Este capítulo es completamente sexual. Aviso por si hay alguien que no quiera leerlo, que pueda sentirse incómodo. Lo comparto antes porque no puedo esperar. Espero que os guste.
La canción es la version de Josef Salvat.
You're a shooting star I see
A vision of ecstasy
When you hold me, I'm alive
We're like diamonds in the sky
I knew that we'd become one right away
Oh, right away
At first sight I left the energy of sun rays
I saw the life inside your eyes
So shine bright, tonight you and I
We're beautiful like diamonds in the sky
Eye to eye, so alive
We're beautiful like diamonds in the sky
Thorin se fijó en los ojos de Bilbo, buscando en ellos la afirmación que necesitaba. No podía creerse lo que veía. Había soñado tantas veces con un momento así, con todo lo que podía suceder. Parpadeó, saliendo de su mente, pues no era momento de imaginar cuando tenía la realidad a unos centímetros de él. Se movió, recorriendo el poco espacio distante, y le cogió de la cintura para besarle. Todo ese fuego, toda esa pasión que había estado tanto tiempo conteniendo se encendió en él, besó a Bilbo, demoró su boca, empezó a desvestirlo, sin apartarse de él. Necesitaba sentirlo cerca, necesitaba sentir su cuerpo, recorrerlo con sus manos, necesitaba saberse su boca de memoria, borrar el leve sabor que había dejado el cerdo y remplazarlo por el suyo. No fue hasta que se encontró encima de Bilbo, en la cama, al oír el gemido de este, cuando paró. No sabía cómo habían llegado allí, ni como Bilbo se encontraba con gran parte de su parte superior abierta.
"Le estas tratando como a cualquier otro" pensó con horror, "como si fuese otro rostro anónimo al que follar para liberar tensión".
Bilbo aprovechó para respirar cuando Thorin se paró encima de él. Al hobbit no le había dado tiempo para reaccionar, no le había dejado tiempo a nada, todo había sucedido demasiado rápido. No es que no le gustase lo que estaba pasando, pues no podía sentirse más feliz, pero quería poder saborearlo, quería ser capaz de disfrutar cada momento. Thorin sentía por él la misma pasión que él sentía por Thorin. Sólo con la forma con cómo le había agarrado, con cómo le había atraído hacia él, Bilbo había sabido que estaba vez iba a ser distinta. Thorin era todo lo que siempre había querido, todo lo que siempre había soñado; y precisamente quería disfrutarlo, como si de un mangar se tratase.
'Thorin.' Dijo llevando sus manos al pecho del enano. Bilbo no notó lo seductora que se había tornado su voz, ni que casi estaba susurrando. 'No hay prisa, tenemos toda la noche.'
Thorin notó como esas palabras iban directas a su erección, haciéndola un poco más grande. Se fijó en Bilbo, debajo de él, tan pequeño, tan frágil, tan hermoso. Tenía todo la noche, eso era algo nuevo para Thorin. Nunca había tenido toda la noche, nunca había… nunca había hecho el amor a alguien. Follar, si, sabía follar, era bueno, muy bueno si los rostros de sus numerosas parejas eran un indicador, pero amor. Tenían todo el tiempo del mundo. Una oleada de paz le recorrió. No había prisa, no había nada que no fuese Bilbo.
Thorin notó las manos de Bilbo recorrerle el torso hasta que se pararon en su pecho. Notó la leve presión que hicieron, como intentando empujarle. Thorin sabía que Bilbo nunca sería capaz de subyugarle, no era rival físico para él. Thorin siempre había mostrado quien era el más fuerte, el que tenía el control en cada uno de los encuentros que había tenido. Era el heredero de Durin, y aunque en en exilio, rey de Erebor. Nadie podía dominarle. Thorin dejó que Bilbo lo empujase, tumbándolo en la cama, dejó que se sentase en su pelvis, dejó que moviese sus caderas, rozando su erección y haciendo casi incómoda la presencia de su pantalón. Dejó que subiese sus manos, colocándolas en su cuello. Dejó que se acercase a él, que se colocase a meros centímetros en ese espacio donde la oreja y el cuello se juntan.
'Quiero recodar esta noche el resto de mi vida.'
Su voz, un susurró. El tacto de su lengua en su piel, un veneno.
Bilbo le desabrochó el cinturón, le abrió el chaleco, y Thorin se recostó, quitándoselo y quitándose la camisa de abajo. Agarró a Bilbo, notando su cintura, lo fácil que era para él rodearle con un solo brazo, y metió su mano por el trozo de camisa abierta, notando su piel, lo caliente que estaba, lo tersa que era. Thorin notó los labios de Bilbo por su cuello, por su pecho, como iban bajando, como iban acompañados de sus manos, que parecía saber exactamente donde tocar. Thorin cerró los ojos, notó los labios de Bilbo bajar, notó sus manos bajarle el pantalón y lo siguiente que notó fue sus labios en su miembro. Thorin abrió los ojos de golpe, miró abajo fijándose en la cara de Bilbo, oyendo el movimiento de sus labios contra su piel, y no pudo evitar llevar sus manos a la cabeza del mediano, recorrer sus rizos, hacer un pequeño movimiento de muñeca y agarrarlos. Bilbo se separó de él, recorrió con su lengua sus labios, saboreando a Thorin sin dejar de mirarle, y asintió levemente antes de volver a tomarle en su boca. Thorin empezó a mover la cabeza de Bilbo, no fuertemente, no obligándole, sino como pequeña muestra de fuerza.
Era diferente, todo era diferente. No sentía la necesidad de tener que dominar a Bilbo, su cuerpo no le pedía que le tomase, que lo pusiese contra el colchón y le mostrase todo lo que podía darle. No de la misma manera que siempre había sentido. Con Bilbo era distinto. Quería poseerle, quería tomarlo y hacerle gemir de placer, quería mostrarle que nunca encontraría a nadie mejor que él, pero quería hacer todo esto con su permiso. Quería dominar a Bilbo solo si Bilbo quería ser dominado, quería darle placer solo si Bilbo aceptaba y quería mostrarle toda esa pasión, esas fantasías, solo si Bilbo quería verlas. Y Bilbo quería. Thorin había notado cómo el hobbit le había mirado, cómo le había dado permiso para usarle para sentir placer. Pero hasta eso era distinto, pues Thorin sabía que Bilbo no solo le estaba dando placer, lo estaba recibiendo.
Thorin paró a Bilbo y lo atrajo hacia él. Besó sus labios, ligeramente hinchados, y dejó que Bilbo se apoderase de su boca. El hobbit se separó de él, volviéndose a sentar en su regazo.
'Eres hermoso.' Dijo mirándole y Thorin, que siempre había pensado que era como mucho corriente, se lo creyó.
Bilbo empezó a desnudarse, lentamente, y Thorin no se movió, solo le miró. Notaba como su cuerpo sentía placer por cosas por las que nunca antes lo había sentido. Ver a Bilbo desnudarse, encima de él, mientras él no hacía nada, era lo más erótico que había visto en su vida. El hobbit se separó de él, levantándose de la cama para acabar de desvestirse. Thorin se fijó en su cuerpo, en lo diferente que era a todo a lo que estaba acostumbrado, en lo mucho que deseaba tocarle, aprender cada parte de él, ver como su abultada tripa se hundía al besarla. Thorin se sentó en la cama, sin dejar de mirar a Bilbo, y se quitó las botas. No fue hasta que estuvo desnudo cuando se levantó, acercándose al hobbit.
Fue un momento de paz, como si solo existiesen ellos, en ese momento, uno frente al otro, sin nada que ocultar. Bilbo miró a Thorin, prestando más atención a su cuerpo. Todo él era músculo, todo él recordaba que sus ancestros fueron tallados en piedra. Tenía todo el torso cubierto de un vello espeso, que acababa en una delgada linea que daba paso a una parte con la cual Bilbo se había empezado a familiarizar recientemente. Thorin era grande, mucho más grande de lo que Bilbo se había imaginado, y no pudo evitar sentir un leve cosquilleo por la espalda. Quería sentir cada parte de él, cada centímetro.
No se paró a analizar sus pensamientos, ni lo que decían de él, pues le era imposible. No con Thorin tan cerca, no pudiendo notar su calor, oír su respiración, sentir sus ojos en su cuerpo, notar cómo le miraba. Bilbo solo podía sentir deseo, y por una vez en su vida, no tenía que contenerlo.
Thorin se acercó a él y Bilbo pudo prestar más atención al tatuaje que tenía sobre su hombro izquierdo. No pudo verlo con detalle, pero se prometió que más tarde lo inspeccionaría. Notó las manos de Thorin en sus cadera, suaves, y él subió las suyas, rodeándole el cuello, acariciando la parte donde su barba acababa.
'Amsumulzu, kurdûh.'
Notó la voz de Thorin, como salía de él como si naciese en lo más profundo de su ser. No supo por qué, pero esas palabras le conmovieron.
'¿Qué significa?'
'Lo siento.' Dijo Thorin bajando su cabeza, juntándola con la de Bilbo, notando su mejilla contra su barba. 'No te lo puedo traducir.'
Bilbo no pudo evitar el movimiento rotatorio de ojos. '¿Qué sentido tiene hablarme en una lengua que nunca podré entender?'
Thorin se separó ligeramente de él y le miró fijamente.
'Nunca digas nunca.'
Pero Bilbo no tuvo tiempo de preguntar a qué se refería con eso, pues Thorin le besó apasionadamente, como si nunca se hubiesen separado, y Bilbo se agarró a su cuello, olvidando todo lo que no fuese el calor de su cuerpo, el sabor de su piel, el tacto de sus manos por su espalda. Thorin bajó las manos, apretando los glúteos de Bilbo, levantando al hobbit. Bilbo notó el impulso y no tardó en rodear con sus piernas la cintura de Thorin. Se movieron, siempre sin separarse, hasta que Thorin le volvió a depositar en la cama. Empezó a bajar por él, despacio pero sin pausa. Bilbo abrió las piernas ligeramente y al hacerlo vio una pequeña sonrisa en los labios de Thorin. El rey de los enanos no tardó en coger un frasquito de aceite que había en la mesilla y volver a su posición. Tomó a Bilbo en su boca, despacio, saboreando el momento. Nunca le había apasionado el acto de tomar a alguien así y ahora entendía porqué. Porque el resto no era Bilbo, el resto no gemía como Bilbo gemía, ni sabían como él, ni eran tan adictivos, como el tacto de su piel entre sus dedos, casi como si de seda se tratase. Notó las manos de Bilbo agarrar su pelo, notó como tiraba de sus rizos, notó sus gemidos cada vez más entrecortados, cada vez más juntos. Thorin no se separó de él, en lugar de eso empezó a moverse más rápido, tocando a Bilbo, rozando con sus dedos su parte más íntima, jugando con él.
Bilbo siempre había necesitado algo más para poder llegar al fin. Siempre se había ayudado de sus dedos, siempre con ese extra que hacía que todo fuese más placentero, ese extra que nadie le había dado nunca. Bilbo nunca imaginó que sería capaz de llegar al climax con la estimulación que estaba recibiendo, sin embargo no podía negar la evidencia. No luchó más, se dejó llevar por las sensaciones que Thorin estaba despertando en él, por cómo le tocaba, por cómo su boca se apoderaba de él, y gritó. Dejó que el aire saliese de sus pulmones mientras se agarraba al cabello de Thorin, moviéndose en su boca, liberando toda esa pasión, todo ese deseo.
Thorin se tumbó al lado de Bilbo. No podía apartar la mirada. El hobbit estaba con los ojos cerrados, su respiración poco a poco volviendo a la normalidad, partes de su cuerpo estaban sonrosadas, pequeñas gotas de sudor se acumulaban en su frente, haciendo que algunos rizos se quedasen pegados. Era precioso. Bilbo abrió los ojos, y Thorin pudo darse cuenta de como durante unos segundos estaba desorientado. El hobbit giró la cabeza y le miró. Sus pupilas estaban ligeramente dilatadas, sus mejillas rosadas.
'Eso…' Carraspeó, recuperando el control de su voz. 'Ha estado bien. Sí. Ha… Bien.'
Thorin sonrió. 'Me alegro.'
Bilbo se quedó mirándole y a los pocos segundos bajó la mirada. 'Thorin.'
'No pasa nada.' Dijo Thorin. El enano estaba acostumbrado a los hombres, a lo rápido que llegaban al climax, mucho antes que cualquier enano. Precisamente por eso no se sorprendió cuando Bilbo empezó a gemir más fuerte al cabo de poco tiempo. Pero Thorin no tenía necesidad de seguir. Era extraño, nuevo para él, pero ver a Bilbo perderse en el placer, saber que era él la causa de ello, era lo más gratificante que había sentido nunca.
'Sí que pasa.' Dijo Bilbo apoyándose sobre un codo. Tocó su pecho, jugando con el vello. 'Me pareció ver como cogías un frasco.'
Vale, eso era algo que no esperaba Thorin, no después de como Bilbo casi se había desmayado minutos antes. 'Sí, pero no… No tenemos que hacerlo, hay más noches.'
'Thorin.' Dijo con esa voz que hacía que un escalofrío le recorriese el cuerpo. 'Recuerda.' Su manó bajó lentamente, rozando su erección con la yema de sus dedos, recogiendo una gota de su semen y llevándose los dedos a la boca. 'Tenemos toda la noche.'
Bilbo le besó, lentamente, rozando con su lengua y dientes sus labios. Eso fue todo lo que Thorin necesitó para tumbar a Bilbo y besarle fuertemente, notando el rastro que había dejado su sabor en los labios del mediano. Estuvo besando a Bilbo, restregando su cuerpo contra el suyo hasta que empezó a notar como el miembro del hobbit volvía a endurecer ligeramente. Bajó por él, cogiendo el frasquito que había dejado cerca de ellos y untándose los dedos. No tardó mucho en situarse entre sus piernas, acariciando con una mano el pelo del pie de Bilbo, oyendo como este soltaba un pequeño gemido. Le miró y Bilbo le devolvió la mirada. Thorin empezó a trabajar en él, lentamente, aprendiendo qué hacía que Bilbo gimiese más fuerte y qué soltaba un pequeño gesto de molestia. Le dedicó tiempo, como si fuese la barra de un metal maravilloso y tuviese que forjar la espada más hermosa jamás hecha. Entraba en él, despacio, acostumbrado a Bilbo a su presencia. Y esperó, espero hasta ver que la erección de Bilbo había vuelto al máximo, hasta notar como este empezaba a perder el control. Espero hasta oír las palabras.
'Thorin, por favor.'
Thorin se untó con el aceite, dejando el franco lejos de ellos, y tomó las piernas de Bilbo, colocándoselas a ambos lados de su cintura. Una de las buenas cosas sobre la estatura de Bilbo era que podía llegar a sus labios desde esa posición. Le besó, saboreando el deseo, y Bilbo le agarró del pelo, atrayéndole a él. Thorin se separó, recorriendo con sus manos el cuerpo de Bilbo, dedicando un momento para agarrar la blanda tripa, notar la suavidad de su piel. Entró en Bilbo, despacio, apreciando la sensación, y supo, con una claridad casi tan cegadora como cuando salió de la enfermedad del oro, que había pasado toda su vida esperando ese momento.
Se movió en él, al principio lentamente, pues todo era demasiado nuevo para ambos. Sin embargo, Bilbo no tardó en agarrarle por donde podía, con la uñas clavadas en su piel y los ojos cerrados. Thorin se movió más rápido, acompañando los gemidos de Bilbo. Se dejó llevar, disfrutando como no lo había hecho nunca. Colocó su mano derecha al lado de la cabeza de Bilbo y se movió con más fuerza. Bilbo abrió los ojos, notando como el pelo de Thorin caía sobre ellos, escondiéndolos del mundo. Sus pupilas estaban casi dilatadas por completo, gotas de sudor estaban formándose de nuevo en su frente. Thorin le agarró la cadera, atrayéndole hacia él en un movimiento que hizo que Bilbo soltase un grito de placer, y empezó a tocarle. No dejó de mirarle ni un segundo, no quería perderse nada.
'Thorin.'
Empezaba a notar el sudor en el aire mezclado con ese olor característico. Oía el movimiento de la cama, ligero pero continuo. Bilbo le miró y ambos se quedaron perdidos en los ojos del otro, moviéndose a la par, en perfecta sintonía, hasta que Thorin notó como Bilbo estaba cerca, notó como el cuerpo del mediano se contraía. Thorin no dejó de moverse, no dejó de estimularlo hasta que notó la presión de su climax. Bilbo soltó un último suspiro, largo, apretando con fuerza los brazos de Thorin. Era demasiado, demasiado placer, demasiado para Thorin. No podía contenerlo más. Gritó, no supo si en khuzdul o el nombre de Bilbo, mientras daba los últimos empujones dentro del hobbit, vaciando su placer en él.
Lo siguiente que sintió el rey fueron las yemas de los dedos de Bilbo recorriendo su pecho. Abrió los ojos y se dio cuenta de que no sabía cuanto tiempo llevaba con ellos cerrados. No sabía si se había quedado dormido. Bilbo estaba a su lado, recostado, mirándole tiernamente.
'Cuando te relajas eres tan diferente.'
Thorin frunció un poco el ceño. Bilbo se rió. Era una risa abierta, feliz, ligera, que recordó a Thorin al agua cayendo por una pequeña cascada.
'Veo que va a ser una imagen fugaz.' Dijo volviendo a mirarle con la dulzura de antes. 'Tendré que estar atento para no perdérmela.'
'Ven.' Le dijo al cabo de un tiempo en silencio. Bilbo cogió las sábanas del borde de la cama y se recostó encima de él. Thorin le rodeó con su brazo y le besó la cabeza. Su cuerpo no tardó en rendirse, sumiéndole en un profundo y placentero sueño.
Amsumulzu: Eres hermoso/maravilloso
Kurdûh: Mi corazón
