Hola a todos! Una disculpa por retrasarme pero tuve que hacerme este capítulo unas cinco veces antes de que al fin saliera algo que me gustara. Eso y contando el corte por tormenta eléctrica ayer sí que me la hizo buena… Pero bueno, ya empezamos con el penúltimo capítulo, el último sí será un enorme reto para mí pero intentaré que sea tan EPICO como el final de Esperanza en Paris. Y bueno, ya sin más que decir, agradecimientos a Thomas Astruc por tan geniales personajes, por favor! Mas spoilers de la segunda temporada! Y queremos a Félix y Bridgette aunque sea en una escena de fondo! Y sin más que decir… COMENZAMOS!
….
Capítulo 25.
Lady Papillon
En aquel oscuro lugar los akumas volaron cuando la Sombra, dentro del cuerpo de Gabriel Agreste, pasó caminando arrastrando su energía oscura como un velo oscuro tras de sí. Aspiró el aire, podía sentirlo, las dudas, el miedo, el enojo de los ciudadanos de Paris pero lo que predominaba en esa habitación era la ira y la sed de venganza. No se podía distinguir nada alrededor, los akumas cubrían casi todo.
-¿Ya estás lista Lady Papillon?- le dijo a la figura que estaba sentada con varios akumas moviendo sus alas lentamente sobre el asiento o sobre ella.
-Estoy lista.- se levantó y los akumas volaron.
-Bien. Sal entonces Lady Papillon y consigue ese anillo.
-No solo eso te daré. Sino que tendrás en tu poder cada miraculous que hay.- la Sombra sonrió ampliamente.
-Haz como quieras entonces.- ella sonrió y comenzó a caminar siendo seguida por sus akumas.
-Y pagarán por lo que me han hecho y por lo que le hicieron a White... ¡Pagarán por todo!- los akumas se desplegaron saliendo de aquel mausoleo que conectaba con las catacumbas de Paris hacia el cielo. La Sombra sonrió mirando burlón a Tikki.
-¿Ves en lo que se ha transformado tu portadora? Ya no hay nada de lo que ella fue.
-Eso lo veremos.- dijo desafiante Tikki y la Sombra le dejó. Tikki suspiró preocupada.- Por favor... ahora les toca salvarla a ella.- dijo esperando por ese milagro que solo sus amigos podían hacer.
Habían pasado un par de días desde el último encuentro con Lady Papillón, Marinette miraba su computadora viendo las últimas noticias sobre lo que la gente creía de los héroes de Paris.
-Aunque el alcalde se haya retractado es obvio que lo hizo por presión. Qué casualidad que su hija fuese "salvada" por estos "héroes".- dijo un hombre de traje calvo y algo relleno. Alec estaba en medio del debate donde del otro lado una mujer rubia y algo entrada en años mirar con malos ojos a su rival.
-¿Cómo puede tener esa falta de respeto a quienes nos han salvado de numerosos ataques? Nos han salvado sin pedir nada a cambio y usted quiere manchar su nombre.
-Disculpe pero como todos doy mi opinión que los susodichos héroes deberían desaparecer al igual que esos monstruos.
-La gente los ama. No han hecho nada para que dudemos de ellos.
-El solo hecho de que aparecieran al mismo tiempo que los monstruos es más que suficiente y ¿quién es el tipo de las mariposas? Qué raro que al igual que Hawk Moth controle mariposas.
-Él usa mariposas blancas.
-Negras, blancas, da lo mismo, lo mejor es que se larguen, ¡PARIS NO LOS NECESITA!- Alec interrumpe el debate.
-Y volveremos después de estos mensajes, llámenos y denos su opinión.- dijo un tanto serio Alec ya que no parecía contento con aquel debate. Marinette quitó el video y lanzó un bufido dejando caer la cabeza sobre su escritorio.
-Esto es horrible Tikki, hay gente que duda de nosotros. Temo que esto pueda descontrolarse más.- Tikki se sienta en el escritorio mirando a Marinette.
-Marinette, entiendo que esto sea duro. No son los primeros héroes que la gente no estima o cree.
-¿En serio?
-Claro. Mucho tiempo atrás la gente no era tan abierta como en los últimos siglos. Siempre ha habido duda o temor entre las personas.
-¿Y cómo recobraron la confianza de la gente?
-Poco a poco. Las acciones hablan más que mil palabras. Ustedes tendrán que enfrentar la opinión popular pero ustedes demostrarán que esa gente está equivocada. Porque sus acciones son de corazón y para ayudar a las personas. Son el gran equipo de Paris, esto no es nada de lo que han podido enfrentar.- Marinette sonríe y acaricia la cabeza de Tikki.
-Gracias Tikki. Sabes cómo darme ánimos.
-¡Marinette! ¡Baja por favor!- llamó Sabine Cheng a su hija.
-¡Voy mamá!- se levantó de su lugar y bajó las escaleras, sus padres estaban sentados en la mesa del comedor.- ¿Que pasa mamá?
-Siéntate cariño.- le pidió su madre y Marinette obedeció sin ver que Tikki la había estado siguiendo y se escondió bajo la mesa.
-¿Por qué tanto misterio?- preguntó con una sonrisa a sus padres y su padre es quien toma la palabra.
-Bueno hija, hemos estado pensando que tal vez necesites cambiar de aires. Así que hemos estado hablando y decidimos que podrías ir a visitar algunos familiares de tu madre.
-¿Qué? Pe-Pero no hay ningún familiar en Paris... excepto mi tío abuelo Fu y mi prima Bridgette.- dijo nerviosa temiendo lo peor. Sabine es quien prosigue.
-Obviamente Marinette, irías a China.
-¡¿A China?!- a Marinette casi le da un ataque.- Pe-Pero...- su padre le sonríe no captando la expresión de su hija.
-Una temporada conociendo la cultura de tu madre sería algo provechoso para ti. Hemos hablado con tus tíos y están de acuerdo.
-¡NO!- sus padres la miraron sorprendidos por su grito.- Perdón pero... es que no sé nada de chino
-El hermano de tu madre sabe francés, él te ayudara.
-¿Y Bridgette? No quiero dejarla sola...- Sabine responde esta vez.
-Ella también iría, pensábamos hablar con ella también.
-Pero... quería pasar el verano con mis amigos y con Adrien.
-Solo serían un par de semanas y el resto del verano lo pasarías con ellos.
-No quiero ir. No puedo ir. Lo siento pero me niego.- su padre frunció el ceño ante la actitud de su hija.
-Marinette, esto es una oportunidad que conozcas algo distinto. Por un tiempo que no veas a tus amigos no pasará nada.
-Es que no entienden. Simplemente no puedo.
-Marinette.- la voz calmada de su madre le hizo ponerle atención a ella.- Pensamos que es lo mejor. Dada la situación...
-¿Situación? ¿Te refieres a lo de los héroes de Paris? ¿No decían que confiaban en ellos?
-Y confiamos.- respondió Sabine seguida de su esposo.
-Pero eso no significa que no estemos preocupados por lo que pueda pasar.- Marinette se cruzó de brazos y frunció el ceño molesto.
-Pues si dicen tanto confiar en ellos entonces no me voy.
-Marinette, esto no está a discusión.- dijo el padre de esta firme.- Ya hemos hablado con tu tío.
-¡Pero no pueden mandarme a China si no quiero!- Marinette se levantó y apoyó sus manos en la mesa.- ¡No puedo irme!
-¿Por qué dices que no puedes?- preguntó su madre y Marinette se congela.
-Pu-Pues no puedo porque...- vio a Tikki bajo la mesa mover sus manitas para que no dijese nada.
-Marinette...
-No puedo decirlo pero es una excusa válida.
-Marinette...
-¡Solo que no puedo ir lo siento!- se dio la vuelta deseando salir de allí y Tikki aprovechó para ir tras su portadora saliendo por la ventana.
-¡Marinette vuelve!- le instó su madre preocupada.
-¡Marinette!- llamó su padre pero ella cerró la puerta y al salir Tikki voló hacia ella entrando en su bolso.
-Marinette...- Tikki le miró preocupada, su portadora caminaba rápido un tanto molesta y angustiada por cómo se dieron las cosas con sus padres.
-Ahora no Tikki, necesito pensar.- cruzó la calle sin decir más y sin ver que del otro lado de la calle alguien sonreía y caminaba para entrar a la panadería.
-¡Debemos exigirles que se vayan de Paris!- Adrien apagó el televisor, suspiró negando con la cabeza como se produjo aquella situación. Plagg que estaba en la mesa lanzó un bufido indignado.
-¿Pero que se creen? No les hemos salvado el trasero para que esos ingratos ahora intenten querer echarnos de la ciudad.
-Tienen miedo Plagg, es normal que teman a lo que no entienden.
-¡Pero les han salvado la vida!
-Para algunos al parecer eso no cuenta.
-Pero para otros sí.- dijo Félix desde la puerta del cuarto, atrás de él estaba el equipo Quantic que también entró.- La gente pronto se cansara de esto, así que no debes preocuparte.
-Pues es difícil no estarlo.- Allan se sentó a un lado de Adrien.
-Oh vamos, créenos que esto no es la gran cosa.- Jean Claude asiente.
-Es cierto, incluso nosotros nos hemos enfrentado a la opinión pública varias veces.
-Y nuestro alcalde es demasiado voluble.- finalizó Allegra y Félix asiente.
-Es verdad. Y solo por eso no me molestó usar mi Cataclysm en su caro traje de gala.- el Plagg de Félix vuela hacia su contrario riéndose y luego suspirando con nostalgia.
-Fue de las pocas veces que estuve orgulloso de ti.
-¿Como que pocas? Gato glotón.- su Plagg solo le sacó la lengua y Jean suspira.
-Qué momento tan especial fue ese...- Adrien rueda los ojos.
-Pues para ustedes será algo de lo que ya estén acostumbrados, nosotros no estamos acostumbrados a que de un día para otro la gente que antes te saludaba te tire algo apenas te vea.
-Solo necesitan tiempo.- todos voltearon al escuchar a Arella.- Han pasado situaciones difíciles. Pero aunque la gente dude no deben ustedes dudar de ustedes mismos y perder la esperanza porque es lo único que nos hace seguir.- Adrien sonríe al igual que todos, incluso Félix, levemente.
-No lo haremos mamá.- su celular suena y ve un mensaje de Marinette.- Oh cielos, vamos de salida mamá. Si pasa algo les llamamos.- dijo para darle un beso en la mejilla e irse con los demás.
-No tarden. Y Félix...- dijo al joven que salió ultimo.- Tu deber es mantener la esperanza para todos, no flaquees ahora.- Félix asintió.
-Por ella lo hare.- dijo antes de irse con los demás del equipo.
Claude parecía a punto de gritar pero se contuvo al ver a sus padres.
-¿Unas qué?- preguntó incrédulo al ver a su madre haciendo la maleta.
-Unas vacaciones. ¡Vamos a ir a Alemania!- dijo contenta la madre del castaño y su padre sacaba unas corbatas para elegir cuál llevar.
-Voy a dar una conferencia en Berlín y nos dieron oportunidad de viajar y quedarnos dos semanas en hermosos lugares del país. Gracias a mi viejo mentor.
-Nos quedaremos en Füssen dentro de un antiguo castillo. ¿No es emocionante?
-Si...digo...nada mal.- dijo intentando pensar en algo.- ¿Y cuándo nos vamos?
-Este fin de semana.- dijo su madre y Claude les miró con grandes ojos.
-¡¿En tres días?!- ambos padres le vieron preocupados.
-¿Pasa algo cariño?- pregunto la señora Helene y Claude estaba pálido.
-B-Bueno es que dos semanas es mucho tiempo.
-Hijo si estás así porque no veras a tu novia no es el fin del mundo, solo serán un par de semanas.- dijo su padre en tono conciliador.
-No es eso papá. Es que...- no podía decir nada, no debía.- Es que me inscribí a un curso de... matemáticas este verano. Ya sabes que no son mi fuerte.
-¿De matemáticas?- le cuestiono su padre no muy convencido.
-¡Sí! No quisiera volver a pasar con siete la materia.
-¿Y por qué no nos dijiste?
-No sabía que iban a salir. Pensé que nos quedaríamos en Paris. Seria nuestro primer verano aquí desde que llegamos.- su padre tenía dudas pero su madre sonrió.
-Me alegro que te hagas más responsable. Pero no podemos dejarte solo tanto tiempo..
-Ya pensaran en algo. Oh yo podría quedarme con un amigo, Adrien es buena opción, y ya lo conocen. Y... ¡Vaya! Que tarde es. Prometí ir a ver a... Nino por algo importante. Nos vemos.- dicho eso escapó y la señora Le Blanc vio a su marido.
-Obviamente miente. ¿Qué opinas Pierre?
-Creo que es cosa de novios. A esa edad los chicos no quieren estar lejos de sus novias.
-Eso no tiene nada que ver con la edad.- le dijo con una sonrisa a su marido y tomó una corbata.- La azul te sienta bien.
Juliet estaba por algo similar, bajó su cabeza avergonzada mientras su abuela le miraba seria con los brazos cruzados.
-Juliet, ¿cómo que no quieres ir?
-Lo siento abuela es que... no puedo.
-Juliet ya les había dado tu palabra a tus tíos que irías a Canadá este verano y después irías a Vancouver a con Christian.
-E-Es que surgieron cosas.- dijo sin poder mirarla fijamente, había hecho esa promesa justo cuando dijeron que iban a sellar los miraculous.
-¿Qué tipo de cosas?
-Eh... cosas importantes.- la mujer suspiró.
-¿Tiene que ver con tu novio?
-No. No tiene que ver.- contesto sincera. Pero su abuela le miro dudando.
-Juliet, mira, es tu primer novio, tal vez el único como me paso a mí con tu abuelo, no te quieres separar de la persona que quieres y...
-Abuela en serio no tiene nada que ver eso.
-Entonces porque no me dices.
-Es... personal.
-Juliet.- de repente suena un tono de campana por un mensaje recibido. Juliet lo ve y la chica se levantó de su lugar.
-Hablaremos más tarde, lo juro pero ahora necesito ver a mis amigos.
-Juliet.
-Es urgente. Prometo volver y seguir esta charla pero ahora no.- dijo para tomar su chaqueta y salir amarrándola a su cintura. La mujer suspiró y entonces suena el teléfono de la casa.
-¿Allo? ...Si ella habla.
Cuando Adrien llego a Trocadero lo primero que vi fue a Marinette en uno de los grandes escalones abrazando sus rodillas y ocultando el rostro. Se acercó y se hincó preocupado.
-Marinette... ¿princesa?- al alzar la vista se le partió el corazón al ver sus ojos cristalinos.
-Adrien...
-Marinette ¿qué paso? ¿Quién te hizo llorar?- preguntó furioso ante la idea de que alguien hubiese herido a su dulce princesa.
-Oh Adrien... fue horrible. Me pelee con mis padres hace un momento.
-¿Tú te peleaste con ellos? Pero ¿por qué?- pregunto confundido.
-E-Es que mis padres querían enviarme a China para visitar a unos familiares.
-¿Y eso que tiene de malo?
-¡Todo! ¡No puedo dejar la ciudad por la situación en la que estamos ahora.- se abrazó más a sus rodillas.- Ladybug no puede dejar Paris a su suerte.
-Oh, Marinette...- la abraza y ella corresponde al abrazo.- Te prometo que pensaremos en algo.- Marinette cierra los ojos un momento y asiente, entonces Plagg sale de la chaqueta de Adrien.
-No llores mi reina, te aseguro que arreglaremos esto así que no llores.- como un gato real froto su cabeza en su mejilla ronroneando y haciendo reír a Marinette.
-Gracias Plagg, eres tan tierno.
-Siempre funciona, hasta con mi galletita.
-¡PLAGG!- gritó Tikki mas roja que lo de costumbre, Marinette y Adrien ríen hasta que alguien aclara su garganta y ven a los Quantics que les habían dado su espacio. Allegra ríe a lo bajo.
-Si desean un momento a solas...- Adrien y Marinette se sonrojaron.
-Si los dejan a solas podría pasar algo más.- dijo Nino que llegaba y Adrien se sonrojó hasta las orejas.
-¡NINO!- en ese momento ven llegar a Claude y Juliet, ninguno tenía buena cara pero se tomaban de las manos. Felix frunció el ceño.
-No soy Black Cat pero mi sentido felino me dice que Marinette no es la única con un problema.
La señora Sabine con una sonrisa dejó en la mesa una taza de té y miró con ternura a su invitada.
-Nos alegra mucho que ya estés mejor Bridgette.- dijo a la joven que sonreía ampliamente.- Queríamos ir a visitarte pero estos días los pedidos se multiplicaron y no teníamos tiempo.
-Oh, no se preocupen tíos, me alegra estar mejor y estar aquí con ustedes.- el señor Dupain dejó una rebanada de tarta frente a ella.
-Nosotros también estamos felices. ¿Qué tal si después jugamos tú y yo al nuevo video juego de Ultimate Mecha Strike? ¡Me he entrenado muy bien! ¡A con todo!- dijo haciendo su característica pose y Bridgette rió.
-Me encantaría jugar después tío.- entonces la señora Cheng nota el prendedor en su camiseta.
-Oh, cariño, que lindo prendedor, ¿dónde lo compraste? ¿O tú lo hiciste?
-En realidad... fue un regalo tía.- ninguno pudo notar ese brillo extraño en los ojos de Bridgette, algo oscuro y burlón, estaban más ocupados en consentir a su sobrina hasta que alguien toca a la puerta.
-Iré a ver.- dijo la señora Cheng y al abrir encuentra a una sonriente Alya.
-Buenas tardes señora Dupain, ¿está Marinette?
-Hola Alya. Pues no, no está pero si gustas puedes esperarla dentro, no creo que tarde y así nos haces compañía.
-Claro, con mucho gusto.- dijo Alya negándose a dejar pasar la oportunidad de comer las delicias que los Dupain-Cheng hacían.
-Perfecto, así también acompañaras a Bridgette.- Alya se congeló al ver a Bridgette antes de que la señora Cheng terminase de hablar y Bridgette sonrió burlona a Alya.
-Hola Alya, gusto en verte.- el señor Dupain vio preocupado a Alya.
-¿Estas bien querida? Parece que hubieses visto un fantasma.
-Tal vez lo vio tío, a mí por no verme por tanto tiempo.- de inmediato Alya se obligó a reaccionar.
-Señores Dupain no se acerquen a ella.- advirtió y ambos adultos la miraron confundidos.
-¿Pero que pasa Alya?- preguntó la señora Sabine y Bridgette suspira con pesadez.
-Veo que eres una aguafiestas Alya. Pero así me ahorras el viaje a tu casa.- la puerta se cerró de golpe y vieron algo morado pasar rápidamente donde Bridgette que se levantó de la mesa. Nooroo se quedó flotando a lado de su portadora y el matrimonio miró curioso y asustados a la criatura a lado de su sobrina.
-Bridgette ¿qué es eso?- preguntó el señor Dupain levantándose y poniéndose como un escudo para su esposa y Alya, siendo esta última que con cuidado sacaba su celular.
-Solo un pequeño amiguito que me permite hacer muchas cosas. Nooroo, Transfórmame.- apenas transformada todo fue cuestión de unos segundos para que sus akumas dejara inmovilizados a los tres. Lady Papillon caminó para quedar frente a ellos y miro en el suelo el celular de Alya que apenas iba a llamar a Marinette.- Lo siento Alya, pero nada de celulares en esta reunión. Pero no te preocupes, obviamente los invitados principales llegaran.- dijo jugando con el teléfono en su mano con una gran sonrisa.
Marinette lanzó un grito ahogado y se cubrió el rostro con sus manos.
-¡Esto es una pesadilla!- Claude suspiró sentado cerca de Marinette y Adrien, con Juliet a lado.
-Lo sé. Y no creo que a mis padres les haga gracia que quiera quedarme solo en casa. Mi madre puede llegar a ser algo densa.
-Compartimos madre, te comprendo.- dijo Jean Claude y Allegra mira a Juliet.
-¿Y no puedes cancelar tu viaje?
-No lo sé. Mis tíos me han estado esperando y mi hermano quiere que pase un tiempo en familia con él.- Nino lanza un largo suspiro.
-Viejo, los adultos son brutales.- Adrien sonríe.
-No empieces Bubbler.- pero quien estaba serio era Félix.
-Tendremos que pensar en una excusa para que no se marchen hasta solucionar todo.
-¿Y si les decimos la verdad?- todos voltearon a ver a Juliet como si se hubiese vuelto loca.- ¿Qué dije?- pregunto algo cohibida ante la extraña mirada de todos. Marinette niega con la cabeza.
-Lo sentimos Juliet, solo nos tomó por sorpresa tu propuesta.
-Más bien es una idea suicida.- se burló Allan y Juliet se levanta.
-No creo que sea mala idea.- se defendió.- Cuando las sombras atacaron Paris mi abuela supo que yo era Queen Bee y se lo tomó muy bien. Pero con el poder del miraculous todos perdieron los recuerdos de nuestras identidades.- por primera vez Breezy se asoma.
-O sea, no es mala idea.- de inmediato todos los kwamis se asoman no saliendo por completo para que nadie los viera. El Plagg de Adrien se rió.
-Claro, avísenme cuando tengan una idea coherente.- Jizz se ríe.
-Esa idea es muy cu-cuuuuu- dijo haciendo girar sus manitas y sus ojitos en su cabeza pero Nino parece pensarlo.
-Yo estoy de acuerdo.- todos le voltearon a ver y Adrien levanta igual la mano como si estuviese en el colegio.
-Yo pienso igual.- Claude frunce el ceño.
-Lo dice quien sus padres también son héroes pero en mi caso si se enteran que soy Vulpine son capaces de mandarme sin retorno a América.
-Mis padres tampoco se lo tomarían bien.- dijo Marinette.- Son buenos aunque no sé si entenderían...- se quedó callada y Félix se levantó.
-Nosotros no podemos opinar puesto que no estamos en nuestro mundo ni con nuestros padres.- dijo viendo a los tres miembros de Quantic que bajaron la vista un momento.- Esto compete a ustedes cinco. Así que vamos a hacer una votación pero piensen bien antes de hacer su voto.- todos asintieron tomándose un momento para votar.
La señora Le Blanc sirvió una taza de café a la señora Decrois que había llegado a su casa para hablar de los chicos. Ambas mujeres sonrieron y la señora Decrois asintió con la cabeza.
-Gracias por recibirme en su casa señores Le Blanc.- el señor Le Blanc alzó la palma.
-Por favor no seamos tan formales. Después de todo nuestros niños están juntos.- la señora Decrois sonríe.
-Es verdad.- se lleva la taza a los labios y de inmediato la señora Le Blanc habla.
-Disculpe que haya tardado con el café, no estoy tan acostumbrada a la cocina como quisiera y nuestra ama de llaves tiene su día libre hoy.
-Oh no se preocupe. Agradezco mucho el café.- apenas dio unos sorbos evitó toser ante el horrible sabor y se aclaró la garganta.- Delicioso...- la señora Le Blanc hinchó su pecho orgullosa.- Y bueno, ustedes me llamaron para hablar de algo relacionado con los chicos.- el señor Le Blanc suspira.
-Bueno, me gustaría hablar sobre mi hijo.- comenzó el varón acomodándose la gafas.- Nosotros iremos a un viaje pero nuestro hijo se niega a ir y bueno, creo que es por...
-Por mi nieta. Entiendo, pasa exactamente igual con mi nieta. Mi Juliet está encantada con su hijo y es su primer novio, pero son jóvenes y deben entender que una breve separación no afectaría su relación.
-Es lo mismo que pensábamos. Su nieta es una chica muy dulce y entiendo porque mi hijo está prendado de ella pero, como dice son jóvenes.- dijo ya que al igual que su esposa estaba encantado con la chica que era muy inteligente y era el primer noviazgo serio de su hijo, ya antes había tenido "novias" pero con ninguna había visto ese brillo especial con que mira a la chica y esas atenciones totalmente encandilado de ella. La señora Le Blanc sonríe.
-Debo decir que los adoro ver juntos. Pero algo me dice que esa no es la razón del porque ninguno desea ir de vacaciones.- notó como ahora le miraban.- Llámenlo un sentido de madre pero mi hijo desde hace tiempo siento que me oculta algo. Tal vez debamos permitirles hablar antes de sacar conclusiones.
-Tiene toda la razón. No debemos permitirnos hablar antes de escuchar.- la señora Decrois vio como el señor besaba la mano de su mujer y murmuraba algo a su oído, era obvio de quien había heredado la caballerosidad su hijo. Cuando de repente en el borde de la mesa algo llama su atención. Una mariposa negra que movía sus alas con lentitud, la mujer miró curiosa la mariposa cuando de repente esta vuela y de la nada aparecen las ventanas se rompen y aparecen mariposas oscuras revoloteando por doquier.
-¡¿Pero qué es esto?!- gritó la señora Le Blanc siendo abrazada por su esposo y pronto los akumas los rodean para llevárselos dejando el lugar completamente vacío.
Félix con los brazos cruzados miró a cada uno de los chicos como un maestro vigilando a que sus alumnos no hicieran trampa.
-Muy bien. Levanten la mano quien cree que NO deben decir nada.- Marinette fue la primera, seguida de Tikki, Claude, Sain y Plagg.- Cinco.¿Y los que creen que deben hablar?- Juliet levantó su mano con Breezy, Adrien y Nino les secundaron pero solo ellos, Wayzz no levantó su mano.
-¿Wayzz?- le miró Nino y el kwami bajó sus diminutos hombros.
-Mi voto es nulo. Obviamente habría ventajas en decir la verdad pero no sabríamos cómo reaccionarían los padres de todos.
-¡Eso mismo!- gritó Plagg y Sain asiente.
-Siempre sabio Wayzz.- Breezy bufa exasperada al ser la única kwami que quería decir todo.
-¡Traidor! Wayzz ¿cómo pudiste?- Tikki enseguida defiende a Wayzz.
-No lo culpes Breezy. Tiene razón.
-¡Hmph! Cobardes.- se volvió a ocultar muy molesta la kwami en el bolso de su portadora. Marinette suspiró.
-Lo siento mucho pero no solo pienso en como reaccionaran sino en el posible peligro en el que podrían estar.- Adrien mira a Marinette decaída y aprovecha para tomar su mano y entrelazar sus dedos.
-Siempre me ha gustado eso de ti. Te preocupas por otros antes que en ti, pero sabes, creo que tus padres no te juzgarían. Sino que se sentirían afortunados de tener a una hija tan maravillosa y valiente como tú.- Marinette le sonrió con las mejillas sonrosadas, los ojos de ambos parecían conectados cuando escuchan a sus amigos hacerles una hulla, ambos se sonrojan pero mantenían una sonrisa dulce y sus manos seguían entrelazadas. Félix no pudo evitar sentir envidia de Adrien, mirando su mano y recordando las veces que Bridgette le tendía la mano como Chat Noir. Suspiró y cerró su mano cada vez más decidido a salvarla.
En la mansión Agreste se respiraba un halito de paz. El Gorila estaba afuera limpiando el auto para dejarlo impecable; Natalie acomodaba el papeleo, y cada tanto que engrapaba o necesitase un clip tenía a Duusu a su disposición, no tenía el miraculous puesto sino en el cajón del escritorio pero por alguna razón el pequeño se prendaba de ella cuando la señora Agreste no estaba; y en ese momento en la oficina se encontraba un preocupado Gabriel que tiró una bola de papel en el cesto, lleva sus manos a su cabeza frustrado al no poder dibujar nada, alguien toca y Arella entra mirando a su esposo y la papelera casi llena.
-¿Bloqueo creativo?
-Algo así.
-¿Que te preocupa Gabriel?- el hombre se quita las gafas y con los dedos índice y pulgar se presiona entre los ojos el puente de la nariz.
-Esto se está saliendo de control. Me impresiona que la gente sea tan estúpida para creer lo que les dicen.
-Oh, Gabriel.- se acerca y rodea el elegante escritorio para poder acariciar su rostro con ambas manos.- No debes preocuparte por eso. Los chicos estarán bien. Esto no los desalentará en proteger Paris.
-No me preocupa eso sino que lleguen a tomar medidas.
-¿Y eso nos ha detenido antes? Confía un poco más Gabriel. Nuestras acciones hablaran por sí mismas no dejando duda alguna de lo equivocados están quienes creen esas mentiras.- Gabriel suspiró y tomó una de las manos de su esposa para besar su palma.
-Agradezco el tenerte conmigo... de solo pensar que mi otro yo te perdió hace tiempo me da una punzada en el corazón solo imaginarme ese escenario. No lo justifico pero le entiendo.- Arella no dijo nada, solo dejó que Gabriel disfrutara su compañía sin mediar palabra. Mientras que Natalie archivaba unos papeles dándole a Duusu un par de pequeños chocolates, un tenue sonido llamó su atención. El pequeño Chat Noir, el gatito que poco a poco crecía veía a Duusu con grandes ojos hasta que Natalie lo tomó para voltearlo y empujarlo un poco.
-Nada de travesuras aquí gatito.- sonrió y el gato solo maulló, era aún pequeño e hizo resonar el cascabel en su cuello que el señor Agreste le mando poner para saber dónde estaba el condenado gato después de que este hiciera una gracia en uno de sus vestidos de temporada, cuando de repente el felino comenzó a sisear con todos sus pelos parados. Afuera el Gorila miró orgulloso en el auto pulido su reflejo hasta que algo oscuro aparece detrás de él y lo ataca. Natalie se levantó al ver al gatito sisear hacia la puerta, Duusu de inmediato pareció tensarse al ver hacia la puerta.
-Ay no...- las puertas se abrieron dejando paso a centenares de akumas, Natalie de inmediato metió a Duusu en el cajón cerrando y después fue envuelta por los akumas. Gabriel y Arella al escuchar un gran alboroto se separaron. Gabriel se colocó de nuevo sus gafas y todavía no llegaba a la puerta cuando esta se abrió de par en par con los akumas rodeándolos.
-¡Gabriel!- gritó al sentir los akumas volando sobre de ella.
-¡Arella!- los akumas poco a poco bloquearon su visión y Peek y Nooroo estaban atrapados por los akumas. Lady Papillon entró al estudio dando de saltitos.
-Disculpen que entre así a su casa, toqué la puerta pero nadie respondió.- dijo burlona y miró que sus akumas los tenían bien atrapados.- Muy bien. Hora de que vengan conmigo.- Gabriel no podía ver casi nada pero miró algo de su escritorio, lo tomó siendo su taza de café y lo lanzó hacia Nooroo.
-¡Nooroo Transfórmame!- el pequeño kwami esquivó los akumas que se alejaron por culpa de la taza y fue absorbido de inmediato perdiéndose entre las oscuras mariposas, éstas de repente comenzaron a moverse inquietas hasta que retroceden por culpa de las mariposas blancas que comienzan a rodear la habitación y salvando a una Arella algo mareada. Hawk Moth de inmediato tomó a su esposa en brazos antes de que cayera.- ¿Estas bien mi amor?- Arella sonrió.
-En tus brazos siempre.
-Que romántico...- dijo Lady Papillon con una sonrisa.- Saben, yo tenía exactamente lo mismo... hasta que ustedes me lo arrebataron.- dijo mortalmente seria. Arella vio el odio con que los miraba.
-Bridgette por favor, Félix te necesita.
-¿Félix? Ese gato ingrato, hice todo por él, le entregué mi corazón y lo destrozó sin miramientos. Y cuando al fin encuentro a alguien que me ama por como soy lo desaparecen. Mi gatito blanco...
-Él no era real, solo era un akuma.
-Era real... ¡Y ahora pagaran por lo que hicieron!- un aura oscura la rodea y los akumas fueron contra ellos, las mariposas blancas se vieron diezmadas por los akumas que superaban una por cinco y Hawk Moth tomó a su esposa en brazos para salir por la ventana.
-¡Arella!- gritó Peek que fue llevada por los akumas hacia Lady Papillón y entonces los akumas se transformaron en una esfera de cristal violácea transparente.
-Tu no iras a ninguna parte pajarito.- Hawk Moth cayó en su jardín y se sorprendió de ver akumas por todo el lugar. Aquello hubiese sido un paisaje fascinante pero para ellos era algo tétrico.
-¡Cuidado!- gritó Arella y Hawk Moth se movió antes de que Bridgette le pateara la cabeza. Bajó a su esposa pero no la alejó de él, había tantos akumas que podrían atacarla.
-¿Cómo te atreves a venir a MI casa a destrozar todo y atacar a MI esposa?
-Por favor, son solo cosas materiales y ¿quién dice que solo los ataque a ustedes?- tanto Arella como Hawk Moth parecian darse cuenta de quienes faltaban.- Y olvidaron a su mascota.- dijo mostrando la esfera donde estaban Peek que intentaba traspasarla pero no podía.
-¡Peek!- los akumas alrededor parecieron agitar con fuerza sus alas y vieron como los akumas, centenares les rodeaban, de la nada una gran fila de akumas separaron a la pareja rodeando a Arella.
-¡No!
-Tu pelea es conmigo Hawk Moth.- dijo Lady Papillon con su bastón en mano.- ¿Crees poder vencerme?
-Por ella lo haré.- Hawk Moth fue por ella con su bastón, ella saltó esquivando el golpe y este bloqueó al mismo tiempo una patada de ella, casi parecía un duelo de espadas en el que Hawk Mothtenia clara ventaja, Papillon al verse acorralada envió una hilera de akumas que hicieron retroceder a Hawk Moth hasta que este envía a sus mariposas blancas contra ella pero los akumas las atrapan y poco a poco las mariposas comienzas a cambiar de color.- Imposible.
-Ya sabes lo que dicen. Tira lo viejo y hola a lo nuevo.- ella fue contra él con sus akumas.-¡Crysa..!- no pudo terminar cuando se cubre de los akumas que le pasan de largo para su sorpresa. Al abrir los ojos ve a la chica con su mano en su miraculous, ella lo arranca y Gabriel se arrodilla al perder su transformación siendo rodeado de inmediato por los akumas. Nooroo apareció saliendo del miraculous y Papillon lo atrapa y encierra como a Peek.
-Hora de llamar a los demás invitados...
Marinette miró a sus amigos, sabiendo que tenían poco tiempo para inventarse una excusa valida. Claude sonrió.
-Pues yo dije que iba a un campamento de matemáticas. Mi madre parecía encantada.- Adrien bufó.
-¿Un campamento de matemáticas? Me creería más que Chloe decidió donar sus vestidos a la caridad.- el castaño puso mala cara frunciendo el ceño.
-Pues venga, que no te he escuchado proponer alguna idea.
-Podrías solo decir que tomaras clases extracurriculares para el próximo año. Es más creíble.
-No es mala idea.- dijo Félix pensando en aquella posibilidad y Juliet levantó la mano como en la escuela.
-Eso a mí no me serviría.
-¿Y eso por qué?- pregunta Allegra.
-Pues mis tíos siempre me dan clases de física avanzada y matemáticas. Así que no creo que me dejen quedarme por unas "simples" clases.- Jean Claude se acerca a Juliet con Allan.
-¿Pero cómo te torturan con clases en vacaciones?
Pobre de ti…- Juliet baja los hombros.
-A mí no me molesta, se toman su tiempo aunque estén ocupados. El CERN les exige demasiado o eso dicen.- Felix y Allegra se quedaron blancos aunque Jean Claude y Allan no sabían de que hablaba.
-Busquemos otra cosa para ti.- dijo Félix ocultando su sorpresa. Marinette volvió a suspirar y Tikki miró preocupada a su portadora que estaba un poco más alejada del grupo.
-Marinette, ¿qué pasa?
-He estado pensando... que tal vez la idea de decirle a mis padres la verdad no es tan descabellada.
-¡¿Qué?!- Tikki abrió grandemente los ojos y se puso frente a ella.- ¡Marinette no puedes hacer eso!
-Lo sé Tikki, ya hablamos de eso es solo que... detesto mentirles a mis padres. Siempre es una excusa de porque llego tarde a casa, porque salgo corriendo en algunas situaciones o porque tengo una nueva nota de la escuela. Es cansado.
-Marinette... sé que es frustrante pero bien sabes porque no puedes decir nada.
-Lo sé. Y solo de recordarlo sé que hago lo correcto para protegerlos.- Tikki sonrió ampliamente.
-Adrien tiene toda la razón tus padres estarían más que orgullosos de saber la verdad.
-Gracias.- dijo con una dulce sonrisa antes de ser interrumpidas por su teléfono.
-¿Son tus padres?
-No, es Alya, ya se me era extraño que no hubiese llamado antes. Hola Alya...
-Hola Marinette.- la voz del otro lado del teléfono le hizo sentir una pesada piedra en el estómago borrando su sonrisa y Tikki voló donde Adrien al ver la palidez de su portadora.
-Bridgette...- todos guardaron silencio.
-Sé que todos están juntos así que pon el altavoz.- Marinette obedeció.- ¿Me escuchan todos?
-¿Por qué tienes el teléfono de Alya, Bridgette?- Nino al escucharla se puso pálido. Bridgette rio a lo bajo.
-Tranquila. Alya está bien... por ahora.
-¿Que le has hecho?- preguntó furioso Nino.
-Como dije aun nada, pero eso depende de ustedes.
-¿Dónde estás?- preguntó Félix muy serio.
-Vayan al instituto. Estoy segura que no tardaran.- terminó la llamada.
-Obviamente es una trampa.- dijo Adrien con el ceño fruncido, Nino intentaba calmarse.
-¿Cuál es el plan?- preguntó aguantando las ganas de correr y patear el trasero de cualquiera.
-Irnos con cuidado.- dijo Félix.- Nos enfrentamos a Bridgette, así que debemos quitarle el miraculous antes de que salga lastimada.- Allan lanza un bufido.
-¿Y quién nos salva a nosotros de salir lastimados?- pero quien se mantenía igual de serio que Félix era Jean Claude.
-Ella ha hecho mucho por nosotros. Es hora de devolverle el favor.
-Esta vez vamos a salvarla.- dijo Marinette y todos asintieron, los kwamis estaban más que listos.
Los héroes de Paris llegaron a su instituto, por el techo notaron que había akumas imposibilitando ver el interior y todo lo demás había sido cerrado. Bueno, casi todo. Ladybug miró a todos antes de empujar la puerta principal que se abrió sin problemas. Entraron observando a los akumas volar, no sabían cuántos eran pero eran demasiados. Se adentraron más alertas a lo que fuese a pasar cuando escuchan a alguien bostezar de forma exagerada y ven a Lady Papillon sentada y con los brazos extendidos a lo largo de una banca.
-Al fin. Pensé por un momento que nunca llegarían.- todos se ponen de inmediato a la defensiva. Ladybug iba a decir algo pero Black Cat se le adelanta.
-Aqui estamos Bridgette. No más juegos.- Papillon sonríe.
-Miau, al parecer no le dieron su leche al gatito.
-¿Dónde está Alya?- preguntó Jade dando un paso al frente.
-Paciencia joven tortuga, todo a su tiempo.- dijo imitando al maestro, cosa que lo irritó más. Ladybug pone su mano en Jade para que se calme y avanza.
-¿Qué quieres Bridgette?
-Quiero muchas cosas, pero lo que más quiero es el anillo.
-Bridgette por favor. Esta no eres tú. Debes pelear contra la influencia de esa sombra.
-¿Pelear? ¿Por qué haría eso? Nunca he estado mejor. Mis ojos se abrieron al ver la realidad, y eso de ser la niña tonta que siempre pisotean su corazón ya no va conmigo.- Black sintió ganas de llorar, era su culpa que Bridgette estuviese así.
-Bridgette en verdad no quise lastimarte yo... yo te a...
-¡No te atrevas a decir esas palabras!- rugió furiosa levantándose de la banca con los puños temblando de la rabia.- Tu nunca me quisiste en realidad, solo hubo alguien que amo cada parte de mí y ¡ustedes lo hicieron desaparecer!- Papillon se obliga a calmarse.- Ya basta de juegos. Quiero que me entreguen todos sus miraculous o sino verán de lo que soy capaz.- Chat Noir se pone junto a su lady como apoyo.
-¿En serio crees que te daremos nuestros miraculous?
-Claro. Si no quieren que les pase a ellos algo malo.- señalo arriba y Bee ahoga un grito cubriendo su boca. Ladybug ve con horror como los padres de todos junto con Alya, Natalie y el Gorila estaban colgados como si de crisálidas se tratasen, atados con cuerdas oscuras hasta casi llegar a los hombros y con una mordaza en la boca.
-¡Suéltalos!- exigió Ladybug haciendo girar su yoyo.
-No quiero pelear Ladybug, y apuesto a que no quieren pelear con ellos tampoco. Sería una lástima que unos cuantos de ms akumas hicieran de las suyas.- todos estaban tensos al ver algunos akumas volar cerca de ellos.
-¡NO!- gritó Ladybug.- ¡No les hagas daño.- la expresión de Bridgette cambió a una seria pero sin malicia.
-Solo quiero los miraculous. Si me los dan ellos bajaran sanos y salvos sin nada que temer.
-¿Y crees que te vamos a creer?- cuestionó Vulpine.
-Soy persona de palabra. Bajaran sin que nada les pase.- todos se vieron unos a otros, ninguno quería ver a alguno de los que estaban allí akumatizados, Adrien miró a sus padres que parecían querer impedir aquello. Todos suspiraron. Ladybug bajó la cabeza.
-Lo siento tanto.- Ladybug miró a los demás. Tenían la misma cara y Ladybug aprieta los puños ante la impotencia de no poder hacer nada. Papillon sonrió complacida al ver que iba a quitarse los aretes y se acercó.
-Al fin. Denme sus miraculous ahora.- de repente notó algo raro, sus akumas volaban alrededor de ellos pero entonces... una de ellas atravesó las manos de Chat Noir. Papillon horrorizada golpeó a Ladybug que se transformó en humo naranja al mismo tiempo que los demás con excepción de Vulpine y Bee que retrocedieron y al mirar arriba vio al resto de los héroes desatando a sus rehenes.- ¡LADYBUG!- gritó furiosa y todos los akumas le rodearon antes de irse contra todos ellos.
-¡Honey Drop! ¡Encierra!- Bee les dio tiempo a los demás al encerrar a Papillón, pero esta empieza a invocar más y más akumas al ver cómo los adultos eran liberados.
-¡No me van a detener!- como si fuese una espada blandió el bastón y rompió la burbuja enviando a los akumas contra los que estaban arriba. Ladybug y Chat Noir comenzaron a hacer girar sus armas para cubrir a los demás mientras los adultos iban caminando por la viga que estaba en el techo de la escuela intentando salir. Ladybug miró a sus compañeros.
-¡Llévenlos a un lugar seguro!
-¡Por supuesto que no!- gritó Papillon ante el enjambre de akumas.- No sé cómo entraron pero ¡NADIE SALDRA de AQUÍ!
-¡Nunca cierran las ventanas de los baños! ¡Auch!- gritó Mercury y Melody también le da un zape. Lady Papillón furiosa gritó haciendo que los akumas volaran alrededor con furia, todos miraron sorprendidos la cantidad de akumas y Ladybug saltó con su yoyo.
-¡Yo los libero del mal!- con rápidos movimientos varios akumas eran atrapados en su yoyo, intentando darles una oportunidad de escapar pero Ladybug no vio como Lady Papillon fue contra ella y la tiró al suelo con ella encima.
-¡Ladybug!- gritó Chat Noir e intentó ir a por ella pero los akumas le rodearon, al no poder ir por el techo los demás, tenían que bajar a los adultos por los pasillos del segundo piso de la escuela.
-Por aquí, síganos.- dijo Melody y Kid hizo una mímica y miró a los adultos.
-Buenas tardes, favor de deslizarse por el tobogán invisible, piensen que están en un simulacro de avión, pero por favor no saquen las manos, las mujeres y los niños primero.- dijo como si fuese un azafata de avión y Melody le da un zape por la broma innecesaria. Papillon sujetó de las manos a Ladybug colocándolas en su pecho con yoyo en mano.
-¿Creen poder detenerme? Sé TODO lo que puede hacer Ladybug.
-Eso es cierto pero te olvidas de esto.- el yoyo se abrió y las mariposas blancas elevaron a Papillon haciéndola chocar contra el techo, parecía un insecto aplastado y tomó impulso para ir contra Ladybug pero esquivó en pleno vuelo el escudo de Vulpine y los proyectiles de Bee. Ella cayó de pie en el suelo y vio a los adultos en el segundo piso del lugar.
-Ríndete Bridgette. No puedes contra todos nosotros.
-Ladybug, se te olvida que estas rodeada de akumas y antes de que digas algo a tus dos compañeros de atrás ya casi se les termina la transformación.
-Aun así seguimos en ventaja.
-Al contrario se han metido dentro de un enjambre imposible de salir.- en eso Vulpine sonríe.
-Si logramos meternos salir es pan comido.- Papillon hizo una mueca pero sonrió mirando alrededor hasta que vio un extintor y después el barandal del segundo piso que estaba cerca de los rehenes.
-Entonces adelante... inténtenlo.- hubo algo en la forma en que dijo aquello que no le gustó a Ladybug. Vulpine y Bee fueron contra Papillon, Bee lanzó sus proyectiles de polen y Papillon con su bastón toco una que se esparció frente a ella, Vulpine aprovecharía el momento pero Papillon había aguantado la respiración y Vulpine terminó lanzado contra Bee que apenas logró atraparlo. Lady Papillon corrió hacia un lado del lugar y Ladybug lanzó su yoyo que fue esquivado y atrapado por Papillon.- Te lo devuelvo.- lanzó el yoyo hacia el vidrio de seguridad del extintor rompiéndolo y sacando el extintos al mismo tiempo que e lyoyo regresaba.- Ups, mi error.- Papillón lanzó el extintor al barandal y también su bastón que al chocar contra el abollado extintor se rompió creando una cortina de humo cubriendo gran parte del lugar y a Papillon misma. Todos arriba tosieron hasta que se escuchan los gritos de los adultos y al disiparse los adultos estaban atrapados por los akumas siendo que esta vez Alya se había salvado porque Jade la tenía abrazada contra él.- ¡Entréguenme los miraculous o ellos pagaran!
-¡No lo hagas Bridgette! Ellos son tus tíos.- rogó Ladybug.
-Error, se parecen a mis tíos pero no lo son. Ahora, dame tu miraculous o todos ellos pagaran, Marinette.
-¿Ma-Marinette?- logró decir el señor Dupain y su esposa veía a Ladybug con la boca abierta.
-No puede ser.
-¡Ladybug!- gritó Chat Noir desde arriba y ella frunció el ceño.
-¿Los dejarás libres?
-Sí. Pero si hacen otra de las suyas esta vez no habrá advertencia.- todos se miraron unos a otros y al final... Ladybug se quitó los aretes. Tikki apareció y miró a Marinette con una pequeña y triste sonrisa.
-Lo siento Tikki.
-No pasa nada Marinette. Hiciste lo que pudiste.- un akuma se llevó los aretes y otros tres rodean a Tikki encerrándola en la misma esfera que a Peek y Nooroo. Papillon miró a lps demás.
-¿Que están esperando? Dije todos...- resignados se fueron quitando sus miraculous. Adrien, Allegra, Allan, Juliet, Claude, Jean Claude y Nino. Pero Black Cat parecía reacio observando a Papillon.- Parece ser que alguien quiere volver a perder a su madre.- Arella se quejó y Adrien miró a Black Cat asustado.
-Black Cat...- el felino gruñó y se quitó el anillo. Plagg salió como todos los demás kwamis.
-¡Rata tramposa! Veamos si puedes con un uno a uno.- dijo Plagg rabiando antes de ser encerrado junto con los demás kwamis. Papillon chasqueo los dedos y las esferas y akumas con los miraculous se fueron por el techo. De inmediato movió la mano y los adultos fueron liberados y los akumas se alejaron del grupo. Marinette, Juliet y Claude fueron hacia sus padres y tutores.
-¡Mamá, papá! ¿Están bien?- su madre de inmediato la abraza y toma su rostro entre sus manos.
-Oh mi niña, de haber sabido... todo este tiempo tú has sido...
-Siento no haberles dicho nada pero era para protegerlos... pero al final no resultó.- su padre pone su mano en los pequeños hombros de su hija.
-Todo este tiempo nos has protegido. Los retardos, las excusas... oh, Marinette, no podemos estar más orgullosos de ti.- ella sonríe a punto de llorar y los abraza. Cerca Juliet abrazo a su abuela que correspondió a su abrazo.
-Abuelita...
-Oh mi amor, discúlpame, de haber sabido.
-No te preocupes. Está bien...- ambas se separan y la mujer le sonríe.
-Estoy tan orgullosa de ti. Tan parecida a tu madre pero tienes más de tu padre de lo que creí mi pequeña valiente.- a Juliet le entraron ganas de llorar. Mientras la señora Le Blanc no paraba de besar y elogiar a su hijo alternando los besos y las palabras.
-Mi valiente niño... Mi héroe... Estoy tan orgullosa de ti.
-Mamá, para...
-Espero una buena explicación después de esto hijo.- dijo el señor Le Blanc orgulloso.
-Y la tendrán. Es una larga historia.- en eso la madre de este se cubre la boca al ver a Jean Claude sin su disfraz.
-¿Pero qué es esto? ¡Desde cuando tengo otro hijo!- ambos chicos se ríen al ver los rostros de los padres y Jean Claue se acerca.
-Como dijo su hijo. Es una larga historia.- en cambio Arella abrazó a Adrien y a Félix para su sorpresa, Arella miro a Félix con el mismo amor con que miraba a Adrien.
-Oh mi cielo. Lo siento tanto.
-No importa... lo importante es que estén bien.- dijo Félix un tanto aliviado pero también no pudo evitar sentir que había fallado. Todos parecían felices pero Marinette debía volver a la realidad de las cosas.
-Debemos salir de aquí. Ahora.- todos los demás parecen recordar la situación en la que estaban pero entonces un muro de akumas les bloquea el paso.
-¿A dónde creen que van?- preguntó Lady Papillon mirando a todos.
-¡Dijiste que los liberarías!
-Y cumplí con mi palabra Marinette. ¿O es que los ves atados?- Juliet es quien ahora reclama seguida de Adrien.
-¡Déjalos ir!
-Ellos no tienen nada que ver Bridgette.
-Pero se equivocan.- dio con un fingido tono de ofensa.- Tienen mucho que ver. Ellos son importantes para ustedes, ellos son muy amados por ustedes, al igual que White Cat era importante para mí y lo quería.- su tono de voz parece más filoso. Marinette hace retroceder a sus padres.- ¿No recuerdan lo que les dije? ¡Yo misma les quitaría sus corazones!- los akumas se despliegan listos para ataca a los presentes cuando Marinette nota la alarma contra incendios y la activa provocando un torrente de agua en todo el patio provocando que Papillon tuviese que sujetar su sombrero para poder ver.
-¡Por aquí!- gritó Marinette y todos corrieron.
-¡No escaparan!- Papillon mandó a sus akumas pero incluso estos parecían resentidos por el agua y se habían vuelto más lentos haciendo que algunos cayeran al suelo.- ¡Mis akumas!- ella miró los aspersores y lanzó su bastón rompiéndolos haciendo que dejara de salir el agua. Pero al mirar alrededor vio que habían desaparecido y gritó con fuerza furiosa.- ¡Sé que están aquí! ¡Ya verán cuando los atrape!- Marinette se había ocultado con sus padres y Alya y Nino en la oficina del director; Juliet se había escondido con su abuela, Claude y los padres de este en el laboratorio de química; Adrien con Félix y sus padres estaban en el almacén de deportes, Allegra y el Gorila estaban en el gimnasio y Allan, Jean Claude y Natalie en los casilleros. Alya golpeo con un leve golpe el hombro de su amiga.
-Chica, buena esa de los aspersores. ¿Pero cómo supiste que el agua acabaría con ellos?
-No lo sabía. Creo que la suerte de Ladybug se ha quedado conmigo.
-¿Cómo saldremos de aquí?- preguntó Nino y Marinette se asoma un poco, ve a Papillon de espaldas.
-Tenemos que quitarle su miraculous.
-¿Que eso de miraculous?- preguntó Tom Dupain y Marinette mira a sus padres.
-Los miraculous son objetos ancestrales que tienen un kwami, esas cositas pequeñas y cabezonas que vieron, ellos nos otorgan poderes y a Bridgette le dieron un miraculous corrompido, por eso actúa así.
-¿Hablas de ese broche de mariposa?- pregunta su madre y ella asiente.
-Exacto. Si se lo quitamos podremos rescatar a Bridgette y salir de aquí.
-¿Cómo lo harás sin poderes?- preguntó Alya y Nino sonríe.
-Panquecito, si una vez pudimos contra Volpina siendo civiles podemos hacerlo.
-Y Brid siempre nos ha apoyado sin su miraculous. Es hora que nosotros también.- mientras Marinette hablaba, Nino se puso a examinar la oficina del director y comenzó a revisar los cajones del escritorio.
-Anda pero si los rumores son ciertos, el director se guarda las cosas confiscadas. Oh, aquí están hasta los patines de Alyx.
-¡Nino! No es tiempo para eso.- le regañó Alya pero Marinette se acercó a la caja. Aparte de los patines habían tarjetas, cinta adhesiva que debió haber dejado algún maestro, maquillaje que supuso que a chicas como Chloe le fue confiscado, pelotas pequeñas muy gruesas, globos, revistas, y hasta un yoyo. Nino suspira decepcionado.
-Cielos ni un reproductor o celular confiscado.- dijo ganándose una mirada asesina de Alya.
-Los confiscan pero te los devuelven.- contesto Marinette que tomó el yoyo rojo con una línea blanca en la orilla.- Alya, necesito que contactes a todos, manda mensajes para que no los escuchen, Nino, quítale las cintas a los patines de Alyx, las necesitaré.- todos recibieron el mensaje, cada uno dio su localización y Marinette asintió.- Pregúntales qué tienen a mano o que te envíen una foto. Los chicos no tardaron y Allan, Jean Claude y Natalie tardaron un poco al responder ocultándose de Papillon que pasó muy cerca de ellos. Adrien sonrió al enviar su foto, sabía que su bichito estaba formando un plan. En cambio los padres de Marinette parecían sorprendidos por la actitud segura y sentido de liderazgo que su hija mostraba, no pudieron evitar sonreír de orgullo al ver a su dulce niña tomar las riendas de la situación. Marinette vio las fotos, en el gimnasio había colchonetas y una cuerda, en el cuarto de deportes estaba el equipo de esgrima, la red de voleibol, en el laboratorio estaba el armario donde guardaban las sustancias y experimentos y en los casilleros no había nada además de algunas papeleras y carteles de advertencias. Frunció el ceño intentando concentrarse pasando cada una de las imágenes, las colchonetas, la red, las máscaras de esgrima, las papeleras, y el armario de química, junto con las cintas de los patines, una gruesa cinta adhesiva, globos, las pelotas de la caja y el yoyo de su mano.- Alya ponte en contacto con Juliet, necesito que haga algo y que todos se estén listos con los siguientes objetos. Cuando Adrien recibió el mensaje sonrió ampliamente.
-Mi bichito es increíble... Félix, ayúdame con la red.- en el laboratorio Juliet miró a su abuela abrir con un pequeño broche el armario.
-Gracias abuela.- la señora Le Blanc como su marido miraron a la mujer.
-¿Como hizo eso?
-Oh, mi marido siempre olvidaba las llaves y aprendí en uno de nuestros viajes con un mago en Londres a como abrir cerraduras.- Claude se acerca a su novia y le ayuda con algunas cosas.
-Tu abuela es genial.- susurró y Juliet solo sonrió para ponerse manos a la obra. Todos igual, tomaron las cosas, el Gorila ayudó a Allegra con las pesadas colchonetas, en los casilleros todos tomaron una papelera, Juliet después de apagar el mechero metió con cuidado en un matraz algo espeso parecido a gel para que enfriara. Todos mandaron su confirmación. Marinette sonrió y dio a su padre las cintas que estaban atadas y algunas pelotas.
-Papá, vas a tener que dar muestra de tu buena puntería.
-Dalo por ello mi valiente princesa.- Marinette asintió.
Afuera cada minuto que pasaba formaba un nuevo akuma de su bastón, los demás los había hecho desaparecer, en el suelo no le servían en absoluto.
-Ya me está hartando el juego de las escondidas. ¿Dónde están?
-Aquí estoy.- dijo Marinette tras de ella a unos pocos metros con el yoyo bien apretado en su mano.
-Marinette. ¿Quieres ser la primera en caer? ¡Qué honor!
-Brid, te lo pido, debes reaccionar. Esta no eres tú.
-Me gusta más la nueva yo. Es más directa y no está llena de ridículos sentimientos.
-Excepto el amor.- dijo viendo el ceño fruncido de Papillon mientras su padre aprovechaba para subir al segundo piso y dejar algo en el laboratorio.- Dices que esto lo haces por venganza. Por White Cat. Pero debes entender Brid, nosotros también te amamos, y puedo decirte que unos más que otros. Félix te necesita.- en ese momento Papillon frunció más el ceño apretando el bastón.
-Si de verdad le importara nunca me hubiese hecho sufrir, y lo volvió a hacer con su ayuda al quitarme a White.
-Era un akuma... no era real.
-Para mí lo era. Y ahora todos ustedes sentirán el mismo dolor que yo. Y empezaré contigo.- alzó su mano con el bastón y decenas de akumas iban a atacar a Marinette.
-¡Ahora!- el señor Dupain usó las cintas de los patines como una honda que con la dura pelota golpeó uno de los aspersores rotos que empezó a tirar agua y por la presión empezó a dejar caer chorros de agua en el patio. Papillón de inmediato alejó a sus akumas del agua y de inmediato los tres varones Agreste, usando los cascos para evitar cegarse por el chorro de agua, salieron con la red que atrapó a la mayoría de los akumas.
-¡No lo harán!
-¡Tú tampoco!- gritó Marinette que lanzó el yoyo y atrapó el bastón para quitárselo.
-¡No!- del segundo piso del salón de química Claude y su madre lanzaron un par de globos que dejó el señor Dupain al subir, cerca de los pies de Papillón formándose la nieve artificial que Juliet había hecho en clase hacía tiempo siendo la sustancia demasiado resbaladiza, la colchoneta le llegó por detrás de sus pies haciéndola tropezar y de inmediato fue enrollada por el Gorila mientras los akumas intentaban escapar fueron empapadas por las papeleras llenas de agua, y al fin Alya y Nino con la cinta rodearon a la chica cuyo sombrero había perdido en la caída, ahora era incapaz de moverse.
-/¡Bien hecho!/- dijeron todos sin chocar puños como siempre. El Gorila levantó el rollo humano que ahora era Lady Papillon. Marinette se acercó. Y miró a Papillon.
-Pronto regresarás a la normalidad Bridgette.- se acercó y entonces Bridgette de repente sonrió.
-¿En serio pensaron que su plan funcionaría?- Marinette miró a Papillon y de repente Lady Papillon saltó fuera de la colchoneta mostrando su escudo activo, pateó el bastón que Marinette tenía entre sus manos hacia arriba y tras una pirueta en el aire cayó al suelo con nuevos akumas formándose alrededor y atrapando su bastón.
-¡Hey! ¡Eso no es justo!- gritó Nino y Papillon se rió.
-Me quedan menos de cinco minutos, pero son suficientes.- un akuma le dio su sombrero y ella lo tomó para ponérselo. Los akumas revolotearon alrededor, poco a poco haciéndose más. Los Dupain-Chen abrazaron a su hija, los Agreste abrazaron a Félix y Adrien, la señora Decrois abrazó a su nieta y los Le Blanc junto con Natalie y el Gorila a su hijo y a los Quantic. Marinette se abrazó a sus padres cerrando los ojos esperando el ataque.
-¡Ya fue suficiente Bridgette!- gritó Félix retirándose del abrazo protector de los Agreste.- El problema es conmigo, déjalos en paz.- el aleteo de los akumas se vuelve lento y Papillon fija su vista en Félix.- Esta no eres tú Bridgette, no puedes hacerles daño. Ellos son tu familia, tus amigos... Yo soy el único que merece tu odio.- Bridgette entrecerró sus ojos.
-Tal vez tengas razón.- los akumas empezaron a concentrar cerca de Félix.
-La tengo... y no sabes cuánto siento todo esto.
-¿Sentirlo? Tú no sabes lo que yo pasé por tu culpa. Los rechazos una y otra vez, intentando convencerme que un día aceptarías, las humillaciones, ¿sabes cuántas veces Claudia se burló de mí? Hice tantas cosas por ti y tú jamás apreciaste nada.
-Eso no es verdad.
-¡Mientes!- gritó y unos akumas golpearon por un lado a Félix que se arrodilló al suelo.
-/¡Félix!/- gritaron todos sus amigos queriendo ayudarlo pero los akumas les impedían acercarse más. Félix hizo una mueca de dolor, sentía la piel de su brazo arder.
-¿Sientes eso? Es lo que yo sentí cuando me atacaron los akumas. Fue muy doloroso.- dijo bajando la vista y ocultándola con su sombrero ante aquel recuerdo. Félix al verla se levantó y ocultó cualquier muestra de dolor.
-Bridgette.- habló con firmeza.- Te equivocas. Siempre estuve pendiente de tus atenciones, ya fuera así como Félix o como cierto gato. Pero estaba ciego ante una figura de rojo y puntos negros. Te tenía completamente idealizada sin ver a la chica tras la máscara.
-Tú nunca sentiste nada por Bridgette.
-Al principio no, creía que eras otra fanática, una chica que solo me veía por mi fama y dinero. Pero después, me di cuenta que no era cierto, eso no te interesaba y me confundías, y de alguna forma fuiste derribando piedra por piedra la muralla que formé alrededor mío y entrando en mi corazón.
-¡Mentiroso!- Félix recibe otro ataque pero esta vez no cae aún con el dolor en el costado y mira a Papillon para avanzar poco a poco.
-No miento. Eres la chica que cuido de este gato callejero sin hogar cuando necesitaba, me escuchabas, me mimabas sin esperar nada de vuelta y te volviste indispensable para mí.
-Fuiste un gato ingrato...- siseó apretando los dientes.
-Lo sé. Varias veces quise regresarte todo lo que hacías por mí pero no podía, porque de ser así temía que... te volvieses tan importante como lo era Ladybug. Con mi mano solo puedo contar las veces que te agradecí por ayudarme... cuando te merecías mucho más. Amaba a Ladybug y tenía miedo que ese simple cariño que sentía por Bridgette se volviese algo más fuerte.
-Hablas que Ladybug te importaba pero al descubrir quién era yo ¡me rechazaste! ¡Nunca me amaste como decías! ¡No pudiste cumplir con esa promesa que tanto pregonabas de amar a la chica tras la máscara!- otro golpe y Félix cierra los ojos con los brazos alrededor de su estómago, apenas, se quedó así un momento hasta que apenas y tomó aire.
-No podía... pero no por las razones que tú u otros creen.- se irguió con dificultad dando otro par de pasos hacia ella, le empezaba a doler el cuerpo.- Cuando supe que eras tú sentí vergüenza de mí mismo, por no ver más allá de la máscara y por lastimarte con mi actitud; ira por decir que te amaba cuando no me tomé la molestia de conocer a la persona tras la máscara al inventarme una mentira, además de las veces que te hice llorar; y mi peor pecado… mi orgullo me sobrepasaba en todo. Al verte a veces sentía que aquello era una farsa, mis sentimientos por ti no eran reales... pero la realidad era que sí sentía algo muy profundo por ti.- avanzó más al notar como la mirada de Lady Papillon mostraba cierto desconcierto ante sus palabras.
-Eso no es verdad, si hubieses sentido algo por mí no te hubieses portado como lo hiciste conmigo.- esta vez no hubo golpe, cosa que Félix agradecía.
-Y no tengo justificación... no lo quería aceptar. Llegando aquí no quería aceptar que la chica que trate mal, que se lastimó por mi culpa al recuperar mi anillo era la persona que más amaba. Y también... estaba celoso de todos.- Papillon frunce el ceño y los akumas lo atacan del otro lado con fuerza haciéndolo trastabillar.
-¿Por qué estarías celoso?- preguntó con voz grave mirándolo enojada.
-Jean Claude y Adrien... Adrien mayormente.- tomó aire antes de seguir.- Cada vez que tú reías con él, que él te defendía, que parecían entenderse... ambos se entendieron de inmediato mientras nosotros todavía seguimos intentándolo, no, yo soy quien me rompo la cabeza. Adrien se supone que soy yo, y él parecía el caballero que en verdad merecías. Y yo... solo cuando tengo el antifaz puedo decirte lo que siento como ese gato tonto que aunque lo niegues te hace reír. Y como Félix no puedo.- ya estaba a poco menos de un par de metros.- Aun no entiendo cómo es que te enamoraste de mí, pero si como Ladybug, tu valentía, tu astucia, tu determinación y fuerza me atrajeron, Bridgette como la dulce, amable, compasiva y extrovertida chica me terminó por cautivar. Hiciste de mí con tu infinita paciencia alguien capaz de amar cuando pensé que nunca podría hacerlo. Por eso...- un par de pasos más y Papillon le miraba con grandes ojos al verlo hincarse en una sola rodilla, como cuando le conoció por primera vez, en esa noche en la Torre Eiffel con una rosa en mano, pero esta vez su mano estaba extendida hacia ella.- Señorita Bridgette Dupain-Cheng, si perdona a este gato prometo serle fiel con cada una de mis nueve vidas, intentar hacerla feliz y cuando me ponga celoso dirigiré mi ira y celos no hacia usted sino hacia el otro que intente algo con usted. Prometo ser un buen gato y comportarme debidamente con usted que es mi única dueña, con esto estoy incluyendo los ronroneos que tanto te gustan, y prometo que de ahora en adelante, cada lagrima derramada, cada rechazo, cada sonrisa borrada por mi culpa en el pasado las repondré con tu felicidad por diez. Por eso... my lady, my princess, ¿aceptarías perdonar a este gato tonto que mete la pata a cada rato y quedarte con el siempre?- le dedicó solo a ella una sonrisa sincera, Papillon no pudo evitar evocar al pequeño niño que conoció, a Black Cat cada vez que estaban juntos, y ahora... no se dio cuenta cuando su mano se movió para intentar tocar la de él con ansias de poder corresponderle, sintió algo en su pecho, su corazón latir con fuerza y entonces, su mano retrocedió en un movimiento brusco.
-Tu no me amas...- dijo sintiendo lágrimas en sus ojos.- ¡Tu no me amas!- los akumas se agitaron y Félix se encogió de dolor al sentir a los akumas.
-¡Félix!- gritó Adrien al verlo encogido, Papillon intentó retroceder pero algo rápidamente la apresó, Félix ahora la tenía entre sus brazos sintiendo su pequeño cuerpo temblar con la duda y el miedo.
-Te amo mi bichito...- susurró a su oído aguantando el dolor.
-Me romperás el corazón de nuevo...- murmuró con miedo dejando que un par de lágrimas cayeran.
-Jamás. Te amo Bridgette, con toda mi alma.- dicho aquello Papillon sollozó y correspondió a ese abrazo, Félix sonrió y le quitó el miraculous, los akumas se desvanecieron y todos vieron como la transformación de Lady Papillon se esfumaba dejando a Bridgette que se desmayó en brazos de Félix.
-¡Brid!- Marinette se acercó rápidamente con los demás, Félix no soltaba a Bridgette y entonces él también cierra los ojos y es Adrien quien los sostiene a ambos antes de que Gabriel se acerque y lo ayude. El señor Le Blanc se acercó a ambos.
-Hay que llevarlos al hospital pronto.
-No.- dijo Marinette.- Hay que llevarlos a otra parte.- Marinette vio a Nino tomar de la mano de Félix el miraculous, parecía concentrado en este. Al verlos inconscientes Marinette no pudo evitar pensar que parecía que Felix no quería soltar a Bridgette aun en su inconciencia.
-Marinette...- Alya se acercó preocupada.
-Lo sé. Pero ahora tenemos que llevarlos con el maestro.- la morena asintió al ver la seriedad de su amiga, temiendo lo que podría pasar ahora.
Cuando los cristales donde estaban los kwamis se rompieron estos atrapados por una especie de bruma oscura.
-¡Sáquenos de aquí!- gritó Sain y Breezy le siguió.
-¡O sea! ¡Tengo derechos!
-¡Tengo derecho a un abogado!- gritó Mimme mientras Jizz intentaba moverse entre la bruma que les rodeaba en espiral como una prisión.
-¡Esta no es forma de tratar a una diva!- gritó Harmoony y Tikki y Plagg le siguieron.
-¡No te saldrás con la tuya monstruo!
-¡Exijo una llamada y un camembert por este atropello!- pronto la figura de Gabriel Agreste, o mejor dicho, la Sombra se hizo presente. En una mano tenía los miraculous que dejó en una caja y en su otra mano tenía a la pequeña kwami que al ver a Plagg abrió grande los ojos.
-¡Plagg!
-¡Tikki!- la Sombra le soltó y Tikki voló hacia Plagg y ambos se tomaron de sus manitas.- Mi Tikki, mi galletita... estás bien.- dijo aliviado pegando su frente con la de su compañera aun encerrado.
-Oh, Plagg... no sabes cómo te extrañe.
-¿Solo a él?- preguntó Mimme y Harmoony le lanza una mirada asesina.- una tenue y hueva risa hace que ambos kwamis miren a la Sombra.
-Bueno, bueno, bueno, una linda reunión sin duda. Y ahora nadie me hará frente.- se puso el anillo y Plagg siseó parándosele hasta los bigotes.
-Canalla, no ganaras.
-Esta vez te equivocas gato de la destrucción. Y esta vez la caída de este mundo y del otro será inevitable. ¡Nadie podrá detenerme ahora!- sus risas hicieron eco en el lugar mientras ambos kwamis le miraban con odio.- ¡Kwamis, Transfórmenme!
El cielo de Paris poco a poco comenzó a hacerse gris, como si una tormenta se avecinara. Duusu miró el cielo con su pequeño ceño fruncido y ante el maullido del pequeño Chat se volteó y se aseguró de que el papel que dejó en su collar no se cayera por el camino.
-Ve gatito. A por tus amos.- el gatito maulló por última vez antes de irse y Duusu con su miraculous entre sus manitas voló perdiéndose en el cielo.
…
Y… espero les haya gustado, perdonen las faltas de ortografía, después de terminar esta historia me pondré a corregir faltas de ortografía en mis historias, una edición general, se podría decir. Y el próximo será el FINAL! ¿Qué pasará? ¿Cómo lo derrotarán? ¿Qué planea Duusu? ¿Por cuánto tiempo los castigaran cuando esto termine? Tantas cosas que hacer, tantas cosas que decir. Y debo decir que siendo este el final no estoy segura si lo tendré el domingo, al menos ESTE, por lo que no tendrá fecha. NO ME TIREN DE TOMATAZOS! Solo imágenes cute o sexys de Nathaniel o de ambos Chat Noir y chicos, dejen review, me animan bastante. UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
