Hola queridas lectoras, he vuelto y con el capitulo más largo hasta ahora, muchas gracias a las chicas que siguen esta historia y que después de todo este tiempo siguen conmigo, espero estar un poco más al corriente, no le prometo actualizaciones semanales pero si ya no esperare tanto para actualizar, creo que es tiempo de terminarla, ya falta poco.

Gracias a SamanthaBlack (Lean sus historias son muy buenas) por hacer de mis documentos algo ordenado y por presionar por actualizar. Chicas del Escuadrón Snape gracias por sus animos y amenazas.

La referencia del titulo ya se imaginaran a que saga corresponde.

Todo es de JK ahora a Leer


SOY TU PADRE

Hermione estaba destrozada, Severus se había llevado a Lex sin oportunidad de replicar o de convencerlo de que la llevara con él, ahora ella sería el blanco para que el pocionista sacara toda esa frustración, al final ella tenía razón, él era un miserable que no tuvo un gramo de compasión, le arrebató a su pequeño en la primera oportunidad que tuvo. Si Lex despertaba no podría explicarle lo que estaba pasando, por qué de pronto despertaba en la casa de Severus imponiéndose como su padre, con su mamá lejos de él.

—Vamos Hermione, levántate — le dijo Draco sosteniéndola, ella no se movió del piso, tan sólo veía con dolor el lugar donde Severus se había ido caminando con su hijo.

—Se lo llevó Draco, se llevó a mi niño y no pude hacer nada.

—Vamos a casa Hermione, necesitamos pensar que hacer ahora.

—Quiero estar con Alexander, no podemos dejarlo solo.

—Lo sé, pero en este momento no estás pensando claramente, necesitas tranquilizarte, vamos — con mucha dificultad logró que ella se levantara, lo importante en ese momento era calmarla, así podría dar batalla y recuperar a su hijo.

MANSION SNAPE

Severus verificó que las barreras estuvieran en su lugar, la llegada a la casa fue difícil, las barreras reaccionaron de inmediato y Alexander se agitó, pero nada que no pudiera controlarse.

Subió con su hijo en brazos, el medimago que había solicitado ya lo estaba esperando, era el mejor en esa área. La habitación de Alexander ya estaba lista para ser ocupada, los elfos la habían dejado impecable, tal como él lo había ordenado. Una vez que lo recostó sobre la cama dejó al doctor con su hijo, necesitaba que le aseguraran que él estaría bien.

—Señor Snape— lo saludó el doctor saliendo de la recamara, y cerrando la puerta en silencio.

—Dígame Dr. White.

—El joven Malf… Snape se encuentra bajo control, me permití hacer una revisión completa y su estado de salud está mejorando y esperamos que despierte en unas horas, vendré para continuar con la vigilancia el día de mañana, cualquier cosa sabe cómo contactarme.

—Gracias Dr. White.

El medimago se retiró dejando a Severus recordando los hechos hasta ahora, ¿Cómo pudo permitir Hermione, que Alexander saliera herido? Eso lo llevaba a pensar lo que haría con respecto a Lucius Malfoy, llevaba tiempo buscándolo pero ahora las cosas eran personales, ese mal nacido pagaría por todo el daño.

—Severus.

—¿Qué sucede madre?

—Me puedes decir ¿En dónde está Hermione?

—No lo sé, lo más seguro es que este con Malfoy—respondió despectivamente, intentando no tomarle importancia.

—¿Por qué no vino con Alexander?

—No tiene por qué estar aquí — dijo con obviedad.

—Oh pero en eso te equivocas, sabes que debe de estar aquí, o si no ¿cómo le explicaras a Alexander en donde esta y quien eres cuando despierte?

—Ya lo veré cuando despierte.

—No consideraste nada, y tu actitud en vez de ayudar al niño lo va a dañar, debes recapacitar él debe…

—Alexander se va a quedar aquí, es donde debe de estar, es su hogar. — La interrumpió en forma tajante y autoritaria.

—Entiendo que debe permanecer aquí, pero no puedes evitar que este con su madre.

—Hermione no tiene derecho.

—Claro que lo tiene, es su madre, no digo que tú no tengas derecho, pero el chico no te conoce, no sabes siquiera si su madre le platicó que vives en Londres.

—¿Y de quien es la culpa?

—No lo sé pero no voy a permitir que tu conflicto y tu orgullo con Hermione dañen a Alexander, escúchame necesitan arreglar sus diferencias por el bien de Lex. — Le advirtió su madre.

—Lo único que me importa ahora es la recuperación de Alexander, no quiero discutir contigo.

La señora Snape desapareció enojada, ese hijo suyo era un cabezota, así que ella tendría que tomar acción.

Severus no podía creer que su madre se pusiera del lado de Hermione, pero por ahora lo más importante era Alexander, por ahora las protecciones lo habían aceptado, pero algo pasaba, las protecciones debieron aceptarlo solo al entrar en contacto con ellas, pero parecía que se resistían en cierto punto y si las protecciones estaban así el árbol sería muy difícil de recuperar y no quería que Alexander tuviera una recaída.

MANSIÓN MALFOY

Hermione estaba muy molesta con Severus, pero ahora podía pensar con más claridad, ahora tenía que actuar con cuidado, pero lo primordial era la salud de Lex, sin embargo Snape estaba muy equivocado si creía que ella se quedaría con los brazos cruzados sin hacer nada, no permitiría que le arrebataran a su hijo.

—¿Ya estás más tranquila querida?

—Lo estoy Narcisa, quería preguntarte algo, dijiste que Lex tenía que decidir si quería ser un Snape o un Snape-Granger ¿Por qué tiene que decidir?

—Cuando la maldición llegó a Lex, se quedó sin familia de manera mágica, esto tiene consecuencias porque no es tan fácil revertir, principalmente cuando se repudia ya no se quiere de vuelta en la familia; La magia familiar no es algo que se puede manipular sin un precio, por eso es que solo el cabeza de familia es capaz de lanzar el hechizo a su familia.

—Pero Lucius no es el jefe de la familia de Lex, ¿Cómo pudo lanzarle el hechizo?

—El hechizo que lanzó Lucius no iba dirigido a Lex, si no a Draco, pero te equivocas al decir que Lex no es un Malfoy, porque de cierta manera lo es, por así decirlo Lucius si es el abuelo de Lex, la magia de la familia Malfoy ha aceptado a Alexander como un Malfoy el claro ejemplo es que lleva puesto el anillo con la cresta de los Malfoy. — Explicó en forma clara Narcisa.

—Pero si Lex ha sido aceptado como un Malfoy ¿Por qué tuvimos que recurrir a Severus para que lo aceptara?, no entiendo.

—Hermione, Lex fue aceptado como un Malfoy por la magia con la que ha estado en contacto desde el momento en que nació, pero el hechizo retira todo el apoyo de magia familiar, ya sea Snape o Malfoy, al entrar en contacto con la maldición también perdió la aceptación de la magia Malfoy, porque su vínculo era débil, Los Snape son los que tenían que aceptarlo de nuevo ya que con ellos es con los que comparte Magia y sangre y con los Malfoy solo aceptación mágica, piensa en la magia de los Malfoy como un escudo temporal, los Snape son los únicos que le pueden proteger de por vida.

—Aun así, ¿Por qué tiene que decidir?

—Porque no están casados querida, tú no eres una Snape, las magia no te reconoce como una, por lo tanto Lex debe decidir si quiere ser un Snape que ahora es lo más importante para poder salvarse, o ser un Snape-Granger con el riesgo de que su imagen en el árbol nunca se reestablezca y tal vez no muera pero no tendría magia, se convertiría en squib.

—Entonces si decide ser un Snape-Granger…

—Lo más probable es que no se recupere, las cosas serían más fáciles para él si estuvieran casados, así no habría decisión. — Hermione se quedó callada por unos minutos, procesando toda la información que acababan de darle.

—Necesito verlo Narcisa, ayúdame.

—Acaba de llegar alguien, vamos.

—Hola otra vez Hermione.

—Señora Snape, no sabe cuánto agradezco que este aquí — la saludó de una forma casi eufórica, en ese momento esa señora era la única posibilidad que tenía.

—No hay tiempo que perder niña, vamos a casa, el bienestar de Alexander es más importante, me importa muy poco lo que mi hijo piense al respecto.

—Gracias de verdad — respondió casi al bordo de las lágrimas.

MANSIÓN SNAPE

Hermione, Eileen y Narcisa viajaron por flú a la mansión Snape, la castaña iba tan nerviosa, no veía el momento de reunirse con su hijo.

—Sally.

—La ama mando llamar a Sally.

—Sí, lleva a Hermione a la habitación de Alexander y después nos llevas té a al salón.

—Si ama.

Hermione llegó a la habitación en la que se encontraba Lex. Estaba recostado en una gran cama, tenía el rostro pálido pero al menos no estaba lleno de aparatos como en San Mungo. Hermione se colocó al lado y tomó su mano suavemente.

Después de un rato la puerta de la habitación se abrió y una figura oscura se acercó a la cama.

—¿Qué haces aquí? — siseó enfadado Snape, cuando ella lo vio tenía las manos en puño y la observaba con desprecio.

—Estoy cuidando a mi hijo.

—No recuerdo requerir tu presencia.

—No necesito tu permiso—contestó Hermione sin inmutarse, la valentía parecía salírsele por los poros.

—Estas en mi casa.

—Es mi hijo, así que estaré a su lado, te parezca o no—Severus ya no pudo replicar porque Alexander estaba despertando, y debía quitarle esa imagen que Hermione había creado de él.

—Mamá…

—Hola cariño ¿Cómo te sientes?

—Mamá ¿Qué fue lo que pasó? — preguntó confundido.

—Hubo un problema en el andén 9 ¾.

—Mortifagos, el abuelo Lucius el...

—Tranquilo cariño, ya estas a salvo — su mamá luchaba por mantenerlo acostado y calmado.

—Mi padrino, él yo no podía moverme, no sabía que hacer…

—Shhh mi amor, él está bien ahora lo más importante es que te recuperes, sufriste un ataque, nos diste un gran susto.

—¿En dónde estamos?—pregunto Lex no reconociendo la habitación en la que se encontraba.

Hermione se quedó un momento en silencio y suspiró. Sabía que su hijo debía quedarse ahí, y ella tendría que facilitarle las cosas a Severus, así ella podría quedarse a su lado, aunque eso significara tener cerca a Snape.

—Estamos en la casa de tu padre.

—Mi… padre, pero él… — articuló observando al hombre que estaba a espaldas de su madre, sin saber quién era él ahora.

—Es una larga historia cariño, ahora tienes que descansar, no quiero que recaigas.

—Mamá, estoy muy cansado, no me dejes solo, no quiero despertar solo aquí y no verte…

—No lo haré cariño, cuidare de ti. — Le aseguró besando su frente.

Hermione se recostó a su lado acariciando sus cabellos, poco a poco Alexander comenzó a quedarse dormido de nuevo. Snape pudo ver la escena y se enfureció, ella consolando a su hijo y posiblemente éste no quiera ni tenerlo cerca. De nuevo la ira llegaba a su cuerpo, esa mujer lo separó de él, perdió tantos años. Al mismo tiempo un sentimiento agradable lo calmaba, ahí estaba ella tranquilizando a su hijo con amor, con cariño tal como la imaginó mil veces cuando habían estado juntos.

—Como te acabas de dar cuenta no pienso dejar solo a Lex—dijo Hermione a Severus, sacándolo de sus pensamientos.

—Como sea, pero no eres bienvenida de mi parte.

—Lo único que me importa es mi hijo—pero Severus ya no contestó y salió de la habitación.

Severus llegó a su despacho furioso, ¿Cómo se atrevía esa mujer a desafiarlo? Pero en cierta manera tenía razón, no podría acercarse a Alexander si Hermione no le daba la pauta para empezar a tratar a su hijo.

Después de un rato la puerta de su despacho se abrió dando paso a Hermione, ahora no estaba rota y llorando, se veía seria y decidida.

—¿Qué es lo que quieres? –dijo con voz seria.

—Tenemos que hablar.

—Tú y yo no tenemos nada de qué hablar.

—No quiero pelear contigo, necesitamos hablar sobre Alexander.

—Alexander se va a quedar aquí, eso no está en discusión Hermione.

—Eso lo sé, pero los problemas entre nosotros no deben de afectar a Lex.

—Me estas proponiendo una tregua. — Se burló de ella casi riendo.

—Por el bien de Alexander. — Aclaró de inmediato.

—¿Por el de Alexander o el tuyo?

—Yo lo hago por Lex, él no debe de pagar por nuestros errores.

—Necesito hablar con Alexander, que entienda la situación en la que se encuentra, y no te quiero ahí.

—Él no te conoce Severus, necesito hablar con él primero.

—Ambos lo haremos, no quiero quedar fuera de otra decisión que involucre a Alexander, además no quiero que crea más tus mentiras. —Aclaró por fin lo que tanto le importaba.

—¿Mentiras? ¿Qué mentiras?

—Las que debe de saber sobre mí, las que le inventaste por todos estos años, porque mientras yo viví en la ignorancia, mi hijo creció odiándome, quizás creyendo que lo abandoné, que no lo quise…

—No le he dicho nada sobre ti, — lo interrumpió calmada — solo que vivías en Londres y que no sabías de su existencia.

—Que no sabía — bufó riendo — si hubiera sabido, mi hijo tendría recuerdos míos… no me habría perdido de tanto…

—¿Qué querías que le dijera? Lo mejor era decirle la verdad, que tú ignorabas que habías tenido un hijo, así él no se ilusionaría.

—¿Y de quien es la culpa?

—De ambos, no me vengas con tu postura de indignado, sabes los motivos por los que me fui, el día que te iba a decir sobre Lex te encontré revolcándote con Cho ¿o ya lo olvidaste?

—Y tú aprovechaste y te largaste con Draco, no dejaste que explicara la situación, tomaste la primera oportunidad que tuviste y me abandonaste, sin darme una oportunidad, demostrando que tu amor… solo fue pasajero, y placer del momento.

—No soy una fulana — le gritó indignada.

—Eso no lo sé, ni me interesa. Si hubieras sido una mujer madura me habrías dejado explicarte.

—¿Qué querías explicar? ¿Que tú pene se metió en la vagina de Cho por accidente? —le alzó la voz casi histérica, ahora ambos habían perdido el control de la conversación.

—Tu mujer… no tienes idea—La furia de Severus era enorme, pero no pudo continuar porque en ese momento apareció un elfo indicándoles que Lex estaba despierto otra vez y estaba muy inquieto.

Hermione y Severus salieron del despacho hacia a habitación en la que se encontraba.

—Lex cariño ¿Qué pasa?—dijo Hermione acercándose maternal.

—Mamá yo desperté y no estabas, no sé dónde estoy, quiero ir a casa.

—Tranquilo mi amor, necesitas recuperarte, aun estas débil.

—Quiero ir a casa mamá. — Repitió empezando a desesperarse.

—No puedes hacer eso Alexander—dijo la voz firme pero sorpresivamente amable de Severus, se acercó lentamente.

—Severus no…

—¿Quién es usted?

—Severus Snape.

—Sí, ahora lo recuerdo, nos conocimos en mi fiesta de cumpleaños, me llamó mocoso.

—Sí, lo recuerdo, me disculpo por eso, estaba enfadado cuando me encontré contigo — se lamentó bastante calmado.

Hermione no lo podía creer, Severus Snape disculpándose por prácticamente ser Severus Snape.

—No entiendo, ¿Qué hace aquí el Señor Snape madre?

—Lex amor, Severus él…

—Soy tu padre Alexander. — El joven se quedó callado, incrédulo, inmóvil, sólo contempló a su interlocutor.

—¿Mi padre? No, él no sabe de mí, él te dejó mamá, no estuvo con nosotros, o...

—Alexander eso es algo que debo aclarar contigo, hay varias cosas que tu ignoras ¿puedes dejarnos solos Hermione?

Hermione estaba indecisa, habían acordado una tregua por el bien de Lex, ahora le pedía de manera amable para variar así que solo asintió y salió de la habitación.

—Alexander, ¿Puedo sentarme?—preguntó Severus y Lex asintió.

—Sé que estás confundido, que ahora no entiendes que haces aquí pero tu madre y yo lo explicaremos más a delante, por ahora quiero que me escuches y después puedes preguntar lo que sea.

—Está bien.

—Yo me entere por tu madre hace algunos días, justo después de tu accidente en el tren camino a Hogwarts, te imaginas mi sorpresa al saber que tenía un hijo de 11 años y que fue vilmente atacado, los motivos por los que no supe de tu existencia hasta ahora solo tu madre los sabe, pero no quiero que toquemos ese tema, los problemas de tu madre y míos no tienen por qué involucrarte, así que permíteme conocerte, quiero que me conozcas, sé que no es fácil para ti, me he perdido muchos momentos de tu vida y no quiero perderme ni uno más, que dices ¿podemos conocernos?.

—Esto es muy extraño, siempre me pregunte qué sería de mi padre, siempre tuve a mi padrino y al tío Harry cerca pero siempre me pregunte qué pasaría con mi padre y aquí esta señor Snape, pero creo que está bien… supongo.

—Y no me iré de tu vida ahora Alexander.

—¿Por qué estoy aquí y no en casa?

Severus frunció el ceño—Esta es tu casa ahora Alexander, no te puedes ir, la maldición que recibiste casi te quita toda tu magia, estas siendo aceptado por tu familia, los Snape, estas en Snape Manor ahora, donde perteneces.

—Pero mi padrino, ¿él está bien? Mi abuel… digo el señor Malfoy lo quería matar.

—Draco está bien, y de Lucius me encargare en su momento.

—¡No!

—¿Qué pasa?

—El señor Malfoy es malo, James y yo leímos su archivo, es capaz de hacer cosas horribles, ¿fue mortifago sabia?

Severus puso una expresión seria en el rostro, ¿Qué pasaría si Alexander se enteraba que él fue mortifago y mucho más despiadado que Lucius?

—No te pasara nada Alexander ahora estas a salvo, conmigo.

—Está bien, ¿Puedo hablar con mi madre?

—Claro, hare que la llamen.

—¿Señor Snape?

—Dime Alexander

—Puedo... yo...

—Habla, dime, ¿qué necesitas?

—¿Puedo darle un abrazo?—dijo con voz inocente y las mejillas hasta ahora pálidas tuvieron una ligera coloración escarlata —. Siempre… desee abrazar a mi… papá… y… es una petición… extraña, lo sé.

La petición de Lex descolocó a Severus y tardo un poco en reaccionar, lo que dio una mala impresión a Lex

—Lo siento yo no...

—No tienes por qué disculparte, con gusto te daré un abrazo, todos los que no he podido darte.

Severus se acercó más y tomo el pequeño cuerpo de Lex entre sus brazos, él no era muy fanático de las demostraciones de cariño, casi no lo hacía, a excepción de su madre, albus y por supuesto Hermione, tal parecía que Alexander había heredado eso de su madre, al momento de abrazar completamente a Alexander la magia cosquilleo en el cuerpo de Lex y de Severus, algo que hasta ahora no habían experimentado ninguno de los dos pero que sorpresivamente generó paz en ambos.

—Me alegra que estés por fin en casa, Alexander Snape.


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