HOLIII! Espero que todos esten muy bien, primero que nada muchas gracias por cometar el capitulo anterior, sin darme cuenta lo publique un día antes del día de las madres aquí en México, y finalmente fue una situación de maternidad, ahora si que fue sin querer queriendo, y también por ahi me decian que era el cumpleaños de Katniss por esos días, así que se me hizo chistoso toda esa situación. Bueno espero que este capi les guste. No olviden dejar sus comentarios que eso es mi incentivo para seguir escribiendo.
Capítulo 25
Nuestros amigos fueron desfilando poco a poco por la clínica, estando un momento rápido para no importunar según ellos, Peeta y mi madre no se despegaron de nosotras, salvo un momento que Liz le pidió apoyo a mi madre, porque Thomas se había sentido un poco indispuesto y fue temprano por él, así que mi mamá la cubrió para ir atendiendo a los pacientes que estaban esperando.
Durante la noche nos pusimos algo nerviosos, porque nos quedamos solos debido a que el doctor Marck no autorizo que mi madre se quedará, pero como Peeta no se quería despegar de nosotros, pues nos tocó estar al pendiente, en un principio cualquier ruido que hacia nuestra pequeña nos alertaba, viendo que estuviera bien.
Afortunadamente nos enviaron a casa temprano, mi madre llego muy a tiempo para ayudarnos con todas las cosas y llevar a su nieta en brazos; en cuanto estuvimos en casa marcamos al distrito 4 para tener una video llamada con Annie y Finnick, que esperaban ansiosos de noticias. Finnick nos dijo que tenía muchísimas ganas de conocerla y cargarla, argumentando que ese par de semanas de escuela se le harían extremadamente largas.
Taraxa era muy tranquila, despertaba solo porque tenía hambre o necesitaba que se le cambiara el pañal; no fue necesario que se le diera alguna fórmula, debido a que con lo que yo tenía era suficiente, aunque en un principio nos costó trabajo adaptarnos, ella lo hizo bien y termino obteniendo buena leche materna, porque todo era su esfuerzo.
Los amigos y conocidos fueron considerados, ya que nos dieron espacio para que nos adaptáramos, solo haciendo visitas cortas y por la tarde, la única que se tardaba un poco más era Johanna.
-¿Cómo estas bonita? – Me comento Peeta mientras cargaba a Taraxa –¿¡te sientes mejor? – Yo venía entrando a la habitación, después de una baño de hiervas que mi madre me preparo, con agua muy caliente para mi gusto, pero según ella, eso ayudaría a que todo regresara a su lugar.
-Bien, estuvo algo caliente el agua, pero me relajo – al ver a Peeta con nuestra hija en brazos no pude sentir otra cosa que puro amor por ambos, se veía tan bien cargándola y ella tan tranquila en sus brazos, verlos me hizo sentir muy bien, feliz de que hayamos tomado la decisión correcta, de que nos diéramos una oportunidad -¿Cómo se porta? – susurre junto él apoyando mi cabeza en su hombro para ver a Taraxa.
-Muy bien, es una bebé excepcional – en la voz de Peeta solo se escuchó orgullo – oh Kat estoy tan feliz, es hermosa, no puedo creer que al fin este con nosotros –
-Pues qué otra prueba quieres, la estas cargando – bese su hombro.
-Sí y sabes una cosa – esta vez despego los ojos de nuestra hija para verme – es una de las sensaciones más hermosas que he experimentado, esta y cuando tostamos el pan –
-¿más que el sexo? – le susurre, como si nuestra pequeña supiera de que estábamos hablando.
-Bueno… esto es diferente, el sexo es físico, claro que también influye mucho que lo hagas con la persona que amas, pero esto es… no sé cómo explicarlo, tan satisfactorio y gratificante, me hace sentir muy feliz y es gracias a ti – Peeta rozo mi mejilla con su mano libre – este pedacito de ti y de mi es… -
-Algo simplemente perfecta – complemente antes de que Peeta encontrara las palabras adecuadas, bese su pequeña cabeza y volví a recostar mi cabeza en el hombro de su papá.
-Vaya, sí que los tiene hipnotizados – me mamá entro con la tina para empezar a preparar el baño de nuestra pequeña – les recomiendo que la dejen de cargar tanto, si no se acostumbrara a esta en brazos siempre y cuando ustedes vuelvan a su rutina será peor para ella –
Ella tenía razón llevábamos tres días en casa, sin salir ni un solo momento, al pendiente de nuestra niña, solamente una vez Peeta salió para ver cómo iba todo en la panadería, pero fue aproximadamente media hora, porque como dijo más tarde Alex, se le cosían las habas por regresar con nosotras.
-Oh, voy yo por el agua, espero que no llore si la dejo en la cama – Mi Peeta era tan tierno y delicado con ella, lo hacía muy bien, era algo nato en él, aunque se veía venir desde que Finnick estuvo aquí, incluso cuando nuestros amigos empezaron a tener hijos a él no le importaba y hasta ayudaba con alimentarlos o cambiar pañales, situación que nos ha favorecido debido a mi poca experiencia.
-¿quieres esta vez ayudarnos? – me dijo mi mamá al acomodar la tina en el cambiador.
-Yo… me da nervios, es muy pequeña mamá – Tanto Peeta como mi madre se habían encargado de bañarla, primero porque yo estaba muy adolorida y también porque me daba mucho nervios al tenerla dentro del agua y lo resbaladiza que podía ser con el jabón.
-Bueno porque no le ayudas a Peeta, que él la cargue y tú la vas lavando –
-Creo que sí, puede ser así, él ya es un experto en cargarla – sonreí al ver que él quería abarcar todo con respecto a nuestra hija, solo se perdía de alimentarla porque eso me correspondía a mí, afortunadamente al menos yo era útil para algo.
-o no te sientes aun bien, porque estabas muy débil, como te sientas yo sabes que estoy encantada de ayudarlos –
-Está bien, necesito ayudar, tú te has estado esforzando mucho, nos has consentido mucho a los tres – Pensé en todas las atenciones que mi madre había tenido con nosotros, cocinando y viendo que tanto mi hija como yo estuviéramos bien, incluso se atrevió a ver si metía ropa a la lavadora, pero Peeta se lo impido y fue él quien nos ayudó en eso. Yo empezaba a sentirme algo desesperada por poderme mover más rápido y hacer mis actividades habituales para dejar de ser una carga para ellos.
-Listo, aquí está el agua – Peeta empezó a verter el agua en la tina.
-A ver Katniss, checa si está bien de calor en lo que saco la ropa de Tara – mi mamá caminaba hacia el closet.
-Bien – contestes mientras que Peeta me veía fijamente, poniéndome algo… nerviosa.
-¿nos vas ayudar? ¿Segura que te sientes bien? Bonita no quiero que te esfuerces, suficiente tuviste con el parto, debes descansar –
-Vamos Peeta, déjala que ayude, le hará bien -
-Pero… -
-Sí, yo estoy bien, necesito ir haciendo varias cosas, fue parto natural, no tengo alguna herida o algo así que me incomode como una cesaría –
-Ok, solo digo que… suficiente esfuerzo hiciste al traer a esta pequeña, estoy muy consciente que no fue cualquier cosa, fue… impresionante – cada que Peeta mencionaba el momento en que al fin Tara salió, sentía mis mejillas arder, era algo tan… extremo que no sabía aún muy bien como canalizar.
-Déjame ayudarte, aparte estamos abusando de mi mamá – trate de cambiar el tema.
-Bueno, tienes razón, puedes ir desvistiéndola –
El compartir con Peeta ese momento con nuestra hija me dejo muy tranquila, ella disfrutaba de agua, claro al principio lloro, pero en cuanto se acostumbró nos veía o incluso como que pedaleaba. Yo me sentí más capas y alegre de poder ayudar, disfrutando de cada expresión de Tara y también de Peeta, que seguía más que maravillado con nuestra hija.
-Eso es – dijo él mientras terminaba de arropar a Tara – creo que después de ese baño te vendría muy bien comer para irte a dormir ¿no lo crees? – era muy tierno verlo tan entregado a ella.
-Creo que estamos de acuerdo – tome en brazos a mi hija para acomodarla y poder alimentarla, en ese momento sonó el timbre extrañándonos un poco por lo tarde que ya era.
-Yo voy, no se preocupen – grito mi madre desde la otra habitación.
-¿Quién crees que sea? – le pregunte a Peeta que terminaba de quitar la ropa sucia que había salido.
-No lo sé, es extraño, será mejor que baje a ver qué pasa –
Antes de que Peeta pudiera salir de la habitación entro Johanna con Daniel en brazos que gemía por haber estado llorando, al parecer por un buen rato.
-Es imposible, no lo pude convencer – alego algo molesta ella.
-¿Qué pasa? – pregunte.
-Daniel que no quiere irse a la cama hasta darle su beso de buenas noches a su prima Taraxa – Johanna incluso se veía desesperada.
-También le trajo un dibujo, para que ella lo guarde junto a su cuna – Fred entro con unas hojas en las manos y su cara de cansancio, incluso venía en pijama, todos venían así.
-Es que mi mamá no quería traerme, hoy no vine a ver como esta y le hice un dibujo en la escuela, yo… - Daniel suspiro a causa del llanto – yo quería que ella lo viera-
-Vaya Daniel, es un bonito detalle, pero ya no llores – Peeta lo tomo en brazos – a Taraxa no le gustará que llores, mira ahora esta cenando, la acabamos de bañar, sabes que ella es muy pequeñita ahora, y pues duerme y come, duerme y come –
Peeta hizo a un lado la manta que me cubría para que él pudiera ver a su prima tranquilamente.
-¿Por qué esta así? – dijo el más tranquilo, era la primera vez que veía como alimentaba a mi bebé.
-Bueno porque los bebés se alimentan de sus mamás, así como ella estaba dentro de Katniss, al salir necesita aun alimentarse de su mamá, ella le da leche – explico mi madre.
-Pero… yo no me alimento de mi mamá así – él volteo a ver a Johanna, ella a su vez se entristeció.
-Porque ya eres un niño grande – Contesto Fred.
-Sí, solo los bebés pequeños lo hacen – Peeta revolvió su cabello – pero que te parece si me ayudas a poner el dibujo en la cuna de Taraxa para que lo vea cuando despierte, vamos por pegamento para colocarlo – Peeta, Fred y el niño salieron.
-¿De plano no quería ir a la cama? – le pregunte a Jo.
-Fue desesperante, no había poder humano que lo calmara, parecía que lo estábamos golpeando, nunca se me había puesto así –
-Sera bueno que traigas un rato todo los días, veras que pronto se le pasara, es que es la novedad para él – argumento mi madre.
-No queremos ser inoportunos, Daniel es muy juguetón al rato querrá cargarla o algo – ella se encogió de hombros - ¿puedo? – me dijo señalando la manta.
-Si – conteste al paso que sentía mis mejillas arder, porque sabía que ella sería capaz de volver hacer algún comentario con respecto a mis pechos.
-Se ven tan bien – menciono ella – y se ve que tiene buen apetito –
-Esta muy sana y el cuerpo de Katniss afortunadamente reacciono bien al estímulo – mi mamá se unió a ver a mi hija comer.
-qué bueno –
-Listo traemos el pegamento – Fred y Peeta traían de la mano a Daniel, elevándolo cada que el chico se impulsaba, al parecer habían subido así las escaleras.
-Mamá, ¿mañana podemos venir? – el pequeño soltó a los hombres y corrió a nuestro lado.
-ah Daniel pues estamos aquí, ya mañana te preocuparas – Jo, estaba algo irritada.
-Daniel es mejor que le preguntes a Katniss o Peeta si puedes venir, ellos apenas se están acostumbrando a la bebé, ya ves que Peeta ni siquiera ha ido a la panadería – El niño analizaba las palabras de su padre, viendo de él a mí y luego a Peeta.
En cuanto pusieron el dibujo en la cuna, Daniel se fue mucho más tranquilo, incluso se recostó en el hombro de su papá en cuanto lo cargo, ellos volvieron a pedirnos disculpas por la hora y quedamos que mañana llegarían más temprano, para que no volviera a pasar lo mismo. Aparte que le dijimos a Jo que no se limitara, que podía venirnos ayudar con la bebé y que comprendiera a Daniel, debido a que era la novedad para él.
Otra visita constante fue la de Haymitch y Effie, ya sea temprano o por las tardes que pasaban a vernos, ambos se había reusado a cargar a nuestra bebé, alegando que eran torpes y que ella aún estaba muy pequeña, yo no desmentí cuando Haymitch dijo que era torpe, incluso le dije a Peeta que no le insistiera, que era mejor así, para que arriesgábamos la integridad de nuestra hija, Haymitch solo me vio molesto pero no dijo nada más.
Según lo estipulado llevamos a Tara a revisión a la semana, para que le pusieran algunas vacunas y le hicieran otras cuantas pruebas, fue muy angustiante ver como lloraba a causa de todo eso, pero Peeta me abrazaba y decía que todo era por su bien. Paul me saco un ultrasonido para ver que todo fuera bien en mi organismo, así que la visita a la clínica fue muy productiva. El problema surgió cuando íbamos de salida que varias personas se pararon a querer conocer a Taraxa, tanto Peeta como yo no nos sentimos muy cómodos con eso, ya que nos paró gente que ni siquiera conocíamos, solo eran simples clientes de Peeta o alguno que otro padre de familia de la escuela.
Un momento angustioso fue cuando nuestra pequeña ya había comido y de repente rompió en llanto, le checamos el pañal y ver que estuviera bien con su ropa, el problema fue que mi madre había salido para ayudar a Johanna en recoger a Daniel en la escuela, no sabíamos muy bien a que se debía el llanto, tratábamos de calmarla en brazos pero no paraba de llorar.
-Es que empezó a llorar de repente y no se calma – decía Peeta mientras se movía de un lado para otro con ella.
-¿Crees que sea un cólico? – yo los veía caminar.
-Espero que no, se supone que si saco el aire –
-Ojala que mi mamá no tarde, es muy extraño ella siempre está muy tranquila, casi no llora de no ser que tenga hambre o el pañal sucio –
-Hey, calma no llores bebé –
-A ver dámela, hay que levantarla un poco – Peeta me la paso a regañadientes – vamos nena, ¿Qué pasa? ¿Qué tienes? – susurre y termine besando su cabeza, dejándola de frente a mí para levantarla.
-Iré mejor a buscar a tu mamá o prefieres que me quede – Peeta se veía nervioso.
-Pues…- no pude terminar de seguir porque de repente nuestra hija saco la leche – oh Peeta pásame una toalla –
-¿Esta respirando? – el corrió a la cómoda para tomar una toalla.
-Si tranquilo, solo regreso un poco de leche, seguramente eso era lo que la estaba haciendo sentir mal – y al parecer era cierto, porque su llanto fue disminuyendo mientras le limpiaba.
-Hey pequeña – le susurro Peeta mientras acariciaba su cabeza. Nuestra hija solo nos veía, intrigada de qué era lo que había pasado, haciendo gestos supongo que por el desagradable sabor que tenía.
-Hola Niss, mira le he traído a Tara una flor que vi en el camino – Daniel entro como torbellino -¿Qué hacen? Oh esta despierta, a ver bájala –
-Espera un momento Daniel, Tara no se siente muy bien – Le alego Peeta aun con cara de preocupación.
-¿Qué pasa? – Pregunto mi madre al entrar.
-Regreso leche y no paraba de llorar antes de eso – Peeta hablo tan rápido que hizo que todos volteáramos a verlo.
-Pero… ¿fue mucho? Supongo que después de eso dejo de llorar – ella le puso la mano en la frente y después tomo una de sus manitas.
-Si, hizo gestos ahorita por el mal sabor, pero ya no llora y no fue mucho – le comente.
-Tranquilos, estaba muy llena, comió mucho, su temperatura es normal, no tienen que ponerse tan aprensivos, se que es difícil con un bebé porque no te puede decir si le duele algo, vamos a observarla y estar pendientes de que salga el aire, porque no la pones en la cama para que este más cómoda –
-¿mi prima está enferma? – Daniel seguía nuestros movimientos.
-No cariño, es que los bebés, bueno más bien los papás de los bebés luego no saben que tiene cuando llora y pues eso nos preocupa, pero mira ella esta despierta y tranquila –
-vaya, hasta que la veo con sus ojos abiertos, siempre está durmiendo o comiendo, tal vez por eso regreso la leche, porque le dan mucha – Daniel subió a la cama para poder ver mejor a mi hija.
-¿puede ser eso? – le pregunte a mi mamá, algo angustiada porque tal vez era mi culpa que sintiera así.
-No Kat, no le das mucha, ella sabe hasta qué punto, solo fue que se sintió llena tal vez y porque tomo un poco de aire, estense tranquilos –
-Creo que hay que cambiarle el mameluco, está manchado – Peeta hablo mucho más tranquilo.
-yo lo traigo – comente.
-Daniel porque no vas con Niss para lavarte las manos antes de tocar a Tara, recuerda que tomaste la flor del piso, aparte te vamos a dar de comer en un momento – le dijo mi mamá de la manera más diplomática, para nosotros era asombroso que el niño le hacía mucho caso a mi madre, incluso mucho más que a su propia mamá.
El resto de la tarde estuvo tranquilo, Tara no volvió a llorar salvo por tener el pañal sucio, pero nada que ver con su llanto angustioso de más temprano, Daniel estuvo muy tranquilo platicándonos situaciones de la escuela e insistiendo que él quería cargar a Tara, pero tanto Peeta como yo nos negamos, diciendo que era muy pequeña y por lo mismo no se controlaba, así que tenia que esperar un poco.
N/A: AAAAHHH estos dos ultimos capis se me ha hecho tan tiernos, me ha encantado escribirlos, porque son situaciones que siempre me imagine que ellos pasaron como padres primerisos, y no solo ellos, creo que muchas parejas lo experimentan, digo yo no tengo el honor de ser madre, pero lo he visto con familiares y amigos, de verdad espero que les haya gustado, me encantaria saber sus impresiones del capi. Una saludo enorme y recuerden que sus comentarios son el motor de la historia.
pd. si ecuentran alguna incongruencia es porque muero de sueño, sorry.
