Advertencia: En vista de que es el momento de actualizar, me esmeré en hacer este capítulo como tiene que ser, obviamente con algunas modificaciones acordes a los personajes involucrados y a mi sed de sangre, ok no.

La torre del reloj

Ayano había llegado a una zona al aire libre desde se podía ver toda el área circundante flaqueado por focos apagados que apuntaban directamente hacia la torre, incluyendo las partes más altas de la secundaria Nanamori, que en ese momento parecía distante, y no solo por verse que estaba lejos, sino porque parecía que nunca más Ayano podría revivir esos momentos que ella tanto había disfrutado antes del acontecimiento del apocalipsis zombi. Ya no tenía sentido mirar hacia atrás, especialmente por todas las cosas dolorosas que hicieron que todo eso llegara a su fin, así que Ayano se dirige hacia el gigantesco reloj para comprobar que había una cerradura por la cual podría bajar unas escaleras que le permitiría llegar a las máquinas, pero no tenía la llave que necesitaba, así que se regresa, imaginando que en el primer piso podría encontrar algo que le fuera de utilidad.


Comedor

Como era de esperar, esta nueva parte necesitaba ser limpiado de la gran cantidad de zombis que se hallaban aglomerados allí, aunque eso Ayano no lo veía como un problema muy grande. Todo era cuestión de dispararles a todos en la cabeza hasta que estuviera segura que ninguna de esas criaturas se iba a mover. La parte difícil en la labor consistiría en rodear de tanto en tanto la mesa para tener al alcance a los zombis que se arrastraban por el suelo, pues estos contaban con ángulo a favor para no ser disparados desde cualquier parte.

Aquella habitación definitivamente hubiera sido un lugar bastante agradable e ideal para descansar y comer un poco si no fuese por los zombis, pero Ayano pensaba que lamentablemente no había que se pudiera hacer al respecto. Lo que quedaba era seguir adelante, pues de todos modos no podía darse el lujo de perder el tiempo allí.


Sala de piano

A Ayano le sorprendía grandemente lo tranquilo que era el edificio en general. En muy poco tiempo se había encontrado, posiblemente, con más habitaciones y zonas tranquilas que las que había visto en toda Nanamori. Era como si esa sala en particular estuviera completamente a salvo de todo, y a Ayano le hacía mucha ilusión esa idea, pues eso significaba la oportunidad de librarse de todo el miedo, la confusión y el dolor que le habían acompañado durante todo el trayecto. Pero sabía que todo eso no podía ser, por más tentador que aquello pudiera ser. No podía permitirse perder tiempo, siempre debía recordarse eso para no dejarse llevar por la delicia de la aparente seguridad.


Capilla

Se trataba de un sitio pequeño y apacible, una vez más aislado de todo peligro y ruidos. Ayano no podía creer aquel edificio se encontrara en tal estado de relativa paz. Tal vez apenas estaba siendo alcanzado por las hordas zombis, o bien sería que aquellas criaturas no han encontrado víctimas que les hicieran quedarse. Se podía respirar tal ambiente de paz y cordialidad, que hacía demasiado increíble que afuera se suscitara un caos total, y a Ayano le agradaba la idea de tener únicamente que buscar allí hasta que ella y Kyouko fuesen rescatadas.

Camina hasta llegar a una pequeña repisa que, al abrirla, descubre una llave larga reposando en un cojín de color carmesí. Ayano toma la llavecita y se dispone a regresar a la torre, pero cuando empezaba a caminar hacia la puerta, empieza caer polvo de escombro del techo, y Ayano se asusta. No era normal que de pronto el techo de la capilla estuviera crujiendo de tal manera, y algo le dice que debía tener mucho cuidado si eso continuaba.


Sala de piano

Ya empezaba Ayano su camino con la llave en la mano rumbo a la torre, pero cuando pasaba al lado del piano, surgen de los ventanales varios zombis que rodean completamente a la tsundere. No tenía posibilidad de dispararles a todos si se quedaba quieta en donde estaba, por lo que se decide a disparar a los zombis que tenía enfrente y avanzar antes que el resto la alcanzase. Habían sido unos cuantos segundos de tensión al máximo, y Ayano estuvo a punto de ser rasguñada por uno de los zombis, pero al final logra acabar con todos, mezclando precisión y velocidad al máximo de sus posibilidades.

Eso había sido completamente inesperado, y Ayano casi había sido agarrada desprevenida, y ahora estaba pendiente por si salían más zombis por los destrozados ventanales. Pero no sale nada más por allí. Ayano no se sentía a salvo, pero tuvo que aceptar que no tenía sentido quedarse por más tiempo en ese lugar, así que decidió dejarlo y seguir.


Balcón bajo la torre

Había resultado muy fácil llegar hasta allí después de haber despejado todos los peligros que habían estado presentes hasta ese momento. Casi se había vuelto un paseo por el parque la segunda subida por el complejo bajo la torre, y ahora se encontraba nuevamente frente a la entrada de la máquina del reloj, esta vez convencida de tener la llave correcta para hacer descender las escaleras.

─ Muy bien. Allá voy.

Ayano introduce lentamente la llave y la gira, y luego escucha cómo algo metálico empezaba a rechinar y moverse, viendo eso como una señal de hacerse para atrás mientras esperaba a que pasara aquello. Una escalera de mano empieza a surgir y descender hasta estar perfectamente al alcance de Ayano, y entonces ella empieza el proceso de subir, siempre preparada de lo que pudiera esperarle.


Torre del reloj

Era un lugar pequeño y apretujado, especialmente por el enorme motor que debía poner en funcionamiento el reloj, pero la quietud en que estaba todo revelaba que toda la máquina estaba apagada. Ayano supuso que aquel que lo haya hecho, tuvo que hacerlo así para que el campanario sólo sonase en el momento correcto, cuando fuese necesaria la llegada del helicóptero de rescate, el mismo que próximamente debía venir por ella y Kyouko.

Dejándose llevar por la curiosidad, Ayano pasea por esa habitación y va revisando cada cosa que pudiera encontrar, comprobando la presencia de algo de munición. En la parte de activación de la máquina se notaba un enorme espacio vacío donde podía ir algo así como un engranaje, o algo más que se le pudiera parecer. No había nada en esa habitación que pudiera encajar en ese espacio, con la excepción de un engranaje de plata, pero incluso eso resultaba ser insuficiente, pues en la máquina no lograba encender de manera satisfactoria, además que en engranaje plateado parecía estar incompleto, como si le faltara alguna pieza. Ayano se sentía bastante fastidiada, pues aquello implicaba más misterios que tenía que resolver a como diera lugar, y junto con eso debía enfrentar más riesgos y, con algo de mala suerte, también monstruos como los hunters y las arañas. Ese tipo de situación no era para nada agradable, pero se notaba que no había otra opción, y entonces surge en Ayano una nueva pregunta.

─ Pero… ¿a dónde puedo ir ahora?

No había llaves, ni pistas para abrir nuevas puertas. Ayano sabía que Kyouko debía haber provenido de la enorme puerta doble que se encontraba en la sala central de la edificación, y sin duda ella hubiera traído la "otra mitad" de aquel engranaje si hubiese estado fuera. Eso era tan cierto como que el sol estaba en el día.

Quisiese o no, Ayano estaba ante un muevo misterio que esta vez parecía no tener solución. Otra vez parecía que las salidas estaban cerradas y sin posibilidad alguna de hacer algo al respeto. Pero entonces piensa que tenía que haber algo, sin importar qué. Tal vez había pasado algo por alto atrás, y entonces debería retroceder y revisar otra vez. Justo cuando se dispone a hacerlo, Ayano ve un aparato bastante curioso, una tocadora de música bastante antigua a juzgar por su estilo, pero la tsundere creyó ver algo en él que debía ser revisado.

Primero activa la música y escucha una breve melodía, bastante hermosa y melodiosa. Luego acciona otra vez el aparato, y esta vez la música suena completamente descuadrada y carente de esa armonía inicial

─ ¿Qué significa esto? ¿Se dañó?

Probó una y otra vez a activar la música, y en todas esas veces suena la misma tonada caótica y carente de belleza, lo que lleva a Ayano a suponer que tenía que arreglar ese mecanismo, y que a partir de ese esfuerzo podría dar con algo, cualquier cosa. En la pequeña mesita musical aparecen seis pequeñas llaves encajadas, y Ayano pudo adivinar que la ubicación de esas llaves configuraba la tonada, y esa suposición le corroboró al notar una especie de compás moverse por las seis áreas en que se encontraban las llaves. Escucha con atención cada fragmento de la tonada para decidir dónde poner cada llave hasta estar segura de tener la combinación correcta, y entonces activa el mecanismo una vez más.

La melodía que había escuchado la primera vez suena nuevamente, parte por parte, y al acabar la tonada, el disco dorado que coronada el aparato empieza a apartarse, mostrando lo que parecía ser el trozo de una llave. Ayano, a pesar no de ver que saliera nada más, no podía estar más satisfecha por ese esfuerzo. Toma la llave y comprueba que sólo podía servir si se combinaba con otra y a juzgar por la forma en que podría encajar, saca la primera llave que había conseguido, y logra obtener una llave completamente nueva, hermosa y muy elaborada.

─ ¿Podrá ser…? ¿Acaso es posible…?

La respuesta surgía por sí sola. Ayano estaba convencida que esa llave la iba a conducir a aquello que se pudiera esconder tras la puerta sellada en la biblioteca. No había duda alguna. Era eso o nada, así que Ayano se decide a bajar nuevamente para intentarlo. Con algo de suerte, Kyouko podría estar allí nuevamente, y juntas podrían seguir adelante.


Balcón bajo la torre

Casi al más puro estilo de Kyouko, Ayano baja de un salto las escaleras y corre hacia la puerta para entrar de nuevo al edificio principal, pero algo abre la puerta antes que ella, y ese algo resulta ser Némesis.

─ ¡Imposible! ¿Cómo es que sigues vivo, después de lo que hizo Funami-san?

Némesis gruñe mientras empieza a avanzar hacia Ayano, dispuesto a finalizar de una vez por todas lo que tantas veces había intentado.

CONTINUARÁ…


¿Qué acción realizará Ayano?

Usará uno de los focos de la torre

Usará un cable de los focos


Opiniones y observaciones, saben muy bien la manera en que lo pueden expresar por medio de sus reviews pues, aunque esté indispuesto temporalmente para leer fanfics, sí leeré los reviews cada vez que tenga la oportunidad.

Hasta otra