Título: Propiedad del Rey

Autor ORIGINAL: Red Autumn

Traductora: Darkkie (aka Jun, aka VaniaHepskins)

Pareja(s): Legolas/Aragorn, Arwen/Aragorn (implícito)

Clasificación: PG-13 a NC17 – Slash, violación, Angustia, Pensamientos oscuros, violencia, MPREG.

Advertencia: Muy, muy oscuro. Muchas descripciones gráficas físicas y mentales. POR FAVOR, POR FAVOR CONSIDEREN LAS ADVERTENCIAS.

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Tolkien y sólo a él. Sólo los tomé prestados para darle vida a mi universo fantástico.

25. Inocencia.

"¿Lo estoy haciendo bien?" Haldir levantó la mirada de su tarea.

"Hhmmm… sí" ronroneé alegremente. "Pero, ¿podrías hacerlo más suave en este lugar?"

"¿Te hice daño de nuevo, no?" Era más una declaración que una pregunta. "Lo siento", murmuró y sonrió disculpándose.

"No te preocupes, Haldir," Traté de tranquilizar a mi amigo, dándole palmaditas en su mano, "Es tu primera vez." Sonrió tímidamente.

Después de agregar un poco de aceite perfumado sobre su mano, colocó ambas en mi muslo izquierdo desnudo. Haldir frunció ligeramente el ceño al concentrarse en su 'tarea'.Yo estaba sin las mallas y sólo una toalla blanca cubría mi región más íntima y alrededor de mi trasero. Cuando reinició con el masaje en la suave y pálida, se sentía tan bien que los músculos se empezaron a relajar. Estaba disfrutando estos momentos.

"Tienes unas manos maravillosas, Haldir. Podría viajar de Mirkwood a Lorien sólo para esto," sonreí.

Cada vez que miraba a Haldir, le podía ver ruborizarse ligeramente. Odiaba decirlo pero se veía adorable en esa condición. El elfo simplemente no estaba acostumbrado a esto y yo lo estaba alentando descaradamente. Esto sucedía por que lo había experimentado tantas veces que ya no me molestaba.

Sin embargo, aún me preguntaba por que Haldir lo estaba haciendo. Estaba renuente al principio pero le supliqué que lo necesitaba con urgencia; sólo así estuvo de acuerdo y accedió.

"Haldir, ¿podrías moverte un poco más arriba?" le señalé justo en el borde de la toalla y la deslicé un poco para que tuviera mejor acceso. "Aaaaahh… sí," gemí de placer bajo sus fuertes y cálidas manos. "Más por favor y si puedes un poco más fuerte esta vez."

¿Estaba flirteando inocentemente con Haldir? Probablemente no, ¿pero por que estaba actuando de esta manera?

"Soy su esclavo quien está para satisfacer cada deseo, amo," bromeó Haldir. Sonreí.

Repentinamente, la puerta de mi talan se abrió por completo como si un fuerte viento la tumbara. Ambos nos sorprendimos. Haldir quien estaba sentado demasiado cerca de la orilla de la cama, cayó de espaldas aterrizando en su trasero con un seco 'tud' de una manera nada digna. Hice una mueca con el impacto mientras Haldir gimió de dolor en el piso.

"¿Qué crees que estás haciendo, Haldir?" reprimió Arwen con las manos en sus caderas. ¿Era protección o celos lo que escuché en su tono de voz?

"¿Te encuentras bien?" ignoré a Arwen mientras me inclinaba sobre la cama. Haldir asintió y empezó a levantarse. Su rostro se puso rojo debido al vergonzoso incidente.

"¡Qué vergüenza, Haldir!" regaño nuevamente. Ambos la miramos para encontrarnos con una enfadada Arwen, los dos estábamos confundidos por su acusación. "¿Cómo puedes aprovecharte de Legolas de esta manera?"

El elfo se sentó en la cama con mucho cuidado, frotando su espalda baja pero continuaba observándola consternado. Volteé con Haldir esperando que el entendiera a lo que ella se refería pero cuando me di cuenta estallé en risas. Tuve que agarrar mi vientre, pues era incapaz de contener mi histeria y trataba de respirar por que no quería sofocar al bebé y a mí.

Ahora, los dos me miraban confundidos, congelados en sus lugares.

Era algo inhabitual en mi forma de ser, caí en el colchón y reí aún más, agitando mis piernas en el aire. Había olvidado por completo que sólo tenía una toalla alrededor mío. Arwen se volvió con rapidez mientras Haldir levantaba la toalla para cubrirme, salvando mi dignidad.

"¡No… no es… lo que… tú… piensas!" trate de decir mientras reía tratando de disculpar al guardian. "¡Él… no está… seduciéndome…! Él estaba… ayudándome… con un… calambre… en la pierna…" Añadía más fuerte. Mis costados me dolían terriblemente y las lágrimas empezaron a rodar por mi rostro. "¡Piedad!" Grité al fin para ver si alguno de ellos me ayudaba a detener esta locura.

Claro, que ninguno de ellos lo hizo. Todos estábamos avergonzados al saberlo y ninguno hizo por limpiar su reputación – ni aún yo.

Para cuando me logré tranquilizar, Haldir ya había tomado una pequeña toalla para limpiar mi rostro. Después tomé rápidamente una manta para cubrir mi estado provocativo en caso de que me avergonzara nuevamente a mi mismo.

Arwen tosió apaciblemente como si despejara su garganta. "Lo siento Haldir," dijo en voz baja pero Haldir le señaló con la mano que no se preocupara. "¿Cómo te siente hoy, Legolas?" rápidamente cambio el tema después de que recobró la compostura.

"El bebé se está poniendo más pesado cada día. Ya no puedo esperar por el día en que ya no le llevé dentro," dije con mucho cuidado para evitar que le risa me atacara nuevamente.

"Bien, aún te falta mes y medio. ¿El sanador ya ha venido a verte?" Arwen me había estado visitando casi diariamente por si necesitaba algo. Era muy curiosa y me hacía muchas preguntas sobre mi embarazo. Podía ver como anhelaba un bebé propio.

En varias ocasiones, se disculpaba y sacaba a flote sus sentimientos de culpa por causar tantos problemas, pero yo nunca la culpe. Arwen era tan inocente como yo lo era. Todo era culpa de Aragorn por no amarla lo suficiente. Él la había traicionado al culparla y tomando eso como excusa para tomar un consorte.

"Sí, ya vino Browne. Me explicó muchas cosas sobre lo que pasaría antes y durante el nacimiento." Temblé al recordar las descripciones de 'labor de parto' y el proceso de nacimiento. "Espera a que Lord Elrond llegue aquí pronto para poder discutir con él la cirugía. Es optimista y piensa que será un éxito"

"Siempre podrás confiar en mi padre, Legolas" Dijo Arwen con confianza.

Sólo allí fue cuando se escuchó un golpe en la puerta.

"Adelante," respondí, preguntándome quien sería. La puerta se abrió para dar paso a un atractivo elfo parado afuera.

"¿Puedo pasar?" preguntó cortésmente.

"Orophin. Entra," contestó Haldir por mí. "Legolas, este es uno de mis hermanos, Orophin." El mencionado elfo entró, cerró la puerta detrás de él y camino hacia mí.

"Es tan bueno conocer al fin a mi salvador" exclamé feliz, no estaba tan aprensivo al conocer a Orophin por que él fue el primero en Lorien en verme en estas condiciones; y Haldir probablemente le había advertido "Lo siento, no estoy propiamente vestido para recibir visitas," me disculpé apenado.

"Soy yo quien debe disculparse por molestarle," Orophin se movió un poco pero sonrío tímidamente. Me recordaba tanto a Haldir. Me preguntaba si Rumil tendría las mismas facetas.

"No, no. Me agradan las visitas. Puede ser muy aburrido algunas veces el tener a Haldir conmigo todo el tiempo". Miré a Haldir, para atrapar su reacción. En lugar de hacer un puchero como sabría que pudiera hacerlo cuando estábamos solos, entorno sus ojos con falsa molestia.

"Ustedes dos hacen una bonita pareja," arriesgó Arwen mientras reía apenada. La mire y le sonreí pero no le respondí.

"Realmente no sé como agradecerte lo suficiente por salvar nuestras vidas" dije volviendo a Orophin.

"Es sólo mi deber como Guardián," Contestó tranquilamente Orophin. "Además, estoy honrado de servirle, Príncipe Legolas," agregó y se inclinó con respeto.

"Por favor Orophin, sólo Legolas. No soy nadie especial por aquí." Orophin asintió. "Oh, ¿dónde deje los modales? Por favor, toma asiento."

"Orophin es el más tímido de nosotros," bromeo Haldir. Y para confirmarlo, Orophin se ruborizó con ese comentario.

"A diferencia de su hermano, quien es arrogante, narcisista, orgulloso… ¡ai!" grité levantando mis manos en defensa propia mientras Haldir golpeaba mi cabeza con una suave almohada. Las risas comenzaron mientras continuamos nuestra batalla de almohadas mullidas.

Cuando todo recobró la calma nuevamente, nos sentamos y hablamos de muchas cosas. Compartimos muchos recuerdos felices y bromeábamos unos con otros como si fuéramos viejos amigos. Las bromas seguían y las risas llenaron la habitación. El sentimiento era maravilloso y olvidé por un momento, mi condena inminente y los cambios de humor.

Hasta ahora, Faramir era mi visitante más sorprendente. Cada vez que se aparecía, me encantaba con tantas historias – lugares donde había estado, elfos que había conocido, las caminatas por los bosques dorados, una invitación por Rumil a nadar en Nimrodel y muchas aventuras más. Estaba tan radiante y lleno de entusiasmo, como recién nacido.

Por supuesto, nunca se olvidaba de mi. Se había tomado su tiempo para escoger lindos regalos para darme cada vez que viniera. Tenía una canasta en la mesa de al lado, llena de cosas que él encontraba – hojas doradas del un árbol de Mallorn, una piedra rosada del fondo de Nimrodel, una brillante pluma azul de una ave nativa y mucho más. Me sentí tan afortunado al tener un amigo como él.

Como nota triste, Galadfin no sobrevivió. Estaba vivo cuando lo trajeron pero era muy tarde por que la herida era demasiado profunda. Sólo fui informado de su muerte cuando se terminó con su cremación.

Al principio estaba enojado, por que habían decidido por mí, que estaba demasiado débil para ir a su funeral y llorarle, pero Haldir me hizo darme cuenta de que tenían razón. Todos estaban ansiosos y preocupados por mi estado después de todo. Era Aragorn con quien debería estar furioso. Además de eso, aún era penoso ser visto en público en mi condición actual. Era difícil para mí mirarlos a los ojos y no sentir pena de mi mismo.

Todos trataban de hacerme ver que yo no era horrible y que no debería de avergonzarme de mi mismo y de mi debilidad. Sin embargo, nadie entendía mi predicamento. Era un príncipe y un guerrero. Debería de ser capaz de protegerme a mi mismo y de luchar hasta la muerte. En vez de eso, había caído víctima de un hombre, quien además, me había tenido como puta. Los elfos de Mirkwood seguramente sentirían vergüenza de mí. ¿Cómo podría volver a mirarlos?

Durante los pasados doce días, Haldir había estado diligentemente conmigo. A pesar de que algunas veces yo quería estar solo, estaba feliz de alguna forma de que Haldir obstinadamente haya decidido hacerme compañía. Su presencia tenía un placentero y tranquilizante efecto sobre mí. Varias veces me despertaba con horribles pesadillas y estaba aliviado de encontrar a Haldir al lado mío, asegurándome que todo estaba bien.

Nunca hablamos de los detalles que mencioné mientras me encontraba en Gondor. Arwen me había aconsejado una vez a que debía contarle, con el objetivo de sanar emocionalmente, pero aún no estaba listo para divulgar mi pena y dolor a Haldir, y estaba seguro que él no estaba listo para escucharlo. Si lo estuviera, ya me habría presionado a decírselo.

El tiempo que pasábamos juntos me había dejado descubrir la más dulce e inocente parte de él que nunca hubiera sospechado. Antes, yo sólo conocía al Haldir juguetón y algunas veces al excesivamente serio Haldir. El elfo de cabellos plateados nunca fue hablador y era muy reservado con sus emociones. Sin embargo, mientras estaba conmigo, era más fácil abrirse.

¿Cómo lo averigüé? Sucedió dos veces cuando tenía que cantarle una canción al bebé cuando estaba muy inquieto. Para mi completa sorpresa, Haldir se me había unido en ambas ocasiones. Cuando le mire asombrado, con los ojos abiertos completamente, él sólo se agitaba y reía como un completo idiota.

La primera vez que me pidió permiso para sentir la patada de mi inquieto bebé, me causo conmoción. La mirada de su rostro no tenía precio. Comparado con las expresiones de Aragorn, la de Haldir simplemente era de asombro y de encanto con el pequeño milagro mientras la del hombre era de orgullo y de satisfacción sobre su propio logro.

En otras ocasiones, nos sentábamos por la repisa de la ventana de mi talan, y estudiábamos los Mellryn desde lejos. El tronco del más anciano y más grande Mallorn tenía un talan construido a su alrededor justo como en el que estaba ahora mismo. Había tenido la oportunidad de tocar su tronco, sintiendo el pulso viviente dentro, pero no era suficiente. Tenía que correr a través del bosque y sentir la fuerza de la vida entera en Lothlorien tratando de encerrarme.

Muchas veces Haldir había tratado de animarme a salir pero yo me negaba. Él había ido muy lejos al querer hacer arreglos para limpiar un área a donde yo quisiera ir pero le dije que no. No era yo tan importante y no merecía ser tratado en tal manera. De hecho, me había creado una mala impresión al evitar conocer a los elfos de Lorien. No quería crear más al pretender ser tan arrogante.

"Haldir, ¿qué se siente estar enamorado?" le pregunté un tarde tranquila, mientras estábamos sentados en la cama jugando un juego humano llamado Othello que los gemelos me habían enseñado. Era un juego de estrategia donde los dos oponentes trataban de obtener las piezas de su propio color al conquistar el tablero – en la mayoría negra y blanca.

El Galadrim me miro asombrado. Un destello de sonrisa apareció en sus ojos.

"Bien, se siente un extraño sentimiento dentro de ti. Un momento tienes frío y en el siguiente mucho calor; y en lo que piensas te caes y mueres." Haldir rió cuando vio que lo observaba incrédulo.

"¿Estás bromeando, verdad?" le mire escéptico.

"Créeme, es un sentimiento por el que no te importaría morir. De hecho, es una maravillosa sensación. Imagina esto – miles de pequeñas mariposas volando con sus delicadas alitas dentro de tu estómago; tu corazón palpita fuertemente y no puedes detenerlo; te sientes ebrio y sobrio al mismo tiempo que llega a tus pies; la calidez de toda tu sangre corriendo por tu cuerpo; avergonzándote hasta ruborizarte; tu mente se pone completamente en blanco y nada más queda la imagen de tu amor y pierdes de vista al mundo alrededor tuyo por completo; te vuelves un elfo indefenso. Sueñas con estar con esa persona el resto de tu vida; no te acuerdas de tomar o comer o de la vida que llevabas antes; y finalmente, cuando todo esto no es suficiente para matarte, te vuelves un completo tonto al tartamudear en frente de tus amigos y del objeto de tu afecto."

"¿Has experimentado todo esto?" pregunté incrédulo.

"Nop, nunca." Se encogió Haldir. "Lo que yo sentí era diferente. Sentí que Anar no era demasiado brillante y que el cielo era repentinamente muy azul. Envié mi amor y deseos a través de las blancas nubes que navegaban cerca de mí y desee empaparme como un tonto bajo la lluvia de primavera. Olí el pino y las flores como nunca antes las había olido y mi corazón se elevó tanto, que no sabía si volvería a Arada nuevamente," dijo con mucha pasión.

Me quede sin habla. Repentinamente, había encontrado al Haldir poeta.

"¿Por qué preguntas? ¿Tienes a alguien en mente?" Sonrió Haldir misteriosamente.

Agité mi cabeza. "No, nadie como tu podrías describirlo. Sólo que pensé que…" me detuve, sintiéndome tímido repentinamente.

"Dime." Haldir insistió.

"Bien, yo pensé… Que estaba enamorado de Faramir, por que yo no sabía como se sentía el verdadero amor. Ahora sé que sólo me agradaba por que fue muy amable conmigo." Baje mi mirada al piso, sonriendo tímidamente. Mientras tanto, Haldir estaba sonriendo de oreja a oreja.

"Legolas, realmente eres muy inocente en lo que respecta al corazón.," declaró. "¿Recuerdas cuando te preguntamos acerca de esto cuando estábamos en el lago en Imladris? Nos dijiste que no te visualizaste como un elfo maduro todavía, yo pensé que estabas bromeando y que estabas ocultándonos algo.

"Ahora llegó el tiempo de crecer, ¿no es cierto?" No estaba buscando una respuesta por que ya la conocía. Subconscientemente mi mano empezó a acariciar mi vientre otra vez. Si, mi cuerpo había madurado más rápido que mi mente e indirectamente tenía que pagar por mi insensatez.

"De hecho," Haldir interrumpió mis pensamientos. "Pienso que le gustas a Faramir"

"¿En serio?" claro, después de pasar mucho tiempo entre humanos, había aprendido a identificar cuando le atraía a uno. "Odio desilusionarlo. Pero él se merece alguien mejor. ¿Qué tal tu? ¿Cuándo te diste cuenta de que la amabas?"

"Ah, sí. Acerca de eso. ¿Cuándo tuviste la idea de que yo tenía un amante?" Haldir me observaba fijamente.

"Yo siempre pensé que… bueno, tantas elfas siguiéndote por todos lados, así que asumí que una de ellas había atrapado tu corazón," dije.

"Para ser honesto, una casi lo logró, pero fue cuando me di cuenta que ya alguien había robado mi corazón, pero no paso de una noche. Sólo que me empecé a darme cuenta que prefería la compañía de EL y como transcurría el tiempo, mis sentimientos se hicieron más profundos." Había un incansable anhelo en sus ojos azul grisáceo mientras hablaba de sus sentimientos.

No podía entender por que es que Haldir estaba repentinamente tan lleno de sorpresas. Encontré con mi boca abriéndose cuando mencionaba que estaba enamorado de un elfo.

"¿Él?" quise re confirmar que no había escuchado mal.

"Sí, ¿hay algo malo con eso?" dijo Haldir ligeramente herido.

"No, no. Sólo sorprendido. Siempre flirteabas con elfas que…" me detuve, sintiéndome estúpido. "¿Dónde está él ahora? ¿Cuándo le dijiste lo que sentías?" Traté de cambiar el tema.

"No se lo he dicho, por que no creo que esté listo para aceptarme todavía." Haldir dijo tristemente. En mi condición, yo no tenía realmente la elección de con quien desearía estar, pero parecía que no estaba solo.

"¿Por qué lo dices? ¿Le sucedió algo?" fruncí el ceño.

"Podría decirse. Sólo quiero darle el tiempo para que se asimile bien las cosas. Ha sido muy difícil para él y no deseo confundirlo aun más," respondió Haldir.

"Es muy noble de tu parte, Haldir." Debe de ser duro para él esperar en un silencio como ese. Estaba arriesgando mucho, por que estaba entregando todo si corazón y alma a ese elfo y si él no lo aceptaba, podría morir de pena. "Vamos, Haldir. Dime. ¿No soy tu mejor amigo?"

Yo quería saber quien era el objeto de su afecto por que quería ayudarlos a estar juntos. Haldir se merecía mucho por que era maravilloso, generoso, y el elfo más amable que he conocido. Yo no podía quedarme parado y ver como era rechazado por otro y morir de pena.

"¿Es alguien de Lothlorien? ¿Imladris? ¿O uno de mis hermanos tal vez?" bromeé ligeramente. Probablemente ayudaría a Haldir a abrirse.

"Ai, no, ninguno de tus hermanos. Son demasiado arrogantes para mí, a diferencia de ti," bromeo.

"Pienso que le gustas a Firith," declaré.

"Y tu padre me despellejaría. Él es el príncipe heredero al trono después de todo y un guardián no está a la par de él. Él tiene obligaciones que atender," dijo.

"Cierto," asentí. "Estoy feliz por ti, Haldir. Yo sé que él no te rechazara. Eres demasiado precioso y tiene mucha suerte de tenerte."

"Gracias, Legolas. ¿Qué hay de ti? Además de fantasear con Faramir, ¿no hay alguien más atraiga tu atención todavía?" Haldir claramente trato de cambiar el tema de si mismo.

"Es muy tarde para mi ya. Nadie podría mirarme o si quiera quererme," respondí un poco triste.

"¿Cómo puedes pensar tan bajo de ti? La belleza que llevas dentro y tu apariencia sin igual atraerían tanto como abejas a las flores. Tienes un alma bondadosa y tus comportamiento apacible son simplemente irresistibles. Créelo o no, esas son las cualidades que me gustaron de ti." Se ruborizo totalmente con este último comentario. "Nada ha cambiado, Legolas. Sólo creciste. No hay nada de que avergonzarse. Todos tenemos que crecer algún día."

Deje escapar un suspiro. Lo que Haldir había declarado era hermoso, si sólo pudiera aceptarlo. No había duda de que yo pudiera creerle pero sólo que no lo podía ver en mí.

"Siempre estaré contigo, como un amigo," Haldir añadió apasionadamente. "No te sientas desgraciado por lo que Aragorn te ha hecho. Estoy seguro de que tu padre y tus hermanos estarán orgullosos de ti por que eres la persona más fuerte que conozco. Después de todo lo que has pasado, estás todavía con nosotros. Realmente agradezco a los Valar por esto y por la fuerza que te han dado para luchar. Ni siquiera pienses que te abandonarían." Continuó Haldir.

No pude evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas. Cuando fueron demasiadas, empezaron a rodar una por una. Haldir extendió una mano para limpiar mis lágrimas.

"No estés triste, Legolas. Lo que importa es que estás con nosotros en este momento. ¿Sabes que tan triste estaba yo cuando pensé que habías muerto? Fue tu padre quien me dio valor para tener confianza en que aún estabas vivo"

No tenía idea de que mi adar tuviera tanta fortaleza para creer que aún estaba vivo después de un año de ausencia. Tal vez con el pesar de la muerte de mi nana, Adar se había vuelto más fuerte, capaz de mantener a la familia junta. Era mi dulce adar quien había consolado a Haldir. Creo que le agradaba mucho.

Lo que Haldir había dicho era verdad. Ahora estaba vivo y debería sentirme bendecido al encontrarme con tan buenos amigos. Le di a Haldir una sonrisa genuina, y mi silenciosa apreciación por lo que había hecho por mi hasta ahora.

El discurso que Haldir había dicho, despertó un sentimiento dentro de mí que había tratado de reprimir hace mucho. Desde la última vez que le había visto en Imladris, mis sentimientos por Haldir se habían vuelto más que un hermano de armas. No lo amaba de la manera que el me describió pero tampoco le consideraba sólo un amigo. Disfrutaba el tiempo con él y su presencia me hacia sentir completo.

Más tarde, sentía una diferencia en Haldir también. Tal vez había malentendido sus intenciones o señales pero tenía la idea de que estaba excepcionalmente feliz cuando estaba conmigo. Tal vez sólo estaba contento de que su amigo estuviera con vida después de todo. Pero me ponía triste al pensar que eventualmente me dejaría, por que había alguien más que aguardaba por él.

TBC…