¡Alice!
—¿Qué le parece este bonito color uva? -inquirió la dependienta, señalando a Alice, quien sonreía complacida de que su hermano y el novio de éste la acompañaran a comprar ropa- Creo que le va muy bien.
Juudai torció el gesto, no le veía lo divertido a visitar tiendas, ni mucho menos a probarse ropas y ropas frente a un espejo.
—No creo -rechazó con un ademán, mirando de reojo a Alice- Ese color no le pega con los ojos, mucho menos con el cabello ¿No tiene otro?
La mujer se marchó ofendida para buscar entre los escaparates algo que no hubiesen rechazado ya y por fin encontró un bonito vestido color verde esmeralda, que sin duda haría juego con los ojos de la chiquilla.
—¡Aquí tienes! -dijo y bruscamente se lo puso en las manos a Juudai- ¡Qué hermanos tan insolentes!
—¡Ah! ¿Pero quién dijo que somos hermanos? -Alice compuso un mohín, parecía ofendida- Éste de aquí es Johan, él es mi hermano, pero el de allá -Juudai empezó a sudar frío- es el novio de mi hermano. Ahora que lo pienso... pensé que a Juudai le gustaba mucho este color.
—¿Por qué? -preguntó éste, confundido.
—Bueno, la otra vez encontré un traje muy raro en la maleta de mi hermano -sus ojos esmeraldas parecían remontarse al pasado, mientras ponía uno de sus pequeños dedos sobre sus labios- Luego te oí decir que te gustaba mucho ese traje y era de este color. Tenía un montón de cinturones y realmente parecía apretado. Se lo dijiste a él.
—¡Nos lo llevamos! -exclamó Johan, tomándola de la mano para ir a la caja, dejando a la dependienta muerta de verguenza y con los ojos clavados en Juudai, quien también estaba sonrojado ¡no podía ser!.
Definitivamente nunca, jamás, volverían a llevarla de compras. Y definitivamente, tampoco volvería a dejar ese tipo de cosas por allí... cosas como un traje similar al que Johan había usado cuando Yubel se había posesionado de él y que usaban para fines diversos. Era demasiado para la pequeña Alice y también para él.
FIN.
