Los personajes no me pertenecen. Pertenecen a Peach-Pit.
Casados Por 100 Días
Las luces se encienden iluminando una vez más el escenario de nuestro popular programa conocido como CPCD (Casados Por Cien Días), una traviesa musiquilla acompaña la entrada con gran peculiaridad y al mismo tiempo el público comienza a aplaudir cálidamente. Las respectivas parejas y los invitados del día ya se encuentran sentados en sus respectivos lugares y casi enseguida los conductores hacen aparición para dar comienzo al tan esperado programa de la semana.
–Bienvenidos una vez más a… ¡Casados por 100 días! –exclaman al unísono.
–Bueno, creo que no hay mucho para decir el día de hoy –opinó Andrew.
–Es cierto, mejor vayamos ya mismo a ver los videos de la semana –propuso Ángela.
**~ Videos de la Semana ~**
(Todo lo que esté subrayado durante algún video es lo que los personajes comentan, NO es parte del video)
[Pareja: Amuto]
(…) El amor de nuestra joven pareja continuaba prosperando formidablemente con el correr del tiempo e incluso ahora se había vuelto costumbre que cada día ambos ajustaran sus agendas para reservar un tiempo exclusivo para estar juntos. Durante esos últimos días la agenda de Amu había reducido ligeramente debido a que los planes como dúo-musical habían sido pospuestos a pedido de Kouta por su repentina decisión de cuidar a su enamorada. No obstante la agenda de Ikuto seguía igual de intensa que siempre y apenas si tenía tiempo de encontrarse con su esposa una vez al día para desayunar juntos.
Extrañamente aquel día las agendas de ambos estarían mucho más intensa que de costumbre por algunos planes a última hora y actividades retrasadas sin otra necesidad que la de tomar un descanso de aquella vida trabajadora. Habían comenzado muy temprano en la mañana y regresarían muy tarde en la noche, imposibilitando así su sagrado encuentro durante todo el día. El joven matrimonio había consultado a sus managers por la sincronización de los horarios pero no lograron encontrar un momento en que ambos pudiesen tener un tiempo libre y no tuvieron más opción que resignarse.
La tarde cayó con tranquilidad a todo lo ancho del cielo, el día era perfecto en todos sus aspectos, no hacía demasiado frío ni demasiado calor y las tenues brisas de otoño relajaban el ambiente fatigoso de la rutina de la gran ciudad. Quizás no todos lo notaron pero el sentimiento de impotencia de desperdiciar aquel hermoso día estando separados mantuvo a la joven pareja con un ligero mal humor que no pudieron esconder ni mucho menos aceptar, sin duda, ambos eran demasiado orgullosos para con sus sentimientos y quizás por eso también formaban una pareja prácticamente perfecta.
Luego de terminar su sesión de fotos de modelaje que tenía programada, la joven novia se encaminó hacia el estudio de baile para ensayar algunas de las coreografías de su carrera en solitario antes de que se aproximara la noche y pudiera regresar a casa temprano con la esperanza de compartir un tiempo aunque fuese breve con su esposo. Como era costumbre, se detuvo en una pequeña tienda a comprar una botella de agua aprovechando que su manager solía esperarla en el lugar de encuentro para no irrumpir en la vida matrimonial de la cantante aunque aquello le costara, en más de una ocasión, un valioso tiempo que su representada perdía distrayéndose con insignificancias.
Salió de la tienda con una prisa fatigosa de desperdiciar ese día lejos de su amado y con la botella en la mano que no sabía si abrirla o esperar mejor a llegar a su destino, de pronto, su celular irrumpió la armonía natural de su caminata con su típico sonido desesperante para cualquier persona. Aprovechó el momento para guardar la botella en su bolso en lugar de juguetearla en las manos y contestó la llamada sin siquiera interesarse por ver el nombre que aparecía impreso en letras grandes en la pantalla del teléfono.
–¿Hola? –dijo mientras cerraba su bolso.
–Amu ¿dónde estás? –preguntó la voz.
–¡Ikuto! –se sorprendió–. Estoy yendo al salón de baile para ensayar –respondió.
–¿Qué te parece cancelarlo? –preguntó con una voz pícara.
–Eso suena divertido y romántico –opinó Crystal encantada.
–¿Qué dices? –se extrañó.
–Estoy con el auto dos cuadras antes de llegar al salón –respondió él.
–¿Pero no tienes planes ahora? –preguntó ella.
–Tu solo ven –insistió él–. Ya tengo que colgar –avisó rápidamente.
La llamada la extrañó mucho más de lo que su esposo habría podido sospechar, pero no tuvo necesidad de pensar demasiado antes de decidirse por asistir al lugar citado y solo confiar en su pareja como lo había estado haciendo durante ese último tiempo. Desvió entonces su camino olvidándose por completo el pedido de su manager de avisarle sobre cualquier demora que podría tener para evitar preocuparla y no le tomó demasiada importancia cuando lo recordó puesto que no pensó que aquella cita podría durar demasiado tiempo debido a las exigencias de sus agendas durante aquel día. Llegó al lugar de encuentro con la misma expresión de extrañez que le había ocasionado el misterioso llamado telefónico, subió al carro que la esperaba con los motores encendidos y casi enseguida emprendieron el viaje.
–¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó.
–Antes de eso, apaga tu teléfono –pidió Ikuto.
–¿Qué? ¿Apagarlo? ¿Por qué? –se extrañó.
–Solo hazlo –insistió.
En ese momento ella ni siquiera sospechaba sobre los planes que tenía reservado su esposo, pero no impuso ninguna queja antes de seguir sus instrucciones y apagar su teléfono celular con una ligera expresión de preocupación que no pudo ocultar. Observó el camino de la carretera que estaban tomando y la expresión de concentración reflejada en el rostro de su pareja, por lo que solo pudo imaginar que estarían yendo a visitar a Hikari por algún problema que quizás habría podido tener. El silencio estaba incomodando ligeramente a la pequeña novia, quien no pudo disimular su curiosidad por mucho tiempo y finalmente habló.
–¿A dónde vamos? –preguntó.
–He estado pensando que después de una semana tan larga como la que estamos teniendo deberíamos tomarnos un descanso, ¿no lo crees? –sonrió dirigiéndole la mirada.
–Tal vez ¿pero no tienes planes para hoy? –preguntó ella indecisa.
–Amu está muy preocupada por su agenda –comentó Kiara.
–O ella tiene miedo de pasar un momento a solas con su marido –bromeó Natsumi.
–¿¡Pero qué están diciendo ustedes dos!? –les reprochó Amu con el rostro encendido de rubor.
–No te preocupes, no serás la única que se está escapando –bromeó.
–Eso suena muy romántico para una cita –rio Roselyn.
Amu no pudo reprimir una sonrisa y ésta vez observó el camino de la carretera con mayor interés que antes, intentando adivinar a qué hermoso lugar podría salir una joven pareja enamorada a disfrutar de aquel clima de ensueños. Desconocía las calles que veía a cada paso a través de las ventanas, aunque eso no pareció preocuparla sino más bien emocionarla un poco. Cuando el auto finalmente se detuvo estaban frente a una especie de taller de mecánica de autos y nuevamente la intriga se apoderó de la joven novia que no esperaba menos que un lugar romántico alejado de la ciudad.
–¿Tendrán una cita en un taller de autos? –se asustó Natsumi.
–¡Al menos ellos son originales! –bromeó Crystal.
Al verlos bajar, un joven se acercó a recibirlos mientras terminaba de limpiarse las manos con un trapo que sacó de uno de sus bolsillos y conversó con Ikuto por un tiempo ligeramente breve antes de regresar al interior del taller. Minutos más tarde regresó presuroso llevando consigo una moto negra bastante grande y demasiado cuidada para ser usada, del baúl de la moto sacó dos cascos negros a juego con el diseño de la moto y se los entregó al pequeño novio.
–La traeré de regresa en la noche, no te preocupes y muchas gracias –se despidió Ikuto del joven dándole apretón de manos.
–No hay problema, Ikuto –respondió el joven antes de irse despidiéndose con un gesto de la mano.
–Muy bien, ¿vamos? –preguntó a Amu entregándole uno de los cascos.
–Vamos –resolvió ella.
–Se fugarán juntos en una moto prestada, ¿no suena emocionante y romántico? –admiró Celesty.
Se colocó el caso soltándose el peinado que llevaba para que no le incomodaran las hebillas y no pudo evitar sonreír al ver a su joven esposo colocándose el casco con la visera alta. Ciertamente así sería mucho más difícil que alguien pudiera reconocerlos que viendo el auto de Ikuto circular por las calles tumultuosas de la ciudad. Subió en la moto con cierta timidez mal escondida y se sujetó de la agarradera de la parte de atrás para no caerse, él encendió la moto y girando la cabeza hacia ella le pidió que se sostuviera fuerte por precaución. Con más nerviosismo que timidez, la joven novia se sujetó de la camisa de su esposo intentando no tocar su cuerpo y trató de evitar el contacto visual sin poder ser consciente de la sonrisa que se había formado en el rostro del muchacho.
Ikuto condujo por un camino sereno y libre del abrumador tráfico de la ciudad, mientras Amu disfrutaba enseñándole con una emoción infantil los hermosos pequeños detalles que encontraba en el tranquilo paisaje. Poco a poco comenzó a sentirse más cómoda y casi sin darse cuenta terminó por aferrarse a la cintura de su esposo, reclinó ligeramente la cabeza sobre su hombro y soltó un suspiro casi imperceptible para cualquiera. Ikuto sonrió complacido y bajó la visera de su casco para ocultar el sentimiento reflejado en sus ojos. Salieron de la ciudad por una ruta poco usual y fueron rumbo a un pequeño pueblo desconocido donde poder disfrutar de su amor recíproco.
–Me parece que ambos están disfrutando el momento –opinó Roselyn con una sonrisa.
Al llegar a su destino, dejaron la moto en un estacionamiento de la plaza y salieron en una minuciosa caminata por el pequeño pueblo sin rumbo pensado más que el placer de disfrutar de su compañía mutua; pasearon alrededor de la plaza tomados de las manos admirando lo acogedor de aquel pueblo desconocido, compraron algunos dulces para el camino en una pequeña tienda donde se encontraron con algunos fans de su pareja, tomaron una taza de chocolate caliente en un pequeño café donde la muchacha que los atendía intentó ligar con Ikuto y finalmente entraron por error a ver una película de suspenso de la que Amu salió corriendo por el susto. La tarde estaba terminando cuando emprendieron el camino de regreso a la plaza para buscar la moto.
–Ha sido una linda forma de terminar el día, ¿verdad? –preguntó él.
–Sí, es cierto –sonrió ella–. ¿Sabes? Cuando comenzamos este programa, sinceramente no estaba muy emocionada de participar con un desconocido –comentó–. Pero ahora que nos conocemos, mejor sé que fui muy afortunada de poder compartir este tiempo contigo –admitió avergonzada.
–Uhh –resonó el público emocionado.
–Te lo dije, bastaba un día para que te enamoraras de mi –bromeó Ikuto retomando la frase que había dicho al comienzo del programa.
–¿¡Ya has comenzado de vuelta!? –se sobresaltó Amu–. ¡Siempre es lo mismo contigo! –lo acusó con el rostro encendido de rubor.
–No siempre –dijo él llamando su atención–. Para serte sincero, cuando te conocí no estaba muy seguro de poder congeniar contigo –comentó–. Pero veo que eres mucho más interesante de lo que había supuesto –sonrió.
–Si sigues así, el que termine enamorándose serás tú –bromeó Amu.
–¡Eso definitivamente es amor! –sonrió Crystal.
Ambos rieron encantados sin saber lo que el destino les tenía preparado en el futuro y, como un indicio de aquello, ambos terminaron viéndose a los ojos, atrapados por una incontenible fuerza invisible que los ataba mutuamente. Quizás en ese entonces aún no lo habían notado, pero cada vez eran más las veces que quedaban encantados en el hechizo de verse en los ojos del otro y sentir un mundo ideal en el que no existía absolutamente nadie más que ellos. Acortaron brevemente la distancia que los separaba y sonrieron tímidamente como los típicos recién enamorados, pero cuando Amu desvió la vista apenada por el momento, Ikuto cayó en cuenta de lo preocupado que estarían sus amigos por su repentina desaparición.
–Ya debe ser muy tarde –recordó un poco sobresaltado–. Enciende tu teléfono –dijo mientras él hacia lo mismo.
–Sí, es cierto –respondió ella–. ¿¡Qué?! ¿¡15 llamadas perdidas?! –se asustó.
–Creo que el tiempo se pasó muy rápido –comentó.
Era cierto. El tiempo les parecía detenerse cuando estaban juntos pero en realidad era todo lo contrario, pues siempre se adelantaba de sus expectativas y aquella vez no fue la excepción. De pronto, el romántico ambiente de nuestra pareja se vio interrumpido por el sonido del celular del joven novio anunciando una llamada entrante, ambos se miraron exaltados sin saber qué hacer y finalmente decidieron responder para evitar propagar más preocupaciones a los demás. Continuaron caminando aunque ésta vez un poco más apresurados hasta llegar al estacionamiento de la plaza donde había quedado solitariamente abandonada la moto que le habían prestado al joven novio.
–¿Ves, Angie? ¡Siempre hay alguien que interrumpe a nuestras parejas! –se quejó Andrew.
–Es cierto, deberíamos pedir que apaguen sus teléfonos para grabar el programa –bromeó Angie.
–Si apagaran el teléfono entonces sería la puerta –se resignó.
–¿Hola? –respondió Ikuto.
–Ikuto-kun, ¿dónde estás? –preguntó Kouta–. Los chicos me han llamado 4 veces preguntando por ti –agregó.
–Estoy aquí, tomándome un descanso lejos de todo y disfrutando el día con mi esposa –respondió.
–¿Qué haces allí secuestrando a mi pareja de canto? –bromeó.
–¿Pero qué dices? –se extrañó siguiendo la broma–. Ella me dijo que quería terminar con todo eso –agregó.
–¿Realmente? Porque yo también estaba pensando lo mismo –se sorprendió–. En fin, ¿podrías pasar por el hospital ahora? Necesito hablar contigo –pidió.
–De acuerdo, en un rato más estaré allí –avisó.
–Genial, nos vemos, adiós –se despidió.
–Adiós –finalizó la llamada.
Sacaron la moto del estacionamiento, se colocaron sus respectivos cascos, subieron juntos con la misma timidez de la primera vez y emprendieron el camino de regreso hacia el taller donde les habían prestado la moto para buscar el auto del joven novio. El viaje fue de lo más tranquilo aunque el clima ya estaba un poco fresco para viajar en moto, sin embargo, la hermosa vista del sol terminando de ocultarse por el horizonte plano de la carretera solitaria, hizo de aquel viaje un momento mágico que quedaría grabado en el recuerdo de ambos para siempre. Llegaron al taller en el momento en que las luces de la ciudad comenzaban a encenderse anunciando la entrada de la noche, devolvieron la moto sin ningún rasguño como lo habían prometido y buscaron el auto para regresar al hospital.
–Esto está mal –comentó Amu con una sonrisa.
–¿El qué? –preguntó Ikuto.
–Escaparnos de nuestros managers, apagar el teléfono y cuando el día está terminando aún seguir andando de escapada –respondió.
–Pero fue divertido, ¿no? –preguntó.
–¡Mucho! –respondió ella feliz.
–Algo me dice que esta pareja tiene mucho potencial –bromeó Rossy.
Continuaron el viaje hablando felices como una fiel pareja de enamorados sin siquiera sospechar que desde ese momento su relación no volvería a ser la de antes nunca más, sin siquiera imaginar que en ese mismo momento dentro de ellos había surgido un nuevo sentimiento que verían reflejado en sus amigos poco después y que lograrían comprender una vez que fuese demasiado tarde. El camino fue breve pero confortable como nunca antes lo había sido y, aunque el tiempo que habían pasado juntos les seguía parecieron poco, había sido el suficiente para renovar su característico humor que habían perdido en la mañana.
–¿Se puede? –preguntó Ikuto tras tocar la puerta.
–Por supuesto, pasen –respondió Hikari.
La joven pareja recién llegada encontraron dentro un ambiente demasiado cálido a lo que podrían haber esperado; Hikari permanecía con una radiante sonrisa de mujer enamorada y Kouta tenía un extraño brillo en los ojos que Amu jamás había visto en el tiempo que trabajaron juntos. Al igual que en los viejos tiempos, los sentimientos de aquella antigua pareja habían parecido resurgir de entre las cenizas y reavivar las llamas del amor que habían dejado incompleto tiempo atrás. Ambas parejas conversaron entretenidos durante algún tiempo, haciendo bromas y comentarios que los denotaban claramente como dos parejas de enamorados. En un cierto momento Kouta pidió unos minutos para hablar con Ikuto y ambos se retiraron con el consentimiento de las chicas, no obstante, al quedase solas el ambiente de incomodidad se apoderó del lugar como lo hacía antes.
–Se nota que ahora son mucho más unidos que antes –comentó Hikari.
–¿Lo crees? –preguntó Amu avergonzada.
–Por supuesto –sonrió encantada–. Me alegro mucho por ti, Amu-san –agregó.
–Muchas gracias –respondió feliz–. Pero ¿y qué hay de ti? Kouta-san y tú están mucho más unidos –comentó.
–Es cierto –admitió con la vista baja intentando disimular su sonrojo–. Pero mucho de eso te lo debo a ti, Amu-san –sonrió levantando la vista.
–¿Ah sí? ¿Y por qué a mí? –se extrañó.
–Por todo y por nada… –respondió–. Son cosas mías –agregó.
–Hemos decidido terminar el dúo-musical –comentó Amu de pronto–. Le he pedido a Mazaki-san terminar con el asunto mañana –agregó.
–Wow, eso ha sido algo totalmente nuevo –se sorprendió Andrew.
–Te equivocas, eso es amor –admiró Angie.
Ambas jóvenes sonrieron felices, era la primera vez que parecían entenderse con tanta fluidez y aunque no lo supieran, quizás aquel fue el comienzo de una amistad que duraría mucho más que el simple compromiso para con un programa de televisión. Sin darse cuenta, poco a poco el ambiente comenzó a volverse más cómodo y más ideal a como hubiesen deseado que fuera desde el primer día. Continuaron platicando sobre todos los pequeños detalles de moda importantes en la vida de una chica y cuando finalmente regresaron sus muchachos, se despidieron con un cariño de hermana antes de regresar a casa.
[Pareja: ¿Hikari & Kouta?]
(…) Ya había pasado un poco más de una semana desde el desafortunado accidente de la joven actriz y ni un solo día su joven enamorado había dejado de visitarla como se lo había prometido el primer día. Se había vuelto costumbre que la visitara tres veces por día; en la mañana para compartir juntos el desayuno, en la tarde para el almuerzo donde acostumbraban también a hablar sobre las nuevas noticias del día y en la noche para la cena. No obstante de todo el tiempo reservado que Kouta guardaba exclusivamente para estar con su amada, aún continuaba su agenda de manera intensa como lo había hecho siempre y no dudaba en escaparse de sus actividades a la hora que debía volver al hospital. Sin embargo, aquella tarde sus planes habían sido retrasados por una complicación de los productores de televisión y habían decidido cancelarlo por ese día, razón por la cual su agenda había terminado en la mañana.
–¿Entonces te quedarás hasta la noche? –preguntó Hikari.
–Por supuesto –respondió él con determinación–. Pero solo si me lo pides –sonrió.
–¡Kouta es siempre tan tierno! –opinó Kiara encantada.
–No te creo –dijo ella–. Te aburrirás estando mucho tiempo conmigo –agregó.
–Ahora que lo dices quizás tengas razón –bromeó él.
–¡Que malo eres! –lo regañó ella.
–Ambos son una muy buena pareja –comentó Celesty.
–Está bien, solo bromeaba –rio él.
–Pero ¿no te reprenderá Jasjit-san por retrasarte con tus demás actividades? –preguntó.
–¿Cuáles actividades? –fingió desconcierto–. Ayer el contrato de dúo-musical terminó –justificó.
–¿Es eso cierto, chicos? –preguntó Andrew sorprendido.
–Así es, preferimos terminarlo antes de causar más malentendidos como pareja –respondió Amu.
–¿Hablas en serio? –se sorprendió ella.
–Claro, así que ahora no tengo ninguna otra responsabilidad más que cuídate –sonrió.
–¡Que hermosas palabras! –admiró Minako entusiasmada.
–¿Por qué? –preguntó inocente con las mejillas decoradas de rubor.
–¿Por qué? –se extrañó él ante su pregunta–. Porque aunque te guste leer sobre historias de amor inmortal y vampiros que brillan, eres muy especial para mí –sonrió.
–¡Eso es amor! –suspiró Kiara emocionada.
–¿Vampiros que brillan? –preguntó entre risas.
–Como sea –le restó importancia–. En fin, ya debo irme –dijo mientras se levantaba de la camilla.
–¿Ya te vas? –se sorprendió.
–Sí, porque aún no me has pedido que me quede –le reprochó.
–Está bien, está bien –sonrió ella–. ¿Podrías quedarte, por favor? –pidió con dulzura.
–Mmm… está bien –bromeó fingiendo pensarlo.
De pronto, el sonido de la puerta se escuchó levemente interrumpiendo el romántico ambiente recién creado y acto seguido, entró uno de los médicos del hospital con una planilla de chequeos para controlar a su paciente, se sorprendió un poco de encontrarse al joven enamorado en la habitación también pero no le prestó mucha más atención. Revisó el estado de la joven con una determinación de profesional arrogante y para cuando terminó, una sonrisa complacida se formó en su rostro. Completó la planilla que llevaba bajo el brazo con su inentendible letra de médico y luego un pequeño papel celeste que sacó de un bolsillo pequeño de su uniforme.
–Felicidades, señorita Mishidori, su tobillo está mejorado increíblemente rápido –dijo–. Podrá regresar a casa hoy mismo –avisó.
–¿Realmente? –se sorprendió Hikari.
–Seguro, hace dos días que se cumplió una semana desde su ingreso al hospital –comentó.
–¿Tanto rápido? ¡El tiempo sí que vuela! –dijo Roselyn.
–¿Más de una semana tan pronto? –se sorprendió Kouta.
–Así es, pero aun así deberá continuar el reposo en casa –advirtió en tono serio.
–Sí, no se preocupe –respondió ella emocionada.
–Aquí están las indicaciones que debes seguir y un medicamento en caso de que el dolor persista –le extendió la hoja celeste.
–De acuerdo, muchas gracias –agradeció con una sonrisa.
–Que tengan buen día –se despidió antes de irse a continuar su jornada.
–Sí, adiós y muchas gracias –agregó Kouta.
La alegre noticia no duró más que la presencia del doctor, momento en el cual ambos cayeron en la cuenta que aquello significaría el final de sus encuentros y quizás la misma separación que había ocurrido en los viejos tiempos, con la única diferencia que ésta vez no habría malentendidos. Juntos guardaron todas sus cosas en una pequeña maleta intentando fingir una sonrisa para no preocupar al otro y al terminar, no encontraron ninguna excusa que pudiera retrasar el paso siguiente por lo que bajaron en el ascensor para no forzar demasiado el tobillo de Hikari. El joven novio cargó la maleta con las cosas y se ofreció a llevar a su amada en brazos hasta el auto, pero la confianza de los días reciente se había esfumado en tan solo un instante con aquella nueva conmoción de sentimientos. Ella se negó. Entraron al auto en un ensordecedor silencio que oprimió sus corazones de una manera que jamás habrían pensado que ocurriría y solo pudieron mantenerse callados con la esperanza de que aquel momento pasara rápidamente.
Ambos cruzaron una mirada inocente que no tenía otra intención más que el deseo de leer en los ojos del otro un mismo sentimiento, el mismo sentimiento que se habían prohibido tener desde el día que su relación terminó sin más justificaciones que su decisión de negarse a escuchar la voz del corazón y solo encontraron dos ojos azules que suplicaban por un instante más juntos. El tiempo pareció detenerse cuando el joven novio comenzó a acercarse a su amada con aquella misma dulzura infinita que lo caracterizaba y no vaciló en ningún momento de aquel eterno momento que no parecía llegar a concluir jamás. Los latidos de sus corazones parecieron ser el único sonido existente en el planeta. De pronto, el joven enamorado levantó su mano derecha y tomó el cinturón de seguridad del lado del acompañante aprovechando aquel instante para respirar una vez más ese delicioso perfume que lo embriagaba de los recuerdos su amor. El sonido del cinturón al asegurarse los despertó de aquel instante de ensueño y al encontrarse tan cerca el uno del otro, solo pudieron sonreír ligeramente. Aquella era la prueba de que su amor aún persistía.
El silencio que se instaló durante todo el viaje no hacía más que demostrar una y otra vez, la necesitada mutua de olvidar el pasado y regresar a aquellos días de gloria cuando no había nada más importante que su amor. El camino de la carretera fue tranquilo y el día estaba igual de fresco que cualquier día, no obstante, para la joven pareja se aquel día se había convertido en el más difícil desde el preciso momento en que cayeron en la cuenta que se necesitaban con la misma desesperación de cada minuto perdido en el pasado. El auto llego finalmente al destino. Un ambiente de incomodidad se situó en ambos y es que no había nada más penoso que despedirse sabiendo que no había ninguna razón más por la cual podrían estar juntos nuevamente por un largo tiempo.
–Muchas gracias –dijo ella con la vista baja.
–¡Son tan tristes las despedidas! –comentó Minako.
–Está bien, no te preocupes –respondió él fingiendo una sonrisa.
–Bien, ya me tengo que ir –dijo ella con cierta tristeza.
–Sí, tu esposo debe estar esperándote en casa –respondió él.
–Pero él tiene razón, ambos están casados –dijo Celesty.
–¿Pero qué dices? ¡Esto es solo un programa! –reprochó Angie.
–¿No eras tú la que siempre decía que esto no es solo un programa? –se quejó Utau.
–Umm –asintió ella–. Saluda a Lina-chan de mi parte –comentó.
Se despidieron fríamente, intentando demostrar que ninguno necesitaba del otro para sobrevivir y mientras el auto se alejaba, el joven enamorado pudo observar claramente al esposo de su amada recibiéndola con tanto amor como él hubiese deseado bendecirla por el resto de sus días. Se colocó unos lentes negros como solía hacerlo en un pasado lejano y condujo por la ruta solitaria hasta perderse de vista en la cámara instalada al frente de la casa de la pareja Tadakari.
**~ Fin de los Videos de la Semana ~**
–Parece que se ha creado una nueva e inesperada pareja –comentó Andrew–. En el programa anterior pensamos que todo esto era un cuadrado amoroso pero finalmente se han definido las dos parejas –agregó entusiasmado.
–Es cierto, la primera la pareja Amuto compuesta de Ikuto Tsukiyomi y Amu Hinamori –dijo Angie–. Y todo parece indicar que la otra es la pareja es la compuesta por Hikari Mishidori y Kouta Makino –comentó.
–¿Hay algo que la pareja quieran compartir con nosotros sobre su relación? –preguntó Andrew a los recién nombrados.
–No sé de dónde vino todo este asunto de que ahora somos una pareja –respondió Kouta–. Realmente la relación que Hikari y yo estamos llevando es muy difícil y dudo mucho que esto termine de la manera en que todos están esperando –agregó seriamente.
–Es cierto, hay muchos asuntos personales que intervienen en una relación y sinceramente no creo que estemos listos a superarlos aún, lamento si esto decepciona a alguien pero es la verdad –dijo Hikari.
–Muy bien, creo que esto ha sido todo por hoy –avisó Andrew–. Sé que aún hay muchas preguntas por responder pero lamentablemente el tiempo es nuestro enemigo –sonrió.
–Espero que se hayan divertido en el programa de hoy –dijo Angie.
–Esto ha sido… ¡Casados Por 100 Días! –se despidieron ambos conductores al unísono.
Una romántica canción comenzó a sonar anunciando el final del programa, el público aplaudió emocionado del reciente espectáculo y, mientras las luces del escenario se apagaban, todos comenzaron a retirarse por sus respectivos caminos. Luego de aproximadamente media hora el estudio estaba prácticamente vacío y solo algunas personas de producción estaban terminando de guardar las cosas en su lugar, sin embargo, el sonido de unos pasos en el pasillo denotó una presencia poco usual. Allí mismo, sin cámaras ni fans que pudieran perturbar su armonía, se encontraba la antigua pareja que había sucumbido todas las redes de internet con su amor. Así es, allí se encontraban la pareja improvisada de Hikari y Kouta.
–En realidad había pasado mucho tiempo desde la última vez que estábamos solos ¿verdad, Kouta-san? –preguntó.
–¿San? ¿Desde cuándo me llamas Kouta "-san"? –se extrañó levemente.
–Bueno, sinceramente la palabra "oppa" es para cariño y "san" para respeto, perdón –sonrió ella.
–¿Desde ahora seré un superior? ¿Sunbae? –bromeó.
–Sí, tal vez –rio ella un poco triste de recordar tiempos lejanos.
–Entonces ¿me concederías el honor de un último baile? –preguntó él ofreciéndole la mano.
Bailaron sin música en aquel pequeño espacio libre de la presión de su vida exitosa, fue un momento tan mágico para ambos que se sintieron inspirados por la fuerza del espíritu santo y, por un instante, los recuerdos de su pasado regresaron a ellos sin remordimientos. Se balancearon juntos al ritmo del latir de sus corazones en un angosto pasillo que no era nada en comparación a los espléndidos lugares que su dinero hubiese podido pagar para una ocasión tan especial como aquella. Finalmente, luego de dar una vuelta a su joven compañera, el joven enamorado la atrapó con sus brazos contra una de las paredes hipnotizado en la profundidad de sus ojos azules y sin saber que estaba siendo correspondido de la misma manera por su amada.
–Nunca supiste la verdad sobre lo que sucedió entre nosotros, ¿verdad? –preguntó él.
–¿Qué quieres decir? –se extrañó ella.
–Te decidiste a olvidarme para borrar el sufrimiento que te causé durante todo este tiempo –continuó él.
–Nunca pude olvidarte –respondió ella–. Es solo que ahora me conformo con saber que tú serás feliz –agregó.
–Hikari… –corrió su cabello acariciando su rostro con una tristeza amarga–. Si pudiera explicarte todo lo que sucedió en el pasado… –se lamentó.
–¿A qué te refieres? –preguntó ella.
En respuesta Kouta solo se inclinó hacia ella hasta besar sus suaves labios, como sabía que debió haberlo hecho desde el primero momento en que reconoció su amor por ella y supo que pese a cualquier adversidad de la vida no dejaría de amarla. Hikari solo pudo abrir los ojos en señal de sorpresa, aquello era distinto de todo lo que pudo haber esperado por parte de su amado y es que luego de todo el tiempo transcurrido consideraba que el hecho de soñar con él no era más que una mera ilusión infantil. Sin embargo todo era tan real como el sentimiento que habían escondido en su corazón por tanto tiempo. Él bajó su mano hasta la cintura de su enamorada y la acercó a él con un sentimiento de desesperación, de necesidad, de amor como nunca antes habría sentido ella. Cuando se separaron, la magia invisible que los ataba se negó a desencantarlos y los obligó a permanecer por un instante hechizados por los encantos del otro.
–Te amo, Hikari… –dijo él apartándose finalmente.
–¿Ehh? –se sorprendió ella sin terminar de comprender lo recién ocurrido.
–Te amo, Hikari –repitió él–. Y no hubo un solo día en que no pensara dejar todo atrás para poderte tenerte conmigo, durante todo este tiempo… –dijo tristemente.
–Oppa, yo… –intentó decir ella con los ojos llorosos.
–Te he amado desde el primer momento en que te vi y sé que en verdad no merezco tu perdón por todo el sufrimiento que te causé, pero la verdad es que te amo como no amé jamás a nadie –admitió–. ¿Crees que puedas darle una segunda oportunidad a este pobre corazón? –suplicó.
–Sí… –respondió ella con un hilo de voz.
Se abrazaron mutuamente con tanta necesidad que olvidaron completamente el mundo paralelo que los rodeaba y sellaron el pacto de su amor fundiendo sus labios en un cálido beso que demostraba a la perfección todo el amor que sentían, por primera vez después de tanto tiempo finalmente la historia de amor entre ambos se había completado. Ninguno de ellos lo notó, pero ocultos detrás de una de las puertas del pasillo se encontraba la pareja Amuto espiando aquel momento y con la intención original de intervenir si aquello no se resolvía de la manera en que había sucedido. Intercambiaron una sonrisa silenciosa para no ser descubiertos y se abrazaron encantados, por fin la distancia entre ellos había muerto ahora que su principal obstáculos habían desaparecido y ¿quién sabe? Quizás ese sería el comienzo de un amor que podría durar mucho más que cien días.
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Hola a todos :D
Primero que nada les pido perdón por el retraso que les hice esperar para este capítulo, sucede que un par de semanas atrás se rompió mi ordenador y pues tuve comprarme uno nuevo para poder continuar con esta historia que parece haber tenido un giro inesperado. Es cierto, me he esmerado mucho en el capítulo y creo que ahora nadie tiene necesidad de odiar a mis personajes de Hikari y Kouta. Espero que continúen apoyándome con este largo proyecto y que lo hayan disfrutado tanto como yo, aunque a ustedes no les duele la cabeza de pensar tantas horas ¿verdad? :P
Próximo Capítulo: "26) Nuestro amor fraternal"
Si por alguna casualidad de la vida el título del siguiente capítulo les dio una ligera idea alocada de lo que podría suceder pero que no están seguras si realmente será así, entonces no se preocupen porque sí, será así. LOL. No me hagan caso, yo sola me entiendo y sí, tienen razón, calladita me veo más bonita. Bueno eso ha sido todo por ahora.
Por favor tengan un hermoso día hoy también
Y muchas gracias por leer.
Su escritora novata,
Ety151.
