los ojos entornados y los labios apretados.

"Es el riesgo que tienes cuando entras en el círculo del Señor Tenebroso. Mi padre sabía a lo que se exponía. Es sólo que... es difícil ¿sabes?"

"¿Dónde vas a dormir esta noche?"

Él siguió mirando el techo, y esbozó una sonrisa.

"¿Crees que voy a poder dormir?"

Apartándose un poco de ella, extrajo un pergamino de un bolsillo. Agarró la varita, y el pergamino mostró una elaborada caligrafía, que había visto anteriormente. Se lo extendió entonces a Hermione.

"Estimado Sr. Malfoy:

La sede de la Orden del Fénix se encuentra en Grimmauld Place, 12.

Firmado: Albus Dumbledore."

Hermione miró con la boca abierta a Draco, que finalmente bajó la mirada. Pero quedó paralizado cuando ella lo abrazó con un gesto íntimo.

"¿Quieres que vayamos allí?"

Pero él sólo la besó. Ir a Grimmauld Place fue lo último que tenían en la cabeza.

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Draco la tumbó en la cama de la habitación del Caldero Chorreante, sin despegar los labios. Donde antes eran besos inseguros e inciertos ante lo ocurrido, ahora empezaban a ser besos de pura ansiedad, de deseo y de ausencia. Fueron sólo diez minutos en los que Hermione sintió mil sensaciones, y sólo estaba recibiendo besos.

Hermione sintió que una mano abandonó su mejilla y bajó a desabrochar los primeros botones de su camisa. Sorprendentemente, Hermione no quiso detenerlo. Los labios siguieron el camino que seguía la mano, y cuando abrió totalmente la camisa, sintió que sus labios llegaban hasta el ombligo.

Pero Draco apoyó la mejilla en su estómago, y se quedó quieto. Hermione abrió los ojos con sorpresa, ya que no esperaba ese gesto. Bajó las manos hasta sus cabellos y acarició la rubia cabeza. Sintió que la invadía algo que iba más allá del deseo reprimido, de la atracción física. Sintió algo mucho más aterrador, y mucho más intenso. Entonces él levantó la cabeza y volvió a recorrer el camino inverso, subiendo hacia arriba, siguiendo la curva del estómago, de las costillas, el pecho, el cuello, la barbilla, hasta la boca.

Hermione llevó sus manos hasta la camisa de él y empezó a desabrocharla, sin separar su boca de la de él. Pero él la miró extrañado. Hasta ahora Hermione nunca había tomado la iniciativa, se había quedado siempre quieta, paralizada. Entonces puso sus labios en el cuello de él, y pasó sus manos por los hombros, acariciando la espalda.

"Vaya Granger, y yo pensando que me odiabas." susurró.

Hermione interrumpió los besos del cuello y lo miró. Él la subió para que estuviera sentada frente a él y las piernas de ella a ambos lados de las caderas.

"Y te odio." y continuó saboreando el cuello masculino.

Ella sonrió al oír un gemido de satisfacción por parte de él. Draco se tumbó hacia atrás y la colocó encima de él. Pero seguía ocupada dando diminutos besos al cuello, al hombro, el pecho. No se preocupó de las manos de él, que ya habían retirado la molesta camisa, y estaban en sus caderas. Ajustó el peso de ella sobre él y ella volvió a su boca, sonriendo porque la noche iba a ser, por suerte, larga.

Los movimientos de él eran lentos pero poderosos, como si buscaran estar lo más cerca de ella posible. Rodeándolo con sus brazos, Hermione intentaba controlar la sensación de placer, cerrando los ojos. Rodaron a un lado hasta que él quedó encima, él siguió besándola en el cuello, en los hombros, en el pecho. Y la miró. Cuando ella sintió esa mirada, abrió los ojos, sabía que ambos habían estado esperando ese momento desde hacía mucho. Finalmente, él iba a conseguir lo que había deseado, desde hacía tanto. Desde el momento en el que la vio en el Mundial de Quidditch, hacía tres años.

"Que van detrás de los muggles, Granger. ¿Quieres ir por el aire enseñando las bragas? No tienes más que darte una vuelta... Vienen hacia aquí, y les divertiría muchísimo."

Ese año, se las arregló para eliminar los dientes que tanto odiaba. Y no se sorprendió de verla del brazo de Krum en Navidad... se sorprendió por descubrir que Hermione Granger era una chica. Una chica atractiva. Hasta ese año sólo consideraba que era una empollona, y no especialmente guapa.

Ese año supo que su visión de la vida, tal y como se la habían presentado, ya no sería la misma. Se esforzó el año siguiente por ser lo contrario a ella… apoyar a Umbridge, descalificar y restar puntos… ser un tirano de Slytherin. Pero ella nunca bajó la cabeza. Es más, ella dirigió la revuelta. Ella lo desafió. De ella consiguió la idea de comunicarse con los galleones falsos y así tener éxito en la misión suicida encomendada durante su 6º año.

Pero era demasiado tarde; ella ya ocupaba más de lo necesario sus pensamientos.

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Draco se relajó y respiró con tranquilidad, como si asimilara qué había ocurrido esa noche. Hermione simplemente apoyó las manos en su espalda, intentando darle confort. Se sorprendió, y mucho, cuando él se dio la vuelta, lentamente, y la tomó en sus brazos.

Sentía tanta calidez, y el abrazo se sentía tan protector, que cayó dormida.

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Se despertó y se encontró tumbada sobre la espalda, con la rubia cabeza de Draco Malfoy tumbada sobre su pecho. Dormido profundamente.

Se ruborizó. No tenía ningún sentido ahora que habían estado una noche entera juntos. Pero lo hizo de todas formas. Levantó las manos y empezó a acariciar esos cabellos que se desparramaban por su pecho. Él simplemente se acomodó más, y ella sonrió, parecía que la había tomado por una almohada.

Sin embargo, notó de los labios de él le besaban la piel desde su pecho, y subían poco a poco hasta llegar a la boca, donde le plantó un beso sensual, enterrando la lengua en su boca.

"Debemos irnos…"

"No. A la mierda la guerra." Dijo él mientras pasaba sus labios en el cuello de ella. Hermione, como un gato, se dejó llevar, pero tomó su cara entre las manos, y lo obligó a mirarla.

"Pero sabes que no podemos quedarnos aquí para siempre." susurró ella. Él soltó el aire fingiendo una enorme frustración, y enterró la cabeza en el cuello de Hermione. "¿Qué hemos estado haciendo todo este tiempo?" volvió a susurrar.

Sintió que él sonreía junto a su cuello.

"¿Te lo explico?. Verás, cuando un hombre y una muj..."

"¡No!" gritó ella, interrumpiéndolo. Sintió que volvía a sonreír, y ella se sintió aliviada. Al menos no estaba pensando en Lucius. "Idiota, no hablaba de eso."

Él levantó la cabeza y la apoyó en un brazo, mirándola a los ojos. Le acariciaba la mejilla con suavidad.

"¿No éramos enemigos...?" le preguntó Hermione.

"Nunca hemos sido enemigos." Pero ella levantó las cejas. "Éramos niños, jugando los roles que nos habían asignado." besó la ceja de Hermione. "Si no hubieses sido tan guapa hacía tiempo que te habría asesinado por todos los dolores de cabeza que me has causado."

"¿Y qué pasa con todo eso de ser sangre sucia, y de odiar lo que represento...?" dijo ella, con temor, tanto, que ni había reparado en que la había llamado "guapa."

Él esbozó una media sonrisa.

"Hace tiempo que no te digo cuánto te odio." pasó el dedo por las raíz de su pelo, encima de su frente. "Me di cuenta de que es mucho más divertido hacer que la chica se interese por uno, que dejarla de lado..."

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Bajaron a desayunar y se sentaron en una de las escasas mesas que tenía el Caldero Chorreante. El ambiente estaba extraño, después de la noche anterior y del ataque en el Callejón Diagón. Todo el mundo hablaba en voz baja, unos tenían El Profeta y comentaban la noticia discretamente.

"¿Qué vamos a hacer ahora?"

Malfoy masticaba una tostada con tranquilidad.

"Tú sigue ayudando a Potter." Dijo simplemente. "Las varitas las necesitan los mortífagos escapados. Además... sé que debe aprender a manejarse con hechizos sin varita."

Ella pestañeó.

"¿Hechizos sin varita?"

Malfoy se encogió de hombros, mientras seguía comiendo.

"¿Y tú?" preguntó ella finalmente.

"Yo tengo que preocuparme de no darle más motivos al Señor Tenebroso para que me lance un Imperdonable."

Hermione se estremeció ante semejante respuesta, pero justo en ese momento entraron Ginny, Fred y George, Ron y Harry, cubiertos con capas con capucha. Hermione sonrió al ver a Ron y Harry especialmente y se levantó a abrazarlos.

"Harry, nosotros vamos a la tienda. Dejaremos un cartel anunciando que estará cerrada lo que queda de semana. Y recogeremos a Crookshanks." Dijo Fred.

Harry asintió. Hermione dijo que iba a buscar té para todos, agarró a la extrañada Ginny del brazo y se la llevó a la barra.

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Ron se sentó junto a Malfoy y Harry se sentó enfrente de ellos.

"Lo he pensado, Malfoy."

Harry sonrió la ver que Malfoy dejaba su tostada en el plato y se giraba a mirarlo con las cejas ligeramente enarcadas. Dio un sorbo a su taza.

"No hace falta que cumplas la promesa." Malfoy torció el labio como si aquello tuviese mucha gracia mientras devolvía la taza a la mesa, y se pasaba la servilleta por los labios. "No hace falta que te alejes de ella, porque en cualquier caso, es obvio que ella es la que no se quiere alejar de ti."

Harry inclinó la cabeza para mirar a Malfoy.

"Me he enterado de lo de tu padre."

"Sí Potter, estarás contento, un mortífago menos de quien preocuparte."

Harry parpadeó ligeramente sorprendido, pero Malfoy siguió comiendo su tostada como si acabara de anunciar que llueve. En ese momento llegaron Ginny y Hermione, que se sentó junto a Malfoy. Pusieron varias tazas y una tetera.

"¿Qué tal está Monica?" preguntó Hermione.

"Bien. Está bien, aunque debe mantener reposo en San Mungo." Dijo Ginny con voz baja. Harry apretó los labios con ira. Ron dejó su taza con un golpe más fuerte del necesario encima de la mesa. "Los mortífagos asesinaron a varios muggles que estaban fuera del Callejón Diagón. Por puro entretenimiento…"

"Tenía que haber estado allí también, tenía que haber llegado antes." Dijo Harry en voz baja. Ginny apoyó la cabeza en su hombro y le sonrió.

"Y nos habrías quitado el minuto de gloria de los Weasleys… ni hablar, Elegido."

Hermione sacó el pergamino de Malfoy y se lo dio a leer a Harry. Éste cambió la expresión, y Ron fue el primero en hablar.

"¡Ah, no!. ¡Ni de coña!. ¡Este espía no entra en Grimmauld Place!"

"¿Qué pasa, Weasley, por una vez que tienes una casa señorial y te crees el dueño?" respondió él con burla.

Pero Harry torció el labio.

"Bueno… muy señorial no es." Sacó la varita y prendió fuego a la carta. "Sin embargo, yo soy el dueño de Grimmauld Place, y aunque te hayan permitido entrar, yo no confío en ti."

"¿No temes que vaya a traer a un grupo de mortífagos a asaltaros?" respondió Malfoy con burla.

"Mira que lo dudo. Está protegida por el Fidelius, y su Guardián Secreto murió. La casa no es detectable a simple vista." Contesto tranquilamente Harry.

"Harry… y si te dijera Draco algo más sobre las varitas¿confiarías en él?"

Harry lo miró a los ojos.

"Depende de la información."

"Potter, no pienso ser un auror, ni tengo intención de unirme a tu Orden, menos aún cuando eres tú el que la dirige."

Harry pestañeó.

"Yo no la dirijo…"

"¿Ah, no?" respondió con una mueca Malfoy. "Pues no se nota. Muchos están haciendo la batalla por ti, Potter, y tú estás ahí, agazapado y protegido en tu preciosa sede indetectable. Mientras otros arriesgamos el cuello."

Harry cambió la expresión por una que a Hermione asustó, y Ginny incluso no supo descifrar. Ron lo miraba con la boca abierta.

"¿Eso se te ha ocurrido a ti espontáneamente, o te lo ha contado Snape?"

Malfoy pestañeó ligeramente. Pero no apartó la mirada de los ojos fríos y verdes de Potter. Pareció recapacitar.

"Está bien. Me da igual lo que pienses de mí. Sí, debes practicar hechizos sin varita."

Pero Harry simplemente enarcó las cejas.

"¿Sólo eso?"

Malfoy pareció contrariado.

"¿Te parece poco?"

Harry hizo una sonrisa perfecta imitación de la del rubio Slytherin. Ron, Ginny y Hermione presenciaban la conversación estupefactos.

"Ya lo sabía. ¿Y sabes por qué debo practicar hechizos sin varita?"

"¿Porque eres absolutamente nefasto para ellos?" respondió con burla Malfoy.

"No. Porque mi varita y la de Voldemort proceden de la misma pluma de fénix." Sacó la varita, y Malfoy lo miró con aprensión. "Se neutralizan la una a la otra."

Se incorporó y dejó varias monedas encima de la mesa.

"¿Vienes conmigo, Ginny?" preguntó de repente. Ron miró con curiosidad, Malfoy encarcó las cejas y Hermione frunció ligeramente el ceño.

Ginny se levantó y se fueron juntos.

"¡Esperad!" Hermione se levantó de su sitio y fue detrás de ellos.

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Ya en el Callejón Diagón, Hermione salió con Harry y Ginny.

"Harry… quiero decirte que… está bien… Malfoy no es ningún bendito... pero puede ayudarnos."

"Mira, Hermione. Entiendo que te haya engatusado. Pero yo tengo que ser más calculador en esto, y no es prudente que él tenga acceso a mi casa, a la Sede de la Orden, ni que pueda revelar lo que soy o lo que hago a Voldemort. Igual que me ha dicho lo de las varitas, él también puede revelar cualquier cosa sobre mi."

"No lo hará. Te lo aseguro. No lo hará…" dijo ella, casi suplicando su aprobación. "Un mortífago mató a su padre, Harry. Él sigue teniendo una sentencia de muerte por parte de Voldemort."

"Eso no lo convierte en mi aliado tampoco, Hermione."

Ella agachó la cabeza.

Pero Harry recordó a Dumbledore. Recordó incluso la escena en la que Malfoy estuvo a punto de matarlo.

"Draco, Draco, tú no eres un asesino."

"Perdóname, Draco, pero esas tentativas han sido débiles… tan débiles que francamente me pregunto si tu corazón estaba realmente en ello…"

"No creo que me vayas a matar, Draco. Matar no es tan fácil como los ingenuos creen..."

"¡No tengo otras opciones!. ¡Tengo que hacerlo!. ¡Él me matará!. ¡Matará a toda mi familia!"

Harry no contestó. Incluso él mismo entonces había intentado matar, o incluso utilizar un Cruciatus. Pero no había conseguido nada. Si Draco había sido ayudado por Snape, como él declaró, tenía todavía que aclarar esa incógnita.

"Snape ha estado ofreciéndome mucha ayuda… deseando toda la gloria para él mismo… queriendo un poco más de acción…"

"Hermione. Mis padres cometieron el error de creer en Colagusano. Confiaron en él su propia vida, y así terminaron. No quiero más Colagusanos en mi vida." Hermione sintió como si le hubieran clavado un cuchillo en el vientre. Pero Harry suspiró. "Está bien, Hermione. Confío en ti, y si tú confías en él, eso me basta."

"Ven al lado del bien, Draco y podemos ocultarte más de lo que puedas imaginarte. Es más, puedo enviar miembros de la Orden a tu madre esta noche para ocultarla del mismo modo. Tu padre está a salvo en Azkaban en este momento… cuando llegue el momento podemos protegerlo a él también… ven al lado del bien Draco… tú no eres un asesino…"

"No Draco, es mi piedad, y no la tuya, lo que importa ahora."

Dumbledore tuvo piedad con él. Hermione la tenía. ¿Por qué iba a ser él distinto?

"Harry Potter, no cometas el error de tus padres. Si una cosa he aprendido de tu mundo, es que no todo el mundo es totalmente bueno, ni todo el mundo es totalmente malo."

Era curioso que recordara la frase que le dijo su tía Petunia, antes de irse de Privet Drive para siempre.

Harry simplemente le dio un apretón cariñoso en el brazo a Hermione, y salió con Ginny. Estaba entrando de nuevo cuando vio pasar en el Caldero Chorreante a Neville y Luna. Sonrió.

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Hermione se sentó junto a Malfoy, mientras Neville, Luna y Ron iban a la barra a pedir más té.

"¿De qué hablabas con Ron y Harry antes?"

"Oh." Dijo él desperezándose. "Algo de una promesa... Weasley me ha dado permiso para besarte y sobarte cuando me dé la gana."

"¿Qué ha hecho qué?"

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"¿¿HAN SIDO CAPTURADOS??" siseó peligrosamente Lord Voldemort.

"Sí, mi señor. Y me temo que Lucius y Nott han caído." dijo Bellatrix.

"Da igual. Ha sido un intento para sacar a Potter de su nido, pero está claro que ni atacando a sus amigos se está acobardando. ¿Quiénes son sus mejores amigos?"

"Un traidor a la sangre. Una sangre sucia. El hijo de los Longbottom." Respondió Snape con frialdad.

"Esto me gusta más." Sonrió Lord Voldemort. "Bellatrix. Ocúpate de ellos."

Bellatrix sonrió con satisfacción.

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N/A 2: No pretendo hacer de Lucius un héroe con complejo Lily Potter, tampoco ha protegido a una panda de Weasleys. De hecho Draco tampoco ha intervenido especialmente (salvo la parte Hermione…) Sólo he querido humanizarlo, es un padre y esposo. Por su culpa, su familia tiene la amenaza de muerte por Voldemort. Hay dos opciones, 1) o le importa una mierda, o 2), opta por protegerlos (a su manera, claro). Prefiero pensar que tiene su propia escala de valores, no está pidiéndole a su hijo que sea un auror ni nada de eso. Sólo le dice que Lord Voldemort tiene otros objetivos, y no son precisamente los de hacer que la sangre pura domine. Quiero que quede sobreentendido que Lucius sospecha que Voldemort tiene una prioridad: su propia perpetuidad (los Horrocruxes, aunque no sepa que existen). Y que está machacando incluso a los que le son fieles y de antiguas familias de sangre pura. A mi Lucius me fascina por esa clase y ese estilazo... pedazo de mortífago elegante y aristocrático, pero dio un giro su vida a raíz del libro 5. (Lara: el abrazo no es su estilo, nop. Lo copié del último que le dio Sirius a Harry (sólo con un brazo) Creo que no están acostumbrados a estas muestras de afecto, y es por eso por lo que fue una escena aún más rara. Ese abrazo parece maldito…)

Y Lucius tiene la "culpa" de que Draco nos dejara la puerta abierta a la redención (releed la conversación Draco-Dumbledore del libro 6 ;), parte la he transcrito en cursiva aquí. ¡Es un dramionero involuntario!

Y sobre la escena-dramione… no voy a hacer nada explícito porque no es mi estilo :S pero también porque es lo único que ha pedido JKR a los fickers (y que nadie respeta, por cierto). Ella aplaude el ff de sus obras, pero con ciertas limitaciones (no sólo las de Ffnet, que no permite los fics clasificados M.A.).

Pero Draco… las que buscamos entre líneas cualquier cosa para probar que le interesa Hermione, para mi no fue al verla entrar con Krum en el Baile. Yo creo que fue cuando atacaron los mortífagos en el Mundial. (O,O). Pensé "¿¿Qué hace avisándola de que vienen mortífagos a por muggles??". Y sobre todo… "¿¿quiere verle las bragas??" O,O. "¿¿En qué está pensando éste??" Y más tarde se las arregla para reducirle el tamaño de los dientes…

En fin, que creo que es el capi en el que Draco despierta por fin. Deja de ser Malfoy "a ti nadie te ha pedido tu opinión asquerosa sangre sucia"; y pasa a ser lo que él debe y quiere ser en realidad. (Un capullo, pero con alma…)

Sobre Fred y George, demasiado poco salen... Quería que fueran ellos los que vengaran a sus tíos Fabian y Gideon, que no sé si eran gemelos, pero me gusta la idea, ya que incluso tienen las mismas iniciales.

Sobre las varitas… Sí, evidentemente hechizos sin varita es algo que necesita Harry para luchar contra Voldemort. Y no sólo por lo de que proceden de Fawkes. Y recuerda… Snape tiene un bando en todo esto muy particular.

Siento la charla... si quieres enviar review tú misma/o, pero preferiría que sí... Feliz HP5 (yo me llevaré los kleenex por Sirius :,(