Blanco
Por Pryre-Chan
Los Personajes de Naruto No me Pertenecen
Capítulo 24
-o-
En la mira de la muerte
-o-
Las luces iluminan la habitación que se me hace rápidamente familiar, rápidamente me separo un par de pasos del cuerpo de Uchiha-san, siento mi rostro arder en vergüenza y carraspeo con incomodidad.
-Lo siento Madara-san- le respondo tratando de que mi voz no se muestre afectada como me sentía, lo que parece funcionar.
-Puedes retirarte-
Yo asiento y me giro para irme, pero antes le doy un vistazo de reojo a Uchiha-san que no me mira.
-Quiero hablar conmigo-
Le habla a Madara-san y en su voz hay impaciencia, pero no puedo atrasar más mi salida y salgo de la habitación, los pasillos están en penumbras pero me muevo con facilidad al reconocer mi posición de vuelta en la casa-refugio. Ya en mi habitación me acomodo en la cama y me siento en libertad de sonrojarme todo lo que puedo, me cubro con las manos y gimo de angustia.
Escucho una risa familiar y me cubro el rostro con mi almohada y me dejo caer.
No puedo creer lo que me ha pasado, Uchiha-san me beso, un beso real.
¡Un beso de labios!
Debería estar molesta a pesar de que solo fue para que le pasara chakra. Pero debo admitir para mí misma que a pesar de saberlo hubo un momento en que sentí algo extraño, algo parecido al aire luego de ahogarse, no logro entenderlo del todo. Pero a pesar de todo…
-Te gustó- me aseguro Fukaku y le arroje la almohada a la pequeña ave.
-N-no es cierto. Solo me sorprendí-
El ave me mira un largo momento y aletea, movimiento que me recuerda a un encogimiento de hombros.
-Si quisieras podrías saber lo que piensa. Tal vez…-
-No es necesario Fukaku- le digo rápidamente, el solo pensarlo me da un mareo, aunque también me pica la curiosidad, sería un peso menos en mi mente saber lo que opina de mí, pero al mismo tiempo me da miedo estar consciente de su odio.
-Al parecer el Uchiha y el otro salen- me informa Fukaku luego de un rato. Traen algo entre manos está claro, pero por el momento debo darme prisa y volver a casa.
Sé que presentar mi dimisión no será fácil, he incluso puede constarme la vida. Ser eliminada. Lo supe al principio y la situación se ve peor ya que soy una principal ahora.
¿Debería simplemente decirlo?
Un repentino dolor en el pecho me hace encogerme.
-¿Fukaku?- le llamo entre gemidos de dolor que trato de ahogar.
-Lo siento- me dice la pequeña ave apareciendo en mi rango de visión, su color azul brillante es ahora opaco- No puedo mantener tu flujo de chakra estable por mas tiempo, usaste demasiado en aquel ataque-
Muerdo mis labios, había sido mi culpa. El aire que me falta es como un puñal congelado que se entierra en mi pecho.
-Esta…-
-No puedo detener tu dolor por ahora, pero hasta que restablezca el flujo adecuadamente, puedo hacer esto por ti-
La pequeña ave se acerca y picotea mi nariz, al momento siento mi visión oscurecerse.
-Cuando despiertes, ya no dolerá-
-o-
Tengo un sueño o más bien dicho una pesadilla. Me pregunto porque puedo recordarlos cuando despierto.
Esta vez es completamente oscuro y el viento sopla de forma desastrosa, me corta la cara. Cuando una tenue luz empieza a asomarse me doy cuenta que estoy frente a un pronunciado precipicio, el miedo me recorre, pero no retrocedo.
Siento la imperiosa necesidad de dejarme caer.
Entonces lo escucho. Una melodía que sigo escuchándolo un largo tiempo hasta que termina.
-o-
Cuando despierto lo hago con una sonrisa, por alguna razón ese sonido se reproduce en mi cabeza, a pesar de no haberla escuchado antes.
El dolor parece haber remitido, tan solo ahora siento una ligera presión.
-¿Cómo te sientes?- me pregunta Fukaku que recupero su color, azul y hermoso.
-Bien- mi estómago gruñe- ¿cuánto ha pasado?
-Unas doce horas-
-¡¿Qué?!-
Escucho golpeteos en la puerta y me pongo de pie rápidamente, mis piernas no soportan y caigo al suelo adormecida. El golpeteo sigue así que me esfuerzo en ponerme de pie.
Abro la puerta.
Es Zetsu-san enteramente blanco.
-Él quiere hablar contigo- dice y desaparece.
Me pregunto porque ahora solo el blanco cubre su cuerpo. Pero me temo que no podría simplemente preguntarle, así que lo dejo de lado. Me acomodo rápidamente la ropa y el cabello. Fukaku vuela a mi hombro.
-¿Me perdí de algo?- le pregunto por el camino, la pequeña ave no dice nada y solo mueve la cabeza.
Me encuentro con Madara-san en el salón, está parado frente a mí. Lo saludo y espero que empiece a hablar.
-Sasuke me pidió que cambiara sus ojos por los de Itachi-
Suelta sin más, espera un tiempo mi respuesta, pero no logro articular ninguna.
-Pero al parecer este sitio ya no es seguro, necesito que te lo lleves hasta que se recupere- su petición no tienen replicas, un aura oscura brota de él, me presiona para obedecer.
Retrocedo un paso sin poder evitarlo.
-De acuerdo-
De inmediato la sensación familiar de vértigo me invade, cuando pasa me encuentro en un sendero oscuro, la luna la ilumina y puedo reconocerlo, es cerca de casa, a mi lado esta Zetsu-san sirviendo de apoyo a un inconsciente Uchiha que tiene los ojos cubiertos por una venda. Madara-san no está a la vista pero sospecho que no está lejos, unos pasos rápidos se oyen a lo lejos.
Tsume y Hige aparecen, cautelosos, estudian a mi acompañante.
-Nos llevaremos a Uchiha-san ahora- le digo a Zetsu-san, que no rechaza mi gesto cuando ayudo a poner a Uchiha-san en los brazos de mis amigos. Pronto desaparece.
En silencio vamos a casa, al llegar Blue nos recibe, discretamente me advierte de las animadas visitas y su recuperación. Nos movemos en silencio por los pasillos, pero pronto somos emboscados por los miembros de Taka, me interrogan y yo les contesto superficialmente.
Nos movemos hasta el ala norte, el único lugar en el cual se encuentra una habitación preparada para visitas. En ella deshago rápidamente un futon y lo acomodo, cuando el cuerpo del vengador yace allí es cuando puedo retirarme, dejándolo acompañado con sus compañeros que aparecen poco después.
-Hinata- me llama Tsume en un corredor solitario.
-Tsume, lo siento parece que pondré a la manada en peligro- me disculpo, el asiente pero su mirada es cautelosa, como si ya su mente estuviera considerando los diferentes escenarios.
Le explico la situación a lo cual él se pone más serio a cada momento.
La noche es más oscura a medida que pasa el tiempo, por eso sé que es muy tarde, me despido de mis amigos y me dirijo a mi habitación, Fukaku me dice que al parecer los lobos no dormirán ya que Tsume los divide en grupos para vigilar los alrededores.
Cuando apago las luces invoco a la pequeña ave.
-Fukaku, podrías decirme que pasa ¿Qué es lo que planea Madara-san?¿Porque puso a Uchiha-san a mi cargo?- le pregunto en voz baja, no quiero que nadie se entere de la conversación o que descubran la presencia de la deidad. Ya era por si peligroso que Madara-san lo supiera, el pensarlo solo me recorría un escalofrió.
-La mente de ese hombre es confusa, en ella vi todas las formas de su plan ojo de luna, al parecer piensa en cada detalle todo el tiempo, pero no hay nada nuevo que no le haya dicho a los kages o a ti, si fuera paranoico diría que lo hace apropósito para esconder sus pensamientos, porque sabe que yo podría verlos, pero es poco probable que lo sepa o se allá dado cuenta-
-¿Tal vez Zetsu-san?-
-El hombre de piel blanca ¿no? De él no siento nada, es muy extraño- la voz de Fukaku bajo aún más hasta mostrar molestia.
-¿Hinata?- escuche una voz femenina llamarme, agite la mano y Fukaku voló a mi hombro en silencio, cuando abrí la puerta los increíbles ojos azules de Blue brillaron.
-¿Paso algo Blue?-
-No. Pero quería estar segura de que estas bien-
No lo estaba del todo, pero aun así sonreí y junte nuestras frentes antes de que descubriera la verdad en mis ojos.
-Lo estoy- le asegure y vi en movimiento de su nariz al olisquear el aire, cuando se dio cuenta que la miraba se cubrió la nariz con una mano.
-Lo siento, pero hueles…a miedo…-
Me olí discretamente la ropa y el cabello, pero no note nada inusual, pero no tenía por qué dudar de su palabra, así que luego de asegurarle nuevamente mi bienestar me dirigí a la ducha, solía bañarme en un rio cercano cuando terminada de entrenar, pero hoy no tenía el menor animo de ello, con la mente llena de preguntas.
Miedo…debía tener cuidado con eso.
-o-
-Toma-
Puse el pequeño tazón de arroz frente a la mirada de incredulidad de Suigetsu-san, que mirada con recelo cada uno de mis movimientos, Toboe está en la puerta con su forma lobuna, me vigila o eso parece, ya que duerme a rienda suelta luego de su larga vigilia nocturna.
Estoy por servir mi ración cuando el golpeteo acelerado de pasos llama mi atención, de inmediato Kiba y Blue aparecen.
-Hime- me dice Kiba- Hay samuráis en el bosque en este momento-
Me acerque a ellos y me explicaron la situación rápidamente, al parecer ellos buscaban algo o alguien, no teníamos mucho tiempo antes de que llegaran a casa.
-Podemos encargarnos de ellos- Suigetsu-san se pone de pie y sonríe con anticipación.
-No es buena idea-le corta Blue- Al parecer recorren el bosque en grupos y mantienen una comunicación constante y en clave, si uno de los grupos desapareciera y no se reportara comprometeremos la seguridad de la casa.
Ambos se miran fijamente retándose.
Hige viene corriendo
-Están cerca ¿qué hacemos?- los tres lobos me miran y Toboe mueve su hocico en mi pierna.
-Bien, Kiba por favor distráelos cuando lleguen a la puerta, vendré enseguida. Blue necesito tu ayuda- Voltee a mirar a ambos componentes del Taka, al parecer preparados para el combate-Suigetsu-san Jugo-san, les pediré que por favor se escondan y no se dejen ver, seguramente los samuráis querrán registrar la casa.
-Nosotros no...- Suigetsu quiso reclamar pero la mano de su compañero en su hombro lo hizo detenerse- No pensaras que nos esconderemos como ratas- le reclamo.
-Hagan lo que les pido por favor- le dije por ultimo saliendo al pasillo y mandando una mirada significativa a Hige. Arrastro por el pasillo a Blue hasta mi habitación y abro mis cajones tirando la ropa al suelo, luego abro una caja donde se encuentran dobladas con esmero varios kimonos de vistosos colores y a la vista costosos, elijo uno de un lila claro y empiezo a ponérmelo, a mis espaldas Blue busca los complementos entre un barullo de colores, cuando tengo todo puesto me arreglo el cabello lo mejor que puedo con sujetadores de pelo abrillantados y una horquilla de brillantes azul oscuro.
Con todo eso y un muy ligero maquillaje me dirigí a la puerta de entrada, llegue justo a tiempo cuando Kiba abría la puerta y preguntaba por las intenciones de los samuráis que le respondieron de tosca manera.
Ajuste mi peinado una última vez antes de mostrarme y enfrentar a los samuráis.
-¿Que sucede?- le pregunte con voz temblorosa a Kiba.
El lobo blanco puso una rodilla al piso haciendo una reverencia.
-Samuráis mi señora- dijo con voz solemne. Al parecer había interpretado de manera adecuada mi actuación y mi vestimenta.
-Quieren registrar la casa- agrego mientras los miraba.
Me acerque a ellos con las manos cruzadas en el pecho y una nerviosa sonrisa.
-Lo siento, pero en este momento mi prometido no se encuentra, así que no puedo darles el permiso- le dije suavemente y haciendo una pequeña reverencia.
Los samuráis murmuraron hasta que uno se abrió campo entre ellos y me estudio con la mirada. Kiba gruño por la falta de respeto.
-Niña ¿quién es usted?- pregunto con una voz precavida, note que los samuráis a sus espaldas se movían a sectores de ataque libre, donde me tendrían a la vista.
-¡¿Cómo se atreve?!- le grito Kiba poniéndose de pie rápidamente. Yo solo levante mi mano para detener sus palabras.
-Mi nombre es Toyomike Kashikiya- los hombres jadearon- Soy la hija menor del clan Shikiya-
El apellido era conocido por todos, ya que el clan Shikiya era conocido por ser uno de los proveedores principales de tela, joyas, especias y pieles para diferentes señores feudales, eran inmensamente ricos y respetados por fuera, por dentro se sabía que solían quitar de en medio a la competencia mediante asesinatos bien planeados, lo cual los hacía de temer en el medio.
El hombre carraspeo incómodo.
-Lamento ser irrespetuoso señorita, pero buscamos fugitivos-
-¿Fugitivos? ¿De qué habla?-
-Son ninjas señorita, extremadamente peligrosos, se nos mandó capturarlos para entregarlos al concejo de kages-
Me estremecí, lo que fue real.
-Pero deben ser muy fuertes-
-Están heridos señorita, además tenemos muchos hombres como refuerzo-
-Ya veo- mire al piso- Aun así no puedo dejarlos pasar, solo los sirvientes me acompañan-
-Debo insistir señorita- el tono se volvió brusco, vi a Fukaku volar detrás del hombre.
El hombre dio un paso. Me inquiete mi plan no había funcionado.
-¿Que sucede?- se escuchó una voz detrás de los samuráis que abrieron el paso.
Eriol-san
Al parecer recién llegado, tenía un caballo con varias bolsas en él y vestía con ropa de viaje, pero no por ser aquello era poco fina o que no mostrara abiertamente su status. Nos miró fijamente.
-Querido- le dije cuando me vio-Estaba esperándote. Estos hombres quieren registrar la casa- mi voz tembló
Eriol sonrió y admire los cambios que había tenido con los años.
-Samuráis, cuáles son sus intenciones aterrorizando a mi prometida- de mando a dura voz.
-Señor venimos siguiendo a unos fugitivos-
-¿Y piensan que se esconden en mi casa?- les pregunto mientras Kiba sostenía las riendas del caballo y se acercaba a nosotros.
Por suerte los samuráis lo siguieron con la vista y no vieron el ademan nervioso del caballo al ser sostenido por el lobo.
-Señor…-
-¡Kiba!- grito Eriol a lo que el lobo puso una mano en el pecho-¿Alguien entro en la casa en mi ausencia?-
-No mi señor, los guardias no reportaron nada, ni los sirvientes vieron a nadie-
-Bien ¿escucharon samuráis?-
El grupo se tensó molestos.
-Señor, es posible que los sirvientes lo pasaran por alto- gruño entre dientes el mayor.
-No lo creo, los sirvientes no son personas normales, además de que mi guardia personal se quedó aquí en mi ausencia. Y les diré que no se le pasaría nada por alto ya que es un miembro del clan de los escorpiones. Ahora si no tienen nada más que decir dejen que mi prometida y yo continuemos con nuestro viaje de compromiso-
Me sobresalte levemente, el viaje de compromiso solo se realizaba cuando las familias de los prometidos tenían demasiadas propiedades y posesiones, por ende visitaban todas para elegir las que querían que entre en la dote de ambos, costumbre hecha por lo que se conocía miembros de la familia real.
Los hombres miraron al mayor que asintió un poco sobresaltado y ladro ordenes de salir de la propiedad. Cuando se perdieron de vista respire tranquila, entre en la casa y Eriol me siguió.
Cuando estuvimos lejos de alguna ventana indiscreta lo abrase, dándole las gracias por su ayuda.
Kiba se acercó junto con Blue e intercambiaron saludos, me explicaron que ya se conocían porque Eriol había aparecido en casa trayendo provisiones con el cuándo yo no estaba.
-Gracias en serio- le dije sinceramente. Eriol me tomo de la mano y la beso.
-Gracias a ti que me diste la oportunidad de verte de nuevo-
Mis piernas temblaron de pronto y mi rostro empezó a quemar. Kiba carraspeo junto con una risa.
-Iré con Tsume, seguramente no dejara a los samuráis hasta que se alejen lo suficiente-
Yo asentí y salió corriendo por la puerta en forma de lobo. Mire nerviosa a Eriol-kun por si se había dado cuenta.
-Aun me sorprende a veces- me dijo Eriol sin darle más importancia y fuimos al salón, la comida que había en la mesa fue remplazada por un servicio de te-
-Lo puse pensando que entrarían- me dijo Blue leyéndome el pensamiento, sin pensarlo demasiado me acerque a la mesa e invite a Eriol y Blue que se sentaran. Pero Blue rechazo el gesto aludiendo ir a ayudar a Hige a controlar a las visitas.
-Ha pasado mucho- le dije a Eriol mientras le servía una taza de té.
-Casi demasiado- respondió tomando su taza.
-¿Has estado bien?-
-Ahora que te veo si-
Me sonrojo de nuevo ¿que era el aquel desplegué de galantería?
-Si…gracias- muevo mis dedos en mi regazo.
-No has cambiado. Me alegra- me dice mirándome fijamente.
-Tú si has cambiado. Estás muy alto y tu pelo ha crecido mucho-
Él se ríe suavemente.
-No esperaba encontrarte aquí, especialmente hoy de todos los días-
-Fue sorpresivo para mí también, pero me alegra haber venido-
-¿Y tus amigos?-Eriol señalo una puerta cerrada no muy lejos.
-Ellos…estarán aquí un tiempo, uno de ellos está herido-
-Ya veo. No preguntare que has hecho hasta ahora, pero si te diré esto: pase lo que pase no pongas tu vida en peligro ¿De acuerdo?-
Me toma de la mano cuando lo dice, su tono es casi doloroso para mí, esperaba que nunca se enterase de mi carrera criminal y mucho menos de mi estado de salud deplorable.
Le sonreí sin ganas, pero al parecer es suficiente ya que me suelta y me devuelve la sonrisa. Conversamos y reímos durante un largo tiempo, las aves trinan afuera y el sol se levanta, congelados como estábamos en esa atmosfera tranquila.
Note que se acercaba a mí por encima de la mesa, cuando pude definir con certeza los tonos de azul en sus ojos me asuste.
Toboe vino y puso una pata en mi regazo, salte al sentirlo.
-¿Q-que pasa?- le pregunte nerviosa y desviando mi mirada.
Escuche un suspiro.
-Debo irme Hime-
Eriol se puso de pie con gesto triste, de inmediato le seguí.
-Es muy pronto- le dije cuando le alcance, él solo me sonrió.
-En realidad no pensé que estarías en casa, así que no planee mí tiempo adecuadamente, mi padre me espera en un pueblo cercano-
-Entiendo-
Cuando llegamos a la puerta se giró a abrazarme, lo cual respondí de inmediato.
-Cuídate en el camino-
-Lo hare-
Y me dio un beso en la frente
-o-
Para el almuerzo ya me había cambiado de ropa a una más cómoda, pero del mismo estilo si se daba el caso de que los samuráis volvieran.
El ambiente no era hostil pero había mejorado, Suigetsu-san tomo su comida y se fue, Jugo-san se fue incluso antes y los lobos comieron por turnos continuando con sus rondas de vigilancia.
Cuando me llegó el turno comí en compañía de Toboe que no se había separado de mi lado. Mucho más tarde y sin poder pedírselo a nadie más, fui a dejarle su ración a Uchiha-san.
Fukaku se burló de mi frustración y siguió conmigo.
La habitación estaba como lo había dejado la noche antes, salvo por el hecho de que había un platón de agua con una toalla. Al parecer Uchiha-san había tenido fiebre.
Lo confirme cuando me acerque a verlo, su frente estaba perlada de sudor y la venda que cubría sus ojos se había aflojado por los movimientos.
Fui a cambiar el agua rápidamente y volví, remoje una toalla y la puse en su frente, pero eso no sería suficiente, así que volví a la alacena para tomar unas tabletas para la fiebre, eran de mi propia manufactura y especiales para un usuario de chakra.
El problema era como dárselas.
Cuando volví Uchiha-san empezaba a jadear, sabía que sería así hasta que sus implantes se adaptaran a él.
Se me retorció el estómago, imaginando el grotesco procedimiento, le habían quitados sus ojos para poner los de Itachi-san, lo cual me dio a entender que los había conservado con un jutsu luego de su muerte.
¿Acaso esperaba que eso sucediera?
Uchiha-san se removió de nuevo y cambie su toalla, me pregunte donde estaban sus compañeros.
-¿Qué le pasa?- me pregunto Toboe asomándose por la puerta.
-Fiebre, pasara pronto-
Le sonreí para que se tranquilizara, estaba muy sobreprotector últimamente, me había dado cuenta que Tsume le había encargado vigilarme, pero no me opuse, así estarían más tranquilos. Lo observe sonreír y salir al patio tras una mariposa.
Reí en voz baja.
Uchiha-san volvió a removerse y gemía, moje otra toalla y la puse en su cuello. Pasaron unos minutos, cuando quise cambiarlas de nuevo Uchiha-san me tomo de las muñecas, me exalte y me sacudí, lo cual solo causo que me viera arrastrada hacia abajo y adelante quedando bajo el cuerpo caliente de Uchiha-san.
Me sacudí aún más y logre que me soltara, pero lo único que hice fue que me apretara de nuevo, esta vez mi cuello, jadee asustada pero no pude liberarme, el aire me faltaba.
Fukaku empezó a aletear y piar alarmado
"Mátame"
"Mátame"
"Si no quieres que te haga daño"
"Mátame"
La voz de Uchiha-san empezó a llegarme a gritos.
-Uchi…- trate pero apretó más fuerte-Por…por favor…-
Me sacudí más fuerte.
"¿Por qué?"
"¿Porque me haces esto?"
"¿Porque no peleas enserio?"
"Mátame"
Estire la mano para buscar algo con que defenderme desesperada ¡Debía haber algo!
"¿No entiendes?"
"¡Todavía te amo!"
"Y eso es lo que me hace más daño"
"Te odio"
Me detuve a medida que el apretón disminuía, rápidamente me aleje e intercambie nuestros lugares, conmigo arriba logre apresar sus manos antes de que levantaran de nuevo, luego no dio más lucha.
Yo trate de recuperar la respiración, el cuello me dolía y era difícil pasar saliva.
"Itachi"
"Te odio"
Las vendas de sus ojos se mojaron, note que aquello le era doloroso. Se sacudió y lo sentí removerse, despertaba.
Yo aspire una bocanada de aire sorprendida, pero mi cuerpo no lo recibió bien y tosí.
La mano de Uchiha-san se elevó en el aire, buscando algo al parecer, trate de alejarlo antes de que me alcance, pero me sostuvo la mano, nuestros dedos se cruzaron.
"¿Otra vez el mismo sueño?"
Repentinamente me jalo y caí sobre él.
"Es ella"
"La alcance"
"Esta vez…le diré…yo…"
Me sonroje y trate de liberarme sutilmente repitiendo para mí misma que aquello solo era un sueño, que podía tratarse de cualquier persona y que me confundía.
Su mano libre fue a mi nuca y me atrajo a él, sentí mi corazón en los oídos y el aliento que de por si faltaba se hizo más escaso.
"Huele a ella"
Me moví sintiendo fricción en mis pechos, el aura de un desmayo se hizo presente por lo cual me aleje con fuerza.
-Hime mira lo que…- Toboe se quedó estático en la puerta mientras en el hocico sostenía un conejo-¿Ustedes se aparean?-
¿Vapor era lo que salía de mis orejas?
Me fije en mi ropa desordenada, mi postura de rodillas a ambos lados de la cadera de Uchiha-san. Lance un grito que pareció despertarlo, pero no me importo, me puse de pie y corrí al pasillo cerrando la puerta de un golpe sonoro.
Trate de arreglarme el kimono rápidamente pero estaba toda fuera de lugar, el cuello casi se abría hasta mis pechos y mis piernas casi no tenían donde esconderse, mi peinado estaba desecho dejando mi pelo libre.
Escuche un silbido picaresco. Desde afuera me veía Suigetsu-san con una sonrisa afilada como tenia y me estudiaba con la mirada con total descaro.
Me sostuve la ropa como pude.
-¡Deja de verme pervertido!- le grite y rápidamente Toboe se lanzó al ataque a lo que Suigetsu-san se hecho a la carrera para huir del joven lobo.
Salí corriendo a mi habitación, me golpee de bruces con un pecho solido que resulto ser de Jugo-san pero solo arqueo una ceja al verme, así que lo esquive.
Más adelante y sin poder evitarlo me gire y le grite.
-¡Por favor dele las pastillas que deje en su cuarto a Uchiha-san!-
Y salí corriendo.
-o-
Trate de evitar a Uchiha-san o a los de Taka lo más que pude, no quería verlos a menos que fuese necesario, así que cada vez que entraban en una habitación yo salía. Esa tarde me escape al bosque con la rápida escusa de buscar un par de hierbas.
Fukaku me alcanzo poco después, hablando sobre mi hombro, cada vez que podía evitaba hablar del cumulo de emociones de mi pecho y el revelador hecho; Uchiha-san sí que había querido mucho a su hermano, aun después de la fatal tragedia que lo llevo al exilio y a él a la soledad.
¿Qué tan complicado sonaba aquello del hombre que mató a su hermano aun queriéndolo?
Fukaku me regaño diciendo que mis huidas solo hacían más divertida la situación.
-Lo sé, pero cada vez que los veo recuerdo esa bochornosa situación-
Me palmee las mejillas sintiéndolas rojas de pronto, sabía que no debía de dar esa impresión a los que se consideraría mis inferiores dentro de la organización. Pero eso era casi inevitable.
Levante la falda de mi kimono mientras me movía entre las plantas y raíces, a pesar de que la tela no era tan fina como las del primer día no quería que se ensuciaran.
-¿Que hace tan bella dama sola en el bosque?
Me gire a la voz rápidamente encontrándome con un sonriente Deidara, se cruzaba de brazos y en el rostro tenía un par de golpes bastantes visibles, pero por lo demás parecía estar bien.
¿Sería que su misión no fue muy bien?
-Deidara-san-
-Hola preciosa, deberías vestir kimonos más a menudo te quedan bien –
Me sonroje y asentí mientras dejaba caer mi falda.
-¿Cómo le fue en su misión? ¿Y Kisame-san?-
Deidara pareció vacilar y su sonrisa desapareció, cojeando se acercó a mi, note que su capa estaba rota, preocupada me acerque a sostenerlo cuando creí que caería. Lo tome de la cintura.
-Whoa debería lastimarme más seguido-
De inmediato me aleje, pero volvió a acercarme a él. Fukaku empezó a trinar y le jalo el pelo. Deidara-san se alejó y peleo con él un momento, no atino a darle ni un golpe.
-¡Avechucho del demonio!- le dijo con enfado cuando volvió jalarle el pelo.
Cuando Deidara-san iba a ponerse más serio, Fukaku voló a mis manos alegremente.
-A ese pajarito tuyo no le agrado-
-Quizá un poco, pero solo es un juego- le sonreí.
-Me ha llamado la atención desde que lo vi, se nota que no es un a ave cualquiera-
Lo miro fijamente a lo que Fukaku trino en desacuerdo y le dio la espalda elevando la cola alargada.
Deidara-san saco un kunai.
-¿Hinata te importa si rostizo a tu ave?-
-Lo siento Deidara-san no puedo permitir que haga eso, si Fukaku recibe algún daño o muere, yo lo hare también-
Lo había dicho. Me di cuenta al instante y palpe mi corazón.
Mi secreto.
Fukaku me dijo que eso no era prudente, pero pronto le asegure que confiaba en Deidara-san. El solo me miro con curiosidad, pero no agrego nada.
-Deidara-san ¿puedo preguntarle algo?- le dije para que ya no me cuestionara.
-Por supuesto, puedes confiarme cualquier cosa-
Dude
-Si es incómodo, porque no te acercas y me lo dices en voz baja ¿eh?-
Me pareció una buena idea, nadie debía saberlo. Me acerque lo más que pude y me eleve de puntillas para hablarle mejor.
Pero antes de decir alguna palabra sobre mi deserción, Deidara-san salió disparado por los aires lejos de mí. Active mi byakugan buscando al enemigo, lo encontré rápidamente.
Era Uchiha-san, estaba de pie no muy lejos, tenía su katana en mano, las vendas de sus ojos se soltaron y lo vi abrir los ojos dolorosamente.
-Uchiha-san no debe…-
El filo de la katana me rozo el cuello mientras mi espalda chocaba contra un árbol, el aire salió de mis pulmones.
-No permitiré que lo traiciones- me siseo Uchiha-san con los ojos inyectados de sangre, no entendía las razones, Fukaku trato de ayudarme pero en su pequeña forma no pudo hacer mucho.
Entonces lo vi, fue tan claro como si yo hubiera estado allí. Era Uchiha-san saliendo de su habitación, tenía una apariencia débil.
El Uchiha-san frente mí se sostuvo la cabeza dolorosamente.
La visión siguió, Uchiha-san dio un par de pasos hasta que una voz le detuvo
"Alto"
Se puso en posición de ataque
"¿quién eres?"
"Soy un amigo de Hinata"
Solo respondió en un bufido
"No me importa que seas el hermano pequeño de Itachi, no dejare a su compañera en tus manos"
Uchiha-san se tensó y se quitó ligeramente la venda que le cubría los ojos, con esfuerzo abrió uno de sus ojos y vio a Tsume frente a él, pero también vio su verdadera forma a pesar de que usaba su reflejo como un ser humano.
"A que te refieres"
Tsume gruño y reconocí los pensamientos de Uchiha-san. Sabía que frente a él no había un hombre si no un lobo de pelo gris. Se cuestionó su procedencia y su relación conmigo.
Su siguiente pensamiento fue una imagen vivida, Itachi-san y yo juntos uno al lado del otro, mirándonos con adoración, luego vino el enfado y un sentimiento de traición. Se mordió los labios hasta que sangro y surgió la resignación.
Uchiha-san pensó que Itachi-san y yo estábamos juntos sentimentalmente.
Le empuje aprovechando su dolor. Pronto volvió a su ataque, emanando pensamientos agresivos, imaginando que yo estaba traicionando a su hermano con Deidara-san.
Me aleje de él, su agresividad al atacarme era abrumante, no quedaba más que luchar.
Fukaku volvió al ataque jalándole el pelo.
-Aléjate- le gruño Uchiha-san tomando el kunai que Deidara-san había dejado caer en el suelo.
Y la clavo acertadamente en el cuerpo de Fukaku.
No tuve tiempo de gritar o detenerle. El ave azul se clavó en un árbol cercano, me sostuve el pecho, pero no sentía dolor, en cambio sentí solo sintió frio, mi cuerpo empezó a caer, ya no pude ni cerrar los ojos para no ver el golpe.
En el suelo solo pude ver los pies de Deidara-san que cojeaba con furia hacia Uchiha san y lo tomada de la ropa.
-¡¿Que has hecho?!-
Mi corazón dejo de latir.
-o-
-o-
Hasta aquí.
Muy tarde…lo se ;-;
Para responder a las preguntas:
¿Si es al estilo de un anime de harem reverso?
-Chic pues me descubriste XD-
¿Si hay yaoi escondido?
-Pues si /*/-/*/-
¿Qué si habrá lemmon?
-Veremos (sonrisa macabra)-
-o-
Para su disfrute.
Pryre-chan
