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Memorias de Otoño.

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(Maka Albarn x Soul Eater)

Soul Eater no me pertenece ni sus personajes… Solo el Consuelo de hacerles hacer todo tipo de barbaridades en éste proyecto.

No me hago responsable de la pérdida del sentido de orientación, ni otro daño psicológico que pueda acarrear el hecho de relacionarse con ésta creación mía. (Naaaa… Es una broma xD)

Puede que exista la presencia de OOC en el transcurso del fic, por lo que tendré muy en cuenta aquello y sus comentarios al respecto, para así poder editarlo y reanudar en cuyo caso.

Antes de que lo olvide (pero lo seguiré poniendo en los siguientes dos capítulos) la guía de signos o símbolos significativos para el fanfic:

Dialogo: -

Pensamientos: "cursiva"

Énfasis: "sin cursiva"

Flash Back: «cursiva»

Cambio de escena: línea divisoria.

Escenas del Futuro: »cursiva«

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«Miraba con detenido deseo todo lo que tenía enfrente, tranquilizándome el alma con el mecer de las aguas oscuras por el cielo nublado que yacía encima mío. Parecía de noche y uno podría creerlo, solo si no tuviese su reloj a un lado suyo. Una pequeña sonrisa se posó en mi rostro y mis dedos se movían como si tuviera las teclas de mi piano al alcance, puntuando las notas de "lullaby" que mi madre me había enseñado hace unos días.

Soul, -llamó la aludida, apareciendo tras la puerta que resguardaba la pequeña barcaza. –No te acerques tanto al borde del barco.

Mamá, no caeré por él… ¡Soy todo un hombre! –Restregué con orgullo mientras me erguía para mirarla con una gran sonrisa.

Su risa inundó el lugar y en su rostro se notaba la alegría. No pude evitar sonrojarme un poco cuando ella me besó en la cabeza y se acomodó a mi lado, apoyando sus brazos sobre el barandal del barco, manteniendo su mirada perdida en el horizonte. Era otoño y los vientos cambiaban constantemente, en especial cuando estaba en el mar.

Tan solo ella y yo estábamos en el barco esa tarde de otoño. Así me gustaba. Estar solo con mamá y dejar que su alegría y dulzura, cambiaran mi humor. Podía notar que a pesar de su semblante alegre, estaba entristecida por lo que había ocurrido en casa esa mañana. Me hice un puchero mientras mi ceño se fruncía.

M-Mamá… -Llamé, ella me miró con ternura. Como siempre lo hacía. –Perdona… Ya sabes, por hacer que vengamos aquí…

¿De qué estás hablando, Soul? –Dijo ella con una sonrisa apenada. Acarició mis cabellos y me miró con cariño. –Siempre es bueno dar un paseo en barco, ¿no? Aunque hoy no nos ayude mucho el clima… -Enserió un poco el rostro. –Solo espero que no haya tormenta… -Murmuró en voz baja.

Esa mañana, había tenido una discusión con mi padre. No recuerdo muy bien por qué inició, pero sabía que tenía que ver con Wess y las comparaciones que solía hacer conmigo. No soportaba la idea de ser siempre un sujeto de comparación y menos que intente igualarme a mi hermano mayor.

¡No éramos iguales y no quería serlo!

Mi madre me lo hizo entender aquel día.

Y mi madre como siempre, intentaba cambiarme el humor que tenía ese día. Cuando niño, adoraba ir a pasear en barco junto a ella, solo con ella yo era feliz. Y así lo hicimos, aprovechando que mi padre había salido, nos escabullimos hacia la bahía y tomamos prestado uno de los barcos que pertenecía a la familia Evans, no esperamos nada para subirnos a él y empezar a abrirnos paso en el agua.

El cielo comenzó a oscurecerse con el pasar del tiempo, pero aún no llegaba ni las tres de la tarde. Mi madre insistía en que teníamos que volver, pero no quería oír nada de regresar a esa casa donde solo hay ojos para Wess y donde lo único que me tocaba a mí era el ser comparado con él. Insistí e insistí para que nos quedáramos más tiempo, mi madre no podía decirme no cuando mis ojos empezaban a humedecerse.

Y así continuamos. Marchando sobre el agua y admirando todo lo que teníamos a la vista. El mar era enorme y a la lejanía podía apreciarse con cierta dificultad, por la obscuridad que se ceñía en el ambiente, las islas que se asomaban por el horizonte.

De un momento a otro, las aguas comenzaron a violentarse y el viento las mecía con más frenecí, alterando la paz del mar. El barco empezaba a moverse con más fuerza hasta balancearse bruscamente, tanto que caí al suelo y no podía ponerme de pié. Mi madre me tomó con fuerza y me levantó para dirigirnos hacia la cabina del barco, cuya marcha estaba en automático pero con tanta violenta marcha, comenzaba a fallar su comando.

Mi madre luchaba por mantener el control del barco y la dirección, pero las olas nos estaban arrastrando. Sus fuerzas se acabaron y fue aventada contra el suelo, llevando la cabeza contra la maquinaria del barco, dejándola incosciente.

Mi desesperación caló por completo en mi cuerpo y por más que tratara de hacer algo, mi cuerpo no se movía, estaba a merced del terror de ver a mi madre tirada en el suelo con sangre abriéndose paso sobre el suelo, y el miedo a morir allí. Mi cuerpo era un muñeco de trapo que la inercia movía a su gusto. No sabía que hacer, solo traté de acercarme a mi madre e intentar despertarla, pero parecía caso imposible.

Mis lágrimas brotaron sin dar tregua, empañándome la vista y cubriendo mis mejillas sonrojadas con humedad. Abracé a mi madre fuertemente mientras trataba de despertarla, llamándola. Lo que ocurrió a continuación fue oír un terrible ruido proveniente del barco estrellándose contra algo que nos volcó hacia la otra punta de la cabina. El agua comenzó a entrar y pronto sentía como el barco se hundía cada vez más y más, nosotros con él.

El agua se llevó el cuerpo de mi madre, alejándome de ella y era yo el que comenzaba a perder sentido de la realidad. Un segundo antes de que todo se me nublara, oí el desgarrador grito de mi mamá, pronunciando mi nombre. Era un tanto satisfactorio saber que había recobrado consciencia, pero eso no nos aseguraba nada.

Todo se nubló para mí y ya no sentía mi cuerpo.

La tibia brisa acarició mi rostro de momento, haciéndome cosquillas en mi nariz. Llevé con dificultad mi mano hasta mi rostro para fregármela por la nariz. Abrí lentamente los ojos y vi el obscuro cielo con algunas estrellas, diminutos puntos brillantes. Recobrando el sentido, oía mucho alboroto a mí alrededor, mesclados con el rugir de las olas vecinas. Traté de incorporarme, pero sentí una fuerza que me negaba hacerlo.

No es conveniente que te pongas de pie, pequeño. –Dijo una voz suave, era una mujer uniformada, pero no reconocí muy bien de qué. La miré con duda y ella lo comprendió perfectamente, así que sonriéndome me dijo. –Si que tienes suerte, ¿eh?

¿P-Por…qué? –Pronuncié débilmente cuando me volví a recostar sobre la arena húmeda.

Tuvieron un fuerte choque contra unas rocas de las islas vecinas, la del horizonte… Sinceramente, su decisión de salir a pasear con este clima fue un poco arriesgado, niño. –Dijo la mujer señalándome las islas que mencionaba.

El recuerdo de mi madre agolpó mi mente y me sobresalte, miré con desesperación a la mujer uniformada y le pregunte.

M-Mi madre… ¿D-Dónde…Dónde está?

El semblante de la mayor cambió por completo cuando mencioné a mi madre, aquello provocó un hueco en mi interior, un vacío en mi estómago y un nudo en mi garganta. La mujer desvió la mirada al suelo y luego la dirigió hacia uno de sus costados, donde había una muchedumbre reunida, había una ambulancia y su brillo me desesperó. Comprendí al instante que mi madre estaba entre esas personas.

Me levanté con dificultad, pero lo hice al fin. La uniformada me trató de detener, pero no quería saber nada de quedarme acostado mientras mi madre podría estar corriendo peligro. Me solté bruscamente de la mujer y eché a correr como podía, me daba cuenta que mi pierna izquierda estaba ensangrentada y apenas podía levantarla, pero no me importó el punzante dolor que se agudazaba a cada paso. Mi madre. Tenía que verla.

Me abrí paso entre la gente y mi corazón dio un vuelco, sentí que se detuvo por un momento.

Mi madre estaba recostada en la arena con los ojos cerrados y pálida como un papel. Sus ropas estaban mojadas y destrosadas al igual que su aspecto en sí. No podía ver que su pecho se levantase como para decir que seguía respirando. Los paramédicos no se dieron cuenta de mi presencia, por lo que no pensaron dos veces en colocarla dentro de una bolsa negra, la cual cerraron, prohibiéndome volver a ver aquel dulce rostro.

Grité con todas mis fuerzas y todos se giraron a verme. Mis lágrimas de impotencia y dolor caían como si de cascadas se trataran. No podía ser verdad. ¡No, me negaba a pensar que sea mi madre quien se encontraba inerte dentro de la bolsa negra! Mi llanto resonó en toda la bahía y trataron de calmarme, pero no quería oír nada. La mujer de hace un momento me tomó de mi pequeño brazo y me estrechó contra su pecho, ahogando mi llanto mientras me acariciaba con pena la cabeza. Yo no dudé en soltar mi frustración con todo lo que mis pulmones y mi garganta me lo permitían.

¡Mi madre había muerto, maldita sea!»

Fue culpa tuya…―

La voz de Wess resonaron en mi interior como si de graves campanadas se trataran, culpándome de aquel terrible día. A cada centímetro que mi cuerpo se rendía a la poca gravedad del agua y que aquel triste recuerdo, entumecían mi cuerpo, prohibiéndome resistirme, hasta que mi espalda se topó con el azulejo del suelo de la profunda piscina.

Tú la mataste…―


Exhaló el último aliento que sus pulmones pudieron resguardar, haciendo que el agua ingresara como un torrente, dentro suyo, llenando los confines de su cuerpo, conforme los segundos transcurrían. Sus ojos se cerraron fuertemente por la agresión que recibían del cloro del agua, pero su semblante se apaciguó cuando ya no tenía fuerzas ni para fruncir el ceño. Estaba rendido a un final que desde aquel día, temió vivir.

Sintió como el agua envestía a un cuerpo más, y la agitación se oía a su lejanía. No podía abrir los ojos y su respiración se ahogó por el agua, estaba dando paso a una muerte segura. Él lo sabía, pero a pesar de querer defenderse, sus reflejos se vieron turbados con aquella memoria que guardaba en su interior, aquella pérdida que marcó su vida y con el cual se decía a sí mismo, el asesino de su propia madre.

Unas manos le sujetaron su muñeca y sentía como ejercían fuerza en su cuerpo, intentando levantarlo, luchando contra el peso de su cuerpo y de las fuerzas del agua. El golpe de otros cuerpos contra el agua y la misma sensación en la cual, lo conducían hacia la superficie, sujetándolo con fuerza para lograrlo, ocurría tras un segundo de pensar que todo se había acabado.

El suelo chocó contra su espalda delicadamente, pero no sentía el frío que provocaba, su cuerpo estaba rendido a la inconsciencia desde que cayó en el letargo del pasado que el agua le provocó.


Estaba molesta, demasiado molesta. Aún podía recordar la forma en que Soul le habló, como si la conociese de toda la vida y como si fuese lo más normal del mundo el violar a alguien y que se recupere al día siguiente. Era un idiota. No quería verlo, por lo menos hasta que se le pasase un poco más la rabia, pero no. Él tenía que aparecer al día siguiente como su nuevo pupilo de natación.

Aunque su estrategia de tratarlo con indiferencia no ayudaba en mucho y tampoco le hacía sentirse la mejor persona del mundo, el no tener demasiado contacto con él le servía y no pudo evitar disimular su alegría cuando el reloj marcó el culmen de sus clases. Solo restaba minutos para que él se alejara y ella pueda volver tranquila a su casa, pegarse una ducha, leer un buen libro y acostarse a dormir, esperando ansiosa que el lunes llegase para revelar su aceptación en la universidad.

Sonrió con disimulo. Estaba a un paso de entrar a la universidad con que soñó todos estos años.

Salió de la piscina y como era costumbre ya, comenzó a ordenar el armario de las cosas que utilizaban con los demás instructores. Mientras iba de camino hacia la estantería, se cruzó con Derek quien como siempre, estaban codeándose con sus amigotes al ver salir a las alumnas con atractivo físico. No sabía si alegrarse o tomarme por aludida de que ni siquiera la registrara, aunque ser sujeto de sus obsenos comentarios… Definitivamente, debía alegrarse.

Ignoró su presencia como siempre lo hacía y fue a hacer sus quehaceres.

Aún tenía presente la discusión que tuvo con el albino y por más que dijera que no tenía que importarle… Le importaba. Maldijo en voz baja mientras hacia su tarea. Llevaba esos pensamientos desde entonces y reflexionándolo, ¿Soul tenía razón? ¿Quizá era ella la única culpable de que le resulte inolvidable todo aquello? ¡No! Eran traumas que uno no podía evitar temer, y repeler todo lo relacionado al tema era normal. Normal…

La conmoción llegó pronto a los pocos que se encontraban bajo el techo del lugar, Maka se giró para ver qué es lo que causaba tanto alboroto y le sorprendió en darse cuenta que Soul estaba siendo atacado por los alumnos matutinos de Fred que ya se habían vuelto asiduos al local.

Jeanmith había sido derribado por Soul, y mientras este estaba entretenido con sus amigotes, se puso de pié y lo golpeó por la espalda con ambos puños unidos, debilitándolo y con un fuerte golpe dirigido al estómago, lo hizo volar hasta caer rendido entre las aguas de la zona más profunda de la piscina.

Maka ahogó un gritillo cuando golpearon a Soul por la espalda, pero cuando lo vio caer a la piscina, su voz no se resguardó en ella. Gritó con todo lo que sus pulmones podían permitirle el nombre del albino, iniciando una corrida hacia la piscina.

Lo único que se podía distinguir era el vivo color escarlata de los pantaloncillos de Soul. Maka sudó frío. Soul apenas podía zambullirse y ahora se encontraba cayendo a cinco metros de profundidad. Dirigió su mirada a Derek y su grupo, ellos satisfechos con su obra o mejor dicho, solo Derek, ya que los demás se dieron cuenta que el albino no estaba regresando a la superficie.

La ira inundó el pequeño cuerpo de Albarn y tomando a Derek del cabello, lo estironeó fuertemente hasta que casi le arrancó el cabello.

― ¡¿Qué demonios sucede contigo, escoria?! –El chico trataba de zafarse de ella pero no tenía que subestimar la fuerza de la chiquilla esa.

― ¡Aagh! ¡Suéltame, maldita zorra! ¡Él se lo buscó! –Aquello hartó más a Maka quien terminó soltándolo. Salvar a Soul era más importante.

No pensó dos veces para arrojarse al agua de punta e ir a buscar a su amigo, su corazón latía con frenesí, su sangre corría con locura. Sus ojos comenzaron a irritarse por el cloro del agua, pero no le interesó, incentivó su vista bajo la capa líquida para seguir el rastro de Soul y poder sujetarlo. Logró alcanzar su muñeca, pero ya se encontraba inconsciente al tocar el piso de la piscina, por lo que su peso le era demasiado para ella sola.

De pronto sintió como el agua se violentó al ingresar otras personas más. Eran Killik y Hero, quienes rápidamente se acercaron a ella y la ayudaron a tomar el cuerpo de su amigo, dirigiéndolo hacia la superficie.

Sus cabezas salieron al exterior y con una cara de los mil demonios, Maka miró al grupo de Derek.

― ¡Ayuden, trogloditas! –Vociferó molesta y quizá era la intensidad de su voz o la mirada que les dirigió, lo que les hizo dar un pequeño respingo al grupo de gorilas para luego ayudarlos a subir el cuerpo de Soul.

Lo tendieron sobre el suelo y Maka los espantó para que abrieran paso al oxígeno. Hero miraba atento a Maka y de cómo ella tomó el control de la situación, a pesar de no estar tranquila, ella se encargó de los siguientes procedimientos que precedían a la respiración boca a boca.

Maka se arrodillo al lado del chico y con suma delicadeza, tomó el rostro de Soul, levantando ligeramente el mentón del mismo, haciendo que las vías respiratorias se abran. Acercó su oído hacia la boca entreabierta del albino y sus ojos estaban fijos en el pecho del mayor, percibiendo si se encontraba respirando o no. Condujo entonces sus finos dedos hasta la nariz de Soul y la presionó para evitar que el aire que introdujera seguidamente, no saliera.

Tragó saliva con cierto nerviosismo. Había leído libros referentes a estos casos, se sabía de memoria los pasos, pero era la primera vez que lo aplicaba a la vida real. Tomó su rostro entre sus manos, entreabrió sus labios y cerró los ojos fuertemente, reunió todo el aire que pudo, cerrando la distancia con sus labios puestos sobre los suyos, dando inicio a la transferencia de aire.

El sentimiento de enojo que había resguardado hacia él, desapareció por completo y no le interesaba qué pensase de ella; lo único que quería, era tenerlo de vuelta.

Se separó de él para volver a tomar aire, mientras lo miraba, atenta a algún progreso. Volvió a acercar su rostro al de él. Lo único que deseaba era que él volviese a abrir los ojos, volviera a mirarla con aquellos rubíes que la encandilaban.

"…Por favor… Despierta… Soul…"

Costó un poco pero pronto, Maka vio como el pecho de Soul fue inflándose, dando a entender que su aire llegaba los pulmones del inconsciente. Siguió aplicando la técnica hasta que el agua que resguardaba en su cuerpo, comenzó a moverse y él, pegando un respingo, se precipitó para vaciarse de ella, escupiendo todo el agua que llevaba dentro.

Maka lo miraba atentamente y el oírlo toser mientras su respiración, aunque alterada, circulaba con normalidad, pudo ella también respirar. El griterío de la gente se oyó a continuación, sobresaltando a ambos. Ella se había olvidado que había personas alrededor suyo y oír sus ovaciones, le sentó un poco vergonzoso.

Soul se giró para verla con el semblante sorprendido y aún con el susto tatuado en su rostro. Ella se encogió de hombros y lo abrazó fuertemente. Soul quedó helado ante lo último pero pronto una sonrisa se formó en su rostro. Era reconfortante de sentir, después del agua fría, aquel calor corporal que ahora tenía entre sus brazos.

Ella se separó abruptamente de él con el rostro sonrojado. Había caído en cuenta de todo lo que ocurrió y de lo que estaba haciendo. Se puso de pié rápidamente y comenzó a caminar a zancadas sueltas para alejarse, dejando a un confundido Soul, quien fue avasallado por la multitud, interrogado por sus conocidos, percatándose de que estaba en mejores condiciones.

― ¡Viejo! ¡Creí que te me morías! –Dijo con alivio en su voz el afroamericano, mientras le daba palmaditas en la espalda. Seguidamente, Kim se lanzó a abrazarlo y a colgarse de su cuello, mientras lloriqueaba y se lamentaba si algo le llegase a pasar.

Maka, como si nada, continuó con su labor de hace un momento, apilando los inflables dentro del armario, intentando no darse la vuelta para ver a Soul. Tenía que recordar que seguía molesta con él, pero…

Al apilar el último que le faltaba, se llevó su mano vacía hacia su boca, acariciando con sus dedos sus labios. Ella…

"Lo bese… ¿N-No? Pero fue respiración boca a boca… Eso no se puede considerar un beso… ¿Verdad?" Se giró levemente hacia donde yacían todos y verlo nuevamente con aquella sonrisa en sus labios y esos profundos ojos rojos… "No te ilusiones, Maka" pensó con una pequeña sonrisa en su labio.


Caluroso sábado por la tarde, más exactamente las cinco y media de la tarde en Death City. ¿Qué se podía estar haciendo en eso momentos en que el cuerpo solo quería refrescarse con agua bien helada o tomar un dulce y refrescante helado? Quizá hasta pegarse una ducha y ponerse algo liviano para enfrascarse en su habitación con el aire acondicionado encendido y helando el cuarto. Habían millones de posibilidades que desearía cualquiera en esas circunstancias, pero…

― Entonces, sería como todos los años, el color blanco como tema principal de la noche. Ya que es una fiesta de gala que suele hacerse a inicios del invierno. –Decía emocionado el azabache mientras señalaba en el pequeño mapa del salón donde se haría el gran evento del Shibusen. -¡No tienes que olvidarte de que la decoración debe tener motivos del invierno! Como escarchas colgando desde el techo y el centro de mesa tiene que ser algo alusivo también.

No siempre se hacía lo que uno deseaba.

Aunque en esos momentos, Elizabeth Thompson, más conocida como Liz, lo que más deseaba era salir de ese lugar y escaparse a la isla más lejana y desertica, donde la simetría no contara ni significara nada en su diccionario, como lo era en el de su queridísimo dolor de cabeza y director actual de su universidad, que por su cantada y regalada gana, se le ocurría otorgarle a ella el "honor" de organizar la fiesta de bienvenida o la "Gala de invierno" que es la fiesta más grande que poseía el Shibusen, porque se lo juntaba con el aniversario del mismo.

No iba a negar que le gustaba organizar ese tipo de cosas, ser la encargada de la decoración y todo lo que hacía a una fiesta una realmente buena y elegante, pero… Toda diversión acababa cuando tenía que trabajar codo a codo con el perfectito Death The Kid.

Exhaló su décimo sexto bostezo desde que pisó el exuberante departamento del adulto de veinticinco años, conste que había llegado allí hace quince minutos nada más.

"Parece un niño… -pensó la chica mientras enfocaba su atención en el azabache, quien iba exponiendo sus múltiples ideas como si en verdad se tratara de un niño contándole a su madre sobre las mil y un hazañas que hizo en el día. Giró su atención hacia su hermana pequeña quien, atenta a lo que iba diciendo Kid, yacía escribiendo en una libreta. –Dos niños, mejor dicho…"

― Tenemos que hablar con la banda que siempre anima la Gala de Invierno, tenemos que guiarnos siempre por lo tradicional. ¡No te olvides de anotar eso, Patti! –Decía Kid mientras la señalaba con su lápiz.

La adolescente no decía otra palabra que no fuese risas bajas o pequeñas carcajadas a todo lo que iba diciendo Kid, él por su parte, se tranquilizaba al pensar que era su forma de afirmar, pero para personas que conocían perfectamente a Patti o sabía por lo menos lo que acostumbraba a hacer la chica con sujetos charlatanes y cuidadosos como lo era Kid, sabría que ella no prestaba ni la más fingida atención a lo que decía el muchacho.

Sonrió con pena. Se puso de pié para estirarse y desemperezarse.

― Creo que iré a tomar un poco de agua. –Dijo la chica.

― Hay jugo en la nevera. –Dijo Kid poniéndose de pié y caminando hacia la salida. –Vamos, traeré unos vasos para tomar.

Ella lo siguió y se dispusieron a caminar por los pasillos de la morada que conducían hacia los azulejos marfiles que revestían la impecable cocina, propio de Death the Kid. Él se señaló la nevera así que ella dedujo su tarea, se encaminó hacia el aparato, lo abrió y sacó una jarra llena con jugo de manzana, no cabía duda que se trataba de él. Hasta podría jurar que él mismo preparó el jugo, pelando con paciencia la fruta rojiza, hasta dejarla con su cuerpo blanco, para luego medir los 20 gr. de azúcar que le colocaba tres ocho veces a la jarra, tratando de que su alimentación poseyera en cada ingerir alimenticio, la proporción correcta para una perfecta digestión.

Rodó los ojos con solo imaginarse aquella explicación en boca del mayor. Se giró para disponer de la jarra sobre la mesada de madera, con detalles tallados en ella que le daban más elegancia a la cocina, para encontrarse con los bellísimos ojos de su acompañante, éste tendiéndole los vasos sobre una bandeja cuadrada, disponiéndolas en cada esquina de dicha platería.

Liz notó que había cuatro vasos de vidrio sobre la bandeja, la curiosidad caló en ella, ya que solo eran tres los presentes en su apartamento.

― Oye, ¿no agregaste de más un vaso, Kid? –preguntó inocentemente la Thompson a lo que él, simplemente respondió.

― El equilibrio se rompería si hubiera solo tres vasos sobre una bandeja de cuatro puntas. –Liz suspiró cansinamente al oír la explicación del chico.

No le iba a dar la deberida importancia, así que acercó la jarra para ponerla sobre la bandeja, pero fue detenida por el mayor.

― ¡No intentes romper con el equilibrio que hay en la bandeja, ¿quieres?! –Una venita comenzó a palpitar en la sien de la rubia ojiceleste, pero trataba de que su paciencia se mucho mayor, así que sin ganas de discutir, solo se recostó por la mesada, dándole la espalda.

― Oye, Kid… -Comenzó diciendo Liz, interrumpiendo el silencio que se había formando entre ambos. -¿No te parece que tenemos que hacer algo novedoso en este baile? –El chico se mantuvo en silencio, no se molestó en dirigirle mirada alguna, porque estaba atento a lo que decía. Liz continuó. –Digo… ¿No tenemos que darle una buena bienvenida al más estilo juvenil a los nuevos? Además, solo es cuestión de tiempo para que tu padre se recupere…

― Me sorprende, Liz… Dices conocerme pero ignoras mis gustos por las tradiciones del Shibusen. –Su tono de voz era el mismo con que se dirigía a ella últimamente, uno muy gélido para el gusto de la Thompson. –Los detalles que se tomaron en cuenta desde los inicios de la creación del baile, se seguirán optando. Eso es lo que hace vigente a una tradición, por si no lo sabías.

Un fuerte golpe se acentuó en el mismo segundo en que él dejó de hablar. Liz había golpeado la mesa de madera con su puño cerrado, haciendo que el ruido se instalase por cada rincón del espacioso apartamento. La chica aún seguía dándole la espalda al chico, pero sabía que él tenía clavada su mirada sorprendida en ella. Con los dientes presionando unos contra otros provocando que su mandíbula se tensara, se giró abruptamente hacia él con los ojos encendidos, mostrando la furia que su paciencia ya no pudo resguardar.

― ¡¿Qué demonios sucede contigo, Kid?! –Explotó ella sin la más mínima delicadeza en su tono de voz, no le interesaba que Patti los escuchase, ella tenía que descargarse con él.

― Golpeas mi mesa con todas tus fuerzas y me preguntas ¿qué sucede conmigo? Creo que esa debería de ser mi línea, ¿no te parece? –Decía con calma el muchacho, volviendo su atención a la medición de los vasos dispuestos en cada esquina de la bandeja, distanciando entre sí de manera paralela y equilibrada.

― ¡No te vengas a hacer el inocente conmigo, Death The Kid! –Liz estaba perdiendo la poca paciencia que quedaba en ella, si es que aún se podía decir que contaba con algo; se alejó de donde yacía recostada y tomando a Kid por el cuello de su camisa, lo acercó a ella de manera intimidante, aunque juzgando el semblante pasivo del otro, no estaba dando el resultado deseado por la Thompson, cabreándola aún más. -¡Desde hace unos días te has estado comportando así conmigo! ¡No te hagas que no sabes nada, Kid! ¡Dí lo que tengas que decir de una vez por todas, porque no soportaré un minuto más de tus mal tratos hacia mí!

Kid la oía en silencio pero lo último le hizo esbozar una sonrisa sarcástica en su rostro y desviar la mirada hacia otro punto, mientras su sonrisa acrecentaba el nerviosismo de Liz, esta frunciendo cada vez más su ceño.

― ¿Quieres que te diga que me sucede? –Preguntó él cruzando sus dorados ojos con los celestes de ella. Así que tomó las muñecas de Liz y las apretó ligeramente en los puntos ciegos, que provocó en Liz unos fuertes dolores a tal punto de soltarlo. –Estoy harto de todos tus jueguitos, Liz… Eso sucede…

Siguió sujetando a Liz por las muñecas y sus aires prepotentes fueron descendiendo como cual globo aerostático perforado, cuando él empezó a avanzar mientras la hacía retroceder hasta que su espalda chocó contra el lavabo de la cocina. Se vio vilmente acorralada por Kid, ella por su parte miraba a su alrededor, buscando una salida propicia para alejarlo de ella, no soportaba su cercanía, lo aborrecía. El azabache fue mucho más listo y cubrió todo punto ciego, incluso introdujo su pierna derecha entre las de la rubia, para evitar cualquier golpe bajo y que esta lograra escapar. Sin duda la tenía donde más la quería. Sonrió satisfecho al verla totalmente deshecha de aquella bravura que era propio en ella.

― ¿J-Jueguitos? –Preguntó ella, tratando de sonar tranquila pero su tartamudeo le falló el plan, mostrándose totalmente bajo el dominio del mayor.

― Así es. Estoy hablando de que has estado jugando a ser la "mole" que te atribuyeron por el miedo que causabas, que pretendías ser lo suficientemente madura como para resolver todo problema por mano propia, tus intentos baratos de hacer parecer que nada sucede, cuando tú y yo sabemos que no es así… -Liz abrió los ojos grandemente ante lo último, Kid pudo leer su sorpresa y sonrió de manera autosuficiente, mirándola altaneramente mientras se acercaba a ella lentamente.

Dejó de posesionarse sobre las muñecas de Liz para así aventurarse a su delineada cintura, sabía perfectamente los puntos débiles de la rubia y las manos de la misma no serían impedimento alguno para él. Aproximó sus labios al cuello de la menor y con un simple susurro, sintió como la rubia se tensaba bajo suyo. Ella odiaba que le susurrase cosas al oído o que soplasen o susurrasen en el cuello; pero cuando se trataba de él, ella no podía hacer más que tensar músculos y fruncir su entreceño. Él lo sabía y disfrutaba hacerlo.

― B-Basta… -Susurró ella débilmente, mientras trataba de alejarse pero sin emplear el más mínimo esfuerzo.

Levantó su mirada para dirigirla hacia el de ella, cruzando sus miradas como si no existiese el tiempo ni hubiese un final para ello. Él acercó su rostro al de ella y con cada centímetro perdido entre ambos, ella fue cerrando los ojos y entreabriendo los labios, deseosa de volver a probar aquellos finos y húmedos labios que hacía tiempo no saboreaba.

― Hmp… -Su bufido entre una sonrisa altanera fueron suficiente prueba para que ella se diera cuenta que no iba a ocurrir nada de lo que deseaba. –A esto me refería con "tus apariencias baratas", Liz… -Sin otra cosa más que aportar, se alejó de ella, cargando consigo la bandeja con los vasos y la jarra, dirigiéndose al estudio donde yacía Patti.

En cuanto a Liz, aún mantenía el rostro sonrojado y la respiración un tanto agitada, sus ojos yacían abiertos como platos sin comprender lo que acabó de suceder, solo veía la ancha espalda de Kid alejarse en un compas tranquilo que llevaban sus caderas ligeramente. Se dejó caer hasta que su trasero tocó el suelo y hundió su rostro en sus rodillas. ¡Era tremendamente débil!

"Maldición… ¡Te odio, Kid!" se decía mentalmente. En eso, se puso a pensar en el cargo de vergüenza que ahora llevaba por obra del aludido, no podía dejarlo, pero… "Cada vez que intento ser firme ante él… Ocurre esta clase de encuentros… No me sorprendería que uno de estos días terminemos en la cama… ¡Liz, por el amor de Dios, DEJA DE PENSAR EN ESO!" Negó frenéticamente con la cabeza para ponerse de pié e ir hacia los dos que se encontraban en el estudio de Kid.

Cruzó el umbral con la poca decencia que le sobraba en el cuerpo para enfrentar al mayor, pero la voz del mismo hablando por su celular, le hizo tragar sus palabras y hacer que explotasen dentro suyo. Buscó la mirada de Patti, pero ella estaba empecinada en tomar el jugo de manzana que había hecho Kid.

―…¡¿Qué?! –Dijo de repente Kid, alarmando a las hermanas Thompson. -¡¿Estás seguro…?! S-Stein… ¡¿E-Estás completamente seguro?! –Preguntó alterado el azabache. Liz, al oír le nombre del médico de cabecera del director del Shibusen, comenzó a temer por el bienestar del mismo. –Bien… Iré para allá. –Colgó el teléfono y la ira que había acumulado hacia el heredero, se hizo cero en la rubia. Kid las miró pero posesionó su mirada en Liz para luego decir. –Mi padre… -Suspiró con una pequeña sonrisa. –Ha despertado.


Se abrió la puerta del ascensor y retomó sus pasos fuera de él, camino hacia su departamento. Estaba cansada y tenía el alma por los suelos, fue un día demasiado movido, más de lo que acostumbraba desde que empezó a trabajar para Hero en la natación. Aunque ya no sintiese muy fuerte, aún tenía el shock de ver caer a Soul en el agua con el temor a que le sucediese algo, ya que él había empezado recientemente sus clases de natación y que fuese a su suerte hacia las profundidades de la piscina, no estaba en los planes de ninguna persona, y más si esta tenía cierto miedo al agua. Tenía que admitirlo, había visto cuán difícil le resultaba el solo zambullirse, se notaba que tenía un rechazo hacia el agua, pero… Aún sabiendo eso, ¿por qué lo hacía?

Suspiró hondamente cuando ya se encontraba frente a su puerta. Metió su mano en su bolsón para sacar la llave de su cuarto, pero antes de que pudiera sacarla, su padre ya había abierto la puerta con ímpetu. Maka pegó un respingo ante la aparición de su padre, y se podía notar que él estaba aún más acelerado que ella, su aspecto le delataba. Tenía su camisa fuera del pantalón, el saco a medio poner y un zapato puesto mientras que el otro cayó por el camino.

― Papá, ¿qué—

― ¡Maka, tenemos que salir rumbo al hospital! –la joven quien creía que se trataba de alguna exageración propia de su padre, no le prestaba tanta atención, pero cuando hizo mención del hospital y viéndolo en aquellas fachas: pasaba algo grande.

Su padre no le dio tiempo a reaccionar, fue a buscar el zapato que se quedó por el camino para así estironearla para salir en dirección al ascensor.

― ¿Sucedió algo con Shinigami? –Preguntó Maka mientras trataba de seguirle el ritmo a su progenitor. Éste la miró con una sonrisa y cuando entraron a la cabina, echó un suspiro mientras se arreglaba el cabello y posteriormente su saco.

― Ha despertado. –Finalizó una vez que se arregló el cuello de su camisa.

Maka parpadeó un par de veces sorprendida, quizá aún procesando la información que había recibido. Seguidamente, el rostro de la chica cambió a un semblante sorprendido y un gritillo de sorpresa emanó de su garganta.

― ¡¿EH?! ¡¿Lo dices en serio?!

― Sí, Stein acaba de llamarme a mi celular… Acaba de volver del trabajo y me di una ducha, cuando sonó mi teléfono… No pensaba en atender, pero se veía que era insistente su llamada…

― Pero si sigues teniendo ese tono de llamada tan irritante… -Comentó ella rodando los ojos.

― ¡Ey, no te metas con Miku Hatsune! Tch… Estoy jóvenes de ahora…–Le reprochó molesto el pelirrojo, recibiendo por parte de la menor una negación de cabeza mientras miraba el techo. Se aclaró la voz para continuar. –En fin… Hoy acaba de despertar gracias a las nuevas técnicas médicas que se le aplicaron. –Comentó con una mirada un tanto preocupada. "Si no fuese por Medusa, puede que no pudieras contarlo, Shinigami… Pero, me preocupa mucho más esa mujer… ¿Por qué lo ayuda si tanto aborrece a Shinigami? Hablando de eso… Ella continúa creyendo que Shinigami fue el causante de su desgracia… ¿No? Entonces… ¿Por qué lo está ayudando? Tch… Stein es el único quien puede deducir con exactitud lo que podría estar pensando Medusa…"

― Papá… -Llamó la menor ya al otro lado del ascensor. Spirit, quien deambulaba entre sus pensamientos y suposiciones al respecto, había perdido la noción de que aún se encontraba en el ascensor y que este ya llegó a su parada. –Si no te apuras, el ascensor—

Tarde.

Las puertas del ascensor se cerraron y Spirit volvió a subir hasta su piso, con la vergüenza tatuada en su hija cuando el mayor comenzó a gritar dentro de la cabina, como si fuese alguna película de 'destino final'. Maka tan solo, prefirió continuar la marcha y fingir que no conocía y menos, que no poseía ninguna relación sanguínea con el… Zopenco que yacía gritando como niña dentro del elevador.


― ¡Shinigami!

El alarido que inundó el hospital provenía de una pequeña figura, cuya velocidad dejaba que el polvo subiese hasta el techo del lugar. Las personas se corrían cundo la veían venir, temiendo ser arrollados por la pequeña maratonista, aunque su ímpetu no se trataba de cualquier cosa.

La habitación 666 se había transformado en sala de espera, pues la concurrencia era más que notoria.

Desde que Stein había comunicado a los allegados del paciente su mejoría y estabilidad de salud, no dejaban de llamar o presentarse allí para verlo al fin. Luego de todo ese tiempo, ya se habían hecho ideas negativas sobre el viejo, pero ahora, todo parecía ser solo una triste y pasajera pesadilla.

Patti se lanzó sobre el mayor para abrazarlo fuertemente, mientras ahogaba su llanto en su pecho. Liz y Kid habían perdido el ritmo de la menor, pero en cuanto llegaron, pudieron exhalar más tranquilos. Ver aquella imagen era reconfortante para cualquiera.

― ¡Patti! Vaya, mira que recibirme así con esas lágrimas… -El hombre acariciaba tiernamente la cabeza de la pequeña rubia, mientras sonreía feliz de volver a verla. –Ya, ya… Mírame, ¡si estoy más joven que tú!

La chica echó a reír tratando de ocultar sus lágrimas, enterneciendo al mayor, quien la atrajo hacia sí para abrazarla fuertemente. Liz desvió la mirada secándose sus lágrimas, no le gustaba mostrarse así en un momento tan importante como lo era aquel.

― ¡Bueno, bueno, Patti! –Vociferaba Liz. -¡No le arrugues más al viejete este! –En la sala se oyeron carcajadas por el comentario.

― ¡No te burles, qué no falta mucho para que termines como yo! –Se quejaba Shinigami.

La chica no continuó con la discusión ya que estaba al borde de las lágrimas. Se aproximó hasta el mayor y se abrazó a él, como una hija lo hace con su padre luego de no verlo después de mucho. Escondió su rostro en el hombro del mayor y éste sentía las húmedas lágrimas de la aludida en él. Con sus manos, acariciaba su espalda y su cabeza, manteniéndose en silencio y con una sonrisa en su rostro.

― C-Creí… Qué no volvería… Q-Qué no volvería a abrazarlo… -Decía entre sollozos.

― Por un momento, también creí lo mismo, Liz. –Susurró a su oído, tratando de tranquilizarla. –Pero mira… ¡Lo estamos haciendo!

La chica rió un poco para alejarse de él. Se giró para mirar a Kid, este se encontraba mirándola con una pequeña sonrisa en el rostro, recostado por la pared con los brazos cruzados. La chica se sonrojó un poco.

― Qué pena… El primero quien debería de haber venido a saltar por Shinigami tendría que ser Kid… -Decía apartándose del mayor, pero éste le sujetó de la mano para llamar su atención. -¿Shinigami?

― Me faltó decirte algo más… -La llamó y ésta se acercó, para que el mayor pudiese susurrarle al oído. –No te alejes del lado de Kid… Él te necesita ahora más que nunca…

Liz se alejó lentamente del lado del mayor, con una mirada asombrada y sin comprender mucho a lo que se refería este con lo que acabó de decirle. Sintió seguidamente, la gran mano de Kid sobre su espalda, ésta se giró para encontrarse con su rostro y se apartó de él, comprendiendo la intención del mismo.

― En verdad, no creí volver a verte sonreír así, papá… -Se sinceró el mayor tomando las manos de este. –Desde que fundaste la universidad, creí que tu trabajo sería sencillo… Estar sentado todo el tiempo en un sillón comodísimo y dictar órdenes, mientras vigilas que todo esté en órden… Pero ahora probé lo que es vivir en tus zapatos ni un mes… Vaya… Solo rogaba por tenerte de vuelta…

― ¡No digas eso, qué ya pensaba en jubilarme y tirarte a ti la responsabilidad! –Kid quedó con ojos cuadrados al oírle decir esto.

― N-No estás hablando en serio, ¿verdad? –Tartamudeó un poco temeroso.

― ¡Eres mi primogénito y unignénito, ¿crees que el Shibusen pueda dirigirse sin un Shinigami allí?! –Kid suspiró cansinamente para luego abrazar fuertemente a su padre. Éste quedó asombrado por las acciones del chico.

― En verdad temía no volver a escucharte, papá…

El hombre se mostraba confundido y asombrado. ¿Cómo no estarlo? Si su hijo no era precisamente la personficiación de las demostraciones de cariño, era una persona muy calculadora, un tanto fría y reservado. Un carácter semejante al de su madre, pero le reconfortaba el descubrir que no era del todo cierto. Shinigami correspondió al abrazo de su hijo con mucha alegría.

El calmado ambiente se vio disuelto en un segundo, cuando la puerta de la habitación se abrió estrepitosamente dejando ver a un médico exhausto y frustrado, más que nada.

― ¡No se puede ingesar más de dos personas a esta sala! ¡Salgan! –Y sin más, fueron echados de la habitación sin gracia alguna.

No se le podía culpar. Uno de los pacientes que le sacó canas verdes al hospital fue ese hombre bonachón y de más de sesenta años, ya que su recuperación no debería de ser interrumpida por ninguna fuerte emoción, conociendo el motivo que lo trajo a ese hospital.

En cuanto Liz, Patty y Kid salieron de la habitación del mayor de los Shinigamis, vieron llegar a Spirit junto con su hija y prima de las rubias Thompsons.

― ¡Kid, ¿se puede pasar?! –Preguntó eufórico Spirit con una gran sonrisa en el rostro. El menor, regocijado por todo lo que ocurría, asintió con una sonrisa en el rostro, haciendo que los recién llegados, avancen a paso acelerado.

Mientras que los tres se ubicaron en la sala de espera de aquel piso. No había mucha gente por esos pasillos, haciendo más tranquila su estadía. Ninguno de los tres pensaban marcharse sin antes despedirse de Shinigami. Se situaron en los sofás del lugar. Patti no esperó a lanzarse sobre uno de ellos, haciendo muy literal la frase "siéntense como en su casa", mientras que Liz se sentó junto a ella. Kid, a su vez, tomó asiento en el sofá frente al de ellas, recostando su cabeza por el respaldo del mismo.

― Ey, hermana… -Llamó la menor de las Thompson. –Quiero hacer pis.

― ¿Y crees que tengo el poder sobre tu vejiga, Patti? –Respondió con indiferencia la mayor. –Allá está el baño.

Por la respuesta, Patti se molestó y temrinó por sacarle la lengua, para luego ponerse de pié y echar a correr hacia los sanitarios femeninos. Mientras entre los dos restantes, se ubicó el silencio que quizá pueda ser calificado como un tanto incómodo. Todo si hace un momento, no hubiese acontecido semejante suceso entre ambos.

Al recordarlo, Liz no pudo hacer otra cosa que no sea sonrojarse. Cómo lo odiaba en esos momentos. Apretó los puños fuertemente mientras se mordía el labio inferior, tratando de no levantar la vista y mirarlo, porque en esos momentos, una simple mirada suya, un simple contacto de miradas o roce de pieles…

― Liz… -Su voz le hizo pegar un respingo y abrir los ojos para mirarlo inconscientemente, encontrándose con aquellos orbes dorados y profundos. Tragó saliva con cierta dificultad.

― ¿Q-Qué quieres? –Preguntó tratando de no sonar ansiosa, pero su tartamudeo mando al diablo todo intento.

― No es de mi incumbencia, pero… Antes de salir de mi departamento, te contactaron. Tengo entendido que era la casera donde vives, ¿no? –Liz hizo memoria y cayó en tal suceso. –Su llamada te incomodó, creo.

― Ah… -Desvió la mirada hacia otro punto, acomodándose en el sofá. –Sí, en parte…

― ¿Por qué? ¿Se trata de algo malo?

Liz abrió los ojos de par en par y lo miró confundida. ¿Se estaba preocupando por ella? Nah, de seguro solo estaba curioso por el tema… Aunque recordando la llamada de la mujer, quizá sí demostró su incomodidad como para que él se diese cuenta de tal hecho.

― No es algo malo, solo… -Hizo una pausa. Ni siquiera ella sabía como calificar lo que su casera le había informado. –Recibí una carta… -Tragó saliva. –De mi madre.

El silencio se instaló entre ambos. Kid era consciente de la mala relación que conllevaba la mayor de las Thompson con su progenitora, explicando así el por qué ella no quiere hablar de la misma o el por qué se encontraba viviendo solo con su hermana menor. Muchas cosas oculta Liz que Kid es consciente de no saber, cosas que ella prefiere afrontar sola y él como buen caballero, no la presiona ni nada, solo yace allí junto a ella para cuando lo necesite.

― Te acercaré a tu casa luego que nos despidamos de mi padre, ¿de acuerdo? –No era ninguna pregunta, él planeaba hacerlo y no esperaba ningún desacuerdo por parte de ella.

Liz sonrió levemente cabizbaja. Siempre hacía eso. Siempre que no podía avanzar más porque sabía que no lograría nada con indagar en los asuntos de la Thompson, él le hacía saber de alguna u otra manera, ya sea por las buenas o por las malas, que él estaba allí para ella. Solo para ella y la pequeña Patti.

Ambos se miraron por un momento, en silencio. No había mucho que decir y si decían algo, no serviría de nada. Optaban siempre por el silencio. El silencio de labios pero la conversación que mantenían por medio de sus miradas les era más que suficiente. Pero ese momento, ella quería decir algo, quería hacerle saber cuánto necesitaba de él, cuan alivio le transmitía el tenerlo cerca y de lo débil que se encontraba en esos momentos. Quería desnudar completamente su alma ante él, porque no había otra persona con quien ella pudiese sentir aquella necesidad. Era obvio que su resonancia de almas era altísima, ambas iban a un mismo ritmo, ambas se entendían y comprendían… Ambas se amaban.

Abrió los ojos de par en par cuando lo vio acercarse rápidamente y su distancia se vio reducida a la nada, reducida al roce de labios que compartieron en ese microsegundo. Asustada y sorprendida, pero con una inmensa alegría, cerró los ojos y entreabrió los labios para sentir mejor aquellos labios del cual era prisionera; hacía mucho que no los saboreaba y no tenía idea de cuánto necesitaba de ellos.

El beso fue el más profundo que alguna vez pudo tener, pero no por la intensidad, sino por todo lo que transmitieron a través de él. Para ambos, aquel beso significó el reencuentro de sus almas que estaban sedientas una de la otra, así que les pareció tan corto el lapso que les llevó, pero también sabían que no podían dejarse llevar y menos en ese lugar. Se separaron, Kid con sus manos acariciando el rostro de la muchacha, mientras su pulgar recorría el contorno de sus labios. Liz, por su parte, solo podía sonreír como cual quinceañera ante su primer beso, idiotizada por la sensación que le producía.

― Kid, y-yo…

― Sabía que ibas a decir alguna tontería, por eso no quería desperdiciar la única oportunidad que tenía para hacerlo. –La chica se sonrojó por el comentario. Tan bien la conocía, sabía que empezaría a hablar sobre lo que ocurrió en el departamento del muchacho antes de recibir la llamada de Stein.

― Idiota… -Murmuró con una pequeña sonrisa en los labios. Ambos se morían por repetir aquel beso, pero si lo hacían, ¿quién sabe lo que ocurriría?

Gracias a Dios, Patti llegó hasta ellos y con un semblante de confusión los miró.

La pareja se sonrojó y se separaron rápidamente. Kid se aclaró la garganta para reincorporarse y arreglarse su remera negra, mientras que Liz solo podía desviar su mirada en el suelo y arreglarse algunos mechones locos en su dorada cabellera.

― E-Esto… ¿No se te apetece café, Kid? –Preguntó Liz.

― S-Si, iré a traer un poco. –Sin más marchó inquietantemente hacia la primera máquina de café que encontraría en la cafetería del hospital.

Liz se acomodó en el sofá con incomodidad, mientras su hermana se reía por lo bajo. Ella, por más que parecía ser solo una niña, sabía perfectamente lo que estaba sucediendo. Además, ella era consciente que tarde o temprano, esos dos volverían a tener algo. Estaban hecho el uno para el otro.


Abrió el grifo del baño y el agua cayó sin más, no pasó mucho tiempo para que el vapor desprendiera del agua tibia e inundara el pequeño baño de su departamento. Se deshizo de toda su ropa y entró bajo la potencia del agua tibia quien lo recibía. La temperatura era ideal para calmar los nervios, tranquilizar sus pensamientos y relajar sus músculos tensos. Aún tenía en la garganta el nudo que se le formó cuando cayó al agua de la piscina y todos sus recuerdos traumáticos de una infame infancia resurgieron de las cenizas.

Estiró sus brazos para apoyarlos por la pared frente suyo. El agua iba humedeciendo cada rincón de su cuerpo y cabello.

Entre toda la confusión que le ocasionó aquel accidente, recordó el rostro que le devolvió un poco de paz y para qué negar que la vida. Si no fuese por ella, ¿quién sabe lo que le hubiese sucedido? Y a pesar de ello, él no tuvo la delicadeza de tratarla bien la noche anterior, tuvo que ser como siempre era, un bastardo que no piensa antes de hablar.

Se mordió el labio inferior con rabia al recordar el rostro de la chica cuando le gritó tras haberle dicho todas esas estupideces. Era un idiota y lo sabía. Pasó sus manos por su rostro mientras el agua le caía encima, limpiándose así la cara y haciendo que penetrara mejor el agua entre sus hebras blancas.

"Debo de disculparme con ella…" Pensó. Era cierto. Fue un insensible y debía de decirle cuanto lo sentía. Además, no cualquiera salía en rescate de la persona que la trató sin tacto alguno al hablarle de algo que él… Seamos sinceros, no sabía nada sobre Maka, no sabía por qué actuaba así, solo tenía la certeza de que se trataba de una persona que le hizo daño en un tiempo atrás. ¿Tan mal habrá pasado? Pues tomándose a sí mismo como ejemplo, él quedó traumado con la muerte de su madre, hasta ahora sigue diciéndose que fue el culpable de que ella haya muerto. Si, hasta ahora.

Cerró el grifo y el agua tan solo chorreaba de él, de su humedecido cabello y de su cuerpo en sí, recorriéndolo por completo, pero él no se inmutaba. Quedó pensativo, trasportado por sus recuerdos, reviviendo en su memoria algo que creía haberlo superado. Sí, casi toda su adolescencia se la pasó yendo y viniendo de psicólogos y terapias, fue larga su recuperación tras la muerte de su madre, dejó de comer y dormir por meses, parecía una persona completamente distinta a lo que era anteriormente. Su miedo se materializó en el agua, no podía poder estar mucho tiempo bajo la ducha, zambullirse en una piscina o siquiera ver el mar… Quedó marcado de por vida.

Tomó su toalla y secó el cuerpo, y terminado eso, se la lió por su cintura para salir hacia su habitación. Eligió de entre sus playeras una blanca de mangas tres cuarto, y unos shorts holgados hasta la rodilla de color azul con detalles en blanco. Se recostó en su cama y se puso los auriculares, tomando así su celular y buscar alguna música que le relajara.

Siempre que quería relajarse optaba por la voz femenina, una balada o un buen jazz contemporáneo que le relajase los sentidos y le trasportara lejos de la realidad. Bajaba el cursor por cada canción y al hallar lo que buscaba, apretó 'play'. Los delicados arpegios en el piano llenaron su audición a través de sus audífonos y al compás de los mismos, sus dedos se movían inconscientemente, como si tuviese enfrente suyo un piano con el cual podía desahogar su pena, con aquella voz tan única como la de Adele con el estilo que a él enamoraba, cerró los ojos y lentamente fue cayendo rendido a los brazos de Morfeo, perdiéndose en la delicadeza de la música y en su cansancio, cayó completamente dormido.


Caminaba a paso lento y elegante, moviendo seductoramente sus caderas a cada paso que daba, dejándose manosear por los ojos de sus expectadores. Su mirada yacía seria, no mostraba emoción alguna a través de sus, anteriormente, vivos ojos; parecía ser solamente una muñeca o un autómata, cuyo movimiento se reduce a los pasos básicos de toda persona.

Con su figura quedó complacido su futuro 'dueño', así que no se tardaron mucho en llevarlos a uno de los más lujosos cuartos que poseía aquel nido de ratas. Ya había pasado una semana allí, pero para ella, le resultaba ser una eternidad donde el tiempo no corría. Llegaron hasta la mencionada habitación y el hombre se deshizo de su saco para así, dedicarse enteramente en llenarle su cuello de besos melosos y húmedos que le desagradaban por completo, pero que no podía hacer más que callar y fingir que le resultaba todo lo contrario.

Terminó siendo arrojada en la cama para luego, ser apresada por el cuerpo de su amante de turno. El hombre se excitaba muy rápido y eso le convenía a ella, mientras menos tardarse en llegar al orgasmo, ella podía ir a limpiarse y a enserrarse en su habitación, hasta que llegue otro hombre y quiera hacerla suya.

Qué triste.

.

«― ¿Enserio te gusta estar aquí?…»

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La chica abrió los ojos grandemente con sorpresa de oír en sus recuerdos la voz de Soul. Miró a su alrededor pero cayó en cuenta que se trataba de sus propios recuerdos, nadie más los oía.

Blair negó internamente, no tenía que estar recordándolo en esos momentos porque sino, su tristeza le impediría trabajar.

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«― Dices que vives bien gracias a esto… Pero no te veo feliz… ¿En verdad quieres seguir con esto?»

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"Basta… No debo de estar pensando estas cosas…" Se decía a sí misma, tratando de que sus pensamientos no tomaran posesión de ella.

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«― Dime, Blair… ¿Quieres hacer esto el resto de tu vida…?»

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― N-No… -Se respondió en voz alta, llamando la atención de su acompañante, quien le miró con confusión.

― ¿Dijiste algo…?

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«Me había sorprendido que en esa ocasión me tocase complacer a un niño… Porque, enserio, era un niño. Ni pasaba los 18 años de seguro. ¿Qué pensaban los niños de ahora? Pervertidos, todos. Guié al menor hasta la habitación que solía usar con todos mis clientes y al girarme para ver al muchachito ese, lo vi completamente sonrojado y pegado a la pared, como cual bicho.

Sonreí divertida para así estironearlo y hacerle perder el miedo, después de todo, el placer que le brinde al niño este dependía que me pagasen bien. Para sorpresa mía, el muchacho era muy conservador a pesar de su aspecto de chico maduro, se volvió un manojo de nervios cuando entró al burdel. Quizá sea su primera vez. ¡Qué encantador! Le gustaba jugar con los virgencitos, eran bastantes inocentes.

Vamos, haré todo lo que quieras… -le susurré mientras lo apretaba contra mis grandes pechos, pero este se liberó de mí y me miró despóticamente, como si no hubiese venido aquí por cuenta propia.

¡No quiero hacer nada con nadie estando aquí! –Me gritó molesto. –Es detestable esto… -Hizo una pausa. –No elegí venir aquí, perdí una apuesta y no pienso cumplir nada…

¿Una apuesta? –Me reí de él y este se sonrojó aún más. –Dime, niño… ¿Qué clase de chico no disfrutaría hacer el amor con este cuerpo?

¡Yo! Escucha… No me importa el por qué estés trabajando aquí, pero no te culpo que solo conozcas tipos que quieren sexo, exactamente, sexo… Lo que hacen aquí no es 'amor', maldita sea… -La forma en que hablaba el chico me sorprendió, en verdad había perdido una apuesta ya que venía obligado.

¿Cómo te llamas?

Soul Eater Evans… Soy un tipo cool que no le gusta tomar a alguna mujer mientras hay dinero de por medio… -Eché una carcajada más haciendo que éste se cabreara más. - ¡¿En serio te gusta estar siendo manoseada al dos por tres por hombres que no sienten nada por ti?! –Mi sorpresa se tatuó en mi rostro al oírlo decir aquello. Es que nadie viene junto a una prostituta a preguntarle cómo se encuentra, qué siente cuando tienen intimidad, ni siquiera saben su nombre. ¡Cuántos hombres han gritado nombres de terceras!

Pues no es de lo más gratificante pero…

Respóndeme algo… ¿Enserio te gusta estar aquí?… -Mi sorpresa no dejaba de salir con cada cosa que decía el chico. ¿Quién demonios era este tipo?

Qué preguntas más estúpidas haces, niño…

Soul. Dime por mi nombre… -Hizo una pausa. -¿Cómo te llamas tú?

¿Por qué…? ¡Ah, eres hartante! Si no quieres tener sexo conmigo, será mejor que—

Dime tu nombre, solo quiero saber eso.

Blair, me llamó Blair. ¿De acuerdo? –Comenzaba a molestarme, pero realmente me incomodaba porque nunca nadie se detuvo a charlar conmigo ni a preguntarme nada. Todo se reducía al sexo en su más vil esencia. –Y respondiendo a tu pregunta… No es que me guste, pero vivo bien gracias a esto.

El chico me miró con… ¿Pena?

Dices que vives bien gracias a esto… Pero no te veo feliz… ¿En verdad quieres seguir con esto?

¡Desde cuando un trabajo hace feliz a alguien?

Yo amo mi trabajo, ¿sabes? Soy camarero en una cafetería… -Lo miraba atenta, todo lo que decía, lo decía con tanta seguridad, con tanta madurez a pesar de ser un ingenuo, hacía ver a la vida del color que no era. –Dime, Blair… ¿Quieres hacer esto el resto de tu vida…?

Callé por un largo tiempo, no sabía que responder porque nunca antes me lo había preguntado. Hacía las cosas que me imponían sin protestar, sin saber qué tenía otras opciones. ¿En verdad puedo hacerlo? ¿Puedo vivir de otra cosa que no sea esto? Este chico es muy ingenuo y odio a la gente así… Pero, quiero creerle, quiero decir que tengo control sobre mi vida… Quiero… Quiero ser libre.

Si no deseas estar aquí, Blair… -Me sonrió tan amablemente que terminé sonrojándome como cual colegiala. –Te ayudaré a escapar de aquí… No tienes por qué seguir viviendo aquí. Yo sé que no lo quieres hacer más.

" 'Te ayudaré… Estaré allí… No te preocupes…' Todas esas frases las oí de él y me tranquilizaron más que cualquier otra cosa, solo él podía llegar a tocar mi interior sin siquiera rozar piel conmigo. Quiero que siempre me diga que todo estará bien…" Pensaba mientras sus ojos se humedecían rápidamente.

― Cariño… ¿Sucede algo? –Preguntó su amante a lo que ella gritó fuertemente.

― ¡No, aléjate, cerdo asqueroso! –Y así lo derribó lejos de ella, corriendo hacia la salida, salió por la puerta y al cabo de su corrida, una gran sonrisa se formó en su rostro. Nunca antes se había sentido de lo más libre, la adrenalina corría por sus venas.

El hombre quien estaba con ella hace un momento, empezó a hacer un escándalo, interrumpiendo a muchos y sorprendiendo a todo el lugar, alterando los ánimos de la mayoría. Las personas salían de sus habitaciones para ver qué es lo que ocurría que traía muy enérgica la noche, pudiendo ver a una de las chicas asiduas del lugar, correr como si de su vida dependiera ello; pero en realidad, ella recuperaría su vida al cruzar el umbral que daba con el exterior de aquella madriguera.

El alboroto llegó a oídos de Giriko quien al reconocer a la chica quien inició el escándalo, la sangre le hirvió por completo, porque sabía perfectamente las intenciones de la mocosa. No permitiría que saliese y lo abandonara, entonces llamó a sus guardias para que la atraparan.

― ¡Guardias, salgan y atrapen a esa puta! –Los golizas se amontonaron tras las espaldas de Giriko. -¡¿Qué esperan, una invitación?! ¡Vayan, maldita sea, qué no escape! –Y así lo hicieron.

Blair, por su parte, ya era consciente de que estaba siendo perseguida por casi toda la seguridad del burdel, así que aumentó la velocidad de sus piernas y ya veía cercana la salida, su sonrisa era tal que ya podía saborear el sabor de sentirse libre nuevamente. Pero algo falló…

Uno de los tipos se lanzó sobre ella, haciéndole caer al suelo y lastimarse el labio, el cual terminó sangrando. Ella trataba de librarse pero el hombre la sujetaba fuertemente de los brazos contra el suelo, acercando su rostro a su oído y diciéndole que nunca saldría de allí. Miraba con tristeza y desesperación la salida, ¿volvería a caer en el mismo pozo sin fondo? La imagen de Soul volvió a su mente y recordó las palabras de Maka.

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« Creo que… Creo que lo mismo pasa contigo, Blair… Ahora. Hay algo, una razón muy fuerte que te está obligando a dejar lo que te gusta y a los que amas, solo por conseguir algo que, quizá haga feliz a otros, pero… Lo conseguirías a costa del cariño de aquellos que te ofrecieron su amistad incondicional… -Hizo una pausa para mirar el cielo. –Puede que parezca haber una sola salida, pero siempre habrán más.»

.

Una ira la embargó, no iba a estar más tiempo en ese lugar. Ella ya lo decidió. Sí tenía otra opción, y era el huir de allí. Sacó fuerzas de donde no tenía para cabecear al hombre quien le sujetaba de atrás, la intensidad fue tal, que le había roto la nariz a este, confundido y adolorido la soltó para tratar de detener la hemorragia, entonces ella usando la rabia que tenía dentro lo empujó para volver a ponerse de pié. Con la caída de hace un momento, sus rodillas se habían raspado contra el azulejo del suelo y estas le ardían, dificultándole correr como lo hizo hace rato, pero no importaba. Si tenía que salir de ahí lisiada, lo haría. Ella iba a ser libre.

Empezó a correr pero los demás guardias ya la habían rodeado. No le importaba, se lanzó al suelo para escabullirse entre las piernas de los mismos, pero uno de ellos le sujetó el tobillo; sin embargo como se suele decir, 'nunca le sujetes la cola a un gato mojado', así mismo fue con ella, quien le rasguñó el rostro al enorme simio, prohibiéndole vista. Se volvió a poner de pié, tan solo estaba a pequeños pasos de la salida, su sonrisa se acentuó y cuando iba a poner una mano sobre el pomo de la puerta, ésta se abre dejando ver una figura entrante que dejó boquiabierta a la muchacha.

― S-Soul… -Profirió ante la imagen que tenía enfrente. Cabello blanco, ojos rojos, pero no era él.

El hombre quien acaba de entrar, se sorprendió de tener una muchacha a punto de chocar, pero aún más le sorprendió al leer sus labios aquel nombre. Todo sucedió tan rápido que ninguno de los dos pudo pensar con claridad, ya que de atrás le habían arrimado un pañuelo al rostro de la joven, sedándola por completo.

Ella fue debilitando su resistencia contra sus opresores, pero su mirada yacía aún al frente, de a poco sus ojos se fueron cerrando y cómo último movimiento, estiró su mano tratando de alcanzar al hombre, cuya imagen fue lo último que vio antes de quedar completamente rendida en la inconsciencia.


. °O°MOo.:.

Notas de la Autora:

¡Bueeenas! :D ¿Cómo han estado, mi gente hermosa? De seguro esperando la actualización u/u jaja Trato de cumplir, nee~ :D jajaja

Bien, bien… ¡¿Cómo ha estado el capítulo de hoy?! ¡Adrenalina pura, eeeh?! ~~~~ Jaajjaja, naaah… enserio, ¿cómo lo vieron hoy? Estuvo bien, mal, mejorar algo? Digan, digan… Soy toda oídos… :D u ojos… (¿?)

En verdad les agradezco a todas las personas que esperan ansiosamente un capítulo más de esta historia, gracias a ustedes es que estamos por el capítulo 27 :DDDDDDDDDDDD GRACIAS‼! :D jajaa

Y ni qué decir a las personas qué se detienen a dejarle un comentario a esta pobre indigente escritora Jaja ¡Sus comentarios son mi alimento de cada día! :D No me dejen morir de hambre DDDDD:

Jajaja bieeeen, me despido deseándoles un hermoso inicio de semana y de actividades, ¡Fuerza con el cole que ya se acaba otro año! :D yo me despido del cole por cierto ¬¬* pero bueeeh con tal de que no me prohíba escribir y traerles cada dos semanas (o un chiqui más) las actualizaciones debidas, TODO BIEN :D

¡Hasta otra! :3

Rincón de las respuestas:

Olivia Casablancas: ¡Hola! ¡No te preocupes que recuerdo quien eres, ya estuve viendo tus comentarios anteriores y di con tu Nick pasado! :D Me halagas como siempre, yo también extrañaba recibir tus hermosos comentarios :DDD Jajajaja el yaoi hace que nuestras mentes distorcionen la realidad 3 Ahora habrán más escenas de posibles besos SOMA, y nos vamos acercando a ese tan esperado :DDD jajaja no desesperes que mientras llega les iré dando pequeñas dosis de "amor amor amor, el amoooor hace el mundo girar" (empieza a cantar) ok, no ._. ¡Si, así es! Tommy y Chrona son hermanos por ende, y si, la Medussa de este fic sale del contexto de la otra ¬¬… su maldad no :D ok, tenía que poner algo que le haga generar odio y odio y más odio hacia la humanidad y como las cosas no surgen de la noche a la mañana porque sí nada más, debería de crear algo que lleve a lo otro :D Jajajaja si, Blair hace de la rival mala pero buena que sufre sufre en la historia xDDD jajajajaja ¡Está a poquito de escapar! :D ¿Y quién era la persona que apareció? (creo que ya lo sabes, pero no quiero arruinarte el tema :3 ) jaja Descuida, ahora trataré de no retrasarme tanto, si lo hago es porque estoy de exámenes, enferma o deprimida :D pero trataré de subir igual Gracias por tu comentario nuevamente y te espero en otro capi :DDDDDDDD

Furanshisuka san: ¡Hola! ¡Muchas gracias por dejarme tu comentario! :3 Lo he estado esperando wii jajaja Lamento lo de tu croqueta u.u te enviaré uno psicológicamente :D saben muy rico ;P jajaja Si, Soul es un neko-kun :3 jajajaja Maka qué deleite te mandaste, mirar a Soul en traje de baño *¬* (contrólate ¬¬) ok… ya me repuse (se limpia la nariz) Sip, Soul es un idiota en ocasiones, pero qué va… Es una historia dentro de un universo alternativo, y aquí no hay hombres perfectos u.u (desilusión xD) jajaja Me tardé una semanita más pero aquí está, tiene más páginas que las anteriores :DDD ¡Disfrútalo! Me despido deseándote un hermoso día Bye~

Stellaflyotaku: ¡Gracias por tu comentario! Claro, aquí estamos con la continuación Espero que te haya gustado, comenta más de seguido :D

Shimisu Akiko: ¡Holaaa! Lamento la demora enserio, pero lo compenso con este capítulo más largo :DDD wwiii‼! Jajajaja imaginación y leer muuuuchos libros y fics (yo me comía fics y eso xD) te aseguro que harás excelentes historias jajaja :O Yo también dibujo‼! :DDD amo dibujar :3 ¡Gracias a ti por el tiempo que le tienes a leerlo y a escribirme un comentario! TT3TT Lo aprecio muchísimo ¡Nos seguiremos leyendo, matta ne! ~

LaylaDeath: ¡Hola! ¡Eres bienvenida aquí en esta familia! :D Muchas gracias por pasarte a leer esta historia, en verdad me hace muy feliz leer cuanto te gustó Es por ustedes que uno se esfuerza y da lo mejor que tiene :D jajaja ¡Gracias por tu comentario también! :D ¡Pues ya estás entre las chicas ansiosas por ver más SOMA! Tranquila, que ahora no pararé con esos momentos *0* xD jajaja ¡Espero que te haya gustado el capítulo de hoy y pásate de ahora en más, desho?!~

Katari Hikari chan: ¡Nezumi-taaaaaan! :D jajajaja ¡Todo sea por el fic! Fuckyeah! :D ¡Muchas gracias, nezu-taaan! ~ ¿Tú dices que eso no pasara? (Sostiene la sierra con más fuerza y se pone la máscara de jack) Fuera de bola, está casado D: pero….. siempre hay una posibilidad e.e xDDD después aparece así 'esposa del famosísimo guitarrista de epica, fallece trágicamente' :D y yo apareceré y lo consolaré en esos momentos más difíciles :D está todo planeado :P jajajajaja ¡Exacto! Una golpiza para Soul :D jajajaja y si, la Medussa que nunca conoceremos D: xD pero bueh, jajajaja ¡Espero que te haya gustado este capítulo larguito de hoy! :D Te espero oportunamente, desho~

Kmi Nyan: ¡Holaaa! :D Gracias por tu comentario y aquí estoy, causando que tu corazón salga de lugar y vaya a tu garganta :D ok, muy creepy :/ jajajaja Tranquila, Blair cumple su papel y gracias a ella, muchas cosas se sanbráaan :D ¡Descuida, también tienes tus cosas y eso hace que no puedas dejar comentarios! Estamos igual -.- xD Si, el SOMA, BLACKY y (la pareja entre Death the kid y liz que no sé como mierda se dice) :D jajajajaa Claro, cuando Soul sienta la presión que Hero aplica sobre su relacionamiento con Maka, le tocará donde más le duele al Evans e.e kukuku ¡Si, BlackStar es el rompe momentos amorosos! :D jajajajajaja no será la primera vez que haga eso e.e jejeje Exacto, a mí me gusta ir por lo real y ninguna pareja se ha enamorado y tenido luna, mar y estrellas desde la primera vez que se vieron o conocieron… ¡Tiempo! :D jajajaja además Maka ha pasado por cosas difíciles que le resultaría irse por el 'amor a primera vista' :/ ¡Me siento más que halagada al saber que fui una de las creadoras que hizo emocionarte de ese modo! :D wiii :3 ¡Muchísimas gracias por todos los detalles que mencionaste! En verdad me haces sentir única *-* ¡Amé tu comparación con los bombones! Es taaaaaaaaan cierto, o sea, cuando algo que te gusta quieres hacerlo lo más lento posible para que no termine xDDD jajajajajajajaja bueno bueno, bajando los humos… ¡Gracias por tu comentario y te espero la próxima! :D

Bell Star: ¡Hola de nuevo! ¡Gracias por tu comentario y no te preocupes, suele pasar! xDDD jajaja Soul se convirtió en el odiado más sexy de la historia por ahora xD Tranquila, que Maka podrá aparentar ser una pobre niña, pero sí que tiene agallas, demonios! :D jajajajajaja ¡MAKA RULEZ! :D ¡Espero que te haya gustado el capítulo de hoy, está bastante larguito, eh?! e.e xD La española salada me matóoo‼! :DDD i love it :3 Bueeeeh, cuidate mucho y que tengas un hermoso inicio de semana ¡Bye!~

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BlueSpring_JeagerJaques