Konichiwa! Ya estoy de vuelta tomodachis y aquí os traigo el epilogo. !Ojala no os decepcione!

Disculparme, también, por algunos errores de la pagina con el otro capitulo: que se borraba, que no permitía dejar reviews... Ya los he solucionado. Y, por supuesto, agradecer a todas las personas que me dejaron su reviews, y que han estado fieles conmigo y con la historia desde hace tanto tiempo. Domo arigato, tomodachis!

Ahora si, ¡disfrutad de la historia!


EPILOGO.

Los acontecimientos que sucedieron a la batalla final fueron intensos, y a la vez, demasiado largos de explicar.

Tras el ataque hubo dos reacciones diferentes. Por un lado, las rodillas de Sakura se doblaron y ella cayó al suelo exhausta, con los ojos fijos al frente, donde Maadara Uchiha había visto la luz por última vez. Por otro, ambos hermanos permanecieron de pie, estáticos durante unos instantes, mientras sus mentes se esforzaban en procesar todo lo que había sucedido.

Entonces, cayó la primera lagrima, y la kunoichi no pudo resistir más. Lloró. Lloró como no se había permitido llorar en todos esos años. Lloró por su pasado perdido, por los amigos que perecieron en él, y por aquellos a los que había recuperado. Por su madre, su padre. Por Naruto. Lloró también por Itachi y por Sasuke, por la familia que habían perdido. Por Mikoto. Por el bebé de Sakura, que había estado a punto de perderlo todo, pero que al final se había salvado. Por la familia que se iba formar a su alrededor.

Pero ante todo, lloró por ella. Por todo el sufrimiento que había cargado esos doce años, por todas las decisiones difíciles que se había visto obligada a tomar, y principalmente, lloró por ese futuro que tantas veces había anhelado, y que al fin, parecía estar a su alcance: la oportunidad de una vida, libre de odios y vendetas, para vivirla junto al hombre que más amaba.

E Itachi, despertando de su conmoción, se acercó hasta ella y la abrazo. No trato de consolarla o apaciguar sus sollozos; simplemente la abrazo.

- ¿Ha acabado, verdad? – preguntó la jade cuando por fin controlo su llanto.

Y él comprendió que la pregunta iba mucho más allá de la batalla.

- Si... Ha acabado. Al fin ha acabado.

Y Sakura sonrió.

Instantes más tarde, los tres shinobis se dirigieron a la guarida de Tobi en busca de Haruno y su bebe. La hallaron sana pero inconsciente, y mediante unos simples jutsus médicos, Sakura logró que recuperara todas sus fuerzas. Después, ella e Itachi se retiraron, permitiéndole unos momentos a solas con Sasuke.

- Sasuke... – susurró la pelirrosa tras el reencuentro, perdiéndose en esos ojos negros que tanto amaba – Creí... que no vendrías... que no volvería a verte... Ni siquiera una vez más...

- Sakura... – musitó él con voz ronca.

Tenía tantas cosas que decirle, tanto que expresar... que ni siquiera sabía como hacerlo o por donde empezar. En vez eso, la abrazó fuerte contra su pecho, tan fuerte como pudo, aspirando su embriagador aroma, empapándose de él. Colmándose de su esencia.

- Sasuke... – ella correspondió su abrazo en silencio, apegándose a su cuerpo. Sin embargo, tras unos instantes de total calma, surgieron los interrogantes – Sasuke ese, el hombre que estaba aquí antes, era tu... tu hermano ¿cierto? Pero... ¿cómo es posible? ¿Por qué? ¿Y quién era el sujeto que me secuestro? ¿Lo habéis vencido?

Demasiadas preguntas. Demasiadas respuestas. El joven apenas prestaba atención a ninguna de ellas. Simplemente la observó, y se dejo perder en sus ojos; y entonces, las palabras surgieron solas.

- Sakura, yo... te amo.

Y la joven enmudeció impactada. Y el sufrimiento de todas esas horas de encierro se desvaneció como si nunca hubiera existido. Porque ella jamás creyó que él le diría esas palabras, y ahora que las había escuchado era feliz. No se sentía feliz. Era feliz. Simplemente feliz.

Sin embargo, el momento paso, y hubieron de ir a reunirse con la otra Sakura e Itachi, que los esperaban fuera, para ponerla al corriente de la situación.

La Sakura más joven escuchó atentamente el relato, apretando la mano de Sasuke en determinadas partes, y derramando algunas lagrimas en otras. No obstante, cuando más sollozó, fue cuando descubrió que estaba embarazada. Ella. Esperando un hijo. Suyo y de Sasuke.

Primero los contemplo impactada, incapaz de creer. Después, lentamente, condujo la mano hasta su vientre, en una suave caricia. Y entonces sonrió, aceptando la verdad: que en su interior crecía una vida, fruto de la unión entre ella y el hombre que amaba y que la amaba. Y cuando Sasuke la estrechó entre sus brazos preocupado, y asegurando que amaba al bebé tanto como la amaba a ella, solo alcanzó a llorar más, asegurando, pese a todo, que junto a él y a ese nuevo regalo, su dicha era completa.

Tras las explicaciones, Sakura Uchiha volvió a examinar a la paciente para dictaminar el estado del feto y el tiempo transcurrido desde su concepción. Aunque su vientre se notaba apenas abultado, no querían llevarse una sorpresa. Y el muchacho tuvo que separarse de ella mientras se realizaba el examen.

Entonces, por primera vez desde el fin de la pelea, sus ojos y los de su hermano chocaron, deteniéndose el uno frente al otro. Ni Sasuke ni Itachi hablaron. No hubo ni excusas, ni explicaciones. Tampoco hicieron falta. Con esa simple mirada, tan fugaz e intensa al mismo tiempo, fue suficiente.

Sasuke medio sonrió a Itachi, y este le devolvió la sonrisa. Después, ambos volvieron la atención a las chicas. Nadie lo había notado. Nadie había reparo en ello. Pero ambos, los dos, volvían a ser hermanos de nuevo después de tan largo tiempo. Quizá nunca hubiesen dejado de serlo.

******

Horas más tarde, totalmente repuestos de la pelea, los cuatro se dieron cuenta de que era hora de regresar al mundo, donde pertenecían. No obstante, ninguno de ellos se atrevió a dar el paso, quizá, porque sabían que pasaría mucho tiempo antes de que volviesen estar tan unidos como en ese momento. Quizá porque nunca más lo estarían.

- Sasuke... – susurró la futura mamá rompiendo el silencio, observándolo desde los brazos del propio ninja – Sakura me ha recomendado... por el bebé... después de lo que ha ocurrido estos últimos días, de mi lucha contra Tobi... o Maadara... y el secuestro... – se detuvo incomoda unos instantes, dudando si continuar.

- ¿Qué? – la animo él a seguir.

- Bueno... dice que sería conveniente que guardara reposo, y que me alejará de cualquier tipo de emoción fuerte o extraña. Por eso, he estado pensado... que quizá, sería conveniente no regresar a la villa hasta que el embarazo este más avanzado, o hasta que dar a luz a nuestro hijo – tras esas palabras, la profunda mirada de Sasuke cayó sobre ella, taladrándola, haciéndola enrojecer; pero aun así, se mantuvo firme y exigió una respuesta – Respóndeme.

- Me parece bien – accedió él con la voz ronca, sin apartar la mirada.

Una extraña fuerza se había apoderado de el joven al escucharla decir "nuestro hijo" y ardía en deseos de arrojarla sutilmente sobre la hierba, lanzarse sobre ella y devorarla. Pero sabía que no era el momento, por lo que se resistía contra el impulso, algo sumamente complicado si ella le seguía mirando con esos tan irresistibles y unas mejillas provocativamente encendidas.

Sakura, por su parte, se sentía absorbida por el modo en que la contemplaban esos ojos. Percibía como Sasuke la atraía hacía él, contagiándola de sus propios deseos. Por ello, se obligó a apartar la vista y dirigirla hacía Itachi y la otra Sakura antes de continuar.

- Bueno, no se bien que planes tengáis vosotros... aunque imagino que tú, Itachi, no regresaras a la villa... al menos por el momento, y eso significa que tú, Sakura, tampoco lo harás – la kunoichi sonrió, ratificando lo evidente – Por ello, si tuvieras algún lugar para vivir... No se –mordió su labio inferior – alguna casa apartada, con espacio para dos parejas y una mujer embarazada... Quizá podríamos mudarnos allí los cuatro. Hasta que yo tenga al bebé, claro – añadió rápidamente, denotando su nerviosismo.

Tras sus palabras sucedió un tenso silencio y Sakura tuvo miedo de haberse excedido.

Sasuke e Itachi abrieron los ojos sorprendidos por la idea, y sus miradas se atrajeron durante unos instantes, tratando de obtener algo de los ojos del otro; no obstante, ambos apartaron la vista rápidamente, al chocar con el muro negro, de acero impenetrable, que cubría sus reflejos. Tan solo dos personas eran capaces de ver más allá de esa barrera, y una de ellas, la mayor, fue la que rompió el silencio.

- Por mi parte, creo que esa es buena idea – La futura mamá agradeció el apoyo con una mirada – Si regresáis a Konoha, independientemente de si contáis lo ocurrido aquí o no, cuando el embarazo se haga publico será difícil que encuentres un momento de tranquilidad. No con todos esos shinobis histéricos a tu alrededor – refiriéndose, principalmente, a Naruto, Sai e Ino, pero también al resto. – Ni hablar de todos los ninjas que desearán conocer al hijo del famoso Sasuke Uchiha, y posible heredero de su clan.

Tal como esperaba, sus últimas palabras calaron en Sasuke, quien de pronto, tenía varios motivos menos para negarse a la idea. Sin embargo, Itachi intervino. Si bien, egoístamente, volver a compartir casa con Sasuke, con todo lo que el significado implicaba, aunque solo fuese por unos meses, era... hacía latir una parte de su corazón que desde hace tiempo consideraba muerta, tampoco estaba dispuesto a presionar o chantajear a su hermano. Si él aceptaba, debía ser por decisión propia, sin factores externos que lo impulsaran a ello.

- Yo poseo una vivienda bastante indicada para vuestra situación – afirmó, evadiendo la mirada de Sakura. Ella lo había hecho por él, y él rechazaba su ayuda –. No es muy grande, solo tres habitación, dos baños, el salón, el comedor y la cocina. Apenas he pasado una noche en ella... por lo que está en perfectas condiciones... y no muy lejos de aquí, entre la frontera del país del viento y el agua, frente a un lago. El poblado más cercano se allá a un par de kilómetros de distancia. Son buena gente, no se interesan por asuntos ajenos... y el clima es perfecto para la salud de una embarazada. Tú y Sakura – añadió, mirando de frente a su hermano – podrías ocuparla sin problemas, mientras Sakura y yo permanecemos en la cabaña del bosque o en cualquier otro lugar que ella elija.

Sasuke pareció meditar en sus palabras y nadie habló mientras lo hacía.

Sakura Uchiha se limitó a contemplar silenciosa al hombre al que amaba. Percibiendo como este se negaba, de nuevo, la paz que su alma tan desesperadamente necesitaba, y amándolo aun más por ello. Si es que eso era posible.

- Lo de la casa es buena idea – decidió por fin, Sasuke –. Si es tal como la describes. Pero convendría más si vosotros dos vivierais allí también – al decirlo, no miró a ninguna parte, y ambas Sakura comprendieron lo difícil que debía ser para él abrir de nuevo su corazón, cuando tantas cicatrices y heridas perduraban aun en su superficie – Si la aldea es tan pequeña lo más seguro es que no disponga de un buen medico, y si hay alguna complicación en el embarazo, necesitaremos a Sakura – refiriéndose a su hermana – para que la atienda. Por supuesto, contando con que tu no tengas ningún inconveniente...

Las últimas palabras fueron, claramente, un intento de protegerse, una provocación hacia su hermano. Pero este no replicó, únicamente alcanzó a sonreír, feliz, sintiéndose más cercano que nunca a Sasuke y a la mujer que más amaba, Sakura.

De ese modo, tras enviar un mensaje de aviso a Konoha, los cuatro se trasladaron a vivir a la casa de la que Itachi había hablado, y a pesar de las reservas iniciales, en pocas semanas ya convivían como una familia. Lo que eran. Lo que siempre habían anhelado ser.

Al principio, Itachi y Sakura temían estar viviendo una fantasía. Habían noches en las que ambos despertaban, acongojados por las pesadillas, cuestionando la realidad de las ultimas semanas. Entonces descubrían al otro a su lado, y lentamente, el calor del ser amado, iba sanando sus heridas y reconstruyendo sus corazones.

El embarazo de la pelirosa era otra fuente de dicha para todos los habitantes de la casa. Una promesa del futuro.

La joven mamá apenas podía disimular su sonrisa. Pasaba las horas junto a Sasuke, que no se separaba de ella un instante, acariciando su vientre y examinando folletos de ropa y otros elementos para bebés. También había pedido, por catalogo, algún libro de consejos para la crianza. Con diecinueve años todavía le faltaba mucha experiencia, y a pesar de ser médico, algún consejo extra nunca era demás.

Por su parte, Sasuke, si antaño era celoso y sobre protector, ahora sobrepasaba los limites. Hubo un tiempo, incluso, en el que Itachi llegó a creer que su hermano temía de él, que excediera los limites con la pelirrosa, por las miradas envenenadas que este le lanzaba cada vez que hablaba con ella.

No obstante, tardo poco en advertir que Sasuke miraba de la misma manera a Sakura, y a decir verdad, a todo aquel que osara acercarse más de dos metros a la futura mamá. Añadir también, que esa actitud le acarreó un buen par de puñetazos por parte de la kunoichi, que a pesar del embarazo, seguía manteniendo toda su fuerza. Y desde aquel incidente, el guardían Uchiha pareció rebajar un poco sus pretensiones, si bien solo en lo referente a la familia. Si alguien que no fuera Sakura o Itachi se atrevía a aproximarse lo suficiente a ella, recibía de inmediato los devastadores efectos del sharingan, eliminando cualquier atisbo de ganas de repetir la experiencia.

- Itachi... – bromeó Sakura una tarde mientras merendaban. Acababan de recibir la visita de un grupo de aldeanos que habían ido a pasar la tarde junto al lago. El encuentro no había acabado precisamente bien para uno de ellos – Por mi bien, si alguna vez me quedo embarazada, espero que no seas tan obsesivamente celoso como lo es tu hermano... Ya es bastante difícil para el mundo aguantar a un Uchiha escamado... No se que podría pasar con dos de ellos.

- Probablemente el universo no lo resistiría, Sakura – apoyó la otra kunoichi –. ¡Ahh! – añadió instantes más tarde, guiñando un ojo teatralmente - ¡Pero mira que monos! Los hicimos enrojecer a ambos.

Escenas como está se sucedieron durante los nueve meses que duro el embarazo. Cuanto más se ensanchaba la cintura de la pelirrosa, más ansiosos se sentían todos, tanto los papás como los tíos, y cuando está alcanzó el tamaño de un balón hinchable, las ansías comenzaron a transformarse en auténtica desesperación.

Los nervios de la pronto mamá estaban a flor de piel, estallando por cualquier cosa. Sakura aseguraba que era algo normal en el último mes de embarazo, pero aun así, Sasuke decidió separarse un poco de su pareja. Ya no permanecía el día entero pegado a ella, por el contrario. Respetaba su espacio argumentando que no quería entrometerse en cosas mujeres. Lo cual, por otro lado, también le permitió pasar más tiempo a solas con su hermano, quien a diferencia de ambas kunoichi, no se burlaba de él por su supuesta, y del todo infundada, cobardía. No en su cara, al menos.

No obstante, el día del parto llegó. Ambas jovenes permanecieron encerradas en una habitación durante ocho horas, las que tardó Sakura en dar a luz. Ninguno de los dos ninja tuvieron permitido el acceso, e Itachi hubo de detener a Sasuke varias veces, antes de que este echará la puerta abajo.

Pero todo mereció la pena, el embarazo, los celos, las espera... cuando ambos papás vieron a su hijo por primera vez.

- Sasuke, mira... – susurró Sakura emocionada, sosteniendo al bebé en sus brazos y mostrándoselo a su padre – Es un niño... y es... como tú.

Efectivamente, era un bebé precioso. A pesar de que había llorado al abandonar el vientre de su madre, ahora se mantenía en silencio, con el ceño levemente fruncido y los ojos cerrados. Su cabello era abundante, tratándose de un recién nacido, y oscuro. Su piel pálida, y su aparente seriedad, también eran rasgos Uchiha. Sin embargo, cuando el bebé abrió los ojos y lo miró, Sasuke sintió que se le detenía el corazón.

- Si... es como yo – respondió a Sakura – Pero tiene tus ojos... Verdes... Verdes como la esperanza.

Tras el tan esperado nacimiento, Sasuke, Sakura y su hijo Koiji, (llamado así en honor al fallecido padre de Sakura), permanecieron tres meses más bajo la compañía de Itachi y Sakura, pero finalmente, hubieron de regresar a la villa para retomar sus vidas, tras una emotiva despedida de los dos hermanos (de la que ninguna de las dos Sakura tenía constancia ) y la firme promesa de seguir en contacto.

Varios días después de su marcha, Itachi y Sakura observaban la televisión sentados sobre el sofá, esta última con la cabeza apoyada sobre el pecho de él.

- Volverán pronto – aseguró Sakura, notando el rostro serio y meditabundo de Itachi.

- Lo se – aseguro éste con una sonrisa. – No estaba pensando en ellos.

- ¿Entonces en qué?

- En nosotros.

- ¿Nosotros? – repitió la jade, incorporándose para quedar a su altura y observándolo intrigada.

- Si. Nosotros – afirmó él seriamente, con la mirada encendida –. Sakura, no se si te he dicho alguna vez lo que habría sido mi vida sin ti. Y si lo he hecho... no importa aunque lo repita. Sakura, si tu no me hubieras brindado tu amor, tal leal e incondicionalmente, mi existencia solo habría supuesto un vació... más doloroso que el propio infierno. Pero tu presencia estaba ahí para otorgarle un sentido, para levantarme cuando ya no tenía más fuerzas, para amarme cuando incluso yo me detestaba... Lo fuiste todo para mi, Sakura. Y lo sigues siendo – añadió, con los ojos llameando sobre ella –. Y deseo que lo seas hasta el día en que yo muera. Y si existe una vida más allá de la muerte, entonces... deseo lo que seas por siempre.

- Itachi... – sus palabras le habían emocionado tanto... Ella sentía lo mismo.

- Sakura, se mi mujer. Cásate conmigo.

- Itachi yo... – ahora ya no solo estaba emocionada, sino también sorprendida. Su corazón gritaba un ¡SI! a todas las palabras que él había formulado, pero su mente... – Yo no se si una boda...

- Sakura – aclaró él mirándola firmemente a los ojos –. Sabes bien que soy un ninja al que todos en su aldea creen muerto. No podría darte una boda aunque lo deseará. Tampoco creo en Dios, y aun si me equivocó, y Él existe, no tengo ningún interés en formalizar un matrimonio a sus ojos.

- Entonces por qué... – cuestiono la joven, sin entender.

- Porque representas, y siempre has representado, lo mejor de vida. Lo que yo más amo. Y deseo dar fe de ello, no ante Dios o ante un juez, ni tampoco ante el resto del mundo. Solamente se trata de ti y de mi. Solo tú y yo.

Y Sakura comprendió, al fin, lo que él decía, y con varios pares de lagrimas deslizándose sobre sus mejillas... aceptó.

- Hai, Itachi. Seré tu esposa... y tú... – acarició su rostro – serás mi marido. Es lo que más deseo.

Tres semanas después de esa conversación, frente a una playa, Itachi y Sakura unieron sus vidas, ceremonialmente, para siempre.

Envuelta en un sencillo vestido de gasa blanca que cubría hasta sus pies, y unas mangas largas y abiertas, agitándose al viento, él la encontró más hermosa que nunca. Ella camino lentamente, con un pequeño ramo de rosas en la mano, hasta quedar a su lado. Para la ocasión, su pelo volvía a brillar con el color de antaño.

Itachi siguió todos sus pasos, guardando para sí las imágenes, y cuando la tuvo frente a él, la tomo de la mano con delicadeza, y Sakura le sonrió.

Allí, de pie, ante el océano, ambos pronunciaron sus votos, colocando como símbolo de ellos un anillo en el dedo anular del otro. Y por la noche, sobre la arena, bajo la luna y las estrellas, volvieron a consumar su amor con la misma ternura y pasión del primer día.

Cuando Itachi derramó la semilla en su interior, Sakura cerró los ojos sumergiéndose en la sensación, y cuando él abandonó su cuerpo, ella lo abrazo con fuerza, perdiéndose en sus ojos.

- Itachi... – murmuró al cabo de unos instantes – Hay algo que... quiero decirte... desde hace un tiempo... – sonrió – pero preferí guardarlo como regalo de boda...

- ¿Qué es? – cuestiono él acariciando su mejilla tiernamente.

- Itachi, yo... estoy embarazada.

La noticia causo gran impacto al ninja, que permaneció estático uno segundos. Después, sonrió.

- Sakura... me lo has dado todo.

Siete meses y medio más tarde nació la hija de ambos, a quien su Sakura denominó Itari. Una preciosa bebé de cabellos rosados y ojos negros con la personalidad de su padre y la sonrisa de su madre. Exactamente, un año menor que su primo Koiji, con quien también trabó una fuerte amistad.

Los dos, junto a sus progenitores, formaban el futuro del clan Uchiha. La llama que reavivó el fuego cuando solo quedaban cenizas.

*******

Sakura corría ansiosa por el bosque. Su visita a Konoha se había alargado más de lo previsto, y ansiaba reencontrarse con Itachi y con su hija. Además... bueno, tenía algo que decir a su esposo. Sonrió al pensarlo. Pronto, Itari dejaría de estar sola.

Instintivamente, sus pensamientos vagaron hacía Koiji. La relación entre él y su hija era muy estrecha. Los tres meses que pasaban juntos para el verano, en la casa del lago, eran los más apreciados por ambos, y siempre eran ellos quienes más insistían en ir a visitar a los otros. Había ocasiones en las que pensaba... Pero en fin, todavía faltaba mucho tiempo para llegar a eso.

- ¿Itari-chan no ha venido contigo?- fue lo primero que pregunto Koiji cuando abrió la puerta y la vio.

- Esta vez no, Koiji-kun. Lo siento.

El niño desvió la vista desilusionado.

- Esos modales, Koiji – aseveró una voz a espalda. Sasuke se acercó hasta su hijo y colocó una mano en su hombro reprobatoriamente. –. Ni siquiera la has saludado.

El niño de seis años frunció el ceño ante la regañiza de su padre, pero aun así se disculpó con Sakura.

- Gomen ne, oba-san. No era mi intención. Me alegro mucho de verte.

- No te preocupes oi-kun – amenizó ella guiñándole un ojo – Es fácil saber de quien has heredado esas maneras. En todos los años que viví con tu padre nunca se molestó en saludarme cuando llegaba a casa. Solo se preocupaba por mi si tenía hambre – Sasuke enrojeció, mientras su hijo le dirigía una mueca –. Tú madre, en cambio, siempre fue mucho más amable. Igualmente – agregó, quitándole hierro al asunto –, Itari-chan me dio esto para ti.

Le tendió al muchacho un sobre que él cogió emocionado, y con un vago "hasta luego" se marchó a su habitación para leerlo.

- Sakura... – gruñó el padre con los ojos peligrosamente estrechados. Pero la kunoichi lo ignoro, observando lanueva televisión de plasma que adornaba el salón.

- ¡Wow! Tendré que decirle a Itachi que compré una así.... A todo esto – regresó su atención al Uchiha – ¿Dónde está Sakura?

- Tenía turno en el hospital, no creo que tarde mucho en volver.

- Umm... – meditó unos instantes – En ese caso, esperaré hasta que llegué, y luego os invitó a los tres a cenar ¿hai? – Sasuke asintió.

Si, pensó Sakura volviendo a la realidad. Su hermano y su "yo joven" habían formado una estupenda familia. Lo extraño es que aun no se hubieran casado; pero en seguida resonaron en su mente las palabras de la pelirosa.

"En realidad, hace tiempo que me lo pidió. Justo después de que nos llegase la noticia de que tú e Itachi lo habías hecho. Ya lo conoces. No fue nada romántico. Sakura ¿quieres que nos casemos también? Esas fueron sus palabras. Pero yo lo sorprendí al decirle que no. Se que tenemos un hijo juntos, y no es que tenga alguna intención de separarme de él. Ni por asomo. Simplemente... no se... si hubiese sido una boda como la que tuviste tú e Itachi, quizá me lo hubiera planteado. Pero viviendo en Konoha eso es imposible. Y no me atraía nada la idea de organizar toda una ceremonia. De todos modos, estamos bien como estamos. Él es mi hombre, y yo soy su mujer."

Terminó la kunoichi guiñándole el ojo. Y Sakura entendió. De todos modos, una boda no es lo importante, sino el amor que se profesa la pareja. Y de eso había mucho, ambas jade estaban seguras.

El recuerdo revivió sus ganas de reencontrarse con Itachi, por lo que aumentando el chakra de sus pies, aceleró el paso.

- Nee oba-san, ¿verdad que la próxima vez traerás contigo a Itari-chan? – demandó Koiji, tras depositar un breve beso de despedida en la mejilla de Sakura.

- Me temo que no oi-kun – negó la kunochi, sonriendo – No estaré en condiciones de viajar por algun tiempo, y dudo que Itachi se separé de mi lado. En eso es tan cabezón como su hermano. Depende de ti Koiji-kun, convence a tus padres para visitarnos lo antes posible. Seguro que Itari se alegra mucho de verte... quizá hasta te de un beso de bienvenida.

- ¡Bah! – bufó el niño – Como si me interesan esas cosas... – pero sus mejillas estaban sonrojadas.

- ¿Es eso cierto, Sakura? – interrogó su madre, dejando al pequeño en un segundo plano. La apelada sonrió radiante – ¡Enhorabuena! Está vez nos habéis adelantado. ¿Para cuando?

- Lo sospechaba desde hace algunas de semanas... pero ayer lo confirme. Itachi todavía no lo sabe, por eso tengo tantas ganas de volver y decírselo.

- Comprendo...

Ambas jade compartieron una sonrisa, y solo entonces, Sasuke, que había seguido la conversación tan perdido como su hijo, entendió de qué estaban hablando.

- ¡Sakura, vaya!

La kunoichi se rió de su parquedad y el joven apreció, por primera vez, algo distinto en su semblante. Más maduro, más cargado de experiencia... pero también, mucho más relajado y feliz que en los años en que ambos vivían en soledad.

- Tú nunca cambias Sasuke – se burló ella – Tenía la esperanza de que Sakura te contagiará sus hábitos, pero sigues tan incapaz como siempre de decir más de dos palabras seguidas y con sentido.

- ¡Hmp! –el ninja acusó el golpe. Pero después, contempló a la que era su hermana, y sonrió - Me alegro mucho por ti Sakura. Y será divertido ver como se las arregla Itachi cuando nazca el bebé. Si Itari ya consigue de él todo lo que quiere... ni hablar cuando los dos mocosos se unan. Te aseguro que eso es algo que no me pienso perder.

Por supuesto. Sasuke conocía bien a su hermano y sabía que no había nada que él pudiera negarle a su princesita cuando ésta se lo pedía. Tampoco se podía decir que la niña ignorara su poder. Cuando quería conseguir algo de sus progenitores, no era a Sakura a quien acudía. Que va. Ponía esos ojitos de cordero degollado, se abrazaba con fuerza a su cuello, sacudía su brillante y rosado cabello (herencia materna) y ya lo tenía en el bote. No había nada que su papí pudiera negarle. Pero eso si, que nadie piense que detrás de las manipulaciones de la infante, existía una mente fría o retorcida. Ella lo quería con locura. Era su papi adorado, el invencible, el más guapo, el mejor de todos... y cualquiera que se atreviera a negarlo, sería capturado por el sharingan inmediatamente.

Lo que Sasuke no había intuido, era que no iban a ser dos los mocosos para unirse y manipular al Uchiha. No... Y esa era, precisamente, una de las razones por las que se sentía tan ansiosa de llegar a casa.

*******

Pasaba la media noche cuando Sakura llegó a su casa. Hubiera podido detenerse en algún hostal del camino para descansar, pero no quería retrasarse.

Tratando de no hacer ruido para no despertar a nadie, lo primero que hizo la kunoichi fue dirigirse a la habitación de su hija, donde está dormitaba placidamente sobre la cama. Sakura sonrió al verla. Solo habían transcurrido cuatro días desde su separación, pero la había extrañado demasiado. No en vano era su madre.

Acercándose hasta ella, la jade depositó un suave beso en su frente. Después, con la promesa de regresar a la mañana siguiente, salió en busca de su esposo.

Itachi no se encontraba en su cuarto, y tampoco en el resto de habitaciones de la casa. De todos modos, la kunoichi no tuvo tiempo de asustarse; lo halló en el jardín, apoyado sobre la verja que daba al lago, contemplando la luna.

Camino hasta él en silencio, haciendo uso de todas sus habilidades ninja. No obstante, como espera, el joven ya estaba alertado de su presencia.

- Sakura... – murmuró cuando ella lo tomo por la espalda y rodeó su pecho con los brazos. La jade podría jurar que había cerrado los ojos, concentrándose en su aroma.

- Itachi...

Con un rápido movimiento, el aludido se giró y atrapó sus labios, con desesperación, con deseo. Sakura correspondió sus ansias enredando la lengua en la de él, y permanecieron así, en muda batalla, hasta que sus pulmones reclamaron el aire, asfixiados. Después, más suavemente, Itachi la volvió a traer hacia sí, besando sus labios con delicadeza, y descendiendo por su mandíbula y su cuello, hasta retornar a su boca.

- Te he echado de menos – murmuró ella finalmente, cuando se separaron.

Él solo la abrazo, con la respiración agitada.

- Debiste quedarte en un hostal está noche – murmuró al cabo de un tiempo.

- Desea verte – respondió ella.

- Lo se – la besó – Yo también – volvió a besarla – Pero no es prudente que viajes sola por los bosques de noche. No es tu estado.

- Itachi... ¿cómo? –cuestionó asombrada.

- Solo lo intuía. Pero al verte esta noche... ya no me han quedado dudas.

- Yo tampoco estaba del todo segura hasta hace un par de días – volvió a recostar la cabeza sobre su hombro – ¿Te alegras? – preguntó, a pesar de ya saber la respuesta.

- Alegrarme es poco. Aunque no se como haré para enfrentarme a dos hijos al mismo tiempo – bromeó – Una sola ya me vuelve loco.

Sakura sonrió.

- Lo mismo dijo tu hermano... Pero Itachi... yo nunca he hablado de un solo bebé – el hombre abrió los ojos, demasiado impactado para hablar. No hizo falta. Con una sola palabra, Sakura respondió su pregunta – Gemelos.

Y así, con el hombre que amaba temporalmente paralizado, Sakura continuó observando las estrellas, visualizando en ellas el futuro que siempre había soñado, y que ahora formaba su presente.

"Porque la vida son muchos momentos, y no todos acarrean sonrisas. Pero en ese momento, abrazada al hombre que amaba y tan próxima a sus tres hijos, Sakura estaba más convecina que nunca de que valía la pena vivirla."

THE END...


Pues hasta aquí ha llegado. Veinticinco capitulos y muchas de horas de dedicacion, mucho cariño, y mucho apoyo por vuestra parte. Espero que no os haya decepcionado. ^^

Dejo a vuestra elección si Sakura relato su verdadera historia a Sasuke y a la otra Sakura, entiéndase por verdadera, revelando su aunténtica identidad, los motivos de su viaje, etc... O si se limito a contarles la historia partiendo de que ella era, en verdad, una prima lejana de los Uchiha.

Personalmente, creo que no se la contó porque, por una parte, es algo muy personal, intimo y doloroso que solo ella e Itachi conocen, y por otra, por que la verdad bien podría haber afectado a la relación entre Sakura-rosa y Sasuke, a la llegada del bebé, o incluso a la cordura de ambos. Además, como la misma Sakura-mayor afirma, es algo que pertenece al pasado y que no tiene razón de ser, no ahora que por fin tiene un futuro al lado de Itachi y la familia que justos han formado.

Pero puede haber opiniones muy distintas e igual de válidas, así que esa parte os la dejo ha vuestra imaginación. :)

Tema parte. No se si habréis notado que ha habido un pequeño párrafo del capitulo que he tomado prestado de una de mis autoras favoritas Superbrave. Quizás no la conozcáis porque sus fic no tratan el fandom de Naruto, pero si alguno es fan de Dragon Ball, concretamente de Vegeta y Bulma o Vegeta y Bra (nada de incesto, wuaj!), será un crimen si no pasáis a echarle un vistazo.

También me han preguntado, por medio de un reviews (Jesica haruzuchia), si lo que le ocurre a una Sakura es algo que también le sucede a la otra (si una muere, la otra también) por el hecho, de que en origen, ambas son la misma persona. Pero no es así. La Sakura-mayor es independiente por completo a la Sakura de este tiempo. Tienes distintos pensamientos, habilidades y sentimientos. Lo que le afecta a uno no es lo que, necesariamente, le ocurre a la otra. Porque cuando Sakura viajo al pasado, todo el futuro del que provenía, fue eliminado, quedando ella como único vestigio de su existencia. Y, por lo tanto, es totalmente distinta de Sakura-rosa. Los mismo genes, pero diferentes personas. Espero haberlo aclarado, porque me pareció una pregunta interesante.


Pasando a otro tema. Al acabar este fic y publicar el epilogo de El Simbolo milenario (Yugioh!), ya habré concluido todas las historias que tenía pensientes, por lo que comenzaré a dedicarme a otras nuevas.

Tenía planeado hace un fanfic de la organizacion Akatsuki, pero por ahora tendrá que esperar, ya que a la idea le faltan demasiados interrogantes. Sin embargo, si que empezaré otro fic.

Sera un Unierso Alterno, y tratará la pareja Sasusaku. Si, ya se que esto os cecepcionará algunas, pero debo tomarme un respiro con los Itasaku para volver renovada. Os dejo el sumary, haber que os parece:

"Sakura Haruno viaja a Japón de vacaciones para saciar su curiosidad sobre el país y asistir a varios festejos de anime y manga. Sin embargo, cuando se topa con Él en una cafetería, no tiene ni idea de que acaba de conocer a hijo menor del emperador del país; y lo que comienza como un simple encuentro, puede acabar en algo mucho, mucho más trascendete."

Bueno, pues hasta ahí... espero que os haya gustado.


Y esto es todo por ahora amigos. Solo falta la´última petición de este fic concluido... ¿reviews?