-Deberias tomar una decisión Merida. Hace años que estas, tu sabes… sola.-.
Uno de sus hermanos, más bien, todos sus hermanos habían estado preocupados por ella durante un largo tiempo, no solo porque estuviera criando a su hijo sola, había dejado a alguien muy importante atrás, su impotencia estaba en lo máximo y ella nunca se había sentido impotente ante ninguna situación… solo paso.
Cuando regreso sin Bjorn y con un Batair desanimado. Ella era feliz. Su hijo estaba lejos, claro, pero estaba seguro y feliz, y una parte de ella, una parte de la Merida siempre liberal, necesitaba un descanso, y por fin había dejado atrás a alguien que, aunque hubiera estado gran parte de su vida adulta con ella, simplemente no era para ella.
Batair era buen guerrero, muy honesto y más de lo que le gustaba, pero, su arrogancia y falta de equilibrio, nunca le permitió mantener una relación estrecha; sin embargo, Hipo… su Hipo, era honesto, delicado y muy amable, un poco más de lo que ella le gustaba, pero, tan decidido y siempre tan firme en buscar lo que quiere, era una parte en la que Merida podía resguardarse y compartir sus sentimientos con una persona que era completamente diferente e igual a ella; y su hijo, Bjorn, la persona que más amaba en el universo, el solo era el, tenía parte del hombre que amaba y parte de ella. Difícil describir su amor por él.
Parte de la vida de Merida era un desastre. Malas decisiones de cuando era una adulta joven, ya sea por estar con alguien que no le correspondía, enamorarse y tratar de olvidar esa idea, simplemente, su vida se había convertido en un desastre por no ser la Merida que todos aman y adoran. Ella estaba lista para volver. Ser ella misma.
-Quiero que estén solos un poco mas.- Ella dijo preocupada. –Desperdicie mucho tiempo al separarlos y no quiero causar problemas.-.
-No lo harás.- Hubert se adelanto.
-Seguro que sería un sueño para el tener a ambos padres.- Dijo Hamish, en donde los tres trillizos asintieron al mismo tiempo.
Ella solo negaba con su cabeza. –Todo es mi culpa.-.
-No todo es tu culpa. Tu no lo buscaste, ni el te busco a ti. Ninguno de los dos pensó que esto pasaría.-.
-Quiero que Bjorn tenga a sus dos padres.-Merida se recargo en su mano, como solía hacerlo. –Aparte, creo…-.
-¡Por favor, Merida!, ¡solo regresa!.- Los tres gritaron a su hermana al unísono. Habían heredado el imponente grito de su padre.
La pelirroja solo arrugo su cara de sorpresa. Si, se portaba como una tonta. Ella sabía que tenía razón. Por penúltima vez en su vida, tenía miedo.
-.-.-
En Berk casi nada había cambiado, el único cambio era que Hipo le estaba heredando a su hijo el trabajo que él hacía cuando tenía su edad. Sus habilidades para construir ya las tenía, pero casi nunca hacia uso de ellas. Hipo decidió que lo ayudaría a trabajar en la herrería mientras hacia otro tipo de cosas en la aldea.
No había pasado mucho desde que su mama había regresado a casa, pero dos semanas lejos de ella, era horrible. Claro, tenía un papa, pero cuando tenía a su mama, le faltaba un papa, y viceversa. Se sentía satisfecho de saber que siquiera tenía a ambos vivos. El problema es que cada quien vivía por su lado. Era difícil para el estar lejos de ambos.
-¿Cuándo crees que mama vuelva?.- Bjorn le pregunto a su padre como una pregunta de todos los días.
Nunca sabía como responder.
-Pronto, creo.- Contesto un poco indiferente.
-Y, que pasara con los tres?.-.
-Ya sabes, podrás pasar un tiempo conmigo y después con tu mama, y supongo que nos vamos a turnar.- Suspiro agobiado porque estaba consciente de que eso podría pasar. Lo que no lo hacía feliz a él, ni a su hijo, y posiblemente tampoco a Merida.
Bjorn suspiro.
Hipo solo pudo atinarle a sonreír delicadamente y sobar la espalda de su hijo con minina fuerza. –Hey.- Se sentó junto a el. –Ella no es tan dura.-.
-Si, lo se.- Devolvió una sonrisa. –Solo es muy terca.-.
-No te sorprendas tanto. Es de familia, y tu hijo, eres el doble por tener dos padres tercos.-.
-Wow, pa, que alentador.- Recargo su mejilla en su mano. Gesto habitual de Merida.
Hipo rio de su hijo. –Todo estará bien. Lo prometo.-.
-.-.-
Una de las cosas que Hipo no estaba orgulloso, era el hecho de Camicazi y su hijo recién nacido tuvieran que pasar a un segundo plano por estar cegado en el amor de su vida. El no trato, se disculpó, y ella no lo perdono, pero, podría librarse de ella, pero no de la criatura que había dado a luz. Él no pensaba dejarlo ni mucho menos, pero, ¿siempre tendría que vivir incompleto e infeliz?. Los grandes líderes hacen grandes sacrificios, los grandes hombres hacen grandes sacrificios, y los enamorados siempre hacen sacrificios. El era todos ellos, y cuando se hacen tantos sacrificios, espera poder vivir feliz. Se merecía ser feliz y por varias cosas, no lo era.
1- 1.- Es normal que los niños sientan afecto hacia sus padres obviamente. Lo difícil es tener una hija y no a su madre.
2- 2.- Conocer al amor de tu vida y que en un dos por tres, desaparesca de tu vida.
3- 3.- Estar con alguien que no amas.
No podría ser peor.
-.-.-
Por primera vez en mucho tiempo, decidida, aunque fuera más bien por ella, toda su familia venia incluida.
Ella no resistía la extenuante idea de Hipo y Bjorn a su lado por el resto de sus días. Despertar, ver a alguien que la amaba, sin importar todo lo que le había hecho sufrir, valía la pena. Poder ver a su hijo sonreír, solo por ver el rostro de una persona, era aún mejor.
-.-.-
Ya mero el final(:
