Declaimer: Naruto y sus personajes no son mi idea propia sino que deMasashi Kishimoto. (Megumi si es creación mía)

Capitulo 25: Al fin.

Kankuro y las dos jóvenes llegaron a Konoha a eso de las cuatro de la madrugada. Se hospedaron en su antigua casa, como él había dejado dicho. Cada quien durmió en su cuarto, a excepción de Mizuki, quien tuvo que dormir en la habitación de Gaara.

En la mañana, Temari llamó a Matsuri, para avisarles que se reunirían para mantenerle al tanto de la situación. La castaña le recibió la llamada con mucha alegría. Charlaron unos agradables veinte minutos, para dejar arreglado que se juntaría el grupo en lo de Megumi. Kankuro se quedaría en la casa, cuidando de Mizuki. Ella no iría, debido a que no es de su incumbencia esa situación.

La joven, al entrarse que se quedaría a solas con el castaño, se le acelero el corazón. Temari la notó raro en ese momento, pero ella aseguró que todo estaba bien. Sin embargo, la rubia tuvo unas palabras aparte con su hermano. Le llamó la atención diciéndole que no pensara pasarse con la joven Mizuki, de otro modo Temari lo mataría.

Kankuro le prometió, temeroso, que todo iba a estar bien. Ella asintió, confiando parcialmente en sus palabras. Shikamaru la paso a buscar. Tuvieron un cálido saludo. Besos, caricias, susurros. Desde la ventana, detrás de la cortina, Kankuro los miraba con el ceño fruncido. En cambio, Mizuki los miraba con dulzura y ternura. Kankuro bufo, cuando estos se fueron.

-Así que eres un hermano sobre protector. – se burló la joven.

- Hmp. Solo que creo que el chico es muy vago para ella. – se defendió él.

- Esa ni tú te la crees. – le contestó. El la miro seriamente, haciéndola temblar de los nervios. –Eh… ¿Qui-quieres… jugar a algo? Ya que esta-taremos aquí un rato, no pienso aburrirme. – le propuso. El castaño sonrió arrogante, notando su incomodidad.

-Claro. ¿Te gustan los títeres?—

-¡Me encantan! – le contestó. Seguido, le siguió a su estudio de artesanía, donde más tarde sucedería un suceso que los transformaría a ambos.

-Te extrañe problemática. – le decía un moreno, tomando la mano de la Sabaku. Esta sonrió y se la apretó más.

-Igual yo vago. – contestó, dándole un beso en el cachete. – la discusión continuó su rumbo. Hablaron de temas dispersos, tontos. Llegaron a la residencia de Megumi, donde la rubia fue recibida con mucho cariño, por parte de las chicas y Lee. Los hombres solo le daban un abrazo casto, o le decían "Que bueno verte de nuevo".

Se sentaron todos en la sala, donde uno por uno fue explicando la trágica desaparición de Sakura. Ya había pasado una semana, y ella seguía sin aparecer. Ni siquiera un pequeño rastro que delatara su presencia. Habían estado observando a muchos sospechosos, pero nadie resultó ser de mucha ayuda.

También fue delatada, la participación policial de Megumi y Shikamaru.

-¿El vago es detective?—se preguntó casi al borde de la risa.

-No exactamente. Shikamaru ayuda en la parte de rastreos y la sección de grafología. – contestó la dueña de la casa. La rubia asintió, sorprendida por las nuevas noticias.

Toda la tarde se pasó volando. Hubo risas, charlas, planes. Todo lo que no se pudieron contar, se discutió allí. Incluso hablaron sobre Gaara. Temari comento sobre la nueva amiga de su hermano, lo que hiso fruncir el seño de preocupación a Matsuri. Pero su expresión se relajó cuando su amiga relato que parece que, últimamente, se lleva bastante "bien" con el mayor de los hermanos. Todos rieron. Nunca imaginarían a Kankuro atado a una chica.

También, les conto de una manera algo resumida o censurada, del porque Gaara no pudo asistir.

La hora de irse llegó. Cada quien se fue por su parte, o fue transportado por su novio. Matsuri y Temari, en cambio, decidieron volverse en taxi. Había una estación es eso de cinco cuadras.

-Si que eres problemática… Te digo que pudo llevarlas a ambas. ¿Por qué no suben al auto y nos vamos?— dijo perdiendo la paciencia.

-Te dije que no. Yo puedo volverme solita a mi casa. ¿Me ves incapaz de ello, vago?—le retó.

-Si vas sola, si. – le contestó.

-No voy sola, Matsuri me acompañara. –

-de acuerdo. Pero trata de no meterte en problemas. Al ser tan problemática, eso es fácil para ti. – se burló. Ella le golpeo el hombro haciéndole callar.

-No necesito que me salves. Yo misma puedo patearle el trasero a quien quiera. – suspiro. Le dio un beso y se volteó. – Además… - dijo mirándolo. – Quiero tener unas palabras con ella. Cosas de mujeres. – le guiño un ojo. El solo levantó los hombros, indiferente. Se subió a su auto y se alejó.

Se despidieron, caminando por la media manzana restante. Doblaron en la esquina para caminar las cuadras restantes, hasta llegar a su destino. El camino era derecho, muy simple de seguir.

La charla que mantuvieron en el camino fue, en su mayoría, sobre Gaara. Matsuri aun seguía intrigada con esa nueva amiga.

-Pero tranquilízate Matsuri. Te aseguro que el todavía te adora. – le dijo abrazándola. – Es mas… - continuó. – cuando estábamos viniendo con Kankuro y Mizuki, pude escuchar todo lo que hablaban. Los muy torpes creyeron que estaba dormida. – sonrió triunfante. – Kankuro le dio un beso, aquí. – dijo tocándose con un dedo la majilla derecha.

-¡Oh! Que chismosa eres. Eso está mal, Temari. – dijo Matsuri haciendo un intento de regaño hacia su amiga. Pero al final, ambas terminaron destornillándose de la risa.

-Si lo sé… es que… - calló Temari.

"Plaf"

-¿Oíste eso?—preguntó Matsuri.

"Plaf"

-Si… pero, ¿De dónde proviene?—

"Plaf"

Ambas permanecieron calladas unos segundos, tratando de descubrir su origen. Matsuri posó su oreja cerca de las paredes, y fue avanzando hasta llegar a una puerta de chapa.

-Proviene de aquí. – dijo temerosa. Algo parecido a un grito, vino desde adentro. -Llamemos a la policía. – propuso temblando.

-Espera. – dijo Temari parándole la mano a punto de marcar el 911. –Veamos que es. Tal vez solo sea una parejita regañando, pero por las dudas. Si la situación lo sugiere, llamaremos a la policía. – la castaña asintió siguiéndole la idea. Abrieron la chapa, la cual rugió al ser corrida. Se adentraron hasta quedar frente a lo que parecía un restaurante a punto de ser abierto.

Dentro del nuevo bar Ichiraku:

Sakura estaba entumecida. El trasero se le había dormido varias veces en el día. Las muñecas no podrían seguir aguantando las ataduras, y su situación actual no podía perdurar más. Se sentía desfallecer, las fuerzas le estaban fallando. La escaza comida y bebida, la pusieron débil. Había adelgazado unos cinco quilos. Estaba muy delgada que espantaba.

Esa última semana se había desmayado tres veces sin haberse dado cuenta. Y temía que en la próxima no despertaría.

Los parpados le pesaban. Su cabeza se movía irregularmente de arriba abajo, cabeceando para no quedarse dormida. El gato que se había encontrado en su primera noche, descansaba tranquilo en su regazo. Este dormía plácidamente.

Ella desearía poder dormir así. Tranquila, relajada, en su mullida cama. Viviendo con sus padres. Tomando te con su madre. Mirando deportes con su padre.

Caminando por la plaza, en silencio, con él.

Con Sasuke.

No pudo aguantar más, y sus ojos se cerraron. Poco a poco, se sentía irse. En el silencio, unas voces que carcajeaban le llegaron a los oídos. Los sonidos que producían las voces le sonaban familiares. Reconoció a ambas persona, eran mujeres.

Con sus últimos esfuerzos, hiso lo que había intentado con cada quien que pasara en frente del lugar.

Zapatear contra el piso.

Zapateo con fuerza en el primero. Noto que ambas callaron. ¿La habrán oído? Ella esperanzada, volvió a zapatear, pero un poco más débil.

-¿Oíste eso?—preguntó una de las voces. Ella abrió más los ojos. Juntó todas sus fuerzas para poder zapatear más fuerte. Levanto ambos pies y los dejo caer con fuerza.

-Si… pero, ¿De dónde proviene?— oyó peguntar a la otra chica. Si, la habían oído. Tenía que resistir y seguir golpeando, pero las energías eran casi nulas. El esforzarse más de lo debido, llevaría a un cuarto y, quizá, ultimo desmayo. Pero no le importo, si con eso último golpe, lograban encontrarla y salvarla, correría el riesgo.

Levanto otra vez los pies, dejándolos caer con fiereza, mucho más que la primera vez. Espero. Los segundos pasaban sin resultado. Sakura jadeaba, respiraba entrecortadamente.

-Proviene de aquí. – dijo temerosa una de las chicas. Sakura las oyó tan cerca, que no se pudo contener en lanzar un grito. Llamándolas. Utilizando lo último de sus cuerdas vocales, los últimos sonidos que su garganta era capaz de producir.

-Llamemos a la policía. – propuso con la voz temblando la misma joven.

Sakura callo. Su respiración volvió a ser irregular. Actualmente, ya le estaba costando ingerir mas oxigeno. El pañuelo no le permitía mucho por inhalar.

-Espera. – dijo la otra chica. - Veamos que es. Tal vez solo sea una parejita regañando, pero por las dudas. Si la situación lo sugiere, llamaremos a la policía. –

Sakura agudizo los sentidos. Oyó la puerta metálica abrirse. El corazón se le acelero de alegría. Por fin seria rescatada de esta terrible pesadilla. Pero algo le salto a la memoria, derribándole parte de sus esperanzas. La puerta principal del bar, tenia candado.

¿Ahora como entrarían?

Bajo la cabeza, agotada. Los parpados volvían a pesarle. Ya está. Había llegado a su límite.

Sakura ya se había desmayado.

Estaba teniendo un acogedor sueño, en el cual estaba recostada sobre su cama. Estaba tapada con sus frazadas. Había una presión en su cintura, por consiguiente levanto la vista. Frente a ella un joven de ojos azabaches le miraba, sonriente.

Sakura sonrió, dormida. Como si proviniera de un lugar lejano, un sonido llegó hasta sus oídos. Sonaba como vidrio rompiéndose. Frunció el seño, y abrió los parpados lentamente. Oía una discusión. Gritos de desesperación. Sintió su cabeza moverse sin sentido. La estaban sacudiendo, probando si reaccionaba.

Alzo la cara, mirando a las dos personas frente a ella. Sonrió cuando por fin pudo reconocerle sus rostros. ¿Cómo no se había dado cuenta antes?

Las voces eran de Temari y Matsuri.

En cuestión de segundos, arribo la policía. Las dos se dirigieron a la puerta abierta brutalmente por los oficiales, mientras Sakura seguía sentada, sin energías para levantarse. Fue levantada, gentilmente por los hombres y puesta de pie.

La estaban llevando hacia el coche, cuando Sakura diviso en la puerta del baño a su fiel acompañante. Estaba confundido, y tiritaba del miedo.

-Es- espere. – le pidió al oficial. –Matsuri… - llamó a la castaña. Esta se acercó y le tomó las manos. -¿Ves al gatito que se oculta en el baño? – la chica se giró y asintió, sonriéndole. - ¿Podrías traérmelo, por favor?—

-Claro. – contestó. Matsuri camino hacia el pequeño minino y lo alzo en brazos. El animal se removió un poco, pero cedió ante las suaves caricias de la joven. Sakura fue sentada dentro de la patrulla, junto con sus amigas. Le dieron una botella de agua fresca, la cual bebió en seguida. Al momento le entregaron un sándwich de milanesa completo. Lo devoró como si nunca hubiese comido.

En cuestión de momentos, se sintió rejuvenecida. Un medico que acompañó a los policías le realizó un rápido chequeo. Según él, ella estaba bien. Tan solo estaba deshidratada, pero eso podía arreglarse. Sakura se limpio el rostro con una toalla húmeda, tenía una necesidad increíble de bañarse. Todos listos, se encargaron de transportar a Sakura, mientras más patrullas llegaban al lugar.

Cuando llegó a su casa, sus padres la recibieron llorando. Se mantuvieron abrazados por eso de veinte minutos. Temari y Matsuri, luego de haber estado unas horas con ella, decidieron dejarla sola con sus padres. Se fueron alrededor de las tres de la tarde.

Cuando se tomaron un taxi, llamado desde la casa de la peli rosa, Matsuri se encargó de llamar a cada uno de sus amigos, anunciándoles la gran noticia. Como habían pensado, Shikamaru y Megumi ya habían sido solicitados por los oficiales.

Luego de que sus amigas se fueran, ella se dio un caliente y reconfortante baño. Se colocó un pijama y una manta que su padre le había traído para ponerse encima.

Sakura había estado pegada a sus padres toda la tarde. Se sentía tan feliz de verlos, pero estaba desesperada por verlo a Sasuke. A eso de las nueve, el timbre suena. La madre se levanta a abrir, pensando que podría ser el oficial para pedir información, pero no. No era él, sino un joven que ella conocía bien.

Le abrió sonriente, en silencio. Le dijo que esperara en la sala, que ella ya bajaba. El joven aceptó a regañadientes. La madre subió la escaleras, y entró al cuarto donde los tres estaban viendo una película.

-Sakura, hija. Tienes visitas. – le anunció la madre. Ella asintió, y se levantó esperando que sean o Hinata o Ino. Las extrañaba tanto. Pero al llegar a la sala no se encontró con ninguna de ellas, sino que con un sensual azabache, que miraba distraídamente el paisaje desde la ventana.

Los ojos se le llenaron de lágrimas al verlo.

-Sasuke. – lo llamó. El se volteó y le sonrió, acercándose con rapidez para tomarla en brazos. La elevó y le dio varios giros en el aire. Ella escondió su rostro en su pecho y dejó las lágrimas fluir. Estaba tan feliz, tan contenta. –Te extrañe tanto. – sollozaba.

-Shh – le calló él. –Tranquila. Lo único importante es que estés bien. – le acarició la cabeza de una manera tan paternal, que ella sonrió sobre su pecho.

Sasuke le tomó el mentón y le obligo a mirarle. Se perdieron en los ojos del otro, antes de besarse. Intercambiaron sentimientos, aquellos no expresados esa semana tortuosa. En la cual ambos vivieron en el infierno. Pero ahora que la encontró, no pensaba dejar que se la arrebataran de nuevo. Jamás.

Desde el umbral de las escaleras, dos pares de ojos observaban todo. Un par de ellos lloraba. La otra tenía el seño levemente fruncido, pero ambos pares, mostraban felicidad absoluta. Se abrazaron mirando con cariño a los jóvenes abrazados que yacían en la sala.

Lamento tanto la tardanza…

Es que el colegio… la vagancia… el estudio… la vagancia…

Ustedes entienden, jajajajajaja.

Espero que les haya gustado. Me esforcé mucho en escribirlo. Dejen su opinión con un lindo Review. No les cuesta nada.