No pensé que iba a terminar el capítulo y es más tarde de lo que podía presupuestar pero acá está. Listo y terminado. No pensé que esta historia fuera a dar un giro tan sorprendente, pero me emociona mucho lo que estoy logrando. A pesar de que siento que la tensión sexual y emocional entre estos dos se está volviendo casi insostenible, pero creo que faltarán algunos capítulos antes de que realmente pase algo. Y siento que valdrá la pena.

Muchas gracias a la gente que se dio el trabajo de comentar. Realmente me hacen sentir que de verdad hay alguien más que yo siguiendo la historia xD. Muchas veces he pensado en seguirla y mantenerla para mí, pero son los comentarios que aparecen de vez en cuando que me hacen resarcirme. Sin nada más que hablar; acá esta.

Enjoy it!


Nosotros, en medio de un caso.

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...

Teddy no volvió a establecer una conversación fuera de gruñidos y malas miradas hasta que salieron del banco. James comenzó a preguntarse tranquilamente si Victoire había tenido que aguantar eso, en lo que caminaban hacia el caldero. No lo creía, sin embargo. Lo poco que había visto de ellos a lo lejos y las veces que había ido de visita, Teddy nunca se había mostrado teniendo ese tipo de actitud. Aunque él no les conocía dentro de las cuatro paredes de su hogar, si lo pensaba bien.

Volvieron alrededor de las 3 de la tarde al Ministerio de Magia.

¿Has tenido suficiente? –Preguntó descuidadamente. Por ser el retorno del horario laboral no había más de 20 magos y brujas rondando por el atrio y que parecían más pendientes de sus problemas que de ellos. Lo cual era perfecto, a juzgar con la cara poco amistosa del otro auror. Teddy le miró con el ceño fruncido, limpiándose los pantalones.

¿Disculpa? –Preguntó él. James le miró inquisitivo. Estaba seguro que había escuchado perfectamente.

Eso. Que si has tenido suficiente

No entiendo a lo que te refieres, James

No me has hablado en media hora –Puntualizó. Alzó la varita y la pasó por sus brazos, tratando de sacarse la ceniza. Teddy le miró con una aparente indiferencia, siendo delatado con sus manos empuñadas.

Recuerdo haberte escuchado decirme que madurara–Puntualizó él. James se preguntó si el mayor de los dos sería él. ¿Estaba jugando con él o algo parecido? –Entonces eso hago. Actuar con madurez

Claro –Replicó, rodando los ojos. –Porque eso hacen los adultos. Ignorar al otro cuando discuten –El hombre se enderezó cual largo era, fulminándole con la mirada. Tenía la misma mirada molesta que hacía un rato, cuando Nicholls había aparecido. Aunque ahora el destinatario era claramente James.

No estás de acuerdo con mi posición, así que preferí guardar silencio, dado que una discusión estaba fuera de lugar –Inquirió éste –Eso es lo que hacen los adultos

Por favor, Teddy –Bufó él. ¿Su posición? ¿Cuál posición? James se cruzó de brazos, intentando permanecer en calma. Pero le estaba costando bastante. –El tipo simplemente fue a dejarme un papel y fue amable conmigo. No me acosó ni verbal ni sexualmente. Estabas exagerando –puntualizó. Teddy alzó una ceja al escucharle, y James no necesitó ni siquiera esperar a que preguntara para saber que diría '¿Exagerando?' visiblemente molesto. A estas alturas ni siquiera tenía que mirarlo para saber que lo haría.

¿Exagerando? –Preguntó el auror, con una expresión de incredulidad mezclada con enfado. Y efectivamente lo había dicho¿De verdad crees que tendríamos esta conversación si no considerara que…?

¿Terminaron con su discusión matrimonial? –Escucharon. Demasiado pendientes el uno en el otro, ninguno de los dos se percató que alguien se les había acercado. Teddy cerró la boca automáticamente, colocando una expresión neutra que James supuso, era sólo debido a su entrenamiento como agente encubierto. James no tuvo tanta suerte en su intento, no evitando que sus mejillas se colorearan. Remington se paró en medio de los dos con una sonrisa socarrona. –Ya veo que si…

Mis sinceras disculpas –Murmuró Teddy, con un tono de voz monótono. Obviamente disculpándose por la situación, no por la pelea. James supuso que, al no intercambiar una mirada con él, seguía molesto. Y seguramente seguiría con la inútil discusión después. El hombre les hizo un gesto de sin importancia. Parecía más divertido que otra cosa –¿Encontró la información que necesitaba? –Preguntó casualmente. Remington asintió con entusiasmo.

¡Fueron muy útiles en sugerirme aquel libro sobre herbología! –admitió el auror. A James no le costó entender que simplemente se trataba de una treta. Afortunadamente. Porque estaba seguro de que en primer momento había puesto una expresión de obvio aturdimiento –Mi pareja estaba muy contento cuando le comenté sobre las pociones pesticidas. Habíamos tenido grandes problemas con nuestras plantas

Me alegro –admitió Teddy. Esbozando una sonrisa que ni siquiera llegó a sus ojos –Aunque hay pociones que no hemos probado

Oh, creo que deberían revisarlo; me pareció leer que el pesticida para los arbustos auto-fertilizante no debían contener más de un milímetro de sangre animal –Comentó, comenzando una charla amable sobre plantas y pesticidas. Si bien James aportó con pequeños comentarios –para entrar a la academia al menos debías sacar un EXTASIS en herbología–, aquel tema era demasiado aburrido para prestarle tanta atención.

Oh, por cierto. Acá está tu maleta –Replicó el auror, levantándola hacia el hombre. James temió por un momento que se tratase de aquella. Pero se sorprendió al ver que realmente se trataba de la aburrida maleta de Teddy. Había olvidado que con el apuro, lo habían dejado encima del escritorio antes de salir hacia Kent.

Muchas gracias

¡Espero su hijo se encuentre mejor! –James abrió la boca, sorprendido, al recordar que aún no presentaba una queja al Winzengamott. Teddy tosió, mostrando una expresión avergonzada que no le había visto hace tiempo. Decidiendo que lo mejor que podían hacer era salir de ahí, James asintió en silencio. Y antes de que siquiera James pudiera decir algo más, el auror se despidió alegremente de ellos y caminó de vuelta al cuartel. Ni siquiera alcanzó a ver al hombre llegar hacia el guardia de seguridad cuando Teddy lo tomó del brazo y lo instó a caminar hacia la salida muggle. Su expresión calculada se había transformado en una bastante seria. Algo que no pudo evitar mirar.

James le miró con aturdimiento, pero le siguió rápidamente. Teddy ni siquiera hizo amago de soltar su brazo; ni siquiera cuando tuvieron que meterse en el estrecho ascensor para poder salir de la cabina telefónica.

Teddy –Murmuró James, intentando soltarse de él. Comenzaba a molestarle el brazo por la posición. Pero el auror hizo un gesto de silencio y pasó un brazo entorno a los hombros de él. Podía ver su obvio estrés. Pero el hombre no parecía tener ganas de discutir sobre eso y él no era tan estúpido como para intentarlo.

Ahora no, Jamie –dijo él, negando con la cabeza –Ahora no

¿Volvía a ser Jamie? Pensó James, mirándole con curiosidad. Más temprano que tarde el ascensor finalmente llegó hacia arriba y pudieron salir de ahí. Teddy le arrastró hacia afuera, comenzando a caminar hacia una dirección que James no reconoció, mirando hacia todos lados. Pareciendo buscar algo. ¿Quizá debió prestar más atención a la aburrida conversación? Cruzaron la calle y avanzaron una cuadra más en la misma dirección, hasta que Teddy les hizo caminar hacia un callejón. Había un tarro de basura en la entrada y ladrillo por todos lados. El espacio no era lo bastante grande para separarse más de medio metro, pero tampoco era lo bastante corto para no ocultarse del resto de la gente. Teddy le soltó, para tomar su mano y tironearle hacia adentro. Justo como una pareja. James no pudo evitar pensar con ironía, que debía estar acostumbrado a esa clase de lugares.

Inmediatamente el hombre comenzó a lanzar hechizos, cuando la sombra del callejón les cubrió.

Saca el cabello de la mujer –indicó el metamorfómago, con un tono de voz grave. Casi preocupado. James arrugó el entrecejo pero hizo lo que le pidió, sacando la varita y haciendo aparecer el cabello. Lo había puesto en uno de los frascos de vidrio libres de su estantería de pociones. Casi inmediatamente vio al hombre suspirar con algo que pareció alivio, acercándose a él y arrebatándole el frasco –Menos mal…

¿Porqué? ¿Está infectado? –Preguntó, arrugando el entrecejo. El auror asintió, dejando el frasco en el piso y haciéndole un Incendio. Un asqueroso olor a petróleo mezclado con cabello llegó a su nariz y le hizo cubrir su boca y nariz casi inmediatamente. El otro hombre hizo exactamente lo mismo.

¿No escuchaste? Remington lo mencionó cuando dijo que debía revisar el capítulo del libro sobre los pesticidas –James abrió la boca, encogiéndose de hombros con indiferencia.

Pensé que se había equivocado de nombre. Y que debíamos tener cuidado al revisar su casa. Que debía haber material venenoso o algo así –Pero él no era especialista. Era genial en captura y rescate, pero todo lo que tenía que ver con infiltración podía decir que era prácticamente un cero a la izquierda. Sabía lo básico, como cualquier auror, pero su cubierta podía durar sólo lo suficiente como para entrar en acción y emboscar. Para las investigaciones de alto calibre estaban los tipos como Teddy; con una personalidad lo bastante tranquila, nervios de acero y con un talento obvio para sacarle información a los demás.

Teddy soltó un suspiro, acercándose a él y envolviéndole en un abrazo. James dio un respingo de la impresión.

Estaba tan asustado de que te hubieses contagiado… –Musitó en su oído. Provocándole un escalofrío agradable al sentir su aliento en su oreja. Obligándole a olvidar aquella sensación y centrándose en recordar su expresión estoica. Si bien había cometido el error de interpretar su seriedad con molestia, jamás se imaginó que podía estar asustado –…es decir ¡Ni siquiera han encontrado una cura clara! ¿Qué hubiésemos hecho yo y Ed sin ti?

James tragó saliva, no pudiendo evitar presionar la espalda del hombre con una de sus manos y corresponder su abrazo. Tampoco pudo evitar emocionarse ante sus palabras. Mierda. Teddy no podía ser tan genial y no podía decirle esa clase de cosas. No sin hacerle desear que aquella dinámica entre ellos…no. Mejor ni lo pensaba.

Todo está bien, Teddy –dijo al final. Si su voz se quebró un poco, el hombre lo ignoró. Teddy también pareció ignorarlo. –Después de todo, soy auror

Cualquiera puede cometer un error–Inquirió Teddy, tomando distancia para mirarle. Parecía aún emocionalmente comprometido –sobre todo cuando tienes experiencia –Inquirió, apretándole una vez más con un poco más de fuerza antes de soltarle. Para alivio de James. Pudo y trató de ignorar la sensación del cuerpo caliente del auror contra el suyo. Del estremecimiento inevitable al ser consciente de la cercanía. El suave olor a petróleo le ayudó a volver a la realidad. Al menos le hizo estar consciente de que aquel no era el escenario para dejarse llevar.

Pero… –Replicó el auror, un poco incrédulo –Me tocaste todo el camino. ¡Incluso cuando caminamos hasta acá! –¿Y a él le creía descuidado?Teddy hizo una expresión nerviosa, moviendo sus pies un poco.

No deshice el hechizo impermeable –admitió el auror –¿Cómo podría, si había llevado al cadáver en un maletín? James hizo una mueca de asco. Por supuesto que no lo haría. Hasta a él le habría costado deshacer el hechizo después de haber tocado eso. Y Teddy, quien tenía un ligero TOC con el desorden, no podría haberse sentido más asqueado.

Siempre trato de ser cuidadoso –Dijo él. Teddy asintió, dándole una pequeña sonrisa antes de abrir el maletín. Su expresión suave pasó a una seria en un segundo, lo que le hizo cerrar un poco más la distancia entre ellos dos. Que no era mucha, dado el poco espacio. –¿Qué metió en tu bolso?

Dos frascos –Respondió, sacando uno de ellos. Había un líquido metalizado que era fácilmente identificable. Posiblemente serían los recuerdos de la pareja de Remington sobre la bruja muerta. Teddy volvió a guardar el frasco y sacó otro, mostrándoselo de la misma forma. El segundo era un cabello; seguramente uno seguro. –Una caja rectangular; seguramente su varita. Una tapa de botella y un pergamino con instrucciones

Lee el pergamino –Inquirió él. Teddy asintió, pero le entregó la tapa de botella primero. James la presionó contra el abrigo de Teddy. Por si acaso. El Auror la leyó rápidamente antes de guardarlo en la maleta y sacar su reloj.

Tenemos 15 segundos –Musitó él. James hizo una mueca. Si no se hubiesen retrasado en aquel emotivo abrazo tendrían más tiempo. O peor. Si se hubiesen retrasado más, el traslador se hubiese ido sin ellos. Teddy dejó el reloj en su bolsillo y tocó la tapa de botella, justo antes de que James sintiera el familiar gancho mágico que jaló detrás de su ombligo. Y entonces, se desaparecieron de ahí.

..

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No había estado nunca en aquel lugar. Para hacer justicia, había muchos lugares de Inglaterra que no conocía. Aquello parecía ser una calle bastante rural. Y muggle por donde se veía. James pudo ver a algo que parecía una oficina de correos y al frente, una especie de cancha de pasto. Una cancha de futbol, supuso. Los muggles, como siempre, simplemente les ignoraron. Como si siempre hubiesen estado ahí.

¿Dónde estamos? –Preguntó él. Ambos se movieron hacia la vereda rápidamente cuando sintieron un sonido que sonó a un camión. Teddy le entregó su maletín para sacarse el abrigo y llevarlo en la mano. El clima era bastante distinto del frío Londres. Aunque debía seguir siendo Kent, supuso él.

Al sur de Inglaterra. Woodchurch –Replicó Teddy, mirando hacia todos lados –Busquemos un lugar donde sentarnos –Aunque a simple vista no había nada alrededor donde pudieran sentarse y menos, donde pudiesen tener un poco de privacidad.

¿Hacia dónde? –Preguntó él. De Kent, sólo había conocido Canterbury y Dover. Folkerstone y Ramsgate, debido a un caso. Debían encontrarse prácticamente en el centro del condado. Y Woodchurch parecía más una calle que otra cosa. Teddy se encogió de hombros antes de elegir la dirección contraria a la cancha de Futbol y comenzar a caminar. Posiblemente arbitrario. Avanzaron en silencio, distrayéndose por los alegres cottages y la atmósfera tranquila en sí del lugar. Nada más diferente de Hogsmeade, que a pesar de también ser un pueblo campestre normalmente se encontraba lleno de magos transitando por el lugar. Alrededor de diez a trece minutos después se encontraron con un garaje de autos y una tienda de comida muggle. James se lamentó el no haberle dicho a Teddy que debían almorzar antes de volver al ministerio, sintiendo como su estómago rugía de la incomodidad. Teddy hizo una risita al escuchar su estómago.

Espera aquí –Musitó el hombre, entrando a la tienda y saliendo con una bolsa de papel cinco minutos después. Reclinado en la entrada e ignorando los cuchicheos a su alrededor –probablemente al ser forastero– James se recriminó mentalmente el no andar lo bastante preparado. En la academia siempre le habían recordado que debían traer consigo tanto galeones como libras esterlinas. Pero el otro auror simplemente le sonrió y le hizo un gesto para que le siguiera. James se percató que él no era el único blanco de cuchicheos, –Se habían rodeado por dueñas de casa y escolares– no evitando rodar los ojos. Y Teddy decía que él era el popular.

¿Averiguaste algo? –Preguntó él. Teddy se encogió de hombros, un poco inseguro. Retrocedieron por sobre sus pasos por un minuto antes de que Teddy les condujera por uno de los caminos que James no había visto y se alejaran de la calle. El camino era estrecho y parecía ser el límite entre dos cottages. Aquello fue un minuto entero de rodear dos murallas de piedra que posiblemente eran jardín antes de llegar a una pequeña plaza cuadrada. Había más cottage alrededor, pero no había personas. Teddy caminó hacia el asiento más cercando, haciéndole señas para que le siguiera. James se sentó a su lado.

Aquí, toma esto –Musitó el hombre, entregándole una botella plástica con bebida y un sandwish que parecía ser pollo. Teddy se metió la mano al bolsillo y comenzó a conjurar no verbalmente antes de recién relajarse. –Woodchurch parece ser prácticamente una calle de calles –Musitó. James hizo una mueca, asintiendo y desenvolviendo el sándwich. Dejó la botella al otro lado del asiento mientras tanto. Teddy hizo lo mismo.

¿Averiguaste algo? –Preguntó nuevamente. El auror asintió.

Es un poco largo. Pero la nota decía principalmente que el cabello estaba contaminado y que debíamos quemarlo –murmuró Teddy, dándole un mordisco al sándwich y masticándolo un poco antes de seguir hablando. James hizo lo mismo. Le supo a pollo con pimentón y mayonesa –…sobre el traslador y la dirección que debíamos buscar en Kent

¿Nada más? –Preguntó él. Teddy se encogió de hombros.

Te dije que era un poco largo. Pero efectivamente es Dorotea Williams. Y realmente debo averiguar si saben si está o no muerta –Y lo más probable era que lo sabrían. Pero James sospechaba que Teddy sospechaba que no era así. O quizás no estarían en aquel lugar, si no en casa de Rose. O al menos él lo estaría –Pero nadie en el ministerio ha sabido nada. Y por si acaso, la pareja de Remington me mandó sus recuerdos sobre ella. Espero haya sido exhaustivo o no sabré por dónde empezar –Musitó. James dio otra gran mascada antes de ir por la botella plástica. Aquella bebida parecía estar presente por todos lados. Era tan azucarada que seguramente podía reemplazar tranquilamente al café –Tendría que recurrir a Draco y realmente no quiero poner a Harry sobre aviso

Se pondrá paranoico –Admitió James. Teddy asintió al escucharlo.

Harry tiene buenas medidas de seguridad. Las suficientes para que Draco no salga herido. Seguramente la ministra también –James asintió. Su madrina era tan o más paranoica que su padre en ese sentido. Su padrino era mucho más relajado en comparación. –Y necesito mantener el personaje

Si todo sale bien… ¿no vas a venir a casa? –Preguntó con curiosidad. Avergonzándose al llamar "casa" a su casa, como si Teddy hubiese vivido ahí desde siempre. Pero la verdad es que tenía entendido que los encubiertos podían pasar hasta un año en un papel. Y dudaba que Victoire hubiese aceptado aquello con tanta facilidad. Pero Teddy negó con la cabeza al escucharle. Y aquello había salido tan natural que no había podido evitar decirlo.

Iré, después de adecuarla como una casa normal. Aunque tendré que ir al ministerio durante el día y luego volver allá –Le explicó éste. James ya casi había acabado el sándwich y sólo le estaba quedando la bebida azucarada. Pero era suficiente como para aplacar el hambre durante algunas horas –Me va a tocar llegar tarde. Incluyendo el fin de semana. –Hizo una mueca. James alzó una de sus manos y le dio un par de palmaditas en el brazo. Al menos no tendría que lidiar con Victoire, que seguramente volvería a la carga después de salir del ojo público. Pero no dijo nada, limitándose a tomar su bebida y a admirar aquellos cottagges. Eran lindos, a decir verdad. Siempre había tenido su encanto aquellas plantas enredaderas que crecían alrededor del ladrillo –Parece que te gusta por acá

Muy campestre para mí –Dijo, negando con la cabeza.

Pero nunca quisiste vivir en Londres tampoco –Inquirió Teddy con curiosidad.

Tampoco quería vivir en el Valle de Godric. Es decir ¿Cuánto falta para que eso esté repleto de Potters y Weasleys? –Preguntó, rodando los ojos –No podría dar un pie fuera de casa sin que Draco o Lily lo supieran –Y eso sería francamente horrible. A pesar de que en estos momentos, bastante más útil que vivir en Hogsmeade. Al menos podría contar con una excusa para pedirle al elfo doméstico de la familia que cuidara a Ed mientras él asaltaba el refrigerador de la cocina y se preocupaba un poco menos. Sabía que en cuanto sus vacaciones terminaran sería el elfo quien se haría cargo mientras Ed tenía edad para ir a una guardería; pero hubiese sido agradable el poder irse de vacaciones sin entrar en pánico porque su hijo agarrara alguna enfermedad o se quedara sin algún útil de aseo que no pudiera reemplazar –Tu tampoco quisiste vivir ahí –Teddy negó.

Victoire siempre quiso tener una casa en Londres –Replicó. James pudo ver que Teddy no parecía muy contento con eso, pero era una expresión más bien resignada.

Quizá debería irme de vacaciones un par de días. Al menos antes de que Marcus vuelva a Londres y me acuse de ser un terrible amigo –Aventuró él, buscando cambiar de tema. Teddy frunció el entrecejo automáticamente.

¿Vas a irte de vacaciones? ¿Sin mí?

Tú no estás fuera de servicio –Le recordó James. Teddy no pareció muy convencido. James se preguntó si realmente entendía el hecho de que en primera mano no eran una familia. Y en segundo lugar, que las decisiones seguía tomándolas él–Y quizá le haga bien a Ed salir de Hogsmeade un tiempo –Y a él tomar un poco de distancia.

¿Y donde planeas llevarlo? ¿Fuera del país o qué? –Preguntó éste, para nada feliz. James alzó una ceja –Recuerda que no puedes salir del país sin el permiso de ambos padres

¿Perdona? ¿Ambos padres? –Preguntó él, abriendo la boca con sorpresa. Teddy soltó un bufido –No me jodas. Esto no tiene nada que ver contigo

Estás siendo irracional. Salir del país con un recién nacido no es algo recomendable

¡Ni siquiera dije que lo haría! –Se defendió él. Teddy dio un trago a la bebida azucarada mientras se las arreglaba para mantener el ceño menos fruncido.

Entonces ¿Dónde planeas que iremos? –Preguntó, recalcando la última palabra. James se preguntó cuánta paciencia podría acumular antes de darle un golpe en la cabeza.

No hay un iremos Teddy. Estás en un caso ¿Recuerdas? –Le intentó explicar. El auror hizo una mueca.

Puedes esperar que termine… –Mencionó éste. James alzó una ceja.

Te puede tomar meses ¿Sabes?

Si Dorotea es poco sociable, podré ausentarme el fin de semana si nada pasa –Murmuró éste. James rodó los ojos –Quizá podríamos ir a la playa por dos semanas. Y disfrutar los fines de semana. Podríamos ir a Tresco

¿De verdad estamos planificando nuestras vacaciones? –Preguntó con incredulidad. Teddy se encogió de hombros, levantándose y dando tres pasos para botar el papel del sándwich al basurero.

Tú quieres ir. Yo te estoy dando opciones –Se encogió de hombros con indiferencia. Quizás aquella era la primera vez que escuchaba a Teddy hacer algún tipo de plan. O peor; imponerse con lo que él quería hacer. James ni siquiera había pensado en salir más allá del Parque Nacional Cairngorms. O a Brighton si se trataba de Inglaterra. Aquello era tan doméstico y tan extraño a la vez, que no supo que decir. Suspiró, al final. Porque no sabía qué hacer con aquella persona sin querer golpearla.

O besarla.

Okey Teddy. Cambio de tema ¿Qué dirección te dieron? ¿Dónde debemos ir? –Decidió centrarse en el caso. Parecía mucho más seguro que hablar de sus vacaciones. Teddy le miró con curiosidad.

¿Ya no quieres planear nuestras vacaciones? –Preguntó. James vio su expresión herida y sintió un poco de pena por él. La verdad dicho sea de paso, es que a Teddy le haría fantástico tomar unas vacaciones y olvidarse de aquella mujer. Pero no podía sentirse culpable por velar por sí mismo, maldita sea. Realmente no quería. Y ahí estaba, sin embargo. Sintiendo pena por Teddy y llamándose internamente un idiota por dejarlo fuera del plan. Tragó saliva. Le gustaría saber cómo demonios lidiaba alguien con tantas emociones contrarias.

Primero debes ver si habrán vacaciones ¿Cierto? –Cedió al final. Teddy automáticamente asintió y le dio una media sonrisa. James pensó en lo ilegal que era sonreír de esa forma.

Pero no irás sin mí, ¿no? –James, a pesar de sí mismo, negó con la cabeza –Tresco es un lindo lugar

Un caro lugar, dirás. Me conformo con ir a Loch Morlich

Eso está como a cuarenta minutos de Hogsmeade –Bufó el auror. James se encogió de hombros con indiferencia.

Tengo un bebé, Teddy. No puedo costearme el Caribe versión Reino Unido –Y era la maldita verdad. El auror pareció no discutir con su argumento, moviendo la varita para deshacer los hechizos e instándole a caminar. –¿Dónde tenemos que ir, entonces?

Calle Bournes, número 8. El cajero dijo que preguntara en la Iglesia dónde quedaba exactamente –Musitó Teddy, caminando hacia el camino estrecho, para salir. James, tras botar el papel del sánwish y la botella plástica en el basurero le siguió.

¿No te preguntaron nada sobre ella? –El auror negó con la cabeza –Quizá no era conocida –Cuchicheó. No les tomó mucho tiempo el llegar hacia la oficina de correos a la que habían llegado en primer lugar. Había un poco más de gente, pero seguían pareciendo lugareños. Niños con uniforme escolar jugando en la gran cancha de pasto y un par de adultos acompañándoles. Teddy no se detuvo en ningún momento, siguiendo por el camino hasta volverse a rodear de cottages.

El hombre dijo que luego de la carnicería –Apuntó Teddy hacia una tienda hacia su derecha, tienda que no tenía patio como las otras casas –y al final de la calle se encontraba la iglesia. Había un restaurante en frente si queríamos comer –Vieron un letrero con un treinta que llamó su atención, antes de llegar al final de la calle. Según recordaba, era una señal de tránsito. Se agendó mentalmente que debía sacar licencia de conducir, como le venía diciendo su padre hacia algunos años. Sabía que Teddy tenía licencia, aunque no la usaba a menos que fuera necesario. Pero Ed crecería y tendría que llevarle a Hogsmeade como a los demás niños. Porque ir a Hogwarts desde el mismo Hogsmeade parecía algo completamente aburrido para un chico de once. Dos casas más allá comenzó el terreno medio metro más alto, de lo que parecía ser la iglesia. Era fácilmente identificable por la torre que se alzó ante ellos y las lápidas alrededor. Supuso que para cualquier otra persona la vista podría ser un poco escalofriante. Pero ellos, siendo gente que convivía con la magia cada día, era sólo otro lugar. –Iremos a una de esas tiendas

¿No a la iglesia? –Teddy negó con la cabeza.

Esa gente conoce a todo el mundo. No es muy aconsejable –Replicó él, apuntando hacia uno de los lugares frente a la calle. Parecía ser una especie de pub –Preguntaré ahí

¿A un bar? –Preguntó éste. Teddy asintió, mirando hacia todos lados antes de cruzar. James hizo lo mismo –Es algo bastante de Cowboys –Teddy sonrió de medio lado, pero no dijo nada.

¿Puedes esperarme afuera? –Preguntó éste. James alzó una ceja.

¿De verdad crees que es la primera vez que entro a un bar muggle? –Preguntó con incredulidad. Teddy negó con la cabeza. Pareciendo un poco más tenso de lo normal. Incluso desvió la mirada un poco.

No. Pero a mí me tomará menos tiempo que a ti –Respondió. James se cruzó de brazos.

No me jodas que es relacionado a yo flirteando con la gente –Le acusó. Teddy hizo un esfuerzo por ocultar su vergüenza, pero ahí estaba. Sus mejillas levemente avergonzadas. –¡Es eso! No puedo creerlo. Eres un… –Comenzó, pero la mano de Teddy voló hacia la boca de James, tapándosela y cerrando su torrente de insultos hacia él. James dio un respingo cuando la otra mano de Teddy se deslizó hacia su cintura, presionando su baja espalda y atrayéndole hacia él. Abrió los ojos de la sorpresa, al saberse tan cerca. Teddy deslizó la mano de la boca de Teddy hacia su barbilla y la alzó; un movimiento bastante íntimo para ser ellos. Las mejillas del pelirrojo se colorearon inmediatamente y tuvo el impulso de darle un empujón. Pero Teddy había acercado su rostro tanto que no pudo evitar notar sus labios secos en una suave pero tensa sonrisa y cuando alzó la vista hacia él, sus ojos serios.

Nos están siguiendo –Susurró él. James se estremeció al sentir el aliento del hombre contra sus labios. Nuevamente pudo sentir como cada parte de su cuerpo reaccionaba al contacto de él. Maldijo internamente por ser tan débil, por dejarse llevar tan bien. Aquello era una fachada; posiblemente era más fácil que ellos dos pararan por amantes que por simples amigos –¿No lo notas?

James negó con la cabeza suavemente, tratando de alejar un poco la vista de él. Pero era imposible; Teddy estaba demasiado cerca, sus cuerpos estaban demasiado cercas y sus labios también lo estaban. James se maldijo una y otra vez por desear tan fuertemente romper aquella distancia. Pero tal como lo pensó, también recordó aquella noche confusa donde despertó desnudo junto a él. Era peor saber que posiblemente había tocado el cuerpo desnudo del otro hombre y ahora sólo podía limitarse a eso; a estar a una distancia mínima y a fingir que eran amantes por el bien de un caso –Q-quizá tengas razón –murmuró él, avergonzado por la situación. Teddy soltó una risa suave antes de cerrar la distancia entre ellos y dejar un breve beso en su mejilla que le hizo saltar un poco. El hombre volvió a estrecharlo entre sus brazos.

Vigila hacia el camino mientras estoy adentro. Entra al bar si ves algo extraño –Susurró contra su oído –No pude evitar notar que había algo extraño cuando salí de la tienda

Está bien –Murmuró él. No queriendo doblar la cabeza para evitar la tentación. Tenso como una tabla de planchar. Teddy volvió a besar su mejilla antes de soltarle y simplemente caminar hacia el bar.

James se apoyó en uno de los letreros, tembloroso y un poco excitado. Ese hombre iba a matarlo. De eso estaba seguro.