Capítulo 25: Dobby murió

El regreso a Hogwarts fue sombrío, pero no era tan terriblemente difícil para Hermione. Ella se encontró una vez más inmersa en sus tareas escolares y preparándose para los Éxtasis. Incluso convenció a los de séptimo año para tener unas sesiones de estudio de DCAO con ella en la biblioteca. Remus también apoyaba a Hermione, para que los demás chicos estudiaran y recibieran el asesoramiento adecuado.

El tiempo pasó volando, pero finalmente fue arrojada nuevamente a la cruda realidad de la guerra.

—¡Hermione! —la llamó alguien en voz baja, haciendo que la joven bruja se sentara de golpe en la cama. Se volvió hacia su derecha, encontrándose con un Remus dormido, luego miró a su alrededor, confundida por la voz que la había despertado.

—¡Hermione! —llamó de nuevo la voz, entonces ella reconoció esa voz, como la de Harry. Ella saltó de la cama rápidamente y abrió el primer cajón de la cómoda, donde había colocado la mitad del viejo espejo de Sirius.

—¿Harry? —susurró, y se quedó sin aliento, al reconocer el familiar rostro de su amigo a través del espejo, pero lo que la dejo preocupada fue notar que su amigo tenía una herida en la mejilla y un ojo mallugado. Algo le había sucedido—. ¿Qué te paso? ¿Están bien? —Hermione se olvidó de todo en ese momento de pánico, y no se dio cuenta de que había despertado a Remus.

—Sí, estamos bien ahora —Harry respiró profundo, y giró un poco el espejo para que pudiera ver a Ron, el pelirrojo estaba sentado a su lado. Parecía ser que estaban dentro de una casa, a la que ella supuso que era "El Refugio" (Casa de Bill y Fleur). Ron parecía ligeramente lastimado, pero no tanto como Harry, al menos por lo que podía ver. Sin embargo, ella se dio cuenta de que estaba temblando un poco.

—¿Tienes tiempo para hablar? —continuó Harry, buscando la mirada de su amiga.

Hermione miró por encima de su hombro, y señaló a Remus, que estaba un poco atontado por que recién se había despertado, el profesor de DCAO se encontraba sentado en la cama mirándola con curiosidad.

—Sí —afirmó la chica, asintiendo con la cabeza y caminando de nuevo hacia la cama para que poder sentarse—. Remus está aquí.

Harry y Ron miraron incomodos cuando Hermione volvió a la cama, donde también dormía Remus. Este miró por encima del hombro de Hermione. El pelinegro y el pelirrojo sabían que Hermione y Remus estaban casados y que ella ya no dormía en su antigua habitación, pero nunca habían enfrentado la evidencia del hecho de que Hermione y Remus dormían juntos en la misma cama, todas las noches. Sin embargo, Harry asintió.

—Está bien. Él debe saber lo que paso —dijo Harry.

Remus ahora podía tener una visión clara de los chicos, y también notaba que Hermione se encontraba tensa por las heridas de Harry.

—¿Quién te hizo eso? —preguntó Remus, con un toque de ferocidad en su voz. Hermione no lo culpaba, ella también estaba un poco enojada de no haber podido impedir que lastimaran tanto a sus amigos.

—Nos capturaron —explicó Ron, recostándose en respaldar de la silla donde estaba sentado—, los carroñeros nos encontraron… y nos llevaron a la mansión Malfoy.

Hermione empalideció. La mansión Malfoy, parecía ser el perfecto lugar donde se escondía Voldemort. Ella no quería pensar en la posibilidad de que los chicos habían encontrado ahí al miserable de Voldemort, pero estando ellos dos con vida, sobretodo Harry, quería decir que no se lo habían encontrado.

Harry se dispuso a explicar todo. Al parecer, nadie se había dado cuenta de que habían capturado a Harry Potter y a su amigo. Por lo tanto, nadie se había atrevido a llamar a Voldemort, porque una equivocación para Voldemort significaba la muerte. Sin embargo, los Malfoy junto con Bellatrix Lestrange y algunos otros mortífagos que estaban allí sospechaban que era Harry Potter.

—¿Bellatrix te hizo eso? —preguntó Hermione, haciendo una mueca ante la idea de que esa enloquecida mujer hubiera lastimado al ojiverde.

Pobre Harry, tener que enfrentarse a esa mujer, que aparte de todo, ella había sido la culpable de la muerte de Sirius, pensaba Hermione.

Harry asintió con la cabeza.

—Y también torturo a Ron —dijo Harry, y Hermione miró al pelirrojo con tristeza.

Ron no dio ninguna indicación del dolor que acababa de soportar, aparte de su agitación, por supuesto. Hermione se dio cuenta de que su agitación y estremecimiento era un efecto secundario de la maldición Cruciatus. Ella sintió una presión en el corazón al ver a Ron así.

—Hermione… —comenzó Ron, trato de dar una explicación evitando hacer muecas de dolor al hacer cualquier movimiento—. Querían información sobre de donde sacamos la espada, querían saber quién nos la dio. Bellatrix pensó que la habíamos tomado de su cámara acorazada en Gringotts.

—¿Y qué más? —preguntó Hermione con confusión. Ella miró a Remus, quien parecía igual de confundido que su esposa.

—Bellatrix estaba desesperada —añadió Harry—, bueno, parecía más loca de lo habitual —Harry y Ron compartieron una mirada antes de volverse de nuevo a Hermione y Remus—. Algo debe tener escondido en su bóveda… algo importante… algo que ella quiere que no tengamos.

—Un Horrocrux —dijo Hermione, dando un suspiro tembloroso.

Harry asintió.

—Eso es lo que pensamos —dijo Harry, estando de acuerdo con su amiga.

Hermione se recostó contra el cabecero de la cama, pensando en todo lo que Harry y Ron habían dicho. Muchas preguntas se le vinieron a la mente. Expresó la primera:

—¿Cómo llegaron salir de la mansión Malfoy?

Harry y Ron oscurecieron sus miradas. Pero fue Harry quien comenzó a explicar.

—Dobby nos salvó. Él nos trajo de nuevo al "El Refugio" junto con el señor Ollivander y Griphook, unos de los duendes de Gringotts, pero… —el joven de gafas dejo de hablar dolorosamente.

—Dobby murió —dijo Ron—. Bellatrix lanzo un cuchillo y cuando nos aparecimos, Dobby estaba lastimado.

Hermione hizo una mueca de horror, y una punzada muy dolorosa se instaló en su corazón. No podía creerlo, Dobby, ese elfo domestico que se merecía muchas cosas. Bajo la mirada hacia el edredón. Nadie habló durante varios minutos, hasta que Remus murmuro suavemente que lo sentía. Hermione no sabía si se dirigía a ella o simplemente a todos ellos, ella sólo se volvió hacia él y le dedico una pequeña sonrisa.

—¿Cómo los atraparon los carroñeros? —preguntó Remus.

Harry y Ron se miraron. Parecían estar comunicándose en silencio acerca de algo. Pero antes de que Hermione pudiera preguntar qué estaba pasando, Harry habló.

—Hay un tabú sobre el nombre de ya-sabes-quien —parecía que ese tabú irritaba a Harry, ya que ahora no podía decir Voldemort. Y esa siempre había sido la manera de Harry de demostrar que no le tenía miedo—. Uno de nosotros dijo su nombre… y se nos pareció sus carroñeros.

Hermione frunció el ceño, pensando sobre esto por un momento. Aparte de las obvias preguntas que tenía sobre cómo fue posible ese tipo de magia, se preguntó también que clase de peligro esto podría haber causado en el pasado. Habían estado diciendo el nombre de Voldemort por meses, incluso más en el caso de Harry. ¿Por qué entonces nunca habían atraído mortífagos antes? Tal vez el tabú sólo se creó recientemente. Tal vez la única vez que dijo Voldemort estaba dentro de Hogwarts.

Casi sin quererlo, la mente de Hermione tuvo un vago recuerdo de las vacaciones de Navidad, poco antes del ataque de los mortífagos. Recordó una conversación con Ginny sobre su relación con Remus. A pesar de no recordar muy bien sus palabras, si podía recordar con claridad que menciono a Voldemort.

"Tienes razón. No hemos hablado de la guerra, ¿tú sabes? Voldemort, nada de nada últimamente."

Eso había sido sólo unos segundos antes de que los mortífagos aparecieran en la Madriguera. Hermione dejo caer el espejo en el edredón, nerviosa y temerosa por lo que había provocado.

—Dios mío —susurró la castaña, mirando al frente sin ver realmente.

—¿Qué? —preguntó Remus.

—¿Hermione? —llamó la voz de Harry.

Ella sacudió la cabeza, incapaz de encontrar las palabras para explicar lo que había sucedido.

—Remus, podrías tomar el espejo para que pueda hablar con Hermione —dijo Harry. Remus tomo el espejo vacilante. Hermione vio como Harry empezó a hablar nuevamente con seriedad.

—Nos dimos cuenta de que uno de nosotros debe de haber dicho su nombre ese día —explicó—. Hermione es necesario que comprendas que tú no eres responsable por lo que pasó.

—¿De qué estás hablando? —interrumpió Remus, con preocupación.

Hermione no se atrevía a responder a la pregunta de Remus. Ella mantuvo sus ojos fijos en Harry.

—¿Cómo podría no ser responsable? Dije su nombre —dijo la chica, sus ojos estaban llenos de lágrimas—, yo fui la razón por lo que los mortífagos llegaron. Yo soy la razón de que él esté muerto.

—Dumbledore —murmuró Remus, comprendiendo de lo que hablaba su esposa. Hermione lo miró, notando el miedo y el odio en ella.

—Hermione —dijo Harry bruscamente—, alguien lo hubiera dicho también en cualquier momento. Estoy seguro de que si no hubieras dicho tú primero, tal vez Ginny o cualquier otro lo hubiera dicho después.

—Harry tiene razón —añadió Ron solemnemente.

Hermione puso sus manos sobre su cara a la vez que cerraba los ojos con fuerza. Remus empezó a frotar, haciendo círculos tranquilizadores sobre su espalda. Ella se relajó un poco con su toque, agradecida de que él no se había detenido al darse cuenta de que ella había causado esencialmente la muerte de Dumbledore.

Harry y Ron se habían callado. Remus pareció decidir que esa conversación había terminado.

—Creo que Hermione debería hablar con ustedes dos en la mañana —sugirió.

Hermione no estaba mirando al espejo, pero supuso que Harry y Ron debieron haber asentido o algo así.

—Yo nunca podría culparte de esto a ti, Hermione —fue lo último que escuchó de Harry antes del silencio que cayó sobre la habitación. Remus guardo el espejo en el cajón antes de regresar a la cama.

Hermione levanto la mirada, y lo miró a los ojos. Él se quedó en silencio por un momento, buscando las palabras apropiadas. Finalmente, se instaló en la cabecera junto a ella.

—Tú sabes, por un tiempo me culpe de la muerte de James y Lily —afirmó él con total naturalidad.

Ella entrecerró los ojos.

—¿Por qué hiciste eso? —preguntó quedamente.

Él suspiró.

—Yo podría haber sido el nuevo guardián en lugar de Peter. Podía haberme dado cuenta de que la lealtad de Peter habían cambiado. Pude haber tenido más confianza en Sirius, y saber que él nunca hubiera hecho algo para traicionar a James y Lily.

—Eso no fue tú culpa —murmuró Hermione—, no podías saber quién era el verdadero traidor, ni estabas obligado a ser el guardián secreto.

—Ahora lo sé —respondió Remus—, pero no lo hice en ese entonces, y me culpaba a mí mismo de lo ocurrido, y terminé por aislarme de la sociedad y los más importante de Harry. Debería haber estado en la vida de Harry, pero me culpaba de la muerte de sus padres.

Hermione le dedicó una mirada de comprensión.

—No debes de culparte —dijo Remus.

Pero Hermione negó con la cabeza, aun sintiéndose culpable por la muerte del director.

—No debes sentirte culpable —volvió a decir Remus—, sólo debes seguir luchando en esta guerra como lo harías normalmente. No dejes que una culpa innecesaria te lo impida.

—Eres demasiado bueno conmigo —dijo Hermione suspirando. Le sonrió ligeramente y volvió a acostarse en la cama—. Supongo que tienes razón.

—Por supuesto que la tengo —dijo Remus, sonriéndole, se acomodó a su lado—, ahora vamos a volver a dormir.

Y Hermione apoyando su cabeza en el pecho de Remus, cerró los ojos tratando de volver a dormir.


El desayuno de la mañana siguiente fue tenso. En la mesa de los Hufflepuff parecía estar en un estado de malestar. Hermione no entendía porque hasta que vio El Profeta. El titular de la primera plana decía:

"Quien-ustedes-saben sigue atacando a las familias muggles"

Bajo el título había una foto de la marca tenebrosa iluminando el cielo nocturno. Hermione no tuvo que leer el artículo para captar la totalidad de la situación. La familia de Betania Lewis, una chica de sexto año de Hufflepuff, había sido atacada. Sus padres habían sido asesinados. Ella no estaba presente en el desayuno, pero sus amigos íntimos si estaban, ellos estaban apenados por la desgracia de su amiga. Hermione se sintió muy mal por la pobre chica y muy perturbada por la idea de que esto podría haberle ocurrido a sus propios padres. Ella los había enviado a Australia, borrándole todos los recuerdos que tenían de ella, y también se había encargado de darle otra identidad.

No entendía, Betania y su familia eran discretos, no era del tipo que esperaría a Voldemort para que los ataque. Hermione tenía la sospecho de que el ataque a la familia de Betania solo había sido como un aviso para todos los hijos de muggles, haciendo que el temor aumente.

La guerra empezaba a empeorar a partir de ahora, y parecía que el final se venía muy pronto. Hermione sabía que los ataques irían aumentando depende pasaban los días. Y tratando de quitarse esas ideas de la cabeza, decidió dedicar su tiempo a sus clases, ya luego averiguaría lo que Harry, Ron y ella iban a hacer con los últimos Horrocruxes. Temía que si esperaban mucho, sería demasiado tarde.

El viernes por la tarde, y aunque ella había planeado previamente estudiar para sus ÉXTASIS después de la clase de Pociones, pero Hermione decidió que había un asunto más importante que requería de ella. Y aunque los ÉXTASIS serian solo en unas semanas, estaba claro que la guerra —una cuestión de vida o muerte— significaba mucho más. Y ella necesitaba tener una conversación seria con Harry y Ron.

La conversación con sus amigos duro mucho más de lo que pensaba, porque cuando guardo el espejo se dio cuenta que ya había anochecido. Hermione se saltó la cena, se le había quitado el apetito. Pero por lo menos estaba tranquila, puesto que sus amigos aún se estaban ocultando en "El Refugio". Hablaron de algo llamado las Reliquias de la Muerte, los ataques mortífago, y el posible Horrocrux escondido dentro de la bóveda en Gringotts de Bellatrix. Y al final de la conversación, muchos detalles se habían resuelto.

En primer lugar, Hermione había llegado a un acuerdo con ellos. Las visiones de Harry acerca de Voldemort le habían hecho creer que el Señor Oscuro estaba en buscando desesperadamente de la Varita de Saúco. Ron les había informado de la historia tradicional detrás de las Reliquias de la Muerte, y Hermione se había referido a su ejemplar de Los cuentos de Beedle el Bardo para más información. Además, los chicos habían hablado con el señor Ollivander —que también se ocultaba en "El Refugio" por el momento— y le había preguntado sobre la varita que Voldemort buscaba. Hermione había llegado a la conclusión de que todos esos objetos existían, pero que tendría que investigar más al respecto.

En segundo lugar, se discutió el reciente ataque a la familia de Betania Lewis. Hermione informó a los chicos de la atmosfera general que se respiraba en el Gran Comedor esa mañana. El trío decidió que ahora más que nunca tenían que unirse y trabajar juntos muy duro para salir adelante antes de que fuera demasiado tarde. Puesto que cada día el panorama se hacía más sombrío. Pero tenían que encontrar el momento indicado para reunirse.

Por último, la bóveda de Bellatrix los tenía esperanzados. Había posibilidades de que ahí Voldemort había escondido uno de sus Horrocruxes. Y tenían que comprobarlo. Pero antes tenían que planear bien como entrar en dicha bóveda sin ser descubiertos. Aunque Hermione ya tenía una idea de cómo entrar en dicha bóveda y se la hizo saber a sus amigos.

En sus dieciocho años de vida, Hermione nunca había esperado que un día tendría que irrumpir en Gringotts y mucho menos disfrazada de Bellatrix Lestrange.

Oh, como cambian las cosas, pensaba la chica.


Muchas gracias por sus comentarios, chicas...

Y bueno, solo quería decirles que ya solo faltan cuatro capítulos y el fic se termina

Saludos