¡Hola! He regresado después de una semana, así que… si cumplí :D Magaly G.B, que gusto saber de ti. Muchas gracias por tus ánimos, aquí seguiré por un ratito más, trayendo nuevas cosas sobre esta pareja. Por cierto, me acusaron de pervertir a menores D: (mi novio stalkeo mis reviews y vió tu edad) pero, yo dejo advertencias antes de cada capítulo… y no es como si a tu edad no haya leído cosas subidas de tono, así que no tengo cara para decir nada. (Ignoremos ese hecho, tu sigue leyéndome, porfaaaaa) Este capítulo va para ti mujer. Por cierto, tengo una duda, que no creo que sea posible, pero no me pasa nada por preguntar ¿De casualidad sigues a la página de face de Ash Crimson? El otro día me puse a ver la imagen donde muestran que Ash regreso, y vi un comentario de alguien con el nombre de Magaly, y me acorde de ti. Y bueno, sigo con la duda. ¿Serán la misma persona?
Quería hacer la luna de miel como algo romántico, pícaro, y un poco más íntimo, sobre todo sacar un poco el lado sentimental de Ash con respecto a su familia. México es un hermoso país para vacacionar, y si alguna vez tienen la oportunidad, vayan a la Riviera maya, es un paraíso para nacionales y extranjeros. Me enamore de ella desde hace muchos años.
Este es un capítulo bastante cortito, pero espero que sea de su agrado. Espero sus comentarios, sugerencias, peticiones y demás. Muchas gracias por seguir mi historia.
Elisabeth se había esmerado aquel día, y Ash lo sabía. Cuando despertó, el desayuno lo aguardaba en la cama, y ella lo miraba expectante cuando decidió probarlo. La joven se había esforzado en prepararse lo ella misma, pese a que la cocina no fuera su fuerte, algo había aprendido de él en sus dos años de matrimonio. Si bien, pocas veces lo intentaba, se esforzaba bastante en mejorar para él. Ash lo apreciaba, así que sentado en la cama, siendo consentido por su bella esposa, fue algo simplemente perfecto. Pasaron parte de la mañana en cama, acostados uno al lado de otro platicando de cualquier cosa, porque pese a todo, aquel era un pequeño lujo en su ajetreada vida. El trabajo muchas veces les suponía demasiado, y encontrar un tiempo para ellos solos era algo muy preciado. Pronto sería su tercer aniversario, y aunque faltaba tiempo, ambos se encontraban pensando en aquello. Después de que Elisabeth le preguntara si le apetecía un postre, Ash no espero más. Se lanzó sobre ella, disfrutando de su contacto, de la cercanía de la mujer. La amaba, y no se cansaría de demostrárselo, ni de reclamar aquel cuerpo, de unirse a ella siempre que fuera posible. Una ducha juntos fue lo que siguió, acompañada de caricias llenas de amor
Betty se esforzó en prepararle algo para comer, y Ash insisto en ayudarla, pese a las negativas de ella acerca de que aquel era su día. Ash lo sabía, pero no planeaba dejarla sola ni un segundo. Cuando se hizo más tarde, Elisabeth lo apuro a arreglarse, pidiéndole que se usará lo que aguardaba en su cama. La curiosidad pudo con él, corrió a la habitación encontrando un elegante traje hecho para él. Sonrió al verlo, era algo muy de su estilo, y no dudo en probárselo, disfrutando el contacto con aquella tela tan suave, y admirando como le quedaba.
-Te queda bastante bien.- Elisabeth lo veía desde la puerta, con una sonrisa en su rostro. Ella ya iba con un vestido elegante color rojo, y Ash se preguntó en qué momento se había cambiado.
-Gracias cher. Me encanta- Betty lo abrazo por detrás, observándolo en el espejo. -No tenías que molestarte-
Elisabeth sonrió con dulzura.- Es tu cumpleaños Ash, te lo mereces. Además...- Elisabeth se rió por adelantado de su travesura.- Si no te hubiera dado nada, no te podría soportar después-
-¡Cher! Eso no es cierto.-Hizo un mohín, provocando que Elisabeth se riera más fuerte.- Además, lo único que quiero es tenerte a mi lado-
Ash se dio la vuelta, aún en los brazos de Betty para robarle un beso, que fue correspondido de inmediato. Se separó sólo para observarla, con sus ojos entrecerrados, un sonrojo sobre su rostro y una expresión extasiada que lo deleitó. Volvió a besarla, antes de que esa expresión desapareciera de su rostro. Ash la fue guiando hacia el tocador, pero Betty previo sus intenciones, deteniéndolo. -No Ash, no ahora-
-¿Porqué cher? A mí me apetece un postre- dijo con una sonrisa traviesa.
-Lo sé, pero eso será después. Ahora debemos irnos.-
-Aww Betty, ¿porque quitarme este gusto? Es mi día después de todo- hizo un puchero, queriendo convencerla con aquello, la mayoría de las veces le funcionaba.
Elisabeth atrapó su nariz entre sus dedos, distrayendo a Ash, sonriendo al verlo así -Por favor Ash, te lo compensaré. Confía en mí.- Él no se pudo negar a aquello, sabía que la joven había planeado algo para él. Salió de la habitación a regañadientes, con Elisabeth detrás de él. Ella observó una pequeña caja que había guardado en el cajón, con decidía, paseando sus dedos por ella, cuando el grito de Ash para que se apurara la sacó de su trance. Metió la caja en su bolso, antes de salir hacía con él.
-¿Ya me dirás a dónde tienes planeado ir, Cherie?- La miraba con curiosidad, habían subido al auto y este había arrancado sin que Betty dijera una dirección. Ash miraba por la ventana, queriendo adivinar hacia dónde se dirigían, parecía un niño pequeño.
-Eres demasiado curioso.-
-Cher... Por favor- Rogó, poniendo cara inocente, y Elisabeth no pudo evitar reír. Tomo su saco, y de él extrajo un sobre, que le extendió al joven.
-Feliz cumpleaños Ash- Él no espero un segundo antes de tomarlo, y abrirlo. Sus ojos brillaron con emoción en cuanto vio el nombre en aquel par de boletos. -Son en primera fila- él la volteo a ver completamente emocionado, antes de arrojarse a ella y abrazarla.
-Te amo, Betty, te adoro.- El chico le decía completamente emocionado, besando su rostro, con una sonrisa radiante.
-Creí que te gustaría-
-¿Bromeas? Me encanta. Te adoro, cher.- Elisabeth sonrió, contenta de haber logrado su cometido. Tuvo que aislar a Ash de ese evento para que realmente fuera una sorpresa, y aquello le fue demasiado difícil.
Llegaron al teatro, y Ash no perdió tiempo, apresurándola para entrar. Realmente estaba emocionado por aquello, parecía un niño pequeño. Aquello la hizo sonreír, mientras Ash hablaba de aquel gran artista, sus ojos brillaban con emoción. Durante toda la presentación, la tomó de la mano, mientras se movía al ritmo de la música, y gritaba alabando a aquel hombre. Aquel comportamiento no era nada propio, pero a ninguno de ellos les podía importar menos. Elisabeth no pudo evitar contagiarse de aquella emoción, coreando al joven en sus gritos
Ambos salieron emocionados y algo desaliñados de aquel lugar, Ash seguía hablando emocionado de lo que acababan de escuchar, mientras Elisabeth asentía o opinaba sobre la actuación de los músicos. El camino al restaurante fue corto y ameno, y cuando llegaron a él, Ash no le dio mayor importancia, demasiado abstraído en aquello. Betty lo guió a la mesa, y una vez ahí, Ash continuo, apenas siendo interrumpido por Betty mientras ordenaba algo que fuera del agrado de ambos. El mesero se retiró rápidamente, con la orden en mano, y Betty se disculpó por unos minutos, mientras se dirigía al baño.
Ash la observó irse, embelesado, sabiendo que Elisabeth se había esforzado por sorprenderlo aquel día. Sin duda había sido uno de sus mejores cumpleaños. El mesero se acercó a él, preguntándole si deseaba algo más, lo que él aprovechó para pedir un vino especial para celebrar, ese día bien lo valía. Espero a Elisabeth con las copas ya en la mesa, y una sonrisa ladina en el rostro.
Elisabeth apareció al cabo de unos minutos, disculpándose un poco por la tardanza. Ash le resto importancia, y le extendió la copa de vino.
-Vamos Cher… Brindemos por este día.-
Elisabeth lo miró un tanto nerviosa, alzó la copa, pero no dio un trago a la bebida, y aquello extraño al joven. Elisabeth jamás rechazaba una buena copa de vino, menos aún cuando se trataba de una ocasión especial como aquella.
-¿Pasa algo, Betty?- Ella negó, esquivando su mirada.
-Nada Ash, solo… no me apetece vino por hoy- Él no podía salir de su asombro. Tomo su mano, preocupado.
-¿Betty?-
-No es nada Ash, en serio-
-A ti te encanta el vino, ¿Qué pasa Cher?- Él la veía extrañado, y con un deje de preocupación. Elisabeth soltó un suspiro, nerviosa, y decició sacar la pequeña caja de su bolso y extendérsela. Ash la miró sin entender.
-Solo… Ábrelo.- Él asintió, no muy convencido, sin despegar su vista de ella. Fue hasta que hubo abierto la pequeña caja, que su mirada se centró por completo en ella. Alzó su vista, e intercambio miradas entre ella y la pequeña caja, con incredulidad. Pronto comenzó a llorar, preocupando en sobremasía a la mujer.
-Ash..-
-¡Dios mio Cher! ¿Por qué no me dijiste antes?- El júbilo en su voz hizo que Elisabeth volviera a respirar -¿Desde cuándo lo sabes? Dios mío, tenemos que ir al médico ¿Es seguro?- Ella solo asintió, para alegría del menor. Se lanzó a abrazarla, e incluso la cargo, mientras daba una vuelta con ella, atrayendo la atención de otros comensales. -¡Seremos papas! – grito emocionado, mientras depositaba besos en el rostro de su esposa. Se equivocaba con respecto a algo, ese cumpleaños era el mejor que hubiera tenido en su vida, pensó en aquel momento.
