Disclaimer: Naruto no me pertenece. Sus derechos están en posesión de Kishimoto Masashi y hago esto sin fines de lucro.
Nota: Tabla 30 vicios para la comunidad "30 vicios" de LJ.
The Vice
"Quién te escribía a ti versos
Dime niña quién era,
Quién te mandaba flores, por primavera,
Quién cada nueve de noviembre,
Como siempre sin tarjeta, sí,
Te mandaba a ti un ramito de violetas".
(Un ramito de violetas – Manzanita)
25. Escribir: Representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie.
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Hacía tiempo que la señorita de la casa, Hinata Hyuuga, recibía cartas de un extraño.
Eran cartas hermosas y que hablaban de amor. No cabe decir que estaba ilusionada, y es que jamás ningún chico se había interesado por ella de aquella manera. Era cierto que su amor platónico había sido Naruto por unos años, pero lo había dado por perdido cuando se enteró de que estaba enamorado de Sakura y que ella le correspondía abiertamente.
Después de eso, perdió la felicidad, pero extrañamente y gracias a esas letras que alguien le pasaba bajo la puerta cada semana, la estaba empezando a recuperar a pasos agigantados. No sabía qué chico sería, pero estaba segura de que era un ninja, ya que no tenía problemas en entrar a la mansión.
Había pensado en espiar para ver el rostro de su amado, pero cuando casi tomaba la decisión de hacerlo, simplemente se arrepentía o el misterioso hombre desaparecía en la oscuridad sin siquiera dejarle una pista de su figura o cara.
Cada noche se preguntaba quién sería, y en sueños lo veía. Al despertar releía sus cartas y la ansiedad le recorría el pecho; quería conocerlo, sentir su calor, estar con él. Simplemente necesitaba ser suya.
Y cuando abría la puerta de su habitación cada mañana, encontraba un ramo de rosas blancas en el tatami, sin nota, sin una pista de quién era.
Pero lo que ella no sabía es que Neji Hyuuga sonreía al otro lado del pasillo, escondido entre las sombras. Y es que era él quien le escribía esas cartas, quien volcaba todos sus sentimientos en el papel, quien la correspondía en cada uno de sus sentimientos. Era él quien salía cada mañana a comprar rosas frescas para su prima a la floristería.
Y sólo esperaba el momento adecuado para sorprenderla y decirle que era él quien la amaba de tal manera.
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Nota: Supongo que no me tardé mucho. Tenía esta idea desde ayer, porque me acordé de una canción en la que sucedía esto mismo, y quise hacer mi versión de los hechos. Bueno, espero que haya gustado, sin más me despido. ¡Cuidáos mucho y saludos!
¡Hasta luego ^_^!
